April 12, 2026

ATERRADORAS HISTORIAS DE FORENSES EN LA MORGUE - Inframundo

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Inframundo Relatos De Terror
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠

🔎 Temas de este episodio

• Historias paranormales reales

• Relatos de terror en México

• Relatos de carretera

• Relatos de traileros

• Brujas reales en México

• Terror narrado en primera persona

• Relatos para no dormir

• Misterio y sucesos inexplicables

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0:06 Saludos a todos mis amigos dedicados al trabajo con los cuerpos y la Comunidad de Infra. Muchos de los compañeros no creen en cosas sobrenaturales y yo era uno de ellos, al menos hasta poco antes de retirarme de esta chamba durante 30 años de estar en servicio, nunca me pasó ninguna de esas cosas que dicen otras personas que les suceden. Como escuchar pasos que se abren las puertas, te hablan diciendo tu nombre en la oscuridad de los pasillos, ninguna cosa que se puedan imaginar. Solamente era chamba, un día sí y otro también.

0:48 Así se pasaron mis años de juventud en los que pude ver de todo, atropellados, apuñalados, intentos de llevarse los cuerpos de las morgues, intentos de las viudas. O de las amantes por quedarse con una parte del fallecido, personas que querían irrumpir en estos sitios con el objetivo de mantener intimidad con los cadáveres. Es increíble la colección de cosas que pueden pasar por la mente de las personas cuando ven el cuerpo de un congénere en estado de indefensión total. Lamentablemente, en mis últimos años de servicio me tocó verlo en persona.

1:30 Y no sé si fueron seres vivos los que realizaron esos actos viles. De hecho, una vez que concluya este relato, sabrán por qué tuve que decidir redactarlo y mandarlo a que una audiencia nutrida lo pudiera escuchar. Era un turno de noche, como cualquiera de los que había tenido hasta ese momento. En mi vida había checado la entrada. Me serví un café espeso de tan cargado que estaba tome mi bloc de notas y preparé la pluma para empezar a llenar informes esa velada. La noche no estaba tan movida como en otras ocasiones.

2:13 Supongo que incluso la muerte a veces se toma algunos pequeños descansos en las horas previas a mi turno, a la morgue de la ciudad donde trabajaba llegaron 6 cuerpos. 5 de ellos eran lo de esperarse para una urbe relativamente pequeña, algunos apuñalados, otros atropellados, unos más en espera de determinar la causa de muerte. El que se llevo el pastel fue el cuerpo de un hombre bastante corpulento al que el asesino, porque era claro que algo le habían hecho. Se había tomado el tiempo de quitarle la piel por completo, como si fuera un traje. Y se había puesto creativo con las tripas del fallecido, reorganizando los órganos en una macabra obra de arte que los colocaba en orden alfabético, pero de tal forma que aún estuvieran conectados Asus conductos funcionales. A ese pobre ser lo dejé para el final mientras me dedicaba a darle salida a los casos más sencillos. Le echaba ojeadas a lo terrible que podrían ser las personas a eso de las 3:00 de la mañana.

3:30 Finalmente, era hora de enfrentarme a un caso que parecía ser uno de los más extraños de mi carrera. Comencé por revisar todo el contorno de los músculos. Estaban tan perfectamente cortados que parecía una tarea imposible incluso para algún estudioso de la anatomía. Que se hubiera tomado el tiempo con todo su material de trabajo a disposición en la examinación. Me di cuenta de que el cuerpo no podría tener más de unas horas de haber fallecido, cosa imposible para el detalle con el que estaba desollado. Luego tocó el turno de ver el interior del hombre, de sacar los órganos uno a uno para observarlos y anotar mis hallazgos. Conforme avancé en el proceso, me di cuenta de que el hombre tenía, además de los órganos en un orden distinto al anatómico, que en cada uno de ellos había una pequeña marca. Era una quemada en su superficie. Eran símbolos que correspondían a diferentes demonios. Tuve que hacer unos dibujos en una libreta para luego ponerme a investigar a fondo para saber de qué trataban. Los ojos estaban cocidos a los párpados de forma delicada, logrando que el pobre ser tuviera que ver todo lo que le hacían hasta que por fin murió.

