March 23, 2026

7 HISTORIAS de TERROR de CARRETERAS (Recopilación) - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR

7 HISTORIAS de TERROR de CARRETERAS (Recopilación) - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR
7 HISTORIAS de TERROR de CARRETERAS (Recopilación) - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR
Inframundo Relatos De Terror
7 HISTORIAS de TERROR de CARRETERAS (Recopilación) - INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR

El episodio de esta noche incluye: Historias de Terror en CARRETERAS y caminos solitarios, donde la oscuridad, la niebla y lo desconocido acompañan cada kilómetro recorrido.


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0:08 Cámaras de seguridad basado en la anécdota de Armando Díaz desde Nuevo León. Muy buenas noches a todos, trabajo en una gasolinera. Esta historia ocurrió hace apenas algunos meses, durante una noche particularmente fría. Eran alrededor de las 3:00 de la mañana. A esas horas teníamos permiso de estar en la oficina. Como siempre estaba pendiente de las cámaras de seguridad. Si llegaba una persona, salía a atenderlo.

0:49 También ayudaba mucho para asegurar de que todo estuviera en orden. En el turno nocturno siempre éramos 2 trabajadores a esa obra. No era común ver mucho movimiento, por lo que cualquier cosa fuera de lo normal, solía captar mi atención de inmediato. Esa noche estaba mirando las pantallas. Cuando noté algo extraño, una persona apareció de la nada vestida de color café. Y había llegado en una bicicleta cargando 1 GAL vacío, obviamente buscando gasolina.

1:31 Mi compañero había ido al baño que se encontraba en la parte de abajo. Por eso tendría que ir yo a atenderlo o algo que llamó mi atención. No fue sólo la hora inusual, sino también la forma en que se movía. La figura era vaga. Como si estuviera envuelta en una niebla ligera, pero se veía lo suficientemente clara en las cámaras para distinguir que se trataba de un muchacho. Decidí salir para atenderlo pensando que tal vez necesitaba ayuda urgente. Salí de inmediato, pero al llegar a donde lo había visto no había nadie. Miré todo alrededor.

2:17 Esperando encontrar a alguien escondido o alejándose, pero no había rastro de la persona ni de la bicicleta. Le di la vuelta a las bombas de la gasolina y nada. Regresé a la CASETA. Confundido, me puse a revisar nuevamente las cámaras. Para mi sorpresa, la figura seguía ahí, claramente visible en la pantalla. Estaba de pie. Junto a una de las bombas esperando con su galón en la mano. No tuve una explicación porque yo no lo había visto. Bajé de nuevo y al llegar frente a las bombas no había nadie pensando que quizás era una broma.

3:05 Camine algunos metros para ambos lados y nada. La puerta del baño estaba cerrada. Aún así se podía ver que la luz estaba encendida porque mi compañero todavía no salía. Decidí revisar las cámaras de los alrededores para ver si había llegado desde alguna dirección específica, pero no pude hacerlo. Sentí un escalofrío al darme cuenta que ese muchacho seguía ahí, parado por los monitores. Miré que salió mi compañero del baño. Y pasó junto al muchacho, como si no lo hubiera visto, como se quedó parado en la puerta.

3:48 Volví a bajar cuando nos encontramos mi compañero y yo le dije que había algo en el ambiente. Le pregunté si había visto el muchacho de la bicicleta, a lo que me contestó que no. Ya nervioso, fui de nuevo asomarme. Cuando comprobé que no había nadie, entonces, si me asusté, subimos a la oficina y ahí en las Cámaras, lo pudimos ver bien. Los 2. La figura permaneció inmóvil por unos minutos antes de comenzar a desvanecerse lentamente ante nuestros ojos, como si se disolviera en el aire.

4:33 Nunca vi que se fuera, simplemente desapareció. Al día siguiente compartí esta experiencia con mis compañeros de trabajo. Algunos pensaron que estaba bromeando, otros que había sido una ilusión causada por el cansancio. Como a las 2:00 de la mañana, que estábamos a punto de irnos, llevaron el periódico. Me asusté porque en una de las noticias principales hablaban de un accidente en la carretera. Un muchacho se había quedado sin gasolina en su camioneta bajo una bicicleta que traía para ir a la gasolinera con tan mala suerte que un tráiler lo arrolló. La muerte fue instantánea que seguramente el joven ni cuenta se dio que había fallecido.

5:30 Cuando lo vimos en la fotografía, supimos que era el mismo muchacho que habíamos visto por la Cámara de. Seguridad, vestía de café. Y había una bicicleta tirada, aunque fue algo muy extraño, tratamos de olvidarlo porque no había manera de comprobar nada de lo que nos había. Pasado solo que la siguiente noche a la misma hora. Volvió a aparecerse por las cámaras. Extrañamente vestía igual, pero de lo que no nos habíamos dado cuenta era que su rostro y su ropa estaban manchados de rojo.

6:13 Esta vez no estaba ahí parado, esperando a ser atendido. Se encontraba mirando fijamente hacia la Cámara. Parecía que nos miraba a través de ella. Era tan pesada su mirada que supe que todo aquello era cosa del otro mundo. La verdad. Yo no me atreví a bajar. Ahora le tocó a mi compañero ir hasta las bombas para despachar. Aquel muchacho salió de la oficina un tanto incrédulo, mientras yo me quedaba al pendiente de las cámaras, ya bajo.

6:54 Mi compañero camino de un lado para el otro por la Cámara, lo miré pasar junto a él. Después de unos minutos subió y me dijo que no había nadie. Le pedí que mirara la Cámara, dijo una mala palabra cuando se dio cuenta que el muchacho seguía ahí. Esa noche ya no bajamos para nada. Curiosamente, todo el tiempo que estuvo esa aparición. No llegó ningún cliente. A la mañana siguiente le platicamos a la Secretaria, quien nos sugirió encenderle una veladora a ese muchacho para ayudarlo a encontrar su camino al siguiente plano.

