Jan. 12, 2026

CRIATURAS EN LA SIERRA RELATOS de TERROR de MILITARES MEXICANOS │ INFRAMUNDO RELATOS

CRIATURAS EN LA SIERRA RELATOS de TERROR de MILITARES MEXICANOS │ INFRAMUNDO RELATOS
CRIATURAS EN LA SIERRA RELATOS de TERROR de MILITARES MEXICANOS │ INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
CRIATURAS EN LA SIERRA RELATOS de TERROR de MILITARES MEXICANOS │ INFRAMUNDO RELATOS

Muy buenas noches, trasnochadores…Les habla Inframundo. Hoy abrimos un archivo especial: cinco historias reales de militares mexicanos que enfrentaron algo mucho más peligroso que cualquier enemigo humano. Sombras, presagios, criaturas y sonidos imposibles dentro de la sierra. Prepárate… lo que escucharás aquí no se olvida.👮🏻‍♂️Historias de MILITARES: https://yt.openinapp.co/2e8mm

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 Suscríbete y activa la campanita de notificaciones. buenos días, queridos madrugadores o noches para los trasnochadores, los saluda a su amigo Inframundo. Hoy les contaré relatos reales de militares que enfrentaron cosas que ni el entrenamiento pudo explicar. Acomódese que aquí. Comenzamos el augurio basado en la muy buenas noches comunidad, los escuchamos desde siempre y en compañía de la familia y me gustaría compartir mi historia.

1:05 En el año de 1987 fui activo en el ejército mexicano. Cuando me sucedió este relato que para mí es digno de contar. En este canal nos encontrábamos en lo profundo de una sierra. Hoy, muchos años después, es la primera vez que me atrevo a compartirlo. Serían las 10:00 de la noche. Luego de haber hecho un recorrido de reconocimiento por algunas brechas, llegamos a nuestro campamento, nuestra misión era desmantelar un laboratorio clandestino bastante grande que ya había sido reportado por una avioneta, pero ya teníamos 2 días ahí y no lográbamos encontrarlo.

1:53 A la tercera noche, de estar metidos entre la sierra, comencé a tener una extraña sensación. Algo raro había en el ambiente. De hecho, no fui el único en darse cuenta de eso. Otros soldados dijeron haber sentido un mal presentimiento. Cuando eso sucedía, según los rumores entre los militares era porque se acercaba una calamidad. Pasaría de la 1:00 de la mañana cuando a parte del guardia, algunos hombres todavía nos encontrábamos despiertos. Sentados alrededor de la lumbre preparábamos una bebida caliente mientras platicábamos nuestras experiencias de peligro.

2:41 En eso estábamos cuando el centinela se nos acercó, apuntó con su dedo hacia un punto en específico en el monte. Volteamos y aunque mis compañeros no lograron ver nada, yo sí alcancé a ver una silueta alta y oscura que se perdía entre los matorrales y la oscuridad misma. Se pusieron de pie porque yo lo hice. Preguntaron de manera seria qué era lo que habíamos visto. Les dije, sin temor a equivocarme, que la silueta que se internó en el monte era la muerte misma. Aunque la mayoría de los soldados no creía en esas cosas, había otros que eran muy supersticiosos.

3:27 Entonces uno de ellos nos advirtió que eso era un augurio de que alguien iba a morir. Después de escuchar eso, me arrepentí de lo que había dicho. No es que fuera miedoso, pero mejor les pedí que cambiáramos de tema. Tal vez sólo había sido un compañero que iba a ser sus necesidades. El centinela y algunos compañeros fueron a investigar, pero ya no vieron nada de rato. Nos retiramos a dormir, aunque toda la noche la pasé inquieto, todo estuvo tranquilo. Si acaso algo me pareció raro. Fue el silencio tan extraño que había no solo en el campamento no se escuchaba nada a nuestro alrededor.

4:15 Ni siquiera el aullar de los coyotes, que era algo común por las noches. No supe a qué hora me quedé dormido. Cuando amaneció nos levantamos con la sorpresa de que uno de los soldados había amanecido muerto. Esto sin motivo aparente. No estaba golpeado, no tenía una picadura y que nosotros supiéramos no estaba enfermo, aunque el cuerpo mostraba algo extraño. Se encontraba muy frío, helado completamente. Además tenía los ojos abiertos, como si hiciera suponer que antes de morir hubiera visto algo, quizás a la misma muerte. En el campamento no se hizo ningún funeral. Tal vez se escuche cruel, pero después de mandar el cuerpo a la ciudad más cercana para que le hicieran la autopsia, seguimos con la labor de buscar aquel laboratorio. Teníamos que cumplir la misión encomendada. El día transcurrió normal, por decirlo de algún modo. Cuando se llegó la noche recordamos aquella figura oscura que habíamos visto recorrer el monte por la madrugada. El comentario fue que se había cumplido el augurio y contaron algunas experiencias parecidas, aunque esa noche también nos quedamos a platicar, no lo hicimos tan tarde. Ya para las 12 nos habíamos retirado a descansar. Ahí, acostado en una manta, me