4:58 Era como una especie de tortura casi imposible de soportar. Me sentí mal por el pobre desgraciado. No había bastado que le dejaran el cuerpo como resencanal, sino que también habría que tenido que presenciar cada paso de eso. Hasta que el asesino por fin hubiera tocado el corazón. Y aún después de eso, podría haber sentido un par de minutos más toda la crueldad de la que era capaz. Después de anotar todo, necesitaba un descanso de lo que estaba observando, así que tomé mis cigarros y salí a fumar mi corazón. En ese momento se sentía pesado.

5:43 No había manera de que todo eso lo pudiera haber hecho un ser humano. Estaba ensimismado en mis pensamientos cuando noté que un hombre de talante elegante, alto, con barba cerrada, me preguntó si tenía un cigarro extra. Saqué la cajetilla y se la extendí. El hombre lo tomó y cuando lo tuvo en sus labios lo encendí. El caballero tenía un traje caro. Su presencia era un poco intimidante, tenía puestos unos lentes negros pese a la oscuridad. Me dijo que él venía a reconocer un cuerpo, pero no se animaban a entrar.

6:24 Le contesté que justo trabajaba en él, si quería, podría pasar. Una vez que nos acabáramos el cigarro, el hombre asintió con calma y comenzamos a platicar de nimiedades. Ya ha terminado el descanso. Me dirigí a la entrada y justo antes de pasar lo que creía que era una persona, me indicó que necesitaba ser invitado para pasar eso. Se me hizo sumamente raro, más viniendo de alguien con sus ropas. Al ver que dudaba, el se encogió de hombros y me comentó que era un TIC que tenía. No le tomé la importancia debida y le dije que estaba invitado a pasar inmediatamente. El ser dio un paso dentro de las instalaciones y lo que antes tenía la apariencia de un ser humano se convirtió en una criatura que me sacaba fácilmente una cabeza. Sus músculos crecieron de manera impresionante a niveles que ningún ser humano podría lograr.

7:29 Le salieron unos cuernos retorcidos, como Carnero del cráneo, y la piel estaba cubierta de un vello oscuro y grueso. Se veía de un tono rojizo casi quemado. Me sorprendí tanto que el corazón casi se me salía del pecho. Mi mente no podía pensar en nada más que en salir corriendo de ahí, pero como estaba delante de la criatura y el ente me tapaba la salida. Mis pies reaccionaron solos y fui corriendo al interior de la morgue, al área de cuerpos. No sé si los guardias estaban en su descanso o qué demonios pasaba, pero ninguno de ellos se encontraba cerca, de manera que cerré las puertas lo mejor que pude y me escondí detrás de los cuerpos como para que no pudiera localizarme fácilmente.

8:24 En pocos minutos el ser ya había llegado a esa zona de la morgue. Su presencia calentaba el ambiente frío reglamentario del sitio de forma. Que incluso había comenzado a sudar el corazón. Me palpitaba tanto que me dolía la cabeza, las manos me sudaban como a un loco y las piernas me temblaban tanto que aunque hubiera querido levantarme, no podría haberlo hecho. La sonrisa salvaje de ese ser ya no tenía nada de humano. La quijada le sobresalía del rostro con unos dientes de depredador. Y los ojos lanzaban flamas tan calientes que resultaban tener un tono azul. Apartó los cuerpos que estaban al lado del desollado de un golpe.

9:13 Estos se retorcieron como si tuvieran dolor, pero créanme que estaban muertos. Gritaban de tal forma que en mi cabeza aún resuena el sufrimiento en sus alaridos. Parecía que los estaban torturando en el infierno mismo. Luego pasó al que le importaba el hombre sin piel, con una uña que se veía bastante funesta. Tocó los músculos de ese pedazo de carne y como por encanto lo revivió, no era posible biológicamente, pero el hombre se retorcía y gritaba con un dolor que no puedo imaginar, como si de verdad ni la muerte lo hubiera bendecido con el descanso de ese daño tan brutal.

