DESPUÉS DE ENTERRARLA, VOLVIÓ A CASA | Historia de terror - INFRAMUNDO RELATOS
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: inframundorelatos@gmail.com
🔎 Temas de este episodio
• Historias paranormales reales
• Relatos de terror en México
• Relatos de carretera
• Relatos de traileros
• Brujas reales en México
• Terror narrado en primera persona
• Relatos para no dormir
• Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 Buenos días madrugadores. ¿Les habla Alejandro, listo para acompañarlos con las mejores historias a usted ama de casa, a usted que ya va saliendo a la chamba, a la oficina o a la escuela? Gracias por estar aquí tan temprano. Arrancamos. Este relato tiene como título. Mi esposa difunta. Pues. La persona que nos envió la anécdota nos cuenta que en aquellos ayeres su esposa tenía pacto con la santa Muerte y cuando esta falleció, a los pocos meses o años de haber contraído nupcias, regresó del más allá para atormentarlo una historia bastante aterradora.
0:46 Lo invito a que se quede para experimentar el verdadero horror y se entretenga un poco, olvidándose del estrés y del día a día. Sin más, por el momento, lo invito a escuchar esta anécdota. Esto es. Inframundo, aquí comenzamos. Muy buenas noches, Alejandro y saludos a toda la comunidad de Inframundo de lo que me sucedió en esta historia ya han pasado bastantes años.
1:41 En ese entonces contaba con apenas 21 y estaba recién casado con el amor de mi vida, una bella mujer de nombre Sofía, con quien quería pasar el resto de mi vida y de mi existencia. Habíamos rentado una casa donde ya estábamos haciendo vida matrimonial. Nosotros solos, porque había una situación en mi casa, no querían a Sofía. Porque ella creía en la santa Muerte y eso no le gustaba a mis papás. Pero además y por si fuera poco, en respuesta a eso, su familia no me aceptaba del todo a mí y me lo hacían saber con muchas indirectas.
2:28 Por nuestra parte, nosotros tratábamos de llevar la fiesta en paz con ellos. Sabíamos que dándoles el primer nieto todo se arreglaría. Pero en nuestros planes faltaba mucho tiempo para eso. Primero era estar bien económicamente, luego vendría la familia en lo que se llegaba a ese tiempo. Nosotros la pasábamos bien y siempre nos jurábamos amor para toda la eternidad. De hecho, ya nos habíamos jurado una cosa, si uno de los 2 muriera, el otro guardaría sus cenizas para siempre. Sin importar que rehiciera su vida con alguien más.
3:12 Sólo una vez habíamos hablado de eso y aunque nunca tocamos el tema, ese juramento estaba muy presente. Así se pasó volando el tiempo, al igual que la mayoría de las parejas, cuando están recién casadas nos fuimos acomodando en nuestro mundo, pues nunca había alguien más, por lo tanto, sólo éramos ella y yo. Pero así estábamos mejor en nuestro primer aniversario de bodas. Todo fue amor. Al final de ese maravilloso día le pedí a Sofía que nunca me dejará e incluso el día en que ella muriera le dije eso, sin importar donde estuviera, viniera por mí y me llevara a su lado.
4:00 Eso sería lo mejor para mí. No se me olvida la manera en la que me miró al escuchar eso. Tenía un brillo en sus ojos que yo no le había visto antes, mostrándome una sonrisa. Sofía estuvo de acuerdo en mi petición, pero quería hacerla oficial, por decirlo de algún modo. Por eso me pidió permiso para poner un altar dedicado a la niña, como ella le decía la imagen de la muerte y yo con tal de complacerla, estuve de acuerdo en eso. A la mañana siguiente se levantó muy temprano. Luego de conseguir lo necesario, preparó un ritual con algunas veladoras de color rojo. También utilizó un vaso de agua, imágenes de la muerte, entre otras cosas raras.
