Feb. 28, 2026

7 HISTORIAS de TERROR de TRAILEROS en CARRETERAS - RELATOS DE TERROR

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7 HISTORIAS de TERROR de TRAILEROS en CARRETERAS - RELATOS DE TERROR
Inframundo Relatos De Terror
7 HISTORIAS de TERROR de TRAILEROS en CARRETERAS - RELATOS DE TERROR

DISFRUTA DE:00:00 SUBIDA DEL MUERTO10:43 EL CAMPESINO19:07 ANIMALES DEL CAMINO27:45 LUCES EN EL DESIERTO35:28 LA BRUJA42:00 NO RECORRAS ESA CARRETERA48:23 OJOS DE BRUJA📨 Comparte tu Relato en: inframundorelatos@gmail.com#IRDT #inframundorelatos#relatosdehorror #relatosdelanoche #historiasdeterror#HistoriasdeHorror #RelatosdeTerror#leyendasmexicanas

0:16 Buenas noches a todos los infraescuchas, mi nombre es Abraham, soy trailero, he viajado por muchos Estados de México, he conocido mucha gente. Tanto buena como mala. Mujeres y hombres que por alguna razón cambiaron mi vida. Pero en el año 2021 tuve una gran pérdida, la de mis padres. Fueron momentos muy difíciles para cualquiera que haya perdido a un familiar en esos horribles años de la pandemia. Un funeral indigno para 2 seres que me dieron la vida.

0:57 Estuve a punto de volverme loco de dolor, pero comprendí que la vida sigue y que no era mi momento aún. Así que cuando comencé a viajar nuevamente, para mí fue un gran escape. Tantas veces que había recorrido la carretera de Monterrey a laredo me pareció interminable. Las luces del Tráiler atravesaban la oscuridad de la noche. Había escuchado historias de otros conductores sobre esta zona, relatos de apariciones que surgían de la nada y aterrorizaban a quienes se atrevían a cruzar después del anochecer.

1:39 Siempre había considerado esas historias como supersticiones, cuentos para asustar a los novatos, pero esa noche el destino parecía haberme preparado una sorpresa diferente. Mi tráiler llevaba una carga pesada y el motor, aunque robusto, no era inmune a los caprichos del azar. Justo cuando la madrugada estaba en su punto más oscuro, el camión comenzó a hacer ruidos extraños. Unos minutos después, el motor se apagó por completo, dejándome varado en medio de la nada.

2:23 Miré el reloj. Pasaban de las 2:00 de la madrugada. Sabía que tendría que esperar hasta el amanecer para recibir ayuda. No había señal en el celular y la radio del Tráiler también estaba muerta. Sin otra opción, Coloqué las luces muertas a unos metros detrás del camión, esperando que al menos alertara a otros conductores de mi presencia y no se estamparan con la carga del tráiler. Me resigné a pasar la noche en la cabina solo con mis pensamientos y los recuerdos de mis viejos.

3:04 Mi esposa se había ido llevándose a los niños con ella. Solo cada 15 días podía verlos y se andaba de viaje y a mi regreso la cosa se ponía fea por no haber estado los días de visita. Bueno, ya saben de lo que les hablo. Los que tienen una situación similar a la mía lo comprenderán. El silencio de la noche era abrumador, interrumpido solo por el ocasional crujido de la estructura del tráiler y uno que otro vehículo que pasaba. Intenté descansar, pero cada sonido parecía amplificarse en la quietud.

3:49 Mis pensamientos comenzaron a divagar hacia las historias que había escuchado y una sensación de que podía haber fantasmas por ahí empezó a instalarse en mi mente. Alrededor de las 3:30 de la madrugada. Algo cambió. Los ruidos del exterior se escuchaban más cerca y comenzaron a formarse en algo más confuso. Eran voces. Cuchicheos casi inaudibles, pero claramente se escuchaban. Al principio pensé que era mi mente jugándome una mala pasada, pero las voces continuaban cada vez más claras y cercanas.

4:33 Un sudor frío empezó a recorrer mi mente mientras me convencía de que había bajar a inspeccionar. Un sudor frío empezó a recorrer mi mente mientras me convencía de que debía bajar e inspeccionar. Justo cuando intenté moverme a algo, me detuvo una presión invisible y sofocante se apoderó de mi cuerpo. Paralizándome por completo, había escuchado sobre la subida del muerto. Una experiencia aterradora en la que uno se siente inmovilizado por una fuerza sobrenatural.

5:14 Pero nunca pensé que me sucedería a mí. Además, los que me habían contado sobre eso las habían tenido en sus camas y no en un tráiler. La presión en mi pecho aumentaba y por más que intentaba moverme, era imposible. Mis músculos no respondían y sólo podía mover los ojos. Los cuales miraban con desesperación alrededor de la cabina. Los murmullos se hicieron más fuertes, como si las voces estuvieran justo al lado de mi oído. Sentí que algo me observaba. Una presencia oscura y con mucha maldad, que parecía disfrutar de mi entorno.