9:59 El demonio se deleitaba en esos gritos. Luego tomó los órganos que estaban en una bandeja al lado, uno a uno, y los apretó con las manos. Sus garras los perforaban, vaciando por completo sus bolsas, de forma que quedaban hechos pedazos de líquido hirviente sobre la mesa de la autopsia, cayendo sobre el cuerpo y causando aún más dolor y daño. El hombre estaba obligado a ver eso. No podía moverse ni cerrar los ojos. Conforme vaciaba el contenido desagradable de los intestinos, metía todo el contenido digerido en la boca de la víctima, que trataba de vomitar a arcadas, suplicando que el dolor se detuviera. El demonio simplemente sonreía con diversión a cada súplica. Parecía aumentar el ritmo de su tortura. Finalmente, cuando se acabaron los órganos para destruir. Le dijo al hombre con voz de trueno que eso debía enseñarle a no romper ningún trato.

11:03 Mi cabeza daba vueltas, estaba tratando de no ver lo que pasaba, pero esas acciones sobrenaturales me hacían no poder dejar de ver qué es lo que estaba pasando más allá de mi campo de visión, una vez que el hombre estaba pidiendo disculpas en todos los tonos y formas posibles. Humillándose, para no sentir más dolor, el demonio se deleitó en rascar músculo a músculo con las uñas filosas que poseía la escena infernal que estaba presenciando. No era posible, simplemente no había manera de que nadie se diera cuenta de lo que estaba pasando, de que las cámaras no dieran paso a un montón de policías corriendo para detener a la criatura. Una vez que los pedazos de su musculatura estaban tirados en el piso por todos lados, el demonio siguió con los huesos que iba desbaratando pedazo a pedazo. No supe como el pobre ser que sufría esas torturas no tenía permitida la inconsciencia.

12:12 Todo eso ya habría matado varias veces a una persona. Viva el crujido de los huesos uno a uno. Es una cosa que se ha quedado grabada en mi cabeza, es de esos ruidos que te dicen que algo está muy mal si los escuchas, que te advierten que no hay manera en que sea natural escucharlos. Una vez satisfecho con todo lo realizado, el demonio finalmente aplastó el cráneo del infortunado en varios pedazos y por fin cesaron los sonidos de tortura en ese momento. Me encontraba bañado en un charco de orina y sudor porque simplemente mi humanidad no había podido con tal grado de crueldad.

12:59 En el aire flotaba el aroma putrefacto de todos los líquidos derramados, además del propio de mi adrenalina, ese olor pesado aceitoso que te hace pensar en que estás a punto de ser consumido por un depredador y no hay vuelta atrás. Quería hacerme pequeño, tanto que ese ente del infierno no notara mi presencia, pero por supuesto que sabía que me encontraba ahí. Después de divertirse con todo eso, quitó los cuerpos que me escondían de un manotazo y me miró con desprecio, con el mismo que todos veríamos a una cucaracha que se ha colado en la cocina.

13:44 Me levantó la cabeza con delicadeza, me vio a los ojos. Estaba en un mar de llanto. Me dijo que tenía que hablar conmigo en serio. Me levantó en vilo y con toda la suciedad que cargaba encima, me sentó en una silla para luego decirme con una voz profunda y cavernosa que todo lo que había visto era resultado de que esa alma no había cumplido con su trato. Él no me podía dejar ir así después de todo. Le había hecho un favor al invitarlo dentro y que pudiera terminar con su venganza, cosa interrumpida por los forenses que llegaron a recoger el cuerpo del hombre. Añadió que entre ellos las deudas son muy importantes, así que no podría irse sin hacer un trato. Después me preguntó qué era lo que deseaba en ese momento. Estaba a punto de la crisis cardíaca y el desmayo. Así que le dije que no me hiciera daño y salir con vida de esa situación.

14:51 El demonio se rió con ganas. Después de un momento me indicó que mi petición era tan pequeña que me haría un favor. No le tendría que dar mi alma a cambio, ni mucho menos. Simplemente debía esparcir la historia de lo que había visto esa madrugada. De todo el sufrimiento del deudor, que no pagaba su deuda con el diablo, de que con los entes sobrenaturales no se juega, acercó su rostro al mío con el aliento oliendo a azufre. Añadió que a veces los de mi especie iban por la vida muy tranquilos, como si de verdad no hubiera cielo o infierno. Como si las cosas que ellos podrían hacernos no fueran parte del orden natural de la vida y de alguna forma había que meterles el miedo de nuevo en la sangre. A continuación chasqueó los dedos y mi mundo entero se volvió negro.

