May 18, 2026

9 HISTORIAS de TERROR LA SANTA MUERTE │ INFRAMUNDO RELATOS

9 HISTORIAS de TERROR LA SANTA MUERTE │ INFRAMUNDO RELATOS
9 HISTORIAS de TERROR LA SANTA MUERTE │ INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
9 HISTORIAS de TERROR LA SANTA MUERTE │ INFRAMUNDO RELATOS

En esta recopilación te traigo los relatos más perturbadores relacionados con la Santa Muerte, historias que han marcado la vida de quienes aseguran haber sentido su presencia. Desde encuentros en altares clandestinos hasta pactos imposibles de romper, cada historia te sumergirá en el lado más oscuro de la devoción y el misterio.Escucha con atención, porque en estas narraciones descubrirás cómo la fe y el terror se entrelazan en uno de los cultos más temidos de México.Déjanos 5 Estrellitas y no Olvides SEGUIRNOS...

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.


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🔎 Temas de este episodio

• Historias paranormales reales

• Relatos de terror en México

• Relatos de carretera

• Relatos de traileros

• Brujas reales en México

• Terror narrado en primera persona

• Relatos para no dormir

• Misterio y sucesos inexplicables

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0:29 Muy buenas noches Alejandro, mi historia pertenece a las calles de tepito, en la Colonia Morelos, Ciudad de México. En ellas pasé mi adolescencia y parte de mi juventud. Ahí tuve a mis mejores amigos, pero también por nuestra forma de vivir vi morir a muchos de ellos. En aquellos años pertenecía a una conocida pandilla. Por lo mismo vivíamos prácticamente en la violencia. Lo único que sabíamos hacer para sobrevivir era asaltar a los visitantes o algunos comercios alejados de lo que considerábamos nuestro territorio.

1:11 Es algo de lo que hoy, al narrar mi historia, no me enorgullece. Yo tendría la edad de 13 años cuando salí huyendo de mi casa por las agresiones que sufría por parte de mi padrastro. Una mañana, ya cansado de su maltrato, le dejé ir un picahielos y al verlo tirado me asusté. Así como andaba tuve que huir. Mi refugio fue la calle. Ahí no encontré el apoyo de nadie, ni siquiera me buscó mi familia. Cuando pasaron 3 días de andar vagando, sentí hambre. Los únicos que me ayudaron fueron unos muchachos que encontré parados en una esquina.

1:53 Que de hecho estaban oliendo cemento. Todos ellos formaban parte de una pequeña pandilla, quienes gobernaban, por decirlo de algún modo, unas cuantas cuadras de ese conocido barrio Bravo para considerarme uno de ellos. Se me fueron a los golpes hasta dejarme casi sin sentido con ellos. Me enseñé a andar en las calles, aprendí a robar en los tianguis, pero sobre todo. ¿A pelear? Poco a poco nos hicimos amigos. No todo era delinquir o robar por dinero, lo hacíamos por hambre, pero también para castigar a quien se pasaba de la raya con la banda. Éramos tan conocidos que hasta los mismos dueños de los puestos de Tianguis nos escondían cuando pasaba la policía. Como respuesta a eso, nosotros los cuidábamos. Aunque la banda estaba formada por lo menos por unos 15 muchachos o quizás un poco más, éramos cuatro los que siempre andábamos juntos.

3:00 Aún no le decíamos el Moreno, a otro, el huesos, Joel y yo, todos menores de edad. Los encuentros con otras pandillas por lo general resultaba con heridos y de los 2 bandos, pero en ocasiones también había muertos. Como a la semana de haberme juntado con ellos, eso sucedió. Nunca me había tocado ver morir a un conocido así. De esa manera a ese muchacho le dieron 5 piquetes después de caer gritando de dolor en el suelo. Se convulsionó por unos minutos hasta que dejó de moverse. Me acuerdo que casi me da un ataque de nervios nada más de verlo. Si acaso ese muchacho tenía 16 años. Seguramente se iría a la fosa común porque no tenía familia, pero eso sólo fue la primera vez. A lo largo de los meses murieron otros cuatro integrantes de nuestra banda a causa de las heridas producidas por armas durante las peleas.

4:06 Por buena suerte, yo sólo había recibido unos cuantos golpes. Sucedió que una tarde a unos muchachos de una pandilla rival se le ocurrió querer asaltar un puesto de nuestras calles. Por suerte nos dimos cuenta a tiempo y nos fuimos sobre de ellos. Hubo una batalla campal. Después de muchos golpes, batazos, pedradas e incluso heridas con armas blancas, salieron corriendo en el camino. Uno de ellos cayó al suelo. Ninguno de sus compañeros se detuvo. Ayudar ahí se quedó desangrándose por mucho tiempo, hasta que perdió la vida el dueño del lugar. Como agradecimiento y al mirarnos, golpeados por evitar el asalto de su negocio, nos entregó una bolsa negra como de 1 M, sellada con cinta adhesiva.

5:02 Nos dijo que si nosotros queríamos allí encontraríamos la protección necesaria. Así, a las primeras no entendíamos a que se refería. Por eso nos alejamos un poco para revisar que nos había dado por sus palabras. Pensamos que eran armas. Cuando abrimos el paquete nos asombramos al ver que era la figura de una calavera. En ese entonces nos pareció extraño. Recuerdo que hasta alguien comentó que hubiera preferido unos tacos en lugar de algo tan feo como eso, uno de mis amigos. Joel, conocí al señor que nos la había regalado y en ese momento se fue a hablar con él para entender el significado de esa imagen. Los demás nos quedamos a fumar para no cargarla. Nos dejó la imagen.

5:55 Nosotros tratábamos de ignorarla, pero nos sentíamos observados por más que por alguien, por algo. Y lo único que estaba frente a nosotros era esa imagen cadavérica. Como a la hora regresó. Nos explicó que esa era la virgen de los olvidados. Era muy milagrosa, pero además tenía un poder y nosotros lo podíamos obtener de primero. Lo tomamos como un juego, incluso hicimos algunas bromas sobre eso. De todas maneras nos quedamos con ella. Había ocasiones que dormíamos en una casa abandonada esa noche.

6:36 Así lo hicimos. Tal vez serían como las 2:00 de la madrugada cuando Joel nos dijo que teníamos que hacer un ritual con esa figura. Eso sí, queríamos el poder que ella tenía. Nosotros, llenos de curiosidad, aceptamos para saber cuál era ese poder que podíamos obtener. ¿Desenvolvió por completo aquella extraña imagen? Luego la colocó. Sobre una piedra grande que había y al verla bien me pareció una figura demoníaca. Era un esqueleto con una bata blanca. Nada que ver con una virgen así como yo la conocía.

7:17 Aunque no tenía ojos, parecía que nos miraba profundamente, por lo menos a mí me causó un escalofrío verla así tan de cerca. No sabía de qué material era, pero no dejaba de ser sólo una figura. Nos preguntábamos qué poder podría tener. Mi amigo Joel sacó un papel y unas veladoras. Sin poner atención a nuestra incomodidad, comenzó a hacer unas observaciones que nunca había oído. Solamente de escuchar lo que le decía y prometía esa calavera que haríamos en su honor se me. Puso toda la piel.

