Feb. 9, 2026

7 HISTORIAS DE TERROR EN CARRETERAS DE MÉXICO | RELATOS REALES - INFRAMUNDO RELATOS

7 HISTORIAS DE TERROR EN CARRETERAS DE MÉXICO | RELATOS REALES - INFRAMUNDO RELATOS
7 HISTORIAS DE TERROR EN CARRETERAS DE MÉXICO | RELATOS REALES - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
7 HISTORIAS DE TERROR EN CARRETERAS DE MÉXICO | RELATOS REALES - INFRAMUNDO RELATOS

Relatos de terror reales narrados por Inframundo.Historias ocurridas en carreteras mexicanas, donde traileros, viajeros y automovilistas se enfrentaron a sucesos paranormales, apariciones y experiencias que jamás pudieron explicar.⚠️ No escuches este episodio si manejas de noche.📌 TEXTO EXTRA PARA RETENCIÓNRelatos creados para no dormir, llenos de misterio, tensión y terror real.Usa audífonos para una experiencia inmersiva.📩 ¿Viviste algo similar? Escríbelo en los comentarios y podría aparecer en el próximo relato.📧 Envíanos tu historia a: inframundorelatos@gmail.com📌 En este episodio encontrarás historias paranormales reales y relatos de terror en México, con experiencias ocurridas en carreteras, testimonios de traileros, brujas reales y sucesos inexplicables narrados en primera persona.Relatos creados para no dormir, llenos de misterio, tensión y terror real.00:00INTRO01:13 BOLAS DE FUEGO EN CARRETERA10:31 LA NOVIA DEL TRAYECTO15:53 PERRO DE MONTE24:50 EL TORTON DE LA CARRETERA34:20 NO TOMES ESE CAMINO40:30 LA MUJER DEL IMPACTO46:46 EL NIÑO DE LA BARRANCA #RelatosDeTerror #CarreterasMexicanas #TerrorReal #HistoriasReales #InframundoRelatos #Trailero #Paranormal #NoManejesDeNoche

0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido. Muy buen día, tarde o noche, queridos madrugadores o trasnochadores, dependiendo la hora y el lugar donde nos estés escuchando. Si eres taxista, chofer, conductor o simplemente alguien vive de la noche, estos relatos son para TI. ¿Como ya es costumbre en este canal, le hago la siguiente pregunta, usted que haría si en la carretera no estuviera realmente solo? Si algo apareciera justo cuando el cansancio pesa y el silencio se vuelve más incómodo de lo común. Experiencias que no se olvidan, que obligan a mirar 2 veces por el retrovisor, aunque sepas que no deberías. Esto es Inframundo, relatos y sin más. Aquí comenzamos bolas de lumbre en la carretera basado en hechos reales.

1:28 Muy buenas noches comunidad, llevo ya 8 años como chofer de un tráiler durante los cuales me ha tocado vivir algunas experiencias paranormales. Hoy les comparto esta que es la más aterradora y extraña que me sucedió, mi nombre es Luis Rodríguez, me acuerdo que fue en un mes de octubre cuando me tocó hacer un viaje rumbo al estado de Veracruz en mi país. México me sucedió esa misma tarde que acababa de salir de la Ciudad de México, llevaba alrededor de 2 horas de camino cuando me calló la noche de rato, me estacioné en un paradero para comprar un café, para que no me llegara el sueño, porque mi idea era manejar toda la noche y entregar la carga por la mañana, ya de regreso. Me dormiría un rato en cualquier cachimba que me topara por el camino, así lo había hecho muchas veces. Me imagino que para nadie es un secreto que en ocasione los choferes recurrimos a algún tipo de fármaco para mantenernos despiertos durante muchas horas.

2:46 En esa ocasión me tomé de esa clase de pastillas para poder rendir algunos 40 minutos después. Subí a mi camión para continuar con mi viaje, haciendo bien mis cálculos. A buena velocidad llegaría mi destino a eso de las 6:00 de la mañana, quizás un poco antes justo para entregar y entonces ya más tranquilo descansaría. ¿Serían tal vez las 11:00 de la noche? Manejaba muy concentrado cuando muy metido al monte y avanzando a la par del tráiler, miré una luz, no sabía si era un foco o una lámpara. Después de voltear a verla varias veces, supe que eso era una bola de fuego.

3:38 No sé por qué volteé a mi lado izquierdo y también. Una bola luminosa y extraña avanzaba entre todos aquellos matorrales en medio de la oscuridad. La miré bien si era del lumbre de lo que estaba envuelta. Extrañamente ese fuego no se apagaba ni encendía ningún matorral con las chispas que dejaba a su paso. Por lo mismo me llamaba mucho la atención. Aceleré un poco, pero ni así las pude dejar atrás. Me parecía tan extraño que antes de caer en paranoia, traté de encontrar una explicación lógica.