15:52 Cuando desperté estaba terminando el informe del último de los cuerpos normales que habían llegado antes. El tiempo había retrocedido a las 2:55 de la madrugada. Estaba limpio, me sentía normal. La única diferencia a lo que había presenciado antes era que tenía frente a mi al demonio. En su figura humana me mostraba los dientes de forma afable. Tenía varias incrustaciones de piedras preciosas surcando sus piezas delanteras. Se acarició el cabello y me dijo que si respetaba mi trato no tendría por qué sufrir todo lo que había presenciado en ese momento.

16:39 Luego se levantó, se arregló el traje, que se notaba que me hubiera costado más que todo lo que llevaba ahorrado para mí jubilación y se retiró dejando a su espalda el aroma del azufre. El fuego y todos esos gases que uno se imagina que salen de la barbacoa eterna, que es el infierno. Mi cuerpo tembló ligeramente. Aunque en ese momento parecía no haber sufrido el trauma de todo lo acontecido, mi mente sí lo tenía presente. Era una bruma que me nublaba las ideas, que me hacía pensar a ciencia cierta que todo lo que había pasado era más que real, que era una vivencia horrible.

17:23 Que no querría repetir para nada en la vida. Poco después de eso comencé a escribir esta historia. Me dio bastante trabajo porque cada que pensaba por lo que presencié, sentía unas náuseas tremendas y mi cuerpo entero temblaba sin control, sin dejarme escribir una sola palabra más. Espero que pueda narrar mi historia. Por descabellada que parezca, me estarían ayudando a lograr cumplir. Con mi parte del trato y evitar la condena al infierno que me espera solamente por estar en el sitio equivocado en el momento menos adecuado para que un maldito ente del infierno hiciera de las suyas, por favor coloquen esto de forma anónima.

18:12 Ya tengo suficiente tortura con que todos me creyeran loco luego de haberles contado lo que vi. En un ataque de ansiedad que casi hace que me jubilen por adelantado. Buenas noches Alejandro. Soy médico forense desde hace varios años, unos 20 y contando. Y aunque tengo mi buena ración de sucesos sobrenaturales, desde que nos abren las puertas girando el picaporte hasta que de pronto vez sombras caminando por los pasillos. Nunca me había tocado una aparición realmente de temer como en esa ocasión.

18:57 Prefiero omitir mi nombre debido a que aún trabajo en la misma institución, pero digamos que forma parte de los órganos de justicia de la nación. Como muchos médicos de mi profesión que ya tienen varios años trabajando, es nuestro deber moral enseñar a las nuevas generaciones. Así que no es una ocurrencia rara que estemos rodeados de estudiantes la mayor parte del tiempo, tanto los que están en servicio como los que vienen a observar cómo se llevan a cabo los diferentes procesos al examinar un cuerpo de la manera más profesional y seria que se pueda, a diferencia de algunos compañeros. Les tengo terminantemente prohibido sacar fotografías, acercarse a los cuerpos con otra forma de ver la vida, que no sea pleno respeto por las personas que alguna vez fueron y quizá por mi formación como católico.

19:59 Les solicito que si lo desean realicen una oración a mi lado, ya si tienen otras creencias no les exijo. Pero de preferencia es necesario que lo hagan para mantener cierto agradecimiento a las personas que han donado su cuerpo a la ciencia o a aquellos que fallecieron en circunstancias desafortunadas que necesitan de una mayor atención para resolver los misterios que guardan. Recuerdo que era una guardia nocturna cuando estaba trabajando con el cuerpo de una mujer joven. Tenía una evidencia de entrada de proyectil de arma de fuego en la cabeza, que parecía ser la causa de muerte, pero el resto de su cuerpo mantenía bastantes señales de abuso con cuidado.

20:49 Retire la sábana de encima de su cadáver. Tenía varios tatuajes en piernas y manos, además de algunos en el pecho y espalda. Las manchas semáticas se concentraban en la parte posterior. De forma que el cuerpo había permanecido boca arriba por mucho tiempo. El resto de la piel tenía ese tono pálido seroso que tomamos cuando estamos desprovistos de todas las células sanguíneas y nuestro corazón ya ha abandonado su labor. Me ajusté los lentes antes de ponerme los guantes. Identifique todos los rastros de la víctima que nos pudieran dar más detalles sobre ella.

