6 HISTORIAS de TERROR JAMÁS CONTADAS de TAXISTAS Vol. XXXIII - Inframundo Relatos
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Muy buenas noches, trasnochadores…
Les habla Inframundo. Hoy abrimos un archivo especial: seis historias reales de taxistas mexicanos que jamás habían sido contadas. Testimonios de carretera, encuentros inquietantes y noches que marcaron la vida de quienes las vivieron. Ponte cómodo… la oscuridad empieza aquí.
🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:08 La anciana basada en la anécdota de Maximiliano Vargas, adaptado por la tenebrosa soy taxista desde hace más de 15 años y en todo este tiempo he visto y escuchado cosas que muchos no creerían. Sin embargo, lo que me ocurrió una noche de invierno, la recuerdo con tristeza y a la vez con cierto temor, muy buenas noches a toda la Comunidad, me presento, mi nombre es Maximiliano Vargas, soy oriundo de la Ciudad de México, principio diciendo que para algunos mexicanos queremos proteger a nuestros ancianos, digo algunos y es que a medida que les vaya narrando, sabrán el motivo. Era un 10 de diciembre del año 2016. Era una noche fría y las calles estaban mojadas por la llovizna y las luces de algunos postes parpadeantes. Ya me sentía cansado y manejaba sin rumbo fijo, esperando una señal cuando vi a un grupo de personas agitadas en la acera, un par de hombres y una mujer discutiendo con vehemencia. Mientras señalaban a alguien en el suelo, me hicieron señas con urgencia.
1:33 Me detuve y sin decir nada, abrieron la puerta trasera. Ninguno de ellos subió. Sólo empujaron dentro a una anciana envuelta en una manta. Sin mirarme, lanzaron unos billetes sobre el asiento y se alejaron apresurados, perdiéndose por las calles aledañas. Aún no me caí el 20. ¿De qué era lo que? Habían hecho y gire la cabeza hacia atrás. Había un bulto de una persona pequeña con la piel pálida y marchita, como si el tiempo, la vida, la hubiese tratado con crueldad. Tenía sus ojos hundidos y brillosos. Apenas parecía notar mi presencia. Su respiración era irregular, como si le costara tomar aire. Me estremecí, pero no dudé.
2:28 Aceleré rumbo al hospital más cercano. El trayecto se hizo eterno. El silencio solo era roto por el leve jadeo de la anciana. Yo solo atinaba a decirle, aguante, madrecita en cada cruce de calles sentía que no lo iba a lograr. Lo peor era cuando el semáforo en rojo nos obligaba a detenernos. Estaba a unas 2 cuadras cuando la anciana se inclinó apenas hacia adelante, su mirada se encontró con la mía en el espejo retrovisor. Me dijo que era un buen hombre, que mi bondad no pasaría desapercibida.
3:10 Me estremecí al escuchar sus palabras. No supe cómo lo logré, pero llegamos al hospital. Bajé corriendo para pedir ayuda, pero cuando los enfermeros acudieron al taxi, la anciana ya no respiraba. Su cuerpo yacía inerte, con una expresión serena. Alguien se encargó de los trámites, pero yo no quise saber más. Sentí que mi única tarea había sido llevada hasta allí y no me correspondía inmiscuirme más. ¿Me quedé unos momentos en el taxi pensando en la pobre señora, que manera de deshacerse de ella?
3:55 No lo niego. Me puse a llorar. Me embargo un sentimiento por la doña que no pude controlar cuando me tranquilicé. Conduje de vuelta a casa en silencio. Ya la ciudad estaba vacía y la quietud me calaba los huesos. Intenté olvidar el episodio, pero algo en mí había cambiado porque a partir de esa noche, cada vez que alguien abordaba mi taxi en condiciones sospechosas, sentí una presencia en el asiento trasero. No era algo visible, sino una sensación de que estaba alguien siempre conmigo, aunque no lo viera.