4:26 Me aseguré que no fuera un reflejo de mis propias luces, que no hubiera otra carretera o rieles ferroviarios. A los pocos minutos comprobé que no era nada de eso. Seguí manejando, volteando constantemente a todos lados, claro, sin perder de vista la carretera por mucho tiempo. Minutos después algo se me vino a la cabeza, aunque me parecía increíble que esas luces pudieran ser brujas. Ya en otras ocasiones había escuchado de parte de algunos compañeros choferes. Que las habían visto por ese tramo e incluso aseguraban que esas bolas luminosas los habían seguido por muchos kilómetros. Como ninguno me había dicho que hubiera tenido problemas con eso mantuve la calma pasando algunos 5 minutos por lo menos 1 de aquellas bolas dejó de seguirme.

5:29 Por más que la busqué ya no la encontré. Luego la otra también desapareció, todavía por uno o 2 km. Mantuve la velocidad que llevaba. Después la disminuí porque me podía parar. El federal manejaba más tranquilo cuando de manera inesperada algo se estrechó contra la ventana lateral del camión. Se escuchó tan fuerte que por un momento perdí el control del tráiler. De hecho, y quizás por inercia, estuve a punto de frenar para averiguar que había sucedido. Me bastaron unos segundos para saber que lo que había golpeado era una de esas bolas de fuego, porque todavía alcancé a ver muchas chispas como pude. Logré controlarme y le puse atención al camino. Todavía no salía de mi sorpresa cuando escuché que movían la manija de la puerta derecha intentando abrirla. Por suerte se encontraba con seguro, pero de verdad que eso era algo muy extraño.

6:41 Por lo mismo me comencé a poner nervioso. No lograba entender por qué sucedía eso al mirar por el espejo lateral. Pude darme cuenta que había un bulto negro parado en el estribo del lado del copiloto. Era ese bulto quien intentaba meterse por ir mirando el espejo varias veces, invadí el carril contrario. Entonces traté de ignorar todo y concentrarme de nuevo en la carretera, porque si no lo hacía así, podría terminar todo en un accidente. No puedo negar que para ese momento ya iba asustado por lo que llevaba en el estribo y aunque fuera de reojo, volteaba mi costado derecho sólo para comprobar que nadie se hubiera metido a la cabina del Tráiler.

7:35 El ruido de la MANIJA se seguía escuchando. Nunca me había sentido tan solo e incluso vulnerable. Volví a acelerar. Porque el solo hecho de pensar que estaba siendo acosado por una o varias brujas me hacía querer alejarme lo antes posible de ese tramo solitario de la carretera. Apenas habían transcurrido unos cuantos minutos cuando escuché otro golpe, sólo que esta vez fue sobre la cabina. Lo que cayó fue algo pesado que sentí que había asumido el techo.

8:16 Segundos después alguien comenzó a golpear exactamente sobre mí. Ya no podía con mis nervios, lo único que se me ocurrió hacer fue ponerme a rezar. Sin embargo, todos aquellos ataques no cesaban, al grado que llegué a pensar que detendría el camión y me privarían de la libertad. Sabía que al hacerlo se beberían mi sangre. Comencé a llamar por radiofrecuencia, pero nadie me contestaba. Había mucha interferencia y eso me ponía más desesperado. De nueva cuenta, miré bolas de lumbre volando entre el monte, solo que ahora a unos cuantos metros del tráiler. En realidad no tenía forma humana, pero no había ninguna duda que eran brujas volando.

9:13 Envueltas en fuego, de pronto me prendieron unas torretas. La verdad, nunca me había dado tanto gusto mirar a la Federal de caminos. Cuando me detuvieron les pedí ayuda y les expliqué lo que me había pasado. Para mi asombro, no me infraccionaron por la velocidad que llevaba. Al contrario, me escoltaron para que saliera de ese tramo donde, según sus propias palabras de los oficiales, acechaban las Brujas. ¿Eran esas las causantes de muchos de los accidentes que por ahí sucedían? Al siguiente día, cuando revise el tráiler, encontré las huellas y las abolladuras que le dejaron esas criaturas. Con un poco de nervios me presenté en la empresa. Aunque en la oficina no me creyeron lo de las bolas de fuego, no me descontaron los gastos de la reparación. Hasta la fecha trabajo como chofer de carretera. Me han pasado muchas cosas inexplicables, pero ninguna como lo que me sucedió esa noche.

10:25 Todo esto pasó muy cerca de Tierra blanca, Veracruz. La novia del trayecto, historia de terror basada en hechos reales de Efraín Salcedo. Muy buenas noches, Inframundo, les escribo desde San Luis Potosí, donde llevo años transportando cosechas de los ranchos cercanos. Muevo desde sacos de frijol hasta carga de limón y aunque uno se acostumbra al ruido de la soledad y a los caminos interminables, hay sucesos en carretera que nunca se olvidan.

