6 RELATOS DE TERROR EN IGLESIAS MALDITAS | Historias de Terror Reales
🔥 Iglesias silenciosas, confesiones perturbadoras, sombras observando entre los pasillos, rezos interrumpidos por presencias extrañas y experiencias aterradoras ocurridas en lugares donde muchos buscaban paz.
Hoy escucharás 6 perturbadoras historias de terror ambientadas en iglesias, relatos basados en experiencias reales ocurridas en templos antiguos, capillas abandonadas, conventos y lugares sagrados donde algo oscuro parecía ocultarse entre el silencio y la fe.
Presencias observando desde el altar, figuras extrañas durante la madrugada, voces inexplicables entre bancas vacías, sacerdotes marcados por sucesos paranormales, campanas sonando sin explicación y encuentros aterradores dentro de lugares donde nadie imaginaba encontrar miedo.
Historias oscuras sobre personas que vivieron acontecimientos imposibles de explicar dentro de iglesias, sitios donde la tranquilidad desapareció para dar paso a experiencias aterradoras difíciles de olvidar.
🌑 Si te gustan las historias oscuras, experiencias paranormales, relatos sobre iglesias, conventos malditos, terror psicológico y encuentros inexplicables en lugares religiosos, este episodio es para ti.
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0:00 Excelente noche para todos, tarde o quizás de madrugada, esperando se encuentren horridamente bien del otro lado de la pantalla. Les ha pasado que cuando van a la iglesia, ya sea por la noche o a cualquier hora, y ven aquellas imágenes de santos vírgenes. ¿Por qué nos dan escalofríos? ¿Por qué se ve que hay algo siniestro detrás? ¿Será posible esto? Te invito a escuchar estas 6 aterradoras historias ocurridas en la iglesia sin más por el momento.
0:41 Los invito a que se pongan cómodos y se olviden un poco del estrés. Esto es mundo, relatos. Cuando era niño, siempre tuve una insaciable curiosidad por los misterios ocultos de lo paranormal. Un día, mientras exploraba los alrededores de mi vecindario, mis pasos me llevaron hasta una antigua iglesia abandonada que destilaba una presencia escalofriante.
1:27 Mi corazón palpitaba con excitación y temor. Mientras me acercaba lentamente a la puerta de madera, ya carcomida por el tiempo, al empujarla, un chirrido llenó todo el recinto, como si las mismas entrañas de la iglesia gimieran de agonía. Una opresión invisible parecía pesar sobre mí, aumentando mi inquietud y miedo. El interior de la iglesia yacía sumido en una oscuridad funesta. Solo interrumpida por la débil luz que se filtraba a través de las ventanas rotas, cada paso que daba resonaba en el silencio asfixiante, creando un eco que parecía atravesar mi alma.
2:11 Tenía la emoción de encontrar algo sobrenatural, además de tener la impresión de que estaba haciendo una travesura que incluso llamaría la atención de los policías si me pudieran ver. Las estatuas desgastadas y los crucifijos parecían observarme con sus ojos de vidrio. Había algo que llenaba el aire con una sensación de condena. Pensé en todas las veces que otras personas habían entrado antes que yo y en como ese sitio que antes era sagrado, se estaba corrompiendo cada vez más. Había señales de actividades íntimas y uso de estupefacientes por todos lados, de hecho. Ahora que crecí, me pregunto como no me encontré con alguno de los adictos que normalmente realizaban esas cosas ahí. Supongo que fue un milagro.
3:05 De alguna manera, como lo que sucedió después, de repente se dejó sentir un viento gélido que sopló a través de la Iglesia como un suspiro del más allá. Voces que parecían hablar al mismo tiempo las hacía incomprensibles. Llenaron el aire envolviéndome en un escalofrío espeluznante. El miedo se apoderó de mí y sentí que el tiempo se detenía, dejándome atrapado en un limbo aterrador. De las sombras emergió una figura pálida y desfigurada, con ojos hundidos y una sonrisa retorcida que manaba perversión.
