7 HISTORIAS de TERROR de MILITARES con BRUJAS en la SIERRA
Historias de Terror, Relatos Paranormales y Cuentos Oscuros que podrían dejarte sin dormir esta noche.
En este episodio escucharás 7 historias de terror de militares enfrentándose a algo imposible de explicar en la sierra. Lo que parecía una misión, una vigilancia o una noche más entre cerros terminó convirtiéndose en encuentros perturbadores con brujas, presencias extrañas y sucesos que dejaron una marca imborrable.
Esta recopilación reúne horror oscuro, tensión y relatos paranormales ambientados en la sierra, donde el miedo parece esconderse entre la neblina, los caminos y la noche.
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0:06 Querido espectador, amante del misterio y lo prohibido, lo invito a darle un gran sorbo a su café, a apagar la luz y abrir los sentidos a lo desconocido. Esta noche cruzaremos la línea que separa la razón del horror. ¿Por qué? Cuando las Brujas rondan los campamentos, ni la disciplina ni las armas pueden protegerte. Prepárate para escuchar relatos reales de militares que enfrentaron algo más oscuro que la guerra. Brujas, sombras que cazan en silencio. Esto es Inframundo.
0:55 La madriguera, basado en la anécdota de Aurelio Dorantes, escrito y adaptado por la tenebrosa. Muy buenas noches Alejandro. Esto que les contaré ya tiene tiempo que sucedió, pero hay recuerdos que aún siguen, como si hubiesen sucedido ayer. Mi nombre es Aurelio Dorantes. Tengo 47 años y soy militar. Mi trabajo es más en las sierras de este país. El caso que les contaré sucedió en alguna de las sierras del estado de Hidalgo.
1:37 Por esta zona siempre se ha visto en Brujas y nosotros nos topamos con una maldita de esas. Fuimos enviados allí con un propósito claro. Que decía entre nosotros que eran sólo órdenes vagas para algunos, como siempre, patrullar una franca de la Sierra, mantenerse alerta, informar cualquier anomalía. La zona era espesa, con una vegetación que parecía multiplicarse con el paso de las horas y mientras más se adentraba uno por el día. La niebla nunca se iba del todo, pero por las tardes, antes de caer la noche cambiaba de forma y espesor.
2:23 Todo nuestro alrededor tenía un color sucio apagado, como si el monte ocultara algo y nosotros teníamos que averiguar de que se trataba. Éramos alrededor de 35. Al principio, 3 de ellos eran soldados recién egresados de la Academia. Ya teníamos una semana de camino y monte encima, pero apenas llegamos a un paso muy conocido en ese lado de la sierra. Cuando comenzaron las ausencias la primera noche no encontramos a Alan. Creímos que se había rezagado para fumar en secreto, como siempre hacía. Lo buscamos, le llamamos.
3:10 Pero alrededor del campamento y en el sitio donde estaba haciendo la guardia con Plutarco, no había señales de lucha, ni ruidos ni ramas rotas, solo su fusil apoyado contra la corteza de los árboles. El segundo fue López y esto sucedió en plena luz del día. Nos encontrábamos tomando agua en un claro pequeño. Él fue a orinar entre los arbustos. Se tardó más de la cuenta y cuando fuimos a buscarlo no había nadie, ni pisadas ni huellas de arrastre. Pero esta vez encontramos solo una de sus botas. Empezamos a hablar de la idea de que algo o alguien nos estaba acechando desde lo alto de los enormes árboles, tal vez una persona o un animal.
4:05 Pero si fuera este último, se escucharían los gritos de los soldados y dejaría rastros de sangre. Analizamos que probablemente los árboles eran su escondite, aunque nunca vimos nada moverse entre las copas. Aún así, por las noches todos dormíamos con el cuello tenso, esperando ver caer algo desde las ramas. El sargento macías comentó que posiblemente cerca de donde nos encontrábamos podría haber una tala de arboles ilícita. El cabo Mujica fue quién lo dijo sin intención de convencer a ninguno de nosotros, él creía que no venía de arriba, que lo que nos acechaba se movía debajo, que la Tierra misma lo cubría y lo dejaba moverse sin dejar señal.
5:03 No reímos no por burla, sino por necesidad, por nervios. Quizás yo no quería imaginar eso, que caminando algo te jalara desde abajo. Nos detuvimos a descansar junto a una pendiente cubierta de arbustos bajos y secos. Mujica se ofreció a revisar el área. Mientras preparábamos algo de comida, lo vimos agacharse cerca de una roca. Pero después de unos minutos nadie lo vio levantarse. Tardamos segundos en darnos cuenta, corrimos a buscarlo y no estaba por ningún lado de la misma manera, sin rastro de sangre ni un grito, solo el arbusto que él había tocado, ligeramente agitado, raspé la Tierra con mis manos y estaba suelta.
5:57 Suelta, como si alguien la hubiese removido desde abajo, como si cubriera algo. Nos encontramos con las raíces de los arbustos, algunas rocas. Nada que indicara que en ese sitio hubiese desaparecido Mujica, pero esa tarde lo que nos acechaba y se había llevado a los compañeros, se mostró Karim. Divisó a una anciana. Que cargaba unos leños. Eso se le hizo extraño, pues ya habíamos peinado esa parte de la sierra y no habíamos encontrado casa alguna ni ranchería, le gritó a la anciana y esta volteó a verlo de una manera antinatural.
6:44 La mujer se movió rápido y en un parpadeo se le perdió detrás de unos arbustos. Los gritos de Karim nos alertaron y nos desplazamos hasta donde se encontraba. Le dijo al sargento Macías lo que había visto. Y dio la. Orden de que los siguiéramos el sargento quito, los arbustos que Karin señalaba estaban sueltos y debajo de estos una gran madriquera rápido dio la orden de que lo siguiéramos 5 de nosotros y los demás se quedaran vigilando. El sargento, antes de sumergirnos por ese hoyo, dio la orden que.