11:12 Mi camión ha sido casi un compañero más en mi vida y aunque siempre supe que en ciertos trayectos ocurren cosas extrañas, nunca creí que alguna me tocaría a mí. Aquella semana me tocaba apoyar a un vecino con el traslado de su cosecha de limones. Los otros camiones que lo ayudarían no llegaron por contratiempos y me tocó hacer todos los viajes. Yo solo eran más o menos las 10:00 de la noche cuando terminaron de cargar la última camioneta. Apúrense Cabrones. Échenle ganas. Sí, patrón.

11:54 En eso andamos. Ese viaje sería el último del día. Los jornaleros se quedaron a acampar en el campo, pues siempre decían que manejar en la noche por esos caminos era asunto de valientes. Sólo un hombre mayor, Don Aurelio, decidió acompañarme en la cabina. Íbamos platicando de cualquier cosa mientras avanzábamos despacio. En esa carretera no hay luminarias por tramos enormes. Kilómetros completamente a oscuras, donde sólo la luz amarilla de los varos parece existir.

12:36 De pronto le pregunté qué querían decir los trabajadores cuando advertían que manejar de noche era peligroso. Él se acomodó el sombrero y me contó que hacía muchos años en uno de esos tramos. Una familia tuvo un accidente fatal mientras llevaban a su hija para casarse en un pueblo vecino. La muchacha iba vestida de novia, murió en el impacto y, según contaban los habitantes del rumbo, no logró separarse nunca de ese camino. Yo era incrédulo. Le respondí que no creía en nada de eso. Pero él solo bajó la mirada y siguió viendo la carretera por la ventana en silencio.

13:26 Pasamos unos minutos sin hablar. Avanzamos lentamente por una curva larga que desembocaba en un entronque hacia la carretera federal. Fue entonces cuando la VI. Una figura iba a la orilla del camino. La noche era fría y se me hizo extraño ver a alguien allí sola, sin luz alguna cerca. Reduje la velocidad por precaución. A medida que el camión se acercaba, noté que era una mujer joven. Al principio pensé que quizá necesitaba ayuda, pero entonces distinguí el vestido. Era un vestido de novia largo.

14:11 Desgastado, cubierto de Tierra y lodo. Al quedar a su lado, volteé para verla mejor. Lo que encontré me heló por completo. Bajo el velo blanco no había un rostro humano, sino una calavera reseca con cuencas vacías que parecían absorber la poca luz que había. Su mandíbula estaba entreabierta, como si tratara de emitir un lamento que no lograba salir. Grité sin quererlo, un grito que hizo que Don Aurelio reaccionara sobresaltado. Apenas pude mover la cabeza. El anciano entendió que yo también la había visto el resto del camino.

14:59 Avanzamos en la impresión. No me dejaba pensar el viejo. Me dijo que muchas tragedias ocurridas en esos lugares pasaban desapercibidas porque la gente del campo se encierra temprano. Sólo los que viajan de noche pueden confirmar que las historias de carretera no son simples leyendas. Hasta hoy sigo trasladando cosechas, pero jamás olvido aquella visión. La novia del trayecto muerto, como muchos la llaman, sigue caminando a la orilla de la carretera, buscando quizás el camino al altar que nunca alcanzó.

15:47 Un saludo desde San Luis Potosí y gracias por leerme. Muy buenas noches a toda la Comunidad. Creo que mi nombre no es importante y prefiero el anonimato. Comienzo con mi historia. Cuando era apenas un joven de 19 años tuve mi primer viaje como camionero. Aquí les cuento mi experiencia. Fue al Estado de San Luis Potosí.

16:29 Recuerdo muy bien que era un viernes. Estaba previsto entregar la carga el sábado por la mañana y regresar a mi ciudad el domingo por la madrugada. Serían como las 4:00 de la mañana cuando iba pasando por matehuala. Después de algunos kilómetros se me apagó el tráiler sin ninguna razón. Por suerte había espacio a un costado de la carretera y ahí logré pararme. La verdad era que sabía un poco de mecánica, pero la falla al parecer había sido eléctrica porque no encendía ninguna luz y de eso sí, no conocía nada.

17:11 De todas maneras me bajé a revisar, levanté el cofre y alusando con una pequeña linterna. Traté de encontrar el desperfecto. Como es de suponerse, no lo encontré siendo mi primer viaje solo no sabía que hacer. Aún así, traté de mantenerme en calma al quedarme sin energía. No me podía comunicar con alguien para pedir ayuda. Además, me encontraba incompleta. Oscuridad, coloque un triángulo fosforescente, pero no me convenció que ayudara en mucho. Entonces pensé en encender una fogata.

17:51 Por si pasaba alguien me viera y quizás se detuviera para ayudarme con cuidado y alusándome con la linterna. Me metí al monte para juntar algunas ramas secas, las suficientes para que el alumbre durará unas cuantas horas, por lo menos 2 hasta que llegara el amanecer. Entonces todo sería más fácil, con mucha precaución porque podría encontrarme con alguna tarántula. ¿O tal vez hasta una víbora? Por unos minutos fui juntando poco a poco las ramas cuando ya tenía una buena cantidad. Caminé unos 30 m después de la caja y muy pegado a la carretera. Prendí el fuego pronto encendió porque todo estaba muy seco. Me quedé a cuidar el fuego para evitar que se fuera incendiar el monte, además, me ayudaría a aguantar el frío que ya sentía. Repito, se hizo una buena llamarada. No me esperaba que con ese resplandor de la lumbre viera a un animal en medio del monte, tal vez a unos 10 m de la carretera.

