Asediada Por Un NAHUAL (Relatos de Miedo)
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0:00 Asediada por un nagual historia de terror escrita por cofradía buenas noches, mi nombre es Thalía, soy de la Colonia Carlos Hank González en los Reyes, La Paz desde muy pequeña. Vivo en ese lugar con mis papás y mi hermanito. Desde que llegamos ahí siempre nos hicieron creer que las brujas y los nahuales se llevaban solamente a los niños sin bautizar. Crecí escuchando cuentos de cómo estos seres infernales, especialmente los nahuales.
0:52 Merodeaban por las casas que se ocultaban entre los arbustos o los maizales para sorprender a los padres y robarse a los bebés para comérselos, beber su sangre y quitarles el alma. Es muy cómico escuchar que las personas piensan que el simple hecho de echarle agua a la cabeza de un recién nacido. Colocar sal o tijeras abiertas va a protegerlos de estas aberraciones que equivocados están. Al igual que todos los miembros de mi familia, yo también recibí el bautismo y lo que voy a contarles.
1:36 Puede que no me lo crean, pero solamente quien ha visto las cosas de frente sabe lo que realmente pasó. Yo tenía alrededor de 5 años. Y mi mamá estaba embarazada de mi hermanito. Teníamos algunos animalillos y un pato llamado Baco, la colonia antes mencionada es de esas irregulares. Cabe mencionar que en los reyes La Paz, todas las colonias se han fundado de esa manera. Recuerdo que mi mamá tenía en casa un pequeño puesto de dulces, chicharrones y chetos. Nuestra casa que daba de paso a la única primaria y secundaria que había en esos días, aunque no era mucho, mi mamá sacaba lo suficiente para que comiéramos bien en lo que mi papá recibía su sueldo semanal, que era los días sábado. Generalmente ya muy tarde, pues trabajaba hasta el distrito federal y el transporte sólo lo dejaba en la carretera mientras tenía que hacer el resto del camino a pie. Aunque todos los vecinos se conocían, hubo un tiempo en el camino hacia la colonia que hubo muchos asaltos. Por lo que mi papá siempre traía un pedazo de varilla muy grueso en su morral, forrado de cinta
3:11 de aislar, para que no se le resbalara de las manos si tuviera que defenderse. En una de esas ocasiones a papá se le hizo muy tarde debido a que era un día festivo y por lógica el transporte era muy escaso y la mayoría. No venían hacia acá a eso de las 8:00 de la noche, mamá dijo que fuéramos a la tienda, pues mi padre tardaría y ya hacía hambre. Además, sería bueno que encontrase la mesa servida después de un día tan pesado y tedioso. E íbamos platicando y saludando a los pocos vecinos que cruzaban en nuestro camino cuando mi mamá tuvo un sobresalto. Mi hermanito se movió bruscamente de su panza como si algo lo hubiera espantado, y mi mamá dijo precisamente eso, que presentía que algo no estaba bien. Llegamos a la única tienda de la colonia, compramos los alimentos y refrescos y nos fuimos de regreso cuando nos alcanzó una vecina que venía llegando de trabajar justamente. Le comentó a mi madre que casi no había transporte por ser festivo.
4:35 Mamá suspiró y nos fuimos platicando las 3 haciéndonos compañía. Fue cuando pasamos frente a un gran árbol de higuera. La vecina se santiguó nerviosa y le comentó a mi madre que siempre que pasaba por ese árbol sentía que alguien lo observaba. Le vino nuevamente el sobresalto. ¿Nos apuramos a caminar? Pues la verdad se sentía una vibra muy extraña y atemorizante en ese lugar. De pronto, en los pastizales, los cuales abundaban en aquellos caminos, algo pasó rápidamente haciendo mucho ruido. Cosa que no solamente sobresaltó a mi madre, sino que nos hizo saltar del susto a las 3:00.
5:30 Caminamos más rápido, volteamos a ver si alguien nos seguía. Cuando se volvió a escuchar el pastizal, nuevamente apresuramos el paso hasta que finalmente llegamos a casa. La vecina vivía junto a nuestra casa. Así que nos metimos al mismo tiempo. Llegamos sudando y muy nerviosas. Nos dispusimos a cenar y pusimos la mesa. Repentinamente se escuchó algo muy pesado corriendo en los terrenos de atrás, los cuales estaban baldíos. Mi madre, tratando de calmarme, decía que a lo mejor eran los perros jugando. Eso me tranquilizó un poco.