5:59 Una presencia oscura y con mucha maldad que parecía disfrutar de mi terror. La presión se mantuvo durante lo que parecieron horas, aunque debieron ser solo unos minutos. En medio de mi desesperación, recordé las oraciones que mi madre solía recitar cuando era niño. Con mucho esfuerzo comencé a rezar en silencio, repitiendo las palabras con fervor, y poco a poco la presión comenzó a disminuir. Sentí como si una carga invisible se levantara de mi pecho.

6:40 Permitiéndome finalmente respirar con normalidad. Los murmullos se desvanecieron y la oscuridad en la cabina pareció retroceder. Agradecí en silencio mientras continuaba rezando buscando consuelo en mis padres fallecidos, a pesar de que la experiencia había terminado. No pude volver a descansar. El miedo de que la subida del muerto pudiera repetirse me mantenía alerta, mis ojos abiertos y mi mente en constante vigilancia. Los minutos se pasaron lentamente y cada pequeño sonido me hacía saltar. El silencio de la noche ya no era un consuelo y quería que ya amaneciera para irme de ahí.

7:33 Finalmente, los primeros rayos del amanecer comenzaron a teñir el cielo de un gris pálido. La luz trajo consigo una sensación de alivio. Sabía que la ayuda llegaría pronto, pero la experiencia de la madrugada me había dejado marcado. Cuando finalmente llegaron los mecánicos, arreglaron el camión rápidamente. No mencioné lo que había sucedido. No quería parecer un loco o asustar a otros con historias que apenas podía comprender. Yo mismo solo quería alejarme de esa carretera lo más rápido posible.

8:16 El resto del viaje transcurrió sin incidentes, pero la experiencia de aquella noche nunca me abandonó cada vez que pasaba por esa zona. Sentía un nudo en el estómago y mi mente volvía a aquellos murmullos y a la parálisis que me había mantenido prisionero por unos segundos, lo que para mí fue una eternidad. A partir de esa noche siempre lleve conmigo una pequeña medalla bendita, aunque nunca volví a experimentar algo similar. El recuerdo de esa madrugada. Me acompañó en cada viaje, recordándome tener precaución a la hora de viajar por las noches. En uno de mis viajes conocí a una monja en la cual me miró la medalla que traía en una cadenita de oro. Ella me dijo que colocara una medalla de San Benito en mi camión, este me protegería de todo mal, pues el demonio retrocede al traer una de esas medallas. Le conté lo que me había sucedido hacía poco tiempo. Ella me preguntó si estaba pasando por algún duelo de pérdida de un ser querido y le conté lo de mis padres. La boca me dijo que las almas en pena que no hayan sido buenas en vida se alimentan de la tristeza, de aquellos que estamos vivos, de la

9:50 desesperación y de algo que me dejó con la boca abierta. Fue cuando me aclaro que de aquellos que han intentado quitarse la vida por uno mismo, todo eso atrae seres de bajo astral. A pesar de ser una religiosa, la monja parecía conocer muy bien ese tema de lo sobrenatural. Traigo la medalla de San Benito en el espejo retrovisor y cada vez que salgo de viaje. Les pido a mis padres que me den su bendición, fui ayudante de Trailero por casi 3 años en mis viajes, con ellos tuve experiencias que me hicieron creer en los fantasmas, duendes y brujas.

10:52 Mi nombre es ENOC, actualmente tengo 35 años y trabajo en una empresa de logística. Recuerdo que Enrique uno de los camioneros que sólo hacía sus viajes a corta distancia por el día, ya que los demás viajaban por las noches y recorrían grandes distancias a otros Estados. En esa ocasión Enrique me dijo que necesitaba de mi apoyo, pues el tráiler acababa de salir del taller y no quería viajar solo, así que me preparé para el viaje.

11:33 Esa fue una tarde calurosa y despejada, perfecta para recorrer la carretera hasta el puerto donde llevamos la carga. Conocí a Enrique desde hacía algún tiempo y me agradaba viajar con el. Nos dirigíamos hacia el norte llevando una carga de productos agrícolas a una ciudad. El sol brillaba intensamente y el calor del asfalto se mezclaba con el ruido constante del motor del Tráiler. Esto hacía que se crearan formas sobre el asfalto caliente. Todo transcurría con normalidad hasta que en un tramo especialmente desolado de la carretera.

12:19 Algo inusual llamó mi atención a lo lejos. En medio del asfalto vi una figura que parecía estar detenida, inmóvil. A medida que nos acercábamos, la silueta comenzó a tomar forma. Era un hombre de apariencia envejecida, con el rostro marcado por arrugas. Sus ropas estaban sucias y desgarradas, como si. Hubiera pasado por una terrible experiencia, pero lo más extraño era que sus pies no tocaban el suelo. Parecía flotar a unos centímetros del asfalto y Enrique me lo señaló apuntando con su dedo hacia la figura.