4:41 Lo primero que me sucedió fue cuando un hombre con actitud rara subió cuando apenas despuntaba el alba. Cuando le pregunté la dirección a donde nos dirigíamos sus ojos se esquivaban los míos. Su voz era baja y cortante. Me indicó una dirección donde es mejor no andar por esos rumbos. Y fue cuando sentí un escalofrío recorrerme la espalda, aceleré sin discutir. Pero algo llamó mi atención en el retrovisor. La silueta de la anciana se dejó ver en el asiento trasero, apenas perceptible, como una sombra tenue que se confundía con la tapicería traslúcida, como se ve en los fantasmas. Y el hombre también la vio, pues se removió incómodo. Miró hacia atrás, varias veces sudoroso. Llegamos a un semáforo y en un instante pidió bajarse antes de llegar a su destino.
5:46 Dejó el dinero en el asiento y se marchó sin decir nada más. Lo vi correr como alma que lleva el diablo y vi hacia atrás y la doñita ya no estaba. Le di las gracias y recordé que desde aquel 10 de diciembre supe que no estaba solo. No importaba la hora ni el lugar. Si había peligro por donde andaba, la sentía cerca como un Ángel silencioso. No se lo había contado a nadie y una mañana que lleve desayuno a casa de mi hermana le conté lo que me estaba pasando y ella, muy seria, me aseguró que eso era un pago inesperado por no haberla abandonado en sus últimos momentos. Pues otro en mi lugar la hubiese bajado y abandonado en la calle. Me dijo que le prendiera una veladora cada día 10 * un año y que le pidiera que se fuera a descansar. Pues no es bueno que ande penando por el mundo de los vivos.
6:52 Créanme que lo hice, pero al parecer la doña no se quiere ir aún. Me consta porque una vez iba a chocar de frente con un tipo borracho que venía en sentido contrario y sentí como me jalaron el volante. Me salí del carril antes de que me embistiera el auto. Me han querido asaltar en varias ocasiones, pero no lo han logrado. Si hay almas buenas, cuidándonos, la doña es una de ellas. No la veo, no la busco. Sólo sé que está ahí, me paso a la Basílica. Y le rezo su Rosario.
7:32 Los días de muertos le dejo sus flores en la cruz del perdón, pues no sé qué sucedió con el cuerpo de la anciana, si sus hijos la buscaron después o de plano era solita en esta vida. El. Brujo, historia de terror basada. En la anécdota de Mario Zurita conduzco un taxi desde hace más de 15 años he visto de todo, borrachos, parejas, discutiendo, jóvenes, inconscientes de los peligros de la noche, pero lo que me ocurrió aquella madrugada jamás lo. Olvidaré, me presento.
8:19 Mi nombre es Mario Zurita. No soy muy creyente de lo paranormal, pero sé que no estoy exento de que tenga una experiencia. ¿Con este tipo de situaciones? Eran alrededor de las 9:00 de la noche, regresaba al sitio de taxis después de haber hecho un viaje a unas cuadras. Antes de llegar al cementerio se veía un señor ya mayor, tal vez. Unos 65 años. Vestido. De negro y con un sombrero que ocultaba. Parte de su rostro, me detuve junto a él y en cuanto. Subió al taxi una corriente. Helada, recorrió el interior del Auto, Subí la calefacción, pero el frío persistía.
