April 6, 2026

ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR JAMÁS CONTADAS de TRAILEROS Vol. LXXIX / INFRAMUNDO RELATOS

ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR JAMÁS CONTADAS de TRAILEROS Vol. LXXIX / INFRAMUNDO RELATOS
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Inframundo Relatos De Terror
ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR JAMÁS CONTADAS de TRAILEROS Vol. LXXIX / INFRAMUNDO RELATOS

ESTO ES...💀HISTORIAS de TERROR JAMÁS CONTADAS de TRAILEROS Vol. LXXIX 💀🔥CAPITULOS🔥00:00 Intro00:57 TRANSPORTE DE MUERTE – JOSE MARTINEZ27:00 MOTOCICLISTA FANTASMA – CESAR RENTERIA


En esta recopilación escucharás historias de terror de traileros, relatos marcados por carreteras vacías, encuentros paranormales y sucesos que ocurrieron en medio de la noche, donde cualquier sombra o figura en el camino puede convertirse en una verdadera pesadilla.

Historias oscuras narradas para quienes disfrutan del horror en carretera, los relatos de miedo y los testimonios de traileros que aseguran haber vivido experiencias imposibles de olvidar mientras cruzaban rutas solitarias, caminos malditos y tramos envueltos por la niebla.

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0:12 Si bien los viajes en carretera guardan grandes misterios que en ocasiones pueden ser provocados por nuestra propia imprudencia o por terceros. Que se mueven en la delincuencia y que lamentablemente los choferes de tráiler nada pueden hacer. ¿Espero se encuentre bien, querido infrescucha del otro lado de la pantalla, usted que nos sintoniza a diario con su buena taza de café en mano, listo para ir a trabajar o hacer sus quehaceres del día? Lo invito a escuchar estas anécdotas de transportistas.

0:53 Enviadas por la Comunidad. Al final habrá algunos saludos sin más. Comenzamos buenas noches, comunidad de Inframundo. Esta historia que voy a compartir puede ser el día a día de muchas personas, sobre todo de choferes de tráiler como yo. Que gran parte de nuestra vida la pasamos recorriendo caminos que muchas veces resultan ser desconocidos. Existen tramos de carretera donde te pueden ocurrir muchas cosas, sobre todo relacionadas con la inseguridad que impera en mi país, aunque también se habla de cosas paranormales que generalmente no se cuentan porque mucha gente se niega a creer en eso.

1:51 Pero que en realidad sí existen. En este trabajo he aprendido a creerles a las personas sin cuestionar nada, por más extrañas que sean sus experiencias, porque yo mismo tengo las mías, las cuales he ocultado por el cuestionamiento de las personas. Lo cierto es que muchos compañeros han dejado sus vidas en el asfalto a causa de diferentes situaciones, ya sean asaltos, accidentes. E incluso infartos. Algunas muertes se aclaran otras, las más extrañas quedan impunes o sin resolver. Un amigo nos contó su experiencia.

2:33 El iba de copiloto en un viaje rumbo al sur del país después de 3 horas de camino en plena carretera. Cuando todo parecía normal, el chofer aseguró que un burro estaba atravesado en medio de los 2 carriles. Asustándose de manera exagerada, lo extraño era que no había nadie, pero además de eso, el chofer decía de verdad, aterrado, que el burro estaba parado en 2 patas, el amigo que contó esta historia dice que el volteaba para todas partes sin encontrar a ese animal, de pronto el chofer comenzó a gritar que era aquello tan horrible y freno bruscamente.

3:18 Las llantas rechinaron de manera escandalosa. Por suerte, el tráiler no se volcó, pero al detener por completo el camión, el chofer había muerto al parecer de susto. Nuestro amigo asegura que en la carretera no había nada, pero sí se sentía algo raro en el ambiente. El diagnóstico médico fue un infarto. Muchos otros aseguran también haber pasado por situaciones paranormales. Sobre todo por las noches, recorriendo carreteras desoladas y obscuras a más no poder. Los compañeros choferes aseguran que las apariciones o fantasmas se subían en los camiones e incluso hablaban con ellos de cosas comunes para luego desaparecer frente Asus ojos dejándolos espantados.

4:11 Otros cuentan haber atropellado personas accidentalmente. Pero al bajarse a investigar no encontraban a nadie por ningún lado, pero al subir de nuevo a su camión sintieron una presencia que los acompañó por muchos kilómetros. Antes de que me sucediera lo que a continuación voy a narrar, también yo había sufrido en carne propia algunos incidentes de verdad extraños, algunos más peligrosos que otros, pero todos también son dignos de contar. Una madrugada que conducía ya cansado, después de haber recorrido muchos kilómetros, decidí estacionarme a las orillas de la carretera para descansar unos minutos, cuando me disponía a cerrar los ojos, miré que unas bolas de fuego pasaron volando frente a mí, dejando a su paso algunas ramas encendidas.