19:05 Era extraño porque me encontraba muy lejos de cualquier pueblo. Mirándolo bien, tenía la figura de un perro bastante grande. Lo inquietante era que estaba parado en sus patas traseras. Lo estuve observando por unos segundos. Me asusté cuando lo vi caminar. Así, de pronto se agachó perdiéndose entre todos los matorrales y arbustos. La linterna que tenía no me alcanzaba para mirar si se me acercaba ese animal. Entonces le eché todas las ramas a la lumbre de una vez lo hice para alcanzar a ver más tramo de monte y así fue. Las llamas se alzaron unos metros. Lo que no pensé fue que así se acabarían más pronto las ramas. Cuando reaccioné, ya no había remedio. Se las había aventado todas y no era prudente meterme otra vez entre el monte por más, sabiendo que podría toparme a ese animal que ni siquiera sabía lo que era. Me puse bastante nervioso por lo que había visto. El sonido que hacían las ramas al quemarse no me permitían escuchar bien por dónde caminaba ese animal. Tal vez eran mis nervios, pero me parecía escuchar un gruñido que se acercaba.

20:34 Estuve Volteando por todas partes. Estaba tan nervioso que los matorrales parecían formar figuras que se movían con el resplandor del fuego. Bajé la mirada buscando algo. Con qué defenderme. Solo unos minutos después volví a ver a aquella extraña figura, pero ahora un poco más cerca del trailer. En ese momento me cayó el 20. Tenía que ponerme a salvo y el único lugar era subirme al camión, sólo que esa criatura. Lo andaba rondando, según mis cálculos. Todavía faltaba un poco más de 1 hora para que amaneciera.

21:17 Si ese animal era un depredador, no creía que pudiera sobrevivir todo ese tiempo porque además no traía nada. ¿Con qué poder defenderme? Se pasaban los minutos de manera desesperante. Miraba como la intensidad de la lumbre iba disminuyendo. De manera increíble, hasta ese momento no había pasado ningún vehículo. Volteaba para todos lados de la carretera y todo era oscuridad. Vi una oportunidad para subirme al tráiler cuando esa criatura caminó hacia el monte. Entonces corrí por la carretera.

21:59 En serio, que fueron segundos, que parecían interminables. Me Subí a la cabina del camión y me encerré por dentro. Hasta allí no llegaba el resplandor del fuego por lo mismo. Todo era negrura a mi alrededor. Comencé a escuchar que caminaban muy cerca del Tráiler, tratando de no hacer ruido. Me metí entre el tablero y el asiento del copiloto. Ahí me quedé en silencio. No puedo negar que tenía miedo, sobre todo cuando intentaron abrir las puertas. No podía pensar que pudiera ser una persona porque se escuchaba un fuerte respirar y el gruñido del animal bastante grande. Además, se escuchaban rasguños en todo el camino. Cuando empezaba a aclarear ya no se escuchaba nada. Entonces salí de donde estaba y comencé a ver por las ventanas. Como a cada segundo se distinguía un poco más, logré ver que un animal se metía entre el monte. No puedo describirlo de otra forma. Era un perro que caminaba encorvado y en sus patas traseras.

23:14 Pronto se perdió. Entre los cactus y nopaleras aparecieron los primeros rayos del sol. No me bajé de inmediato. De hecho, lo hice hasta que alguien se detuvo a ayudarme. Cuando hablé con una persona oculté mis nervios, pero eso sí, volteaba constantemente rumbo al monte. Quizás me notó nervioso aquella persona porque me pregunto si todo estaba bien. Le dije que si no, me atreví a contarle lo que me había sucedido. Por temor a que no me creyera o se asustara y se fuera sin ayudarme. Por buena suerte logró encender el tráiler.

23:58 Le agradecí y se marchó. Me dijo que se iría despacio por si se me llegaba a apagar otra vez. Cuando me iba a subir al camión vi las marcas de Rasguños en la puerta. También había por toda la caja. Maneje nervioso, hasta dejar la carga. Luego regresé deprisa al pasar de nuevo por ese lugar. Ni siquiera voltee para que no se me quedara grabada la imagen donde vi a esa criatura. Cuando cuento esta historia, tratan de convencerme de que sólo fue un perro de monte. Yo estoy seguro de lo que vi, quizás.

24:39 No puedo asegurar que era una nawal o una cosa de esas, pero sí que no era algo de este mundo. El thorton de la carretera basado en hechos reales. La mayor parte de mi vida la he pasado en la carretera y es algo que de verdad lo he disfrutado mucho. No puedo negar que es como lo dicen las personas, hago lo que me gusta y además me pagan por lo mismo. No es de extrañarse que tenga muchas experiencias que contar.