5:50 estaba fumando un cigarro mientras miraba las miles de estrellas. Una vez que volteé a ver al sentinela, me di cuenta que la figura alta y oscura que habíamos visto la noche anterior se encontraba detrás de él. Me quedé sin moverme. Era obvio que él no la veía. Quien hacía guardia nocturna cambió para recorrer todo el campamento y esa figura esquelética lo fue siguiendo de cerca. Después de unos minutos, esa cosa desapareció entre el monte. No supe qué hacer. Tal vez sí le decía lo que lo andaba siguiendo.

6:32 Lo iba a espantar, pero por otra parte debía advertirle. Decidí callar con la esperanza de que no sucediera nada malo. Antes del amanecer, el augurio se cumplió de nuevo. Nos levantamos de prisa porque se escuchó un disparo, todos con carabinas en mano. Apuntamos hacia todas partes. Revisamos el campamento hasta que alguien encontró muerto al centinela. Después de revisarlo, llegamos a la conclusión de que por accidente se le había ido un tiro y le impactó en la cabeza. Resultaba muy extraño, pero ahí estaba toda la evidencia. Además, no se encontraron pisadas extrañas por ninguna parte para no causar alarma entre todos los compañeros. Solamente hablé con el sargento de lo que había visto esa noche, así como la noche anterior.

7:31 Me miró extraño. Luego me dijo que no estaba para juegos. Le dije que lo podía confirmar con nosotros, soldados, antes de que se aproximara la noche. Ya me sentía muy nervioso. Hasta puedo decir que tenía algo de miedo por lo que pudiera ver. Yo no estaba exento de ser el próximo en morir. Nos pusimos de acuerdo varios militares para dormir esa noche, porque era normal que otros también entendieran que algo extraño estaba pasando. Nos dispersamos por el campamento. La idea era que si alguien veía esa figura avisaría a los demás.

8:15 Parecía que esa noche pasaría sin novedad, pero ya siendo de madrugada, uno de los soldados comenzó a hacer señas. Nos reunimos con él sabiendo que si nos hablaba era porque estaba viendo a la figura de la muerte. Llegamos hasta donde estaba. Con una mano nos pidió que guardáramos silencio y con la otra apuntó hacia arriba de un árbol con temor, voltee hacia donde nos decía, ahí estaba aquella figura, confundida entre las ramas. Me acuerdo que uno de nuestros compañeros le apuntó con su arma. Entonces, al momento la imagen desapareció para que no quedara nada más entre nosotros. Me fui a despertar al sargento para que supiera lo que habíamos visto.

9:07 Para mi sorpresa lo moví varias veces, pero nunca despertó. Di el aviso y se levantaron todos. Se hizo un alboroto. Entonces todos estuvimos de acuerdo que teníamos que salir de ahí. Nada más amaneciendo levantamos el campamento y, sin avisar a nuestros superiores, abandonamos la Sierra. Eso fue lo mejor que pudimos hacer, porque todavía pasamos una noche juntos en el cuartel cercano y nada sucedió. Nunca supimos por qué la muerte nos estuvo eligiendo cada noche. Por un tiempo estuve nervioso, tenía miedo de volver a ver a la muerte y que se cumpliera de nuevo un augurio.

9:55 Gracias a Dios nunca ha sucedido. Gracias por escucharme. Continuando con la segunda anécdota de esta serie de relatos de militares, le pregunto, como siempre, usted que haría si fuera militar y estuviera en los zapatos de nuestros protagonistas, sombras en la niebla compartido por el ex militar. Leonardo villarreal, saludos, comunidad.

10:40 Mi nombre es Leonardo villarreal. En la actualidad tengo 68 años, pero a principios de los años 80 fui desertor del ejército. Cuando digo esto siempre me critican y me juzgan, pero tuve una razón para hacerlo y es eso lo que me hace contar mi historia. Estando en una misión en la Sierra de Guerrero, una madrugada revisamos unas viviendas sospechosas que encontramos en medio del monte. El lugar estaba desolado y el único sonido audible era el constante grillar de los cientos de insectos que saltaban por todas partes, incluso sobre nosotros. Éramos un grupo de 9 soldados quienes. Ya en otras ocasiones nos había tocado realizar diversas misiones de alto riesgo.