7:25 Anciana o no le dispararan a mi se me dificultaba moverme. Arrastrarme por ese hueco. No entendí como alguien podía moverse por ese estrecho lugar. No habíamos recorrido ni 3 M cuando. Un tubo a. Carne en descomposición me entró en mis fosas nasales. El hedor era tan apestoso que el estómago sentía que se me estaba revolviendo y que vomitaría. Sentía que jamás saldría de allí. Llegamos a una parte que ni en mis pesadillas me hubiese imaginado que habría. Cuando se terminó ese pasadizo llegamos a un sitio iluminado con unas velas. Es imposible describir lo que encontramos. Partes de cuerpos destazados cortados con algo muy filoso. Eran los cuerpos de nuestro compañero. Bueno, lo que quedaba de ellos.
8:26 Las cabezas estaban junto a otras tantas brazos, piernas a medio devorar. Estaba en shock, pero repentinamente escuché los gritos de una mujer. Javier sujetaba a la vieja, la tenía agarrada de las greñas, era una bruja. La mujer chillaba como cerdo acorralado. Sus gritos inundaban el lugar. Mientras el sargento le hacía preguntas, la mujer decía no saber nada, que sólo era una pobre anciana. Uno de los soldados iluminó una parte de esa grieta con su lámpara, un bulto de ropa, calzado de civiles y entre ella los uniformes de los compañeros caídos.
9:13 La bruja se alimentaba de carne humana. Era caníbal. La señora comenzó a decir palabras que nadie entendía. Pero cuando el sargento macías le dio un tiro entre CEJA y Ceja, el sonido me dejó casi sordo. Nos ordenó salir, mandó traer gasolina de los vehículos y quemó la madriguera de la bruja. Todos evitábamos mirarlo. La verdad es que estando ahí abajo no entendía lo que en verdad ocurrió. Charlie me dijo que esa mujer nos estaba maldiciendo. Pero antes de que esto en verdad nos llegará, el sargento terminó con ella. Mujica tuvo razón, el enemigo estaba bajo nosotros por eso no la vimos ni sentimos, pero tarde que temprano cometemos errores y ella lo hizo.
10:12 Tuve pesadillas por un buen tiempo. El olor a carne en descomposición lo sentía. Ver las cabezas de mis compañeros y sus cuerpos a medio devorar es algo que hasta el día de hoy me ha sido difícil de olvidar. Una bruja nos persiguió basado en la anécdota de Irán castelum escrito y adoptado por la tenebrosa. Muy buenas noches a todos los presentes, soy militar y a mis 35 años de edad no era la primera vez que cruzábamos por esos lugares la sierra madre de Chiapas. La conocíamos por otras patrullas, otras búsquedas, otras órdenes de diferentes argentos o tenientes, estos por alguna razón en este 2013 estando en este Estado. Teníamos conocimiento que algunos desaparecían o eran enviados a otras unidades.
11:24 Ese mes de febrero subimos con la idea de que encontraríamos campamentos, armas escondidas, rastros de fuga. Pero lo que encontramos allá arriba esta vez fue distinto. Puedo asegurar que fue algo que ninguno de nosotros esperaba, tener ese tipo de experiencia. Habíamos caminado durante horas monte arriba cuando la divisamos. Se trataba de una casucha con apariencia solitaria de paredes torcidas por los carrizos y un techo vencido por el tiempo. Estaba encajada entre 2 peñascos, como si el terreno o quien vivía en ella hubiera querido ocultarla de las miradas curiosas como las nuestras. No había camino que llevar hasta ella, ni humo, ni ruido, ni indicios de vida reciente, pero cuando estábamos cerca de ella todo se veía diferente, pues había 1/4 hecho de madera y la Tierra alrededor barrida.
12:35 La mayoría del grupo se quedó en la pendiente, observando solo 3. Nos acercamos, entramos con precaución. Los rifles al frente adentro no había muebles modernos, solo cosas viejas, demasiado viejas y olía extraño. En el techo había colgados amuletos de los travesaños, había huesos sobreplatos, frascos con líquidos que se apreciaban turbios en los rincones, montones de Tierra metidos en canastos que se notaban que tenían mucho tiempo, que no los movían. Un recipiente humeaba aún como si alguien acabara de salir por la puerta trasera.
13:23 El ambiente tenía una pesadez, les aseguro que no por el aire ni por el olor, sino por una sensación de estar dentro de un lugar en el que no deberíamos haber entrado. Cuando salimos, varios compañeros se habían adelantado y estaban limpiando el terreno alrededor. El teniente nos esperó a que bajáramos y apenas le dijimos lo que habíamos visto. Decidió que esa casucha le prendiéramos fuego a pesar de que le comentamos de que estaba habitada, pero sus ocupantes no estaban. El dijo que no era de nadie. El mismo fue por el recipiente de combustible, pero no todos los seguimos.
14:11 Algunos miraron al suelo. Otros se quedaron quietos sin moverse. Yo me quedé en el Grupo de los Quietos. Quiero decirles también que sentía que esto no iba a terminar nada bien. Gabriel, quién había estado adentro conmigo, comentó que eso no era un refugio cualquiera. La casa si se le podía llamar así, aseguró que ahí vivía una bruja. Aun así, el teniente la roció sin dudar y le prendió fuego. Las llamas subieron rápido y en segundos la casucha se volvió cenizas. La consumió con un fuego silencioso, lento y terminó todo muy pronto.
14:55 Créanme, desde ese momento todo cambió esa noche. No dormimos, no porque tuviéramos miedo, sino por la incomodidad. Todo estaba en silencio. Ni el sonido nocturno de los insectos o animales se escuchaban, aparte de que nadie decía una sola palabra, miré hacia los árboles, que estaban extremadamente quietos. Demasiado, diría yo lo siguientes días las cosas fueron de mal. En peor algo nos seguía, lo sabíamos y lo sentíamos todos. Es esa sensación que hace mirar a cada momento por encima del hombro, a contar a los compañeros a cada rato. A veces, al despertar, encontrábamos nuestros equipos movidos de lugar, el fusil apoyado donde nadie lo dejó. Pequeñas cosas que en un principio pensamos que alguien del grupo bromeaba.