13:08 Eso es un fantasma, me dijo muy seguro de lo que veía. Pensé que sólo lo había visto yo, pero él también veía al hombre visiblemente nervioso. Comenzó a reducir la velocidad. El vehículo se detuvo a poca distancia de aquella aparición. Nos quedamos paralizados, incapaces de movernos o de apartar la vista de aquella aparición. El hombre nos miraba fijamente con unos ojos vacíos. Yo sentía un escalofrío recorrer mi espalda. Quise decir algo, pero las palabras simplemente no salían de mi boca. Fue después de unos momentos que le pregunté por qué no seguíamos.

13:57 Y Enrique me dijo que hasta que desapareciera por completo no comprendía. Y le dije que ya estaba muerto, que no sentiría que lo atravesaríamos. Enrique me dijo que aunque eso era el alma en pena de alguien que quizás falleció allí en algún accidente o algún auto que lo arrochó, no quería decir que él no respetara el alma del pobre anciano. Los minutos pasaron con una lentitud exasperante. La figura del hombre continuaba allí. Flotando sin hacer ningún movimiento, de repente comenzó a desplazarse cruzando la carretera con una lentitud sobrenatural.

14:51 Mis ojos siguieron su trayectoria hipnotizados por la forma en que se movía sin tocar el suelo. Cuando finalmente alcanzó el otro lado de la carretera, la tensión en el aire pareció disminuir. Sentí como si pudiera respirar de nuevo. Enrique encendió el motor y pudimos reanudar la marcha, pero el ambiente dentro de la cabina se sentía con una inquietud que no había sentido hasta ese momento. No pronunciamos ni una palabra durante varios kilómetros, ambos sumidos en nuestros pensamientos.

15:35 Yo tratando de procesar lo que habíamos presenciado, lo que más me perturbaba era el hecho de que había sucedido a plena luz del día. Siempre había escuchado historias de apariciones y fantasmas que se manifestaban en la oscuridad de la noche. Pero esto había sido diferente. El sol brillaba intensamente, el cielo estaba despejado y sin embargo. Habíamos visto algo que desafiaba toda lógica y comprensión. Finalmente rompí el silencio para comentar lo extraño que había sido todo aquello. Enrique Asintió en silencio, aun con la mirada fija en la carretera.

16:23 Sabía que él también estaba tratando de encontrar una explicación racional para lo que acabábamos de ver durante el resto del viaje. La imagen de aquella aparición permaneció por un buen rato en mi mente. No importaba cuánto intentara apartarla. Siempre volvía. Antes de llegar a nuestro destino, nos detuvimos en una estación de servicios para descansar y reabastecernos. Mientras Enrique hablaba con uno de los empleados, aproveché para indagar sobre historias locales y apariciones o sucesos extraños. Desde la carretera, el encargado, un hombre mayor, me contó algunas anécdotas, pero ninguna coincidía con lo que acabábamos de ver. El encargado me contó que sea de noche o de día, las almas en la carretera se hacen presentes.

17:23 A veces las vemos y a veces no cuando. Reanudamos nuestro viaje. Esa aparición no había sido la única que Enrique había presenciado, pues me contó que cuando él era joven y viajaba con su padre, en una ocasión vieron a una mujer en medio de la carretera. Su padre disminuyó su velocidad y como pudo pasó a un lado de aquella aparición. Este le comentó a su padre que eso fue tonto, pues esa mujer era solo un fantasma. Y su padre le contestó que a los muertos y a las almas de éstos se les debe de tener respeto. Una lección que Enrique aprendió de su padre. Cuando veníamos de regreso ya estaba oscureciendo. Pasamos por la misma carretera, la verdad. En ese tramo busqué al hombre, pero ya no lo vi. Enrique se percató de eso y me comentó que quizás. Esa sería la única vez que se nos manifestaría o quizás a los meses nunca se sabe.

18:32 La verdad es que esa fue la única vez que lo vi. Aunque viajé en 3 ocasiones más con Enrique en esa carretera, nunca lo volví a ver y tampoco le pregunté Enrique si lo había visto él. Muchas gracias por contar mi anécdota. Buenas noches a toda la audiencia de Inframundo, mi nombre es Valente Urías, soy camionero y es un trabajo que me ha traído muchas bendiciones a lo largo de los 14 años que comencé a recorrer las carreteras del estado de Tamaulipas.

19:19 Lo que les contaré para mí fue un suceso muy extraño, esto porque yo solo había visto apariciones de niños o de un adulto, pero nunca de animales. Hasta esa tarde. Esto sucedió mientras me dirigía a un pequeño pueblo cercano en la sierra de Tamaulipas. Es una ruta conocida, una carretera de ida y vuelta que había recorrido innumerables veces. La carga de aquel día no era diferente de otras cajas llenas de productos que los habitantes del pueblo esperaban con ansias. El sol comenzaba a descender en el horizonte, teniendo el cielo de tonos anaranjados y rojos, y yo quería llegar antes de que la oscuridad se apoderará del camino, la carretera serpenteaba.