4:54 Mientras yo desayunaba, la mire de construir el altar en un rincón de la casa, aunque ella ya me había hablado muchas veces de eso. Todo era desconocido para mí por lo mismo, no lo tomaba como algo serio. No sé si ella lo notaba. Sus creencias era algo que por lo menos a mí nunca me habían afectado. Yo estaba seguro que no iban a hacerlo. Ahora, después de que ya estaba el altar y todo preparado para llevar a cabo nuestro juramento de amor, me pidió que lo hiciera con seriedad. Pero sobre todo, con mucho respeto. De eso dependía que cumpliera mi deseo o no. En cierta parte del rito, Sofía tomó una hoja de papel y en ella escribió la frase, juntos, aún después de la muerte. Luego pusimos nuestros nombres al final. Después, con un alfiler, nos pinchamos el dedo pulgar y pusimos una huella con sangre.
6:02 Siempre lo he dicho, lo hice para darle gusto a ella. Nada más, Sofía tomó el papel, hizo algunas oraciones dirigidas a la imagen de la santa Muerte y puso esa hoja bajo los pies de aquella cadavérica figura. Encendió una veladora de 7 colores y me dijo que cuando se consumiera por completo ya nada podría deshacer ese pacto. Esa veladora duraría aproximadamente igual, 7 días antes de extinguirse. Todo aquello, aunque misterioso, no dejaba de parecerme divertido. Pero hubo algo raro que pude notar a partir de que se puso ese altar.
6:49 Yo sentía que algo entró a la casa, no podía saber que era. Sólo que el ambiente se sentía pesado y el aire estaba tan denso que se batallaba para respirarlo. Además, sentía una dura mirada cada vez que pasaba frente a ese altar, pero la única que estaba ahí era esa imagen sin ojos. Por la madrugada se sentía un frío extraño y me parecía que alguien caminaba por toda la casa. En varias ocasiones me llegué a levantar, a investigar. Lo más que logré ver fue una sombra que se perdía entre la oscuridad. Sofía agarró la extraña costumbre que cuando salía a trabajar me dejaba un recado frente a la figura de la santa Muerte.
7:39 Recados cotidianos que me los podía decir en persona. Eso sí, había algo extraño en ellos. Decían frases raras como me gusta el frío de tu alma. Oh. Pronto estarás junto a mí para siempre. Al final ponía unos números 222. Yo no entendía qué me quería decir con eso, pero tampoco le pregunté para no entrar en controversias. Sólo le seguí El juego al tercer día que puso el altar. Una mañana de lunes se levantó muy desesperada.
8:20 Me acuerdo que le temblaban las manos. Como yo la miraba mal, les sugerí que mejor no fuera a trabajar. Se podría reportar enferma y por faltar un día no iba a pasar nada, pero no lo aceptó. Hasta se fue media hora más temprano. Así de prisa me dio un beso, entró en su auto y se fue como si tuviera una urgencia de llegar a no sé qué lugar. No entendía su desesperación. Minutos después también yo me apuré para irme a mi trabajo. Recuerdo que estaba por salir de la casa cuando recordé el recado que Sofía siempre me dejaba en el altar. Me regresé y cuando lo leí me pareció de lo más extraño. Decía mañana vengo por ti y claro, al final el número 222 ya se me hacía tarde.
9:20 No tenía tiempo para analizar el porqué de esas palabras. Eso mañana había mucho tráfico. Por eso llegué unos minutos tarde a mi trabajo, pero al entrar me di cuenta que sucedía algo extraño. Mis compañeros guardaron silencio al verme, me miraban y cuando yo volteaba a verlos estos desviaban la mirada sonriente. Pregunté que les estaba pasando. Entonces me dieron la mala noticia. Sofía había tenido un aparatoso accidente donde había perdido la vida. No lo podía creer. Apenas hacía 1 hora que había hablado con ella. Aún sentía su beso cálido en mis labios. No sé si pasar un segundos o minutos sintiéndome aturdido. Luego salí como un loco desesperado. Corrí al lugar del percance con la esperanza de que hubiera alguna equivocación.