6:18 Los ruidos seguían escuchándose mientras cenábamos y veíamos la tele en blanco y negro, que solamente agarraba 2 canales. Por cierto, cuando se escuchó un ruido más fuerte, como si algo se azotara contra la pared. Nuestra casa no era muy grande, pero era la única hecha de bloques sólidos. Aún así, el golpe sonaba demasiado fuerte. Yo temblaba, evidentemente asustada. Mi mamá trataba de mantenerme calmada y subió el volumen de la televisión, lo cual me mantuvo distraída del sonido exterior por un buen rato. Ya eran algo así como las 11:50 de la noche cuando los perros de la calle comenzaron a aullar.
7:12 Y al parecer, pelearse con algún otro animal. El alboroto en la calle era estruendoso. Luego se escucharon a los perros chillando y corriendo en sentido contrario hacia el otro lado de la calle. Después un silencio total y nuevamente alguien o algo azotándose contra la pared de atrás no sabía de qué se trataba. Pero supuse que esa cosa quería entrar. Mi papá trabaja en construcción desde muy joven, por lo que desde que compró ese terreno no quiso traernos aquí hasta que la casa fuera segura de habitar, cosa que agradezco, pues los muros, como les dije, eran de concreto, así como el techo de loza y la puerta.
8:09 Era de metal antigua y pesada. Sólo se entraba con llave, así que estábamos seguras de menos. Hasta que mi padre regresara. Mi mamá me abrazó intentando que me quedara dormida. Los ruidos aún se escuchaban, pero ya no tan seguido fue cuando por la ventana vi una cara peluda y horrorosa. Pegué un grito que hizo saltar a mi mamá, que ya se estaba quedando dormida. Me preguntó qué pasaba y le comenté que vi una cara horrible en la ventana.
8:50 Mi mamá no es miedosa. De hecho, ella sola saca a las ratas, a la calle cuando las encuentra o a las arañas, así que se levantó. Y colocó una barreta en la ventana derecha y amarró con alambre la izquierda y corrió las cortinas para que nadie pudiera entrar. Cuando de repente, algo empezó a olfatear debajo de la puerta, comenzando a rascar la Tierra, como queriendo entrar. A pesar del valor de mi madre, notaba que estaba temblando.
9:30 Sudaba nerviosa con un machete en la mano derecha y cubriéndome con su brazo izquierdo. Esa cosa empezó a gruñir cuando para fortuna nuestra pasó una patrulla que al ver al merodeador arrojaron las luces y encendieron las torretas y las sirenas, haciendo que esa cosa se alejara. Al poco rato los oficiales tocaron a la puerta y mi madre salió ofreciéndoles café. Les comentó acerca de lo que había pasado desde el anochecer, por lo que también hicieron preguntas a la vecina y su marido.
10:13 Estábamos en casa con 3 patrullas que escuchaban los testimonios. Papá llegó poco después algo nervioso por ver a la policía, pero calmándose al vernos a salvo. Los oficiales nos comentaban que estarían haciendo rondines nocturnos debido a que había reportes de que por las noches alguien o quizás varias personas robaban en la zona, pues habían desaparecido varios animales, herramientas, maquinaria e incluso en el transcurso de 3 meses un joven desapareció. 2 niños de brazos y 2 de la primaria, cosa que de por sí ya era bastante inquietante.
11:01 Muchas mascotas del barrio también habían desaparecido, por lo que la situación ya era preocupante. Pasaron los días y llegó mi día favorito, pues los domingos mi papá nos llevaba al centro de los Reyes La Paz para comer en el Tianguis. Visitar la parroquia y quedarnos a misa para después regresar a casa con mercancía para el puesto de mi madre y el resto de los dulces y juguetes para mí. Por eso me gustaban tanto los domingos. Así que mientras caía la tarde, me senté en mi cama a comer dulces y jugar con mi nueva muñeca de trapo, Paco el pato.
11:51 Que siempre andaba dentro de la casa, andaba graznando, como siempre, mientras buscaba bichos en el piso, cuando de pronto la cabeza de un espantoso y horrible animal entró por la puerta que estaba abierta, llevándose en el hocico al pobre de Paco mientras este gritaba pidiendo ayuda. Yo quedé paralizada hasta que el mismo terror me hizo pegar un grito de espanto y dolor tan fuerte que no solo llegaron mis padres, sino también la vecina y su esposo. Lloraba a gritos y mis padres no hallaban la manera de calmarme hasta que la vecina me frotó la cabeza con alcohol de hierbas y pude decirles que un monstruo se había llevado a mi patito.
