Feb. 11, 2026

ATERRADORAS HISTORIAS DE TRABAJADORES de BIMBO | Relatos de Terror - INFRAMUNDO RELATOS

ATERRADORAS HISTORIAS DE TRABAJADORES de BIMBO | Relatos de Terror - INFRAMUNDO RELATOS
ATERRADORAS HISTORIAS DE TRABAJADORES de BIMBO | Relatos de Terror - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
ATERRADORAS HISTORIAS DE TRABAJADORES de BIMBO | Relatos de Terror - INFRAMUNDO RELATOS

Aterradoras historias reales contadas por trabajadores de BIMBO que vivieron experiencias inexplicables dentro de plantas, rutas nocturnas y turnos donde algo no humano parecía observarlos.

Relatos enviados por personas comunes, empleados que jamás imaginaron enfrentarse a presencias oscuras, ruidos imposibles, sombras que no deberían estar ahí y sucesos que marcaron sus vidas para siempre.

Si alguna vez trabajaste de noche, si recorriste fábricas vacías o si sentiste que no estabas solo cuando el lugar debía estar desierto… este episodio es para ti.

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0:06 Si bien los guardias de seguridad tienen experiencias paranormales bastante aterradoras, hoy les contaremos la anécdota de un guardia que experimentó el verdadero terror, pero dentro de la empresa bimbo, la famosa Katrina mexicana de pan dulce usted amante del terror, espero se ponga cómodo. Mientras no sintoniza, esto es Inframundo. Aquí comenzamos muy buenas noches Alejandro y a toda la comunidad de Inframundo. Durante mis últimos 10 años laborales me desempeñe como Guardia de Seguridad en una de las muchas bodegas. Tela, panificadora bimbo.

1:04 Aunque hace años que ya me jubilé, prefiero omitir mi nombre. En la actualidad cuento con 74 años. Por eso me atrevo a decir que todavía me encuentro totalmente lúcido y consciente de esto que voy a narrar como principio. Quiero aclarar que no hablaré mal de esa gran empresa que me dio 10 años para comer. Pero sí de lo que nadie puede ocultar con respeto a las cosas que suceden dentro de sus instalaciones. Siempre quise trabajar ahí. De hecho, algunos conocidos tenían años laborando en la panificadora.

1:51 Fueron ellos los que me animaron a buscar empleo, argumentando que pagaban muy bien, además de otras prestaciones. Desde que llegué a ese lugar Por Primera Vez supe que pasaban muchas cosas, problemas laborales, amenazas a la empresa, peleas entre las personas que ahí laboraban, asuntos así que quizás se pudiera decir, eran normales, pero también sucedían situaciones extrañas, sobre todo relacionadas con lo paranormal. Es sobre eso lo que trata mi historia. A pesar de eso, me encontraba muy entusiasmado de poder trabajar en un lugar de renombre. Después de la entrevista me aceptaron, me dieron el uniforme y me asignaron un lugar de trabajo como guardia de seguridad.

2:55 Me sentí orgulloso de pertenecer a la empresa Bimbo. Se encontraban muy juntas a la bodega y el área de producción por algunas pláticas, supe que ahí habían ocurrido muchos accidentes, algunos muy graves, otros mortales. Le di gracias a Dios de que no me tocó trabajar ahí porque me aseguraron que por las noches se escuchaban ruidos y voces extrañas además. Miraban sombras que se trasladaban por las paredes. Los trabajadores de intendencia platicaban que en los baños se aparecía un niño que buscaba a su mamá. Otras veces andaba pidiendo un pedazo de pan. Además de eso les hacían muchas travesuras. Les escondían las escobas.

3:52 O les tocaban la puerta a los trabajadores que iban al baño. Nunca faltaba el empleado compasivo que dejaba trozos de pan en los rincones que minutos después, extrañamente, desaparecían a los trabajadores de producción, les apagaban las máquinas o les escondían sus pertenencias. Esto de día o de noche. Los supervisores tenían prohibido que el personal hablará de todas esas cosas. Por lo mismo me alegré que me mandaran a la bodega y en el turno de la mañana, donde todo supuestamente sería más tranquilo, por decirlo de algún modo, porque ahí solo teníamos que estar al pendiente del personal de la salida y entrada de los vehículos. Así fue pasando el tiempo.