10:23 Le pedí muchas veces a Dios que me ayudara, que todo fuera un mal sueño, porque yo no podía soportar una prueba así. Sofía era todo en mi vida. Cuando llegué al lugar, una grúa ya se estaba llevando el auto. Me acuerdo que grite de horror al verlo totalmente destrozado. Aún así, tenía una leve esperanza de que mi esposa pudiera seguir con vida. Al averiguar dónde se podría encontrar Sofía con horror supe que no era en un hospital dónde la encontraría, sino en la morgue. Llegué a ese lugar temblando.
11:04 Así, literalmente, con un fuerte dolor en el pecho. Fui a ver su cuerpo sintiendo que me ahogaba. Un trabajador de la morgue me acompañó hasta el sótano. Recuerdo que me detuvo en un momento para tomar un poco de aire y de valor. Cuando abrió la puerta me sorprendí de lo que vi. Estaba alguien con una túnica blanca en la cabecera de un cuerpo. Sólo fueron unos cuantos segundos lo que pude verla porque desapareció, pero fueron suficientes para darme cuenta que eso. Era la muerte.
11:44 No tuvo que decirme nada. El trabajador, a pesar de que se encontraba tapada con una sábana, sabía que ese era el cuerpo de mi esposa. Me acerque con miedo por lo que iba a ver. Además, la muerte había dejado una sensación extraña y un frío que nunca antes había sentido. Me quedé unos segundos frente a aquel cuerpo cubierto. Lo miraba detenidamente porque me daba la impresión de que estaba respirando al levantar la sábana. Fue un impacto muy fuerte, algo que me dejó en total shock. Una escena que hasta la fecha no la he podido olvidar.
12:29 Sofía estaba irreconocible, tapé todo el cuerpo y la abracé con todo mi amor. Entonces comencé a llorar desconsoladamente. Muchas veces le pedí a Dios que me la devolviera con vida. De hecho, le ofrecí la mía. A cambio, después de mucho tiempo me pidieron que por favor ya la soltara. Cuando lo hice me miré lleno de sangre, consternado, me fui para mi casa, así manchado como estaba. Ni siquiera recuerdo el camino, solo que entré. Al hacerlo de nueva cuenta, miré a aquella presencia. Era la muerte vestida de blanco que atravesando la pared entraba a nuestra recámara.
13:19 En ese momento estaba enojado con todos, con Dios, con la vida, con la muerte misma. Por eso le grite a eso que había visto que se largara de mi casa. Luego que pasaron unos segundos, me calmé un poco y agarré aire venciendo mis temores. Me fui a asomar al cuarto con la esperanza de que hubiera sido producto de mi imaginación. Abrí la puerta con cuidado, aunque no había nadie. Sentía la presencia de Sofía como si se viera oculta desde un rincón.
14:00 Entré al baño. Al ver el espejo me vi manchado e incluso de la cara al lavarme. Vi como la sangre de mi esposa se iba por la coladera de nueva cuenta. Rompí en llanto. Ahí estuve un buen rato. Me recosté aún sabiendo que me iba a ser imposible conciliar el sueño. Como a la hora, apagué el foco y cerré los ojos. Me estaba quedando dormido cuando claramente sentí que alguien se acostó a mi lado y me tocó el hombro. De pronto me di cuenta que aquella era una mano huesuda. A lo segundo, reaccioné al recordar que Sofía ya estaba muerta de un salto.
14:48 Me levanté y prendí el foco de inmediato. La parte de mi brazo donde me habían tocado estaba helada. Además, se me comenzó a entumecer. Me encontraba tan agitado que podía escuchar mi fuerte respiración lleno de nervios. Me salí a la sala y me puse a fumar un cigarro. Ni siquiera y podía estar tranquilo. Sentía una fuerte presencia detrás de mí que me hacía voltear constantemente. Eran tantos mis nervios que con la misma colilla del cigarro encendí otro. Así lo hice hasta en 3 ocasiones. No quitaba la vista del reloj de pared. Cada vez parecía caminar más despacio. Pasadas las 2:00 de la mañana se escuchaban Ronquidos en mi cuarto.