20:17 A través del paisaje montañoso, ofreciendo vistas espectaculares que normalmente disfrutaría. Pero aquel día tenía una sensación extraña de llegar al pueblo lo más pronto que pudiera. Una inquietud que en el tiempo como camionero, pocas veces había sentido. La primera fue cuando mi padre falleció. La otra cuando mi primer hijo nació y esa ocasión así que conduje con precaución mis ojos atentos a cualquier obstáculo que pudiera surgir en el camino. A medida que avanzaba noté algo inusual. A lo lejos, un grupo de vacas parecía estar bloqueando la carretera.

21:09 No era raro encontrar ganado en estas áreas rurales. Pero algo en su apariencia me hizo fruncir el seño. A medida que me acercaba mi inquietud se transformó en temor. Las vacas no eran como las que había visto antes. Sus formas eran traslucidas, como si fueran espectros. Sus ojos vacíos y brillantes me observaban con una intensidad perturbadora. El tráiler se detuvo unos metros antes de alcanzarlas. Intenté respirar profundamente y calmarme, pero sin lograrlo porque el miedo que sentía me paralizaba.

21:56 Siempre había creído que los fantasmas eran solo almas en pena de seres humanos, pero esto era algo completamente diferente, estos animales o lo que fueran. El aire alrededor se volvió frío a pesar del calor del atardecer. Sentía un escalofrío recorrer desde mi nuca hasta mi espalda mientras observaba a aquellas criaturas espectrales. No había forma de rodearlas. El camino era estrecho y los barrancos a ambos lados eran demasiado peligrosos.

22:37 Sabía que debía atravesarlas. Pero el terror apenas me permitía moverme. Tomé una decisión, probablemente la más difícil que había tomado en mi vida. Lentamente empecé a avanzar entre las apariciones. Mis manos sudaban y temblaban sobre el volante y apenas podía poner el pie en el acelerador. El tráiler avanzaba a paso de tortuga. Cada metro se sentía como una eternidad. Los espectros de las vacas permanecían inmóviles. Sus ojos vacíos seguían cada uno de mis movimientos. Sentí que el tiempo se detenía mientras atravesaba que el extraño rebaño veía la marca hecha por el hierro. Todos tenían la marca de su antiguo dueño. Entre ellas también había becerros. No sé si estos animales fallecieron a causa de alguna enfermedad o por la sequía, que era lo más probable, pues sus cuerpos se veían con huesos.

23:53 Pecados a la piel. Finalmente, después de lo que parecieron horas, dejé atrás aquellas entidades. Miré por el retrovisor y vi cómo se desvanecían en la distancia, como si nunca hubieran estado allí. El alivio que sentí al salir de esa situación fue inmenso, pero sabía que no estaba fuera de peligro. La carretera seguía siendo solitaria y el atardecer daba paso a la noche. Me aferré al volante con más fuerza. Mi mente, aún sacudida por lo que había presenciado mientras conducía, comencé a rezar en silencio. Prometía las ánimas benditas del purgatorio que les encendería una veladora al regresar.

24:47 Si me ayudaban a no volver a tener una experiencia similar en esos caminos, la promesa hecha me dio una pequeña sensación de consuelo. Una esperanza de que podría evitar futuros encuentros con lo desconocido. Continúe mi viaje cada kilómetro alejándome más de aquella escena perturbadora. Finalmente llegué al pueblo justo cuando la noche caía por completo. Pasé ya la noche en un pequeño motel, pero el sueño no me llegó fácilmente. Las imágenes de las vacas seguían acechándome sus ojos vacíos y cuerpos traslúcidos grabados en mi mente. Cerré los ojos y repetí mi promesa a las ánimas buscando alivio en el acto de fe.

25:47 Al día siguiente emprendí el viaje de regreso con mi primer rayo del sol. El miedo de encontrarme nuevamente con aquellos espectros me acompañó durante todo el camino, pero el trayecto transcurrió sin incidentes. Al llegar a mi destino, la primera cosa que hice fue buscar una tienda donde pudiera comprar velas. Me dirigí a la iglesia local y encendí una veladora en honor a las ánimas benditas del purgatorio, agradeciéndoles por haberme protegido. Esa experiencia cambió mi perspectiva de manera inevitable.