4:50 Después de cumplir 2 meses de trabajar sin ninguna novedad, fue que me di cuenta que había uno de los vehículos que nadie quería conducir. Además, era el único que se lavaba todos los días. No era de recién modelo, pero todavía se encontraba en muy buenas condiciones. No se me olvida, era el número 2, aunque no era de mi incumbencia. Me resultaba extraño, me puse a investigar entre los choferes para ver porque sucedía eso. La mayoría no quería comentar nada, alegando que era de mala suerte hacerlo hasta que por fin encontré a alguien que accedió a contarme. Solo me dijo que lo que me iba a platicar eran cosas que se decían, así fue que me enteré que. En ese camión habían muerto unos trabajadores, 2 choferes para ser exactos, pero en diferentes situaciones las 2 muertes habían ocurrido de manera por demás extraña, uno de ellos hacía ya casi un año, lo encontraron dentro del vehículo con las manos atadas al volante y con algunos signos pintados en su cuerpo.

6:12 Uno en la frente y otro más en Las Palmas de sus manos. El chofer no presentaba rastros de violencia de ninguna otra clase. Al parecer, había muerto de una fuerte impresión que sufrió mientras ingería un pedazo de pan. El otro tenía un poco más de tiempo. Eso había sido todavía más perturbador. Porque los trabajadores de esos años aseguraban que él solo con sus propias manos, se había ahorcado dentro de la camioneta que manejaba. También reflejaba en su rostro una mueca de espanto y tenía algunos símbolos muy parecidos al otro cuerpo.

7:00 La mayoría de los choferes decían que eso era obra del diablo, por eso evitaban comentar al respecto. Aunque aseguraban que ese vehículo lo habían mandado de la Ciudad de México porque en él habían ocurrido otras muertes, la verdad era que eso no estaba comprobado, pero lo que sucedía en mi ciudad sí muchos trabajadores eran testigos. El último de los choferes que había manejado esa unidad la había dejado abandonada a medio camino porque. Aseguraba que el radio se prendía y apagaba, solo además en varias ocasiones le habían estirado los cabellos, por lo que nadie más quería manejar esa camioneta, era porque ahí esos muertos se manifestaban y hacían hasta lo imposible para bajar a los choferes e incluso los lesionaban o los hacían chocar.

8:05 Así que dejaban esa camioneta fuera de circulación para los encargados. Eran puras tonterías, arreglaban el vehículo y lo volvían a poner en las rutas. Pero los que vivían esas experiencias aseguraban que eran aterradoras porque los fantasmas muertos, ya fuera uno o el otro, se manifestaban como si. Hasta la fecha estuvieron siendo torturados y en ocasiones lo seguían hasta sus casas. También supe que con ese vehículo habían atropellado a una persona y todos los días aparecía su sangre sobre la defensa delantera. Por eso la lavaban, pero volvía a aparecer según la creencia. Era esa persona atropellada y muerta la que castigaba a los choferes como a manera de venganza. No faltó quien dijera que a quien habían atropellado era el líder de una secta satánica.

9:19 Los compañeros guardias aseguraban haber visto por las noches a los choferes muertos que subían o bajaban esa unidad. E incluso sonaban el claxon o encendían el motor aún sin tener las llaves, por lo mismo esa camioneta siempre era la última de la fila y muchas veces no salía a repartir el producto, era bien sabido que algunos choferes habían renunciado al trabajo cuando los querían obligar a conducir esa unidad, ya fuera por miedo o precaución. Pero se negaban a hacerlo, al grado de preferir irse para no volver.

10:06 También en esa ocasión me comentó aquella persona que contaban los del turno nocturno, que los choferes no eran los únicos que se manifestaban, también lo hacía un viejo velador llamado ezequiel, que había muerto de frío durante su jornada laboral. Ese señor, quien ya era un anciano, acostumbraba a sonar su silbato durante sus recorridos nocturnos. Igual lo seguía siendo después de muerto. Generalmente se escuchaba en el tiempo de invierno, cuando las noches eran más frías. Se pensaba que como se había muerto dormido, él ni cuenta se había dado. Por último, me dijo que ya no anduviera preguntando nada más al respecto, porque me podían llamar la atención los encargados e incluso hasta castigar, porque eso manchaba la imagen de la prestigiosa empresa. Aunque todo sonaba terrorífico, yo no era testigo de nada. Por eso un día quise saber un poco más mientras daba un rondín de rutina.