21:34 La revisé de un lado a otro de la piel. Todo estaba más o menos bien, a excepción de un tatuaje mal curado que podría haber provocado mucho dolor y marcas de ataduras en los tobillos y las muñecas estaban rojas y en carne abierta, de forma que podría haber correspondido a que la tuvieron atada mucho tiempo. Y ella se resistió con todas sus fuerzas. Motivo por el cual no le importó lastimarse. De esa manera no tenía signos de que la forzaron de forma íntima, pero sí quemaduras de cigarros y de pinzas que probablemente habrían ido a una corriente eléctrica. Sin duda, esa joven era una víctima más de la violencia que todos vivimos como fruto de las actividades de grupos delictivos.

22:28 Tomé el escalpelo con delicadeza. Comencé a hacerla conocida y de incisión para lograr exponer los órganos internos, comenzar a pesarlos, registrar las anomalías que pudiera encontrar, entre otras cosas. El escalpelo había terminado su recorrido. Cuando noté que alguien me estaba viendo, era esa sensación de mirada. Que te hace voltear a la dirección. ¿De dónde viene? Levanté los ojos y en medio de la sala, con las luces mortecinas del sitio, haciendo de Reflejantes la VI.

23:09 Era una chica menuda, con los ojos intensos, ojeras enormes. La ropa la cubría por completo cada centímetro del cuerpo. Enseguida pensé que era una estudiante, ningún agente de seguridad del sitio. La habría dejado pasar de no haber sido así y teníamos varios filtros para llegar a la morgue, sobre todo porque se trataban temas judiciales y ello necesitaba mayor cuidado para el examen de los cuerpos. Sin separar las manos de lo que hacía. Le pregunté su nombre. Berenice contestó en un tono tímido, casi como si se le hiciera raro que le estuviera diciendo algo. Seguí con la disección.

23:54 Le dije bien, hoy te tocará ver una disección completa, así que toma unos guantes y comencemos. Supongo que el resto de tus compañeros no ha querido venir por la noche, pero eso está bien. Significa más conocimiento para TI o al menos mejor explicado, porque solo nos enfocaremos en tus dudas. Ella sintió sin decir nada más. El ambiente de la morgue era helado, pero no hacía falta mucho para que se sintiera así. Era normal que hubiese sensación de frío profundo porque de esa manera se conservaban mejor los cuerpos de la descomposición. Separamos parte a parte, la piel de la joven víctima, saqué los órganos uno a uno buscando algo en particular. ¿Los PC le dicte los datos a la GRABADORA? Para luego registrarlos en papel de forma más fehaciente. La chica, a diferencia de otros estudiantes, no preguntaba nada, simplemente se quedaba observando y asistiendo. Parecía una profesional de la disección por su comportamiento tan serio.

25:09 Le dije paso a paso los distintos cortes y movimientos que teníamos que realizar para examinar correctamente el cuerpo. En un momento de descanso elevé los ojos para verla. Noté que berenice estaba pálida, mucho más que al inicio de la práctica. Las ojeras permanentes que compartimos, todos los dedicados a la medicina se le notaban en el rostro. Tenía una expresión de estar aguantándose, las nauseas. Nada de eso era raro en nuestra profesión. Sus reacciones eran lo menos que uno podía experimentar los primeros años de diseccionar. Algunos incluso llegaban a desmayarse de la impresión. Le comenté que si quería descansar, podía hacerlo. Después de todo, esta era una clase para ella. Prácticamente berenice se negó con la cabeza. Me había tocado trabajar con una muchacha fuerte y eso me alegraba.

26:15 Le ofrecí una burla de algodón con esencia de menta. Eso ayudaba a soportar mejor el aroma a cadáver que se extendía por la habitación. Por mucho que estuviera bien conservado, el cuerpo siempre emitía el aroma de la carne, siendo vencida por las bacterias y el paso del tiempo. Buscamos indicios en el interior de los músculos de la víctima, el tono de los músculos. Me indicó que había numerosos golpes que no alcanzaron a siquiera generar hematoma. Se los dieron de forma brutal, justo antes de acabar con ella, de manera que los vasos sanguíneos no alcanzaron a amoratar la piel, al menos no de forma evidente.