9:06 Cuando le pregunté si sentía el aire gélido. Simplemente nego con la cabeza. Me pidió que lo llevara al cementerio y aunque me pareció extraño que pagara taxi estando a unas 2 cuadras, no hice preguntas, pues pasaje es pasaje. Durante el trayecto apenas habló. Yo casi no podía ver su rostro reflejado en el espejo retrovisor. Al llegar al cementerio se bajó lentamente y me pidió que lo esperara. Caminó con paso firme hasta la entrada y desapareció tras las rejas. Yo me quedé dentro del taxi observando el lugar a través del parabrisas. La verdad, no sentí cuando el señor Regresó, pues me había quedado dormido y esos 5 minutos de sueño se volvieron la 1:00 de la madrugada ya la neblina cubría el suelo y las luces de los postes apenas iluminaban el camino. La verdad pensé que ya se me había ido el viejo sin pagarme. Estaba a punto de salir del taxi. Cuando lo vi regresar con la misma calma con la que se había ido, subió al auto y me indicó su próximo destino, el hospital. El camino hacia el hospital se sintió más largo de lo que realmente era el pasajero permaneció en completo silencio. Mientras yo trataba de ignorar
10:39 la sensación de inquietud que me invadía, la temperatura dentro del taxi seguía igual de baja, como la primera vez que abordó a pesar de que la calefacción estaba encendida al máximo y mi aliento se volvía visible con cada exhalación llegamos al. Hospital. Y como antes me pidió que lo esperara, lo vi entrar por la puerta principal. Perdiéndose en el pasillo iluminado por luces. Pero esta vez no tardó mucho en regresar. Solo unos minutos y sin más explicaciones, subió de nuevo al taxi. Su última indicación fue que lo llevara a su casa. Conduje siguiendo sus instrucciones hasta llegar a un callejón.
11:30 Estrecho y oscuro. Al final del cual se alzaba una casa antigua de fachada descuidada. El camino hasta allí fue tenso. Al llegar sacó un billete de su abrigo y lo extendió. Era mucho más de lo que le había cobrado y cuando intenté devolvérselo solo hizo un leve movimiento con la mano, como rechazando cualquier discusión. Bajó del taxi con la misma calma con la que había abordado y se adentro en la casa sin mirar atrás. Me quedé unos segundos viendo la puerta cerrarse, no sé, porque pero algo dentro de mí me impedía arrancar de inmediato.
12:16 Finalmente, sacudí la cabeza tratando de olvidar la sensación de inquietud y me alejé de allí. Sin embargo, déjenme decirles que el frío no desapareció hasta que estuve lejos de aquella casa. 3 días habían pasado. Y una tarde pasé justamente donde había levantado aquel señor que llevé al cementerio y me pareció verlo. Pero como venían autos detrás de mí, no pude apreciar bien para dónde se dirigía, hasta que una mañana, mientras tomaba mi café y leía el periódico, sentí un escalofrío que me recorrió toda mi espalda en la sección de noticias locales. Había una fotografía que reconocí de inmediato, era el. Rostro del hombre.
13:09 Al que había llevado aquella noche, según la nota, había fallecido la noche en que lo traslade en mi taxi. Su cuerpo había sido encontrado en el cementerio al que lo había llevado. Al parecer, el señor había sido un brujo y este profanaba las tumbas con sus rituales. Al anciano lo habían encontrado dentro de un mausoleo, lo habían apuñalado en varias ocasiones. Al pobre hombre lo habían entregado a la deidad que estaba invocando. Al parecer era un grupo delictivo que se dedicaba a andar con la maña y si es que buscaron al Grupo.
13:51 Para que les hiciera la. Protección, estos tenían otra cosa en mente y se lo han de haber entregado a su patrón. No hay necesidad de sacar conclusiones, verás. Yo me encontraba en otra entrada del cementerio, mientras que la policía y los forenses se encontraban en la entrada principal. El brujo, cuando regresó al taxi, ya no era un ser vivo. Aquel era un alma en pena. Quizás no se había dado cuenta que le habían quitado la vida. Otra conclusión que tengo. Y quizás la más aceptable es que ya estaba en el hospital y sólo estaba recorriendo sus pasos.
14:36 La verdad, no lo sé, pero ese brujo ya no tenía vida cuando regresó a mi taxi. Desde entonces, cada vez que conduzco cerca del cementerio el brujo se me viene a la mente. No sé si a este tipo de personas que se dedican a la brujería. Se les pueda rezar, pero yo lo hago para que no se me aparezca mientras ando trabajando. Muchas gracias y saludos a todos los compañeros taxistas. El taxi maldito basado en la anécdota de Irineo quirós, adaptado por la tenebrosa.