25:24 Pudiera compartir algunas situaciones de verdad inquietantes, extrañas o peligrosas que podrían pasar a los futuros choferes que apenas se animan a recorrer la carretera. Pero esa no es mi intención. Solo quiero compartir con todos ustedes algo terrible que me sucedió y que me dejó marcado para siempre. Mi nombre es rodolfo fuentes. Corría el año del 2003. Al menos en mi estado apenas estaban surgiendo grupos armados ahora llamados cartel del crimen organizado. Todavía en ese tiempo las carreteras no eran tan peligrosas. Podíamos manejar de día y de noche sin tanta preocupación. Lo vuelvo a repetir, por lo menos en mi Estado. Por lo mismo, era común que levantáramos personas a mitad de la carretera, sobre todo si se trataba de mujeres que esas pagaban el aventón con favores, si saben a lo que me refiero. También era algo normal que alguien se detuviera a ayudar cuando se necesitaba.

26:38 Una tarde. Manejaba por una solitaria carretera. Había encendido la radio, pero había tanta interferencia que poco se podían escuchar las canciones. Como siempre, iba muy concentrado por eso. Mire, a kilómetros de distancia. Que un camión de los llamados thorton se encontraba metido algunos metros entre el monte, sabiendo que pudiera necesitar ayuda, decidí que pararía como luego dicen, hoy por ti, mañana por mí. Aunque no veía nadie, puse las luces intermitentes y comencé a bajar la velocidad.

27:20 Me bajé con cuidado a una orilla de la carretera. Me paré muy cerca de aquel camión. Mientras me acercaba, me di cuenta que las puertas del torton se encontraban abiertas, pero todo era silencio. Llegué hasta el camión, grité un buenas tardes, lo hice varias veces, pero nadie respondió, Caminé alrededor, no había nada. Me pareció extraño, pero. Pudiera ser que el chofer anduviera haciendo alguna necesidad con la vista. Revise el interior de la cabina. Pero todo parecía normal.

28:01 Después de unos minutos nadie regresaba. Me iba a retirar. Cuando escuché unos gritos que venían desde el monte, se escuchaban por pausas. Los estuve escuchando hasta convencerme de que era una persona la que gritaba de dolor y pedía ayuda. Esto no lo debía hacer, pero como dije al principio, antes no había tanto peligro en la carretera. Me fui a investigar. Después de caminar algunos 30 M por el Tupido monte, las quejas y los gritos se escuchaban cada vez más cerca. Caminé otros 20 m más.

28:45 Cuando ya me había alejado demasiado de la carretera, me topé con una escena de verdad escalofriante, para ese tiempo nunca había visto cosas semejante. 3 hombres encapuchados estaban agrediendo de manera por demás salvaje a una persona, seguramente era el chofer del torton. En ocasiones no se escuchaban sus gritos porque le ponían una bolsa de plástico en la cabeza mientras le pegaban con un bate. Por unos minutos me quedé observando todo lo que le decían y que aquí no puedo mencionar, pero sé que se lo estarán imaginando. Era evidente que lo iban a privar de la vida. Lo iban a desvivir.

29:35 De pronto, uno de ellos quizás sintió mi presencia porque se detuvo y comenzó a recorrer el monte con la vista. No puedo narrar lo que sentí. Fue un miedo paralizante que ni siquiera me permitía respirar. Me agaché lo más que pude para que no me fueran a descubrir. Los tenía como a unos 12 m, quizás un poco menos. Tuve la oportunidad de correr sin que me alcanzaran, pero no podía hacerlo. Supe que estaba en peligro cuando otro de ellos también comenzó a mirar los matorrales con detenimiento de pronto.

30:24 Los hombres dirigieron su mirada hacia donde yo me encontraba agazapado y algo se dijeron entre ellos. Lo último que pude ver fue cuando sacaron un cuchillo y se fueron sobre el chofer. En ese momento reaccioné y comencé a retroceder. Primero lo hice despacio, pero cuando escuché aquellos gritos tan horribles, entonces corrí cuanto pude. No estaba seguro que me perseguían, pero yo escuchaba y sentía sus pasos cerca de mí. Varias veces me llegué a atorar con las ramas espinosas de los matorrales más grandes y me estremecí pensando que me habían agarrado los hombres. Por suerte, nunca fue así.

31:13 Llegue al tortonjadeando porque además del susto, no estaba acostumbrado a correr. Me detuve un momento. Puse mis manos en las rodillas y tome un poco de aire que ahí iba caminando rumbo al tráiler cuando me gritaron a lo lejos que me detuviera. Ni siquiera volteé. Corrí lo más rápido que pude. Encendí mi camión y sin la precaución de ver si venía algún auto, me Subí a la carretera y aceleré mirando más tiempo hacia atrás por los espejos retrovisores que la propia carretera. Manejé por kilómetros. Gracias a Dios ya no traía carga porque sino todo hubiera sido más lento y desesperante.