16:00 Pero esa idea se desvaneció pronto. Una mañana, el teniente apareció con sus ojos enrojecidos. Le dijo al sargento hoyos que no había dormido bien. La verdad es que se veía exhausto, más delgado, como si llevara semanas sin descanso y sin probar alimento. Nos dimos cuenta de que empezó a separarse del Grupo. Caminaba solo se detenía, mirar entre los árboles. Su rostro se endureció y comenzó a dar órdenes cerradas. En una ocasión comenzó a disparar a la nada. Preguntaba por la mujer y la verdad es que pensábamos que se había vuelto loco. De hecho, no fue el único que la miró. Otro de los compañeros comentó haber visto a una mujer que vestía de negro.
16:55 Juró por la vida de sus hijos. Que se trataba de una bruja. Estábamos siendo perseguidos por una bruja, la dueña de la casucha. La verdad es que cuando el miedo te atrapa, todos comenzamos a ver a la mujer de negro por todos lados. Una mañana el teniente no apareció por ningún lado. Lo buscamos y el sargento nos dio la orden. De volver al lugar donde el teniente le había prendido fuego a la Casa de la bruja que nos venía siguiendo. Cuando llegamos encontramos un panorama de lo más horrible. En el centro de lo que fuera el hogar de aquella mujer estaba el cuerpo del teniente amarrado en un tablón. Ninguno quiso acercarse.
17:46 El sargento llamó a Silva y a mí que lo acompañáramos. Aquello no se veía nada bien. El olor a combustible estaba impregnado por todo el lugar. El teniente estaba hecho un pedazo de carbón, la maldita vieja se cobró ojo por ojo, lo quemó vivo su cuerpo lo baño con combustible. No sé si lo torturó o no, pues no había nada que hacer por él. Nadie creería que lo había hecho una bruja. Dijeron que fue la maña y así lo dejamos. He regresado a muchos lugares desde entonces, selvas más cerradas, zonas con peores historias donde las burbujas desaparecen a niños. La verdad es que en ninguna parte he sentido lo mismo que en esa sierra.
18:43 El crimen de la bruja, basado en la anécdota del militar Agustín Jiménez, escrito por la tenebrosa saludos a toda la comunidad de Inframundo. Mi nombre es Agustín Jiménez, Militar desde hace 10 años. Lo que les contaré fue a mis inicios, esto en la sierra del bello estado de Veracruz. La Tierra de los brujos antes de adentrarnos en la Sierra, nos detuvimos a uno de esos tantos pueblos que hay en los alrededores, un pueblo olvidado por Dios, donde el viento huele a Tierra seca y pobre. Aquí no hay luz, ni señal, ni siquiera teléfonos. Es pobre y no hay mayor entretenimiento que las leyendas locales, historias que se encuentran de generación en generación.
19:41 O en una fétida cantina de mala muerte nos asentamos por 2 días. En ese lugar el teniente nos reunió y acampamos cerca de este mi compañero de apellido ferrera, me muró que algo malo pasaba ahí yo no notaba nada extraño y se lo hice saber. Él me dijo que prestara atención. Me señaló hacia una construcción que estaba hecha de Adobe. Se notaba que el pueblo se había detenido en los tiempos de la Revolución, las construcciones con mezcla, casas abandonadas por sus dueños, donde me señalaba era la que una vez fue una escuela, las ventanas con Marcos de madera, algunos cristales rotos y un techo que en cualquier momento se vendría abajo. Una pequeña iglesia a lo lejos, por las puertas y las ventanas, se notaba el hollín.
20:46 Le dije que quizás algo había sucedido en ella hacía mucho tiempo, pero ferrera me dijo que se notaba que era reciente. Ya por la tarde noté que no había niños jugando por las calles o la pequeña plaza del pueblo y fue cuando ferrera me dijo que. Eso era exactamente lo que me había dicho que notara. No había niños. Mientras caminábamos por las calles polvorientas, nos encontramos a un par de ancianos sentados en la entrada de su hogar. ¿Le preguntamos dónde estaban los niños? La anciana me comentó que los.
21:29 Pocos. Que había estaban encerrados en las casas con sus padres. Otros se los habían llevado familiares. Le pregunté el motivo y ésto fué lo que nos dijo la anciana hacía 3 meses llegó un grupo de militares igual que nosotros, sólo que ellos duraron casi una semana, pues ayudaron a la captura de una mujer que se dedicaba a la brujería, una bruja del poblado vecino. El pueblo tuvo sus mejores tiempos, no siempre había sido así. Las casas estaban pintadas de colores alegres. La escuela tenía su maestro o maestra. Todo dependía de lo que las sep les enviara. La mujer se llamaba Sílvia, era joven de unos 20 años y esa mujer ya los tenía azorados desde hacía ya casi 5 décadas, ella y su familia de Brujas.
22:30 Ya que se llevaban a los recién nacidos para ofrecerlos a su amo y señor de toda oscuridad, pensaron que eran solo cuentos entre los pobladores, pero a ellos se les vino la desgracia cuando su único hijo. Fue sacado de su. Cuna con tan solo un mes de nacido, esa bruja ya tenía el crimen de llevarse a los bebés y desaparecerlos la muy cínica caminaba por la calle principal. Regocijándose de lo que había hecho, pero como era amante del Comisario en turno, nada se le podía hacer. La bruja ya tenía varios crímenes, el sacerdote la enfrentó, pero este falleció de manera extraña. Está demás decir lo que sufrieron año tras año. La bruja se fue deteriorando, había dejado de ir al pueblo. Pero ya tenía más de un año que nuevamente se comenzó a llevar un niño cuando menos lo esperaban, pero la vejez y la enfermedad ya la estaban consumiendo. Entró al pueblo intentando en llevarse nuevamente a un bebé, pero ella no sabía que esa tarde, antes de que oscureciera, habían llegado a un grupo de militares. No eran muchos, pues esperaban a otros al día siguiente. Así que le dieron caza a la bruja con un recién nacido que intentaba llevarse.