26:27 Siempre había sido un hombre de lógica y razón, pero lo que vi en esa carretera me mostró que hay cosas que escapan a nuestra comprensión. A pesar de los años que han pasado desde aquel encuentro, cada vez que recorro una carretera no puedo evitar sentir un nudo en el estómago. La imagen de aquellas vacas espantosas sigue viva en mi memoria. Recordándome que los misterios de la vida son vastos y a Menudo aterradores, pero también me recuerdan la promesa que hice y el consuelo que encontré en cumplirla. Una pequeña luz en la oscuridad que me guía a través de los caminos más oscuros.

27:17 Les agradezco por compartir mi anécdota. La anécdota que les voy a contar me sucedió en el año de 1998, esto en el desierto del estado de Sonora, México. Mi nombre es Simón Castillo, fui trailero por 23 años. Pero un altercado me hizo que dejara ese trabajo que tanto disfrutaba. Ahora solo quedan buenos y malos recuerdos. Las interminables horas al volante y las largas carreteras de México hicieron que me alejara de mi familia, a veces por días.

28:13 Pero poco a poco se volvieron semanas y después meses había recorrido gran parte de México. Vi desde accidentes hasta siluetas de fantasmas en las carreteras, pero hay una que hasta el día de hoy no le encuentro explicación alguna, así como tampoco nadie me creyó en ese tiempo me tildaron de loco otros que había metido alguna sustancia ilegal en mi cuerpo, pero yo nunca consumí esas sustancias. Aquella noche en el desierto de Sonora marcaría un antes y un después en mi vida conducía un camión esa noche.

28:58 Era el mes de noviembre y el frío ya calaba esa carretera. Era muy solitaria, solo de vez en cuando se veían las luces de algún auto o camión. Mi destino era Mexicali, baja California. Recuerdo que la noche era clara y estrellada. Y el silencio del desierto sólo era roto por el ronroneo constante del motor de mi camión. Yo disfrutaba de la soledad y La Paz que el desierto ofrecía. Aunque esa noche una extraña sensación de inquietud se cernía sobre mí, a la mitad del recorrido algo llamó mi atención mi mirada fija.

29:41 En el cielo nocturno se apreciaban unas luces brillantes. Que aparecieron en el cielo moviéndose de manera errática. Al principio pensé que eran estrellas fugaces, pero rápidamente me di cuenta de que no se comportaban como tales. Las luces eran demasiado intensas y parecían estar mucho más cerca de lo que una estrella podría estar. Detuve el camión a un lado de la carretera y salí. Con la esperanza de obtener una mejor vista de aquel espectáculo inusual, las luces bailaban en el cielo, iluminando la noche del desierto con colores que nunca antes había visto. Durante unos instantes, el cielo se llenó de un resplandor casi sobrenatural.

30:36 De repente, las luces se apagaron tan rápido como habían aparecido, dejándome en una oscuridad. Volví al camión sintiendo una mezcla de fascinación, pero también de temor. Reanudé el viaje tratando de despejar mi mente después de lo que pareció ser sólo unas cuantas horas más de conducción. Llegué a Mexicali. Era temprano en la mañana, cuando estacioné el camión en la terminal de carga, bajé del vehículo. Y me dirigía a la oficina para reportar mi llegada. En esa empresa era una costumbre reportarse, aunque no se fuera a descargar el camión hasta la hora señalada.

31:25 Al entrar noté que había varios compañeros de la misma empresa donde yo laboraba. No comprendía a qué hora me habían pasado en la carretera cuando lo saludé. Todos los presentes me miraban con una mezcla de sorpresa y alivio. ¿Dónde demonios has Estado? Preguntó don Mario, un camionero que tenía más experiencia que los que estaban ahí presentes. Un tanto confundido por su pregunta, le dije que acababa de llegar. La verdad, parecían que habían visto un muerto. Es que, literalmente, así había sido.

32:08 Don Mario me tomó del hombro y me aseguró que había estado desaparecido por 2 semanas, todos pensando que me había pasado algo terrible. Sentí como mi piel se erizaba y un escalofrío recorrió mi espalda. Le expliqué todo lo que había hecho desde que había salido de Mazatlán para animar un poco la atención. Le dije lo que había comido desde entonces. Hasta las veces que me detuve a hacer mis necesidades, pero todos me seguían viendo de manera extraña. Les conté de las luces que había visto en el cielo esa madrugada en el desierto. Don Mario insistió en que eso no me pudo haber pasado. Recalcó que desde hacía 2 semanas que nadie sabía de mi paradero.

33:01 La empresa mandó a buscarme y rastrearon al camión. Pero no encontraron rastro alguno. Era como si hubiera desaparecido del mapa. Mi mente se nubló por unos instantes, las luces, la sensación del tiempo perdido. Todo comenzó a encajar en una manera perturbadora. Me tuve que sentar, pues comencé a sentirme mareado. En eso me vino a la mente mi familia, mi madre, que estaba enferma. Tenía puesto mi reloj en mi muñeca, era uno digital, vi la hora y la fecha en el casi vomito de la impresión.