5:07 Pensé muchas cosas. Pudiera ser algún accidente. Pero cuando volvieron a pasar ahora de regreso, supe que eso no era normal. Sabiendo que pudieran ser brujas, me alejé a toda prisa. De ahí, en una ocasión que transitaba por una autopista, me detuvieron 2 patrullas. A mitad de la noche, después de revisar mis documentos, me pidieron que bajara del camión. Nada más al mirar el aspecto de esos hombres supe que eran delincuentes. Las patrullas eran oficiales hasta sus uniformes, pero su forma agresiva de tratarme y de hablarme no eran las de un federal de caminos. Al darse cuenta de que la caja que llevaba se encontraba vacía, me golpearon hasta cansarse.

5:59 Escuché que se dijeron entre ellos que se habían equivocado de tráiler. Luego se retiraron molestos, dejándome tirado a un lado de la carretera. Recuerdo que estando casi inconsciente, escuché pasos a mi alrededor. Sentí un frío inusual que me caló hasta los huesos. Llegué a creer que era el frío de la muerte. Ahí estuve tirado por más de 2 horas hasta que alguien se detuvo a auxiliarme. Esa vez estuve 2 meses en recuperación, lejos de retirarme de la carretera y dedicarme a otra cosa. Volví a subirme a mi tráiler sin miedo a conducir.

6:43 También recuerdo la noche que me compadecí de una persona que estaba pidiendo un aventón. Se encontraba a una orilla de la carretera en medio de la obscuridad. Sentí un poco de compasión por ella y al detenerme para ofrecerle mi ayuda, 2 hombres que se encontraban ocultos entre el monte me asaltaron Amenazándome con un arma. Me despojaron de todo lo que traía de valor. No conformes con eso, me arrastraron con intenciones de aventarme por un acantilado, pero en la primera oportunidad que se presentó me sapé, me aventé a un pequeño barranco y así logré escapar corriendo como pude entre las sombras.

7:28 Otras veces me tocó ver accidentes tan fuertes que preferí no bajarme para no ver el Estado en el que habían quedado los cuerpos. He pasado por todo esto y más sin contar que he tenido 3 choques del resultado de esos percances, tengo 7 fracturas. A pesar de todo esto, el volante era y sigue siendo mi pasión, pero esta historia es en parte igual a todo lo que les acabo de contar, pero mucho más tenebrosa. Me sucedió en el estado de Tamaulipas hace ya más de 18 años. En ese tiempo trabajaba en una compañía de transportes muy reconocida por allá. Era tanto su prestigio que la gran mayoría de los tráiler era de último modelo, cosa que no era muy común en esos lugares. Por lo mismo se decían muchas cosas, como que se dedicaban al contrabando, pero la verdad yo nunca había visto nada. Siendo chofer, me daban la información básica cuando tenía un viaje.

8:36 Número de camión, destino, horarios y era todo en la gran mayoría de las veces. Desconocía el contenido de la carga, me subía al tráiler, manejaba hasta mi destino, regresaba, recibía mi paga y era todo prácticamente una fácil rutina que ya quisieran otros choferes en cierta ocasión, así parecía ser todo indicaba que sería un viaje común, como siempre. Pero las cosas se comenzaron a poner extrañas cuando me asignaron un acompañante, a quien llamaré el loco, quien además se encontraba armado. En ese momento. No comprendí la situación.

9:17 Era él, según me dijeron el responsable de que la carga que transportaríamos llegará segura a su destino para bien de todos, aunque esas palabras sonaban por demás sospechosas. Entendí que por seguridad no debía preguntar nada. Me sentí nervioso porque nunca había pasado por una situación así. Otra cosa extraña fue la hora de partida. Lo hicimos hasta las 9:00 de la noche, siendo que era un viaje de sólo 5 horas. Entonces llegaríamos a entregar la carga cerca de las 2:00 de la madrugada, horario en el que todas las empresas estaban cerradas. Me refiero a las oficinas.

10:03 Salimos bajo la dura mirada de algunos hombres. Por orden de esta persona que me acompañaba, viajamos a una gran velocidad. Me pedía que acelerara cada vez más, como si le urgiera deshacerse de la carga que llevábamos lo más rápido posible. Corríamos sin importar que nos fuéramos a topar con una patrulla. El silencio, actitud y la manera en que me miraba el loco. Me ponían más nervioso todavía. Mi intención era hacerle plática para que no se hiciera el camino tan largo, pero su nerviosismo era más que evidente. Le pregunté si se sentía mal porque iba sudando.

10:46 Al responderme que no y escuchar su voz supe que lo hacía de miedo. Así se fue transcurriendo el tiempo. Como a las 2:00 iniciamos una plática, primero me dijo su nombre. Me preguntó por qué había aceptado un viaje como ese yo, desubicado, le pregunté que tenía de extraño el viaje. ¿Su respuesta fue, sabes lo que transportas? A lo que le contesté de manera titubeante, que no, que solo era un chofer. Me sorprendí cuando me dijo que transportábamos personas, muchas de ellas por un momento creí que eran indocumentados. Por eso nos dirigíamos rumbo a la frontera. Me puse algo nervioso sabiendo que eso era un delito, pero ese hombre se encargó de sacarme pronto de mi error al decirme que a todas esas personas las llevaríamos a una casa de seguridad donde serían aniquiladas por miembros de un cartel.