11:23 Caminé hasta donde se encontraba ese vehículo estacionado. Caminé a su alrededor para ver si tenía algo raro. Todo parecía normal. No tenía sangre en su defensa, a pesar de que ese día aún no se había lavado sin que nadie me viera, me Subí a su interior. Era un vehículo normal donde no se sentía nada terrorífico de otro mundo. Entonces me bajé pensando que había algo de mito en todo lo que se contaba. Así lo creí hasta que una noche que me tocó cubrir el turno nocturno.

12:09 A esa hora había otro guardia que poco conocía, porque la mayoría de las veces él salía cuando yo entraba. Entonces sólo nos saludábamos. A veces ni siquiera eso, pero sí sabía que se llamaba José. Era como de 40 años, Alto, Corpulento y bastante serio. Me dijo que era el jefe de guardias de la noche. En ese turno el trabajo era muy diferente a las cosas que yo estaba acostumbrado a hacer durante el día. La cabina o caseta de vigilancia se encontraba dentro en lo alto. Tenía 2 ventanas por donde podíamos mirar. Desde ahí parte de la bodega.

12:58 Me acuerdo que solamente teníamos una Cámara de seguridad que apuntaba la puerta principal a las 9.15 de la noche. Ya estaban resguardadas todas las unidades y se había retirado el personal laboral. Por lo general el guardia llamado José cerraba fuertemente por dentro, subía a la cabina. Y de vez en cuando hacía un rondín, eran otros los compañeros los que cuidaban la parte de afuera esa noche. Así lo hicimos como parte de su rutina. Conforme a la marcha me iba explicando el trabajo diario por si algún día me quisiera cambiar de turno, como a las 11:00 nos preparamos un café y lo degustaríamos con pan.

13:50 Al cual teníamos todo el acceso. Mientras lo hacíamos nos pusimos a platicar sobre otras cosas que no tenía nada que ver con el trabajo. Por curiosidad se me ocurrió tocar el tema de lo paranormal para ver qué otras cosas sucedían. Me contestó que muchas más, pero que de rato me contaría. ¿Dejamos pendiente esa plática? Antes de medianoche estábamos por salir para dar la primera revisión. Cuando nos tocaron la puerta solamente fueron 3 golpes, pero bastante claros.

14:33 Mi compañero se levantó de repente, muy extrañado, me dijo que nos encontrábamos solos en toda la bodega, aunque pensé que pudiera ser una broma por ser mi primera noche ahí. También yo me levanté, iba a abrir, pero me dijo que me esperara, espera, cabrón. Los segundos se pasaban de una manera angustiante. Le dije que podría ser que alguien se hubiera quedado dentro y no nos habíamos dado cuenta. Checó su reloj y movió su cabeza en forma negativa mientras él se asomaba por las ventanas.

15:16 Y yo miraba por el monitor, volvieron a tocar de manera insistente. De nuevo fueron sólo 3 golpes. Ya no había ninguna posibilidad de que lo hubiéramos imaginado. Iba a preguntar quién era, pero mi compañero me hizo una seña para decirme que no. Por políticas de la empresa no portábamos armas. Si acaso, un tolete y gas lacrimógeno. Pero estábamos conscientes del peligro de ese trabajo. Por lo mismo, mi compañero caminó hasta la puerta dispuesto a lo que fuera.

15:57 Estaban tocando de nuevo cuando quitó el cerrojo y abrió para nuestra sorpresa, no había absolutamente nadie allí. Mi compañero José Volteo a verme y volvió a cerrar. Nos quedamos unos segundos preguntándonos que pudo haber sido eso. Nos encontrábamos a escasos centímetros de la puerta. Cuando tocaron de nuevo abrió rápido, pero del otro lado no estaba nadie. Ahora sí, no pude evitar sentir un fuerte escalofrío. Mi compañero José, muy sorprendido por eso, dijo una mala palabra. Con cuidado me asomé, voltee para los lados, incluso hacia arriba.

16:49 No había nadie, tomé un poco de aire para salir a investigar. Salimos los 2 para estar seguro si había un trabajador despistado o no, porque alguien por fuerza tuvo que haber tocado la puerta. Recuerdo que con cuidado revisamos todo hasta estar convencidos de que nos encontrábamos solos. Muy al final había unos cuartos donde se guardaban las canastillas y algunos estantes que ocupaban los vendedores. Entramos, pero todo estaba normal. De hecho, ni siquiera estaba pesado el ambiente. Revisamos también otra área.