33:45 Ya era el mes de diciembre. Ya no quise seguir con esa conversación. Me di cuenta que nadie me creería. A mi regreso a Mazatlán. Esperé a uno de la compañía el temor de que el camión desapareciera nuevamente. Les preocupó. De hecho, a mi regreso lo dejé en una bodega. Esto porque la compañía estaba por cobrar el seguro. En fin, ya se imaginarán los días que para mí fueron un maldito calvario. Nadie creía lo que les conté, ni siquiera mi esposa. Está por demás decirles que la empresa finiquitó mis servicios. Afortunadamente encontré otra empresa que me contrató. Guardé recelo por mucho tiempo a la empresa en la que había trabajado anteriormente antidoping y estudios para saber si tenía trastornos mentales.

34:45 Las luces del desierto quedaron grabadas en mi memoria. Continué con mi viaje, pero la inquietud de aquella noche me ha acompañado siempre recordándome la fragilidad de la realidad y lo que acechan las noches en el desierto de Sonora. Muchas gracias por contar mi anécdota. Muy buenos días a toda la Comunidad. Mi nombre es Raymundo Alcázar. Soy camionero desde que tenía 24 años, un gusto que mi padre me enseñó desde muy niño.

35:32 Mi hermano y yo recorrimos las carreteras cuando las vacaciones no lo permitían. Mi padre hace ya 12 años que falleció a causa del diabetes. Mi hermano Luis me acompaña de vez en cuando. En uno de esos viajes. Mi hermano y yo escribimos algo muy extraño en la carretera. Era una noche oscura y sin Luna cuando conducía rumbo a Monterrey, Nuevo León. La carga era importante y el tiempo apremiaba, así que decidieron tomar una ruta menos transitada para evitar el tráfico habitual. La carretera era iluminada solo por los faros del tráiler y alguna que otra luz distante de una granja o algún poblado.

36:24 Mi hermano rompió el silencio que había tenido gran parte del trayecto. Con recuerdos de aquellos viajes con nuestro padre, el camino se volvía cada vez más estrecho y oscuro. Las sombras de los árboles parecían moverse con el viento cuando pasábamos a la velocidad que llevaba el tráiler. De repente, algo se movió rápidamente frente al tráiler. Tuve que frenar bruscamente, haciendo que el camión se detuviera con un chirrido de los frenos. ¿Viste eso? Exclamó Luis con los ojos abiertos de par en par.

37:06 Le contesté que era un animal mientras trataba de verlo en la oscuridad y lo que alcanzaba a iluminar las luces del tráiler. Ambos nos quedamos en silencio observando la carretera frente a nosotros. Lo que había visto no se parecía a nada que hubiera encontrado antes en mis viajes, pues se me habían cruzado desde coyotes y uno que otro venado, pero nada como lo que acababa de ver. Parecía un animal, pero tenía algo extraño, casi humano. Fue cuando recordé que varios de los compañeros habían avistado nahuales, pero no sabía si era por esa región. El miedo a que fuéramos atacados por uno hizo que pusiera el tráiler en marcha.

37:59 A medida que avanzábamos, la sensación de quietud se hacía más fuerte dentro de mi. De repente vi algo que en un inicio me hizo dudar, una figura humana corriendo en cuatro patas como si fuera un perro. Dime que lo viste, me decía Luis nervioso. Yo le contesté que la había visto claramente y era una mujer, pero corría como un animal. La figura desapareció a un lado de la carretera, dejándonos con una sensación de pavor.

38:40 Tuve que detener el tráiler nuevamente y ambos guardamos silencio. Tratamos de procesar lo que habíamos visto. Eso sin duda, era una bruja. Mi abuelo me había contado historias de mujeres que se transforman en animales y acechan en los caminos o pueblos, aunque siempre pensé que eran cuentos para asustar a los niños. Pero después de lo que acabábamos de ver, no me quedaba la menor duda que en verdad las Brujas existen. Decidí seguir adelante, pero ahora con los ojos, atento a cualquier movimiento.

39:21 La carretera parecía alargarse indefinidamente delante de nosotros, pero yo estaba decidido a llegar a mi destino. Ya no iba a detenerme, pues si eso era una bruja, corríamos el riesgo que intentara provocarnos un accidente. A lo lejos se veía el letrero de una gasolinera, así que pararíamos a comprar un poco de café. Y algo para ir comiendo en el camino. Cuando llegamos, 2 jóvenes miraban hacia uno de los cerros, uno al otro señalaba algo. Luis y yo pasamos cerca de ellos y fue cuando mi hermano preguntó qué era lo que sucedía.