7:41 Pareciera increíble, pero después de Encenderle y rezarle unos padres nuestros y aves marías, esa entidad dejó de aparecer. Se que aquellos que han trabajado en el turno nocturno saben que esa gasolinera tiene su propia historia de sucesos extraños, porque otros trabajadores también contaban de aparecidos, además habían escuchado voces y en muchas ocasiones les habían tocado la puerta, pero las cámaras no registraban nada. En nuestro caso resultó al revés.

8:22 Esta es mi historia. Quizá fue un fallo en el sistema de cámaras o tal vez una alucinación debido al cansancio. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en la claridad con la que vi esa figura en la pantalla. Hasta hoy no he vuelto a ver nada parecido, pero cada noche mientras reviso las cámaras. No puedo evitar recordar esa imagen mirándonos fijamente y preguntarme quién o qué era realmente esa figura que apareció aquellas noches. Algunos compañeros que han pasado por el lugar del accidente aseguran haber visto a un joven vestido de café que montaba una bicicleta dirigiéndose rumbo a la gasolinera con 1 GAL.

9:13 En la mano. Yo nunca he vuelto a verlo, a veces me pregunto si lo que vi en verdad era una especie de espíritu. ¿Alguien que buscaba? Ayuda en un lugar donde su vida terminó de forma trágica. Sea lo que sea, es una experiencia que nunca olvidaré y que me recuerda que hay cosas que no tenemos. ¿Cómo explicar? El duende basado en la anécdota Real de Santiago Rivera desde algún lugar alejado de Nayarit.

9:57 Buenas noches Alejandro, esta es una historia aún en la actualidad. Soy empleado de una gasolinera ubicada en una carretera solitaria, donde llevo trabajando ahí por más de 15 años. Siempre pensé que las noches en este lugar eran monótonas y tranquilas. Como nunca me había tocado pasar por algo paranormal. No creía en esas cosas hasta hace unos 2 años, cuando algo extraño y aterrador cambió mis creencias para siempre. Era una tarde calurosa de verano. Serían como las 7:30.

10:39 El aire se sentía tenso y pegajoso. A esa hora llegó una camioneta oscura, cargada de muchas cosas. Antes de cargar gasolina se bajaron al baño, que se encontraba a unos cuantos metros de las bombas a estirar las piernas un rato. Así lo hacía mucha gente. Lo extraño era el aspecto de las 2:00, personas que descendieron estaban altas y delgadas. Además de vestir, raramente tenían el pelo largo y barba. Crecida a lo. Lejos los escuché hablar, supe que eso no era español.

11:24 Pasando algunos 10 minutos se subieron a la camioneta. Y se pararon enseguida de las bombas para cargar gasolina. Me hicieron una seña para que los atendiera, me acerqué. Y al verlos de cerca, los no te extraños parecían gemelos, tenían grandes ojeras y estaban todos tatuados. El que manejaba me habló, me enseñó un billete de 50 dolares. Yo procedí a despacharlo. El acompañante, con palabras mochas, me preguntó Cuánto les faltaba para llegar a la ciudad más cerca. Después de explicarle Acelero el vehículo dirigiéndose a su destino.

12:14 Cuando pasó sobre un tope alto que se encontraba a unos cuantos metros, noté algo inusual. Un pequeño objeto cayó al suelo y antes de que pudiera identificarlo salió corriendo hacia la oscuridad que apenas comenzaba a notarse. En ese momento pensé que era una rata o algún animal pequeño. Ni siquiera lo busqué. No era importante. A partir de esa noche comenzaron a suceder cosas extrañas en la gasolinera. Los almuerzos de mis compañeros, los míos también aparecían mordisqueados.

12:55 Las llaves de los vehículos y de las máquinas se perdían inexplicablemente. Al principio pensábamos que era una broma de cualquiera de nosotros. Pero las cosas no pararon. Ahí el ambiente se tornó cada vez más tenso. No podía evitar sentir que algo o alguien nos observaba desde las sombras. En ocasiones escuchábamos unas tenues risitas burlonas que no lográbamos identificar de dónde provenían. Además de eso, nos apagaban las luces e incluso el aire acondicionado. Pero no todo quedó ahí.

13:37 Tiempo después, cuando estábamos descuidados, nos mordían, sobre todo en las piernas. Aunque reaccionábamos rápido, no alcanzábamos a ver nada. Parecía que el agresor era invisible. Después comenzamos a presentar algunos síntomas como dolor de cabeza, vista nublada y cosas así sin estar seguros de lo que estaba pasando. Nos pusimos a especular, tal vez había un virus o una bacteria en el aire. Como seguían pasando cosas extrañas, decidimos revisar las cámaras de seguridad esperando encontrar una explicación a estos sucesos.

14:22 Al principio, las grabaciones no mostraban nada fuera de lo común hasta que en una de ellas captamos algo increíble. En una de las grabaciones se podía ver claramente una pequeña figura humanoide, con una apariencia burlona y movimientos bastante rápidos que se escondían entre nosotros. Lo miramos una y otra vez hasta que estuvimos convencidos de que era un duende. Nosotros mismos dudamos mucho antes de aceptarlo, pero la Cámara no mentía.

15:03 Era un monito de escasos centímetros. Comparando esa grabación con la de aquel día, cuando algo cayó de la camioneta oscura, pudimos comprobar que era la misma figura. Mis compañeros y yo estábamos desconcertados. No sabíamos qué hacer ni cómo lidiar con una criatura tan extraña como esa. Cada quien averiguó por su lado. Obviamente recibimos muchas burlas, pero también muchos consejos de lo que teníamos que hacer, aunque debo aclarar que nada funcionaba, al contrario, es hacer cada vez hacía cosas más terribles.

15:46 La situación se volvió insostenible cuando las travesuras del duende comenzaron a afectar nuestro trabajo y nuestra tranquilidad, porque comenzó a desaparecer dinero. ¿Y alguna herramienta? Fue entonces cuando la esposa de uno de mis compañeros, quien tenía conocimiento de rituales y lo sobrenatural, decidió intervenir. Al llegar quitó los dulces y algunas otras golosinas que le habíamos puesto, según nosotros, para mantenerlo tranquilo. Nos dijo que esas eran tonterías, porque los duendes eran seres malignos y peligrosos.