24:02 La encerraron en el único lugar donde creían que no podía escapar, pues la iglesia era hasta hacía unas semanas el único lugar en buenas condiciones. Pero la gente del pueblo no olvida Asus muertos, menos si son inocentes. Una turba entró a la iglesia y terminó con la vida de la bruja. Pues algunos decían que pagaría sus crímenes. Ellos recordaron cuando se llevó Asus hijos, así que estuvieron entre los padres que le hincharon a la mujer. Pero nadie supo quién fue el que le prendió fuego a la iglesia. Algunos dijeron que había sido un militar, otros que el padre del pequeño que intentó llevarse. Al menos por el momento.
24:52 No había otra bruja que intentara hacer lo mismo. A pesar de que es casi obligatorio que tengan que pasar por ese pueblo para subir más allá de la Sierra, la señora se limpiaba las lágrimas cuando su esposo nos contó que cuando encontraron a su pequeño, ya sin vida y prácticamente destrozado, decidieron no tener más hijos. Yo no soy padre aún y no puedo imaginar el dolor de esas personas por perder Asus hijos. Por la mañana, perrera y yo nos acercamos a la iglesia. Apestaba horrible a carne quemada.
25:33 Mi compañero se volteó para seguir observando hacia otro lado. Mi madre siempre me dijo que el que busca encuentra y yo me puse a buscar qué podía haber en el interior de la iglesia. Yo no sé si fue mi imaginación. Pero les aseguro que al final del templo miré la silueta de una mujer encorvada y con pasos lentos, como intentando salir de ahí. Ferrera me dijo que el alma de la bruja estaba pagando por sus crímenes y que estar en un lugar sagrado era como estar atrapada en una prisión.
26:13 Nos fuimos de ahí esa misma tarde y regresé en el 2023. Aquellos ancianos ya habían desaparecido. La Iglesia tiene unos barrotes en las ventanas y en la entrada el pueblo sigue igual, como si el tiempo se hubiese detenido. Honestamente, no le duele muchos años a que se quede solo y sea uno de los pueblos abandonados, guardando sus fantasmas entre sus paredes. La bruja sin piel basado en la anécdota de Bautista Arosemena, la sierra de la Culebra no es un lugar para recorrer 2 meses seguidos, no importa cuan preparados estemos, esa cordillera tiene una forma particular de desgastar los nervios a cualquiera.
27:15 Saludos a todos desde algún lugar de Panamá. Me llamo Bautista Rosemena, soy militar desde hace 28 años. Lo que les contaré sucedió en el año 2011. En esa ocasión nos habían enviado con la encomienda de vigilar viejas rutas de contrabando, revisar escondites entre laderas y seguir huellas en un terreno que parecía tragarse a quien lo pisaba. También desapariciones de personas que venían de paso intentando llegar a los países del norte. Llovía casi todos los días, pero no con fuerza. Era una llovizna constante, como un goteo interminable. Cada gota sobre la lona del equipo, cada crujido, derrama húmeda, cada pájaro se callaba justo cuando uno se acercaba. Se acumulaban dentro de la cabeza como presión los sonidos y hasta el mismo silencio de la sierra. Era para volver loco a cualquiera más. Por las noches eran las peores, no por la falta de descanso, sino por lo que se oía por los alrededores de las personas que contaban de apariciones desde la construcción del canal. Había momentos en que algunos creían escuchar pasos cerca del campamento, pero no en la
28:47 maleza. Esto porque se encontraban huellas de pies pequeños. Aclaro que no eran de niños. Eso que se acercaba era como si paseara entre nosotros sin importar que estuviéramos armados. Emiliano me juró que se trataba de una bruja. Ya teníamos casi 2 meses. Las botas estaban desgastadas, las manos llenas de picaduras y las mochilas más ligeras de lo que debían estar se iban terminando. Para nosotros el agua era un lujo, la comida apenas suficiente. Ya no nos hablaban de regreso ni de fechas, solo seguíamos las órdenes, un cerro más, un sendero más, una quebrada más. Y regresaríamos a la civilización. Una tarde encontramos algo.
29:47 Era un claro pequeño en el centro había marcas en la Tierra como círculos deformes hechos con ramas y piedras acumuladas unas al lado de otras restos de tela oscura y deslavada colgando de una vara a. Pesar de que la. Brisa de la lluvia estaba constante. Se notaba por el olor desagradable. En los charcos de lodo encontrábamos sangre, no entendíamos porqué. Ya que por ese. Lado de la sierra no había vivienda alguna. Seguimos caminando y fue cuando la vimos una mujer completamente de rojo. Me paralicé.
30:31 No parecía tener piel, pero eso no lo podíamos saber. Ya que la sangre o lo que fuera que estuviera sobre ella se veía horrorosamente Macabro, lo peor es que nos veía con unos enormes ojos y una sonrisa que le abarcaba gran parte del rostro. Tenía una agilidad para moverse de una manera anti natural. Se movió rápido y ni chance dio para tomar el arma. Corrió hasta perderse entre los árboles, lejos de nosotros. Esa no fue la primera vez que se mostró.
