Dec. 14, 2022

El Aire del Muerto (Historias de Brujeria)

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Inframundo Relatos De Terror
El Aire del Muerto (Historias de Brujeria)

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0:00 El aire del muerto, Galicia, España, 1985. Escrito por Paty López, el cementerio de Adina en padrón, está situado detrás de la Iglesia Santa María Mayor de Iria Flavia. En él destaca la tumba del Premio Nobel Camilo José Cela, a la sombra de un olivo. Se conserva también la lápida original donde se enterró Rosalía de Castro antes de que sus restos se trasladaran al panteón de gallegos ilustres. En este lugar se conocen los sarcófagos y Laudas en diferentes estados de conservación. Originarios del siglo 6, de las cuales entre la vecinanza se cuentan diferentes historias paranormales relacionados con el aire de los muertos e incluso de brujería, todos esos diversos relatos y experiencias provienen de un pasado lleno de dolor y muerte en la zona contaban que a pesar de los cuantiosos fallecimientos por diversas enfermedades. Esas tumbas eran capaces de curar ciertos males con solo pasar un tiempo acostado encima

1:31 de una de ellas. En el año de 1985 ya prácticamente se habían olvidado de las experiencias de antaño, contadas por la gente acerca de los sarcófagos y sus milagros, pero pronto se volvió a recordar. Gracias a una mujer que recién llegaba con sus 2 hijos, esta señora se llamaba Eva, había dejado atrás su antigua vida tras el fallecimiento de su esposo por un cáncer de hígado. Sus 2 hijos, de 10 y 5 años respectivamente, se llamaban Vanesa y Raúl. Todos provenían de Argentina y eran de tés morena. La familia se hospedó de una antigua casa que perteneció a los abuelos gallegos de la señora. Era un lugar sencillo pero habitable, al menos durante una temporada, hasta que necesitase reparaciones. Los hijos de Eva asistían a la escuela, situada a unos kilómetros de distancia de la casa. Como cada mañana, los recogía un autobús y los transportaba un día llegando de clases.

2:52 Ya en casa, Vanessa le comento a su madre que había visto a una señora extraña que les miraba desde detrás de un árbol. Le dijo que a la hora del descanso la volvió a ver que iba agarrada de un señor viejo con bastón. También comentó que le pareció reconocerla y que era la vecina que vivía en el centro del Pueblo. Su madre le comentó que seguramente la señora estaba extrañada ya que ellos eran nuevos en el pueblo, pero que si la molestaba se lo dijese. A Eva no le pareció extraño al principio la actitud de aquella señora que había mirado Asus hijos durante la mañana. Creía que era producto de la curiosidad y que esta no se traía nada malo entre manos, pero todo cambiaría en cuestión de días.

3:51 A la mañana siguiente, la madre dejó Asus 2 pequeños en la parada del autobús. Ellos estuvieron felices de poder aprender cada día más en la escuela y de jugar con sus nuevos amigos que estaban haciendo. El día estaba transcurriendo con total tranquilidad y normalidad hasta que llegó el momento del descanso. El pequeño Raúl observó al anciano que ayer acompañaba a la señora Doña Cotilla, como él la llamaba El viejo, estaba sentado en un banco cerca de la escuela. Se le veía con un bastón largo y gafas de sol. El pequeño no avisó a su hermana y se dirigió hacia el señor. Quería investigar sobre él y la curiosidad le podía. Posteriormente se sentó a su lado. El Niño le dijo al señor que se llamaba Raúl y le preguntó qué hacía allí.

4:54 Tan solo el anciano le dijo que se llamaba Tomás y que tenía una enfermedad. A lo que El Niño, de una manera simpática, le dijo que le gustaban sus gafas. El viejo le contestó que tenía una enfermedad degenerativa, que lo había dejado ciego. El pequeño comentó que le gustaría ayudarle a pesar de que no podía hacer nada. Poco después de un rato de charla, aquella señora misteriosa aparició cerca de la escuela. Observó a su marido charlando con el crío y, enfadada, apuró su paso. Tan pronto llegó al lugar, agarró al niño por los hombros y lo tiró al suelo.