11:35 Por lo tanto, a la mayoría los consideraba algo más que compañeros. Esa madrugada, en especial, nos cuidábamos las espaldas porque había una tensión en el ambiente que pocas veces sentíamos. Revisamos todo el perímetro y cuando comprobamos que no había nadie, bajamos las armas. Hablamos un poco para saber qué procedía. Estábamos por retirarnos. Cuando comenzó a suceder algo extraño de manera acelerada, llegó un banco de niebla. Primero parecía que se arrastraba, lo hacía de manera misteriosa, después se fue tragando todo a su paso.

12:20 Nuestra visión pronto se vio reducida a 1 M o metro y medio. Quizás comenzamos a avanzar. Encendimos unas linternas que poco nos ayudaban para ubicarnos. Estaba tan cerrada la niebla que con el paso de los minutos nos fuimos perdiendo de vista. De vez en cuando nos hablábamos para saber que íbamos todos hacia la misma dirección. Se pasaron los minutos lentamente. Llegó un momento que hablé y nadie me respondió. Seguí avanzando. Pregunté de nuevo si ahí estaban, pero todo era silencio. Me detuve y comencé a luzar para todas partes. Lo único que había a mi alrededor eran matorrales y arbustos espinosos.

13:14 Me di cuenta que ya no escuchaba ni los grillos. No había pasos ni voces en serio, que era como estar en medio de la nada o de otra dimensión. No era posible que me hubiera perdido de 1 minuto para otro. Lo preocupante era que parecía que mis compañeros se habían desaparecido. Nunca había sido alguien nervioso, pero entré en tensión porque de pronto una sombra pasó frente a mí. Solamente la miré unos instantes, pero con eso fue suficiente para saber que no era uno de mis compañeros. De nueva cuenta levanté mi arma porque lo que había visto no era algo normal.

14:03 Su cabeza era alargada y los brazos, al parecer, le arrastraban hasta el suelo. Caminé unos minutos más y aquella niebla no se disipaba. No me atrevía a gritarles a mis compañeros para no llamar la atención de aquello que había visto y que no tenía ni idea de lo que era. De nueva cuenta, una sombra igual volvió a pasar frente a mí, pero esta vez lo hizo de prisa. Me detuve y puse el dedo en el gatillo de mi arma por si esa cosa, lo que fuera, decidiera atacarme muy cerca de mí.

14:45 Se comenzó a escuchar un sonido extraño, como un quejido estaba por un lado, luego por el otro también se escuchaba. Me daba pendiente que se me acercara un compañero y yo, por inercia, le fuera disparar de nueva, cuenta. Una de esas sombras apareció, pero esta vez frente a mí era muy alta, tenía ojos brillantes y estaba demasiado delgada. De ninguna manera eso podría ser una persona, pero tampoco era un animal, por lo menos no uno conocido. Le apunté directamente a la cabeza antes de dispararse.

15:28 Vino contra mí a una velocidad increíble. Me acuerdo que cerré los ojos esperando el impacto. Como nada de eso sucedió, los fui abriendo despacio, con temor de lo que podría encontrar. Para mi sorpresa, el Banco de niebla se había disipado y mis 8 compañeros se encontraban a mi alrededor sorprendidos, al igual que yo. Apuntando para todas partes. Cuando reaccionamos nos comenzamos a preguntar qué había sido todo eso, pero nadie tenía una explicación. Lo extraño de todo eso fue que todos habíamos vivido cosas diferentes.

16:10 Uno describió a esas criaturas con 2 cabezas e infinidad de brazos, así como si fueran tentáculos. Otro no miró sombras. Nos aseguró que los matorrales habían cobrado vida y corrían por todas partes. Hubo quien escuchó fuertes zumbidos, otros voces distorsionadas y gritos que salían de todas partes. Conforme pasaban los minutos nos íbamos dando cuenta de otras cosas todavía más extrañas, algunas hasta macabras. A algunos de mis compañeros les faltaban dedos de las manos e incluso después se dieron cuenta que también de los pies, pero nunca se habían quitado las botas. 2 de mis compañeros les faltaban la vista de uno de sus ojos y a otro mechones de sus cabellos. Yo me revisé una y otra vez.

17:09 No encontré que me faltara algo. ¿En serio? Estábamos desconcertados y hasta cierto punto, consternados por lo que habíamos vivido. Nos apuramos para salir de ese extraño lugar. Ni siquiera recordábamos si habíamos terminado la misión. Todo el camino me fui tocando el cuerpo. Me parecía mucha suerte que a mí no me hubieran hecho nada. Llegamos a nuestro campamento y contamos por lo que habíamos pasado. Me quité el uniforme para revisarme. Entonces alguien que me conocía se acercó para preguntarme de qué eran esas cicatrices que tenía en la espalda.