31:13 Otros compañeros también tuvieron esa horrible experiencia de tenerla frente a ellos. Para mi mala suerte, yo la tuve frente a mí, no a metro, sino a unos centímetros. Estaba por iniciar mi guardia cuando me detuve a tomar mi fusil, que sentí una mano helada. Habría como un muerto. El olor a metal me hizo voltear y tratar de ver en la poca luz que que daba antes de dar paso a la oscuridad de la noche. Era una bruja sin piel. Apestaba horrible a carne podrida. El olor a la sangre que le escurría o debería decir que le cubría sus ojos se veían como si una tela los cubriera. Pude apreciar un corte en su frente. Era la única parte que tenía piel. Yo temblaba de miedo, casi me orino su sonrisa, mostraba unos dientes podridos y escurría una baba espesa. Parecía agua lodosa.
32:23 La verdad es que a este punto de la historia es lo único que no sabría cómo describirles lo que salía de su boca. Escuché una detonación y esa cosa desapareció en la oscuridad naciente en la sierra. Estaba petrificado, no me pude mover. Esa noche me la pasé en el campamento y por la mañana me retiraron de allí. Tuve fiebre por toda la noche. Mientras estaba en el hospital, los lugareños me contaron que era una bruja. No se sabe con certeza cuántos años tiene. Dicen que desde la construcción del canal la sacaron de sus tierras, contaban. Aquellos años comenzaron a abrir las brechas con explosivos. Pero como ya saben, siempre hay mitos, leyendas que se van perdiendo con los años.
33:20 Pero cuando por algún motivo esa mujer se aparece, las personas vuelven a recordar lo que por muchos años se deseaba olvidar entre los que llegaron del país vecino. Venía un hombre que decía que era un. Apache, que este fue. El que le quitó la piel a la. Bruja. A ese hombre lo mataron cuando lo encontraron intentando cortarle el cuero cabelludo a la difunta. Lo colgaron en un lugar de la sierra y el cuerpo de la mujer la sepultaron. ¿Quién sabe dónde? Quizás por ese sitio donde se aparece, no a todos se les aparece, me dijeron.
34:00 Pero de ser así, es una sentencia segura. Quizás esto último tenga razón, porque mi brazo donde me sujetaba, me quedo con una marca. Parece una herida que nunca se cierra. De vez en cuando de la nada me brota un poco de sangre. Esta apesta de la misma forma en que apestaba la bruja. Ahora paso mis días tras un escritorio. No me regresaron a mi puesto después de que me dieron de alta. Estuve por alrededor de un mes en ese lugar con fiebres y alucinaciones. Eso fue lo que una de las enfermeras me dijo que gritaba incoherencias todas las noches. El sonido de la muerte, basado en una anécdota real escrito por Ramiro Contreras antes de empezar mi historia. Aclaro que prefiero evitar dar nombres de compañeros y lugares o si lo hago son ficticios.
35:15 El motivo es porque lo que dio pie a este relato es algo que. Al menos en ese tiempo se nos tenía prohibido. Lo digo con orgullo. Hace ya algunos años pertenecía al ejército mexicano. Estando de misión en la sierra Madre nos preparábamos para estar frente a un grupo armado que dominaba toda esa región desde hacía mucho tiempo y nadie lo podía tumbar. Era muy común escuchar por los mismos soldados que toda esa Tierra estaba salpicada de sangre de militar. Lo inquietante de esto era que se aseguraba que ese grupo armado estaba pactado con fuerzas malignas, específicamente con el diablo, por su protección era que sus hombres siempre resultaban ilesos en los intercambios de balas.
36:18 No así los soldados que tarde o temprano terminaban por caer. Durante años otras misiones ya habían fracasado. Se sabía que pelotones completos eran arrastrados por las fuerzas de aquel líder apodado Pantera, quién al no tener bajas nunca perdía su poderío ni su peligrosidad. Por lo mismo, nosotros, los soldados que nos habían encomendado esa misión de enfrentarnos, nos sentíamos como carne de cañón. La mayoría ya estaban resignados a morir. Ellos mismos platicaban que ya se habían despedido de sus hijos, esposas o padres.
37:02 Digo la mayoría porque había un soldado apodado el Búho, con quien yo tenía cierta amistad, que estaba seguro que por lo menos él. Iba a regresar con bien, el sentirlo tan seguro me daba a entender que quizás portaba alguna especie de protección que tal vez pudiera compartir conmigo y así regresar yo también con los míos, sano y salvo. En un descanso que tuvimos comenzamos a platicar sobre el grupo delictivo que enfrentaríamos el búho platicó que esa era la tercera vez que se internaba en la sierra. Para enfrentar a ese líder las 2 veces anteriores había sido todo un caos.
37:47 La primera vez y había resultado la más impactante. Nos narró aquella escena llena de confusión, de gritos y disparos. Pero lo más aterrador para él, según nos decía, era el silencio que quedó después del tiroteo. El sonido de la muerte le llamaba a él. Porque ya no escuchó nunca más a ninguno de sus compañeros. Cuando empezó a contar los horrores vividos en el segundo de aquellos enfrentamientos, otros soldados se sentaron junto a él para escucharlo la verdad y a pesar de las atrocidades que nos describía, no era para entrar en pánico por lo que se avecinaba. Éramos soldados conscientes del peligro y de que un día íbamos a morir.
38:42 Yo, intrigado por saber cómo le había hecho para salir bien librado, le pregunté si tenía una protección especial. Todos guardaron silencio expectantes de su respuesta. Aquel soldado desabrochó su camisa. Y nos mostró una figura de esa calavera que se le conocía como la santa Muerte. Me acuerdo que me quedé mirando sorprendido porque no creía en esas cosas. Nos dijo que él tenía un pacto con esa entidad a la que llamaba la niña blanca. Los militares comenzaron a cuestionar todo ese tipo de prácticas, pero se defendió diciendo que lo importante era que estaba vivo.
39:29 Y que quizás dentro de unas cuantas horas sería el único de nosotros en estarlo. Y eso gracias a su protección. No todos lo entendimos así. Algunos militares se comenzaron a retirar murmurando entre dientes hasta quedarnos solamente cuatro elementos frente a él. Le pregunté cómo se podía tener esa protección. ¿Su respuesta? ¿Fue pactando con la muerte? Nos preguntó si estábamos dispuestos, a lo que todos respondimos que sí. Nos apartamos un poco de la vista de los demás. Se quitó aquella imagen del cuello y con ella improvisó un pequeño altar.
