El Camino de Rosas (Historia de terror en Cementerios)
SI QUIERES ESCUCHAR MAS RELATOS POR FAVOR SIGUEME EN EL CANAL DE YOUTUBE (INFRAMUNDO RELATOS): https://goo.gl/MjkWjbO Ó EN MI CANAL ALTERNO HISTORIAS DE HORROR: https://www.youtube.com/c/INFRAMUNDORELATOS
0:00 Camino de rosas, relato basado en hechos reales por Juan siempre que escuchemos hablar de lo paranormal y sucesos sobrenaturales, nos da miedo pensar que podamos ser nosotros los protagonistas de un suceso así. Sin embargo, no todos los relatos paranormales tienden a dar miedo, pues en esta ocasión. Traigo para ustedes una historia de ámbito paranormal ocurrida en un cementerio, pero de una manera muy diferente. El mundo paranormal es una Tierra aún desconocida que muchos anhelan explorar, ignorando por completo quizás que humanamente no estamos capacitados para abarcar dicho campo espiritual.
0:58 Por lo menos hasta que sea la muerte misma la que nos incluya sin que nada podamos hacer para evitarlo, aunque a veces es la muerte misma la que nos regala minutos en los cuales nos entrelazamos con ella sin dejar de pisar este suelo. Minutos que, por cierto, guardamos en nuestra memoria como un consuelo, anhelando con ansias poder ser partícipe de aquello que nos espera. Mi amigo Juan vive en la provincia de Salta, Salta Capital. En aquellos años trabajaba como cuidador en un conocido cementerio. Contaba con 28 años cuando le sucedió lo que les narraré a continuación.
1:47 Más allá de dedicarse a vigilar el lugar, se dedicaba también al mantenimiento, de vez en cuando hacía rondas para checar que todo transcurriera en forma normal y más tratándose de un lugar público, tenía que ser muy precavido a la hora de observar entre las personas que venían a visitar Asus seres queridos ya fallecidos, pues en años anteriores a su ingreso. Habían sucedido lamentables hechos de vandalismo, personas que sin ninguna clase de respeto entraban con el único fin de dañar las tumbas, buscando de esa manera poder sustraer algo de valor que les pudiera servir de provecho.
2:35 Pero Juan era muy responsable y atento en todo y eso le daba cierta tranquilidad a sí mismo. Sin embargo, esa confianza se le disolvió una fría mañana de otoño, la cual sería el origen de una de las experiencias más impactantes e inolvidables vividas por él, quien con sus propios labios se anima a clasificar a esta vivencia paranormal como la más hermosa que pueda existir. Esa mañana llegó bien temprano al trabajo, como ya era costumbre, apenas llevaba 3 meses trabajando en aquel cementerio.
3:19 Recuerda que esa mañana le pareció muy particular desde el momento en el que llegó al lugar. Sentía muy dentro suyo que ese día sería diferente a los demás, pues en el ambiente se podía percibir algo extraño. La mañana era fresca, aún faltaban unos minutos para empezar el amanecer, entró a su oficina, preparó un café y un mate y una vez que el agua estaba caliente, se sentó en su reposera cerca del patio de ingreso, de donde la visión le permitía contemplar el frente de toda esa enorme estructura.
4:01 Compuesta por pasillos, césped, algunos árboles y flores por todos lados. Para él era un placer poder respirar tanta paz, siendo consciente siempre de que era acompañado por todos aquellos fieles difuntos que descansaban en aquel lugar, difuntos a los que el guardaba un gran respeto. Ya empezaba a amanecer y los primeros rayos de luz le iban permitiendo poco a poco observar todas las hojas secas caídas de los árboles, cubriendo todo el camposanto y a medida que terminaba el último mate desaparecía toda la oscuridad, dando lugar así a la luz de un nuevo día que los pájaros celebraban con sus cantos. Una vez que estuvo todo visible, pudo contemplar un suceso muy extraño que lo puso en alerta.
5:03 De inmediato dio un brinco inmediatamente para ponerse de pie y así poder observar con mucho asombro lo que la luz del día le estaba mostrando. Pudo observar claramente unas rosas rojas que estaban regadas por el patio, pero no yacían al azar. Sino que estaban regadas de tal manera que formaban una hilera que partía precisamente desde la entrada, o sea, desde el comienzo del patio de ingreso. Inmediatamente corrió a la oficina y tomó su teléfono pensando que quizás se trataba de otro hecho vandálico, que alguien entró al cementerio durante la madrugada e hizo actos vandálicos, sin embargo. No hizo ninguna llamada, pues al observar mejor pudo notar que esa fila de rosas conducían hacia un lugar determinado. Prefirió entonces descubrirlo.