32:01 Manejé y Manejé hasta que por fin llegué a mi ciudad. Entregué el camión y sin dar ninguna explicación, jamás regrese por miedo a que me fueran a buscar. Si aquí terminara mi historia, todo hubiera quedado como un tremendo susto. Nada más. Para mi desgracia no fue así, porque todo el tiempo me sentía observado por lo mismo. Me enclaustré en mi casa tratando de ocultarme de todos, de cualquier mirada extraña. Lo peor era que por las noches sufría de terribles pesadillas que me transportaban en ese momento y miraba aquella tortura hasta su desenlace. Pero al final me veía perseguido por esos hombres encapuchados, quienes corrían detrás de mí con cuchillos en mano. Cuando despertaba, le daba las gracias a Dios de que todo hubiera sido un sueño.

33:03 Porque de verdad que para mí era aterrador. Así se fueron pasando las semanas, al igual que los meses. Era tanto el susto que tenía que deje de comer. Por lo mismo bajé de peso considerablemente. Un día hasta mi casa llevaron a una señora para que me curara de espanto. No recuerdo bien qué tanto me hizo, pero después de 3 o cuatro limpias con algunas hierbas, me comencé a sentir mejor. Pasó todo un año completo para que volviera a manejar un tráiler así, poco a poco recuperé la confianza. Cuando se intensificó la violencia comenzaron las balaceras, los bloqueos y a colgar personas en los puentes, además de otras cosas todavía peores. Lo que me tocó ver para los demás ya no era nada, pero para mí fue algo que me atrementó por mucho tiempo. Creo que está demás decir que nunca jamás me he detenido a ayudar a nadie y estoy seguro que nunca lo haré. Gracias por escucharme, no tomes ese camino basado en una anécdota verídica.

34:31 Muy buenas noches, Inframundo. Mi nombre es Germán Ruiz y durante años trabajé como chofer privado en diferentes plataformas. Desde mi primer día me tocó transportar todo tipo de gente, jóvenes, fiesteros, borrachos, familias, personas nerviosas y otras bastante inquietantes. Pero nunca pensé que viviría algo que marcaría mi vida para siempre. De hecho, jamás creí en lo sobrenatural. Hasta aquella noche, mis rutas eran siempre las mismas trayectos urbanos por las zonas más transitadas de Naucalpan, en el estado de México.

35:15 Una tarde de agosto, bajo la lluvia constante, una de mis clientes frecuentes me pidió un viaje especial hacia una zona rural, al monte de la ciudad, un lugar donde yo jamás había estado. Nada me pareció extraño. Esa señora siempre era amable, siempre puntual. Me explicó que asistirían a una fiesta y que yo debía llevarlas y regresar por ellas a las 3:00 de la mañana. Ambas rutas fueron pagadas desde el inicio y por una cantidad bastante generosa. Así que acepté sin pensarlo, pase por ella y por sus acompañantes a las 4:00 de la tarde. El viaje fue tranquilo, entre Risas y Pláticas llegamos al terreno donde se celebraría la fiesta. Las dejé ahí con las instrucciones acordadas. Como no aceptaría más viajes esa noche decidí volver a casa a las 11:00.

36:17 Salí a comprar algo para cenar y comencé el trayecto de regreso hacia ese camino solitario, donde debía esperar por ellas. A unos minutos del lugar VI a una joven de unos 15 años caminando bajo la llovizna. Llevaba puesto un vestido de fiesta completamente sucio y enlodado. Al principio no me extrañó, pues había llovido todo el día, pero me inquietó verla sola en ese camino vacío, sin entender, porque sentí la necesidad de detenerme.

36:58 Ella me observo fijamente y aunque no pronuncié palabra alguna, parecía entenderlo todo. Caminé unos pasos más adelante. Cuando la escuché advertirme con un gesto severo que no debía seguir por ese sendero, pues allí solo caminaban las brujas durante la madrugada. Nunca había creído en eso. Por curiosidad, decidí comprobarlo. Le indiqué que esperar en el auto, mientras yo revisaba a pie la zona. Conforme avanzaba, escuché risas que no se parecían a las de una fiesta, como una música extraña, sin ritmo ni melodía. Me acerqué lo suficiente para ver el interior del claro. Todas eran mujeres, ningún hombre, ninguna voz masculina. Mujeres de todas las edades danzando alrededor de la hoguera.