11:49 Eso me erizo la piel. Pero eso no era lo terrorífico. Lo espantoso era que no sería sólo una ejecución. La gran mayoría los usarían para ritos satánicos, donde los ofrecerían al diablo a cambio de favores. Otra cosa inquietante era que 1/4 parte se los venderían a las Brujas, las que los usarían para sus trabajos negros, sobre todo a los niños. Al escuchar eso me puse tan nervioso como lo estaba él. Por el aspecto que tenía el loco supe que no era una broma. Me dijo que llevábamos 50 personas entre hombres, mujeres y niños, pero eso no era lo preocupante para el. Lo que lo tenía así era saber que otras personas encargadas de llevar ese tipo de carga ya no regresaban de su viaje ni los volvían.

12:48 A ver. Si no teníamos cuidado, nos podía suceder igual. Me quedé mudo por varios minutos pensando que podría ser mi último viaje. Cuando reaccioné, tuve la intención de detener el tráiler y bajarme corriendo sin importar que estuviéramos a mitad de carretera. Quizá el loco notó eso porque me aseguró que si no entregábamos la carga a tiempo nos buscarían hasta encontrarnos y terminaríamos en una caja de tráiler. De la misma forma que esas personas que transportábamos todo el resto del camino, lo recorrí imaginando cosas espantosas que les iban a hacer a esas personas y que nos podrían suceder a nosotros, porque además hablar de rituales satánicos o tener que ver algo con Brujas siempre me había dado miedo cuando nos faltaba un poco más de 1 hora. Le pregunté si había la posibilidad de dejar el camión por ahí cerca y ponernos a salvo total en el monte. ¿Quién podría encontrarnos entonces? En una acción rápida sacó su arma, me apuntó y me dijo que no se me ocurriera detenerme.

14:04 Íbamos a entregar la carga así fuera eso lo último que hiciéramos con un arma apuntando hacia mi cabeza. Rato después llegamos a nuestro destino. En el cual, por cierto, ya nos estaban esperando el lugar. Para nada era extraño. Al parecer era una bodega bastante grande y a pesar de la hora que era, había mucho movimiento. Condujeron el tráiler a la parte trasera y ahí nos estacionamos de reversa. Nos bajamos para hablar con el encargado de recibirnos, no puedo negarlo, yo iba temblando. Aquel hombre que me acompañaba parecía conocer el lugar a la perfección.

14:50 Entramos por un largo pasillo donde había un ir y venir de personas armadas. Algunas nos miraban con desagrado, otras al pasar junto a nosotros, simplemente nos ignoraban. Al final había una puerta. El loco me miró de una forma extraña, me advirtió que no me fuera a asustar. Entonces abrió sin siquiera tocar. Nada más al entrar se escucharon infinidad de gritos de dolor. Eran tantos que parecía que habíamos llegado al infierno. No tenía que adivinar nada, era un lugar de tortura. En su interior había celdas y cubículos donde se encontraban muchas personas.

15:35 Obviamente, en contra de su voluntad. Me detuve unos segundos porque aquello era impactante. Había otras encadenadas a las paredes. E incluso amordazadas tiradas en el suelo por todas partes. Algunas se encontraban inconscientes. Toda esa área estaba salpicada de un líquido rojo. El olor a sudor y sangre era muy evidente, tanto que me dieron náuseas. Caminamos soportando todo aquello. Los llantos de las mujeres y los niños eran ensordecedores. El loco me decía que no los mirara nadie a los ojos. Y que no me volviera a detener.

16:17 Después de por fin atravesar esa área, entramos en un espacio abierto. El loco preguntó por un hombre apodado la muerte. Entonces 2 hombres nos llevaron al final de la construcción. Ahí se encontraba la cosa más espantosa que me podría imaginar. Había un enorme altar como de 4 m de altura, todo pintado de negro, lleno de veladoras encendidas en el. Estaban 3 figuras de un ser horrible como nunca me hubiera imaginado. Ni siquiera en mis peores pesadillas pensé, si el diablo existe, seguramente sería así de terrorífico como ese. Las 3 figuras tenían cuernos enormes, pero una de ellas tenía alas y patas de cabra.

17:05 Sus ojos eran tan enormes que casi le ocupaban la mitad de su cara. Además de eso le sobresalían grandes orejas y una gran nariz. En su cara se dibujaba una gran maldad que podía poner nervioso a cualquiera. La otra, que se encontraba en el centro del altar, era una figura de 2 cabezas de animales que no parecían de este mundo. Era de color negro y tenía escamas por todo el cuerpo, además de una gran cola que terminaba en 3 picos. La tercera de estas horribles figuras era quizá la más escalofriante. Era un diablo que mostraba sus tripas de fuera, pero en su rostro reflejaba una sonrisa de satisfacción y una lengua como de víbora.