40:18 ¿Nos hincamos ante la presencia de la muerte y él nos fue diciendo, paso a paso, cómo pedir la ayuda? No sabía cómo explicar esto, pero ahí en medio del monte había alguien más, alguien que no podíamos ver, pero que tenía una presencia bastante fuerte. Después que le. Juramos lealtad y de ofrecerle algunas cosas. Aquel soldado apodado Búho nos dio algunos trozos de las ramas que habían formado parte del altar para que nos los guardáramos entre nuestras ropas. Horas después marchamos a esa parte de la Sierra.
41:01 Cuando pisamos esa área, comenzó el enfrentamiento. Primero fueron tiros de advertencia. Al responderles se inició una guerra. Todos los que habíamos hecho el pacto tratamos de mantenernos cerca. Fuimos ganado un poco de terreno hasta que nos acercamos a un laboratorio y a un plantío. Seguimos disparando hasta entrar a las instalaciones. Ahí supimos que era verdad todo lo que habíamos escuchado. Encontramos un terrorífico altar dedicado al diablo. Estaba lleno de veladoras, pero también más horrible fue mirar restos humanos que habían sido sacrificados como ofrenda.
41:48 Lo peor de todo. Fue darnos cuenta que esas personas eran compañeros nuestros soldados de diferentes misiones, porque en un rincón había cascos, botas y trajes estilo militar. No tuvimos tiempo de destruir el laboratorio porque de nueva cuenta se escucharon los gritos y comenzaron a dispararnos. Nos rodearon y pronto una lluvia de plomo candente comenzó a caer sobre nosotros. Sabíamos que si no salíamos de ahí seríamos aniquilados mientras Retrocedíamos repelíamos la agresión.
42:29 Me acuerdo que yo le pedí a la muerte que me ayudara. Me tocó ver por el camino que se fueron quedando muchos de nuestros compañeros alcanzados por las balas enemigas. De pronto las detonaciones cesaron, los gritos callaron y el silencio se adueñó de todo. El búho se puso un dedo en el oído para decirnos que escucháramos el sonido de la muerte. Fue así que entendimos que habíamos perdido a nuestros compañeros, aunque parecía increíble. Al final solo quedamos los que estábamos pactados con la muerte.
43:12 No ganamos el encuentro e incluso teníamos algunas heridas en diferentes partes del cuerpo, pero habíamos salido vivos de ahí. En ese momento era lo más importante. Antes de terminar la misión el Búho, nuestro compañero nos advirtió que no podíamos contar lo que habíamos hecho porque no todas las personas lo miraban bien, pero además. Nos recordó que teníamos que cumplir con lo que le habíamos prometido a la santa de mis compañeros. No puedo hablar, no sé qué ofrecieron, la verdad, lo ignoro por mi parte. Yo le prometí un altar en mi casa y nada más llegando lo construí en él. Además de la imagen puse aquel pedazo de rama que yo siento que me protegió el cuerpo.
44:04 También le prometí contar siempre esta historia para hacer saber. Que con su poder me había sacado de un lugar donde ya nos daban por muertos. A pesar de las críticas y los cuestionamientos aún de mi propia familia hasta el día de hoy, que ya tengo mucho tiempo que dejé de pertenecer al ejército, sigo teniendo ese altar en mi casa, donde venero a mi protectora la niña blanca. Lo haré hasta el día de mi muerte. Extrañas criaturas, historia de terror escrita por Ramiro Contreras, muy buenas noches, Inframundo.
44:56 Mi nombre es Santiago RY, sargento primero en el ejército mexicano. Estando en activo es que me sucedió esta historia que estoy por compartir. Fue muy cerca de una zona boscosa. Lo recuerdo bien. Andábamos de misión destruyendo unos plantíos de hierbas prohibidas al frente de un pelotón de 40 soldados. Realizaba mi trabajo sin ningún contratiempo. Cuando llegamos a ese lugar se encontraba totalmente abandonado. A pesar de eso, nos manteníamos en alerta con una guardia de cuatro hombres. Lo hacíamos porque se podía sentir algo extraño en el ambiente.
45:43 Revisamos todo el lugar y no había rastros de nada. Comenzamos a cortar las hierbas y hacer grandes montones para después prenderles fuego. Serían como las 3:00 de la tarde. Entonces el calor estaba infernal. Tardaríamos unas horas porque los sembradíos eran bastante grandes. Entonces hicimos turnos. De pronto, de estar todo tranquilo, se escuchó un alboroto. Nos pusimos en alertas pensando que tal vez era una emboscada. Soltamos los machetes y levantamos las armas.
46:24 Apuntamos hacia todas partes dispuestos a disparar. No lograba identificar que estaba sucediendo. Sólo que los militares corrían de un lado al otro tratando de atrapar algo. Tal vez algún animal. Fui corriendo con el grupo más cercano para ver que estaba pasando. Me informaron que andaban criaturas extrañas saltando entre las altas hierbas de casi 2 M. Le pregunté qué clase de criaturas eran, pero no me pudieron explicar el alboroto. Se escuchaba en un lado, luego en otro. Gritaban que eran criaturas, pero era todo antes de que alguien soltará un disparo que nos pondría en clara evidencia.
47:11 Llame a todos los elementos ya reunidos. Me informaron lo que estaba sucediendo. No todos se ponían de acuerdo. Para algunos eran seres, para otros criaturas raras, algunos llegaron a suponer que eran duendes. En lo que todos estaban de acuerdo era en que no eran animales, pero tampoco humanos. Me llamó la atención el comentario de un soldado. Nos dio a entender que lo que estaba ahí eran extraterrestres. Sin embargo, de manera burlona les pedí que se dejaran de tonterías. Teníamos que destruir el plantío antes del anochecer y ningún extraterrestre o criatura, por extraña que fuera. Nos lo iba a impedir.