15:45 Esos sonidos eran idénticos a los que hacía mi esposa cuando dormía. Muy cansada. No me da pena decirlo. No tuve el valor de ir a asomarme. Entendía que todo eso ya eran cosas de otro mundo. Así estuve escuchando siniestros sonidos que no entendía y me ponía la piel chinita hasta que por fin amaneció. Entonces todo se quedó en completo silencio, dominando mis nervios entre a la recámara para arreglarme. De reojo miraba el lugar donde se sentaba Sofía. Me parecía que su imagen se quería hacer presente. No sé por qué motivo, pero ahí adentro parecía un congelador terriblemente afectado.
16:36 Me preparé psicológicamente para el sepelio porque yo sabía que sería muy difícil. Cuando me iba a salir por costumbre, pasé por el altar de la santa. Y recogí el recado que siempre me dejaba. Sofía ni siquiera recuerdo lo que estaba escrito, apenas lo leía. Cuando reaccioné, mi esposa no me podía haber dejado ese papel. Entonces lo solté, por extraño que se escuche. Antes de tocar el suelo ya había desaparecido. Me acuerdo que me temblaban las manos y las piernas. Para no sugestionarme con eso me hice la idea de que tal vez ese recado ya me lo había escrito mi esposa antes de su fallecimiento y por descuido yo no lo había visto. Me sentía solo y de verdad, confundido por la situación. No tenía quién contarle todo lo que me estaba pasando. Además, sabía que todavía me faltaba lo más duro. Verla y enterrar el cuerpo de mi amada esposa en esa ocasión necesitaba a mi familia más que nunca. A las 8:00 de la mañana llegué a la funeraria. No tengo tantas palabras para explicar lo terrible que fue ver su cuerpo embalsamado dentro de
18:06 un ataúd metálico fue un trauma. Ver su piel demacrada y marchita se me hizo muy difícil. Estar todo el día recibiendo las condolencias de amigos y familiares que no aceptaban su manera de pensar. Fue muy duro escuchar risas y platicas de personas que no conocía. La pasé terrible al meterle en un pozo para luego echarle la Tierra encima, aunque me acuerdo lo inquietante que fue dejarla sola en el panteón. Regresarme a mi casa y soportar todos los recuerdos, oler su aroma por toda la casa, pero sobre todo, aceptar la cruda realidad.
18:53 Sofía ya no iba a volver de ahí en adelante. Yo estaba solo. Fue un alivio cuando todo aquello terminó totalmente agotado. Esa tarde me quedé dormido en el sillón de la sala. No tengo idea de qué hora sería cuando desperté de repente, porque sentí que alguien me movió con fuerza, despacio. Volteé hacia atrás porque escuché que alguien caminaba descalzo arrastrando los pies. Todos los focos se encontraban apagados, siendo que yo no los había dejado así.
19:34 Comencé a escuchar una risa burlona a mi alrededor. Aunque no había nadie, sentí una leve corriente de aire, como si una manta pasara volando junto a mí. Las mañanas siempre eran frescas, pero esa noche mi casa parecía un congelador. La casa no era muy grande, por eso cualquier ruido que hubiera se escuchaba claramente. No lo quería aceptar, pero la risa burlona que escuchaba era la de mi esposa hasta ese entonces. No había recordado el juramento que habíamos hecho apenas unos cuantos días atrás. Sofía vendría por mí después de haber fallecido. Esa fue la primera vez que me hizo sentir miedo la presencia de mi esposa cuando lo recordé.
20:29 Entonces comprendí el error garrafal que había cometido segado por el amor que sentía por mi esposa. No estaba seguro. Que quien caminaba entre la oscuridad era Sofía, pero de cualquier manera tenía prácticamente paralizado de temor. Ella era el amor de mi vida, pero ya estaba muerta y ya no la quería ver. Así se pasó un día más lleno de sobresaltos. Ni siquiera me atrevía a pararme frente a ese altar, porque. Al parecer, de ahí salían todos los ruidos y las manifestaciones que se escuchaban.
21:12 Además, la imagen de la muerte se había movido hacia un lado, siendo que en mi casa solo estaba yo.
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