3:49 Un grito se quedó atrapado en mi garganta. Mientras mis pies parecían clavados en el suelo, incapaces de escapar de la presencia abominable que se alzaba ante mí, era como si el mismísimo demonio, completamente corroído por el mal, se hubiera materializado para atormentar mi alma inocente. Mis instintos gritaban que huyera, que corriera por mi vida. Pero mi cuerpo estaba petrificado por el terror. La figura se acercaba lentamente. Sus pasos llenos de una malignidad inhumana. Cada movimiento era una danza macabra que me llenaba de una desesperación abrumadora. Sentía como si un abismo de horror se abriera ante mí, amenazando con engullirme por completo. En el momento en que mi mente se sumergía en la oscuridad, un estruendo ensordecedor resonó en la iglesia. La puerta, como si fuera manipulada por una fuerza sobrenatural, se abrió de golpe, permitiendo que la luz del sol invadiera el recinto sagrado.
5:00 Un grito de libertad se escapó finalmente de mi garganta y mi cuerpo, liberado de su parálisis, se lanzó hacia la salida como si el mismísimo diablo me persiguiera desde aquel fatídico día. He evitado aquel lugar maldito como si fuera una plaga. La experiencia me ha enseñado que hay lugares impregnados de maldad y oscuridad que deberían permanecer en el olvido, donde los espíritus atormentados y las fuerzas malévolas acechan con avidez. Aunque han pasado muchos años desde aquel encuentro aterrador, el recuerdo de la Iglesia Embrujada.
5:43 Sigue persiguiéndome en mis pesadillas más vívidas. Incluso ahora, cada vez que cierro los ojos, puedo escuchar los susurros y sentir el aliento helado del mal acechando en la oscuridad. Me he vuelto cauteloso y mis pasos más cuidadosos, consciente de que en cada esquina puede ocultarse el terror más profundo. Pero también he aprendido que el miedo puede ser una herramienta poderosa si se combina con la fe y la determinación. Es nuestro deber enfrentar las tinieblas con la luz de la esperanza y la protección divina.
6:30 En el pequeño y sombrío pueblo donde crecí, en Perú, se encuentra una iglesia abandonada que yace como un mausoleo del que se cuenta es de lo más siniestro. Las historias que se cuentan en las calles estrechas hablan de un cura cuya alma se corrompió y sucumbió a la influencia diabólica, convirtiendo el lugar sagrado en un santuario profano, celebrando misas satánicas en ese lugar en las que se involucraban actividades pocos élibes y el uso de sustancias prohibidas. No sólo eso. Sino que los pobladores también aseguraban que se llevaban a cabo sacrificios a pesar de las advertencias y los tabúes que rodeaban a la iglesia. La fascinación me impulsó a explorar sus entrañas. En ese momento pensé que había pasado todo eso hacía mucho tiempo, así que no debería haber ningún problema. Ninguno de mis amigos me quiso acompañar. La noche elegida para mi intrusión estaba enmarcada por una Luna llena que en esa noche arrojaba una luz sepulcral sobre los muros en ruinas.
7:48 La curiosidad y una atracción irresistible me empujaron a explorar aquel recinto. No espere la noche ideal de la que me habían comentado, pues esa noche había tormenta. El viento aullaba y la lluvia golpeaba los vidrios rotos de las ventanas. Reuní el valor necesario y me aventure en la oscuridad de la Iglesia. Al empujar la pesada puerta de roble, un escalofrío recorrió mi espina dorsal. El chirriar de las bisagras parecía la risa burlona de los demonios que habitaban el lugar dentro de la iglesia. El aire estaba cargado con una energía perversa y el olor a azufre a decadencia.
8:34 Me envolvió como un manto venenoso. Al cruzar el umbral de la iglesia, el aire se volvió pesado y enrarecido, como si la maldad impregnara cada rincón desde el poco techo que quedaba hasta el suelo. Las velas apagadas, dispersadas por todo el recinto, llevaba mi lámpara y esta proyectaba sombras que parecían cobrar vida propia, el crujido de los bancos de madera. Y el siseo de las antiguas imágenes religiosas parecían emitir una sinfonía macabra. Los pocos vitrales, ya rotos, dejaban pasar una luz espectral que revelaba pinturas retorcidas y crucifijos retorcidos, distorsionados por la influencia maligna a medida que avanzaba por los pasillos desolados, los murmullos incomprensibles. Se convirtieron en un coro que venía del mismo infierno. Las pinturas desgastadas por el tiempo parecían mirarme como burlándose porque sabían que me adentraba a un lugar maldito. Se podía percibir una presencia oscura y opresiva que envolvía mi ser como una telaraña venenosa que se aferraba a mi alma.