15:24 Conducir mi taxi ha sido mi único sustento. He sido taxista desde hace más de 35 años. Mi nombre es Ireneo Quiroz. Después de años manejando autos ajenos, finalmente reuní el dinero suficiente para comprar mi propio vehículo. No era nuevo, pero estaba en buenas condiciones y listo para empezar a trabajar. Sin imaginar que aquel auto traía algo consigo, desde la primera semana noté algo extraño. Al abrir la cajuela encontré unas manchas que no estaban ahí cuando revisé el auto. Antes de comprarlo eran extrañas y parecían fijarse a través de la alfombra del maletero.
16:13 Al principio no le di importancia. Asumí que eran residuos o simples descuidos del anterior dueño. Limpiarlas fue todo un desafío, pues aunque desaparecían momentáneamente al tiempo volvían a aparecer. A veces eran de un tono oscuro y espeso, como aceite viejo. En otras ocasiones eran blanquecinas y secas, como salitre acumulado. Cada intento de limpiarlas terminaban en frustración, pues siempre volvían a aparecer como si brotaran desde el mismo metal. Con el tiempo empecé a notar otras anomalías. El auto tenía un comportamiento extraño. A veces al encenderlo el motor se ahogaba sin razón aparente. En otras ocasiones las luces interiores parpadeaban levemente.
17:11 Cuando conducía de noche, pero me aterrorizaba cuando conducía por las noches y los faros delanteros se apagaban en varias ocasiones, me di buenos sustos. Más de una vez sentí un escalofrío al mirar por el retrovisor, como si algo o alguien estuviese en el asiento trasero. Al voltear no había nadie. Los clientes me decían que se escuchaban ruidos provenientes de la cajuela. Golpes sordos como si algo se moviera en su interior. Revisé una y otra vez, pero nunca encontré nada. Cierta noche. Recogí un pasajero.
17:53 Era un hombre mayor, de unos 65 años de edad, con una mirada penetrante y una expresión tranquila pero seria. Apenas subió al taxi. Pareció notar algo en el me observo de reojo. Y respiró hondo, como si evaluara el ambiente a su alrededor cuando llegamos a su destino. Antes de bajar, mencionó que mi auto tenía una presencia extraña, me recomendó hacer una limpieza espiritual, pues de no hacerlo podría traerme problemas serios. Me dio su dirección y me dijo que. Si en algún momento lo.
18:35 ¿Necesitaba él, podría ayudarme? Lo tomé como una simple artimaña para sacarme dinero. No era la primera vez que alguien intentaba aprovecharse de la gente con historias de energías negativas y rituales. Coloqué el papel con la dirección en la guantera y por ir y venir de los días me olvidé del asunto. De hecho, no le di importancia. Conforme pasaban las semanas, las manchas en la cajuela se volvieron más oscuras. Las que antes eran blancas tomaron un color marrón. No importaba lo que hiciera si lo llevaba a un lavado de autos y les decía que quitaran las manchas, estas siempre regresaban.
19:22 Además, las fallas del auto se hicieron más frecuentes. En más de una ocasión el motor dejó de responder en medio de la nada. El ambiente dentro del taxi se tornaba pesado en ciertos trayectos. Y algunos pasajeros llegaban a comentarlo. Sin que yo mencionara. Nada. Una sensación de inquietud comenzó a instalarse en mi mente. Comencé a tener insomnio, un agotamiento en mi cuerpo y mente. Sólo quería estar dormido. Mi mujer me dijo que estaba muy delgado y me aconsejó que fuéramos a ver a un médico.
20:02 Pero para ir a verlo necesitaba dinero. Así que esa noche, mientras esperaba clientes en una avenida poco transitada, escuché un sonido seco proveniente de la cajuela. Un golpe fuerte que hizo virar todo el auto seguido de golpes como si lo estuviera. Na aporreando desde el interior. Con una barra de metal. Bajé de inmediato y la abrí con rapidez. Estaba vacía, pero un olor a vómito y orines impregnó el aire. Sentí un escalofrío, recorrerme la espalda y cerré la cajuela de golpe y volví al auto con el corazón acelerado. Estando en el interior del taxi, recordé al anciano y saqué el papel con la dirección.