8:02 Chinita, antes de terminar hacia la fuerza nos hizo arrodillar ante su presencia y como pudimos la adoramos e incluso le besamos los pies como si fuera parte de un juego, escuchaba que ellos se reían. Hasta el Moreno se limpió la boca después de Besarla. A mí, en cambio, me parecía una cosa muy seria. Entendía que eso era cosa del diablo y no me iba a burlar de él. Joel nos aseguró que a partir de ahí nos sentiríamos diferentes. De hecho, a ella, a la supuesta virgen, la veríamos diferente, según le había dicho el señor que nos la había regalado.

8:48 Podíamos acudir a esa virgen por consuelo. También a pedirle protección o algún milagro cumpliría por más difícil que fuera, porque para ella no había imposibles. Además, esa imagen no hacía distinciones con las personas. Ella nos ayudaría, así como lo hacía cualquier santo o virgen. Esa noche, después del ritual que hicimos, me fue imposible dormir. Me sentí aturdido. Como dejamos las veladoras encendidas, miraba que la pequeña flama crecía más de 1/4 hasta parecía que se formaban pequeños remolinos que bailaban de un lado a otro.

9:33 Además, miraba una sombra que se escondía entre las cosas, pero como todo estaba muy oscuro. Me era imposible saber qué era aquello y por temor no me quise levantar. No sé porque tenía miedo. Todo el tiempo me la pasé mirando aquella imagen que con el movimiento de la lumbre me parecía que se movía como si respirara. Además, cuando cerraba los ojos la sentía cada vez más cerca de mí, al grado de llegar a sentir su respiración. Cuando por fin amaneció, me sentí un poco más tranquilo al levantarse. Mis amigos dijeron que no habían sentido nada durante la noche. Conociéndolos y para no ser blanco de sus burlas, no les dije que yo sí había visto y sentido algo extraño. Además, ni yo estaba seguro de lo que había visto. Decepcionado, Joel intentó quitar la imagen de la muerte diciendo que todo había sido un fraude. Aseguró que ese señor nos había tomado el pelo y un día se la iba a cobrar, pero antes de que lo hiciera le pedí que ahí la dejará.

10:48 Tal vez el poder se manifestaría más adelante. No le batallé para convencerlo y ahí la dejó. Sólo me miró e hizo una mueca burlona. Desde ese momento sentí que la imagen de la virgen Calavérica pasaba a ser de mi propiedad, así que yo la cuidaría. Quizás lo imaginé. Además, no puedo explicarlo. Pero me sentí aceptado por ella. Sin que se dieran cuenta, mis amigos la estuve observando por unos segundos para estar seguro que no respiraba. Esa misma tarde tuvimos otra pelea porque los mismos integrantes de la pandilla rival querían venganza. Esta vez eran como 40 de ellos, aunque creí que la teníamos perdida por alguna razón no sentí miedo, al contrario, estaba ansioso por pelear.

11:45 Tenía una fuerza extraña, muy en mi interior, que me ayudaba a sentirme confiado. Los enfrentamientos con manoplas, palos y varillas era lo que portábamos. Hubo un momento que ya no sabíamos qué hacer de tantos que eran, pero nunca nos rendimos. Entonces le pedí aquella imagen cadavérica que nos. ¿Ayudará a salir de esa? A pesar de la superioridad de los. Otros muchachos de nueva cuenta salieron golpeados ellos más que nosotros. Cuando terminó el pleito. Corrimos a nuestro refugio porque. Comenzaron a llegar. Las patrullas de la policía arrestaron algunos de ellos y también de nosotros.

12:32 En un principio mis amigos no lo vieron así, pero fuimos los menos afectados de todos. Siendo que parecía que podíamos e incluso perder hasta la vida nada más al llegar hasta nuestro escondite, me arrodillé ante aquella imagen. Le di las. Gracias y le prometí llevarle una veladora por la protección que yo sabía. Nos había dado. Nadie me dijo nada. Los demás ni siquiera se acercaron con la Virgen para agradecerle. Solamente me miraron como le rezaba en silencio, mientras ellos sonreían. Con el paso de los días fuimos ganando adeptos y con ello más territorio. Yo estaba seguro de que era esa imagen la que nos estaba ayudando en todo.

13:22 Por eso, como agradecimiento, cuando podía les llevaba flores o le ponía una ofrenda. Mis amigos no creían en el poder de esta figura. Uno de ellos, al que le decíamos huesos por lo flaco que era, le quitaba las ofrendas que yo le ponía a la virgen, se comía los dulces y se fumaba los cigarros. De hecho, nunca le demostró respeto. El otro, el Moreno, se burlaba de ella porque no tenía ojos y le decía que un día se los iba a prestar. Las peleas siguieron, eran el pan de cada día y poco a poco nos fuimos ganando el respeto de los demás.

14:02 Mis amigos se fueron dando cuenta que a mí por alguna razón no me pasaba nada. Ni siquiera así se acercaron a la extraña imagen. Como al mes uno de mis amigos, el huesos quedó en la calle. No pudimos levantar su cuerpo porque todo aquello se llenó de patrullas. De hecho, nos persiguieron los policías hasta alcanzarnos, pero por alguna razón. Yo pasé desapercibido, fue como si me hubiera vuelto invisible para ellos. En cambio, a mis amigos los detuvieron y se los llevaron esa noche, Por Primera Vez en muchos meses, me quedé solo en la casa abandonada antes de acostarme, como siempre me postre, agradeciendo ante la figura, le prendí una veladora.

14:54 Y así estuve. Orando unos minutos. Cuando ya dormía tuve un sueño raro donde miraba que mataban a mis otros amigos y ya no podía hacer nada por ayudarlos. De hecho, ni la muerte los ayudaba. Fue tan fuerte aquello que me hizo despertar. Al abrir los ojos miré que iba pasando aquella imagen de la muerte, sólo que era de tamaño normal. No puedo decir que me miraba porque no tenía ojos. Pero estaba volteada hacia donde yo me encontraba, acostado en el suelo. Era exactamente igual, como la figura que nos habían regalado, así como la conocemos ahora, vestida con una bata blanca que la arrastraba por el suelo con una capucha y la guadaña en su mano derecha.

15:48 Era de verdad impresionante. No tenía palabras para explicar. La sensación que me hizo sentir. Me quise convencer de que me la había imaginado e hice un esfuerzo para volver a dormir. Pero la verdad me fue imposible porque toda la noche escuché pasos. A la siguiente noche sucedió igual. La muerte anduvo caminando por toda la casa. La vi pasar varias veces, como a unos 3 m de mí. No era necesario que se me acercara para ponerme a temblar. El solo hecho de verla me paralizaba. No entendía porque hacía esto.

16:32 Tal vez me andaba buscando o algo me quería decir de pronto. Así ante mis ojos se desaparecía poco a poco entre la oscuridad en el ambiente quedaba un aroma que hasta la fecha no he podido definir. Yo ya estaba impresionado, al grado que no podía creer lo que me ocurría. Por eso la siguiente noche la miré caminando, venciendo mi miedo. Me levanté y despacio me fui asomar. Al siguiente cuarto. Para mi asombro, sólo se encontraba la pequeña imagen. Toda esa parte del cuarto estaba llena de huellas de unos pies muy flacos. Comprendí que.