9:54 De repente, una voz gutural penetró mis oídos. Era como una advertencia de los abismos más profundos a los que podría ser arrastrado. Los cabellos se erizaron en mi nuca. Mientras el cura poseído emergía de la oscuridad del altar. Noté que su figura retorcida y desfigurada era un reflejo grotesco de su antiguo ser y su sonrisa maliciosa revelaba una boca llena de dientes puntiagudos. Estaba segura. De que seguramente ese ente solamente surgía de las sombras para hacerme algo terrible. Quizá atraído porque en ese momento era muy pequeña, tendría unos 9 años y no había probado ningún pecado. El aliento putrefacto del cura infernal rozó mi rostro llenando el aire de un hedor nauseabundo.
10:49 Sus ojos inyectados en sangre, brillaban con una malévola lujuria mientras decía. Toda clase de blasfemias y maldiciones. Mi mente se nubló con el pánico y el terror, sintiendo como mi cordura se desmoronaba como un castillo de naipes. Sus ojos inyectados en sangre, me clavaron como dagas afiladas. Su risa infernal resonó en el aire retumbando en mis oídos. Como el lamento de las almas condenadas. Sentí su aliento putrefacto en mi rostro. Su presencia amenazante y su sed de venganza envenenando mi alma. Mi cuerpo se paralizó por el miedo mientras el cura diabólico se acercaba lentamente, sus dedos retorcidos extendiéndose hacia mí como garras hambrientas, su voz gutural y sus ojos ardientes con el fuego del infierno me recordaron. Mi inminente destino será arrastrado a las profundidades de la condenación eterna.
11:55 En un último acto desesperado de supervivencia, mi grito desgarrador atravesó el aire cargado de pura maldad. En un instante, la puerta de la iglesia se abrió con violencia, permitiendo que una luz celestial penetrara en el recinto profanado. El cura emitió un alarido agonizante y desapareció en las sombras, consumido por su propia oscuridad. En el último instante, el poder de mi voluntad me hizo salir del terror que me rodeaba. Corrí a través de los oscuros pasillos, tropezando y escuchando alaridos de blasfemias a Dios por haberlos abandonado. Aquellas almas atrapadas parecían estar en cada esquina del recinto.
12:46 El mundo exterior me recibió con alivio, pero el recuerdo de la Iglesia. Y el cura poseído se quedaron grabados en mi mente como una pesadilla eterna. Escapé de la iglesia temblando y empapada en sudor frío. Al estar a la intemperie con la poca lluvia, traté de dejar atrás aquel lugar de pesadilla. Desde entonces, la Iglesia abandonada ha sido condenada al olvido cada año que pasa, sus puertas cerradas y su presencia maldita. Es habitada por todos los habitantes del pueblo, pero las apariciones de espectros condenados al fuego eterno del purgatorio persisten en los rincones oscuros, recordándonos la existencia de fuerzas más allá de nuestra comprensión y el peligro que acecha en los lugares que han sido corrompidos por el mal. Nunca olvidaré aquella experiencia aterradora. Para mí es un recordatorio constante de que el abismo de lo desconocido puede abrirse bajo nuestros pies en cualquier momento.
13:57 Hoy en día, la iglesia sigue en pie, como un monumento al mal y al horror. Nadie se atreve a acercarse a ella, sólo aquellos que se creen valientes y saben que oculta secretos de lo más oscuros de lo que se puede imaginar. Por las noches o las madrugadas, a la hora en que decidan adentrarse, se le escucha gritar de horror por descubrir que ahí habita el diablo. En el más recóndito de mi pueblo serguía una iglesia que albergaba un terror inimaginable. La leyenda contaba una historia macabra. Un antiguo sacerdote había sucumbido a la locura. Y en un acto de desesperación, prendió fuego al templo mientras los fieles estaban atrapados en su interior, condenandolos a una eternidad de sufrimiento.