20:54 Un olor a carne en descomposición impregnó el taxi y ese fue el punto en el que. Decidí acudir al. Hombre que me había ofrecido su ayuda, sabía bien su dirección y a mi mente se vino su advertencia, pero tuve que regresar a casa, pues el olor no se iba, aunque llevaba bajo todos los vidrios de las ventanas, tuve que apagar. El letrero que. El taxi estaba libre, el olor. No se dispersó y cuando llegue a casa le dije a mi. Esposa, lo que había estado. Ocurriendo y del señor que me. Había ofrecido su ayuda. Mi hija me dijo que le echara agua bendita, pero mi esposa atinó a decir que eso solamente empeoraría la situación, que mejor fuéramos con el hombre para que nos ayudara si en verdad el taxi traía algo.
21:49 Madrugamos para ir con el anciano y este nos recibió con tranquilidad, como si supiera que tarde o temprano acudiría a él. Me hizo preguntas sobre el auto, sobre cómo lo había conseguido y sobre lo que había experimentado. Luego, sin dudarlo, me dijo que ese taxi tenía una historia tétrica, que alguien había encontrado su final ahí y su energía. Se había quedado atrapado en él, realizó un. Ritual de limpieza y me. Aconsejó que debía estar atento a cualquier situación extraña y lo que los clientes me dijeran.
22:31 Durante el proceso, el ambiente pareció cambiar, el aire se tornó más ligero y Por Primera Vez en meses sentí que podía respirar sin esa sensación de angustia que me acompañaba en cada. Trayecto. Pero me recomendó deshacerme del auto si los signos continuaban yo. Quería creer que el. Problema estaba resuelto. El anciano no me cobró nada, pero cuando necesitara que lo moviera a los mercados me llamaría. Los siguientes días fueron tranquilos y las manchas en la cajuela dejaron de aparecer. El motor funcionaba sin fallas y la sensación de inquietud dentro del taxi desapareció. Pensé que todo había terminado, que aquella alma se había ido a descansar, sin embargo, una noche mientras revisaba el auto antes de empezar mi jornada.
23:28 Noté algo que me. Dejó paralizado en la cajuela, justo en el mismo sitio donde antes aparecían las manchas. Había un pequeño rastro de humedad. No era grande, pero estaba allí. El problema se estaba manifestando de nueva cuenta. Cerré la cajuela con fuerza y no quise trabajar ese día. No quería pensar en ello, pero en el fondo supe que aunque la limpieza. Había. Ayudado por algún tiempo, aquella presencia seguía allí. No me quedó de otra. ¿Que venderlo? Y con ese dinero compré otro taxi, pero en esta ocasión el anciano me acompañó.
24:13 Más vale prevenir que lamentar la guajolota basado en la. Anécdota de Martín solares, adaptada. Por. Ramiro Contreras durante mucho tiempo oculté esta historia, de hecho, las últimas veces que la he contado afirmo que le. Sucedió a otra. Persona. Pero hoy comparto la verdad como algo que en realidad me pasó a mí así, tal como fue mi nombre es Martín. Solares. Por 3 años fui taxista en el. Estado de tlaxcala, allá.
24:56 Entre 1998 y principios del 2001 fue que me tocó vivir esta situación siendo soltero y sin compromisos. Manejaba el taxi el tiempo que yo quisiera. Esto durante el día, porque al hacerse de noche era una cosa muy diferente. Entonces solamente trabajaba hasta las 12 porque era bien conocido por todos los compañeros. Ruleteros que en ciertas colonias, sobre todo las más alejadas de la ciudad, sucedían cosas extrañas. Con esto me refiero a que algunos chaveres aseguraban haber subido Asus.
25:38 Taxis. Hay fantasmas, espíritus que luego se les desaparecían o también muertos a quienes los levantaban o los iban a dejar frente a algún panteón. Altas horas de la madrugada, además de otras cosas que nadie les encontraba. Una explicación lógica, una noche que apenas el reloj marcaba las 10:30. Me. Hizo la seña un hombre todo vestido de negro que se encontraba parado en una oscura esquina. Al detenerme, me preguntó si podía llevarlo a cierta dirección, recogeríamos a una señora para llevarla a otra colonia.