40:08 Uno de ellos se encogió de hombros y le contestó que lo mismo de siempre, ya andaban esas malditas brujas peleando en el cerro. Siempre que se acercaban las fiestas de San Juan, las Brujas bajaban del Cerro para hacer sus rituales. Cerca de un río que pasa cerca del cerro mi hermano les pregunto que cómo sabían que eran Brujas. El muchacho le contestó que a veces se les veía en forma de bolas de fuego, en otras tomaban la forma de algún animal. ¿O simplemente corrían desnudas por el monte? Mi hermano se comenzó a reír, tal vez imaginando esa escena, pero su creatividad fue hecha añicos. Cuando uno de ellos le contó que no era nada agradable verlas en su forma natural, ya que eran viejas y horribles, la piel les colgaba como si estas no fueran de ellas. Mi hermano y yo nos miramos en silencio, sabiendo que aquella bruja no la olvidaríamos jamás.

41:24 No quisimos contarle aquellos 2 muchachos que habíamos visto una exactamente como nos la habían descrito desnuda y corriendo, como si de un animal se tratara. Buenas noches a todos. Saludos a los camioneros que escuchan este canal. Soy un tráilero experimentado desde hace 35 años que he recorrido gran parte de Estados Unidos.

42:10 Comencé muy joven. Y en ese tiempo era conocido por tomar rutas que otros evitaban. Y por mucho tiempo nada me había causado ningún sobresalto, a pesar de las infinidades de historias que me habían contado mis compañeros. Hice caso, me hizo a las advertencias, pero siempre hay una primera vez para acatar las recomendaciones que dan los más experimentados. Era una noche. En que el invierno estaba próximo a llegar y esa noche era demasiado fría, conducía el camión por un tramo desolado del desierto de Nevada rumbo a Las Vegas.

42:55 El cielo estaba despejado, permitiendo que la Luna llena iluminara la carretera con una pálida luz azulada. Para mí, ver la naturaleza representada de esa manera. Era algo que siempre he disfrutado. Recuerdo que la radio emitía una suave melodía de country y el ruido monótono del motor era la única compañía. Esa noche tarareaba la canción cuando de repente vi algo a lo lejos, una figura que parecía moverse de una manera muy inusual. Al principio pensé que era un animal. Quizás un coyote.

43:41 Sin embargo, a medida que me acercaba, me di cuenta de que aquello no tenía nada de natural. La figura era demasiado grande y sus movimientos demasiado humanoides. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Nunca había visto algo parecido, así que aceleré el tráiler deseando dejar atrás aquel ser. Aquella figura seguía allí, moviéndose como si estuviera al acecho. Tuve que acelerar aún más para dejar atrás a esa cosa, la verdad. Tuve miedo de seguirla observando.

44:23 A unos kilómetros más adelante se encontraba una parada de camiones en las afueras de un pequeño pueblo. Recordé que también había un pequeño restaurante que permanecía abierto durante las noches. Así que decidí tomar un descanso. Cuando llegue. Había camioneros que también se habían detenido para descansar y reanudar su viaje, ya sea en unos minutos más o hasta que amaneciera. De entre los que ahí se encontraban. Estaba uno de mis compañeros. Al verme, Josep me hizo una seña para que me acercara a ellos. Fue entonces que le conté que había visto algo raro en la carretera, que no estaba seguro de qué era, pero no me había agradado para nada lo que vi.

45:17 Le conté que hasta cierto punto ver esa cosa me había causado algún temor, el deseo de huir de ahí y a la vez desesperado por llegar a algún sitio donde hubiese personas. La sensación fue muy extraña, pues hubo una mezcla de sentimientos. Pensé que no me habían escuchado los que estaban presentes. Y cuando uno de los camioneros, un hombre robusto apodado Victad, dejó su taza de café y comenzó a decirme que le describiera lo que había visto, yo le conté lo poco que pude apreciar.

45:59 Pero le di el lugar exacto por donde hacía unos momentos había conducido en ese lado de la carretera. Todos intercambiaron miradas, nunca recorras esa carretera, me aconsejaron ese es terreno de Sky Walkers. Son cambia formas, espíritus malignos que pueden tomar la forma de animales o personas. Se cuenta que habitan en esas tierras desde hace tiempo. No son criaturas a las que les puedas echar el camión encima. La seriedad en los rostros de los camioneros era señal de que no estaban bromeando al decirme eso fue cuando uno de ellos me contó que varios camioneros y otros viajeros ya habían desaparecido y todos estaban seguros que eran por los Sky Walker.

46:57 El invierno estaba próximo y es cuando estos seres se hacen presentes por la región. Era mejor seguir las rutas establecidas y no andarme metiendo por otros caminos que quizás ya no volvería a salir de ellos. Si yo no hubiese visto al skin walk, que era esa noche, hubiese tachado de dementes a mis colegas, pero lo vi. Nadie me lo contó y los consejos recibidos esa noche en el restaurante. Quizás me ayudaron mucho a conocer lo que se encuentra en las carreteras de nevada. Aún sigo recorriendo el Estado, pero lo hago utilizando el GPS que tiene el tráiler en todos estos años.