17:40 Donde había cajas amontonadas, pero no había lugar donde se pudiera esconder una persona, ya no había dónde más buscar. Cuando regresamos a nuestra caseta se apagaron todas las luces, dejándonos prácticamente en penumbras. Por suerte, en nuestro equipo traíamos unas linternas bastante grandes, las que prendimos al instante. Para mí, que era la primera vez que me encontraba ahí el lugar, ya me estaba dando miedo, pero no lo iba a demostrar. La bodega era lo suficientemente grande como para tardarnos unos 5 minutos en regresar, mas sería porque lo hicimos con cautela, estando muy alertas, pensando que alguien había bajado el interruptor a propósito. Quizá con la intención de sorprendernos, nuestro primer pensamiento era que alguien pretendía robar. Yo seguía de cerca al compañero José, porque era el quien conocía el lugar.

18:56 De pronto, con la luz de mi linterna, alcancé a alumbrar a una persona que pasó rápido de un estante a otro, seguramente escondiéndose de nosotros. Le grité quién era y que andaba haciendo ahí mi compañero también al uso para esa dirección. Ahí estaba un hombre agazapado, mirándonos fijamente con sus ojos tan grandes que parecían a punto de salir de sus cuencas. Casi no tenía cabello. Además, estaba totalmente pálido. Lo primero que noté. Antes de que desapareciera de nuestra vista fue que tenía un símbolo extraño pintado en su frente. Recordé que así habían encontrado a los choferes muertos, pero no me dio tiempo de comentarle nada a José, quien seguía buscando con su linterna, ya estando seguros de que sí había alguien, fuimos a buscarlo con macana en mano. Escuchábamos cómo se caían paquetes de productos, pero aluzábamos y no había nadie.

20:12 Luego se caían en otra parte y resultaba igual. Así estuvimos por un buen tiempo, pero quién fuera era muy escurridizo. Al paso de unos cuantos minutos de nueva cuenta regresó la luz. Recuerdo que hasta me asusté. Entonces, ahora. Si buscamos bien debajo de las cosas, llegué a pensar que quizá había un pozo donde estuviera escondido ese extraño hombre. No dejamos un lugar sin buscarlo. Nos encontrábamos solos en la bodega y no podía haber salido nadie porque estábamos bajo llave. Cuando intentamos regresar otra vez, lo escuchamos correr. Pero al parecer se desaparecía.

21:03 Así no sucedió por al menos 3 ocasiones más. Parecía que se estaba burlando de nosotros. Poco a poco fuimos retrocediendo hasta llegar a las escaleras, las cuales subimos de espaldas. Ya había pasado más de 1 hora cuando regresamos a la CASETA, todavía muy desconcertados, uno parado en las ventanas. El otro en la Cámara nos pusimos de acuerdo para así quedarnos el resto de la noche. Le pregunté al otro guardia si eso ya le había sucedido antes. Me dijo que era la primera vez. Por lo mismo ya se le notaba algo nervioso. En ese momento recordé que yo había ido a husmear la camioneta, aquella la que decían que estaba maldita, tal vez. Por haberme subido de manera inconsciente había alterado algo.

22:04 Por eso los muertos ahora me perseguían a mí. Serían las 3:00 de la mañana cuando escuchamos que movían la manija de la puerta. Primero fue lentamente, después lo hacían con la intención de abrir. Esta vez mi compañero ni siquiera se acercó, me dijo que lo que pasaba ya era cosa del diablo. Se paró en un rincón y comenzó a rezar buscando entre sus cosas. Encontré unos marcadores, tomé unos cuantos y lo mejor que pude, dibujé una gran cruz en la puerta para ver si así paraban las manifestaciones. También yo me puse a rezar lo que sabía ya para entonces las cosas se caían de los estantes y muy a lo lejos. Se escuchaba a un silbido.

23:01 No puedo negar que ya me encontraba muy asustado. Lo único que deseaba era que corriera el tiempo para que pronto llegara la hora de salir de allí. De pronto, José me habló en voz baja para que mirara a la Cámara, deje de rezar y fui a ver. Suponía que era algo terrible por la expresión. Que mi compañero de turno tenía en su cara. No supimos como, pero 2 hombres habían logrado abrir la puerta principal y caminaban rumbo hacia la caseta. Era casi imposible porque estábamos encerrados.

23:42 Tenía llave y candado. Nosotros nos miramos, sabíamos que tendríamos que salir para hacerles frente. Volví a mirar la Cámara. Para comprobar que eran sólo 2 los intrusos, por eso pude darme cuenta que se encontraban con sus ropas desgarradas y llenos de sangre, de hecho uno de ellos iba dejando un rastro, no se distinguían bien, pero al parecer traían el uniforme oficial del Bimbo. No podía pensar otra cosa, esas personas.