38:00 Hasta ese momento pensé que sólo era un festejo raro, pero entonces llegaron al centro una Mesa de piedra donde colocaron un chivo negro al que degollaron sin titubeo. Luego embarraron su sangre en sus cuerpos mientras reían de una manera inhumana. Lo que siguió me paralizó. Esas mujeres comenzaron a deformarse, sus extremidades se alargaron de forma grotesca, sus torsos retorcieron, sus rostros se estiraron, perdiendo toda forma humana. Después comenzaron a quemarse a sí mismas en la hoguera, sin ningún dolor, sin resistencia, para luego elevarse en el aire envueltas en fuego. Como sombras ardientes que se desprendían de sus cuerpos, tapé mi boca para no gritar, Retrocedí como pude. Sentí que cada movimiento hacía crujir las ramas bajo mis pies. Estaba seguro que me habían escuchado. Corrí hacia el auto tan rápido que por momentos creí que me desplumaría.

39:17 Cuando llegué, la joven del Vestido sucio ya no estaba. Solo había una marca oscura en el asiento, como si hubiera estado empapada en lodo o algo peor. Arranqué sin mirar atrás. En el camino. Sentí que algo me iba siguiendo, respirando sobre mí, rozando la parte trasera del coche. Cuando por fin llegué a mi casa, note que algunas partes de mi cabello habían encanecido de la nada y que mi piel había perdido color. No dije nada. Al día siguiente cambié mi número, renuncié a las plataformas y me cambié de domicilio. Desde entonces trabajo en una oficina. Jamás vuelvo a manejar solo por caminos desconocidos y de madrugada.

40:09 A veces pienso en la joven. Quizás fue una víctima de esas mismas criaturas. Tal vez quiso advertirme. Tal vez nunca estuvo realmente ahí. No lo sé. Lo único que tengo claro es que ese camino no pertenece al mundo de los vivos. La mujer del impacto, historia de terror basada en hechos reales compartida por Tomás Rendón. Muy buenas noches, comunidad. ¿Comienzo con mi historia haciendo esta pregunta, cree usted en los espantos?

40:55 Yo jamás lo hice. Me burlaba de cualquiera que contará una historia sobrenatural. Era ese tipo de persona insoportable que usaba el sarcasmo para humillar a quienes aseguraban haber visto algo extraño en las carreteras o en sus casas. Me parecía absurdo creer en fantasmas, al menos hasta aquella noche. Fue en septiembre del año 2018. Asistimos a la cena anual de la empresa donde trabajo. Yo casi nunca acudo. Pero en esa ocasión pensé que sería una buena oportunidad para llevar la fiesta en paz con los compañeros, pues durante años me gané su desprecio por burlarme de sus relatos de miedo. Aunque mis intenciones eran buenas, seguía siendo el mismo escéptico de siempre después de la cena y con unas copas. Y encima noté un grupo de compañeros conversando animadamente.

42:01 Me acerqué para escucharlos, el protagonista era don Isidro, uno de los choferes más antiguos de la empresa, quien aseguraba que en la salida de león, Guanajuato, justo en el tramo que conecta con la carretera a silao, si aparecía una mujer que causaba accidentes mortales, ese tramo es famoso por sus percances. Es una de las avenidas más transitadas y peligrosas de esa zona. Pero yo en mi actitud pesada me reía en su cara y les decía que eran historias inventadas. Les aseguré que podía pasar por ahí a las 3:33 de la mañana sin que nada me ocurriera.

42:52 La apuesta fue inmediata, tal vez por orgullo, tal vez por necedad. Acepté hacerlo esa misma noche me Subí a mi auto y varios compañeros arrancaron detrás de mí para ver cómo terminaba el asunto. Esperamos a que dieran la hora y emprendí el recorrido. Iba a 60 o 70 km/h riendo como idiota, pensando cómo quedaría en ridículo la superstición de todos. Cuando me acerqué al tramo donde estaba la conexión con la carretera hacia la la vi una mujer caminando por la orilla.

43:36 A simple vista no parecía nada extraño. Parecía una persona común, pero cuando estuve a metro y medio de ella, ocurrió. Se lanzó de golpe frente a mi auto. Intenté frenar, pero no hubo forma. Iba demasiado rápido. Sentí con claridad como las llantas pasaron sobre su cuerpo. El volante se me fue de las manos y terminé chocando contra un poste con una fuerza brutal. El auto quedó destrozado y yo quedé prensado entre los fierros.

44:17 Mis compañeros, que venían a una distancia prudente, corrieron a auxiliarme. A pesar de mi dolor, lo único que podía repetir era que la mujer se me había atravesado, que no pude evitarlo y que la había atropellado de lleno. Los paramédicos revisaron los alrededores, los bomberos inspeccionaron el lugar, incluso los policías hicieron un rastreo en un perímetro amplio. No había rastro de la mujer. No había sangre, no había arrastre, no había restos de ropa, nada que indicara un atropellamiento.