26:20 No muy lejos de ahí era todo. Le dije, la. Tarifa y estuvo de acuerdo. Entonces abordó el taxi, manejé por unos 15 minutos rumbo a una colonia. A las orillas de la ciudad, después circulé algunas cuadras por calles sin pavimentar hasta llegar casi pegado al monte. Era un lugar de verdad oscuro. Me estacione porque ya no había paso. Entonces aquel señor me pidió que no me fuera. Tardaría unos minutos en ir por su mamá porque su casa se encontraba en entre el monte, además. Estaba tan anciana la señora que muy poco podía caminar. Le dije que no se preocupara.
27:08 Yo ahí lo iba a esperar. El señor se bajo del auto y se internó en el espeso monte para que no se me hiciera tan larga. La espera, encendí la. Radio la puse abajo. Volumen para no llamar la atención porque la verdad que el lugar se veía y sentía peligroso. Así se. Pasaron fácilmente unos 10 minutos hasta que llegó de regreso. El señor me aseguró que su mamá no tardaba en llegar, pensando un poco las palabras y con un tono muy serio, me dijo que se había adelantado para decirme que no me fuera a asustar porque en realidad su mamá era una bruja.
27:52 En el momento. En que se estaba transformando en guajolote. Algo le había pasado. Y se encontraba mitad humano y mitad animal. Entonces la llevaríamos con otra bruja para que la ayudara. Sonreí un poco, aunque pensé que lo más seguro era que fuera una broma. Sentí un curioso nerviosismo. Se fueron pasando 2 segundos, demasiado despacio, hasta que de pronto apareció una silueta extraña de entre la oscuridad del monte. La verdad es que no tengo palabras para definir lo que miré, lo que se venía acercando.
28:35 Mi taxi era una criatura más que una persona. Era tan bajita que sus largos brazos casi le arrastraban por el suelo. Caminaba encorvada, como si le pesara la enorme cabeza que tenía además. Ya mirándola bien tenía pequeños cuernos u orejas puntiagudas. Conforme se acercaba venía produciendo un extraño y escalofriante sonido. El señor que me acompañaba se apresuró a ayudarla, le abrió la puerta y la acomodó en el asiento de atrás, precisamente a mis espaldas.
29:17 De todos modos, podía verla por el espejo retrovisor. Si es que era verdad que la señora era una bruja y que se estaba transformando, no podía decir en qué animal lo estaba haciendo, porque además de lo que ya mencioné, sus ojos eran como de los gatos y de su boca le sobresalían muchos dientes. Todos esos rasgos nada tenían que ver con un guajolote, como me aseguró el señor. La primera vez que la mire a los ojos hubiera querido salir corriendo del auto sin importar la paga, pero en realidad no sabía ciencia cierta en dónde estaba. Además, sería peligroso caminar por esas solitarias calles a esas.
30:05 Horas sintiendo fuertes. Escalofríos por lo que llevaba detrás de mi, fui conduciendo por donde me indicaba aquel señor. Salimos de esa solitaria y ve a Colonia, pero a los pocos minutos entramos a un lugar todavía peor. Durante el camino volteaba constantemente a ver a esa señora quien no dejaba de hacer aquel ruido tan extraño que ya me tenía muy nervioso. Además, comenzó a oler bastante feo, con callejones intransitables y sin luz eléctrica. Parecía que nos estábamos metiendo en una boca de lobo.
30:48 Al final de la Colonia había un camino que nos introducía al tupido monte. Entré porque no me quedaba de otra. La verdad, ya me urgía terminar con ese viaje y regresar a mi. Casa por. Fin, nos detuvimos a mitad del monte, frente a una casucha oscura y de madera que parecía abandonada. Se bajó el señor y se perdió entre la oscuridad al sentirme solo en medio de la nada, encerrado con una supuesta bruja. Era mucho para mí. Por eso me puse a rezar en como si esa mujer sintiera lo que estaba rezando. Comenzó a hacer aquel sonido más fuerte. Volteé a verla por el retrovisor y tenía los ojos en blanco de pronto.