16:27 Podían causar mucho daño si se lo proponían dándoles simples dulces. No lo íbamos a contentar esa noche. Ella vino a la gasolinera con todo lo necesario para realizar un ritual de protección y expulsión. Nos pidió que nos mantuviéramos a cierta distancia mientras realizaba el ritual. Encendió velas dentro de las oficinas, dibujo algunos signos en el piso y recitó palabras en otro idioma. La atmósfera se volvió un poco tensa, como si la misma gasolinera contuviera la respiración, esperando el desenlace desde donde estábamos, podíamos ver cómo el duende iba detrás de ella. Arremedándola como caminaba, en ocasiones le rasguñó las piernas.

17:25 Pero la señora nunca le prestó atención, enfocándose en completar el ritual que duró varios minutos. Durante ese tiempo nosotros sentimos una presencia extraña alrededor nuestro. De repente se escuchó un grito y una ráfaga de aire frío recorrió el lugar haciendo que las velas parpadearan. En ese momento todo se sintió en paz. Supe que algo había cambiado. Tal vez el duende ya no estaba. Esa noche la pasamos relativamente tranquila, estuvimos esperando las maldades de siempre, pero ya no sucedió nada.

18:08 La gasolinera volvió a su rutina habitual, ya no había almuerzos mordisqueados ni llaves perdidas. La calma regresó una mañana haciendo limpieza. En la parte de atrás encontramos un pozo. Investigando un poco encontramos todas las cosas que se nos habían perdido. Incluso había otras que no las habíamos echado de menos. Pero eso no era todo. También había ratas y gatos muertos, de los cuales esa criatura se alimentaba pensando que quizás ahí se escondía el duende. Rellenamos el pozo con piedras y aplanamos la Tierra. Buscamos alrededor alguna salida, pero no encontramos nada.

18:58 Si en ese momento estaba ahí, ahí se quedaría para siempre. Nunca más volvimos a ver a esa criatura, no al menos hasta el día de hoy. Al contar esta historia quiero advertirles que aunque no siempre podamos ver lo que nos acecha en la oscuridad, los duendes sí existen y a veces. Necesitamos la ayuda de aquellos que conocen lo paranormal para recuperar La Paz. Se de otros lugares donde tienen estas manifestaciones, pero la gente, aún sabiendo que lo que habitan en sus casas son duendes, prefieren contenerlos, regalándoles dulces o cosas vistosas, sin darse cuenta que así solo se vuelven sus esclavos.

19:55 Los caballos del diablo, basado en la anécdota de Brian del Estado de Colima, trabajar en una gasolinera en las afueras de un pequeño pueblo siempre tuvo su encanto. Había algo tranquilizador en la rutina nocturna, en la calma y el silencio, que sólo se rompía con la llegada ocasional de algún cliente. Sin embargo, mis noches de trabajo allí nunca fueron lo mismo. Después de descubrir la historia del lugar, mi nombre es Brian Arredondo. Soy del estado de Colima, México. Esto que les contaré.

20:46 Sucedió en el año 2009, antes de que se construyera la gasolinera. Aquel terreno había sido una caballeriza, parte de un antiguo rancho que, según se contaba, perteneció a un hombre rico y algo excéntrico. La historia decía que en esa caballeriza solo había caballos negros todos ellos. Supuestamente pertenecientes al diablo, el rancho había caído en ruina y finalmente el terreno fue vendido y utilizado para construir la gasolinera y un motel de paso. Desde el primer día, los trabajadores y los huéspedes del motel contaban historias de sonidos extraños y presencias de hombres y mujeres, pero también.

21:43 ¿De que se escuchaban caballos? Yo no creía en esas historias. Al principio las consideraba simples invenciones locales, cuentos para asustar a los nuevos empleados y para entretener a los clientes más curiosos. Pero con el tiempo empecé a notar cosas que no podía explicar en un inicio. Las primeras noches fueron tranquilas, pero luego comenzaron los ruidos a altas horas de la noche, cuando todo estaba en calma.

22:23 Se podían escuchar los sonidos de los cascos golpeando el suelo, como si una manada de caballos estuviera corriendo a toda velocidad cerca de la. Gasolinera, sin embargo. Al asomarme a investigar no había absolutamente nada, solo la oscuridad y el silencio mismo. Mi compañero Marín me decía que para qué buscaba si no iba a encontrar nada. Al principio traté de encontrarle explicaciones racionales para esos sonidos, pero él solo me veía y me escuchaba.

23:05 Porque él ya había tenido alguna experiencia y sabía lo que por ahí merodeaba, dándole muchas explicaciones al asunto. Pensé que quizás se trataba del viento que traía los sonidos de algunos potreros cercanos o de algún animal salvaje que rondaba por el lugar, pero los sonidos continuaron. Y con el tiempo se hicieron más intensos y perturbadores. Las pisadas de los caballos se mezclaban con relinchitos que helaban la sangre, creando una atmósfera de tensión.

23:45 Una noche estaba trabajando sólo en la gasolinera. Era noviembre y la neblina cubría el lugar haciendo que todo se viera más borroso y funesto. Me sentía incómodo, como si algo estuviera observandome. A medida que la noche avanzaba, los sonidos comenzaron de nuevo. Al principio eran lejanos, apenas audibles, pero se fueron acercando cada vez más. Podía escuchar claramente el golpe de los caballos y los relenchidos resonaban. Salí de la estación para tratar de ver de dónde venían los sonidos. Esperando encontrar alguna explicación lógica, la neblina hacía que todo se viera fantasmagórico y mis ojos luchaban por adaptarse a la oscuridad de la carretera. Caminé alrededor del estacionamiento tratando de encontrar alguna señal de los caballos, pero no había nada. Los sonidos estaban allí tan claros como siempre. Pero no había ni rastro de los animales. Lo único que se podía apreciar era el anuncio del motel, las luces que iluminaban la entrada.

25:09 Y era todo. Empecé a recordar las historias que había escuchado sobre el lugar, sobre los caballos negros del diablo y como el antiguo dueño del rancho había. Perdido su alma. En un juego con el demonio, la historia decía que los caballos se habían quedado atrapados en el terreno, condenados a vagar por la eternidad, así como sus antiguos dueños. Regresé a la gasolinera y traté de concentrarme en mis tareas, pero los sonidos seguían escuchándose. Martín me volvió a decir que no iba a verlos. Solo se.