45:01 Yo juraba que había sentido el impacto, como si su cuerpo se hubiera partido en pedazos bajo las llantas, pero la evidencia decía lo contrario. En el hospital, mientras yo seguía en shock, don Isidro se acercó para explicarme algo que nunca olvidaré. Años atrás aquel cruce era punto de reunión de transportistas y mujeres que trabajaban en la zona. Una de esas mujeres fue privada de la vida de una manera tan brutal y arrojaron al tránsito. Desde entonces se decía que su espíritu no había encontrado descanso y que buscaba venganza en cualquier conductor que se cruzara en su camino. Los accidentes atribuidos a ella eran incontables. Las secuelas físicas me dejaron con una pierna dañada para siempre, pero la verdadera marca fue a aceptar que no me había accidentado por imprudente, sino porque había sido atacado por algo que no pertenece a este mundo. Desde aquel día dejé de burlarme de las experiencias ajenas y hasta ahora, cada vez que cruzo por esa zona siento en el aire una energía pesada, como si la mujer del impacto siguiera buscando a alguien que pagara la

46:31 deuda que dejó la noche en que fue cruelmente asesinada. Sin más. Por el momento me despido y muchas gracias por escuchar mi historia. El Niño de la barranca, historia compartida y basada en hechos reales por Rubén Armenta trabajé más de 20 años como agente estatal de caminos, conocí a cada tramo, cada curva y cada pendiente de las carreteras que rodean Fresnillo, acá por Zacatecas. Aquella ruta estaba llena de merenderos donde los traileros descansaban y donde nosotros los patrulleros a veces alcanzábamos a comer antes de que surgiera alguna emergencia. Muchas veces ni siquiera probábamos los alimentos porque siempre había alguien que necesitaba ayuda. A mediados del verano de 1988 acudimos a un accidente terrible en una curva peligrosa.

47:48 Nadie sobrevivió. Entre las víctimas había una familia completa y según los familiares, faltaba un niño de unos 6 años. Se organizó una búsqueda durante meses revisamos barrancas, campos y brechas, pero nunca apareció. Eventualmente, las autoridades detuvieron la búsqueda. En fin, nosotros seguimos trabajando con el peso de esa tragedia en la conciencia. Pasaron 2 años una tarde rumbo a un merendero al que solíamos ir. Mi compañero me pidió que mirara al frente.

48:29 A unos metros del camino, vimos a un niño caminando solo, vaya la redundancia. Tendría unos 7 años. Detuve la patrulla y me acerque para auxiliarlo. Lo único que decía era que buscaba a su mamá. Buscamos alrededor tratando de encontrar algún vehículo detenido o algún accidente, pero no había nada. Radiamos a la central, no había reportes de desapariciones infantiles ni incidentes recientes en esa zona. Cuando regresamos, la vista al lugar donde estaba El Niño ya no se encontraba ahí. Pasé semanas pensando en eso.

49:16 No era tan normal que desapareciera tan rápido en un tramo tan abierto. Una tarde, patrullando en el mismo sector, mi compañero me golpeó el pecho para alertarme. Allí estaba otra vez. El mismo niño, la misma ropa, la misma mirada perdida. Esta vez intenté hablarle con calma para averiguar si vivía con alguien o si estaba de paso, pero sólo señaló hacia la barranca que bordeaba la carretera. Apenas volteamos, había desaparecido de nuevo. Sentí una inquietud profunda.

49:56 Algo en mí decía que debíamos bajar. Solicitamos equipos de descenso y apoyo. Las cuerdas y arneses llegaron alrededor de las 4:00 de la tarde. El terreno era escarpado, cubierto de arbustos secos y rocas sueltas. Bajé mirando cada rincón, cada hueco donde pudiera ocultarse un menor. El sol empezaba a caer cuando lo encontré entre las ramas había restos humanos pequeños. Cubiertos de Tierra y hojas, me arrodillé sin poder evitar que las lágrimas salieran. Era un niño de unos 6 años.

50:40 Vestía la misma ropa que habíamos visto en el camino. No había duda. Era el menor desaparecido en el accidente 2 años atrás. El golpe emocional fue tan fuerte que. Permanecía y un momento antes de pedir apoyo para recuperar los restos. Comprendí que ese pequeño llevaba 2 años buscando a su mamita perdida en una tragedia. Nunca volvimos a verlo nuevamente en la carretera. Después de ese día, muchos compañeros aseguran que algunos espíritus se quedan atrapados en los lugares donde murieron. Otros logran liberarse sólo cuando encuentran lo que buscan. Yo llevo décadas recorriendo esas carreteras, he visto accidentes, incendios, tormentas y cosas que muchos no creerían. Pero ninguna experiencia se compara con encontrar a ese niño de la barranca, aquel que sólo quería reunirse con su mami. Quienes ya vivieron estas experiencias saben que hay cosas que no se pueden explicar y que aparecen sólo cuando nadie está despierto.

52:06 ¿Después de haber escuchado estas aterradoras experiencias de Traileros en la carretera, apariciones en lugares desolados de los caminos, usted se atrevería a manejar de noche después de haber escuchado esto? Si el relato lo dejó inquieto, suscríbase, comparta y deje su experiencia en los comentarios. Aquí seguimos en Inframundo, relatos donde el miedo siempre encuentra el camino. Me despido y les deseo dulces pesadillas.