14:56 Según decían, era porque él pensaba que se trataban de demonios que habían poseído Asus feligreses y que tendría que acabar con todos ellos a como hubiera lugar. Y no se le ocurrió otra forma que hacerlo convocando a todos a un servicio especial. Y sellando el destino de los feligreses. Intrigado por el aura de maldición que envolvía aquel lugar, decidí desafiar la lógica y mi mejor juicio para explorar la iglesia en ruinas. Una noche envuelta en niebla que parecía traer con ella lamentos, me acerqué sigilosamente a su entrada, temiendo lo que encontraría dentro. Afuera me esperaban unos amigos.
15:42 Éramos 6 en total, que me habían apostado, que no me metería ahí dentro. El tintineo fúnebre de las campanas resonó en el lugar un sonido que no podía provenir de ninguna realidad terrenal. Las puertas chamuscadas se abrieron de par en par, como si una fuerza invisible lo hiciera. Era una invitación a entrar, revelando un interior lleno de penumbras y murmullos. Ellos decidieron quedarse afuera mientras yo me mantenía, lleno de terror pero determinado a no ser un cobarde ante ellos, cautelosamente adentré mis pies en ese umbral tan temido, mientras el suelo crujía bajo mis pasos, como si las llamas del pasado aún devoraran la madera y los huesos de los perdidos, la sombra espectral de un sacerdote. Parecía deslizarse por los pasillos encabezando una procesión invisible de almas torturadas. La iglesia estaba sumida en un silencio sepulcral, solo interrumpido por el sonido discordante de coros y rezos que emergían del interior de las paredes ennegrecidas. Los escombros formaban extrañas figuras distorsionadas, reflejos distantes de aquellos.
17:08 Que fueron atrapados en el fuego de aquella noche. Un escalofrío glacial serpenteo por mi columna vertebral mientras me acercaba al altar. Allí, en el epicentro de la devastación, encontré al sacerdote calcinado su rostro retorcido por el dolor y la ira. Sus ojos muertos parecían observarme fijamente, al igual que sus labios chamuscados. Que articulaban palabras blasfemas que perforaban el alma. No tenía sentido que estuviera ahí porque se suponía que el huyó en la oscuridad y se desbarrancó. Los pobladores que no asistieron a la misa lo encontraron colgando de un árbol.
17:53 Con el cuello roto. El ambiente se tornó opresiva y asfixiante. El aire estaba impregnado de olor a azufre y a carne quemada. Como si las llamas del averno se hubieran apoderado de aquel lugar profanado, un viento infernal comenzó a rugir, arrastrando consigo sombras que se movían a mí alrededor, deseosas de arrastrarme al abismo sin retorno. Un grito desgarrador escapó de mi garganta mientras las campanas enloquecidas repicaban con furia sobrenatural. Sorpresivamente, la oscuridad se abalanzó sobre mí. Devorando la poca luz y el aire mientras me debatía en el abrazo frío de las sombras, en un acto desesperado de resistencia, logré liberarme de las fauces del tormento y escapé corriendo de aquel santuario de pesadillas. El sonido de las campanas retumbaba sobre mi cabeza mezclándose con mis propios gritos de angustia cuando salí corriendo de ahí.
19:02 Mis amigos me recibieron espantados y todos regresamos a casa. Nadie hizo pregunta alguna, pues aunque ellos no vieron lo que yo desde fuera del templo se podía escuchar aquellos gritos de dolor de las personas que fallecieron. Desde entonces nadie se ha aventurado a ese lugar. Y es mejor así pues, quizás puede que. Lo que se encuentra en esa iglesia no les permita volver a ver la luz del día. Saludos. Soy una persona fanática de la exploración de lugares abandonados hace poco.
19:44 Osea aventurarme en un remoto pueblo envuelto en una niebla perpetua, donde una antigua iglesia serguía como un recordatorio siniestro de épocas pasadas. El rumor de las leyendas prohibidas que corrían de boca en boca de los lugareños avivaron mi curiosidad malsana atrayéndome hacia su morada abandonada. El día que fui llegamos con otras 3 personas de nuestro Grupo de Exploración. A medida que nos aproximábamos, nos percatamos de que las sombras parecían alargarse y estirarse hacia nosotros, ansiosas por atraparnos.