25:52 Escuchaba y era. Todo. ¿Pero que era mejor? Pues si los llegara a ver la imagen espectral de los caballos me atormentarían por el resto de mi vida. Lo vi como se ve a. Alguien al que no le. ¿Crees? Fue entonces que, quizás cansado por mí testarudez, me pregunto si conocí al viejo loco de Renato. A lo que le dije que sí fue cuando me contó que el viejo había perdido una apuesta y que, según él, en este terreno el antiguo dueño enterró un tesoro. El viejo loco se puso a buscarlo una madrugada y, según se dijo en el lugar exacto donde lo había encontrado, los espectros de los caballos del diablo le salieron al paso. No soportó el verlos.

26:50 Por eso quedó loco y me recomendó no andar jugándole al valiente que mejor dejara que esos animales estuvieran en paz, que los dejara descansar, pues no fuera a terminar, igual que el loco de Renato, terminó diciendo y se concentró en la lectura de su libro. Pero no fue fácil dejar pasar desapercibido aquello, pues. El golpe y los relinchidos eran constantes, como si los caballos estuvieran corriendo en círculos alrededor de la estación de la gasolinera.

27:32 Así estuvo por 2 noches consecutivas, hasta que una madrugada alrededor de las 2:00 saqué unas bolsas de basura y las llevé al depósito. Fue allí cuando detrás de la estación. Apenas iluminado con la poca luz de la lámpara que alcancé a ver el pelaje de unos caballos, estos parecían que en sus muslos habían arrancado a mordidas pedazos de carne. Sus ojos eran rojos y de sus hocicos salía espuma. Apenas.

28:13 Si pude ver eso, pues sentí cómo mis piernas me temblaban. Aventé las bolsas y salí corriendo de allí al refugio que la luz daba. No paré hasta que llegué con Marín. Quién me miró de reojo y solo me dijo, Te lo dije. Si no fuera porque estábamos en una gasolinera, hubiera calmado mis nervios con un cigarro. Toda la madrugada me la pasé sentado. No quise salir a la oscuridad de los alrededores. Ya por la mañana tuve que ir a casa del brujo Rubén para que me sobara de espanto. El viejo me preguntó que había mirado para estar con las tripas pegadas al espinazo.

29:04 Le conté y el viejo brujo nomás movió la cabeza a los lados. Esos caballos son del diablo, muchacho. De la que te salvaste me dio unas hierbas para el susto, las cuales tomé por 3 días. Mis noches ya no volvieron a ser las mismas, así que tuve que renunciar un mes después. Esto porque mis nervios estaban traicionándome y mi cabello se estaba cayendo. Mis manos me temblaban y la verdad. No fue nada agradable ver a aquellos caballos. Con razón, el viejo Renato se volvió loco al ver aquellos espectros.

29:52 Les agradezco que hayan contrado mi experiencia, muchas gracias. Muy buenos días, tardes, noches esperando, te encuentres horridamente bien del otro lado de la pantalla. Viajar por carretera y más si lo hacen por las noches, puede llegar a ser algo peligroso. ¿Esto por qué se cuentan infinidad de historias? Algunas pueden tener alguna relación, como las historias que hoy les contaré sin más empecemos. Formas extrañas, relatos en carretera, muy buenas noches a todos.

30:52 Mi nombre es Samuel Luzanilla. Hace ya varios años abandoné la casa de mi madre. ¿Esto por qué? Después de quedar viuda, al poco tiempo se unió con un señor. En un inicio era muy buena onda y nos trataba bien a mi hermano menor y a mí, pero eso no duró mucho y a los pocos meses se dio a conocer cómo era en realidad. Pero como dicen, por ahí hay mujeres que no saben estar sin la compañía de un hombre y por desgracia mi madre era una de esas, así que. No me quedó de otra que abrir mi camino por mí mismo.

31:36 A la edad de 17 años ya no regresé y no volví a saber de ella hasta hace unos 7 años que me enteré que había fallecido y mi hermano pasara el resto de su vida en la cárcel. Si me hubiera quedado, quizás hasta yo hubiese terminado igual o peor que ellos. Por algo suceden las cosas. Hoy en estos días tengo la edad de 37 años, tengo un trabajo en mi familia. Mi experiencia con apariciones me ocurrió en el 2019, trabajando hasta el día de hoy en unas granjas avícolas desde hace ya más de 15 años y esto trajo a mi vida la tranquilidad y estabilidad de varias maneras.

32:27 Mi patrón tiene varias de estas granjas. Y uno debe viajar constantemente entre una granja y otra. En ocasiones son de 2 a 3 viajes por semana. Es algo cansado porque es de 10 a 15 km / 1 granja a otra. Es una de las normas consideradas como obligatorias, esto por las enfermedades que pueden llegar a suscitarse y para que las aves no se contagien. Entre granja y granja hay algunas rancherías, así como otras granjas que no son avícolas.

33:11 También hay un matadero y ese también tiene varias historias espeluznantes y una ciudad a unos 5 km, en ocasiones tránsito por allí para llegar a 2 de las granjas, pero en su mayoría. Es por los lugares muy apartados, por los caminos de Terracería, siempre me encuentro jornaleros que regresan Asus labores del campo y ellos me contaron de historias que con gusto les compartiré, pero en esta ocasión les contaré mi experiencia, la cual tuve a finales del mes de octubre que me pidieron llevar unas jaulas. Porque iban a hacer un traslado de varios pollos a otro sitio. Afortunadamente yo solo llevaría las jaulas y no haría ese viaje. Sería alrededor de las 4:00 de la tarde, cuando ya venía de regreso y me encontré a un grupo de hombres y mujeres que se dirigían a una de las rancherías. Les di raite porque entre ellos iba un par de ancianos. La plática fue amena y antes de llegar al cruce de caminos, que es hasta donde llegaríamos el par de ancianos, me hicieron varias recomendaciones, entre ellos que no anduviera por estos caminos de noche, ya que en la

34:43 oscuridad las ánimas andan penando por allí, no fuera que en una de esas me dieran un buen susto. Yo solo les di las gracias por el Consejo e inicié mi andar. No me burlé, pues las personas tienen sus creencias y es algo que aprendí a respetar. Como a las 2:00 semanas regresé nuevamente a ese sitio. No me cargaron las jaulas a tiempo, así que salí muy tarde de la granja. Iba cerca del bordo del canal y tuve que tomar una curva para poder subir y pasar por el puente.