17:55 Esta parecía que nos miraba. No puedo describirlos más porque nos pasaron a una especie de oficina. Ahí se encontraba el hombre que buscábamos. Y por fuerza tuvimos que consumir algunas sustancias que por lo menos yo no conocía por lo mismo. Pronto me sentí mareado, pero intentaba que no se me notara. Ahí estuvimos hasta que bajaron la carga que llevábamos y reportaron que todo estaba bien. Estábamos recibiendo la paga cuando se escucharon gritos de terror y desesperación, como la puerta se encontraba abierta. De manera discreta, Volte, claramente pude ver que entre 2 hombres encapuchados llevaban a una mujer arrastrando hacia ese horrible altar.

18:47 Pasaron a escasos 3 o 4 m de nosotros. Como a esa mujer la llevaban sujeta de los pies, por unos segundos se cruzaron nuestras miradas. Nunca he visto más horror en unos ojos siempre que cuento ese momento. Hasta el día de hoy no puedo evitar experimentar una terrible sensación de miedo que hace estremecer el cuerpo y el alma. La expresión que tenía esa mujer en su cara me ha dado las peores pesadillas de mi vida. Los siguientes 2 o 3 minutos fueron de sufrimiento tanto para esa mujer como para mí. Que estaba escuchando prácticamente como le arrancaban la vida de una manera cruel, sin ninguna compasión. Se escucharon sonidos espantosos que con nada he podido olvidar. Ese hombre apodado la muerte nos miraba sin parpadear. Tal vez se daba cuenta del miedo que teníamos porque en ocasiones dibujaba una sonrisa.

19:54 Sobre todo cuando se refería a la manera en que iban a morir esas personas, las cuales para él no tenían valor, eran sólo alimento para el diablo. Nos comentó divertido que esa noche era de ejecuciones. Nos dijo que si nos queríamos quedar a ver, no había problema, pero mi acompañante le contestó que el patrón nos estaba esperando, como los gritos eran interminables por eso. Nos teníamos que mover a otro lugar. Yo deseaba con todas mis fuerzas que ya se terminará todo aquello. Le pedí a Dios que lográramos salir con vida de ahí.

20:37 Minutos después, cuando nos salimos, ya se encontraba todo el lugar en un silencio sepulcral. No tuve que voltear a ver rumbo al altar. Sabía que ya habían sacrificado a esa pobre e inocente mujer. Además, no lo hice por el terror que me provocaría ver esa escena, pero era imposible no mirar las huellas de pisadas marcadas con sangre. Nos dijo que ya solamente pasaríamos a ver a la bruja para que nos atendiera. Después, dependiendo de lo que nos dijera, nos podíamos ir. Al escuchar eso sentí que la sangre se me fue a los talones.

21:20 Pero estábamos atrapados, no había para dónde correr o esconderse. Caminamos en silencio por un obscuro pasillo. No lograba entender como para qué nos llevarían con una bruja. Nosotros ya habíamos terminado el trabajo. Pronto nos detuvimos ese hombre siniestro. Parecía que le temía a esa mujer porque no quiso entrar con nosotros. Nos dijo que ahí nos esperaría. Nosotros entramos solos, era 1/4, apenas iluminado por una tenue luz de unas cuantas veladoras. Ahí se encontraba una mujer como de 70 años. Ni siquiera preguntó quiénes éramos, nos miró de arriba a abajo, nos olió, para luego pararnos en medio de una estrella que estaba dibujada en el suelo. Y ahí mientras hacía unas oraciones o algo parecido. Nos cortó un mechón de cabellos a cada quien. Después de eso nos barrió con un manojo de hierbas, nos dio a beber un menjunje y nos amenazó con embrujarnos si se nos soltaba la lengua de lo que habíamos visto. Ahí nos dijo que sufriríamos tanto que moriríamos de dolor mientras vomitábamos nuestras entrañas con un cuchillo, nos hizo una pequeña cortada en el antebrazo. Después de Olerla se bebió la sangre, nos dijo que así nos había marcado y nos encontraría

22:54 a donde fuera que estuviéramos. Según nos advirtió, no teníamos forma de librarnos de sus embrujos, tanto nosotros como nuestras familias, pero sólo lo haría en caso de que fuera necesario. Cuando salimos, el hombre apodado la muerte nos estaba esperando afuera. Tenía una mirada dura cuando nos dijo en tono amenazante, si habíamos entendido el mensaje, a lo que respondimos rápidamente que sí nos hizo una seña y además, usando malas palabras, nos dijo que nos fuéramos antes de que se arrepintiera. Le dimos las gracias y caminamos rumbo a la salida cuando pasamos por el área donde se encontraba el altar.

23:41 Llevaban a otras personas arrastrando rumbo a su muerte. Preferí pasar sin verlas a los ojos. Poco a poco fuimos dejando atrás aquellos espeluznantes gritos. Otra cosa inquietante que recuerdo de ese lugar era el piso completamente rojo y resbaladizo cuando pasamos por aquel cuarto donde estaban todas las personas encerradas. Me llenaba de escalofríos escucharlas, pedirnos ayuda de manera suplicante y no poder hacer nada por ellas, sabiendo el espantoso fin que les esperaba. Pero en ese momento sólo pensaba en salir de ahí todo el camino.