31:39 Se comenzó a construccionar mientras. Se golpeaba. Con los asientos ya no pude verla más. Fue tanto mi miedo que me bajé del taxi de verdad, espantado. Me alejé unos cuantos metros. Desde ahí podía ver cómo se movía el auto de manera muy marcada. Al paso de unos cuantos minutos apareció el señor acompañado de una mujer, también de aspecto extraño, abrieron la puerta del taxi. Y entre. Los 2 sacaron a la señora, Quien se encontraba casi transformada en una horrenda ave negra. Que. Gritaba de manera espantosa después de meterla con dificultad.
32:25 A la. Casucha regresó el hombre, por suerte me dijo que ahí se quedarían. Me pagó lo acordado y me dijo que esperaba mi discreción. Yo le aseguré de muchas maneras, que nunca diría nada. Subí al taxi mientras me alejaba despacio porque no se podía de otra manera. Iba escuchando aquellos espantosos gritos que, por cierto, se quedaron grabados en mi memoria para siempre. Todavía trabajé algunos meses como taxista, pero ya nunca lo hice de noche. Un día lo decidí así de la nada y me dediqué a otra cosa hasta la fecha, esa noche donde subía una bruja a mi taxi ha sido la peor que me ha tocado vivir. ¿El peligro de los taxistas?
33:23 Escrita y adaptada por Ramiro Contreras, a finales de 1970 trabajaba con mucho FER de un taxi en la ciudad que es frontera de México con Estados Unidos. En ese entonces era muy común que hubiera muchos americanos que cruzaban el río para venir a divertirse del otro lado mexicano. Eran bienvenidos porque no se medían en gastar sus dólares. Durante el día se paseaban en unas carreteras estiradas por caballos llamadas calambrias, pero por la noche usaban el servicio de.
34:07 Taxi. Sobre todo para ir a los cabarets que se encontraban en una zona retirada del centro. Una noche levanté a 3 muchachos estadounidenses. Que ya andaban muy tomados y me pidieron que los llevara a una dirección casi a las afueras de la ciudad. Fue raro porque casi nadie iba para esos lugares. Se comportaban de manera rara. Además, uno de ellos llevaba una gallina metida en una bolsa por su poco español. Casi no les entendía y yo hablaba muy poco inglés. Entonces conduje sin hacerles. Platica.
34:49 Durante el trayecto me sentí nervioso porque aquellos muchachos no dejaban de mirarme. Luego se secreteaban para trabajar como taxista. Tanto en ese tiempo como ahora se requiere de valor porque uno nunca sabe a lo que se va a enfrentar, sin importar que sea de día o de noche. La verdad era que yo nunca había sentido miedo, pero también era cierto que. Nunca me había pasado algo así, llegamos a una casa en un barrio muy problemático. A la hora de pagar. Uno de ellos, en lugar de darme el dinero, me sacó un arma y me obligó a bajarme del auto.
35:37 Entré con los 3, me amarraron sin que pudiera poner resistencia. Ya atado, me subieron al asiento de atrás y alguien manejó por un camino hacia el monte. En ese momento yo iba pensando lo peor. Cuando estuvimos en un lugar solitario, oscuro, a más no poder, se bajaron del taxi. A los pocos minutos encendieron una fogata bastante grande y se pusieron a danzar a su alrededor. Empezaron a brincar sobre la lumbre, a gritar y actuar como si estuvieran fuera de la realidad, atado de manos y de pies como estaba.
36:17 Aún en el asiento. Trasero del taxi. No podía hacer otra cosa más que mirar asombrado por la ventana a su raro comportamiento. Me acuerdo que uno de ellos sacó una navaja, se quitaron las camisetas, luego se empezaron a hacer cortes en las manos y a embarrarse unos a otros del vital líquido. Nada más de verlos, ya estaba muy nervioso. Y comencé a intentar desamarrarme. Cuando me volví a asomar para ver lo que hacían, ya habían sacado la gallina que llevaban. Entonces comenzaron a devorarla de 1:1.