20:26 La puerta, cubierta de un musgo, crujía y rechinaba mientras se abría de par en par, revelando un interior envuelto en tinieblas y secretos. La atmósfera era asfixiante, cargada de un aire enrarecido y de presencias que no se dejaban ver a simple vista. Mis pasos resonaban como ecos por todo el recinto. No había manera de no sentir cierto temor al estar en ese lugar. Mis ojos se encontraron con una escena que heló mi corazón, un grupo de monjes encapuchados arrodillados en un trance.
21:08 Sus rostros permanecían ocultos bajo las capuchas, pero podía sentir sus miradas fijas y penetrantes clavadas en mí, como buscando el peor de mis pecados que tenía hasta ese momento. No sé por qué razón no ponían atención a las otras personas. El silencio se hizo angustioso, sólo interrumpido por sus visbisceos culturales, que parecían arrastrarse desde las profundidades del Inframundo. Los monjes movían sus labios de una manera macabra, entonando oraciones cargadas de blasfemias que desafiaban las leyes de lo divino.
21:50 Mi mente se desmoronó. En medio de aquel escenario, sacado de una obra de horror, el tiempo se desvaneció en una nebulosa de pesadilla mientras los monjes continuaban. Su ritual profano era como si se alimentaran de una energía oscura, una fuerza sobrenatural que los mantenía encadenados a aquel lugar. Un escalofrío helado me atravesó la columna vertebral, pero la curiosidad retorcida. Que habitaba en mí me impulsó a mantenerme firme y no dar un paso atrás. Mis piernas temblaban lentamente, impulsándome a escapar de aquel santuario corrompido por el mal. Con cada paso que daba hacia la salida, el aire se volvía más pesado y el ruido de los monjes se transformaba en un aullido desesperado.
22:46 Para entonces mis compañeros tuvieron suficiente. Uno de ellos, mi amigo Alberto, me jalo fuerte del brazo y comenzamos a correr fuera de ese sitio, mientras los muros crujían y gemían, liberando un aura de desesperación y condena que parecía perseguirme. Incluso en mis sueños más oscuros, los vídeos que grabamos se descompusieron y quedaron inservibles, al igual que las grabaciones. Pero al menos ahora sé que se oculta en ese sitio. El miedo. Adentrarnos más hizo que no pudiéramos comprobar si es verdad que más allá de donde estaban esos monjes existía. Quisimos comprobar que no era sólo una leyenda. Pero esos monjes no dejan pasar más allá de la primera Cámara en esa iglesia.
23:45 Esto me pasó tiempo después de que recibiera como herencia una figura de yeso de la Virgen María. Mi corazón se detuvo cuando descubrí el perturbador secreto que ocultaba la figura. Lo que parecía ser una representación sagrada y protectora en mi hogar se convirtió en una fuente de terror y misterio. Me di cuenta durante una mudanza donde como era de país a país. Todas las cosas tenían que pasar por exámenes para asegurarse de que no llevaran estupefacientes, pero cuando me dieron el informe no podía creer lo que mis ojos veían.
24:26 Había huesos dentro de la estatua. La figura de la Virgen María, que había sido un objeto de devoción y consuelo para mí, ahora se transformaba en algo perturbador. No podía entender como los huesos terminaron dentro de ella ni qué significaba todo esto. ¿Cómo era una figura del siglo 16? Hicieron un pequeño análisis y luego me la dejaron llevar a casa. Una vez que nos instalamos en el nuevo domicilio, me di cuenta de que quizá los fenómenos extraños que sucedían a mi alrededor estaban relacionados con la presencia de esos huesos. Había apariciones de fantasmas que se podía notar por el rabillo del ojo mientras me daba una ducha o me arreglaba frente al espejo.
25:20 Los lamentos en la noche también empezaron a hacerse presentes. La figura de la virgen con sus huesos ocultos, parecía ser un imán para lo sobrenatural. El miedo se apoderó de mi mientras intentaba lidiar con esta revelación escalofriante. Pensaba en cada opción para deshacerme de ella, pero todo parecía incierto y lleno de miedo por quererme deshacer de lo que considero sagrado. Me sentía que cada día que pasaba estaba atrapada en un laberinto del cual nunca iba a encontrar la salida. Para variar, las noches se volvieron insoportables. Los lamentos resonaban por toda la casa. Como si los espíritus atrapados en la imagen hubieran despertado de pronto, acosados por el súbito interés de mi mente en ellos.