12:45 Mi padre salió por un lado mientras el vecino salía por el otro, ambos con machete en mano, tratando de encontrar a esa criatura sin éxito. Lo que haya sido se había llevado a Paco, era peligroso, pues ni siquiera había anochecido y se había atrevido a entrar a la casa aún habiendo adultos en el patio. Esa experiencia me había dejado traumatizada, supongo, pues mamá y la vecina a cada rato me hacían limpias y me fregaban con ese alcohol de hierbas, aunque el miedo no se me podía quitar hasta que la abuelita de mi papá vino a la casa y me limpió con humo y otras cosas preguntándome qué era lo que había visto que no tuviera miedo.
13:43 Y que si se daba con el responsable ya no podría hacerme nada. Después de un rato, finalmente, tragando saliva, le dije que Paco estaba normal, como siempre, buscando bichos. Cuando una cosa horrible, peluda, apestosa y muy grande metió la cabeza por la puerta, me miró y después se llevó al pato. Luego la viejita me recostó y me dijo que ahora sí podría dormir tranquila. Curiosamente fui quedando dormida, pero alcancé a escuchar perfectamente que la señora le decía a mis padres que un nagual me estaba rondando.
14:29 Mi papá dijo que eso no era posible porque yo estaba bautizada. La abuelita le dijo que eso es solamente un mito, que eso no tiene nada que ver. Cuando un agual mata a un adulto, generalmente está bautizado con los niños, pasa exactamente lo mismo que un poco de agua y unas palabras bonitas no pueden detener a la bestia que viene del abismo. No terminé de escuchar, pues me quedé dormida muy profundamente. De hecho, no recuerdo haber tenido pesadillas después. Mi papá ese sábado reforzó las paredes, puso pedazos de vidrio roto, colocó zaguán de herrería y reforzó puertas y ventanas. El vecino hizo lo propio y como se habían hecho grandes amigos. Por las noches se dedicaban a salir de vez en cuando para observar que todo estuviera bien. Un miércoles por la noche cayó un gran aguacero, lo que retrasaría mi papá para llegar.
15:44 Mi mamá esta vez se veía muy nerviosa, su panza era más grande y le dificultaba moverse para colmo de males, a pesar de lo cercano de la casa del vecino. Ellos habían salido al centro en la tarde, por lo que de igual manera llegarían muy tarde debido a la tormenta, por lo cual estábamos totalmente solas. Dieron las 10:00 de la noche cuando el sonido familiar de los perros persiguiendo algo nos sobresaltó. Esta vez escuchaban más perros que al parecer tuvieron cierto éxito en alcanzar al Merodeador, pues gemidos muy extraños y espeluznantes de dolor se dejaron escuchar, lo cual no se erizó los cabellos, pues se escuchaban horribles. Luego el chillido agónico de los perros y el cómo se detuvieron calla abajo otra vez.
16:47 Después, gruñidos gruesos y aterradores, gruñidos y resoplidos que se adivinaba pertenecían a un animal de un tamaño descomunal, pesadas pisadas merodeando alrededor de la casa, como analizando, como buscando cualquier punto débil, cualquier pequeña oportunidad para poder entrar y alcanzarnos. La cosa caminaba de un lado hacia el otro, rodeando la casa, buscando cómo meterse por donde pudiera entrar repentinamente. Un estruendoso sonido en la losa estaba arriba de nosotros, se escuchaba desesperado, se adivinaba furioso, pues no paraba de golpear y gruñir. Se bajaba y se azotaba contra los moros. La puerta y las ventanas retumbaban a cada embestida. Nosotras dentro estábamos abrazadas y muy aterradas. No había forma de avisar a nadie que estábamos en peligro ni cómo pedir ayuda.
18:03 De pronto saltó al patio y dio cuenta de nuestros pobres animalitos que no tuvieron la menor oportunidad. Llegó la madrugada y nos despertó mi papá entrando a la casa aún bajo el aguacero. Pegamos un grito y luego lo abrazamos. Le contamos lo que había sucedido y nos encerramos. A la mañana siguiente mis padres recogieron y quemaron los cuerpos de los pobres animales. Enterrarlos no servía, pues esa cosa vendría a sacarlos. Solamente por maldad, al mediodía mi papá nos dejó a cargo de la vecina. Su marido iba a llevar a mi padre con un conocido que le cambió una motosierra por una escopeta e irían a recogerla. Mi papá regresó a eso de las 3:00 de la tarde con su arma totalmente cargada, así como el vecino con una pistola igualmente cargada.
19:10 Esa noche las mujeres nos quedaríamos en mi casa, que era la más segura, mientras los hombres se ocultarían para dar cuenta de ese animal salvaje, que era lo que el vecino creía que era, pues no creía la historia de mis papás y la abuelita que se trataba de un nahual, sea lo que sea, decía el vecino. Nada resistiría de cerca un escopetazo calibre 12. Nosotros nos dispusimos a cenar todos juntos, platicamos y nos relajamos.