24:23 Parecían estar muertas. Segundos después escuchamos que iban subiendo las escaleras de madera. Nos acercamos a la puerta de la cual aún se seguía moviendo la manija. Mi compañero José abrió con sólo un movimiento como la primera vez. Afuera no había nadie. Esta vez no nos detuvimos, no había tiempo de averiguar que pasaba. Teníamos que ver quién se había metido a la bodega. Bajamos apresurados, pero todo el lugar se encontraba vacío. Sin embargo, la puerta sí estaba abierta.

25:07 Agarramos unos tubos y de nueva cuenta revisamos el lugar. Mi compañero quiso cerrar la puerta como siempre, pero ya no estaba el candado. Se escuchaban sonidos perturbadores, golpeaban los estantes, así como las paredes con algo de metal. Algunos puertas se abrían y cerraban con fuerza. Ahora, si el ambiente había cambiado como guardias de seguridad, aprende uno a dominar sus miedos, pero ya enfrentarse a una cosa así, se necesita algo más que valor. Se necesita estar cerca de Dios y yo en ese momento no lo estaba.

25:54 Quiero imaginar que mi compañero tampoco. Toda la noche estuvimos escuchando que se caían las cosas y que hablaba mucha gente. Creo que hasta en distintos idiomas, pero en la bodega no había nadie, al menos no personas de este mundo como a las 5:00 de la mañana. Vimos de nuevo a esos 2 hombres regresar por donde habían llegado los observábamos desde arriba, no parecían fantasmas o espíritus de nueva cuenta. Abrieron la puerta y salieron de una manera normal. Ya no salimos a investigar, ni siquiera a cerrar, no nos atrevimos encerrados en la caseta de seguridad se llegó la hora de abrir.

26:46 Aún temerosos, bajamos para recibir a los trabajadores. Extrañamente no había producto tirado. La puerta se encontraba bien cerrada y con candado y todo parecía que lo que vivimos había sido una siniestra pesadilla y los empleados entraron sin presentir nada y comenzaron su labor. Decidimos no hablar al respecto. Por eso no nos atrevimos a pasar el reporte tal y como había sucedido, sabiendo que nadie nos creería. Además, no había quedado rastro de nada, ni de sangre ni cosas que hubieran amanecido tiradas por todas partes.

27:34 Parecía que nada había pasado dentro de la bodega. El reporte fue sin novedad. Como era la primera y única noche que había pasado ahí, desconocía si existía alguna grabación de lo sucedido. Ni siquiera estaba seguro si eso ya había pasado antes o si volvería a ocurrir después. No me importaba averiguar. Ese día el amigo José renunció al trabajo sin dar explicaciones. A mí me ofrecieron ese puesto de encargado del turno nocturno, pero lo rechacé. Alegando que me costaba mucho mantenerme despierto y no rendiría igual.

28:19 Seguí trabajando en la panificadora, pero en el turno de la mañana así lo hice hasta que años más tarde logré jubilarme. Solamente una vez me encontré a mi antiguo compañero José. Ya habían pasado como 4 años. Recuerdo que me invitó un café. Y ahí me contó lo que quedó pendiente de platicarme aquella noche en la bodega. Aunque era verdad que a él nunca le había sucedido nada, era por todos sabido que muchos guardias del turno nocturno habían renunciado por todo lo que ocurría en esa bodega.

29:02 La empresa bimbo los indemnizaba muy bien para que no fueran contando lo vivido. Pero nunca faltaba uno que otro que se iba de lengua suelta. Por eso se sabía que dentro de la bodega algunos trabajadores acostumbraban jugar a la ouija, así como tener otras prácticas. Esto, claro, a escondidas de los supervisores. Por eso era que pasaban tantas cosas. Oye, en la actualidad, algunos de esos relatos que yo escuché en ese tiempo de boca de mis compañeros ya están en diferentes canales de Internet.

29:45 Por eso me animé a mandar también mi historia. ¿Todos los trabajadores del turno nocturno tienen algo que contar sin importar en donde trabajen? A mí lo único que me toca decir es lo que me consta. ¿Que en la bodega de bimbo, donde me tocó trabajar, hay muertos que se manifiestan y nadie sabe en realidad por qué? Muchas gracias por escuchar esta anécdota y saludos a toda la Comunidad.