26:16 Mi marido en ese momento se estaba alejando cada vez más de mí. De pronto dejamos de platicar como usualmente lo hacíamos, y las sonrisas que antes compartíamos en la casa se transformaron en peleas constantes por mi falta de sueño y que él poco a poco. Al no poder presenciar los fenómenos que me estaban afectando, pensaba cada día con más certeza que estaba demente. Intenté buscar consuelo y apoyo en aquellos que me rodeaban, pero sus miradas escépticas y palabras de incredulidad sólo aumentaron mi sensación de aislamiento.
26:58 Nadie parecía entender. La profundidad de mi miedo ni la importancia de enfrentar lo que había descubierto. En un intento desesperado por encontrar respuestas, comencé a investigar la historia y el origen de la figura de la Virgen María, que había perturbado mi vida. Descubrí que había sido adquirida en una tienda de antigüedades y que su procedencia era desconocida. Esto solo agregó más misterio a la situación, dejándome preguntándome quién había colocado los huesos en su interior y con qué propósito oscuro.
27:38 A medida que profundizaba en mi investigación, encontré historias y leyendas que hablaban de objetos malditos y de fuerzas sobrenaturales que se aprovechaban de ellos. Mi descubrimiento no era único. Otros habían experimentado eventos similares y habían sufrido las consecuencias de interferir con lo desconocido. Decidí seguir el Consejo de un experto en ocultismo al que contacté en mi búsqueda de respuestas. Me sugirió que encontrara un lugar sagrado alejado de la contaminación espiritual, donde pudiera purificar y liberar la figura de la virgen esta tarea.
28:22 No sería fácil, pero sabía que era esencial para encontrar La Paz y cerrar este capítulo oscuro de mi vida. Tuve que ir a buscar a un padre, a un pueblo escondido en las montañas, donde buscaba la tranquilidad necesaria para llevar a cabo el ritual de purificación. Y con quién era de las únicas personas que sabían cómo manejar ese tipo de situaciones. Con cada paso que daba en el recinto sagrado sentía una sensación de calma y protección, como si estuviera siendo guiado por una fuerza superior.
29:02 Me sentía impotente y desesperada, ya que mi vida se había convertido en un caos de miedo y paranoia. No podía escapar de la influencia que residían dentro de la figura sagrada, el anciano y amargado padre. Me pidió que le llevará a la efigie para poder analizarla, pero al querer entrar a la Iglesia no pudimos porque el objeto simplemente no podía pasar del umbral. Así que inmediatamente el cura sacó una palangana de agua bendita que le arrojó encima para comenzar con la purificación de ese objeto. Luego comenzamos a rezar.
29:45 El padre iniciando la plegaria y yo solo siguiendo con lo que conocía. A medida que el ritual avanzaba, una sensación de paz y alivio llenó el ambiente. Los fenómenos paranormales cesaron, los lamentos desaparecieron y la figura de la virgen recuperó su aura de serenidad y protección, el mal que residía en los huesos. Fue expulsado y mi hogar fue liberado del terror que había acechado durante tanto tiempo. Finalmente, llegó el momento de despedirme de la figura de la virgen con reverencia y gratitud, la deposité en un altar en la capilla donde habíamos realizado todo el rito. Según dijo el cura, no era seguro que esos huesos hubieran dejado atrás su naturaleza maligna. Pero al menos ahí no harían daño a nadie más, confiando en que encontraría su lugar de descanso final en manos de aquellos que respetaban su sacralidad.
30:53 A medida que me alejaba del pueblo, sentí una ligereza en mi corazón y un alivio en mi espíritu. Aunque mi vida había sido marcada por el terror y la oscuridad, ahora podía vislumbrar un nuevo comienzo. Liberado de la influencia maligna que había acosado mi existencia y mi matrimonio, ya que estaba segura que ahora regresaría a una casa vacía de toda calidez, mi ex había regresado a Perú, de donde somos originarios, porque ya no soportaba las locuras por las que estaba pasando. En ese momento. Yo sigo viviendo en México.