24:25 Dentro de esas instalaciones lo recorrimos despacio pero temerosos, creyendo que nos podían detener en cualquier momento para llevarnos frente a ese altar. Y terminar como esas infortunadas personas. Así fue hasta que llegamos hasta nuestro tráiler. Ni aún estando dentro del camión me sentí seguro. Cuando salimos de ese lugar sentí que me volvió el alma al cuerpo. Supe así que la habíamos librado al menos de ese lugar, porque todavía faltaba llegar a entregar el reporte a la oficina de donde habíamos salido. Manejé sin detenerme rumbo a la ciudad, sintiendo que me temblaban las manos mientras conducía el tráiler.

25:13 Todos aquellos gritos de desesperación retumbaban en mi cabeza que creía que me volvería loco. Fue el camino más largo y terrible de mi vida. Llegamos por la mañana, temerosos, entregamos el camión. El personal de oficinas no comentó nada. Nos despedimos como si nada hubiera sucedido para que no nos hicieran preguntas. Esa fue La Última Vez que mire a ese hombre, el loco, como también fue La Última Vez que me paré por ahí, por esa agencia. De hecho, salí huyendo de esa ciudad y me escondí lo más alejado que pude mucho tiempo.

25:57 Estuve sin salir a la calle por el temor que tenía durante muchos días. Estuve escuchando aquellos horribles gritos, las escenas en mi mente no se me podían borrar y las pesadillas eran tan terribles que me desertaba gritando. También luché contra un sentido de culpa por no haber denunciado todo aquello en su momento. Ya pasaron los años desde esa noche. Hoy puedo compartir esta historia porque ya lo he hecho otras veces con algunos amigos y hasta ahorita. No me ha pasado nada. Entiendo que no sucederá si no doy ubicaciones exactas ni nombres reales.

26:41 La verdad es que ni siquiera sé si esa compañía transportista todavía existe. Aunque sigo siendo chofer, nunca más he vuelto a conducir un tráiler, mucho menos recorrer grandes distancias en carreteras solitarias donde suceden las cosas que aquí he compartido. Estoy seguro que jamás lo haré. Mi nombre es César Rentería. Cada noche, cuando el sol se ocultaba tras el horizonte y el mundo se sumía en la oscuridad nocturna, yo emprendía mi ruta como trailero.

27:27 Ya tenía muchos años haciéndolo y finalmente los vicios me alcanzaron. Era un usuario constante de estupefacientes. Que consumía para lograr llegar a tiempo en mis rutas. Así que digamos que para el punto que comenzó esta historia ya me encontraba muy dentro de la espiral de esas sustancias. Cruzar la frontera era parte de mi rutina. Una travesía solitaria en la carretera que a Menudo me llevaba a lugares inhóspitos y lejanos. Pero lo que viví en una de esas noches quedó grabado en mi mente para siempre. Una experiencia aterradora que me dejó temblando de miedo.

28:10 Recuerdo esa noche como un torbellino de oscuridad y desesperación. Una pesadilla que se desencadenó por mis propias decisiones imprudentes. Nadie más tuvo la culpa de lo sucedido. Sólo yo ese día estaba atrapado en una mezcla de agotamiento y ansiedad. Luchando contra los plazos ajustados y la presión constante de mantener mi trabajo como trailero. Fue entonces cuando cometí el error que cambiaría mi vida para siempre. Decidí recurrir a los estupefacientes para mantenerme despierto. Cabe aclarar que aún en el Estado en que me encontraba estaba lúcido y sé perfectamente lo que sucedió. La carretera se extendía frente a mí. Iluminada por los faros de mi camión, a pesar de que mi mente estaba nublada por la fatiga y la droga que había tomado, continué conduciendo, convencido de que podía manejarlo. Pero mis sentidos distorsionados jugaron una mala pasada y la línea entre la realidad y la alucinación comenzó a difuminarse.

29:24 Mis manos apretaban el volante con fuerza. Y mi visión parecía ondularse en extrañas formas y colores. La carretera parecía extenderse infinitamente hacia el frente y hacia atrás, y las luces de los otros vehículos se convirtieron en destellos deslumbrantes que parecían burlarse de mí. Me esforzaba por mantener la concentración, pero mi mente estaba en un estado caótico y turbulento. La Luna apenas era un delgado arco plateado en el cielo y las estrellas parecían titilar con un brillo inusual mientras manejaba por una carretera desierta en la frontera.

30:08 Pese a que era de noche, el aire se sentía caliente porque estábamos en verano. La monotonía de la oscuridad se rompía sólo por el zumbido del motor y el suave murmullo de la radio. Estaba distraído por completo cuando algo rompió la monotonía de lo que estaba pasando. De la nada emergió una figura en mi retrovisor. Un destello de luz reveló los contornos de un motociclista que se acercaba rápidamente. Mi instinto me hizo moverme hacia un lado para darle espacio, pero algo era extraño. El motociclista no me estaba rebasando, en cambio parecía disfrutar provocándome cada vez que aceleraba, el motociclista lo hacía también rebasándome con facilidad debido a que llevaba una carga importante. No pude evitar sentir un escalofrío recorriendo mi columna vertebral.