48:02 Di la orden de manera estricta de que nadie disparara a menos que estuviera en peligro su vida. Empezamos avanzar un poco más rápido. Entonces esas criaturas comenzaron a agredir a los elementos, les rasguñaban las piernas o los brazos, pero eran tan rápidos que no se dejaban ver al paso de 1 hora. Nos volvimos a reunir porque muchos soldados ya habían sido agredidos. Algunos presentaban hasta mordidas de nueva cuenta. Pregunté lo que eran, pero nadie tenía una respuesta contundente. Ya había sospechas que ahí era un nido de lo que fueran esas criaturas extrañas.
48:49 Por eso al sentirse agredidas nos estaban atacando. Faltaría un poco más de 2 horas para terminar y todavía nos faltaba un buen tramo. Por eso di la orden que se escondiera el primer montón de hierbas como eso delataría nuestra ubicación. Teníamos que apurarnos todavía más en cortar aquellas plantas con la primera llamarada. El humo no se hizo esperar. Además pronto comenzó a subir la temperatura del ambiente. Pasando unos minutos se prendieron otros 2 montones de hierbas. Entonces las cosas se comenzaron a poner difíciles, el calor se volvió insoportable y el humo no nos permitía respirar.
49:39 Además, ardían los ojos. Sin embargo, seguíamos adelante. No había pasado ni media hora cuando, para empeorar las cosas, se escucharon muchos gritos de dolor muy cerca de mí. Con carabina en mano, corrí lo que pude para investigar. Cuando llegué en serio, me sorprendí. Cuatro extrañas criaturas estaban sobre uno de los militares mientras él gritaba y trataba de defenderse. Esos seres lo mordían con furia. Parecía que intentaban devorarlo. Llegaron otros elementos más.
50:23 Entonces, unos a patadas, otros a chanclazos e incluso machetazos logramos liberarlo. Esas criaturas corrieron para todos lados, apenas lo pusimos de pie. Otro soldado comenzó a gritar, luego otro más, la verdad, ya no sabíamos a quién ayudar. Ante todo estaba la seguridad de mis hombres. Entonces dí la orden de poder disparar. Comenzaron a hacerlo, pero en su desesperación lo hacían a diestra y siniestra. Por lo mismo, algunos proyectiles nos pasaban rozando.
51:03 Al parecer el número de seres incrementaba a cada segundo. Por eso di la orden de retirada. Caminaba hacia un claro cuando una criatura de esas se pescó de mi pierna. Sin darme tiempo de nada, hundió sus filosos colmillos intentando quitármelo. Perdí el equilibrio y caí a la Tierra con un cuchillo. Logré picarlo y me soltó haciendo un esfuerzo, me levanté. Cuando lo hice, me encontré de frente con un ser mucho más grande. Tenía casi mi estatura, sus manos eran tan largas que tocaban el suelo.
51:45 No tenía un párpados ni orejas. Sus ojos eran tan grandes que ocupaban la mitad de su cara. Tenía un hocico grande lleno de colmillos y me fruñía amenazante, sin quitarle la vista de encima. Saqué mi arma de cargo y le apunté. Esa criatura, sin prisa alguna, se metió entre las plantas. A los pocos minutos cesaron los ataques y como pudimos, nos comenzamos a reunir. Ya no prendimos los demás montones de hierba. Comenzamos a retroceder hasta alejarnos de ese lugar. Cuando estuvimos lo suficientemente lejos, nos detuvimos entre la oscuridad. Curamos nuestras heridas.
52:33 Ya solo esperábamos el amanecer para que nos recogieran los vehículos, como a las 4:00 de la mañana se escuchó un zumbido. Me acuerdo que voltea arriba. Y alcancé a ver algo que en ese momento no supe que era parecía circular y lleno de luces. Hoy, años después, puedo asegurar que era un platillo volador o una nave. A los pocos segundos pasó otro más, aunque esté un poco más retirado de nosotros. Los 2 se quedaron suspendidos en el aire a una distancia que concordaba con los sembradíos que estuvimos destruyendo desde donde estábamos. No era posible ver qué estaban haciendo. Minutos después se fueron a gran velocidad. Al día siguiente llegó una patrulla de soldados y nos trasladaron al cuartel más cercano. Ahí pasé el reporte a un teniente, quien primero me cuestionó si no habíamos consumido de aquellas hierbas. La verdad que eso fue un insulto para mí. Le aseguré que no y de nuevo le expliqué exactamente como había sucedido todo me dijo que por mi beneficio ya no sostuviera esa teoría porque me podía afectar mi carrera militar. Salí de esa oficina echando
54:04 lumbre en un arranque de enojo. Me juré que dejaría el ejército, pero no lo hice. Eso sí, a partir de ahí, y aunque me pasaron muchas cosas extrañas más el deporte siempre fue sin novedad. El poder de la bruja, basado en la anécdota del militar Julio Beltrán. Antes de empezar mi relato, Inframundo, quiero confesar que yo era escéptico con las cosas paranormales.
54:45 Mi nombre es Julio beltrán. En 1980 me desempeñaba como militar de rango medio. Con eso me refiero a que era subteniente. En ocasiones me tocaba acompañar a una patrulla de soldados. Generalmente, cuando incluía novatos a mitad de la sierra y sobre la marcha les iba enseñando tácticas de sobrevivencia, obediencia y combate. Debo de aceptarlo. Muchas veces lo hice a gritos y de mal humor. Hubo ocasiones que los maltrataba físicamente, pero el ser así me ayudaba para ganarme su respeto o su miedo.