31:34 Sentí que éste era un lugar mágico y lleno de posibilidades para seguir avanzando, para continuar buscando la mejor manera de sobrevivir. Ahora que sé que lo sobrenatural existe y que el mundo de lo clerical tiene mucha más razón de lo que uno pensaría, desde que adquirí la figura de San Judas Tadeo, mi vida se ha convertido en una pesadilla constante. Al principio pensé que había encontrado una reliquia sagrada que me traería bendiciones y protección, pero pronto descubrí que esta estatua tenía un poder oscuro y perturbador. Me arrepiento profundamente del momento en el que le eché el ojo en medio de un mercado de pulgas y que pensé que valdría algo por lo que me emocioné y cuando el viejo que la vendía casi me la regala.
32:34 Apenas me cobró 30 pesos. Pensé que el que se estaba aprovechando era yo, sin tener idea de que pronto me iba a arrepentir de cada peso que le pagué. Todo comenzó por las noches cuando todos los demás dormían en mi casa. La comparto con mis 3 hermanas y mi madre. La figura de San Judas Tadeo cobraba vida. Podía escuchar el sonido de sus pasos en el pasillo, sus pisadas resonando en la oscuridad aterrado, me escondía bajo las sábanas, incapaz de enfrentar la verdad de lo que estaba sucediendo hasta que mi madre iba a levantarme para que juntos revisáramos la casa.
33:20 Pero eso no era todo, pues en ocasiones podía escuchar su voz en mi oído diciéndome palabras. Que llenaban mi mente de terror y confusión cuando me pedía que quemara la casa o cosas peores. A veces incluso me parecía ver su silueta sombría moviéndose por la habitación, sus ojos penetrantes fijos. En mí la figura de San Judas se había convertido en un intruso en mi vida, perturbando mi paz y robándome el sueño. Cada noche me sumía en un estado de paranoia. Incapaz de relajarme o encontrar consuelo.
34:01 Esto porque el miedo se había vuelto un compañero constante, nublando mis pensamientos y llenando mis sueños de horribles pesadillas. Desesperado por encontrar una solución, busque de nuevo al hombre que me lo vendió. Caminé por todos los mercados de pulgas para poder asegurarme de que podía hablar de nuevo con el anciano después de varios días. Finalmente lo encontré, me acerque enojado para regresarle la estatua, a lo que el entre risas me dijo que no podía hacer nada. Ya lo había comprado y ahora ese era mi problema. Mi corazón se hundió al entender que lo único que podría salvarme de toda esa situación era darle esa maldición a otra persona. Lo arrojé contra el piso y una vez ahí lo dejé. Mientras el vendedor se reía a carcajadas una vez en casa, para mi desgracia, me di cuenta de que la figura estaba de nuevo en mi casa.
35:06 Viéndome con sus ojos muertos desde el altar, mi salud mental comenzó a deteriorarse. Las ojeras se hicieron permanentes bajo mis ojos cansados y la ansiedad me consumía día y noche. Me sentía atrapado en un juego retorcido. Sin escapatoria ni respiro, me sentía cansado y sin energía en mi cuerpo y cada vez que cerraba los ojos sabía que el terror de la noche me esperaba y que la única manera de remediarlo todo era darle esa maldición a otra persona, sabiendo que además me tendría que pagar por ello. Finalmente, un día que la locura alcanzó mi punto máximo y que mi madre y hermanas ya tampoco podían más.
35:54 Decidí que tenía que deshacerme de esa maldita imagen de lo que no era un santo, sino un demonio. Decidí enfrentar directamente a la figura de San Judas tadeo para tratar de no pasar la maldición a otros. Pensé que tenía una opción más. Esperé pacientemente hasta la noche, preparado para lo que pudiera venir cuando la oscuridad de la noche envolvió mi habitación. Y los sonidos nocturnos llenaron el aire. Lo desafié en voz alta. Le grité que ya no permitiría que siguiera atormentándome, que no podía seguirnos torturando sin razón alguna. Al darse cuenta la efigie de que me estaba dirigiendo a él. Pareció por un momento como si hubiera escuchado mis palabras, pero en lugar de desvanecerse, sus movimientos se volvieron más frenéticos.