47:42 Como trailero ya no he vuelto a ver a varios de mis antiguos compañeros, algunos que tenían poco de haber entrado a la empresa desaparecieron, algunos fueron encontrados, pero ya sin vida. No he vuelto a ver otro cambia formas, pero en mi memoria aún tengo esa imagen grabada y que nunca he podido olvidar. Buenas noches a toda la comunidad de Inframundo, la historia que les quiero contar.

48:26 Sucedió en el Estado de San Luis Potosí, México. Mi nombre es Salomón, soy camionero y estoy habituado a las largas horas de conducción y a los solitarios y aglomerados caminos de México. Aquella noche conducía por una remota carretera en el norte del país, dirigiéndome hacia un pequeño pueblo para entregar una carga de suministros que. Enviaba el Gobierno del Estado. El cansancio comenzaba a vencerme. Mis párpados se sentían cada vez más pesados. Sabía que debía parar y descansar. Un poco antes de continuar.

49:11 Encontré un pequeño claro a un lado de la carretera y detuve el camión. El silencio del desierto era abrumador. Roto solo por el leve sonido del motor que se apagaba y el suave susurro del viento, a lo lejos se veían los relámpagos iluminando el cielo con las nubes cargadas de agua. Para despabilarme decidí echarme un poco de agua en la cabeza y el rostro, así que antes de bajarme tomé una botella de agua que traía en la hielera. Salí de la cabina y me dirigí a la parte trasera del camión.

49:55 El aire fresco de la noche me ayudó a despertar un poco. Me incliné para echarme el agua en la cara, sintiendo el alivio de inmediato del líquido frío. Respiré hondo disfrutando de la quietud del lugar. Sin embargo, algo en el ambiente se sentía diferente. Una sensación de quietud que no podía identificar el viento parecía remolinear a mi alrededor. De repente, una sensación extraña recorrió mi espalda. Sentía como algo o alguien me estuviera estando observando. Vi a mi alrededor tratando de acostumbrar mis ojos a la oscuridad.

50:46 Volteé al lado donde se escuchaban las voces de unas personas. Para ser más específico, parecían de ancianas. Fue entonces cuando los ve. A unos pocos metros de distancia. Brillaban muchos ojos de un intenso color rojo. Al principio pensé que eran reflejos de algún animal nocturno, pero rápidamente me di cuenta de que eran varios. Y estaban demasiado alineados como para hacer algo natural. El miedo se apoderó de mí y mi corazón comenzó a latir con fuerza. Sentía las piernas muy pesadas como para moverme. Fueron unos instantes de que pude dar un paso atrás. El camión detrás de mí me pegue a él y me comencé a deslizar ligeramente sin apartar mi espalda de este. No aparte mi mirada de aquellos destellos rojos que parecían que se acercaban al camión.

51:53 Me perciné. Cuando llegué a la cabina me Subí y aseguré las puertas, encendí el camión y tomé mi marcha, no sin antes ver por la ventana si aún seguían esas cosas allí. Todo lo que me restaba del camino estuve atento por si algo pasaba, pero afortunadamente el poblado estaba a unos 2 km de donde me detuve. Eran alrededor de las 4:00 de la madrugada. Cuando entré al pueblo, todo estaba en silencio. Solo el sonido del camión Retumbaba por las calles tranquilas cuando me dirigía a la alcaldía.

52:40 Allí se encontraban 2 guardias de vigilancia en el lugar. Ambos al verme, me dieron la bienvenida y me invitaron a tomar un poco de café hasta que llegara el alba. La verdad es que no me dio vergüenza preguntarles que era lo que había en aquel monte. Ambos contestaron al mismo tiempo, son brujas por esa región, merodean mucho. Andan en la busca de algún niño, algún viajante que se detiene a la mitad de la noche para hacer sus necesidades. Les confesé que en un inicio creí que eran algún ganado de chivas. Sus ojos rojos eran semejantes a los de los animales. Ellos asintieron y volvieron a repetir que eran Brujas. Así se les veían sus ojos en la oscuridad de la noche. Había corrido con suerte que me dejaran ir. Eso era algo para ellos normal.

53:44 El avistamiento de esas mujeres por aquella región. Muy temprano me descargaron el camión y regresé a la capital. Cuando pase por ese sitio me volví a detener. Sentí que la sangre se me lava, pues era imposible que yo hubiese visto los ojos de las Brujas. Desde el lado de la carretera no había manera de que estuvieran ahí solo había un gran risco y al fondo se veía la vegetación y las rocas. Hasta la fecha aún recuerdo esa experiencia y cada vez que conduzco de noche no puedo evitar mirar hacia el monte esperando no volver a ver aquellos ojos rojos. Muchas gracias por contar mi experiencia. No olvides suscribirte a mi canal alterno historias con Inframundo, donde encontrarás nuevas y aterradoras historias para no dormir.

54:50 Te dejo el enlace en la descripción.