5:42 Levantó a su marido y le susurró algo al oído. Vanessa pudo ver como la anciana golpeaba a su hermano, corrió rápidamente hacia allí y levantó a su pequeño Raúl. La niña le recriminó a la anciana gritándole que no tocará a su hermano, a lo que la vieja contestó que eran unas cucarachas, les propinó diversos insultos y les dijo que volvieran a su país. La niña, enfadada, le repitió que no volviera a tocar a su hermano. O que se lo diría su madre, la llamó maltratadora y vieja decrépita. La anciana explotó en carcajadas mientras la niña le reprochaba. Ella y su marido se alejaron de la zona en unos instantes y cuando estaban a punto de girar la esquina, El Niño tomó una pequeña piedra y se la lanzó a la vieja acertándole en la espalda.

6:46 Los 2 niños se echaron a correr tan pronto ella se dio la vuelta y se escondieron. Entraron a la clase y todo estuvo de nuevo tranquilo hasta que llegaron a casa de su madre. ¿Eva se veía un tanto molesta tan pronto llegaron sus hijos? Quiso interrogarlos. Les preguntó el motivo del lanzamiento de la piedra a la anciana. Los niños le comentaron lo sucedido y la madre entró en cólera. Rápidamente salió en búsqueda de la anciana. Unos instantes después, la Argentina se encontraba al lado de la Casa de la anciana.

7:29 Enfurecida, apretó a la puerta y gritó el nombre de la vieja. Le dijo que saliese y le reprochó lo sucedido con su hijo. La decrépita mujer abrió la puerta y observó fijamente a Eva. Le dijo que los niños no tenían que hablar con su marido, que era lo único que le quedaba. Les llamó sucios extranjeros, a lo que la señora respondió diciendo que sus abuelos y padres eran de esa zona, a pesar de ella haberse criado en Argentina. Por último, amenazó a la anciana después de una pequeña trifulca. La señora se retiró caminando a su casa. Escuchó como la anciana murmuraba algo en voz baja, pero no prestó atención.

8:21 Sólo escuchó al girarse lo que sería el sonido de un escupitajo. Llegó rápidamente a su casa y le comentó Asus hijos que ya no habrían más problemas. Les pidió que no volviesen a acercarse a esas personas y que cualquier cosa que pasara se lo comunicasen a ella. Eva trató de tranquilizarse durante el resto de la tarde mientras hacía sus labores domésticas. Con la ayuda de sus pequeños hijos, así pasó el día hasta que la mañana siguiente era un sábado. Nubloso la humedad del ambiente, calaba hasta los huesos y resaltaba un tanto molesta. Pero esto no era un impedimento para continuar con los quehaceres y los niños y su madre desayunaron tranquilamente, limpiaron sus habitaciones y recogieron sus juguetes.

9:21 Eva, después de unos instantes, le pidió a su hijo que llevase unas flores a la tumba de sus abuelos y padre. El gustoso accedió. El viaje de IDA fue tranquilo. El pequeño colocó todo en su sitio y lo dejó todo bonito. Al regresar encontró en el puente que pasaba por encima de un río al anciano. Era el marido de Belén. El viejo se encontraba justo en medio por su complexión física, casi no había espacio para pasar por allí. Entonces Raúl trató de pasar por detrás cuando chocó con el señor. El Niño dijo que no fue a propósito, mientras que el señor Amenazante levantaba su bastón.

10:12 Le dijo al pequeño que se alejase y lo golpeó en la mejilla. Raúl se cayó de rodillas y comenzó a llorar. Miró con rencor al señor mientras este volvía a levantar su bastón para atizar de nuevo al pequeño, esta vez va yo. El Niño agarró la vara de Tomás para que no le pegara y le acertó una fuerte patada en la pierna. El anciano trastabeyó y estuvo a punto de caerse. Entonces el crío lo empujó, haciendo que este rompiese con su cuerpo la vieja barandilla de madera del puente y a continuación, se precipitó al río. El Niño, asustado, echó a correr, pero la anciana pudo ver al crío corriendo despavorito y se fijó en la rotura del puente. Pronto vio el cuerpo de su marido bocabajo, flotando en el riachuelo.

11:20 Belén pidió ayuda a los vecinos para sacar a Tomás del lugar. Tristemente, ya se encontraba sin vida. Entonces, furiosa, corrió a casa de Eva y le echó la culpa a su hijo por haberle quitado la vida al anciano. Belén tuvo unos momentos de pelea con la Argentina, que siguió con una discusión acalorada hasta que apareció El Niño. Entonces la vieja le escupió en los ojos a Raúl y lo maldijo Eva, hecho de su casa a Belén a empujones y golpes. Luego de calmarse todo, le preguntó a su hijo lo que había pasado y la causa del alboroto y fallecimiento de Tomás. La madre del crío interrogó al pequeño sobre lo sucedido. Él le explicó todo.