6:07 Él mismo tomó un bate que tenía en su oficina y con un poco de temor se dirigió nuevamente al patio para así comenzar a seguir ese rastro. Las rosas lo condujeron hasta un pasillo que se encontraba. A unos escasos metros del ingreso, estas marcaban el recorrido a lo largo de todo el pasillo y casi finalizando, se detenían. Justo enfrente de una tumba se dirigió hasta y confuso, quizás agarrando con fuerzas aquel bate. Una vez parado frente a la Tumba, empezó a mirar hacia todo su alrededor. No había nada roto nada estropeado. Todo estaba normal, como si nada ni nadie hubiera hecho algún daño.
7:02 Todo permanecía en su lugar, a excepción, claro, de esa extraña fila de rosas. Pasaron solo unos segundos y descubrió que los floreros de esa tumba estaban vacíos. Así pudo comprender entonces de dónde provenían las rosas. ¿Pero por qué las rosas no estaban en su lugar? ¿Por qué, en cambio, estaban regadas por el patio hasta la entrada del lugar? Se sentía confundido. Luego de unos instantes y al convencerse de que no había pruebas de vandalismo, se propuso regresar a la oficina.
7:44 Mientras caminaba miraba las rosas y luego de unos metros recorridos pudo darse cuenta de algo que antes no lo había notado. Las rosas no solo estaban perfectamente alineadas. Sino que todas tenían un mismo sentido. O sea, que todas llevaban la misma dirección. Esto, obviamente, lo ayudó a darse cuenta de que en realidad, las rosas no estaban tiradas en el piso. Más bien todas estaban perfectamente colocadas una tras otra, como si estas marcarán un camino, como si señalaran cómo llegar a la tumba desde el ingreso del panteón. ¿Pero quién haría eso?
8:33 ¿Quién marcaría este camino? ¿Para qué o para quién? Se preguntaba. No quiso darle más vueltas al asunto. Empezó a recoger las rosas y se dispuso a colocarlas en los floreros de aquella tumba. Una vez llegado el momento, abrió las puertas del cementerio para el público y se introdujo en la oficina, iniciando así su jornada laboral. Apenas transcurridos unos minutos vio entrar a una señora. Se trataba de doña Rebeca, una señora ya algo mayor viuda. Tenía un hijo, pero este años atrás se fue a vivir a otra provincia con su esposa e hijos y la dejó sola con su nieta en su casa.
9:24 Así como se lo relató ella misma con un tono de enojo y desilusión. buenos días, doña Rebeca, este la saludo. buenos días juanchito. Que Dios te bendiga mucho en este nuevo día. Mi hijo le respondió. Apreciaba tanto a esa mujer. Ella siempre era la primera en llegar cuando le tocaba visitar a su difunta nieta, la cual había fallecido apenas hace unos meses atrás. Después de batallar durante años contra un cáncer que le arrebató la vida Asus cortos 24 años. Desde entonces, ella quedó sola en su casa. Transcurrió el día con total normalidad. Una vez terminada la jornada, regresó a su casa para compartir con su familia y descansar.
10:21 En los siguientes días no hubo ninguna clase de novedad. No volvió a encontrarse ese camino de rosas que aquel frío amanecer lo agarró desprevenido, tomándolo por sorpresa. Sin embargo, en otra mañana gris, al presentarse al trabajar, quedó choqueado al encontrarse nuevamente con ese camino de rosas, el mismo recorrido, la misma orientación, la misma tumba quedó perplejo y más aún cuando notó que tenía los mismos detalles que la primera vez. No había rastros de vandalismo. Las rosas estaban colocadas cuidadosamente, señalando la tumba, los floreros vacíos.
11:10 Todo era igual que la otra vez. Nuevamente recogió la rosas, las colocó en los floreros y se dirigió a la oficina para iniciar la nueva jornada. Como ya lo esperaba, doña Rebeca fue la primera en llegar, pues ese día le tocaba la visita como lo hacía semanalmente. Desde el día de aquel funeral la saludó, cruzaron palabras y después de unos minutos cada uno se dedicó a lo suyo. Para entonces era inevitable para Juan dejar de pensar en lo ocurrido.
11:50 Ya eran 2 veces que sucedía y giraba en su cabeza la idea de reportar el hecho Asus supervisores. Sin embargo, pensaba que quizás eso le juegue en contra de su trabajo, pues como era posible que alguien esté ingresando al cementerio si la seguridad estaba garantizada, a su vez se decía a sí mismo que no había necesidad de reportar el hecho. A fin de cuentas, no había ninguna clase de daño fuera de que las rosas eran quitadas de los floreros y esparcidas por el patio, algo que él mismo podía solucionar al llegar por la mañana sin que nadie se diera cuenta.