17:18 Algo como un espíritu se materializaba y se escondía dentro de ella. A esas horas de la madrugada me hinque ante su presencia. Le pedí perdón porque me asustaba verla en persona y le dije que sabía que ella me ayudaba y se lo agradecía. Pero si se me volvía a aparecer, entonces me obligaría a dejar de Rezarle. Por Primera Vez esa noche dormí sin pesadillas y sin ver ni sentir cosas extrañas. Pasaron otros días con sus noches para que regresaran mis amigos. Esos días la figura de la muerte no se manifestó como los policías los habían golpeado. Nos quedamos unos días más sin salir. El Moreno fue el más afectado porque decía que en ocasiones se le iba la vista por completo.

18:12 Al siguiente día volvimos a las calles, sólo éramos nosotros 3. Anduvimos vagando por ahí, consiguiendo qué comer. Antes de caer la noche nos topamos de nuevo con aquellos muchachos. Eran muchos, no teníamos para donde correr. Entonces no tuvimos más remedio y los enfrentamos como siempre, fue una dura pelea. Solo que ahora, como solo éramos 3, sacamos la peor parte, pero logramos escapar. Cuando regresamos sentí el abdomen mojado, me toqué con las manos y al revisarlas me las miré llenas de sangre. Como no me dolía nada, me busqué debajo de la empapada camiseta hasta que me di cuenta que me encontraba herido. Tenía una cortada, seguramente producto de un navajazo. No sé porque reaccioné así, pero al haberme herido me sentí mal apoyándome.

19:15 En mis amigos. Llegamos a nuestro refugio, me recostaron en el suelo y comenzaron a revisarme. Me dijeron que aparte de la cortada tenía 3 piquetes. Pasando unos minutos ya sentía que comenzaba a perder las. Fuerzas, tal vez por la pérdida de sangre. Sentí un terrible miedo porque de pronto me miré. Solo creí que me habían abandonado a mi suerte. Cada vez me sentía peor. Cuando ya no podía mantener por mucho tiempo los ojos abiertos, grité por ayuda a la imagen, pero no obtuve respuesta. Entendí que estaría enojada por lo que le había dicho a cada segundo que pasaba.

20:01 Entraba más en desesperación. Y sentía que caía lentamente en un pozo profundo, casi con el último aliento que me quedaba, le grité Virgen. De los olvidados, ayúdame en. Un pestañear de ojos ya lo tenía enfrente. Ya sin miedo, le supliqué por la ayuda una y otra vez. Ella ni siquiera se movía, pero de sus cuencas vacías salía una fuerza extraña. Le ofrecí mi devoción por siempre. Si me salvaba, lo único que recuerdo fue que extendió su mano hasta mi frente. Cuando me tocó me invadió un frío que hizo cimbrar todo mi cuerpo y mi alma, pues sentí que la hora de mi muerte había llegado. Fue tanto el frío que me quedé casi congelado en ese momento. Me pasaron por la mente infinidad de recuerdos desde que era pequeño.

21:00 Hasta días anteriores, cuando miré Por Primera Vez esa imagen, sabía que estaba muriendo, pero me negaba a aceptarlo. Busqué por última vez a mis amigos, pero no estaban por ningún lado la muerte bajo su mano fría y huesuda y cerró mis ojos. Así lo dejó. Por segundos yo entendí que ya los dejaría cerrados para siempre. Poco a poco. Me fui sumergiendo en una espesa oscuridad. Todas las fuerzas me abandonaron. Hasta sentí que algo como una esencia salió de mí. Sentí que había sido mi alma. Por lo mismo me sentí flotando.

21:44 Me preguntaba si acaso eso era la muerte. Aún en mi inconciencia podía escuchar voces de mujeres en medio de un zumbido muy fuerte que taladraba mi cerebro. Además, escuché una voz desconocida. Dijo que ya había muerto. Entonces se hizo un silencio sepulcral y yo me estremecí de miedo. En medio de toda aquella fría oscuridad. Abrí los ojos, lo primero que vi confundido. Con aquella negrura fue a la imagen de una muerte quien me rodeó con sus brazos. Entonces, ahora sí, perdí el sentido. De pronto sentí que algo golpeaba mi cuerpo fuertemente una y otra vez.

22:31 Súbitamente desperté jalando una bocanada. De aire, cuando abrí los ojos, supe que. Era un médico quien me estaba reanimando al entrar en conciencia, me miré lleno de mangueras. Noté a las enfermeras sorprendidas de que hubiera reaccionado e incluso las escuché decir que había vuelto. Yo entendí que me había muerto por unos segundos y ellos me habían regresado a la vida. Al moverse el doctor me di cuenta que detrás de él estaba la figura de la virgen de la muerte. Era tan clara que supe de inmediato que no le estaba imaginando.

23:14 Antes que nada, le agradecí que escuchara mis ruegos. Sentí que leyó mi mente. Luego desapareció. Me notificaron que me quedaría unos días en observación. Desde la primera noche, la imagen de la muerte se hizo presente, siempre rodeada de una luz. En realidad fue la única visita que tuve porque mis amigos nunca fueron a verme. La última noche que estuve hospitalizado, la muerte se me apareció vestida de verde. De verdad que parecía una virgen. Ahora sí, con palabras a viva voz. Le ofrecí mi devoción para siempre y le juré que nunca más le tendría miedo cuando salí del hospital.

24:00 Pasé por aquella. Casa abandonada y me llevé a esa imagen, estuve un tiempo en casa de mi mamá, quien ya vivía sola y después de un largo tiempo. Formé mi propia familia. Ahí, en el frente de mi casa, puse la imagen con un letrero que decía, la Virgen de los olvidados y la gente, sobre todos los más marginados, comenzaron a acudir para pedir ayuda, aunque ya no le temía nunca más la he vuelto a ver, pero esa imagen que conservo después de muchos años me ayuda. Me da salud y prosperidad. Además, cuando tengo necesidad de verla, aparece dentro de mis sueños y habla conmigo 2 de mis amigos, el Moreno y Joel. De ellos no volví a saber nada, aunque por las tardes caminé por el tianguis y pregunté por ellos, nadie los había visto. Así pasó hasta la.

24:59 Fecha, muchas veces he pensado que. Al igual que yo, resultaron heridos aquella noche, pero como ellos no creían en el poder de la virgen, fallecieron porque si no es así, entonces se los tragó la Tierra porque nadie jamás los volvió a ver la imagen, así como yo la tengo, no la he visto en otra parte. Las figuras de la santa Muerte que se ven veneradas hoy son muy diferentes. La verdad son muy sencillas. Tal vez la virgen de los olvidados se quiso quedar solo conmigo. Hoy, muchos años después, y ya con la imagen de la santa Muerte que ha ganado mucha devoción aquí en el barrio de Tepito, yo le tengo un altar dentro de mi casa todos los días le agradezco el haberme salvado la vida, le rezo y le ofrezco ofrendas.

25:56 También le pido por el descanso de mis amigos, yo sé que me escucha contando esta historia, te doy las gracias, Santa Virgen de los Olvidados. Hola a todos, buenas noches. Tengo 52 años y quisiera contarles una historia que me pasó cuando era joven. En esos tiempos me dedicaba a cosas que no eran tan legales que digamos. No quiero entrar en muchos detalles porque quiero que dejen mi nombre en el relato. El punto de esto es que siempre he sido creyente en la santa Muerte, así que quería que ella me aconsejará sobre lo que podría hacer.

26:46 Era parte de una banda, hacíamos bastantes desmadres, pero mi mamá siempre me encomendó a ella, que es la más justa de los santos, ya que finalmente no se entiende. Y sabe que como somos humanos pecamos definitivamente. Ella provoca mucho respeto y una creencia fuerte que mi madre me transmitió, de manera que cuando finalmente tuve suficiente de estar con la pandilla, le pedí consejo para saber si hacía lo correcto. Sabía que sería una cosa delicada dejarlos porque le sabía muchas cosas y mi intención era ya vivir mis años tranquilo.

27:28 Pero, como se imaginarán, dejarlos no iba a ser una cosa tan sencilla. Recé Santa Muerte, imploro tu presencia para pedirte un consejo. Háblame en sueños para que sepa qué hacer. Lo hice frente al altar de la niña. Se suponía que ella me contactaría ensueños para hablarme de verdad. Me sentía muy perdido por lo que necesitaba que la santita me escuchara. Esa oración la había visto detrás de una estampita de la santa Muerte, que prometía que con esas palabras llamaría la atención de la flaquita. Me fui a dormir temprano esa noche para que ella me dijera que podría hacer cómo proceder para que las cosas funcionaran mejor.

28:19 Pero durante las horas que me dormí no sucedió. Absolutamente nada, solamente vi negro. Me desperté antes de que sonara la alarma. Me levanté para lavarme los dientes e ir al baño, que es la costumbre que tengo. Casi siempre lo hacía a oscuras porque a veces me lastima la luz. En esa ocasión, luego de escupir la espuma que había hecho con la pasta dental, me miré por un momento en el espejo y noté que detrás de mí había una figura encapuchada con un manto negro. Se notaban los huesos blancos y pulcros las cuencas sin ojos y una sonrisa que parecía imposible al ser parte de un esqueleto. Todo mi cuerpo se estremeció.

29:09 Dio un grito que despertó a mi madre, la cual vino corriendo al baño a la media luz de la mañana. Al no ver nada espantada, ella me preguntó qué había pasado. Cuando le conté, frunció un poco la boca. Me dijo que seguramente la niña me quería decir algo. Mi expresión le confesó a mi madre que eso era verdad, de forma que ella insistió en preguntarme qué pasaba, le dije lo que pensaba hacer y todo. Entonces mi mamá me dijo que estuviera atento porque al parecer la flaca no me iba a dar el mensaje de forma sencilla. Sino que seguro me iba a dar un buen susto para que no la anduviera molestando con mis cosas. Pasé saliva y me fui a mi cuarto a Vestirme Desayuné y me fui temprano a la obra porque trabajaba como albañil. Después de mi turno, que se me pasó demasiado rápido, ya que estaba todo nervioso viendo sobre mis hombros a cada rato para asegurarme de que la santa no estuviera detrás de mí. Me tuve que ir con todo mi pesar a ver a la banda. Eran mis compas, ciertamente, pero eso no los hacía menos peligrosos.

30:33 Ellos me dijeron que esa noche tocaba ir a levantar a un riquillo de la ciudad. En teoría no le haríamos nada, simplemente sería encerrarlo un rato en el. Carro. Darle unas vueltas por las calles. Quitarle lo que tuviera y dejarlo por ahí. Nos subimos varios a un auto, pronto nos encontramos detrás del vehículo de la persona y finalmente lo alcanzamos para darle el cerrón a la camioneta que el hombre conducía cuando por la ventana del auto VI que en el lado del conductor de la persona iba la santa Muerte sentada. Desde ese punto me miró con sus cuencas vacías, que me atravesaron el alma.

31:22 No pude evitar gritarles a los compas que no, que no debíamos hacerlo. Ellos no me hicieron caso, siguieron con el plan, adelantaron el auto a la camioneta, la colocaron estorbando y lo que usualmente debería pasar era que la persona le pisara el freno y entonces podríamos proceder. Pero este hombre estaba loco y en lugar de eso le dio al acelerador. Yo estaba del lado de la puerta que se iba a impactar inmediatamente con el vehículo en movimiento. Podía haber derecho a la niña moviendo su cabeza de un lado a otro como algo decepcionada de que no le hubiera hecho caso.

32:07 Todo pasó en cámara lenta. Sentí el impacto en mis costillas inmediatamente. Luego mi cuerpo se estrelló contra el de mi compa de al lado. Se notaba que la camioneta estaba blindada porque ni de un golpe contra un auto le hizo mella alguna. Nuestro pobre carro chocó contra un poste de luz. El ruido que hizo la cabeza de mi compa contra la puerta me hizo saber que ya había muerto, muy seguramente por el impacto de sus huesos contra el metal del auto. Acabamos todos noqueados. Yo era el peor de los cuatro por el impacto. Mi corazón estaba deteniéndose y poco a poco se me estaba yendo la vida.

32:51 Sin embargo, alcancé a notar que alguien, seguramente el muchacho, abría la puerta con un arma de fuego en la mano y detonaba la pistola. Varias veces se me puso el mundo negro con la imagen de la santa frente a mí. Lo siguiente que supe fue que los paramédicos me acababan de revivir en una ambulancia. Tenía varias costillas rotas de puro milagro. No se me había perforado un pulmón en la ambulancia. También podía ver a la huesuda sentada a mi lado. Alcancé a llegar al hospital y pude hacer una recuperación adecuada, a diferencia de mis compas que el hombre mató a todos los otros pasajeros.

33:39 No me disparó a mí solamente porque me vio ya casi muerto y no quiso desperdiciar tiros en mí. Ese accidente me ayudó a irme de la banda. Simplemente les dije que ya no podía hacer los trabajos porque me sentía mal con lo que había pasado con mis compas. Ellos lo dejaron pasar porque además mi movilidad nunca fue la misma luego del accidente. El infarto que me dio por el choque si me dejó algo tocado después de todo lo que pasó, mi madre me dijo que debería agradecer a la santa Muerte que me hubiera dado una salida a mi problema.

34:21 Aunque quizás no fue la más amable, fue la que podría haber tomado de forma más tranquila de no haber tenido tanto miedo de mis amigos antes sin haberla tenido que meter en el asunto. Hola a todos. Mi relato es fuerte, pero espero que puedan narrarlo. Esto le pasó a mi madre, tenía unos 26 años cuando se embarazo de mi hermana. Mi abuela era muy creyente de la santa Muerte, pero ella no. Mi mamá se llama Gloria y mi abuela Guadalupe, pero le decimos Lupita. Gloria ya se encontraba casada con mi papá, viviendo en una casa muy cercana a la de mi abuela. Ambas decían que en ese momento se encontraban bien, pero la verdad es que mi mamá se había enterado unos cuantos meses antes, que tenía un tipo de cáncer muy agresivo, justo en una zona del cerebro que la hacía alucinar, cosas constantemente, veía personas.

35:33 Que ya habían muerto deambular por la casa como si no hubiera paredes o nada que los pudiera detener. Mi mamá decía que le daban pesadillas constantes y el despertar no era mejor. Así se dio cuenta de que estaba mal y fue al doctor. Comenzó su tratamiento, pero las cosas no parecían mejorar y como siempre, en la vida se abren caminos y apareció mi hermana. Dice mi madre que estaba lo que sigue de cero planeada. De hecho, en ese momento estaba tomando anticonceptivos. No había forma de que existiera.

36:13 Ella dice que notó que algo iba extraño, pues comenzó a ver una niñita vestida de blanco corriendo por la casa. Juraba que no la conocía, que no tenía idea de quién era, pero que su aire familiar. La hacía pensar que seguramente era parte de sus alucinaciones. Siguió con su vida. Los periodos le llegaron como siempre y al segundo mes, pese a que se confundían los síntomas con los de la quimioterapia, el doctor le dijo que había algo muy extraño con su cuerpo y al revisarla noto que estaba embarazada.

36:54 El médico se quedó de auna igual que ella. No había manera. Les sugirió terminar con la gestación porque después de todo ya había recibido mucha radiación y medicamentos fuertes que podrían generar mucho malestar en el bebé. Mi madre le dijo que lo tenía que pensar. Enseguida fue con mi abuela Lupita para contarle todo lo que estaba pasando. Entre llantos, ella apenas comprendía lo que le quería decir su hija. Pero se dio cuenta de que no había manera de que el bebé saliera bien, así que le tomó la mano a Gloria y le dijo que fueran a rezar con la santita y que fuera lo que Dios quisiera. Mi mamá se molestó un.

37:42 Poco. Estaba muy estresada por todo lo que iba a pasar a partir de ese momento, pero pensó que Lupita estaba haciendo lo mejor que podía y su intención era buena. Así que la acompañó al altar que tenían en la sala y ambas comenzaron a orarle a la flaca. Gloria dice que en ese momento sintió un aire helado que se colaba en la habitación cerrada, lo cual estaba muy extraño. A continuación observó cómo de entre las sombras salía la pequeña de blanco agarrada de la mano de un esqueleto de al menos 2 m de altura.

38:23 Enfundado en un hábito blanco, también tenía una guadaña en la extremidad libre. Mi mamá estaba a punto de saltar de su lugar, pero recordando las cosas que habían pasado antes, se relajó. Sabía que era una alucinación de su mente. Ambas figuras se acercaron a ella. Dice que la parca le habló con voz sepulcral mientras ella seguía concentrándose en rezar. El ser le dijo que ella se iba a curar de su enfermedad porque la niña que la acompañaba había hecho un trato. Pese al tono profundo de la criatura.

39:03 No era algo que le diera miedo en ese momento, pero después que se dio cuenta de que era real, cuenta que casi se infarta porque podía notar los agujeros vacíos de las cuencas de la santa, así como el frío de ultratumba que la rodeaba. Pese a ser un aura tranquila, tenía una magnificencia que imponía. Con esas palabras, mi mamá no pudo evitar voltear a ver a la pequeña que iba de la mano de ese ente. Ella le sonreía y le decía que, aunque no hubiera podido conocerla, estaba feliz de haberse encontrado con ella, aunque fuera un ratito.

39:46 Luego la abrazó. Y ambos espectros se fundieron con la oscuridad de la habitación. En ese instante, Gloria no pudo más. Se levantó de un salto asustando a mi abuela. Gritó que no, que ella no aceptaba el trato, pero como si hubiera sido algo que no dependía de ella en ese momento, sintió a la muerte correrle por las venas, con el frío que lleva, cuando es hora de que un alma la acompañe y acto seguido. Le comenzaron unos cólicos terribles que terminaron en el hospital con un sangrado fuerte. Había perdido a mi hermana de forma natural. Los médicos dijeron que eso era producto de que el bebé no había soportado los tratamientos diseñados para curar la fatídica enfermedad.

40:37 Pero Gloria tenía otra idea más cercana de todo lo que había visto. Mi abuela la consoló todo lo que pudo, pero como sabrán las personas que hayan vivido este tipo de situaciones no es nada sencillo. Conforme pasó el tiempo, ella finalmente se curó del tumor que tenía y dejó de ver cosas. Dicen que la vida lo sana todo, así que años luego de lo sucedido decidió darse otra oportunidad de tener hijos y se embarazó de mí. En esta ocasión todo fue a pedir de boca con los médicos. Nací en tiempo y forma. Ahora recuerdo vagamente algo que me cuenta Gloria. Ella insiste en que mientras yo estaba pequeña, entre los 2 o 3 años de edad, constantemente quería jugar en la oscuridad de los rincones, como si estuviera buscando a algo o a alguien. Gateaba al sitio y comenzaba a reír como lo hacen los bebés cuando sienten alegría por ver a alguien conocido. Antes de eso, volteaba constantemente a las esquinas de mi casa para buscar lo mismo.

41:55 Cuando aprendí a decir las primeras palabras, mi madre, más a modo de juego que de verdad, esperando que le dijera algo coherente, me preguntó que veía ahí. ¿Que si quería que me llevara con alguien? ¿O por qué tanta insistencia en llegar a ese punto? Entonces le respondí con palabras que apenas formaban, silabas que quería ir con Maná con mi hermana. Eso hizo que mi madre se pusiera pálida y no volvió a decirme nada más del tema. Cuando crecí tenía una amiga imaginaria que le decía a lila el nombre que mi madre le quería poner a su primera hija. Y que no llego a mí por los acontecimientos narrados. Era una niñita con un vestido blanco que se la pasaba jugando todo el tiempo conmigo y diciendo que debía hacer y que no, como si me cuidara.

42:54 Conforme crecí perdí esa facultad para verla, pero de cuando en cuando la puedo sentir a mi alrededor, sobre todo cuando le rezo a la flaquita con mi abuela en esos momentos. Se siente una paz enorme que nos envuelve y un perfume a flores invade la sala. Mi abuela misma es la que dice que seguramente lila me va a cuidar toda la vida como lo hubiera hecho de no haberse adelantado al otro lado. Sé que muchas personas quizá pensarán que la santa Muerte fue la mala en esta ocasión. Pero creo firmemente en que ella no puede medir sus decisiones en términos humanos, así que solamente hizo lo que podría ser mejor para 2 almas atrapadas en una decisión imposible, ya que si mi madre continuaba con el embarazo, además de haber altas posibilidades de que lila naciera mal, tendría que dejar sus tratamientos y seguramente eso le hubiera causado la muerte.

44:02 En tanto si decidía terminarlo, ella misma dice que es algo que jamás se podría haber perdonado. Supongo que la niña le dio el pavor más grande que pudo. Hola muy buenas a todos. Durante algún tiempo he seguido tu canal y me parece muy bueno. Y más aún, que nos das la oportunidad de enviar nuestras experiencias para que las puedas contar. Mi nombre es Arturo Callejas y he vivido una verdadera experiencia paranormal. Mi historia comienza en 2012.

44:44 Cuando tuve que salir a la ciudad para estudiar específicamente en Guadalajara, Jalisco, tuve que buscar bastante, ya que los lugares de alquiler eran bastante altos. Y mis padres no podían costear tanto así que de tanto buscar por fin y con una vieja casa que tenían en renta, la cual estaba muy barata pero también muy descuidada, quedaba a las afueras de la ciudad, pero no había tanto problema, ya que podía moverme con facilidad y andar en camión o en metro. La casa era algo espaciosa de un solo piso, 3 habitaciones, su cocina. Un baño, una sala y un patio trasero. Durante un par de días me dediqué a limpiarla lo mejor que pude antes de entrar a la universidad, pero a pesar de haberla arreglado lo mejor que pude tenía un olor penetrante, como a viejo y a algo fétido que no supe de dónde provenía. En fin, que más quería por tan poco dinero. Conforme fueron pasando los días entré a la Universidad y se me vino a la mente la idea de invitar a un par de jóvenes a vivir conmigo para que así pudiéramos compartir los gastos o rentar los 2/4 restantes.

46:11 Al estar en la universidad en la carrera de química, para mi buena suerte, hice algunos amigos y 2 de ellos aún no encontraban donde rentar. Y tenían que ir y venir todos los días desde sus lugares de origen. Si mal no recuerdo uno vivía en Arandas, Jalisco. Los convencí que se quedaran en mi casa y así acordamos compartirnos los gastos. Durante los primeros meses todo marchaba bien, nada fuera de lo común, hasta que una noche Mario, uno de mis compañeros, despertó gritando, muy asustado. A eso de las 2:00 de la mañana gritaba que alguien le había jalado los pies y nos sacamos de onda.

46:56 Felipe y yo nos quedamos mirando y le dijimos a Mario que quizá lo había soñado. Así que durante esa noche nos fuimos a dormir y no pasó nada más. Fue para el 2 de noviembre, Día de Muertos, que estando dormidos se escuchó bastante fuerte, como si dejaran caer algo pesado. Desperté pensando que quizá alguien había entrado, pero al salir revisé y todo se encontraba bien. Felipe y Mario aún se encontraban durmiendo. Al volver a mi habitación escuché claramente el rechinar de una silla de la cocina y salí rápido y nuevamente no había nada. Fue hasta la tercera ocasión que me encontraba dormitando. Cuando se escuchó cómo se quebraban platos y tiraban cosas en la cocina era un tremendo escándalo. Ahí mis compañeros despertaron y fuimos a ver qué sucedía al encender la luz de la cocina.

47:58 Platos, cubiertos y demás utensilios se encontraban esparcidos por todos lados. Todos estábamos asustados y comprendimos que ahí había algo extraño habitando la casa. Dejamos las luces encendidas y ya no escuchamos nada. Así fueron pasando los días y de vez en cuando se escuchaban ruidos. Ya hasta comenzábamos a acostumbrarnos. Una noche después de volver de una fiesta, ya de madrugada, estábamos un poco pasados de copas, tanto que Felipe se quedó dormido en la sala. Yo no podía dormir y conforme fue pasando la noche.

48:41 Escuché unos pasos en mi habitación, como si alguien anduviera ahí. A levantarme un poco mi ventana que daba al patio. Vi una de una persona parada como viéndome. Aún estaba algo mareado y creí que era por la borrachera. Pero en eso Felipe gritaba maldiciendo a los vientos que lo dejaran en paz cuando Mario y yo salimos a ver qué sucedía. Felipe nos decía que no lo estuviéramos molestando, que ya no eran horas de estar molestando, sacados de onda, le dijimos que estábamos dormidos y él de necio que porque le jalábamos los pies y le dábamos manotazos en el cuerpo lo revisamos y en la espalda tenía golpes recientes como si lo hubieran golpeado.

49:32 No sabíamos ya qué hacer con la situación. Cada vez las cosas se ponían más raras hasta que Mario consiguió el número de un chamán o curandero. No sé cómo se llamen exactamente. El caso es que el señor al poner el pie en la casona, inmediatamente dijo que había un demonio muy poderoso dentro de la casa y comenzó a hacer sus limpias y rezos en otro idioma. Lo que creímos que era buena idea y de alguna manera así podríamos estar mejor, fue un grave error. Quizá molestamos al espíritu ese ya que durante la noche a mí me jalaron la cobija en 2 ocasiones y a la tercera que yo la jalaba para conmigo no la podía mover. Estaba muy pesada y de pronto la cobija volaba por los aires del miedo.

50:27 Me paré rápido a encender la luz. Y en cuanto puse un pie en el piso sentí una mano que me agarraba el tobillo y ahí me desmayé. Cuando desperté estaba en la cama y Felipe y Mario estaban a mi lado. Dicen que escucharon que yo gritaba y que se escuchaba una voz gutural en mi habitación que no se podía entender y cuando entraron me encontraron tirado en el piso. Durante esa noche dormimos los 3 en una misma habitación y con la luz encendida. Mario al día siguiente se mudó con un compañero de la carrera y no nos dijo nada. Eso si se nos hizo raro a Felipe y a mí. Nosotros por más que tratamos, no encontrábamos nada barato y los compañeros ya no tenían espacio en sus casas. Era por eso que Felipe y yo no nos íbamos de esa casa. Optamos por hablar con un sacerdote y este fue a la Casa a Bendecirla y Orar.

51:29 Nos dijo que en el patio podía sentir una presencia que quizá ahí estaba alguien enterrado. Pareciera que el haber traído al sacerdote acabó con los ruidos que escuchábamos y las cosas extrañas, excepto en el patio. Ya a inicios de 2013 todo parecía normal. Las cosas ya se habían calmado, ya no nos asustaban, pero por la madrugada escuchaba que la ventana de mi habitación la golpeaban, pero siempre me daba miedo voltear hasta que un día, cansado de esa situación, me voltea a mirar y ahí estaba. No sé cómo describirlo, pero era como una persona que no se le podía ver bien la cara, como si estuviera borroso. Me quedé helado, no podía moverme del susto. Hasta que de pronto esa cosa se comenzó a desvanecer y simplemente me eché mi cobija y me acurruque. Ya por la mañana le conté a Felipe lo sucedido y quedamos en escarbar en el patio a ver que había ahí. En una esquina encontramos unos huesos escarbamos más y había una bolsa de plástico y una cajita. Los huesos creímos que eran de humano y al abrir la bolsa apestaba a un hedor que casi vomitamos. Dentro de ella había cabellos humanos y unas fotografías de hombre con armas cuando abrimos la caja. Dentro de esta estaba una figura

53:02 de una santa muerte y unas monedas de 5 y 10 pesos. Lo que dedujimos fue que. Quizá ahí antes vivía algún mafioso y adorador de la Santa. Ahí yo le hablé al casero para que fuera y le explicamos todo lo que nos había estado pasando. Él nos confesó que hace muchos años atrás había rentado la casa a un sicario, sin él saberlo, hasta que un día lo llamaron los vecinos que apestaba la casa y al abrir la puerta habían asesinado a esta persona. Y ya se encontraba en descomposición. La policía y forenses fueron a hacer sus investigaciones y todo lo que conlleva.

53:47 Entonces el señor siguió Rentando la casa, pero no duraban mucho las personas ahí porque siempre le decían que ahí espantaban. Y es por eso que siempre el rentó tan barata. Él se encargó de los huesos y las cosas enterradas, que al parecer eran brujería. Desde ese entonces dejaron de sucedernos cosas malas dentro de la casa. Felipe y yo nos hicimos muy buenos amigos. Un día platicando con Mario, le preguntamos acerca del por qué se había ido tan de repente y sin decirnos nada. Obvio. Sabíamos que era porque ahí asustaban, pero él nos contó que la noche que yo me desmayé se levantó a la cocina a tomar un poco de agua. Y comenzó a escuchar unos pasos en el patio y que arrastraban como unas cadenas al asomarse al patio. Ahí estaba un hombre con una cara que le sonreía y le decía con la mano que fuera.

54:50 Dice que se. Persinó y cuando lo hizo vio a esa aparición como se iba saltando entre las paredes y las otras casas hasta desaparecer. Mario, en ese momento agarró sus cosas. Y se fue a casa de un compañero, donde le dijo que ahí podía quedarse. Durante los siguientes años seguimos viviendo en esa casa sin problemas hasta que terminamos la universidad. Actualmente trabajo para una empresa de fármacos y de vez en cuando hablo con Felipe. Esta ha sido mi historia. Espero que les guste. Muy buenas noches, Alejandro y saludos a toda la comunidad de Inframundo de lo que me sucedió en esta historia. Ya han pasado bastantes años.

55:54 En ese entonces contaba con apenas 21 y estaba recién casado con el amor de mi vida. Una bella mujer de nombre Sofía, con quién quería pasar el resto de mi vida y de mi existencia. Habíamos rentado una casa donde ya estábamos haciendo vida matrimonial. Nosotros solos porque había una situación en mi casa. No querían a Sofía porque ella creía en la santa Muerte y eso no le gustaba a mis papás. ¿Pero además, y por si fuera poco? En respuesta a eso, su familia no me aceptaba del todo a mí y me lo hacían saber con muchas indirectas.

56:41 Por nuestra parte, nosotros tratábamos de llevar la fiesta en paz con ellos. Sabíamos que dándoles el primer nieto todo se arreglaría, pero en nuestros planes faltaba mucho tiempo para eso. Primero era estar bien económicamente. Luego vendría la familia en lo que se llegaba a ese tiempo. Nosotros la pasábamos bien y siempre nos jurábamos amor para toda la eternidad. De hecho, ya nos habíamos jurado una cosa, si uno de los 2 muriera, el otro guardaría sus cenizas para siempre, sin importar que rehiciera su vida con alguien más.

57:25 Sólo una vez habíamos hablado de eso. Y aunque nunca tocamos el tema, ese juramento estaba muy presente. Así se pasó volando el tiempo, al igual que en la mayoría de las parejas, cuando están recién casadas nos fuimos acomodando en nuestro mundo, pues nunca había alguien más. Por lo tanto, sólo éramos ella y yo, pero así estábamos mejor. En nuestro primer aniversario de bodas. Todo fue amor. Al final de ese maravilloso día le pedí a Sofía que nunca me dejará e incluso el día en que ella muriera le dije eso, sin importar donde estuviera, viniera por mí y me llevara a su lado. Eso sería lo mejor para mí.

58:15 No se me olvida la manera en la que me miró al escuchar eso. Tenía un brillo en sus ojos que yo no le había visto antes. Mostrándome una sonrisa, Sofía estuvo de acuerdo en mi petición, pero quería hacerla oficial, por decirlo de algún modo. Por eso me pidió permiso para poner un altar dedicado a la niña, como ella le decía la imagen de la muerte y yo con tal de complacerla, estuve de acuerdo en eso. A la mañana siguiente se levantó muy temprano. Luego de conseguir lo necesario, preparó un ritual con algunas veladoras de color rojo.

58:59 También utilizó un vaso de agua, imágenes de la muerte, entre otras cosas raras. Mientras yo desayunaba, la miré construir el altar en un rincón de la casa. Aunque ella ya me había hablado muchas veces de eso, todo era desconocido para mí. Por lo mismo, no lo tomaba como algo serio. No sé si ella lo notaba. Sus creencias era algo que por lo menos a mí nunca me habían afectado. Yo estaba seguro que no iban a hacerlo. Ahora, después de que ya estaba el altar y todo preparado para llevar a cabo nuestro juramento de amor, me pidió que lo hiciera con seriedad, pero sobre todo con mucho respeto. De eso dependía que cumpliera mi deseo o no. En cierta parte del reto, Sofía tomó una hoja de papel y en ella escribió la frase, juntos, aún después de la muerte. Luego pusimos nuestros nombres al final. Después, con un alfiler, nos pinchamos el dedo pulgar y pusimos una huella con sangre.

1:00:15 Siempre lo he dicho, lo hice para darle gusto a ella. Nada más, Sofía tomó el papel, hizo algunas oraciones dirigidas a la imagen de la santa Muerte y puso esa hoja bajo los pies de aquella cadavérica figura. Encendió una veladora de 7 colores y me dijo que cuando se consumiera por completo ya nada podría deshacer ese pacto. Esa veladora duraría aproximadamente igual, 7 días antes de extinguirse. Todo aquello, aunque misterioso, no dejaba de parecerme divertido, pero hubo algo raro que pude notar a partir de que se puso ese altar. Yo sentía que algo entró a la casa. No podía saber qué era, sólo que el ambiente se sentía pesado y el aire estaba tan denso que.

1:01:12 Se batallaba para respirarlo. Además, sentía una dura mirada cada vez que pasaba frente a ese altar, pero la única que estaba ahí era esa imagen sin ojos. Por la madrugada se sentía un frío extraño y me parecía que alguien caminaba por toda la casa. En varias ocasiones me llegué a levantar e investigar lo más que logré ver. Fue una sombra que se perdía entre la oscuridad. Sofía agarró la extraña costumbre que cuando salía a trabajar me dejaba un recado frente a la figura de la santa Muerte. Recados cotidianos que me los podía decir en persona. Eso sí, había algo extraño en ellos. Decían frases raras como me gusta el frío de tu alma. Oh.

1:02:07 Pronto estarás junto a mí para siempre. Al final ponía unos números 222. Yo no entendía qué me quería decir con eso, pero tampoco le pregunté para no entrar en controversias. Sólo le seguí El juego al tercer día que puso el altar. Una mañana del lunes se levantó muy desesperada. Me acuerdo que le temblaban las manos. Como yo la miraba mal, les sugerí que mejor no fuera a trabajar. Se podría reportar enferma y por faltar un día no iba a pasar nada, pero no lo aceptó. Hasta se fue media hora más temprano. Así de prisa me dio un beso, entró en su auto y se fue como si tuviera una urgencia de llegar a no sé qué lugar. No entendía su desesperación.

1:03:04 Minutos después también yo me apuré para irme a mi trabajo. Recuerdo que estaba por salir de la casa cuando recordé el recado que Sofía siempre me dejaba en el altar. Me regresé y cuando lo leí me pareció de lo más extraño. Decía mañana vengo por ti y claro, al final el número 222 ya se me hacía tarde. No tenía tiempo para analizar el porqué de esas palabras. Eso mañana había mucho tráfico. Por eso llegué unos minutos tarde a mi trabajo, pero al entrar me di cuenta que sucedía algo extraño.

1:03:47 Mis compañeros guardaron silencio al verme, me miraban y cuando yo volteaba a verlos estos desviaban la mirada sonriente. Pregunté que les estaba pasando. Entonces me dieron la mala noticia. Sofía había tenido un aparatoso accidente donde había perdido la vida. No lo podía creer. Apenas hacía 1 hora que había hablado con ella. Aún sentía su beso cálido en mis labios. No sé si pasar un segundos o minutos sintiéndome aturdido.

1:04:27 Luego salí como un loco desesperado. Corrí al lugar del percance con la esperanza de que hubiera alguna equivocación. Le pedí muchas veces a Dios que me ayudara, que todo fuera un mal sueño, porque yo no podía soportar una prueba así. Sofía era todo en mi vida. Cuando llegué al lugar, una grúa ya se estaba llevando el auto. Me acuerdo que grite de horror al verlo totalmente destrozado. Aún así, tenía una leve esperanza de que mi esposa pudiera seguir con vida. Al averiguar dónde se podría encontrar Sofía con horror supe que no era en un hospital dónde la encontraría, sino en la morgue.

1:05:14 Llegué a ese lugar temblando. Así, literalmente, con un fuerte dolor en el pecho. Fui a ver su cuerpo sintiendo que me ahogaba. Un trabajador de la morgue me acompañó hasta el sótano. Recuerdo que me detuve en un momento para tomar un poco de aire y de valor. Cuando abrió la puerta me sorprendí de lo que vi. Estaba alguien con una túnica blanca en la cabecera de un cuerpo. Sólo fueron unos cuantos segundos lo que pude verla porque desapareció, pero fueron suficientes para darme cuenta que eso.

1:05:55 Era la muerte. No tuvo que decirme nada el trabajador, a pesar de que se encontraba tapada con una sábana, sabía que ese era el cuerpo de mi esposa. Me acerque con miedo por lo que iba a ver. Además, la muerte había dejado una sensación extraña y un frío que nunca antes había sentido. Me quedé unos segundos frente a aquel cuerpo cubierto. Lo miraba detenidamente porque me daba la impresión de que estaba respirando al levantar la sábana. Fue un impacto muy fuerte, algo que me dejó en total shock. Una escena que hasta la fecha no la he podido olvidar. Sofía estaba irreconocible, tapé todo el cuerpo y la abracé con todo mi amor.

1:06:50 Entonces comencé a llorar desconsoladamente. Muchas veces le pedí a Dios que me la devolviera con vida. De hecho, le ofrecí la mía a cambio. Después de mucho tiempo me pidieron que por favor ya la soltara. Cuando lo hice me miré lleno de sangre. Consternado, me fui para mi casa, así manchado como estaba. Ni siquiera recuerdo el camino, solo que entré al hacerlo de nueva cuenta. Miré a aquella presencia. Era la muerte vestida de blanco, que atravesando la pared entraba a nuestra recámara.

1:07:32 En ese momento estaba enojado con todos, con Dios, con la vida, con la muerte misma. Por eso le grité a eso que había visto que se largara de mi casa. Luego que pasaron unos segundos, me calmé un poco y agarré aire venciendo mis temores. Me fui a asomar al cuarto con la esperanza de que hubiera sido producto de mi imaginación. Abrí la puerta con cuidado, aunque no había nadie. Sentía la presencia de Sofía como si se viera oculta desde un rincón.

1:08:13 Entré al baño. Al ver el espejo me vi manchado e incluso de la cara al lavarme. Vi como la sangre de mi esposa se iba por la coladera de nueva cuenta. Rompí en llanto. Ahí estuve un buen rato. Me recosté aún sabiendo que me iba a ser imposible conciliar el sueño. Como a la hora, apagué el foco y cerré los ojos. Me estaba quedando dormido cuando claramente sentí que alguien se acostó a mi lado y me tocó el hombro. De pronto me di cuenta que aquella era una mano huesuda. A lo segundo, reaccioné al recordar que Sofía ya estaba muerta de un salto.

1:09:01 Me levanté y prendí el foco de inmediato. La parte de mi brazo donde me habían tocado estaba helada. Además, se me comenzó a entumecer. Me encontraba tan agitado que podía escuchar mi fuerte respiración lleno de nervios. Me salí a la sala y me puse a fumar un cigarro. Ni siquiera y podía estar tranquilo. Sentía una fuerte presencia detrás de mí que me hacía voltear constantemente. Eran tantos mis nervios que con la misma colilla del cigarro encendí otro. Así lo hice hasta en 3 ocasiones. No quitaba la vista del reloj de pared. Cada vez parecía caminar más despacio. Pasadas las 2:00 de la mañana se escuchaban Ronquidos en mi cuarto.

1:09:57 Esos sonidos eran idénticos a los que hacía mi esposa cuando dormía. Muy cansada. No me da pena decirlo. No tuve el valor de ir a asomarme. Entendía que todo eso ya eran cosas de otro mundo. Así estuve escuchando siniestros sonidos que no entendía y me ponían la piel chinita hasta que por fin amaneció. Entonces todo se quedó en completo silencio, dominando mis nervios entre a la recámara para arreglarme. De reojo miraba el lugar donde se sentaba Sofía. Me parecía que su imagen se quería hacer presente. No sé por qué motivo, pero ahí adentro parecía un congelador terriblemente afectado.

1:10:48 Me preparé psicológicamente para el sepelio porque yo sabía que sería muy difícil. Cuando me iba a salir por costumbre, pasé por el altar de la santa. Y recogí el recado que siempre me dejaba Sofía, ni siquiera recuerdo lo que estaba. Escrito apenas lo leía, cuando reaccioné mi esposa no me. Podía haber dejado ese papel. Entonces lo solté por extraño que se escuche. Antes de tocar el suelo ya había desaparecido. Me acuerdo que me temblaban las manos y las piernas.

1:11:29 Para no sugestionarme con eso me hice la idea de que tal vez ese recado ya me lo había escrito mi esposa antes de su fallecimiento y por descuido yo no lo había visto. Me sentía solo y de verdad, confundido por la situación. No tenía quién contarle todo lo que me estaba pasando. Además, sabía que todavía me faltaba lo más duro. Verla y enterrar el cuerpo de mi amada esposa en esa ocasión necesitaba a mi familia más que nunca. A las 8:00 de la mañana llegué a la funeraria.

1:12:11 No tengo tantas palabras para explicar lo terrible que fue ver su cuerpo embalsamado dentro de un ataúd metálico fue un trauma. Ver su piel demacrada y marchita se me hizo muy difícil. Estar todo el día recibiendo las condolencias de amigos y familiares que no aceptaban su manera de pensar. Fue muy duro escuchar risas y platicas de personas que no conocía. La pasé terrible al meterle en un pozo para luego echarle la Tierra encima, aunque me acuerdo lo inquietante que fue dejarla sola en el panteón.

1:12:55 Regresarme a mi casa y soportar todos los recuerdos, oler su aroma por toda la casa, pero sobre todo, aceptar la cruda realidad. Sofía ya no iba a volver de ahí en adelante. Yo estaba solo. Fue un alivio cuando todo aquello terminó totalmente agotado. Esa tarde me quedé dormido en el sillón de la sala. No tengo idea de qué hora sería cuando desperté de repente, porque sentí que alguien me movió con fuerza, despacio. Volteé hacia atrás porque escuché que alguien caminaba descalzo arrastrando los pies.

1:13:39 Todos los focos se encontraban apagados, siendo que yo no los había dejado así. Comencé a escuchar una risa burlona a mi alrededor. Aunque no había nadie, sentí una leve corriente de aire, como si una manta pasara volando junto a mí. Las mañanas siempre eran frescas, pero esa noche mi casa parecía un congelador. La casa no era muy grande, por eso cualquier ruido que hubiera se escuchaba claramente. No lo quería aceptar, pero la risa burlona que escuchaba era la de mi esposa.

1:14:21 Hasta ese entonces no había recordado el juramento que habíamos hecho apenas unos cuantos días atrás. Sofía vendría por mí después de haber fallecido. Esa fue la primera vez que me hizo sentir miedo la presencia de mi. Esposa. Cuando lo recordé, entonces comprendí el error garrafal que había cometido segado por el amor que sentía por mi. Esposa. No estaba seguro que quien caminaba entre la oscuridad era Sofía, pero de cualquier manera me tenía prácticamente paralizado de temor.

1:15:01 Ella era el amor de mi vida, pero ya estaba muerta y ya no la quería ver. Así se pasó un día más lleno de sobresaltos. Ni siquiera me atreví a pararme frente a ese altar porque al parecer. De ahí salían todos los ruidos y las manifestaciones que se escuchaban. Además, la imagen de la muerte se había movido hacia un lado, siendo que en mi casa solo estaba yo.