17:54 Le pregunté de qué estaba hablando porque yo no tenía ninguna cicatriz. Fui con el médico que nos acompañaba y me aseguró que eran operaciones de extracción. Supe así que al parecer me habían quitado un pulmón. Otros compañeros se revisaron y les habían extraído un riñón. Otros tenían huellas de que les habían sacado sangre. Horas después supe que también me faltaban piezas dentales. Presentamos nuestro caso en el cuartel general, pero no lo aceptaron. Y es que no era posible que todo eso nos pudiera haber sucedido en unos cuantos minutos.

18:39 Siendo de madrugada y estando en medio de la Sierra, pedimos ayuda médica y psicológica. Lo aprobaron, pero primero teníamos que regresar a ese lugar y completar con nuestra misión. Llámenme miedoso o cobarde, pero ya no quise volver a ese lugar. Decidí no acatar órdenes y desertar del ejército. Supe que otros compañeros también lo hicieron, solo 2 regresaron con otro grupo de militares y ellos terminaron la misión, pero al parecer no recibieron la ayuda ofrecida. Desconozco que fue de ellos.

19:23 Hoy que ya soy un adulto mayor, le doy gracias a Dios que pude salir adelante con un solo pulmón. No sé qué más me quitaron porque mi familia me encontró otras cicatrices apenas visibles, por lo menos 8 más. Esta es mi historia. Siempre que la cuento lo aclaro. Mi intención no es hablar mal del ejército mexicano, porque entiendo que lo que nos sucedió le resulta increíble a cualquiera, incluyéndome a mí. Los protectores, relatos de militares. Muy buenas noches, comunidad, esperando mi relato sea de su agrado.

20:16 Transcurría el verano del 2002, cuando me sucedió esta historia como militar. Había sido designado para una misión muy cerca del Estado de Yucatán. Esto por motivo de los frecuentes reportes de la clandestina tala de árboles. Por diversas situaciones la policía forestal no había logrado contenerlos y ya se estaba volviendo un problema extremo, por eso y ya como último recurso habían mandado al ejército, ya teníamos 3 días buscando por una zona boscosa de difícil acceso.

20:58 Éramos todo un pelotón, la mayoría con experiencia en ese tipo de situaciones. Avanzamos despacio, sabíamos que era cuestión de horas para encontrar el aserradero. Pudiera ser una misión como cualquier otra, si no fuera porque, según el reporte, había una advertencia que a unos 100 m alrededor de donde operaban los taladores de árboles. Estaba custodiada por gente extraña que eran los encargados de proteger el sitio. Al decir extraña me refiero a que no se sabía lo que en realidad eran pudieran ser personas, pero también animales o incluso seres.

21:43 Sabíamos que los protectores de ese lugar podían confundirse con la vegetación, arrastrarse o trasladarse por las ramas de los árboles. En ocasiones lo hacían en silencio, otras en medio de gritos que helaban la sangre. Todo eso sonaba a fantasía. Sin embargo, en esa parte del bosque todo podía suceder. De hecho, había reportes de mucha gente desaparecida o ataques de animales que nadie lograba identificar por lo raro que eran. Serían cerca de las 5:00 de la tarde cuando escuchamos a lo lejos. El sonido de las sierras.

22:26 En unos 10 minutos estaríamos ahí. Nos reunimos por unos momentos. Entendíamos que ahora teníamos que tener mucho cuidado. Seguimos las órdenes del sargento y desde ahí nos esparcimos por el área para rodear el lugar. Faltarían unos 150 m para llegar cuando comenzaron a suceder cosas que me pusieron en alerta. Las ramas de los árboles se movían constantemente como si algo se escondiera entre ellas. Además, todo tipo de aves volaban por todas partes sin encontrar su lugar para aumentar la tensión. También había movimientos en Tierra. Se movía la maleza, pero no lograba distinguir nada. Podía hacer unas pausas, pero no me podía detener definitivamente.

23:20 Porque por lo tupido de lugar no lograba tener contacto visual con ninguno de mis compañeros. Entonces no sabía si iba a la par de ellos. Me estaba adelantando o atrasando. Cada vez el sonido de las sierras era más claro. Por eso ya no bajé mi alma. Estábamos a punto de llegar y al hacerlo seguramente habría acción. Conforme me acercaba se comenzaron a escuchar unos aullidos extraños. Primero fue uno o 2, después eran muchos más.

24:01 No me preocupé porque sabía que en ese lugar abundaban los monos aulladores y su sonido podía ser de veras perturbador. De pronto escuché que algo pasó corriendo detrás de mí. Volteé y volvió a suceder. Parecía algo pequeño. Andaba dando vueltas a mi alrededor con el correr de los segundos. Aquellos movimientos se intensificaron. Entonces apreté mi fusil dispuesto a dispararle a lo que fuera aquello, sobre todo si representaba peligro. Me volví a detener porque mire frente a mí algo que se asomó. Digo algo porque era una cabeza rara, pero que al parecer no tenía un cuerpo.