31:10 Quien en su sano juicio se atrevería a jugar carreras en medio de la noche en una carretera desierta. La adrenalina se mezclaba con mi desconcierto mientras trataba de mantener la calma pese a que mi mente se encontraba afectada por los estupefacientes. Podía razonar eso que en cualquier momento la desgracia nos iba a alcanzar. Si alguno de los 2 no retrocedía, por supuesto, en ese momento no estaba dispuesto a hacerlo. Yo pensé en ignorarlo y continuar mi camino. Pero algo en la mirada de ese motociclista me intrigaba.

31:51 Sus ojos parecían brillar con un fuego insano y su sonrisa desafiante desafiaba cualquier lógica. Por alguna razón, sentía que no podía simplemente dejarlo atrás. Lo sentí como un reto, así que aceleré decidido a superar al motociclista y que entendiera de una vez por todas quién era el mejor en el camino. Pero. Una vez más, él respondió con un rugido de su motor y me rebasó con facilidad. Esta vez su risa resonó en mi mente como un eco Macabro y su presencia parecía llenar el aire a mi alrededor. La carretera se extendía interminablemente ante nosotros y la lucha silenciosa se convirtió en una especie de obsesión.

32:40 Mi corazón latía con fuerza mientras mis manos apretaban el volante. Con firmeza. Seguimos conduciendo hasta que la carretera se convirtió en un oscuro túnel, un bucle que nos llevaría hasta el final y el motociclista aceleró sus luces traseras, destellando en la oscuridad. Pensé que se detendría para dejarme pasar, pero estaba muy equivocado. Me sentí atrapado en una trampa. Como si estuviera siendo arrastrado hacia un abismo desconocido, mis manos temblaban mientras aceleraba siguiendo al motociclista en el túnel que parecía no tener fin. El eco de su risa resonaba en el espacio cerrado y las paredes del túnel parecían moverse y retorcerse a mi alrededor. Mi mente estaba nublada por el miedo y la confusión y ya no sabía si estaba siguiendo al motociclista. O si él me estaba arrastrando hacia su propia pesadilla retorcida.

33:44 O si eran las grandes cantidades de estupefacientes que había consumido para ese momento. El túnel se abrió a un claro y el motociclista se detuvo abruptamente. Mis frenos chirriaron mientras luchaba por detenerme a tiempo. Mire hacia adelante mi aliento entrecortado por el terror. El motociclista estaba de pie en medio del camino que me llevaría a San Antonio, su figura oscura, recortada contra la Luna. Entonces, lentamente, el motociclista comenzó a girar la cabeza hacia mí. Su sonrisa, ahora llena de una malicia indescriptible, se fijó en mis ojos.

34:29 Era como si el mismo supiera que lo que estaba haciendo superaba a lo que podría salir de este mundo. El tiempo mismo pareció detenerse mientras nuestras miradas se encontraban y sentí que algo oscuro se movía entre nosotros. Un grito escapó de mi garganta mientras giraba mi camión y aceleraba de regreso al túnel. No miré atrás, temiendo lo que podría encontrar si lo hacía. El rugido del motor y el chirrido de los neumáticos llenaron mis oídos mientras escapaba de esa pesadilla viviente. Entonces, en medio de esa pesadilla de luces y sombras, vi algo que me heló la sangre.

35:14 Pese a que la había dejado atrás, la figura oscura en motocicleta apareció frente a mí. Su silueta parecía moverse con una agilidad sobrenatural. Traté de frenar, de evitar la colisión, pero mis reflejos estaban embotados por la droga. El cansancio y la confusión de todo lo que estaba sucediendo. El sonido del claxon pareció llegar hasta mí como un eco lejano. Mientras la motocicleta se acercaba peligrosamente, un instante de horror y una colisión ensordecedora, el mundo pareció detenerse por 1 segundo eterno. Mientras el impacto sacudió mi camión, sentí el estruendo de metal contra metal. Y el rugido del motor de la motocicleta. Y luego como un espectro en medio del caos, la figura del motociclista saltó por los aires. Al principio había pensado que era un ente, pero luego me di cuenta de que tenía que ser una persona real, quizá una que era mucho más ágil que el promedio, pero hecha de la misma carne que ahora escuchaba crujir bajo las 16 ruedas de mi camión. El sonido de su cuerpo golpeando la carrocería de mi camión me persiguió en mis pesadillas.

36:36 Una imagen que nunca podría borrar de mi mente. Sentí que el tiempo se ralentizaba mientras vi su cuerpo caer en un torbellino de movimientos descontrolados y entonces, de repente, todo se detuvo. El motociclista y su vehículo habían sido aplastados por el impacto. Reducidos a un montón de metal retorcido y carne destrozada, mis manos temblaban mientras agarraba el volante tratando de procesar lo que había sucedido. El humo y el olor a caucho quemado llenaban el aire y un silencio sepulcral seguía al caos.

37:17 Me quedé allí paralizado por el horror de lo que había hecho, por la tragedia que había causado. No tengo idea de cuánto tiempo pasó. El mundo simplemente se volvió un borrón de sucesos, de gritos espantados, de mujeres pidiendo ayuda por todos lados, de personas deteniéndome a la fuerza. Aunque yo no tenía la intención de correr, mi cuerpo funcionaba por sí mismo. Era como si otro ser fuera el que estuviera tomando las riendas por mí. En esos momentos me sostuvieron contra el piso. Mientras alguien más estaba llorando sobre el cuerpo del motociclista, llegaron primero las ambulancias y en unos minutos más el sonido de una sirena distante rompió el silencio. Arrancándome de mi aturdimiento.