36:51 Y sus pisadas resonaron con mayor intensidad al correr como un niño por los pasillos. Fue en ese momento que supe que sólo había una opción para liberarme de este tormento con manos temblorosas. Agarré la figura y la arrojé con todas mis fuerzas hacia el suelo. El sonido del impacto resonó en la habitación seguido de un silencio abrumador. Me di cuenta que la figura estaba rota en el suelo. Pero sabía que eso no me iba a traer La Paz. Solamente me quitaba un poco el odio que sentía por mí mismo y por lo que me iba a ver forzado a hacer. Me acobardé con la luz del día y pensé en esperar un tanto más para ver qué pasaba.
37:39 Se me revolvía el estómago de pensar en la cobardía que tenía que hacer. A medida que los días pasaban, mi cordura se desvanecía lentamente. La sensación de ser observado constantemente me perseguía creando una paranoia paralizante. Era como si todos me juzgaran porque no tenía el valor suficiente de hacer algo con la vida que se me estaba dando, ni la forma de acabar con lo que estuviera dentro de la estatua. Cada rincón de mi hogar se volvió una fuente potencial de terror. Y cada noche se convirtió en una batalla para mantener la cordura.
38:23 En mi búsqueda de respuestas me encontré con una antigua leyenda sobre la figura de San Judas Tadeo. Se decía que aquellos que osaran destruir su imagen sacrílega serían condenados a llevar la maldición consigo. Por el resto de sus días. Una sensación de desesperanza me invadió. Ya que comprendí que había desatado un mal aún más oscuro y poderoso, descubrí que los huesos de Judas Tadeo, una reliquia de un valor incalculable que habían sido profanados y ocultados dentro de la figura, eran una fuente de poder oscuro que contaminaba con su presencia todo lo que tocaba y tendría que pasar la maldición para deshacerme de ella, porque. En mis múltiples intentos de destruir la estatua, sólo había liberado esa energía maligna atrayéndola hacia mí. Ahora debí enfrentar mi propio destino y encontrar una forma de redimirme.
39:28 No tuve otra opción que hacerlo indecible y promocioné la estatua por Internet hasta que quedé con alguien de llevársela a un punto medio en el metro. Quedamos de vernos a las 7:00 de la noche. En una estación del metro cercana a mi casa, el sonido del tren que se aproximaba resonaba en mis oídos mientras esperaba ansioso en la estación del metro, sentía un vacío horrible en el estómago. Era como si me estuvieran estrujando por dentro, por la culpabilidad que sentía de que las cosas no fueran a salir bien, de que finalmente el hombre no se llevará al Judas.
40:12 Miré a mi alrededor buscando a la persona a la que debía entregarle esta figura maldita. La descripción que me dieron fue vaga, un hombre vestido de negro. La única instrucción que recibí fue entregarle la efigie y alejarme lo más rápido posible una vez que me pagara. No tenía intenciones de otra cosa y me encontraba tan desesperado que pensé que. Esa era la única manera que tendría de sobrevivir. El bullicio de la estación del metro se desvaneció cuando mis ojos se encontraron con un hombre parado al final del andén.
40:52 Vestía un traje negro impecable y llevaba un sombrero que ocultaba parte de su rostro. Era la imagen perfecta de alguien que pudiera estar involucrado en lo oculto. Me acerqué a él con cautela. Sosteniendo la efigie maldita con manos temblorosas, al llegar a su altura le entregué el objeto y pronuncié las palabras que me habían condenado antes a mí. También le dije el precio por la figura, que era de 30 pesos. El hombre tomó la figura sin decir una palabra. Nuestros ojos se encontraron brevemente y pude ver un destello de oscuridad en su mirada. Una sensación de alivio me invadió mientras se alejaba rápidamente sin mirar atrás.
41:45 Luego de extenderme un maletín de dinero y decirme que lamentaba que Judas se hubiera salido tanto tiempo a pasear y que me daba ese monto por las molestias ocasionadas. De repente una ráfaga de viento helado pasó a mi lado haciéndome estremecer. Volví mi atención al andén del metro y me di cuenta de que todo había vuelto a la normalidad. La gente caminaba apresurada, como si nada extraño hubiera ocurrido. Me alejé de la estación del metro sintiendo una extraña mezcla de alivio y temor. No sabía que le deparaba al hombre al que le entregué la maldita figura. Pero esperaba sinceramente que pudiera liberarse de esa abominación y encontrar La Paz.
42:37 Sus palabras un tanto extrañas aún me resuenan en la cabeza, pero trato de no pensar en ellas.
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