12:14 Entonces la señora le dijo Asus hijos que al día siguiente no salieran pasando el día. Parecía que todo estaba en calma. Los 2 hermanos hablaron en la habitación acerca de todo lo sucedido y al anochecer se fueron a la cama durante toda la noche. El Niño. Estuvo sintiendo pesadillas, apenas pudo conciliar el sueño y sus ojos le empezaron a doler al amanecer. La madre le comentó que tenía un plan. Ella tenía temor a que los vecinos pensaran que su hijo le había quitado la vida al anciano, por lo que les obligó a asistir al entierro de Tomás y disculparse con Belén por lo ocurrido.

13:04 Una vez en el entierro, El Niño trató de pedir perdón a la anciana por haber empujado a su marido. Trato de justificarse, trato de justificarse y misteriosamente ella se veía muy tranquila, amable y dócil. Le dijo al pequeño que ella se había comportado mal con ellos. Le pidió disculpa por lo sucedido. El Niño igual se disculpó por haber empujado a su marido y ella le pidió que lo acompañase a ver el cuerpo del anciano para despedirse. Eva no se fijó, pero Belén consiguió meter al niño en el salón donde se encontraba su marido en su lecho de muerte, sin que nadie los viese, la anciana sujeto la cabeza de Raúl con fuerza.

13:55 E hizo que acercase su boca con la del viejo muerto. Mientras susurraba unas palabras, un ligero humo gris salió de la boca entreabierta de aquel anciano y se metió a la boca del niño. Un ligero humo gris salió de la boca entreabierta del anciano entrando en la del niño. La vieja malvada sonreía con una expresión de maldad. Rápido salieron de ayer. El Niño estaba completamente en silencio y con la mirada fija en el suelo. Su hermana lo vio al salir del salón, lo agarró por el brazo y lo llevó junto a su madre. Lo vieron un tanto extraño, pero justificaron su actitud con la pena y el nerviosismo del momento. Todo transcurrió con normalidad ese día. A la mañana siguiente, el pequeño no se levantaba de su cama.

14:58 Eva, preocupada, fue a la habitación de los pequeños y así ver lo que pasaba. Allí se encontró a su hija acariciando el rostro de su hermano. De pronto le comentó que su hermano ya no veía, que llevaba toda la noche llorando, que no hablaba y que no tenía hambre. Posteriormente, la niña le había comentado a la madre que la anciana llevó al pequeño con su esposo, fallecido el día del Velorio, pero la madre no sospechó nada. Poco rato después, Eva salió de la calle dispuesta a hablar con unos vecinos. Se encontró con otra anciana que estaba cultivando su campo cerca de la casa.

15:45 Entonces se dispuso a hablar con ella. Le preguntó si sabría algo sobre lo que le había pasado a su hijo. La señora le comentó que Belén era una bruja que se dedicaba a echar males de ojo y que al ir a ver al anciano había cogido el aire del muerto. Le comentó que tenía que llevar al niño al cementerio, que tenía que dejar al niño durmiendo encima de las tumbas del siglo 6. Que curaban todos los males. Después de eso tendría que cruzar el puente y quitarle la ropa arrojándola al río para deshacerse de la maldición.

16:31 También le contó que nadie le había creído a ella. Cuando dijo que esa señora era una bruja, su nieto acabó falleciendo por una maldición. Le comentó que al terminar de hacer todo eso que dejase al niño en la casa y que fuese a visitarla para ayudarle a devolver la maldición a la vieja decrépita. Tiempo más tarde, ya al anochecer, Eva Agarró en brazos a su hijo y lo llevó al cementerio. Lo dejó descansar durante unos largos minutos encima de una de las tumbas. Y poco a poco Raúl recuperó la vista.

17:13 Al terminar volvieron a casa. De camino tiraron la ropa del crío al río, tal y como se los dijo la señora. Entonces lo dejó en su cama, asegurándose de que se encontrara mejor. Poco después fue a la casa de aquella vecina. Entre las 2. Eliminaron el mal de ojo y se lo devolvieron a Belén. La cual, con el paso del tiempo, confesó delante de todos los vecinos sus crímenes de brujería atroces que había cometido durante el largo tiempo de los años y terminó por quitarse la vida tirándose al río, justo en el mismo sitio donde su marido perdió la vida. Eva y su familia pudieron vivir felices a partir de aquel día.