38:10 Sabía que era una patrulla de la Federal de caminos. Había escuchado el sonido de su paso muchas veces. Antes era claro que tenía que hacer algo. ¿Que tenía que enfrentar las consecuencias de mis acciones? Mire a mi alrededor. Pero el motociclista ya no estaba, solo, quedaban las piezas destrozadas de lo que una vez fue su vehículo y un rastro de sangre en el asfalto. Estaba seguro de que los paramédicos habían tratado de llevarse los restos embarrados sobre el asfalto y dejarlos en un lugar seguro. Hasta que llegaran los forenses, cuando llegaron las autoridades, relate lo que había sucedido, omitiendo la verdad sobre mi Estado.

39:00 En ese momento el oficial parecía escéptico, pero no había pruebas concretas de que yo hubiera estado bajo la influencia de estupefacientes en ese momento, esa noche, mientras descansaba en mi camión. Las imágenes del accidente y el motociclista me atormentaron en mis sueños. El terror y el remordimiento se convirtieron en mis compañeros constantes y sabía que nunca podría escapar de la culpa por lo que había causado en el momento. Se juzgó como si hubiera sido un accidente, así que purgue mi pena y salí de prisión en poco tiempo.

39:42 Habían pasado meses desde aquel fatídico accidente. Que cambió mi vida para siempre. Me tomé un tiempo lejos de la carretera. Necesitaba distanciarme de los horrores que había experimentado y enfrentado, aunque no me habían dejado como culpable. Pese a que el cuerpo del hombre terminó en la morgue, dijeron que el hombre era conocido por conducir ebrio y esa noche no había sido la excepción, pero el llamado de la carretera. El ronroneo de los motores y la promesa de la libertad. Finalmente me persuadieron a regresar. Con mucho trabajo y nervioso.

40:25 Subí nuevamente a mi camión y emprendí el viaje. Las imágenes del accidente seguían frescas en mi mente y el eco del terror resonaba en mis pensamientos mientras avanzaba por la carretera, pero intentaba mantenerme enfocado en el presente. En la oportunidad de comenzar de nuevo, la noche caía y el cielo se volvía un manto oscuro salpicado de estrellas. La carretera se extendía aterradoramente frente a mí, justo como la recordaba en mis noches de encierro. Y aunque estaba decidido a dejar atrás el pasado, algo en el aire parecía cargado de miedo.

41:08 Algo que, al parecer, no me permitiría hacerlo. Y jalarme con un destino incierto. La sensación de estar siendo observado me inquietaba, como si alguien estuviera siguiéndome en la oscuridad. Y entonces, en medio de la penumbra, lo vi. Nuevamente. La figura del motociclista apareció en el horizonte. Su presencia estaba envuelta de sombras y un misterio completamente desconocido para mí, un escalofrío. Recorrió mi columna vertebral mientras mi pie se apretaba en el pedal del freno. No podía ser él, no. Después de lo que había sucedido, a medida que me acercaba la figura se volvía más definida. El motociclista tenía una aura oscura y amenazante, con su mirada fija en mí.

42:02 El pánico me hizo presa mientras los recuerdos del accidente se desataron en mi mente. ¿Qué quería? ¿Por qué había vuelto a aparecer? Fueron las preguntas que me hice. Mientras el camión poco a poco se detenía, de repente vi algo aún más aterrador. Llamas emergieron de su motocicleta, retorciéndose y moviéndose como si tuvieran vida propia. Mi corazón latía con fuerza mientras observaba en estado de shock. Era imposible, no podía ser real. Pero las llamas parecían crepitar y chisporrotear en el aire frío de la noche. Mis manos temblaban en el volante mientras trataba de procesar lo que veía.

42:48 El motociclista se movía hacia mi dirección, su figura en llamas acercándose al camión. El terror se apoderó de mí mientras intentaba desesperadamente apartarme del camino. Pero algo parecía mantenerme atrapado en su mirada ardiente esa noche. Mientras el neón parpadeante de una estación de servicio iluminaba mi camión, me preparé para enfrentar otro tramo oscuro de carretera. La droga había nublado mi juicio y no vi nada inusual en el espejo retrovisor. Mientras me adentraba en la oscuridad. No vi al motociclista que venía hacia mí y no vi la tragedia que se avecinaba. Las llamas se reflejaban en sus ojos. Una mirada llena de ira y venganza. Su boca se abrió, pero no escuché ningún sonido. Solo sentí un profundo temor, una comprensión intuitiva de que había regresado para hacerme pagar por lo que le había hecho. Su muerte violenta había desencadenado una sed de venganza que ahora se dirigía hacia mí. A medida que avanzaba por la carretera, el peso de mi culpa se volvía insoportable.