27:06 Le pedí a berenice que se acercara a ver lo que hacía ella. Lo hizo con timidez. Miraba con terror como el Escalpelo retiraba la piel de la carne del hueso y le indicaba las anomalías que le encontraba en las distintas zonas del cuerpo. Como si se tratara de un libro de anatomía, la joven nos servía para lograr distinguir qué otras cosas guardaba el crecimiento retardado de los huesos. Algunas fracturas que sanaron. Luego subimos a los diferentes tejidos internos, buscamos en el interior de la zona íntima de la víctima y aunque de primera instancia no había notado nada, el canal de entrada tenía numerosas lesiones cicatrizadas, lo que indicaba que no había un consentimiento respecto a las relaciones sostenidas.

28:03 Cuando mencioné eso en voz alta, la muchacha comenzó a sollozar. Me detuve un momento para verla. Era como si estuviera hablando de su persona y no de un cuerpo. Pero como sé que a veces son sensibles las estudiantes en las primeras etapas de la carrera, le dije que descansaríamos un momento para darle espacio. Ella asintió, se sentó en una banca en el lateral de la sala. Me acerqué a ella y le pregunté porque había decidido venir esa noche. Después de todo, no era obligatorio asistir a las clases nocturnas, a menos que fuera una petición directa de sus profesores.

28:47 Y como por el momento no tenía ninguna noticia de eso, pues no vi la necesidad de torturarse sola para lograr unos puntos extra. Bereniz se cayó, por lo que seguí diciendo que muchas veces la verdad de los crímenes que sucedían en las calles. Era mucho más cruel que lo que podían imaginar en los libros de texto o lo que podían ver en las pantallas de la televisión en los programas sobre ese tipo de sucesos. Usualmente eran situaciones que nos hacían preguntarnos qué tan podrida estaba la humanidad para llegar a ese punto de hacerle tantas cosas horrendas a una persona. Pero precisamente para eso estábamos nosotros. Para que pudieran agarrar a esos monstruos y que se la pensaran 2 veces antes de hacer lo necesario para suplir sus enfermas necesidades emocionales, ella asintió brevemente.

29:49 Tenía los cabellos cubriendo su frente, no hacía el menor intento de quitarse las lágrimas de los ojos, así que. Decidí ir un poco en contra de lo que acostumbraba y saqué un pañuelo de mi bolsillo. Se lo estaba ofreciendo a la joven, pero no lo veía, así que lo acerqué a su rostro y por accidente le moví el cabello. En ese instante noté que tenía una mancha extraña en la cara circular y de color negro. Eso me desconcertó. Porque tenía el diámetro exacto del tiro que le dio muerte a nuestra víctima, una herida de bala calibre 38. Inconscientemente dió un salto atrás. Enseguida berenice enderezó la cabeza. En ese momento la pude ver como realmente era. La ropa estaba sucia después de días en la intemperie, los ojos blanquecinos por la falta de sangre. El rostro pálido, con numerosas líneas que lo atravesaban, y mordeduras de insectos, así como agujeros de larvas de moscas que se habían alimentado de él por el tiempo que llevaba de muerta los labios los tenía partidos morados. La expresión parecía de una dolorosa realización que indicaba lo que ahora ambos sabíamos, ella no era parte de este mundo.

31:20 Quise gritar, pero el sonido se quedó atorado en mi garganta cuando la joven se levantó de su lugar para ir en mi dirección. Los brazos extendidos, las uñas rotas por una lucha que finalmente falló por completo. Me tocó las sienes con las manos al acorralarme contra una pared. No tenía forma de salir de ahí. Luego acercó sus labios a mi oído y comenzó a hablar de forma cascada, que se sentía como un hueco. Comenzó a narrar sus últimas horas. Me permitió ver en mi mente todas las imágenes como si yo mismo las estuviera viviendo. La habían capturado en una estación de autobuses. Era de noche, estaba esperando el transporte que la llevaría a su casa.