12:35 Pasaron los días y todo siguió normal, pero exactamente al cumplirse de nuevo una semana volvió a ocurrir. Al llegar al cementerio se topó nuevamente con aquel camino de rosas. Esta vez se sintió molesto, burlado. No era posible que se hayan metido al lugar por tercera ocasión para hacer ese tipo de juego y que él no pudiera evitarlo. Las recogió, las puso los floreros correspondientes y se fue a su oficina. Apenas abiertas las puertas, llegó doña Rebeca. Fiel a su rutina semanal, esta vez Juan se detuvo a charlar un poco más con ella, pensando así que de esa manera lograría recuperar la tranquilidad que había perdido. Al llegar a aquel lugar, él describía a doña Rebeca como una persona muy especial.
13:36 Todos los que trataban con ella se sentían muy bien, pues a pesar de que sus palabras y su pos. Estaban ya gastadas por el tiempo, demostraban una sabiduría digna de alguien que luchó y se dedicó a dar amor durante toda su vida. Su lento caminar, su arrugada piel, sus ojos casi siempre humedecidos y su manto oscuro que siempre traía puesto para cubrirse del frío, le causaba toda la ternura que un nieto pueda sentir por una abuela luego de unos minutos. Ella misma tomó la iniciativa para continuar con su labor. Bueno, mi hijo voy a visitar a mi nietecita debo preparar las flores para que las rosas que le traigo dejen muy bonitas el lugar, le dijo.
14:30 En ese instante, Juan se percató de algo que antes no había notado, doña Rebeca siempre traía rosas rojas. Algo que inevitablemente lo hizo relacionarlas con el mismo camino de rosas que se encontró a lo largo de esas 3 semanas. Incluso se dió cuenta que cuando aparecía el camino coincidía con el mismo día en el que doña Rebeca iba a visitar a su nieta mientras ella se adentraba al lugar. Juan no dejaba de pensar en esa coincidencia. Volvió a ingresar a su oficina con la intención de tomar unos mates, pero algo en su interior le decía que debía acompañar a aquella anciana. Se puso de pie.
15:20 De inmediato se dirigió al patio internándose para alcanzarla. Precisamente la vio doblar hacia ese y adentrarse en el el mismo que marcaba el camino de rosas. Grande fue su sorpresa cuando llegó al sitio y pudo ver a doña Rebeca arrodillada frente a aquella misma tumba, limpiando los floreros para colocar las rosas recién traídas. No supo cómo reaccionar, lo pensó unos segundos y sin que ella se diera cuenta, se regresó a la oficina. Él no sabía que esa tumba era de la nieta de aquella dulce anciana, pero era evidente que alguien estaba tocando las cosas en esa tumba y el camino de rosas eran hechas con las que ella misma traía.
16:19 Después de unos minutos y de tanto pensarlo, decidió esperar a que saliera y ahí contarle lo que estaba sucediendo. Pues quizá ella podría ayudar a encontrar al causante de todo eso. Y así lo hizo cuando la anciana se disponía a salir. Él la detuvo y le pidió unos minutos para charlar. Se sentaron y con mucha tranquilidad, Juan le relató todo tratando de no asustarla. Pero lejos de eso, la reacción de doña Rebeca lo dejó perplejo. Una vez que Juan terminó de contarle, ella comenzó a llorar desconsoladamente. No podía parar de hacerlo.
17:06 Sus ojos empapaban su arrugado rostro. Era una escena que perforaba lo más profundo del corazón de Juan. Mientras la abrazaba, trataba de consolarla, pidiéndole por favor que no se sintiera así. Juan estaba totalmente confundido. Sin embargo, no pudo evitar conmoverse con el llanto de aquella anciana. De a poco, ella empezó a tranquilizarse con sus pequeñas manos. Secaba sus lágrimas tratando de limpiar sus ojos, los cuales estaban rojos como los de una niña que acababa de irritarse.
17:46 Con tantas lágrimas. A duras penas empezó a recuperar la voz y cuando creyó que podía hablar. Balbuceando le comenzó a relatar a Juan. Este consideró que era la historia de amor más hermosa que escuchó en toda su vida. ¿Sabes, mijo? Un día amanecí sintiéndome mal. Fue cuando mi nietita se encontraba ya en los últimos meses de vida, cuando la enfermedad ya la estaba terminando de consumir y sabíamos que no faltaba mucho para que llegara aquel momento.