19:50 La noche sería realmente larga y muy tediosa al parecer, por lo que lo pasamos lo mejor que se pudo al llegar las 10:00 de la noche, mi padre y el vecino salieron con sus armas. Cerraron la casa y se apostaron ocultos en el patio como reloj, dando las 11:00 de la noche. Comenzó la persecución de los perros, la pelea, los gritos, aullidos y la carrera de vuelta. Luego los gruñidos, el acecho, el asedio, luego los topes en el muro como intentando entrar. Después, cuando se trepó al techo y cayó al patio la lluvia de balas y los bramidos de la criatura, se escuchaba que el vecino decía que corrieran para que no se escapara. Escuchábamos afuera como pasó de vuelta hacia la barranca en dirección a los pastizales rumbo a la higuera. Como los perros de nueva cuenta se lanzaban en su casa y mi padre y el vecino disparando de vez en cuando a la bestia, el gran alboroto se escuchaba lejano. De pronto, voces de apoyo de los vecinos más alejados, sacando sus perros y todo lo que pudieran usar como un arma. Los rugidos y golpes podían
21:23 escucharse hasta nuestra casa. Más gritos pidiendo ayuda, mientras más perros y más voces, más alaridos y más disparos se unían al gran escándalo. Parecía la Revolución allá afuera. Esa criatura trataba de defenderse. Lanzaba zarpazos, mordidas, se enfrentaba a mi padre y al vecino a cómo diera lugar. Trataba de salvar su vida. Los demás vecinos de igual manera acorralaban a la criatura, haciendo que reculara y se replegara a la higuera. Después de un buen rato se escucharon gritos incitando a quemar la higuera, ese árbol que por muchos años provocaba miedo de sólo pasar cerca de él.
22:19 Sin importar si fuera de día o de noche, ese árbol daba miedo. Pasaron varias horas cuando un último aullido desgarrador cimbro todos los rincones de la colonia. Entre varios habían logrado empalar a la criatura, clavándola al árbol de la higuera. Luego de eso algunos pidieron gasolina y cuerdas. Después, el sonido del fuego abrazando una gran superficie. El resplandor del fuego alumbró la oscuridad de la noche, haciendo parecer como si fuera mediodía, mientras espantosos aullidos y alaridos de dolor culminaban con la agonía y la bestia dando un gran grito, expiró.
23:10 Mientras la extraña bestia ardía junto con el árbol maldito, los vecinos que ayudaron a capturarlo y acordonarlo para poder terminar con la amenaza daban sus razones y testimonios que justificaban la cacería. A todos les habían arrebatado algo o a alguien la amenaza había sido exterminada. Después de eso no sé a qué hora me dormí. Solamente recuerdo que mi mamá me despertó con los dolores de parto y diciendo que ya era la hora. La vecina fue corriendo por mi papá y conseguimos que alguien nos llevara al centro de salud. Ese mismo día nació mi hermanito a eso de las 8:00 de la noche, totalmente saludable a pesar de tantos sustos y sobresaltos. Después de ese día todo fue alegría para mis padres. Esto pasó allá por los años 80, actualmente siendo profesionista y a mis 45 años recuerdo eso como si hubiera sido ayer. Quizás por la prisa de llevar a mi madre al hospital por labores de parto.
24:31 Mi mente había omitido ciertos detalles acerca de la higuera. Tal vez por lo repentino de los hechos, no recordaba qué era lo que había visto. O quizás mi infantilmente trató de bloquearlo inconscientemente a modo de no generar un trauma. Después de todo, la mente humana es sorprendente. Ya pasando más de 35 años, muchos recuerdos han vuelto a mi mente. Recuerdos que creía olvidados, que pensé, se habían perdido para siempre. Justo en el cumpleaños 35 de mi hermano volví a mi Colonia Natal. Durante la fiesta, que solamente es familiar. Mi padre contaba Asus nietos acerca de la vez que el pueblo se enfrentó a un monstruo y de cómo él y su gran amigo lo habían casado.
25:30 Acorralándolo para ajusticiarlo cuando un flechazo vino a mi mente del pasado, al pasar por el árbol de higuera ya había quedado en cenizas. Se veían los restos calcinados de lo que parecía una persona. Cualquiera que lo hubiera visto de reojo habría pensado que se trató de un fatal accidente. De no ser porque el cuerpo mostraba un hocico muy largo y lleno de filosos dientes, garras en las manos y articulaciones de las rodillas al revés, terminando en zarpas enormes hasta el día de hoy. Recuerdo la época en cuando era niña, fui asediada por un nagual que estuvo a punto de atraparme.
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