35:30 Bajé la velocidad del camión porque me pareció mirar una mujer con un rebozo cubriéndose gran parte de su cuerpo, pero no alcancé a verla bien, pues si me seguía distrayendo podría causar algún accidente. Cuando bajaba el puente sentí como si el camión hubiese caído sobre un gran bache. Seguí avanzando despacio para detenerme y revisar que no hubiera algún desperfecto, pero la pensé porque mi reacción fue que probablemente entre los matorrales se encontraban algunos sujetos para asaltarme. Pero el sonido del camión me hizo detenerme con lámpara en mano y una barra de metal y me bajé para revisar. Aparentemente todo estaba bien, así que me Subí para reanudar mi camino.

36:33 Pero para mi mala suerte este no encendió. No podía desesperarme. Pues eso no me llevaría a tomar buenas decisiones. Así estuve por alrededor de unos minutos intentando encender el camión cuando mire algo. En el agua del canal que llamó mi atención sobre el agua, se apreciaba como una bruma espesa, pero esta no abarcaba a lo largo y ancho del canal. Tampoco estaba en las orillas, al contrario, era como si hubiese varias. Y con formas extrañas me bajé del camión para verlas con más detenimiento. Y fue cuando me di cuenta que cada una de ellas tenía forma humana, pero con la luz de la Luna le daba un aspecto fantasmal.

37:29 En el agua me sentí gozoso de ver Por Primera Vez lo que eran fantasmas. Todo se sentía frío y no era por la época del año. Principios de diciembre, para ser preciso, todo se sentía frío y no era por la época del año, se sentía todo muy raro en ese paraje. Fue en esos momentos que recordé las recomendaciones de aquellos 2 ancianos y en ese instante comencé a tener miedo, el gozo que sentía desapareció y fue reemplazado por terror.

38:10 Regresé a el camión tembloroso. De hecho, me resbalé unas veces por el camino porque sentía como si esas formas salieran del agua para alcanzarme hasta que conseguí treparme y como pude. Me metí en el interior de la cabina. Me sentía seguro ahí dentro, pero el miedo no me dejaba pensar acertadamente. Intenté echar a andar el camión sin conseguirlo. No me quedó de otra que hacerme a la idea que pasaría el resto de la noche ahí. Como mi mujer es muy creyente de Dios, me había colocado un Rosario en el espejo retrovisor, así que lo tomé y le pedí a Dios que no permitiera que algo malo me sucediera y me permitiera regresar con bien al lado de mi familia.

39:09 No se veía ninguna luz de alguna ranchería por ningún lado, así que me encerré a esperar a que amaneciera. Sería ya de madrugada, cuando sentía más frío. Temblaba y no podía controlar mi temblor, así que me incorporé y me arrepentí de hacerlo en ese instante por el espejo lateral. Ahí se encontraba la mujer que había visto antes. De que el camión se detuviera por completo. Les juro que me quedé paralizado del miedo cuando comenzó a avanzar. Lo peor fue porque las nubes medio ocultaban a la Luna y fue en ese preciso momento que me percaté que levitaba nuevamente. El miedo se hizo presente.

39:58 Tomé de nuevo el Rosario y me puse a rezar. Hice el intento de arrancar el camión y afortunadamente esta vez sí lo pude echar a andar. No pisé el acelerador a fondo porque como sea, fantasma o no, no le iba a echar el camión a esa pobre alma que sabrá Dios porque andaba penando por el sitio. Mientras avanzaba despacio, recordé lo que había visto en el canal. Pero por el mismo miedo que sentía, no volteé, no fuera a ser que allí estuvieran. Lo bueno es que como pude llegué a mi casa y por varios días no pude olvidar lo sucedido.

40:46 Solo de día recorría los caminos que me llevaban a las granjas, pero al siguiente año fue que de nueva cuenta anduve por ese lugar, por más que intentaba ver de nueva cuenta aquellas extrañas formas. No se me aparecieron. Ya de regreso me desvié a la ranchería donde viven aquellos ancianos y afortunadamente encontré a don Pedro y le conté lo sucedido. Pensé que no me creería. Don Pedro me aseguró que no necesariamente los fantasmas se muestran como comúnmente se ven. Eso es verdad, porque los que yo vi apenas si se miraban. Pues eran translúcidos, como una neblina que se deja llevar por el viento.

41:39 Créanme que por esos caminos hay apariciones, algunas que sólo siguen su andar o penar, sin que quizás se den cuenta de nuestra presencia, así como nosotros tampoco lo sabemos. Un muerto viajó conmigo. Muy buenas noches a todos. Mi nombre es librado Ortega. Trabajo como transportista de ganado. Manejo un tráiler desde hace ya más de 35 años. Y es un.

42:20 Oficio que hasta el día de hoy sigo haciendo, he tenido varias experiencias con lo sobrenatural. Tanto en carretera como en hoteles y en las casas que he vivido junto a mi esposa y mis 3 hijos. Hoy quiero contarles una de las experiencias que me sucedió hace unos 13 años. Afortunadamente ya no he vuelto por esos caminos llenos de pobres almas en pena en cada lugar al que viajo por cuestiones de mi trabajo. He hecho buenas amistades y cuando iba al rastro no fue la excepción, así como gente que me encontraba en el camino a las rancherías de regreso por el trabajo en campo, otras en el rastro siempre iba de 3 a 4 veces por mes al matadero, así que ver los rostros de aquellas personas ya me eran muy familiares. En mis inicios de chofer de camiones, yo no creía en eso de los fantasmas y lo sobrenatural que sucede, no me burlaba de lo que otros compañeros contaban, pues yo sabía que no estaba exento de que algo me podría llegar a suceder algún día, pero mi experiencia se remonta a casi 5 años antes de la historia que ya mi amigo Samuel Luzanilla les

43:52 contó. El paisaje ahí es todo. Diferente a lo que oyes, pues cuando estaba en reparación de carretera yo tenía que dar una gran vuelta por caminos de Terracería para checar al rastro. La cosa no era nada fácil, pues con la carga de los animales se me dificultaba. En ocasiones esto sucedía cuando los estaba transportando. Pero ya de regreso y sin carga, era distinto ni hablar en tiempo de lluvias. Eso sí, era todo una odisea para entrar o salir de ese lodo.