18:26 Ella me llevó al hospital, pues de paso le tocaba a ella también hacerse su chequeo. Yo no quería ir, pues los hospitales me dan mucho miedo. En esos lugares solo huele a dolor y sufrimiento. Sin embargo, le hice caso. Lo que menos quería era preocupar a mi Hijita. A mí me hicieron un chequeo general, pues ya con mi edad usted sabe mi hijo que nosotros los viejitos nos enfermamos de todo. Ya después de hacernos los estudios regresamos a casa. Luego de unas semanas mi nieta fué a retirar los resultados de sus estudios.
19:11 Cuando llegó a casa, ella trataba de no mirarme a los ojos. Sin embargo, yo me di cuenta. Ella había llorado, se sentó a mi lado y con palabras suaves me empezó a contar lo que los médicos le dijeron, pero yo la detuve de inmediato y le exigí. ¿Ya mija, dime de una vez qué es lo que tengo que saber? Ella me abrazó con las pocas fuerzas que tenía y empezó a llorar sin parar. Te amo mucho, abuelita me dijo, Perdóname por no tener más tiempo de vida para poder acompañarte, cuidarte y darte todo el amor que te mereces, a pesar de que Juan no entendía mucho de lo que hablaba la anciana.
20:00 Comenzó a llorar ahí entre sus brazos. Los estudios determinaron que una enfermedad empezaba a desarrollarse. En mí no recuerdo muy bien su nombre, tampoco la entendí mucho a mi nieta. Sólo pude entender que de a poco iba a empezar a olvidarme de las cosas. Y, para serte sincera, ya me comenzó a ocurrir pasando los días. Recuerdo claramente que un día anterior al fallecimiento de mi nieta, estábamos en el hospital las 2, ahí solas, como desde hace años estábamos ella en esa cama y yo sentada a su lado.
20:47 Mi nieta se encontraba pálida, Demacrada, laca. Ya no tenía cabello, sólo el movimiento al respirar. Me hacía saber que seguía viva. De repente, ella abrió sus ojos débilmente, los dirigía hacia todos lados, como buscándome hasta que me vio y lanzó una sonrisa mientras comenzó a caer una lágrima sobre su mejilla. Me dijo, Abuelita, te Amo mucho, no lo pude evitar y me puse a llorar. No era justo, ella era Chiquita, aún no tenía que morir, yo era la vieja, me tendría que haber pasado a mí ya no llores, abuelita, yo siempre estaré a tu lado.
21:42 Me sequé un poco las lágrimas y con voz enternecedora le dije, ya sé, mi hijita, ya lo sé, abuelita, no te olvides por favor de visitarme cuando ya no esté a tu lado. Quiero que siempre me vayas a visitar al cementerio. Me lleves rosas rojas. ¿Tú sabes cómo me gustan? Claro que sí, mi hijita. Yo le contesté, pasaron unos segundos y después de pensar un poco le dije, Ay, mi hijita, pero después me vas a tener que perdonar. Porque dentro de muy poco tiempo ya empezaré a perder la cabeza y no podré recordar dónde estarás descansando.
22:29 Ya sabes, por lo de mi enfermedad ya no sabré dónde llevarte aquellas rosas. No te preocupes, abuelita. Yo haré un camino de rosas para que cada vez que me vayas a visitar sepas dónde encontrarme. Cuando doña Rebeca finalizó de relatar esto, Juan tenía su rostro empapado en lágrimas. Se abrazaron un buen rato y dejaron a un lado las palabras para que sean los sentimientos los que culminen ese preciso momento. Desde aquel día, Juan nunca más volvió a recoger las rosas de aquel camino.
23:12 Él trabajó en el cementerio unos años más. Dentro de los cuales doña Rebeca ya dejó de ir a visitar a su nieta, pues ahora ella ya descansa a su lado. Desde aquel día, Juan empezó a poner rosas rojas en aquellos floreros, unas cuantas para doña Rebeca y otras para su nieta. Él nunca escuchó hablar a alguien que haya sido testigo de aquellos acontecimientos ocurridos en aquel cementerio. Los años pasaron, pero él siempre va a visitar a su querida amiga y a su nieta. Incluso Juan cuenta que hay oportunidades en los que va muy temprano, como esperando ser el primero en ingresar. Cuando lo hace con una aire de nostalgia, mira aquel patio de ingreso recordando inevitablemente aquel camino de rosas.
24:15 Queridos amigos, espero les haya gustado esta historia vivida por mi querido amigo Juan. En lo personal, es una de las anécdotas más hermosas que he escuchado en el plano paranormal desde general juemez Salta Argentina. Un fuerte abrazo para todos. Muchas gracias.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed