Jan. 28, 2026

8 HISTORIAS de TERROR CONTADAS Por MADRES MEXICANAS (Maratón de Relatos) Inframundo

8 HISTORIAS de TERROR CONTADAS Por MADRES MEXICANAS (Maratón de Relatos) Inframundo
8 HISTORIAS de TERROR CONTADAS Por MADRES MEXICANAS (Maratón de Relatos) Inframundo
Inframundo Relatos De Terror
8 HISTORIAS de TERROR CONTADAS Por MADRES MEXICANAS (Maratón de Relatos) Inframundo

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:11 Quizás mi historia no sea de terror como ustedes están acostumbrados, pero quiero compartirles mi historia, me presento, me llamo Darwin Sepúlveda, soy del Estado de Sinaloa, actualmente tengo 21 años, lo que les voy a contar sucedió. Hace alrededor de 13 años yo era un niño y perder a mi madre a esa edad, la verdad es que me marcó la extraño, a pesar de que ya han pasado más de una década de su muerte. Me hace falta, yo tenía alrededor de 8 años cuando perdía a mi mamá, por desgracia la desvivieron, tardaron alrededor de 2 meses en encontrar su cuerpo y no fue porque las autoridades lo hicieran. Fue porque mi abuelo edmundo fue con una señora que le recomendaron una señora que le iba a decir exactamente dónde se encontraba el cuerpo.

1:12 Recuerdo que fuimos mis abuelos y yo a casa de doña Cuquita. Había varias personas con problemas que los aquejaba por trabajos hechos con brujería. Yo, la verdad, me sentí abrumado al ver a tantas personas. Ya con los años comprendí que ver a unos niños ahí era porque estaban dañados por este tipo de maldad de algunas personas. El rostro de los abuelos era de tristeza, a pesar de que las personas les decían que habían acudido al lugar exacto y que cuquita les ayudaría. Cuando les tocó el turno a mis abuelos me dijeron que me quedara sentado y no me moviera por ningún motivo, pero.

1:57 Al poco rato mi abuelo me llamó y entré a casa de la señora. La abuela lloraba desconsolada. La señora le dijo que no era culpa suya, que esto se debió a un mal entendido, pero que eso se solucionaría en un tiempo. Aquí haré una pausa de lo que doña Cuquita les dio a los abuelos, ya que es relevante para la historia. Mi abuelo me dijo que le tomara la mano a la señora. Que me diría algo. Yo, con cierto temor lo hice, pero al ver cómo le cambio la voz sentí deseos de llorar. Era la voz de mi madre, me pedía que fuera fuerte y que hiciera caso a los abuelos.

2:42 Ellos ahora serían mis padres, que fuera un buen niño y cuando llegara a la madurez sería un hombre de bien, que ella estaría siempre a mi lado. Su voz sonó como un eco y de repente se apagó. Mi madre se había ido, pero no del todo. A la semana hicieron el funeral a mi madre. El ataúd permaneció cerrado. No tuve tan siquiera el poder de decirle adiós a mi madre. Todos los presentes me veían con lástima, pero eso no me importó. Por años sentía la presencia de mi madre por las noches sentía. Como ella se acostaba a mi lado y me abrazaba y sin faltar su beso de buenas noches, me decía cuánto me quería.

3:30 Cuando crecí supe bien que fue lo que ocurrió, al menos lo que le reveló aquella señora Cuquita hacía algunos años a mi abuela, sólo a ella, pues me contó que regresó por más respuestas, a tantas dudas que tenía por la muerte de mi madre. Yo ya tenía la edad de 16 años cuando una mañana tocaron a la puerta. Era Karina, la mejor amiga de mi madre. A pesar de que ya habían pasado algunos años, la reconocí. Recuerdo que lloraba y le pedía perdón a la abuela. Yo las observaba desde la otra habitación. La mujer le confesó lo impensable a la abuela. Decía que mi madre la atormentaba desde hacía ya algún tiempo.

4:17 Que no la dejaba tranquila. Necesitaba su perdón, pero mi abuelita le dijo que no, que ya era tarde y que merecido se lo tenía. Karina le dijo que la perdonará. No entendía el motivo, pero cuando sacó a aquella mujer de la Casa, mi abuela comenzó a llorar. Ahí fue cuando me enteré de lo que realmente había sucedido con mi madre. Mi madre trabajaba en el campo. ¿En un almacén donde llevaban las Papas para ser pesadas y colocarlas en arpillas para la venta o para la exportación a otros Estados o ciudades? Mi madre en ese tiempo tenía la edad de 26 años, era joven y bonita, no tenía novio ni pareja. Karina, que era su mejor amiga, siempre la andaba animando para que conociera a alguien.

5:12 Pero mi madre nunca le hizo caso. Doña Cuquita le dijo a mi abuela después que le dijeran dónde encontrar el cuerpo de su hija, mi abuela me contó que justamente se encontraba en el sitio dicho por la señora, pues estaba a medio cubrir debajo de un árbol. Sus restos estaban ya en estado de descomposición avanzada, pero en sus manos se encontraba una pulsera que tenía las iniciales del nombre de Karina. La mujer con engaños había llevado a mi madre a que la acompañara, pues en ese lado de las tierras de siembra había encontrado varias arpillas que, según ella, algún empleado se las quiso llevar y su jefe mandó a que las recogiera. Le pidió que rosalinda, como se llamaba mi madre, le ayudara. Eso era mentira, pues el hombre le había pagado a Karina para que con engaños llevara a mi madre. Al llegar Karina se dio la vuelta dejándola con el hombre. A pesar de sus gritos, su mejor amiga se fue de ahí. Como sabrán, mi madre fue ultrajada y desvivida por el fulano ese.

6:29 Como la Tierra en esos sitios siempre se encuentra removida, pasó desapercibida para los que ahí trabajaban, pero justo como se lo había dicho doña Cuquita mi madre, la culpable. ¿Iba a llegar? Sola a pedir perdón. Pero no sólo eso, pues a la persona le quedaba poco tiempo de vida y necesitaba el perdón de la abuela. Además, aseguraban que en el almacén mi madre se aparecía en ese sitio. Pero dejó de hacerlo cuando aquel hombre, sabiendo que habían encontrado el cadáver de mi madre esa misma noche, se quedó en el almacén y se ahorcó justamente en el árbol donde había enterrado a mi madre.

7:15 Han pasado ya varios años de lo acontecido. Yo sigo sintiéndola a mi lado cuando más la necesito, cuando estoy enfermo. A mí me hubiese gustado que ella estuviera conmigo. Pero lamentablemente por unos cuantos billetes y la maldad de un hombre eso no fué posible. ¿Al menos mi madre fué encontrada otras madres no? Y espero deseo con todo el corazón que aquellos que tengan Asus madres desaparecidas las encuentren como nosotros encontramos a la mía. Saludos y un gran abrazo a todas las mujeres que tienen la bendición de ser madres.

8:09 Esta anécdota nos sucedió a mí y a mi familia. Nosotros somos oriundos del estado de Querétaro, pero cuando éramos niños nos vinimos a Estados Unidos. Mi nombre es delia ríos. Tengo 28 años y lo que les contaré nos sucedió. Cuando cruzamos por el desierto de Arizona. Mi madre falleció víctima de un cáncer. Mi padre pensó que en esa ciudad ya no teníamos nada que hacer. Después de que la sepultamos en un inicio el se iría solo, pero pensó si ya había perdido el amor de su vida. No quería perdernos a nosotros.

8:51 Que éramos lo único que quedábamos de ella. Con el poco o mucho dinero que teníamos, nos fuimos en autobús hasta Sonora. Ahí nos quedamos como 6 meses hasta que logró contactar a una persona que nos pasaría para el otro lado. Los primeros 2 días fueron, como lo esperábamos, un calor abrasador en el día frío seco por la noche caminábamos sin hablar mucho. Cuidando nuestras reservas de agua, nuestras fuerzas, el paisaje no cambiaba, arena, piedras, arbustos bajos y el sol siempre arriba, siempre quemando.

9:36 Yo tenía la edad de 16 años cuando mi padre y mis 2 hermanos estábamos en el desierto, pero apenas teníamos un día de recorrido cuando ya estábamos abandonados con un grupo de 13 personas. El maldito pollero nos dejó a nuestra suerte, obvio ya le había pagado y en la noche mientras descansábamos se fué, ya eran como las 10:00 de la mañana cuando cada quien comenzó a irse sin rumbo. Nadie sabía para dónde debíamos dirigirnos, hacia dónde quedaba la ciudad más cercana y como ya habíamos visto varias trocas con hombres armados. Sabíamos que.

10:17 Eran esos que cazaban a los ilegales como nosotros. Mi padre dijo que si para el día siguiente no veíamos a otro grupo de inmigrantes, nos regresaríamos a México y nos estableceríamos en Nogales con nosotros se quedaron 2 muchachos de unos 19 años, ellos venían de Panamá. Uno del grupo se torció el pie. Empezábamos a perder el ritmo, a caminar más lento. Yo me sentía límite, pero no podía detenerme. Cada vez que cerraba los ojos para descansar. Pensaba en mi madre en pleno sol y sin agua, sin comer. Es cuando uno se acuerda de la sopa, que desprecia porque esa comida no te gusta.

11:04 Yo deseaba un plato de sopa. En eso vimos a una señora con un niño de la mano, acercándose a nosotros, reverberaba todo alrededor de nosotros. Y pensamos que era un espejismo. La mujer, vestida de manera sencilla, caminando hacia nosotros, no venían con maletas, ni mochilas, ni botellas de agua. No parecían cansados, ni siquiera levantaban polvo al pisar. Cuando llegó a nuestro lado, en su espalda, colgaba una jícara y nos ofreció agua. Lo extraño es que todos bebimos. Y el agua estaba fresca y no se terminó como creíamos.

11:46 Le preguntamos si a ella también la habían dejado y ella solo asintió, pero nos dijo que sabía cómo llegar a la ciudad más cercana, pero que rodearíamos porque había un rancho que cazaba a los ilegales. Ella nos dijo que confiáramos y que nos sacaría de allí. Nadie preguntó quiénes eran, simplemente caminaban delante de nosotros. Marcando el ritmo lento para no cansarnos y que el joven no se lastimara aún más su pie. A partir de ese momento dejamos de perdernos donde antes dudábamos hacia dónde ir. Ella simplemente señalaba, a veces lo hacía con la mano, otras con una inclinación leve de su cabeza.

12:34 Todos la seguíamos como si fuese una boya de salvación en medio del desierto. El calor seguía, pero ya no nos parecía insoportable. Josué, el chico panameño, comentó en voz baja Mi padre que esa noche no sintió tanto frío y que no se sentía agotado como los días anteriores. A su amigo Axel casi no le dolía su tobillo. Yo llevaba a mi hermano Julio de la mano mientras mi padre cargaba a nachito, caminaba detrás de la señora y su hijo. Noté que ella nunca miró atrás y El Niño tampoco caminaba lado a lado y cuando alguno de nosotros tropezaba, ellos se detenían y esperaba que continuara caminando aquel que había tropezado o caído. Lo extraño era que no hacían sonido alguno. No arrastraban sus pies, ni siquiera el polvo en su andar. Era como si flotarán.

13:34 Yo pensaba que tal vez era una migrante más. Alguna mujer que había cruzado tantas veces que ya no necesitaba mapas ni pollero que los guiara. Pero había algo más. No se les escuchaba resoplar con el intenso calor, no sudaba su ropa, estaba limpia el cabello sin una sola hebra fuera de lugar. El pequeño ni se quejaba de que estuviera cansado o que lo cargará en brazos, ni lloraba siquiera siempre con un carrito en su mano. Esa noche dormimos mejor. No teníamos con qué cubrirnos del frío, pero el suelo parecía menos duro. Mi padre cobijó a mi hermano y se quedaron dormidos muy pronto. La señora se recostó cerca de mí y de mi hermanito. Ella me preguntó cuál era la pena que arrastrábamos. Le conté que mi madre había fallecido y que buscábamos comenzar de nuevo.

14:37 Ella me contestó que una madre siempre está con sus hijos, aunque no sea físicamente. Me dormí mirando el cielo estrellado y me desperté en medio de la noche y los vi a los 2 sentados cerca de una piedra grande. El Niño me miró 1 segundo, como si supiera que yo los estaba observando y luego volvió la vista hacia su madre por la mañana caminamos sin detenernos. Cuando el sol estaba en lo más alto, levantó un brazo y señaló un grupo de arbustos que apenas se distinguían en la distancia y caminamos hacia allá y al llegar vimos por fin una carretera. Habíamos llegado, nos detuvimos y empezamos a abrazarnos, llorar, agradecer cuando volteamos para agradecerle, ya no estaban, ni ella ni El Niño desaparecieron sin dejar huella. No escuchamos pasos alejándose, no vimos nada, lo lejos, simplemente ya no estaban.

15:43 Lo que nos había guiado hasta llegar con bien a la ciudad más cercana fue un alma en pena de una madre y su hijo. No les niego que la pasamos duras cuando llegamos, pero gracias a Dios y aquella señora y su hijo estamos vivos y bien cada día de las madres. Le ponemos su veladora y sus flores a mi madre, pero también a aquella madre que nos ayudó a salir del desierto. Muy buenas noches. Alejandro, tengo algún tiempo siguiéndolos y me gustaría compartir mi historia. Han pasado años desde esta aterradora y trágica experiencia que estoy apunto de contar la verdad. Espero tener el valor para compartirles los detalles más específicos de lo que sucedió.

16:37 Jamás creí que mi vida atravesaría un dolor tan grande como aquel. Mis decisiones solo lo empeoraron todo. Me negué a aceptar las cosas y por eso quise alterar el orden de todo. Estaba dispuesta a hacerlo todo por mi hijo y lo que hice fue desgraciarme la vida. Incapaz de conseguir alegría incluso en los mejores momentos privándome del sueño cada noche gracias a las pesadillas que me dejó. Sé que muchas como madres me entenderán, pero eso no justifica lo que hice y lo acepto.

17:20 Mi nombre es Jessica Quirós y esto fue lo que paso. Quiero comenzar con que el día en que llegó al mundo, el que se convirtió en el ser más importante de mi vida. Mi hijo Nicolás tenía 19 años cuando di a luz de el. Mis padres en un principio me dijeron que ese era el fin de mi sueño de ser ingeniera en sistemas y programadora. Les contestaba de la manera más cerca posible, declarando que después del nacimiento de mi bebé. Haría lo posible para que mis ambiciones y metas se llevaran a cabo. Apenas lo tuve en mis brazos.

18:01 Todo cambió, mis padres lo amaron incondicionalmente y ese amor los impulsó a seguir apoyándome como lo hacían antes. 3 meses después retomé las clases, me tocaba viajar desde el pueblo hasta la ciudad todos los días, dejando a mi bebé al cuidado de mis padres. Y una tía que vivía con nosotros. Las cosas se volvieron más difíciles. No lo voy a negar. Al regresar a casa no podía ponerme a hacer tareas inmediatamente porque debía calmar el llanto de mi hijo, Consolarlo y luego dormirlo. Las horas de sueño que tenía eran muy pocas, pero cada noche me repetía que tendría un futuro. Que sería una profesional y que a mi bebé le daría todo. El padre de Nicolás me abandonó cuando apenas llevaba 2 meses de embarazo.

19:00 Nunca más volví a saber de el, algunos me dijeron que se fue del país y la verdad era que no me importaba. Me sentía autosuficiente como para salir adelante con mi hijo sin la ayuda de ese cobarde. Claro que mis padres fueron una parte muy fundamental en todo el proceso. Cuando me gradué fue una alegría inmensa. Mi hijo tenía ya 3 años. Mi felicidad solo era comparable con la de él y la de mis padres, orgullosos de que su hija cumpliera lo que prometió. ¿Les debo la vida a ellos? Es algo que nunca voy a olvidar. La vida me sonrío después de que me dieron mi diploma y mi título.

19:48 Conseguí un trabajo con una buena empresa de software y lo mejor es que era desde casa. No tenía la necesidad de viajar todo el tiempo y así me ahorraba algo de dinero. La paga era increíblemente buena. Ayudaba a mis padres y a mi hijo, le daba todo lo que se merecía o se le antojaba. Era mi rey, yo solo vivía para complacerlo. Cuando cumplió los 7 años nos fuimos de la casa de mis padres y nos mudamos a la ciudad. Compré una casa muy linda después de años de estar ahorrando la de coré a mi gusto, así como hice con la habitación de Nicolás, aún recuerdo la fiesta de 8 años.

20:38 Muchos me decían que todo debió haberme costado un ojo de la. Cara. Pero la verdad es que. No lo sentía porque me relajaba. Gracias a mi sueldo. Tenía auto propio y todo. Nicolás estudiaba en un colegio privado y tenía su transporte privado. También un carro particular conducido por un chofer que llevaba a otros 2 niños amigos del mío. Mejor no podíamos estar. Le daba gracias a Dios por todo lo que nos daba. Y fue entonces cuando llegó aquel suceso que lo cambió todo. Eran las 10:00 de la mañana.

21:20 Me hallaba sentada en la sala de la Casa, trabajando. Había acomodado un espacio donde metí una mesa de escritorio con una silla ergonómica, muy cómoda. Era mi lugar de trabajo. Al rato llegaron unos policías a mi casa. Me sorprendió verlos. No tenía la menor idea de que hacían ahí sus caras, reflejaban tristezas y se notaba que ninguno quería hablarme. Finalmente me dieron la noticia de que el conductor del transporte de mi hijo a él le habían quitado la vida unos malditos desconocidos y que a Nicolás le privaron de la libertad junto con los otros 2 pequeños.

22:09 Mi alma abandonó mi cuerpo, mis piernas perdieron la fuerza para sostenerme y uno de los oficiales tuvo que intervenir para que no me cayera por completo al piso. No sentía que respiraba, pero lo hacía porque no me moría. Mi mente apenas podía contemplar la idea de que mi hijo había sido privado de la libertad y que su paradero era un completo misterio. De inmediato se organizó una búsqueda exhaustiva, pero yo ya había visto en los noticieros que cuando algo así pasaba nunca hallaban al secuestrado o al menos no con vida. La idea de que en algún momento me dijeran que lo encontraron sin vida me partía el alma, no pasaba ni 1 hora cuando ya estaba llorando de nuevo en el trabajo, me dieron una semana libre y pagada.

23:06 Para que pudiera asimilar la situación, algo que hasta el sol de hoy no he podido lograr. Así pasó un mes en que no encontraba ni rastro de mi hijo. Las autoridades ya me decían que lo mejor era que empezara a asimilar, que no lo iban a encontrar con vida y que ya lo que buscaban sería un cuerpo. Desaté mi furia contra Dios porque no podía entender cómo pudo permitir que algo como eso le sucediera a mi hijo. Era sólo un niño. Me llené de tantas emociones que no pude controlarlas. Quería que mi vida se acabará y pasaron días en los que consideré seriamente en quitarme la vida para poder reunirme de nuevo con el ser más importante de toda mi vida. Mis padres fueron a mi casa por un tiempo para ayudarme con el dolor, pero luego me dejaron sola nuevamente porque tenían cosas que atender en el pueblo.

24:12 Además, me volví insoportable y no quería ese ambiente para ellos. No se lo merecían. Fue entonces cuando recibí la visita de una amiga, quien al verme mal, de inmediato me dijo que conocí a una curandera. Que podía sanar el corazón a base de sesiones espirituales y que tenía fama de ser muy buena. Me dejó su número y lo consideré por Dias hasta que decidí que ya no quería sentirme así. No me resigné a perder a mi hijo, pero en verdad estaba mal y eso se reflejaba en mi salud. Me enfermaba y eso afectaba mi rendimiento en el trabajo. Lo peor que me podía pasar en ese momento era que me despidieran y no quise permitirlo. Acudí con aquella señora finalmente y le conté mi situación.

25:14 Vi la empatía en su mirada y en su tono de voz confesándome que ella pasó por lo mismo con su hija, a quien también privaron de la libertad cuando salía de la escuela y ni siquiera su cuerpo fue hallado. Debido a eso me dijo que me cobraría menos y que haría las mejores sesiones. Preparó un té especial y me recostó sobre una cama muy cómoda pero estrecha para una sola persona. Practicamos la meditación y otras cosas más que para ser honesta, si me hicieron sentir mejor el dolor por mi pérdida, no se me iría. Pero al menos controlaba mis emociones y lloraba sin tener mis ataques de ansiedad.

26:06 La segunda sesión a la semana siguiente fue todavía mejor porque me quedé conversando con ella hasta el final y quedamos en que saldríamos almorzar un día de esos. No tenía palabras para agradecerle por lo que hacía por mí y estaba a punto de recuperar la fe en Dios. Y pedirle que sanara mi corazón. Pero para la quinta sesión me entró una curiosidad enorme. Pensé que si esa señora tenía el don para sanar de esa manera, entonces podría tener habilidad para poder hallar a mi hijo o al menos para recuperar su cuerpo.

26:49 Como les mencioné antes, nunca perdí la esperanza de volverlo a ver. Se lo comenté y se quedó callada, mirándome fijamente, no sé qué pasaba por su mente, pero con unos ojos fijos puestos en los míos, me preguntó si de verdad estaba dispuesta a hacer todo por mi hijo. Le dije que si sin vacilar, esperando que me dijera algo que le devolviera la vida a mi alma. Salió de la habitación y buscó en otra hasta que. Regresó con un pergamino en sus manos. Dijo que lo que ahí estaba escrito contenía unas instrucciones para invocar a un ente demoníaco muy poderoso que me concedería todo lo que yo quisiera sin importar lo que fuera, pero de inmediato me advirtió que el precio que pagaría por eso era demasiado caro para cualquier persona. Incluso para una madre desesperada como yo nunca me había relacionado con algo como eso y dudando de mí misma, extendí la mano para agarrar el pergamino y apretarlo con fuerza.

28:05 Tenía un pequeño sello que se quitaba y se volvía a poner uno muy moderno. Retomé la conversación con la señora, quien me dijo que. Si me lo llevaba, entonces las sesiones llegarían a su fin. Estuve de acuerdo con eso, le di las gracias y me fui de ahí. Muy nerviosa. Me preguntaba si sería capaz de hacer algo como eso para encontrar a Nicolás pasar 1 días en los que pasaba de todo y al final terminé escuchándome en la idea de que una madre debía hacer hasta lo imposible por sus hijos.

28:48 Me mortificaba todas las noches pensando en los buenos recuerdos y momentos felices que compartí con mi hijo y que aún faltaba mucho para que se convirtiera en un hombre. No pude aguantar más y una mañana desperté decidida a que haría todo lo que el pergamino decía. Y lo había leído tantas veces que ya me sabía todo el procedimiento de memoria, el cual no voy a mencionar para evitar que a cualquiera se le ocurre intentarlo. Lo hice después de terminar de trabajar a eso de las 5:00 de la tarde. Desde hace días tenía todas las cosas necesarias. Me senté en la sala y preparé todo para luego recitar las palabras en orden.

29:41 Y pronunciación correctos. Tardé unos 15 minutos en terminar, pero luego no sucedió nada. Pensé que había hecho algo mal, así que lo repetí, pero no obtuve un resultado diferente. Fue cuando pensé que todo era una pérdida de tiempo, así que recogí las cosas y las metí en una gaveta de un mueble en la sala. Al día siguiente me desperté con las mismas ganas del día anterior en querer volver a intentar el procedimiento, intentando invocar a aquella entidad demoníaca para pedirle que me trajera a mi hijo de vuelta.

30:24 Tampoco pasó nada. Cuando terminé y la situación ya empezaba a obstinarme. No me detuve ahí, así que seguí haciéndolo todos los días hasta que una semana después. Obtuve los primeros resultados. Me di cuenta momentos antes de quedarme dormida. Me hallaba acostada en mi cuarto, cuando de repente escuché pasos desde el otro lado de la puerta y en el me incorporé y me quedé mirando fijamente a la parte de abajo del marco. Por costumbre, siempre dejaba encendida la luz de la sala.

31:07 Y el reflejo se podía apreciar, veía una sombra que pasaba de un lado a otro y cuando preguntaba quién estaba ahí de inmediato se. Iba. Como si se asustara. Me sentía nerviosa, pero con el miedo que esperaba. Creo que repetí tantas veces el procedimiento que mi mente se sugestionó con la idea de que pronto vería a una entidad demoníaca. Y eso significaba en parte tener contacto con actividades paranormales y siniestras como la de esa noche, aunque fue muy leve. Eso siguió pasando por 3 noches seguidas, pero a la cuarta fue diferente en lugar de pasos.

31:57 Lo que escuché fueron voces de muchas personas hablando al mismo tiempo que me decían que sabían dónde estaba mi hijo. Y que si él lo quería, me lo podían devolver yo con miedo. Pero al mismo tiempo, entusiasmada, preguntaba al aire a quién se referían, pero no hacían más que reírse, como si se estuviesen burlando de mí. Eso me desesperaba. Pero al menos me daba cuenta de que lo que hacía cada tarde estaba funcionando lento pero con resultados. Eso me dio a entender que en cualquier momento haría el famoso pacto y de ser así, entonces Nicolás volvería estar entre mis brazos, aunque no sabía si estaría vivo o sin vida. Esas voces duraron unos 5 días hasta que de repente se esfumaron y las noches fueron aparentemente normales, a pesar de que intentaba la invocación del lente demoníaco todas las tardes nada pasaba hasta que llegó aquella noche en que finalmente lo vi, o al menos en una de sus formas, dormía tranquilamente cuando.

33:22 De un momento a otro me desperté inquieta. Abrí los ojos y al lado de la cama posaba de pie un espectro hecho como de humo negro en forma humana, mirándome sin rostro, sin piel ni nada, quedé impactada sintiendo un frío tremendo. Segundos después habló con la voz más gruesa del mundo para decirme que dejara de invocarlo y luego desapareció, como si el polvo se disipará. Jamás en mi vida había visto algo similar y por sus palabras de Duque, que ese era el ente demoníaco con el que quería hacer el Pacto, no sabía que pensar.

34:11 Me estaba metiendo de lleno con algo que no comprendía, por mucho que indagar a leer no era lo mismo que experimentar, pero la esperanza de volver a ver a mi hijo era lo único que me mantenía de pie. Egoístamente, decreté que Dios no hizo nada para devolvérmelo. Entonces acudiría con los entes necesarios, que si lo harían, suena feo. Cruel y todo, pero era lo que pensaba en ese momento. Las lecciones con aquella señora no me hicieron olvidar el dolor, sino que me dieron fuerzas para tratar de sobrellevarlo.

34:57 Ahora que escribo estas palabras, pienso que ojalá le hubiera pedido que me hiciera olvidar o al menos, no haber tomado la decisión de acudir a. Ella. Porque de ese modo no me habría dado el pergamino. Recuerdo que la mañana siguiente fue cuando finalmente es en cielo, que por semanas había estado buscando. Me hallaba sentada en mi escritorio, en la sala, trabajando. Cuando me entraron fuertes ganas de ir al baño lo hice y al regresar me di cuenta de que no estaba sola en la casa. En aquella silla ergonómica, se hallaba sentado un chico rubio con un traje elegante pero muy delgado, mirando mi computadora fijamente, como si no entendiera nada de lo que veía. Volteó a verme y se puso de pie, dando pasos hacia mí. Cada centímetro que se acercaba hacía que se me estremeciera el cuerpo, la mente, todo.

36:05 Estaba claro quién era, pero asimilarlo no era cosa fácil. Se detuvo a 1 m de mí y me dijo que me admiraba por haber intentado invocarlo tantas veces y con mucha insistencia. No podía apreciar su belleza por 2 cosas, era exageradamente flaco y además sabía que venía del infierno, así que un ser bueno no era. Aunque tenía la impresión de que conocía mis intenciones, de todos modos me preguntó qué era lo que quería. Le dije que me devolviera a mi hijo sano y salvo. Se echó a reír y me rodeó caminando, tocando mi cuerpo con sus dedos suavemente.

36:58 Con una mirada morbosa y un tono de voz incómodo, me preguntó si era capaz de pagar el precio tan elevado por semejante exigencia. Le pregunté que era y de nuevo se burló, declarando que ocultarlo era lo que para él lo hacía interesante. Al no recibir respuesta, se puso delante de mí nuevamente y me pidió que me pusiera de rodillas porque solo así me lo concedería. No lo dude, ni por 1 segundo. Hasta bajé la mirada y le repetí mi petición con una fuerza tremenda y con una sola mano me levantó como si no pesara nada estando de pie otra vez. Me tocó el hombro, me guiñó el ojo y pasó hacia mi espalda. Me dio mucho miedo, así que voltee rápidamente, pero éste ya no se encontraba.

37:59 Desapareció sin dejar rastro alguno. Caí de rodillas nuevamente, pero fue porque me sentía demasiado cansada. Mi corazón comenzó a acelerarse sin razón y tosía sin parar. Algo se me atoraba en la garganta y minutos después tuve la sensación de haberlo expulsado, pero no vi nada. Todo fue muy raro. Me preparé una bebida para aliviar el dolor y luego continué con mi trabajo. Me quedaba mirando hacia la puerta principal, esperando que se abriera y entrara mi hijo, haciendo como si no llevara meses desaparecido.

38:42 O que la policía me llamara para decirme que lo habían encontrado sano y salvo y que acudiera a la estación para recogerlo, tomarle la declaración junto con el testimonio. Nada de eso pasó. Ni siquiera comí por quedarme en los muebles esperando a que el milagro tan esperado sucediera. Me fui a la cama como si hubiera perdido a mi hijo ese mismo día. Tenía un nudo en la garganta y me sentía más vacía que nunca. Miré fijamente con las piernas encogidas y con las sábanas del pecho. Cuando el reloj marcó las 2:00, comencé a escuchar una voz nuevamente, pero no era cualquiera. Era la de mi hijo del otro lado de la puerta que me llamaba. Me pedía que fuera por él, que estaba asustado y que no quería sentirse solo.

39:42 No lo dudé ni por 1 segundo y salí corriendo. Abrí la puerta y entonces vi su silueta correr por el pasillo hasta cruzar hacia la sala. Lo perseguí, pero no fui capaz de alcanzarlo. Entonces su voz pareció multiplicarse y ya no estaba en una dirección, sino en todas partes. Reía, lloraba, disfrutaba, me llamaba y a veces me pedía ayuda. Esa fué la peor tortura para mí y fue cuando grité con todas mis fuerzas que lo quería de vuelta, que me lo regresaran sin importar cuál fuera el precio. Lo último que escuché de él fue que me dijo que nos volveríamos a ver y segundos después las voces cesaron. Dejando toda la casa en silencio, mientras me sumí en un dolor que creí haber olvidado, caminé de nuevo hasta mi cuarto con una gran decepción.

40:45 Todo lo del pacto parecía un engaño y me quedé dormida mientras las lágrimas se secaban en mis mejillas. Al día siguiente me despertó un ruido a eso de las 6:00 de la mañana era el televisor de la sala que estaba encendido. Reconocí el canal de inmediato. Era el que ponía mi hijo para ver sus caricaturas. Antes de irse al colegio. Me levanté corriendo sin saber lo que me esperaría y ahí lo vi sentado en la alfombra, con las piernas cruzadas y a poco más de 1 M de la gran pantalla concentrado.

41:27 Tenía su ropa favorita puesta y cuando volteó a verme corrió con una gran emoción gritando, mamá, cuando lo pude tocar y abrazar, caí de rodillas frente a él mientras lo apretaba con semejante fuerza que terminó quejándose y luego me disculpé. Por eso me preguntó porque lloraba y sólo pude responderle que porque estaba feliz de verlo. Él no tenía recuerdos de haber sido privado de la libertad ni nada parecido. Era mi hijo y nada más me importaba. Corrió por toda la casa como acostumbraba, le hice el desayuno, luego volvió a ver la televisión. Mientras yo trabajaba, encontró con que entretenerse mientras yo pensaba cómo iba a ser para revelarle a todos que había regresado.

42:26 Pensé en mis padres, en lo que dirían y luego en la policía, quienes lo interrogarían para intentar saber qué pasó con los otros 2 niños, y eso se hubiera convertido en una noticia muy famosa, así que decidí mantener todo en secreto, aunque no tanto solo no le conté a nadie. Pero sí salía con él por la calle, sin responderle preguntas a la gente sobre si era mi hijo o no. Así pasó una semana en que todo iba bien hasta que decidimos ir a un parque donde me quedé sentada en la grama mientras él corría con otros niños.

43:12 Ahí llegó aquella señora que me hacía las sesiones espirituales y me entregó el pergamino. Primero me dijo que me veía muy feliz y rápidamente corrí para abrazarla y agradecerle por todo lo que hizo por mí. Sin embargo, no me correspondió la alegría y susurrando me dijo que ese de ahí no era mi hijo, mucho menos 1 niño, y me advirtió que tuviera cuidado porque pronto llegaría el momento en que tendría que pagarle a la entidad demoníaca se fue. Y no la volví a ver más nunca en la vida he de confesar que sé el nombre del ente que invoqué y con él que hice el pacto.

44:01 Pero no lo quiero mencionar. Para evitar quienes escuchen esta historia, decidan indagar sobre cómo hacer lo que yo hice. Cuando mi hijo regresó me preguntó Quién era aquella señora y qué hacía hablando conmigo. Le molestó que se me acercara y nunca encontré el motivo, aunque tuve ciertas sospechas de que era porque me estaba ayudando a superar el dolor de su pérdida. Sin embargo, en ese momento Nicolás no tenía manera de saber lo que sucedía en su ausencia y ese fue el primer indicio que tuve de que algo raro pasaba, pero he de confesar que estar con él.

44:47 Me hacía olvidar todo, incluso aquello de lo que debía preocuparme, que era el precio de que tocaría pagarle al lente demoníaco por haberme regresado a mi hijo, tal y como se lo pedí 2 días después llegaría aquella noche en la que mis pequeñas sospechas crecían al punto de incomodarme. Me hallaba durmiendo con una tranquilidad tremenda en mi cuarto. Tenía meses que no me sentía así, pero no perdía la mala costumbre de despertar en la madrugada, ya sea por ser o ganas de ir al baño.

45:28 Abrí los ojos y me asustó la presencia de mi hijo de pie al lado de la cama, mirándome fijamente, como si estuviese impresionado o paranoico. Quizás retrocedí de inmediato. Y cuando me di cuenta de que era él, le pregunté qué le pasaba. Totalmente preocupada. No me dio respuesta. Solo seguía ahí, viéndome sin parpadear y sin moverse. Era como estar frente a una estatua. Cuando toqué sus manos estaban heladas, como si de un muro de hielo se tratase. Me puse de pie y lo agarré por los hombros con la intención de guiarlo hasta su cuarto.

46:13 Quise creer que era sonámbulo, pero no dejaba de preocuparme su temperatura corporal. Tuve miedo, no voy a decir que no y fue por eso que me negué a tomar un termómetro y ponérselo en la axila. No quise llevarme una impresión fuera de lo normal. Caminó con mi ayuda, solo me faltaba empujarlo suavemente y se dejaba guiar. Lo acosté en su cama y lo arropé. Pero la noche no terminó ahí. Cuando me acerqué para darle un beso de buenas noches, me dijo que tenía miedo y que se sentía muy asustado. Lo consolé diciéndole que no tenía que temerle a nada porque yo no iba a permitir que algo malo le sucediera. Luego me confesó de que estaba en un lugar caluroso, rodeado de cosas que le querían hacer daño.

47:11 Me hablaba todavía sin mirarme, con los ojos abiertos como campanas y sin parpadear. En esa ocasión no sabía que responderle, así que le dije que se acostará y durmiera porque al despertar se sentiría mejor. Me sentí aterrada porque mi mente vagó tanto que llegué a pensar que me estaba describiendo el infierno. Un lugar aparecido. Cuando cerró sus ojos salí del cuarto y lo deje descansar, contando con que eso era solo una secuela de lo que sea que le pasó cuando no estaba, algo que no tenía ni las mínimas intenciones de saber. Al día siguiente seguía negándome a que saliera a la calle por sí solo.

48:02 Más que me lo pidiera, no se lo iba a conceder y tuve que regañarlo fuertemente para que se le quitara la idea. A eso de las 11:00 de la mañana decidí poner en pausa mi trabajo para cocinar. El almuerzo era demasiado buena en lo que hacía, tanto que mi ausencia debía ser reportada y no me daba problemas por el trabajo de 8 horas. Lo podía hacer en tan solo cuatro. Estaba en la cocina esperando a que el aceite se calentará lo suficiente cuando de repente todos los sartenes, platos y vasos salieron disparados por los aires, como si estuviésemos dentro de un huracán por 2 segundos o como si la casa se hubiese sacudido violentamente aparentando ser de juguete.

48:58 El aceite me cayó en el brazo y ese dolor fue insoportable. Tanto que me caí al piso y tuvimos que llamar a la ambulancia por la fuerte quemadura. Fue una suerte que me permitieran que mi hijo me acompañara y les dije que no me iba a quedar internada toda la noche porque no tenía con quién dejarlo. Al ser un hospital privado me tomaron como prioridad y a las 7:00 de la noche me dieron de alta bajo extremo cuidado y con la indicación de que no hiciera movimientos bruscos. Con lo sucedido puedo decir que era consciente de que mi hijo no había regresado solo y las palabras de aquella señora que me dio el pergamino resonaban en toda mi cabeza.

49:48 Sin embargo, no dejaba de verlo como mi pequeño hijo. Ese era mi niño, nada ni nadie me haría ver lo contrario. O al menos eso creía. Al día siguiente estaba trabajando apenas como podía. Y entonces tocaron a la puerta. Ya Nicolás estaba precavido, así que se encerró en su cuarto de inmediato, mientras yo atendía, eran 2 agentes de policía los mismos que me dieron la noticia de que a mi hijo lo habían privado de su libertad. Llegaron para decirme que finalmente hallaron el cuerpo en la otra ciudad en Estado de descomposición, a las orillas de una playa rocosa.

50:35 Los análisis arrojaron los resultados concretos. Era mi hijo y aún llevaba su uniforme del Colegio. Les dije que eso era imposible y por más que me pidieron que fuera a reconocer el cuerpo, les dije que no, que no era mi pequeño hijo y que se largaran. Me puse histérica. No quería aceptar que el verdadero no se hallaba en mi casa, sino en una morgue o algo parecido. Se fueron con una mirada muy triste mientras yo secaba las lágrimas de la impotencia porque seguía con las ganas de querer devolver el tiempo e impedir que Nicolás asistiera ese día a clases. Al rato salió y me preguntó si todo estaba bien. Le mentí y luego siguió viendo televisión en la sala mientras yo pedía comida a domicilio.

51:33 Ante mi dificultad para cocinar, apenas podía tocar el teclado de la computadora. Sentí que los días se alargaban y que el tiempo con mi hijo me hacía pensar que todo lo que hice había sido mala idea. Me despejó todo al acudir a mí diciéndome que quería un perro de mascota para no sentirse tan solo en casa. Recordándome que era mala por no permitirle asistir a la escuela, ese capricho sí se lo complací. Los 2 fuimos a una tienda de mascotas y escogió el que le terminó gustando verlo feliz. Era lo único que me importaba, era algo que solo una madre puede comprender.

52:23 Cuando mis padres llamaron preguntándome cómo me sentía, les dije que bien, con una felicidad que no era fingida, aunque sí cuestionada. Quisieron visitarme, pero les dije que no, de todas las maneras posibles, hasta que los convencí de que se quedaran en el pueblo y que sería yo quien iría en un día de esos. Se tranquilizaron cuando cambié el tema y tuve que despedirme rápidamente porque Nicolás quería hablar con ellos, explicarle porque no podía. Fue difícil, pero logré que se le quitará la idea. 2 días después ocurrió aquello finalmente que me abrió los ojos. Vi a mi propio hijo en el patio quitándole la vida a su perro con un cuchillo.

53:17 Le propinó varias cuchilladas alegando a que se había portado mal y necesitaba ser corregido. Ambos lo sepultamos y no le dije nada porque tenía miedo. Me sentía aterrada. Mi auténtico niño no sería capaz de una cosa de esas. Y con verlo ya no sentía felicidad, sino tristeza y el horror al darme cuenta de que no sabía quién o qué era lo que vivía conmigo. La historia llegó a su fin 2 noches después, cuando no podía dormir, y Nicolás entró de repente al cuarto con un cuchillo en la mano, histérico y paranoico, lanzándose sobre mí, intentando clavar el FILO en mi piel. Ambos forcejeamos, pero era evidente que la fuerza de un niño no se podía comparar con la mía. Con lágrimas en los ojos le pedí que se detuviera, que yo era su madre.

54:19 Pero su voz ya no era dulce, sino se asemejaba a la de aquellos espectros que escuché antes de que el lente demoníaco apareciera. Mi propio hijo me hizo cortadas. Que me dieron a entender que no se detendría hasta quitarme la vida. Así que le quité el cuchillo y terminé con el trabajo. Lo vi tendido en el piso, sin respirar, para luego partir en llanto de rodillas, sin poder gritar, porque no quería que nadie me escuchara y acudiera de repente a la casa, lo lleve al patio. Y ahí lo enterré al lado del perro.

55:01 A 2 m de mí apareció aquel chico rubio y Delgado, riéndose y burlándose, declarando que la deuda había sido saldada. El pago por el regreso de mi hijo era que yo misma tendría que matarlo. Una vez que terminé de sepultarlo, el ente desapareció y no volví a verlo nunca más. Quedé peor que cuando a Nicolás se lo llevaron. Mi vida no fue la misma y terminé reclamando el verdadero cuerpo y a ese le hicimos un sepelio digno con toda mi familia ya llegados presentes. No he vuelto a encontrar alegría ni felicidad en ninguna de mis experiencias y creo que seguiré así hasta el final de mis días. Hoy han pasado ya 6 años desde entonces nadie conoce la verdad, solo yo el demonio y ahora ustedes. Todas las noches escucho pasos en la sala, Risas Infantiles que no pertenecen a este mundo.

56:12 Tal vez no se fue mi hijo del todo o lo que yo creía que era lo único que se. Que en el jardín donde descansan 2 cuerpos, nada ha vuelto a crecer y por las madrugadas tocan la puerta de mi habitación, pero no me animo a ver quién es, me despido y espero que les guste mi historia porque, como saben, el amor de una madre no tiene límites y hacemos lo imposible por nuestros hijos.

57:00 Muy buenas tardes, Inframundo y a toda la Comunidad antes de iniciar con lo que les deseo contar, quiero felicitar a aquellas que tienen la bendición de ser madres. Me llamo Betsaida Saavedra, tengo 18 años viviendo en Mexicali, Baja California. Mi esposo compró una casa en los límites de la ciudad. Tiene una mirada panorámica de toda la rumorosa. La verdad es que se ve excelente todo el año hasta cuando está nevada. La casa es amplia, adecuada para mi familia, pero a pesar de tener todas las comodidades para nosotros.

57:42 La casa tiene un pasado Macabro. Aún en estos días se siente esa presencia. Era el 2005 cuando llegamos a vivir a ese lugar. La casa estaba recién pintada y reparada para ser habitada, pero lo único desagradable era que se percibía un olor a humo. A veces se sentía en otras ocasiones no. Mis hijos en ese tiempo tenían 7 y 6 años. Los primeros días fueron tranquilos. Acomodamos muebles e intentamos que ese hogar por fin nos diera estabilidad como familia. Pero al poco tiempo comenzaron a suceder ciertos detalles que uno no sabe ignorar o tomarlos en serio.

58:28 Algunas noches, cuando todos dormíamos, despertaba con el olor a humo apenas perceptible, como si algo se hubiera encendido. Mi esposo se levantaba y revisaba el patio o el frente. No había nada, ni siquiera a cigarro ni a leña quemada, ese olor pesado que queda impregnado en la ropa, en los muebles, en la piel. Al día siguiente, mi esposo mandó a un técnico para que revisara de que no se tratara de algún cable viejo de la instalación eléctrica. Pero todo estaba bien a los pocos días. Los niños comenzaron a decir que cuando llegaban de la escuela decían que veían a una señora que siempre salía por la puerta que da hacia el patio.

59:17 Fue Iñaki, el más pequeño, quien empezó a hablar de una mujer que veía por las noches. Decía que la miraba parada al pie de la escalera o en el pasillo y que no tenía rostro. Mi hijo solo la describía como que era humo. No me lo dijo una sola vez, sino varias, con esa seguridad con la que hablan los niños cuando no están inventando. Yo no veía nada, sólo percibía el olor, nunca sentí que esa presencia quisiera hacernos daño. No se movían cosas, no se rompía nada, pero ya mis 2 hijos veían a esa mujer. No dejé pasar el tiempo y decidí preguntar a los vecinos. Me costó un poco, pues algunos se les notaba que no deseaban hablar de lo que en la casa había sucedido. Pero al final una señora mayor, doña Berenice, que vivía en la casa de enfrente, me lo contó todo. Ella conoció a la familia torres. Ellos eran los propietarios de la casa. El señor Viajaba mucho al vecino país del Norte. Era madrugada de un 10/05/1987 y hubo un incendio. Cortocircuito, dijeron la señora Hortensia estaba con sus hijos. Logró sacarlos a tiempo, pero ella no alcanzó a salir. Murió dentro.

1:00:46 Las llamas la alcanzaron antes de que los vecinos o los bomberos pudieran hacer algo. El cuerpo fue hallado cerca de la escalera. Tratando de alcanzar la salida, nadie volvió a vivir en la casa por muchos años, hasta que llegamos nosotros. Esa información me cayó como un balde de agua helada. A eso se debía el olor. Lo que mis hijos veían era un fantasma, una aparición en forma de humo negro, pero nunca nos atacó, ni siquiera les hizo daño a los niños, sólo los veía desde la puerta. Creo que ella creía que eran sus hijos.

1:01:27 Como madre los cuidaba y no lastimaba, pero aún así no dejaba de causar cierto miedo. Llegó la fecha del día de las madres y fue cuando se hizo presente. Pobre mujer tenía su rostro desfigurado por las llamas, su ropa mostraba la carne llena de ámpulas. Sentí tristeza al verla. Creo que ella no me percibió, pues. Siguió su camino desapareciendo en la escalera. Al día siguiente hablé con un sacerdote y le conté lo que sabíamos, lo que estaba sucediendo en casa y aceptó venir a bendecir la casa.

1:02:08 Fue una ceremonia sencilla. Caminó por cada habitación, murmurando oraciones, lanzando agua bendita en las esquinas. No esperé que algo cambiará de inmediato y no lo hizo. El olor continua apareciendo algunas noches. Iñaki aún decía que veía a la mujer, aunque con el tiempo lo hacía cada vez con menos frecuencia. Mis hijos con el tiempo empezaron a dormir más tranquilos y yo también. Ya han pasado muchos años y le pregunto a mi marido si él aún la siente. Me dice que de vez en cuando en las madrugadas, pero ya no le tiene miedo. Él, por un tiempo trató de contactar a la familia de la señora Hortensia, pero nunca tuvimos éxito. Ni siquiera contestaron a través de las redes sociales. Hay personas que sepultan Asus fallecidos y no desean saber más de ellos.

1:03:07 Y ella es una de esas que fue olvidada, al parecer por sus hijos también, pues he escuchado como algunos hijos buscan Asus madres fallecidas. Mi esposo tiene la esperanza que un día alguno de los hijos de hortensia toque a la puerta para ver el sitio donde vivieron y lo que ella hizo por ellos. No cabe duda que el pendiente de una madre al irse de este plano inmenso y yo lo pude comprobar. La señora Hortensia no se ha ido del todo, se hace presente cada 10 de mayo. Mis hijos ya no la perciben, pero yo sí.

1:03:49 Siento como si me transmitiera su pena. Le rezo todas las noches. Le digo que ya se vaya a descansar, que sus hijos ya no viven aquí, pero parece que sigue anclada a esta. Casa. Saludos desde el estado de Aguascalientes, México, me llamo Amadeo urrea. Mi madre falleció hace alrededor de 3 años al inicio del COVID. Ella tuvo una vida muy dura desde su niñez. Su madre falleció cuando ella aún era una niña. Las mujeres en la familia tienen un don especial presentían. Cuando una de ellas iba a fallecer, sentían las presencias de quienes ya habían fallecido.

1:04:43 Es por eso que mi madre fue de esas personas que creía en las apariciones en lo sobrenatural la vida. Después de la muerte. Siempre nos contaba que cuando falleció su madre la veía venir desde el camino que daba hacia el cementerio de su pueblo. Esto siempre al atardecer, porque fue una tarde que la señora falleció. Su hermana mayor, dionisia, fue a buscar a la partera. Pero por desgracia, la señora no llegó a tiempo, la abuela y su hijo fallecieron. Lo extraño es que se dice que cuando las personas fallecen se ven de la misma manera en como lo hacen, aunque ahora señalan que no.

1:05:28 ¿Que algunos regresan de la forma en que fueron felices? La abuela Leonor se veía joven, no embarazada, como había fallecido. Al menos ella la veía de esa manera, siempre sonriente, alegre, cantando una canción que siempre tarareaba cuando hacia sus quehaceres. Pero como les digo, no todos la veían igual. Por alrededor de 3 años, mi madre decía que su abuela la soñaba con su hijo en brazos, ambos con sangre. Sobre todo la criatura se veía rojo por el líquido y el cordón umbilical en su ombligo. La veía alejarse y ella la seguía. Ella volteaba para ver si aún venía detrás. Siempre era lo mismo.

1:06:16 Entraba al cementerio, pero no desaparecía en la tumba donde fueron sepultados, sino en otra, en una que estaba desde 1897, en el que se veía el cráneo y cabellos largos de la persona que estaba sepultada allí. Su comadre la alentaba para que le preguntara qué era lo que quería, porque se detenía allí, pero el miedo se lo impedía. Así le estuvo soñando por un buen tiempo, hasta que por fin se decidió a preguntarle, pues despertaba cansada, como si hubiera trabajado toda la noche.

1:06:57 Decía que era por la edad, pero se notaba que algo la inquietaba por momentos. Se volvía pensativa. Miraba hacia la nada como si esperara algo. Algunas noches la escuchaban hablar sola para el mes de mayo, unos días antes del día de las madres, llegó su comadre y se fueron al cementerio, no a la tumba de su hija, sino a donde esta le señalaba, la tumba estaba tal y como la había soñado, olvidada. Con las piedras hundidas y el pasto cubriendo la casi por completo en una de las esquinas estaba abierta. Al asomarse se veía el cadáver de una persona. Cavaron un poco sin mucha esperanza, pero bajo la Tierra encontraron una caja de madera vieja. Casi desecha adentro varias monedas de oro. No eran muchas, pero sí suficientes para ambas. Se miraron asombradas y, asustadas, decidieron no contarle a nadie.

1:08:03 Tomaron las monedas y regresaron antes de que cayera la noche. Días después le mandaron hacer una buena tumba a su hija con Cruz de Hierro y Flores frescas. Mi madre decía que era lo justo, aunque su hermana dionisia también la llego a ver, pero ella se paralizaba. Le tenía miedo. Le pedía perdón por no haber llegado a tiempo con la partera. Dionisia la veía igual embarazada, pero no en la manera como la veía su abuela por algún tiempo. La tía abuela Dionisia vivió atormentada por no haber podido ayudar a su madre y hermano. La tía dionisia también falleció relativamente joven. Ella contaba que su madre.

1:08:52 La visitó y le dijo que tenía que arreglar todos los pendientes que tuviera. Por alrededor de 3 meses. La tía iba y venía a la capital para dejar a nombre de sus hijos los terrenos de siembra que tenía su marido. Ni cuenta se dió, ya que sabía que desde hacía tiempo le pintaba el Cuerno. Mi padre quedó como apoderado de mis primos a la muerte de dionisia. Ni siquiera se terminaba de enfriar el cuerpo cuando el marido ya estaba frotándose las manos con la venta de las tierras, pero al saber que no podía hacerlo por mucho tiempo, hubo disputa en la familia. No sé cómo, pero el señor no pudo hacer nada, ni aunque los niños le firmarán un documento diciendo que le cedían todo al padre, así que terminó por irse del pueblo. Mis primos se quedaron con nosotros hasta que cumplieron la mayoría de edad.

1:09:55 Su padre jamás volvió al pueblo. Aunque les parezca extraño, las mujeres en mi familia fallecen en fecha previa al día de las madres. Eso mismo le sucedió a mi madre. Ella la estuvo mirando por muchos años, hasta el día en que falleció. Yo estuve presente cuando mi mamá tenía la mirada en la puerta de la entrada de su cuarto. A pesar de que la enfermedad la consumió muy rápido, ella se quitó con su mano temblorosa la mascarilla de oxígeno para esbozar una dulce sonrisa. Y así falleció. Supe en ese momento que su madre había ido por ella. Se percibía en el ambiente de ese cuarto. Estuvo frío la mayor parte del tiempo hasta que vinieron por el cuerpo de mi madre para ser incinerada. Yo creía que tendría a mi madre apareciéndose por toda la casa, pero ella ya se fué, solo se vino a despedir de mí. La verdad es que a mí me hubiese gustado tener el don de ver aquellos que han partido así justamente como la familia de mi madre.

1:11:09 Saludos a todas las madres de esta Comunidad. Mi nombre es Sandra Marroquín. Hace años, en un 14 de febrero, una fecha especial, mi novio y yo hicimos un pacto. En ese tiempo éramos jóvenes de tan sólo 17 años y ninguno de los 2 reparó que aquello podría traer consecuencias al pronunciar aquellas palabras. Era plena noche de San Valentín cuando Alan tomó mi mano y me pidió que hiciéramos un pacto en el que prometiéramos que nuestro amor trascendería la vida y la muerte juntos por toda la eternidad, aseguró Alan.

1:12:01 En aquel momento la idea nos pareció romántica, pero ninguno de los 2 imaginábamos que. Con el tiempo, ese pacto de amor eterno se convertiría en una condena. Para mí aún no terminaba ese año, cuando un accidente nos separo un choque brutal con un camión, el chofer se quedó dormido. Yo desperté en el hospital y fue cuando me enteré que él no tuvo tanta suerte. Su partida me destrozó infinitamente, pero el verdadero tormento comenzó después. La primera vez que sentí que él estaba conmigo fue un año después, justamente el 14 de febrero. Esa mañana me desperté con la sensación de que alguien me observaba.

1:12:50 Y no sólo eso, sino que la habitación se sentía fría. Pero en pleno mes de febrero aún se sentía frío. Estaba en el salón de clases. Cuando se sintió que la temperatura descendió bruscamente y no fui la única que lo sintió, pues los compañeros comenzaron a ver el vapor de sus alientos, alguien comentó que quizás había un fantasma entre nosotros. Yo lo dudaba, pues siempre fui bien escéptica en los temas de apariciones o cualquier fenómeno inexplicable, pero sentí como un miedo se apoderó de todo mi.

1:13:32 Ser. Cuando el olor a la loción que Alan usaba la Oli, puedo apostar que era él nerviosa. Me salí de la clase y me fui a casa. Le conté a mi madre lo que había sucedido, pero ella solo me abrazó diciéndome que era porque lo extrañaba. Y el alma de los difuntos se quedan en este plano terrenal. Por cierto tiempo que no me preocupara, pues Alan ya estaba por irse y esa era la despedida. Cabe aclarar que no le conté lo de nuestro Pacto, pues ni yo recordaba en esos momentos que lo había hecho. Los años pasaron y cada vez que el 14 de febrero llegaba sentía más su presencia, el aroma familiar de su loción, su canción favorita sonando en la radio. Realmente no importaba si estaba en mi casa o en otro lugar. Siempre sentí que aún estaba conmigo. Lo que al principio me llenó de tristeza y nostalgia con el tiempo se convirtió en angustia y miedo. En varias ocasiones intenté ignorarlo, pero hacerlo sólo parecía que se aferraba más a mí. Y fue durante un sueño que recordé que nuestro pacto no había sido sólo un juego adolescente. Era un.

1:14:55 Pacto. Y él no tenía intención alguna de irse de mi lado. En la víspera de otro San Valentín, tomé un viejo álbum de fotos de la preparatoria y con voz temblorosa hablé al aire esperando que él me escuchara. Les dije que tenía que seguir adelante, que no podía vivir atrapada en un amor que había cruzado el umbral de la muerte que olvidara nuestro Pacto. Que yo lo rompía, pues tenía que seguir adelante y llegaría el día que conocería a un hombre y con él pasaría el resto de mi vida.

1:15:36 Les prometo que pensé que se iba a hacer presente que las luces se apagarían y todo ese tipo de manifestaciones que cuentan. Pero nada de eso sucedió y creí que él se había marchado. Apague las luces y me acosté. Con la esperanza de que eso había sido todo y sintiéndome libre. Pero esa noche fue la peor. No había pasado mucho cuando sentí una sensación de parálisis, como si algo estuviera sobre mí. Eso pesaba sobre mi pecho, como si alguien tratara de impedirme respirar. Intenté moverme, gritar, pero mi cuerpo no respondía.

1:16:19 A los pocos minutos entró mi madre con una botella. Y la rocío sobre mi cuerpo. Ella oraba y decía que se fuera, pues nadie lo había invitado. Después de unos minutos comencé a sentir que ya no tenía la parálisis. Mi madre había visto que una sombra se arrastraba por el piso y entró a mi cuarto. Me escuchó como respiraba con dificultad y fue por el agua bendita que siempre tiene junto a su cama. Fue cuando me tuve que sincerar con mi madre y contarle que hicimos un pacto, pero no creíamos que él fuera a fallecer. Ese mismo año que lo hicimos, mi madre buscó ayuda por varios centros espirituales, pues cuando intentamos hablar con el párroco de la iglesia me tachó de Satanista, aunque le explicara cómo sucedió todo. El cura no dio su brazo a torcer y no quiso ayudarme. Desde entonces, cada año pareciera que todo se repitiera, pues cada 14 de febrero el regresa recordándome nuestro pacto.

1:17:30 No importa lo que haga donde me encuentre o cuánto tiempo haya pasado. Alá no encontró La Paz y yo pude por fin cerrar mi duelo y romper el pacto. Mi madre dice que los muertos buscan la manera de concluir sus asuntos pendientes. Y este fue un asunto que no le permitía su descanso eterno. A veces me pregunto qué habría pasado si nunca hubiéramos pronunciado aquel pacto, pero a estas alturas de la vida ya es tarde para arrepentimientos. Yo solo espero que algún día su alma encuentre La Paz que tanto necesita y que cuando ese momento llegue, yo pueda finalmente sentirme libre de ese pacto.

1:18:18 Hacer un pacto en el día de San Valentín tiene mucho poder, pues aunque no lo crean, se considera un día especial en el que se celebra el amor. Me presento. Mi nombre es Cristóbal Borjas. Tengo 65 años y puedo decirles que soy un hombre arrepentido de haber recurrido a la brujería para que una mujer me amara. Yo mismo marqué mi destino. Tenía 45 años y para mí la noche de San Valentín nunca significó mucho. Siempre había sido un espectador viendo como otros disfrutaban del amor mientras yo permanecía al margen, pues nunca fui un hombre agraciado, así como tampoco aspiraba que algún día llegara a casarme.

1:19:15 Pero ese año en mi pueblo hubo una feria en la que los pueblos de los alrededores. Vienen a celebrarlo en grande. Fue en esa fiesta que conocí a Mónica, una bella joven donde me di cuenta que el amor a primera vista existe, porque yo sí me enamoré de ella, pero la chica tenía tan solo 20 años y yo con 45 era muy difícil que llamara su atención, así que no me quedó de otra que acudir con la bruja del pueblo. A pesar de que la señora tenía fama de ser una charlatana, si se lo proponía, pero con un buen fajo de billetes, creí que la vieja bailaría al son que yo le tocara, me aseguraría de que todo saliera bien. Así que acudí con la bruja para que me hiciera el hechizo para tener a Mónica a mi lado, así fuera con la brujería esa noche que acudía a su casa.

1:20:19 La mujer me veía con malicia y me aseguró que haría que esa joven se enamorara de mí, que la volvería loca y que jamás me dejaría el embrujamiento lo haría la noche del 14 de febrero, una fecha especial, según decía la maldita mujer. Me dio una lista para que se la llevara lo más pronto que fuera posible, así que me tuve que apresurar para poder tener todo lo que íbamos a necesitar en el ritual. Ella me dio instrucciones precisas. Me di cuenta que los ingredientes eran difíciles de conseguir, pero no imposibles. Una rosa marchita que hubiera sido entregada con amor. Un mechón de cabello de la persona deseada. O.

1:21:08 Una prenda sucia que no la hayan lavado de preferencia, un calzón, cera de una vela consumida en Semana Santa, Tierra de la tumba de una mujer que compartiera el nombre de mi amada. No importaba cuánto tiempo llevara bajo Tierra, siempre que el nombre coincidiera, pero con lo que sí fue lo más difícil de conseguir fue una chuparrosa o colibrí. Como algunos conocen esta pequeña Ave, pues es sabido que esa ave la utilizan en los rituales de amor. Me tomó semanas, reunir todo el cabello fue lo más complicado. No podía simplemente pedirlo sin levantar sospechas, así que espere.

1:21:58 Un día estaba de visita con su tía, así que me apresuré para ir a saludarla. Y así aprovecharía para conseguir las prendas de ella. Hice una jugada para poder arrancarle unos cuantos cabellos, pero valió la pena. Fue una estupidez, pero a mí me resultó. Parecía que todo estaba a pedir de boca, pues se quedaría en casa de su tía por 2 días. La verdad es que me sentía un maldito enfermo. Tener que estar acechando para cuando ellas salieran de la casa y poder tomar la prenda que faltaba. Una mañana las encontré cerca de la Iglesia, así que la saludé y salí como alma que lleva el diablo para robar lo que pudiera para hacer el hechizo, algo que tomé y salí de ahí por casi 2 días busqué la tumba con el nombre de Mónica. Cuando ya la tenía ubicada y con todos los ingredientes, volví a la Casa de la Bruja.

1:23:05 Ella me aseguró que me tendría todo preparado para la noche de San Valentín. Cuando todo estaba preparado me mandó un recado. Me esperaba en la entrada del cementerio. Sería alrededor de las 11:00 de la noche cuando llegué, justo como me había dicho la bruja. El cementerio estaba desierto. La noche, por demás, era fría, pero no tanto como para ser insoportable. Con el velador ya me esperaba la vieja, pero antes de entregarme el preparado me obligó a pagar el silencio del viejo y me dejará trabajar sin ser interrumpido.

1:23:48 Cuando me entregó un envuelto me dio instrucciones de cómo lo iba a hacer y ella me esperaría allí, pues teníamos que ir a su casa aún. Caminé entre las lápidas y sentía el corazón acelerado. Cuando encontré la tumba que había escogido, me arrodillé. Las instrucciones eran más que claras. Debía cavar un pequeño agujero a los pies de la muerta, lo suficiente para enterrar los objetos preparados para que mi Mónica me amara. No podía dejar que nadie la encontrará, así que tenía que cavar profundo. Encendí la vela y dejé que la cera cayera sobre la Tierra removida.

1:24:33 Mezcle todo con cuidado diciendo cada palabra que me habían enseñado. Al final, coloque las cenizas de la rosa junto con el cabello y la Tierra que había recogido. Lo cubrí todo con un sentimiento de culpa. Sentí que no estaba haciéndole bien a Mónica, pero después pensé en mí. Y no me importo más proseguí con el ritual. Cuando concluí sentí que algo no andaba bien. Sentí un escalofrío que me recorrió la espalda. La bruja me había advertido que sentiría una señal, algo que me indicaría que el ritual había funcionado. Pero lo único que percibí fue un arrepentimiento y un miedo que no sabría cómo explicarlo antes de salir de ahí. Dije las últimas palabras que me había dicho la bruja para que se cerrara el trato con la difunta de la Tumba. Esto último fue lo que me sentenció. Pasaron los días, las semanas y los meses y nunca obtuve el amor de Mónica, no de la manera en que yo quería si me casé con ella.

1:25:47 Pero ni ella ni yo fuimos felices, ni siquiera con la llegada de nuestros hijos. Hasta el día de hoy no hay un solo día en que no me eche en cara lo infeliz que es nuestro matrimonio. Y lo que es peor, tiene unos arranques de loca que dan miedo. Además que dice ver a una monja en la casa y cuando se aparece le grita que la deje en paz. El hechizo salió mal, y no porque yo lo haya hecho mal, sino porque la tumba que escogí para enterrar el maldito embrujamiento. Era la tumba de una monja de una que fue muy cruel en vida de la bruja ni hablar.

1:26:32 La vieja hace años que se murió y aunque he buscado ayuda por otros sitios, me dicen que al estar muerta la bruja que hizo el hechizo, es difícil que otro brujo quiera tomar ese trabajo ya viejo. Es por eso que les aconsejo que tengan cuidado con los hechizos en el día de San Valentín. No les vaya a suceder que pasen sus vidas arrepentidos por un capricho de amarrar a una persona que no los quiere. Solía amar el día de San Valentín por muchos años. Siempre fue una fecha especial para mí.

1:27:14 Me gustaba sorprender a quien fuera mi novia en turnos con detalles únicos. Regalos que demostraran mi afecto de una forma y que me importaba esa persona en mi vida. Buenas tardes, a todos me llamo Leonel Bejarano lo que les contaré. Me sucedió un mes de febrero de 1997. Durante los primeros años de nuestra relación todo fluía de una manera que se notaba el amor entre Paola y yo. Pero aquel último 14 de febrero algo cambió y desde entonces, esta fecha solo despierta en mí un rechazo a este día.

1:28:00 Unas semanas antes de ese San Valentín, empecé a notar que su comportamiento era extraño, como si estuviera estudiando mis movimientos. El apartamento donde vivía después de esos días se mostraba distante, distraída. Con una mirada perdida que nunca había visto en ella. Cuando le preguntaba si algo iba mal, sonreía con una expresión que parecía forzada y me aseguraba que todo estaba bien. Sin embargo, su conducta se tornó más rara, pues hablaba de cosas extrañas, de sueños que para ella parecían demasiado reales. Además, el tema de la brujería se hizo más frecuente. Para ese año ya había comprado el anillo de compromiso para dárselo a Paola.

1:28:53 Yo estaba enamorado de ella, pero estaba por descubrir el motivo de amarla. Tanto esa noche la disfruté como nunca y sé que ella también, pero no podría explicarles el motivo por el cual no le pedí a Paula que se casara conmigo. Traía el anillo en la bolsa de mi pantalón, sólo apretaba el estuche, pero no se lo di. No le pedí que se casara conmigo. Algunos le llaman sexto sentido, otros intuición. Por la mañana desperté antes de que el sol saliera y me encontraba solo en mi cama.

1:29:33 Ella me dejó un sobre con una tarjeta del día de los enamorados y debajo de este. ¿Un paquete? Déjenme decirles que no era un obsequio cualquiera. Estaba envuelto en un paño rojo deshilachado y al tocarlo, sentí que algo malo estaba envuelto en él, con cierta curiosidad y nervios por saber que me había dejado Paola. En él decís el nudo que lo mantenía cerrado y descubrí su contenido. Dentro había un pequeño frasco de vidrio con un líquido oscuro. Se podían apreciar mechones de cabello, trozos de papel con palabras escritas y en el centro de todo una pequeña figura hecha con lo que parecían ser 2 muñequitos amarrados con tela oscura.

1:30:28 En cuanto comprendí lo que era, no necesitaba ser un experto para saber que aquello era una especie de un trabajo de brujería. Paola había intentado hacerme un amarre, unirnos por medio de un trabajo como ese. Para mí era como forzar una Unión, un para siempre juntos y que nada nos iba a separar. Pero algo había, no era lo que yo quería. A partir de ese día nuestra relación se acabó, pues nada volvió a ser igual. En su rostro comenzó a reflejarse una expresión de desesperación. Como si su propia creación la estuviera consumiendo. Ella me dijo que no había hecho brujería alguna. Me dijo que había visto algo parecido en uno de sus viajes y le pareció un gran detalle para demostrar su amor hacia mí. Era una manera de decir que estaríamos unidos para toda la vida.

1:31:29 Lo siento, pero sus palabras no resultaban para nada que dijera la verdad. Le mentí cuando le dije que eso no era lo que yo deseaba. Por ese momento, el descubrir que me estaba haciendo brujería cambió todo. Se le notó un poco molesta y se compuso rápidamente, pero cuando le dije que me había deshecho de su fetiche se molestó tanto que fue que se descubrió a sí misma sobre haber ido con una bruja para que hiciera aquel amarre. Yo di por terminada nuestra relación. Para mí fue un San Valentín decepcionante. Paola se fue y lo que supe de ella fue unos meses después, una amiga en común me contó que sus noches se volvieron como si nunca volviera a salir.

1:32:21 El sol se le hacían eternas, su piel palideció y su mirada se tornó vacía. Cuando supe lo que le estaba sucediendo, fui a buscarla. Y le dije que buscara ayuda, pero cada vez que sacaba el tema su actitud se volvía agresiva, diciéndome que el que necesitaba ayuda era yo. Reía sin motivo y me miraba con odio, como si yo fuera el culpable de que ella hubiese recurrido a hacerme un amarre. Como les dije en un inicio, no lo necesitaba, pues yo la amaba, pero su desconfianza e inseguridad la llevo a hacer aquel amarre. Las cosas solo empeoraron con el tiempo. Su madre un día encontró su habitación cubierta de objetos extraños, círculos dibujados en el suelo, velas negras y rojas, fotografías nuestras con frases que se utilizan algo como que nunca la deje de amar y me quede a su lado. Intentaron hacerla entrar en razón, pero ya no era la misma. Algo en ella se había roto.

1:33:32 Un día, incapaz de soportarlo más, decidí marcharme. No podía seguir ahogándome en algo que yo no pedí que me hicieran. Cuando me fui a despedir de ella, su rostro reflejó una expresión que nunca olvidaré. Fue una mezcla de tristeza y furia, de resignación, como si supiera que había perdido y no había marcha atrás. No me detuvo, no dijo nada. Sólo se quedó ahí, mirándome con melancolía de lo que pudo haber sido y por su culpa. No fue en las cajas que empaqué. Guardé aquel frasco envuelto en aquel paño deshilachado. Un amigo me recomendó con un brujo, el anciano a verme me observó por unos momentos saqué el paño con el frasco. El brujo al verlo me dijo que ese embrujamiento estaba mal, hecho que no funcionó en mí, pero sí en quién lo hizo. Aún así me hizo una limpia y puso el frasco en una cajita negra y me mandó a enterrarlo en un cementerio en la tumba que yo quisiera.

1:34:45 Además me dio un amuleto que me protegió al menos como unos 3 años y el cual iba a que me diera otro cuando. El amuleto cumplía con su función. La tumba donde lo enterré era de un joven que había fallecido justamente un 14 de febrero. Desde entonces odio San Valentín. No por rencor ni por miedo, sino porque me recuerda lo que pueden llegar a hacer algunas personas cuando son inseguras en lo que a su pareja se refiere, eso se vuelve en obsesión. Paola se casó unos 2 años antes que yo, lo cual me dio gusto. Lo irónico en esto es que yo me casé en el 2005, un 14 de febrero, día de los enamorados.