44:36 No era fácil transitar por esos caminos que parecían olvidados por Dios. Pero trabajo es trabajo y uno tenía que hacerlo. Recuerdo que una noche antes de ir hacia aquel sitio. Tuve un sueño muy extraño. En él me veía una mujer ya muy anciana. Vestía un atuendo blanco y un rebozo que apenas si dejaba ver su rostro, veía sus Pies Descalzos, agritados y supuraba sangre. No caminaba levitaba y apenas si tocaba el suelo con la punta de sus.

45:18 Dedos. Entre más se acercaba a mí. Notaba que las uñas se desprendían dejando manchas de sangre sobre la Tierra. Recuerdo que cuando pase a su lado, ella mantenía su cabeza agachada. Lo extraño es que, a pesar de su postura, yo sentía que me miraba fijamente. La verdad, es algo difícil de explicar a medida que me alejaba de ella. Más adelante se veía a un hombre joven que me hacía señas para que me detuviera. Y fue justo en ese momento que sonó la alarma del despertador. Ese sueño me tuvo inquieto todo el día. Traté de buscarle alguna explicación sin lograrlo. A los 3 días hice mi viaje al matadero. Eso fue en la mañana.

46:15 Cuando llegué me la pasé en plática con los demás traileros mientras iban descargando una a una las jaulas. En esa ocasión llevé cerdos. Lo raro es que ninguno de ellos chilló como es costumbre cuando son trasladados por momentos pensé. ¿Que iba a ser? Rápida la descarga, como en otras ocasiones, pero no fue así. Había otros camiones y las demoras casi me sacan de quicio. Me sentía muy cansado y muy ansioso por irme del rastro, aparte que ya tenía compromiso para esa noche, pero para mi mala suerte fui el último al que descargaron. Ya serían alrededor de las 8:00 de la noche cuando salí del rastro.

47:09 Uno de los trabajadores me hizo un comentario que, para serles honesto, debía escuchar. Me aconsejó que sería mejor pasar la noche en uno de los cuartos del área de descanso, ya que no era buena idea andar en plena oscuridad por esos caminos donde las ánimas se hacen presentes. Pero como les dije en un inicio. Yo si creo en apariciones y en lo que a lo sobrenatural se refiere, pero también creo que el destino de cada persona está escrito y el mío era muy diferente esa noche. La verdad es que nunca habían andado tan noche por esos rumbos.

47:55 Les comento que cuando cae la tarde todo aquello pareciera que cambiara de aspecto. Los árboles se aprecian como unos guardianes espectrales sin la luz del día que los ilumine. Toman un aspecto de lo más Macabro, como si de sus gruesos troncos fuera a salir algo o alguien que ya no es de este mundo de los vivos. Cuando salí del rastro, miré por el espejo retrovisor, cómo las luces que daban atrás a medida que me alejaba. Algo dentro de mí me decía que me regresara, pero por testarudo continúe manejando.

48:40 Me tuve que ir despacio, pues a pesar de conocer el camino no fue fácil. Para salir a la carretera tendría que manejar por el camino de terracería casi por 1 hora, así que decidí cortar camino por el bordo del Canal de Aguas de riego. Eso me daría ventaja para. Las luces de algunas rancherías que se veían a lo lejos antes de subir al puente, las luces del camión iluminaron la silueta de una. Mujer, tuve la. Sensación de que era la misma del sueño. No quise averiguarlo, así que acelere para dejarla atrás, pero ya estando sobre el puente se encontraba un hombre joven haciéndome señas. Para que me detuviera, no sé por qué razón. Me detuve unos metros adelante, ya bajando del puente. No sé por qué sentí la necesidad de ayudarlo. Le abrí la puerta y este rápido se sentó en el asiento del copiloto.

49:48 Me contó que ya tenía tiempo pidiendo un aventón, pero los que pasaban lo ignoraban. Quizás creían que era un señuelo para un asalto. Le pregunté si era de alguna de las rancherías de aquí cerca. Él me contestó que no me dijo el nombre de la ciudad. Me comenzó a contar que hacía algunas horas él y sus amigos habían dejado una fiesta, la cual uno de ellos fue invitado. Yo le dije que por aquí cerca no había fiesta alguna. El chico me contestó que uno de sus amigos le pidió que lo acompañara. Pues ya quería retirarse de la fiesta.

50:31 Como él ya se sentía cansado, aceptó irse también luego de unas cuantas calles recorridas, un auto los hizo detenerse, los bajaron a su amigo, lo subieron a un auto y él no supo qué más sucedió, pues amaneció en ese lugar, de hecho, escondido dentro del hueco de un árbol. No le quedó de otra que caminar hasta llegar al puente. Lo único que deseaba era llegar a su casa, pues lo más probable era que sus padres estuvieran mortificados por él. Fue cuando le dije que no se preocupara, que lo acercaría a la ciudad y sería más fácil para el ya estando allí, unos metros más adelante, tuve una extraña sensación de que algo raro estaba sucediendo.

51:27 Y esa extraña impresión de que ya conocía aquel joven encendí la luz de la cabina e hice que estaba buscando algo, un frío estremecedor. Me recorrió el cuerpo y fue cuando me había arrepentido de haberle dado ride. En ese momento, la temperatura bajo fue cuando mire su rostro. Sus ojos estaban inexpresivos sin esa luz carente de vida. No sé por qué me latía que si veía su nuca o la sien del lado derecho tendría un orificio de bala por los nervios que tenía.