55:30 La verdad me daba lo mismo. Lo importante era que me obedecieran. En una ocasión me tocó poner a prueba mis propios conocimientos en 2 unidades. Patrullamos a mitad de la noche por una brecha bastante mala, cuando de pronto la luz del vehículo alusó a lo lejos una silueta negra a mitad del angosto lugar. Conforme nos acercábamos a ella, esa silueta se transformó en una figura. Luego lo hizo en una mujer que nos daba la espalda sin dejar de verla. Le pedí al conductor que parará. Se detuvo la unidad a unos cuantos metros de ella. Me bajé a investigar porque era extraño encontrar a una persona, más aún a una mujer en la noche y a mitad de la nada escuché a otros elementos también que se bajaron apoyarme. Caminé hacia ella mientras le preguntaba si le ocurría algo. En respuesta a eso, la mujer volteó a verme. No pude ver sus facciones porque un brillo que salió de sus ojos me secó.
56:45 Por un momento me acuerdo que reaccioné cubriéndome con las manos. Cuando reaccioné, miré que esa mujer se metió al monte. Le pedí que se detuviera, pero ella camino entre los matorrales y ramas espinosas, le hablé una 2 veces, pero ella continuaba avanzando sin Voltear. Solamente la seguí por unos cuantos metros, hasta que ya no pude caminar más por lo tupido del lugar. Me detuve un tanto desconcertado, voltee para todas partes y nada. Todo era monte.
57:28 Parecía que había desaparecido. Al no verla decidí regresar. Además, una mujer no tenía ninguna importancia. Cuando me di la vuelta, desconocí el lugar al no ver las luces de las unidades, pensé que me había equivocado. Voltee hacia otra parte. Todo era una terrible oscuridad. Estaba seguro que no había caminado demasiado. Muchas cosas se me vinieron a la mente. Tal vez había dado vuelta a la unidad o quizás estaba un poco más adelante. Camine por unos minutos, me detuve porque ya se me hacía mucho y ni siquiera pisaba la brecha. Me sentí desorientado porque todo a mi alrededor era monte. Entonces caminé hacia otro lado, pero resultó lo mismo. Levanté la vista para ver si veía alguna luz o algo que me indicara hacia dónde caminar.
58:32 No lo podía aceptar porque se escuchaba imposible, pero todo me indicaba que en unos cuantos minutos que caminé me había perdido como cualquier novato. Ya un poco más desesperado saqué mi arma. La idea era hacer algún disparo para que fueran a buscarme. Apunte hacia un árbol, pero antes de hacerlo me detuve porque trepada acazapada entre las ramas estaba esa mujer mirándome fijamente, comenzó a hacer un sonido bastante extraño como inquietante. Era como un quejido constante que poco a poco se incrementaba.
59:16 Le pregunté quién era y qué hacía ahí. La mujer no me contestó, solo se comenzó a reír. En ocasiones me gruñía y hacía el intento de echarse encima. Por un momento pensé en dispararle, pero en un parpadeo de ojos ya había desaparecido. Juro que no entendía lo que estaba pasando. Me parecía ridículo que me encontrara nervioso a causa de una simple mujer. Además, ya mirándola bien, era una anciana. Que estaba deforme y arrugada que me podría hacer.
59:58 Caminé de nuevo por entre el Monte con la pistola en la mano. De repente se escuchaba que alguien pasaba corriendo frente a mí o a un costado. Yo apuntaba con mi arma, pero no lograba ver a nadie. Caminé, no sabía cuánto tiempo, tal vez como 1 hora. La verdad ya había caído en desesperación. Hubo ocasiones en que me ponía a pensar que me habían abandonado en ese lugar. Me daba tanto coraje que no veía la hora de tenerlos de frente para reclamarles o, por qué no, llenarlos de plomo.
1:00:40 Tal vez era una venganza por la manera en que los trataba. Mientras tanto, seguía perdido entre el monte, deambulando por sin ningún rumbo. Quizás estaba ya paranoico porque escuchaba que me hablaban, me agarraban e incluso me daban de Cachetadas. Yo me defendía tirando manotazos y apuntando para todas partes, pero no veía a nadie. Tal vez pasó 1 hora más cuando comencé a ver una sombra que se escondía entre los matorrales y las ramas de los árboles. Sabía que volteaba a verme porque. Podía ver el brillo de sus ojos. En una ocasión se me acerco tanto que ahora sí estaba dispuesto a dispararle, pero no encontré mi pistola por ninguna parte.
1:01:31 De pronto algo sucedió porque sentí que reaccioné. Mire a todos los soldados a mi alrededor, preguntándome si ya me sentía mejor. Comencé a gritar porque me habían abandonado. Entre todos trataban de calmarme porque me les fui a los golpes. Después de unos minutos pudieron tranquilizarme. Me decían tantas cosas y al mismo tiempo que no lograba entenderlos. Cuando lo hice entendí que nunca me moví de la brecha, no había entrado al monte, ni me había perdido. Me aseguraron que después que volteó aquella mujer a verme, me quedé parado. Como si me hubieran hipnotizado, hablaba solo e incluso saqué la pistola y apuntaba para varias partes, eran ellos los que me agarraban y me daban de cachetadas porque no podía reaccionar.
1:02:29 Uno de ellos me había quitado la pistola. Un soldado comentó que seguramente esa mujer era una bruja, porque con una sola mirada estuvo a punto de hacerme perder la razón. Cuando alguien dijo ya eran las 5:00 de la mañana, entendí que por más de 3 horas había estado perdido, pero dentro de mi mente o de mi imaginación, esa experiencia me hizo cambiar por completo. A partir de ahí dejé de ser iracundo y a todos los elementos, sobre todo a los soldados novatos, les tuve más paciencia. Además, a partir de ahí.
1:03:12 Creí en cosas paranormales, sobre todo en las Brujas. Hoy, ya en el ocaso de mi vida, me pongo a recordar todas las cosas que me tocó pasar siendo militar. Y esa experiencia con la bruja es para mí de las más espantosas.
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