32:12 Luego del trabajo tenía puesta la misma ropa con la que la encontraron. Después de unos minutos en la parada, a la joven se le acercaron un par de tipos que la jalaron de brazos y piernas. Se la llevaron cargando sin que nadie presente. Los viera la arrojaron a una camioneta, uno de los sujetos le apuntaba con un arma, el otro conducía y 1/3 la ataba de manos y pies. Estaba llorando, trataba de resistirse enérgicamente. Ahora que sabía qué intenciones tenían, quería irse o que la mataran. Cualquiera de las 2:00 cosas podrían funcionar de pronto. Un golpe de culata en la sienla durmió por completo. Despertó en 1/4 de cemento, oscurecido por la grasa de numerosas personas que habían tratado de irse de ahí, de vivir un poco más.

33:11 Seguía atada, trataba de irse. De que las amarras se rompieran, pero no tuvo oportunidad. Simplemente eran demasiado fuertes para conseguirlo. Luchó con todas sus fuerzas hasta que de nuevo llegaron sus captores y de un golpe en el abdomen la dejaron inconsciente. De ahí siguió un desfile de torturas. Que no tenían más objetivo que enseñar a torturar a un chico que no podría tener más de 20 años. Pese a que suplicaba por su vida e integridad, los hombres mayores asustaban al joven para que hiciera cosas horribles en su pobre cuerpo.

33:57 Sentí como pasaba la electricidad por mi carne, como le había pasado a ella, las quemaduras de cigarro en zonas muy sensibles. Como la redujeron a poco más que un guiñapo humano y cuando estuvieron hartos de ella, cuando ya era un ser sin voluntad alguna que haría cualquier cosa con tal de que sus captores no le hicieran más daños. Entonces vino el final en forma de bala entre las cejas. Cuando lo hicieron, ella no hizo sonido alguno, no suplicó, era como si la muerte fuera una bendición. Al menos de esa manera, no tendría que sufrir más a manos de sus captores.

34:44 Luego estos la envolvieron en un plástico, la llevaron a un descampado a unos kilómetros del sitio donde estaban, la dejaron en el lote sin el plástico a que los elementos se hicieran cargo de ella. Pero un niño que jugaba en ese campo la vio y le dijo Asus padres después era historia. La recogieron y llevaron a la morgue. Despegó sus dedos de mis sienes, estaba llorando de forma incontrolable. Gritaba porque mi pecho no podía con todo el horror de lo que había visto con mis propios ojos. Mi ser entero se retorcía cuando pude enfocar la mirada. La vi parada a mi lado.

35:29 Tenía el mismo aspecto del cuerpo con el que estaba trabajando ahora, sin ropas, con el cabello recogido. Seccionada me dijo que quería que la ayudara, que por favor encontrarán a los hombres que le habían hecho tanto daño. Solo podía sentir, era mi trabajo, pero además su presencia era tan avasalladora que no podía decirle otra cosa. Berenice parpadeó un par de veces y luego se esfumó en el aire en pequeñas volutas de humo. Como si nunca hubiera estado ahí, el cuerpo seguía colocado en el mismo sitio. La temperatura había regresado a la normalidad. Recordé que en las imágenes que me mostró se notaba que había una identificación entre los bolsillos internos. Corría las ropas colocadas en bolsas para identificarlas y, efectivamente, por suerte, atorada entre los pliegues de su suéter tejido.

36:36 Estaba una credencial de elector que tenía su nombre completo y dirección. Inmediatamente fui a reportar el hallazgo. Se comunicó a la familia que teníamos el cadáver de la joven y a la mañana, una vez que ya había terminado con todo mi trabajo, llegó su madre, que la identificó enseguida con ayuda de los datos que se proporcionaron. Enriquecidos por el inesperado testimonio de ultratumba, pudieron dar con los delincuentes justo a tiempo, ya que tenían a otra chica en iguales condiciones que las de berenice, atada en su cuarto de torturas, que, por cierto, ya tenía varias denuncias de ruido excesivo. A veces las apariciones no solo se hacen presentes para darnos el susto de nuestras vidas.

37:33 En este caso fue para que no terminara en una fosa común. ¿Y por qué no ayudar a que dieran con los responsables? Esta fue mi historia. Gracias por tomarse el tiempo de escuchar.