52:10 Casi me hizo chocar contra un árbol y fue cuando él me aseguró que no debería de temerle, pues él me ayudaría a llegar bien a mi destino si le ayudaba. No sé qué era lo más sensato, detenerme y tratar de dejarlo o de plano regresar al matadero. Pero después de un momento reaccioné. ¿Cómo diablos iba a bajar aquel espectro? Era ilógico. No me quedó de otra que ayudar a ese pobre. Muchacho. ¿Vivo o no? Tenía que ayudarlo para que fuera a la luz o al túnel o a lo que tenga que cruzar para su eterno descanso. Así que, nervioso, con miedo a flor de piel, me mantuve con la mirada fija en el camino hasta llegar a la carretera. Fue cuando le pedí a la virgencita de Guadalupe que me ayudara y que ayudara a esta pobre alma que me acompañaba. Y que se bajara en el lugar indicado para que trascendiera su eterno descanso.

53:22 Al parecer ella me escuchó, pues llegué pronto a la carretera, ya en camino, manejando por esta la atmósfera en la cabina comenzó a cambiar. Era como si todo el miedo se comenzara a disipar apenas y entramos a la ciudad. El joven me dijo que me detuviera, que él se quedaría ahí. Que ya había llegado a su casa. No quise saber hacia dónde se fue y comencé a manejar para quedarme en uno de los parqueaderos de la ciudad y salir muy temprano a mi hogar. Le conté mi experiencia a uno de mis compañeros y me aconsejó que cuando fuera al rastro pusiera una veladora encendida. Esto porque no se sabe si aún se aparece en ese tramo del puente. Tiempo después me enteré de que aquel joven salió de su casa a una fiesta y él, con su amigo, jamás regresaron Asus hogares. Mi esposa me aseguró que quizás él sí, porque fue el único que lo ayudó en aquel ride.

54:33 ¿Le seré honesto? Espero y haya sido así hasta el día de hoy. Me hago la pregunta si él sabía que ya no estaba vivo. La verdad, no lo sé y nunca lo sabré. Muchas gracias por escucharme. Cabezas en la carretera, basado en una anécdota real. Buenas noches, Inframundo, mi nombre es Gilberto Sánchez.

55:14 Quiero contarles una experiencia sobrenatural que me sucedió. Mientras estaba en una carretera tenía que ir a entregar un paquete a unos familiares que vivían en un pueblo. Yo en ese momento me encontraba en Toluca, así que quise partir para luego quedarme el fin de semana con ellos. Por desgracia no elegí bien y el clima me traicionó en esas horas de la noche que resultó ser tormentosa. Pensé que en unos kilómetros todo cambiaría. Después de todo, en Puebla normalmente era bastante más seco, pero conforme avanzaba por la carretera solitaria, las lluvias intensas dificultaban la visibilidad.

56:07 Pero estaba decidido a llegar a mi destino lo más pronto posible para olvidarme de mi carga. Y poder disfrutar de las pocas horas que tenía libre en la semana. Luego del trabajo, a medida que avanzaba por la carretera, noté algo inusual en el camino. Al principio fue solo una sombra fugaz, pero luego, a la luz de los faros de mi auto, vi algo que hizo que el cuero se me erizara entero. En el centro de la carretera había varias cabezas humanas dispuestas en línea. Mis manos se aferraron al volante mientras mi corazón se aceleraba descontroladamente.

56:58 Me comenzó a caer el sudor a chorros por la espalda y la frente. De hecho, tuve que pasarme el brazo por la frente para quitarme eso de los ojos. Intenté frenar para evitar el horror que tenía frente a mí, pero mis neumáticos patinaron sobre el pavimento mojado. El choque se deslizó y pasó por encima de las macabras cabezas, sintiendo una horrible y náusea, abunda. Sensación bajo las ruedas el sonido siniestro de los huesos rompiéndose resonaba en el interior del vehículo.

57:40 Además de que por la forma en que se movía el auto, sentía de forma indirecta la forma en que seguramente la sangre espesa corría bajo mis neumáticos, haciendo que todo se volviera un lodazal sangriento. No me quedo más que cerrar los ojos para contener mi estómago. Pensé que seguramente eso sería obra del crimen organizado. O algo similar. Así que también me tenía muy nervioso meterme en problemas. La imagen se grabó en mi mente, haciendo que el horror se aferrará a cada rincón de mi ser.

58:24 Intenté controlar mi respiración, pero el terror me invadía como si estuviera atrapado en una pesadilla macabra, en un instante desesperado de huir de aquel horrendo escenario. Aceleré mi coche y continué por la carretera, pero a medida que avanzaba más cabezas aparecían frente a mí como si la misma carretera estuviera engendrando el horror. Estaban deformadas y retorcidas sus ojos sin vida ni observaban con una mirada. Desesperada. Era como ver un montón de prototipos de los que usan en las películas de zombies, como si, pese a que estaban evidentemente muertos porque no tenían cuerpo, pudieran mantener cierta vida que les servía solamente para sufrir más de un destino que no les desearía a nadie. La paranoia se apoderó de mí.

59:34 Sentía que estaba siendo perseguido por una presencia malévola y que las cabezas eran solo el preludio de algo aún más aterrador. Cada curva de la carretera era una mortal trampa y mi mente estaba al borde de la locura. Cuando pensé que todo iba a terminarse ahora, las cabezas comenzaron a gritar. Eran sonidos desesperados, como si me advirtieran de algo mucho peor que estaba a punto de presenciar y como por arte oscura de brujería lo ve.

1:00:14 Era un hombre de gabardina negra enorme. Tenía el cabello negro largo y pegado al cráneo. Sus ojos tenían el brillo de 2 Carbones ardientes. Como si el mismo infierno se proyectara a través de ellos. El ser me dedicó una sonrisa maligna y estuve por chocar de lleno contra la protección de los carriles, pero por una maniobra desesperada pude esquivarlo a centímetros de distancia. La aparición pareció quedarse perplejo. Como si no hubiera previsto, ni siquiera queriendo que eso pasara.