24:51 Le apunté y la fui siguiendo hasta que se perdió entre los árboles más altos. Me sentí nervioso y formé muchas teorías en mi mente. La más fuerte era que pudiera ser la cabeza de un chango negro ensartada en un palo que quizás con ella trataran de asustarme para que no avanzara más. Me dije que si esa era la intención no les iba a funcionar. Caminé un poco y esas cabezas iban apareciendo por entre los árboles y todas iguales, sin un cuerpo, siempre a la distancia. Por eso no lograba descifrar lo que eran o quién las manipulaba. Otra cosa extraña era que sólo me miraban y se escondían. No hacían por atacarme.

25:44 De pronto escuché un disparo, entonces reaccioné, corrí en esa dirección. El sonido de los animales se incrementó. Eran muchas las aves que revolotaban a mi paso. Se pasaban los minutos y no llegaba a ninguna parte. Todo era ramas, árboles o matorrales. Voltea hacia todos lados sintiéndome perdido, aquellos aullidos no dejaban de escucharse. Eso sí, siempre a mi alrededor. De pronto me topé con una de esas cabezas a escasos metros de mí. Nunca había visto unos changos aulladores, pero lo que miré para nada parecía un chango.

26:31 Para mi sorpresa. Movía los ojos y eran cabezas las que aullaban de fea manera al ver que comenzaron a aparecer más. Le apunté a una y le disparé. Estaba seguro que le había dado. Sin embargo, la cabeza no mostraba dolor, avance, apuntando siempre hacia los árboles. El sonido de los aullidos se puso insoportable. Se pasaron más de 15 minutos que estaba caminando por entre el bosque y no aparecía ningún aserradero. Pero además de eso no me encontraba ningún militar ni se escuchaban disparos.

27:12 Negritos. Llegué a pensar que me había desviado mucho del objetivo. De pronto me vi rodeado de pequeños hombres que se les podía notar que tenían puestas las cabezas de esos changos cubiertos con hojas y ramas. Se meneaban de un lado al otro, como si hicieran una danza macabra. Luego comenzaron a rodearme amenazantes. Eran tantos que con mi rifle no sería suficiente para contenerlos. Por eso dispararles no era una opción. Por suerte, muy a lo lejos alcancé a ver a un compañero iba a disparar para llamar su atención y que viniera a ayudarme. Me contuve porque de pronto comenzó a correr. Seguido de algunos de esos seres con cabezas de monos. Volteé al lado contrario porque escuché gritos de ayuda. Otro militar también corría intentando escapar de otros más. Como me había quedado parado.

28:20 Reaccioné porque sentí una mordida en mi pie, luego otra más. Y entonces también corrí conforme corría. Iban desapareciendo todos mis compañeros. Algunos incluso tropezaron, pero se levantaron y seguían corriendo. Después de una media hora logramos juntarnos todos porque por suerte no hubo bajas. Todos teníamos algo que contar, pero ya habría tiempo para eso. La mayoría nos encontrábamos mordidos de las piernas y de los brazos. Antes de que oscureciera por completo, el sargento dio la orden de retirada y lo hicimos lo más rápido posible.

29:08 Hasta la mañana siguiente logramos salir de esa peligrosa zona y así sentirnos a salvo. Fue de esas pocas veces que como pelotón no pudimos completar la misión. Pero no lo consideramos un fracaso porque habíamos enfrentado algo que no supimos con seguridad lo que había sido hasta la fecha. Recuerdo ese día muchas veces más estuvimos en la sierra o a mitad del bosque. Miramos cosas de verdad extrañas, pero nunca tan inquietantes como esos seres con cabezas de mono.

30:07 muy buenas noches, comunidad de Inframundo. Antes de empezar mi historia. Aclaro que prefiero evitar dar nombres de compañeros y lugares o si lo hago son ficticios. El motivo es porque lo que dio pie a este relato. Es algo que, al menos en ese tiempo, no se tenía prohibido. Lo digo con orgullo. Hace ya años pertenecía al ejército mexicano. Estando de misión en la sierra Madre nos preparábamos para enfrentar un grupo armado que dominaba toda esa región desde hacía mucho tiempo y nadie lo podía tumbar. Era muy común escuchar por los mismos soldados. Que toda esa Tierra estaba salpicada de sangre de militar. Lo inquietante de todo esto era que se aseguraba que ese grupo armado estaba pactado con fuerzas malignas, específicamente con el diablo, por su protección era que sus hombres siempre resultaban ilesos en los intercambios de balas.