44:07 Los recuerdos del accidente me perseguían, el rostro del motociclista aparecía en mis pesadillas. Los susurros de su voz parecían llenar el interior de mi camión. Acusándome atormentándome no podía escapar de lo que había hecho, no importaba cuánto tratara de negarlo. Mi camión comenzó a temblar mientras las llamas envolvían su vehículo. Sentí el calor abrasador acercándose. Las llamas lamían los costados de mi camión como garras ardientes. Me vi obligado a detenerme atrapado en la carretera, mientras el motociclista en llamas se acercaba cada vez más.

44:50 En poco tiempo alcanzó el camión y pasaron apenas segundos hasta que dio con el tanque de combustible. En ese momento no llevaba carga, así que fue cosa sencilla para el lograrlo. Las flamas comenzaron a prender en el Tráiler. Sentía el calor de ese fuego, quemarme la nuca, salté del camión y caí al suelo observando impotente. Mientras las llamas consumían mi vehículo, el motociclista se detuvo frente a mí, su figura ardiente, iluminada por el fuego que lo rodeaba a medida que las llamas devoraban mi camión. Su presencia parecía crecer como si estuviera tomando forma física.

45:37 Una vez más escuché varios estallidos a mi espalda. No tenía que darme la vuelta para saber que seguramente mi vehículo estaba ardiendo en llamas. En ese mismo instante las palabras no eran necesarias. Su intención era clara, había venido en busca de venganza. Una venganza que consumiría mi vida de la misma manera que había consumido la suya. Cerré los ojos esperando el impacto de las llamas, abrazadoras el calor insoportable que terminaría con todo. Pero cuando abrí los ojos, de nuevo el motociclista había desaparecido, el fuego también se había extinguido y sólo quedaban las cenizas humeantes de mi camión.

46:28 El viento Silva en la oscuridad mientras me quedaba allí temblando y confundido. Estaba tan asustado por lo que pasó que en ese instante llamé a la policía y confesé mi crimen. Pasado ellos dijeron que no podían juzgarme de nuevo, pero por mi insistencia acabaron dándome sentencia en prisión. Quería hacer lo que fuera con tal de no encontrarme de nuevo con ese ente. La celda fría y oscura se ha convertido en mi único refugio desde esa noche fatídica. Aquí estoy, en este rincón del infierno, compartiendo mi historia con aquellos que la escucharan en un intento desesperado por liberar mi mente del horror que me persigue.

47:16 ¿Quién iba a pensar que mi camino me llevaría a una prisión de mi propia creación? La noche que cambió mi vida comenzó con una decisión estúpida. Un error que nunca debería haber cometido. Las drogas se convirtieron en mi compañera constante en las interminables carreteras, una forma de mantenerme despierto y resistir la fatiga aplastante. No puedo borrar esa elección de mi mente, la elección que desató una serie de eventos que me llevaron al abismo. Salí una vez, pero me volvieron a sumergir en él. Y esta vez para siempre.

47:58 Los periodos nocturnos que pasaba en mi celda eran los peores. Se volvieron interminables. Me volví paranoico, mirando constantemente por encima de mi hombro, sintiendo que estaba siendo observado por el motociclista, pese a que estaba purgando mi sentencia, no había forma en que ese ser me dejara en paz. En la cárcel no tenía lugar para correr. Ninguna forma de escapar. Fue entonces cuando supe que no podía escapar de la verdad que tenía que enfrentar las consecuencias de mis acciones. Confesé mi crimen, admití mi culpa en un intento desesperado de encontrar algún tipo de redención. Lo hacía de forma constante a cualquiera que quisiera escuchar sobre el tema por un error de ambos. Ahora era parte del mundo natural. Como si su espíritu se hubiera entrelazado con el mío y no me quisiera dejar atrás.

49:00 Y así, aquí estoy, atrapado en esta celda mientras mi mente se retuerce con el horror que he desencadenado. El motociclista es una figura vengativa que me atormenta incluso en mi confinamiento. Espero que algún día, En algún lugar más allá de esta prisión, pueda encontrar la redención que busco. Pero por ahora sólo puedo enfrentar el terror que he creado y vivir con las consecuencias de mis acciones. La experiencia con el motociclista y su venganza nos puede dejar como enseñanza los peligros de las decisiones impulsivas y los errores irreparables que en un abrir y cerrar de ojos nos pueden llevar a perder la vida libre que teníamos.

49:51 Les agradezco que contaran mi historia, déjenme decirles que estoy sobrio y así me mantendré por siempre. ¿Saludos a toda la audiencia, querido Infroescucha Cuéntame en la queja de comentarios que te parecieron estos 2 relatos de Traileros, cuál te gustó más? Y dime si deseas algún saludo para el próximo video antes de retirarme, enviaré. Saludos para. Alberto García, 9214. Sylberwolf, saludos para Adriana Camacho. 8025, Isabel Ávila, saludos para María Barradas también, saludos para Jane guión, bajo 74, José Fregoso Emanuel.

50:42 Calabarta también para Álvarez Álvarez. 5747 y un saludo muy especial para rosana Gomar 8437. Yo soy su amigo. Inframundo, me despido y les deseo dulces pesadillas hasta la próxima.