1:01:02 Supongo que lo que esperaba era que chocara y ahora formara parte de su colección de cabezas. Seguí mi camino lo mejor que pude pisando el acelerador de tal manera que el tiempo se me volvió una especie de gelatina. Como si las cosas no pudieran empeorar. El auto empezó a fallar. Estaba echando humo por el motor, así que tuve que disminuir la marcha. Sin embargo, después de lo que pareció una eternidad, avisté las luces de un pequeño pueblo a lo lejos, aceleré aún más ansioso por escapar de aquel horror inexplicable al llegar al pueblo, busque ayuda. Pero nadie parecía haber presenciado lo que había visto en la carretera.

1:02:00 Un señor muy anciano, que fue el que me recibió, me indicó que me calmara pasar a su casa para evitar que me siguiera haciendo daño el clima, puesto que estaba totalmente empapado por la lluvia. Una vez dentro me dijo con toda seguridad que estaba endiablado. Pero que él tenía la solución. Me dio una cruz que parecía hecha de metal, pero estaba renegrita y me recomendó que ya nunca más en la vida viajara de noche porque tenía la capacidad de ver entes sobrenaturales y eso hacía que los mismos se me mostrarán con más ganas, como queriendo que yo los ayudara. Pero si no quería meterme en esas cosas, era mejor simplemente ignorarlos.

1:02:55 Espero que este relato les haya gustado. Ocurrió por allá en enero del año 2005. La mujer del Aventón, basado en la anécdota de Luis Alberto. Rodríguez. Muy buenas noches. Mi nombre es Alberto. Tengo 32 años y esto ocurrió en el año 2013. Creo que se me apareció una de esas mujeres de carretera que tanto parecen abundar en los relatos, pero quizás fue el demonio mismo.

1:03:43 Todo comenzó en una noche fresca en la que acababa de llover horas antes. Así que cuando decidí conducir de regreso a casa después de una larga jornada de trabajo en la Ciudad de México, pues vivo en Toluca, pensé que las cosas estarían más o menos tranquilas. Sin embargo, la tormenta había convertido la carretera en un mar de oscuridad y sin previo aviso, la lluvia comenzó a dar contra el parabrisas con ferocidad. A medida que avanzaba por la solitaria carretera, VI a lo lejos a una joven empapada y desesperada, con el pulgar extendido buscando un aventón.

1:04:32 Mi corazón se compadeció de ella porque no parecía tener más de 15 años y me recordó mucho mis hijas, así que frené y le ofrecí ayuda. La chica subió rápidamente en el asiento de atrás y cerró la puerta, pero algo parecía extraño. Su mirada fija en mí era inquietante y un escalofrío recorrió mi espalda. Tenía el rostro a falta de un color humano, parecía el tono de la cera, además de que tenía algunas manchas azuladas.

1:05:15 Que sobresalían de la blusa de tirantes que tenía puesta. Pensé que quizás había escapado de alguien. No había otra explicación respecto a donde la había encontrado. Traté de entablar una conversación amigable para aliviar la atención, pero sus respuestas eran monosílabos y su mirada seguía clavada en mí. A medida que avanzábamos, noté que el reflejo de su figura en el espejo retrovisor parecía difuminarse y desvanecerse, como si no fuera una presencia sólida.

1:05:57 Eso me llenó de terror que de hecho, lo sentí en el cuerpo mucho antes de que mi cabeza lo notara. Se me erizaron los vellos de los brazos y la boca la sentía seca. Incluso. Un mareo extraño me había quedado en la cabeza. La incomodidad se apoderó de mí y empecé a sentir un miedo creciente. Miré de reojo y noté que su piel estaba temblando debajo de la deremis normal era como si tuviera montones de gusanos dentro. Quisieran que su rostro fuera casi transparente y lo único que le daba color eran esos gusanos que de cuando en cuando. Dejaban ver pedazos de piel verde, como la muerte y sus ojos vacíos y sin vida.

1:06:50 Mi corazón se aceleró. Consciente de que algo terrible estaba ocurriendo, decidí hacerle algunas preguntas tratando de encontrar respuesta sobre su identidad. Me detuve por 1. Segundo, a tener empatía por ese. Ser, pensé que sí era un ente sobrenatural. Seguramente tendría alguna razón para aparecerse en el camino y quizá podría ayudarle a seguir a la. Luz. Sin embargo, sus respuestas eran confusas y evasivas, como si estuviera atrapada en un bucle Macabro.

1:07:32 La tensión en el auto era insoportable cada vez que intentaba detener el auto y pedirle que se bajará. Ella se aferraba al asiento con una fuerza, negándose a dejar el vehículo. Aunque se suponía que ya habíamos pasado el destino en que ella me había dicho que se iría. Susurros inquietantes llenaban el aire y sentía como si la oscuridad misma se hubiera apoderado del interior del auto. Finalmente llegamos a un lugar donde había un grupo de personas. Estaban descansando frente a una cachimba de traileros frene bruscamente y abrí la puerta rogándole que se bajara por lo nervioso que estaba y la forma en que le hablé.

1:08:23 Desesperado y lleno de terror. Llamé la atención de los otros conductores y enseguida fueron a ver qué estaba pasando al verse rodeada de personas con una risa desquiciada. La chica fantasmal desapareció en la oscuridad. De a poco se fue disolviendo en el aire como si nunca hubiera existido, dejándome con una sensación de alivio y terror a la vez. Cuando las personas cercanas a la cachimba me alcanzaron, no pude más que derrumbarme en el asfalto. Me fallaron las piernas por completo. Y luego comencé a llorar de forma desconsolada. Quería explicarles lo que me había pasado, pero no tenía forma de articular correctamente las palabras. Uno de ellos, que creo que era trailero, me dio un trago de tequila fuerte que estaba tomando y me dijo que nunca volviera a darle aventón a una mujer en la carretera. Ellas se aparecían de forma constante con los peores deseos para los conductores.

1:09:44 A veces era mejor pecar de precavido y llamar a un federal de caminos para que pasara por ellas. Si es que. Estaban vivas y en caso de quererlo, a lo mejor quedarse a esperar a los oficiales, pero nunca dejarla subir a un vehículo. Esta ha sido mi experiencia. Muchas gracias por escucharme y les deseo buenas noches. Tengan cuidado a quién levantan en la. Carretera.