31:20 No así los soldados que tarde o temprano terminaban por caer. Durante años otras misiones ya habían fracasado. Se sabía que pelotones completos eran arrasados por la fuerza de aquel líder apodado Pantera, quien al no tener bajas nunca perdía su poderío ni su peligrosidad. Por lo mismo nosotros los soldados que. Nos habían encomendado esa misión de enfrentarlos, nos sentíamos como carne de cañón. La mayoría ya estaban resignado a morir. Ellos mismos platicaban que ya se habían despedido de sus hijos, esposas o padres.

32:08 Digo la mayoría porque había un soldado apodado el Búho, con quien yo tenía cierta amistad, que estaba seguro que por lo menos él iba a regresar con bien. El sentirlo tan seguro me daba a entender que quizás portaba alguna especie de protección que tal vez pudiera compartir conmigo y así regresar yo también con los míos, sano y salvo. En un descanso que tuvimos comenzamos a platicar sobre el grupo delictivo que enfrentaríamos el búho platicó que esa era la tercera vez. Que se internaba en la sierra para enfrentar a ese líder las 2 veces anteriores había sido todo un caos.

32:56 La primera vez le había resultado. La más impactante nos narró aquella escena llena de confusión, de gritos y disparos. Pero lo más aterrador para él, según nos decía, era el silencio que quedó después del tiroteo. El sonido de la muerte le llamaba a él porque ya no escuchó nunca más a ninguno de sus compañeros. Cuando empezó a contar los horrores vividos en el segundo de aquellos enfrentamientos, otros soldados se sentaron junto a él para escucharlo la verdad y a pesar de las atrocidades que nos describía, no era para entrar en pánico por lo que se avecinaba. Éramos soldados conscientes del peligro y de que un día íbamos a morir.

33:48 Yo con intriga por saber cómo le hizo para salir librado. Le pregunté si tenía alguna protección especial. Todos guardaron silencio expectantes a su respuesta. Aquel militar desabrochó su camisa y nos mostró una figura de esa calavera que se conocía como la santa Muerte. Me acuerdo que me quedé mirando sorprendido porque no creía en esas cosas. Nos dijo que él tenía un pacto con esa entidad a la que llamaba la niña blanca. Los militares comenzaron a cuestionar todo ese tipo de prácticas, pero se defendió diciendo que lo importante era que estaba vivo y que quizás dentro de unas cuantas horas.

34:39 Sería el único de nosotros en estarlo también. Y eso gracias a su protección. No todos lo entendimos así. Algunos militares se comenzaron a retirar murmurando entre dientes hasta quedarnos solamente cuatro elementos frente a él. Le pregunté cómo se podía tener esa protección. Su respuesta fue pactando con la muerte. Nos preguntó si estábamos dispuestos. A lo que todos respondimos que sí, nos apartamos un poco de la vista de los demás. Se quitó aquella imagen de su cuello y con ella improvisó un pequeño altar. ¿Nos hincamos ante la presencia de la muerte y él nos fue diciendo, paso a paso, cómo pedir la ayuda? No sabía cómo explicar esto, pero ahí, en medio del monte, había alguien más.

35:36 Alguien que no podíamos ver, pero que tenía una presencia bastante fuerte. Después que juramos lealtad y de ofrecerle algunas cosas. Aquel soldado apodado el Búho nos dio algunos trozos de ramas que había formado con el altar para que nos la guardáramos entre nuestras ropas. Horas más tarde marchamos entre la Sierra. Cuando pisamos esa área comenzó el enfrentamiento. Primero fueron tiros de advertencia. Al responderles se inició una guerra. Todos los que habíamos hecho el pacto tratamos de mantenernos cerca. Fuimos ganando un poco de terreno hasta que nos acercamos a un laboratorio y a un plantío.

36:28 Seguimos disparando hasta entrar a las instalaciones. Ahí supimos que era verdad todo lo que habíamos escuchado. Encontramos un terrorífico altar dedicado al demonio. Estaba lleno de veladoras, pero todavía más horrible fue mirar restos humanos que habían sido sacrificados como ofrenda. Lo peor de todo fue darnos cuenta que esas personas eran compañeros nuestros. Soldados de diferentes misiones porque en un rincón había cascos, botas y trajes estilo militar. No tuvimos tiempo de destruir el laboratorio porque de nueva cuenta se escucharon los gritos y comenzaron a disparar. Nos rodearon y pronto una lluvia de plomo candente comenzó a caer sobre nosotros.

37:26 Sabíamos que si no salíamos de ahí seríamos aniquilados. Mientras retrocedíamos repelimos la agresión, me acuerdo que yo le pedía a la muerte que me ayudara. Me tocó ver por el camino que fueron quedando muchos de nuestros compañeros alcanzados por las balas enemigas. De pronto las detonaciones cesaron, los gritos callaron y el silencio se adueñó de todo. El búho se puso un dedo en su oído para indicarnos que escucharamos el sonido de la muerte. Fue así que entendimos que habíamos perdido a nuestros compañeros, aunque parecía increíble. Al final sólo quedamos los 5 que estábamos pactados con la muerte.

38:20 No ganamos el encuentro e incluso teníamos algunas heridas en diferentes partes del cuerpo. Pero habíamos salido vivos de ahí en ese momento era lo más importante. Antes de terminar la misión el Búho, nuestro compañero nos advirtió que no podíamos contar lo que habíamos hecho porque no todas las personas lo miraban bien. Pero además nos recordó que teníamos que cumplir con todo lo que le habíamos prometido a la santa de mis compañeros. No puedo hablar. No sé qué ofrecieron, la verdad, lo ignoro por mi parte. Yo le prometí un altar en mi casa y nada más llegando lo construí en él.

39:07 Además de la imagen puse aquel pedazo de rama que yo siento que protegió mi cuerpo. También le prometí contar siempre esta historia para hacer saber que con su poder me había sacado de un lugar donde ya nos daban por muertos. A pesar de las críticas y los cuestionamientos aún de mi propia familia, hasta el día de hoy ya tengo mucho tiempo que dejé de pertenecer al ejército mexicano. Sigo teniendo ese altar en mi casa, donde venero a mi protectora la niña blanca. Lo haré hasta el día en que muera y muchas gracias por escucharme.

39:53 Hasta este punto que ha escuchado estas aterradoras historias, estas experiencias de militares. ¿Usted qué opina? ¿Qué haría en el lugar de estos militares? ¿Cree que estos relatos sean reales, creíbles o sean una invención más de los terrores que han vivido los militares? Lo leo en los comentarios. Criaturas en la Sierra, basado en una anécdota real, muy buenas noches comunidad. Mi nombre es Santiago.

40:43 Fui sargento primero en el ejército mexicano. Estando en activo es que me sucedió esta historia que estoy por compartir. Fue muy cerca de una zona boscosa, lo recuerdo bien, andábamos de misión destruyendo unos plantíos de hierbas prohibidas al frente de un pelotón de 40 soldados. Realizaba mi trabajo sin ningún contratiempo. Cuando llegamos a este lugar se encontraba totalmente abandonado. A pesar de eso, nos manteníamos en alerta con una guardia de cuatro hombres. Lo hacíamos porque se podía sentir algo extraño en el ambiente.

41:27 Revisamos todo el lugar y no había rastros de nada. Comenzamos a cortar las hierbas y hacer grandes montones para después prenderles fuego. Serían como las 3:00 de la tarde. Entonces el calor estaba infernal. Tardaríamos unas horas porque los sembradíos eran bastante grandes. Entonces hicimos turnos. De pronto de estar todo tranquilo, se escuchó un alboroto. Nos pusimos en alerta pensando que tal vez era una emboscada. Soltamos los machetes y levantamos las armas. Apuntamos hacia todas partes dispuestos a disparar.

42:10 No lograba identificar qué estaba sucediendo. Solo que los militares corrían de un lado al otro tratando de atrapar algo. Tal vez algún animal. Fui corriendo con el grupo más cercano para ver que estaba pasando. Me informaron que andaban criaturas extrañas saltando entre las altas hierbas de casi 2 M. Le pregunté que clase de criatura eran, pero no me pudieron explicar el alboroto. Se escuchaba de un lado. Luego, en otro gritaban que eran criaturas, pero era todo. Antes de que alguien soltar un disparo que nos podría en clara evidencia, llame a todos los elementos ya reunidos. Me informaron lo que estaba sucediendo. No todos se ponían de acuerdo.

43:05 Para algunos eran seres, para otros eran criaturas raras. Algunos llegaron a suponer que eran duendes. En lo que todos estaban de acuerdo era en que no eran animales, pero tampoco humanos. Me llamó la atención el comentario de un soldado. Nos dio a entender que lo que estaba ahí eran extraterrestres. Sin embargo, de manera burlona les pedí que dejaran de tonterías. Teníamos que destruir el plantillo antes del anochecer y ningún extraterrestre o criatura, por extraña que fuera. Nos lo iba a impedir. Di la orden de manera estricta de que nadie disparara a menos que estuviera en peligro su vida. Empezamos a avanzar un poco más rápido. Entonces esas criaturas comenzaron a agredir a los elementos, les rasguñaban las piernas o los brazos, pero eran tan rápidos que no se dejaban ver. Al paso de 1 hora nos volvimos a reunir porque muchos soldados ya habían sido agredidos, algunos presentaban hasta mordidas de nueva cuenta.

44:20 Pregunté lo que eran, pero nadie tenía una respuesta contundente. Ya había sospechas que ahí era un nido de lo que fueran esas criaturas, por eso al sentirse agredidas nos estaban atacando. Faltaría un poco más de 2 horas para que termináramos, pero todavía nos faltaba un buen tramo. Por eso di la orden de que encendieran el primer montón de hierbas. Como eso delataría nuestra ubicación. Teníamos que apurarnos todavía más en cortar aquellas plantas con la primera llamarada.

45:00 El humo no se hizo esperar. Además pronto comenzó a subir la temperatura en el ambiente. Pasando unos minutos se prendieron otros 2 montones de hierbas. Entonces las cosas se comenzaron a poner difíciles, el calor se volvió insoportable y el humo no nos permitía respirar. Además, ardían los ojos. Sin embargo, seguíamos adelante. No había pasado ni media hora cuando, para empeorar las cosas, se escucharon muchos gritos de dolor. Muy cerca de mí, con carabina en mano, corrí lo que pude para investigar. Cuando llegué en serio, me sorprendí. Cuatro extrañas criaturas estaban sobre uno de los militares mientras él gritaba y trataba de defenderse. Esos seres lo mordían con furia.

45:57 Parecía que intentaban devorarlo. Llegaron otros elementos más. Entonces, unos a patadas, otros a cachazos e incluso a Machetazos logramos liberarlo. Esas criaturas corrieron para todos lados, apenas lo pusimos de pie. Otro soldado comenzó a gritar, luego otro más, la verdad, ya no sabíamos a quién ayudar. Ante todo estaba la seguridad de mis hombres. Entonces di la orden de poder disparar. Comenzaron a hacerlo, pero en su desesperación lo hacían a diestra y siniestra. Por lo mismo, algunos proyectiles nos pasaban rozando. Al parecer el número de seres se incrementaba a cada segundo. Por eso ordené la retirada.

46:51 Caminaba hacia un claro cuando de pronto una de esas criaturas se pescó de mi pierna. Sin darme tiempo de nada, hundió sus filosos colmillos. Intentando quitármelo, perdí el equilibrio y caí a Tierra con un cuchillo. Logré picarlo y me soltó haciendo un esfuerzo. Me levanté. Cuando lo hice, me encontré de frente con un ser mucho más grande. Tenía casi mi estatura. Sus manos eran tan largas que tocaba el suelo. No tenía párpados ni orejas. Sus ojos eran tan grandes que ocupaban la mitad de su cara.

47:33 Tenía también un gran hocico lleno de colmillos y me fruñía amenazante. Sin quitarle la vista de encima. Saqué mi arma de cargo y le apunté a esa criatura. Sin prisa alguna. Se metió entre las plantas. A los pocos minutos cesaron los ataques y como pudimos, nos comenzamos a reunir. Ya no prendimos los demás montones de hierbas, comenzamos a retroceder hasta alejarnos de ese lugar. Cuando estuvimos lo suficientemente lejos, nos detuvimos entre la oscuridad. Curamos nuestras heridas. Ya solo esperamos al amanecer para que nos recogieran los vehículos, como a las 4:00 de la mañana se escuchó un zumbido. Me acuerdo que voltea hacia arriba. Y alcancé a ver algo que en ese momento no supe que era, parecía circular y lleno de luces.

48:34 Hoy, años después, puedo asegurar que era un platillo volador, pues este evento nos ocurrió allá por los años de 1984. A los pocos segundos pasó otro más, aunque esté un poco retirado de nosotros. Los 2 se quedaron suspendidos en el aire a una distancia que concordaba con los sembradíos que estuvimos destruyendo desde donde estábamos. No era posible ver qué estaban haciendo. Minutos después se fueron a gran velocidad. Al día siguiente llegó una patrulla de soldados y nos trasladaron al cuartel más cercano. Ahí pasé el reporte a un teniente, quien primero me cuestionó si no habíamos consumido de aquellas hierbas. La verdad que eso fue un insulto para mí. Le aseguré que no y de nuevo le expliqué exactamente como había sucedido todo me dijo que por mi beneficio ya no sostuviera esa teoría porque me podía afectar mi carrera militar. Salí de esa oficina echando lumbre en un arranque de enojo. Me juré que dejaría el ejército, pero no lo hice. Eso sí, a partir de ahí, y aunque me pasaron muchas cosas extrañas más, el reporte siempre

50:05 fue sin novedad. Querida Comunidad, espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte.

50:48 Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue Inframundo, relatos.