36:59 Lo hicieron sin piedad mientras el pobre animal revoloteaba. Minutos después escuché que estaban invocando al diablo a grito abierto. En ese momento entendí que eran satánicos. Y estaban llevando a cabo un ritual o alguna cosa de esas. Se me ponían los pelos de punta al pensar que me quisieran usar de ofrenda. Sabía que tenía que escapar lo más pronto posible. Quizás por mi desesperación no podía desamarrarme. Lo intenté una y otra vez. Lo que sí pude hacer fue abrir una de las puertas y sin que se dieran cuenta, logré bajarme.
37:43 Me arrastré despacio unos cuantos metros y me refugié en un árbol grande para intentar liberarme. No tenía caso arrastrarme por entre el monte que tanto podría avanzar así. Desde ahí pude ver con horror que una figura bastante negra se manifestaba en medio de la lumbre. Supuse que era el demonio, porque era esa presencia la que estaban invocando. Además, me llegó un fétido olor, así como dicen que huele cuando se parece el diablo. Los muchachos se tiraron al suelo y esa figura comenzó a dar vueltas alrededor de ellos bastante rápido. Aún con las manos atadas y sin quitar la vista de encima de aquella escena, logré desamarrar mis pies. Entonces, poco a poco me fui metiendo al monte. En realidad no sabía para donde iba, pero lo importante era alejarme lo más rápido posible.
38:48 De ahí apenas me había alejado unos cuantos metros cuando escuché que comenzaron a Gritarme, volté y con horror, mire que ya venían corriendo hacia mí. Me asusté tanto que corrí cuánto pude. Lo digo así porque a mí me parecía que lo hacía en cámara lenta. A pesar de seguir amarrado de las manos, me pude abrir paso entre todos aquellos matorrales espinosos y pronto me miré en medio del monte, sólo entre aquella terrible oscuridad. Pero eso era mejor que caer en manos de aquellos muchachos adoradores del demonio.
39:32 Como no había logrado ver por dónde habíamos llegado, caminé prácticamente a ciegas y sin ningún rumbo. Llegué a escuchar sonidos que me decían que alguien me andaba rondando. Podría ser algún animal, incluso aquellos muchachos, pero la verdad, mi miedo era que lo que me perseguía era aquella figura que había surgido de la lumbre, porque yo sabía que era el diablo. Agazapandome entre los matorrales y rezando para que no me encontraran. Me amaneció. Aún con la luz del día, tenía miedo de que me encontraran y por cerca de 1 hora estuve entre el Monte Escondiéndome cuando me encontraba más cansado de casualidad, miré a lo lejos mi.
40:24 Taxi lo. Pensé mucho. Después me acerque sigilosamente lo más que pude. Ahí estuve por mucho tiempo observando. No se veía ni se escuchaba nada. Prácticamente me. Arrastré hasta llegar al auto. Miré que tirada por todas partes se encontraba la ropa de aquellos locos. Entonces, deprisa revisé los pantalones y en uno de ellos encontré. Las llaves del taxi. Ni siquiera revisé si esos muchachos estaban por ahí dormidos. Ni volteé a ver los restos del ritual que habían hecho. Me subí deprisa, encendí el auto. Y salí de ahí lo más rápido que pude. Todo fue matorrales por unos minutos hasta que encontré una calle.
41:15 Entonces me volvió el alma al cuerpo. Ese fue el. Último día que trabajé como taxista porque me quedó un trauma que me hace temerle a la gente y que espero un día lograr superar la verdad, nunca. Me he puesto a pensar. ¿Qué fue de esos muchachos? ¿A dónde se iría? ¿O porque se encontraban sus ropas tiradas? Además, así se me han pasado los años. Siempre estoy creyendo mirar entre la oscuridad, aquella figura negra. Hoy en la actualidad las cosas han cambiado, ya no vienen los gringos, no al menos como lo hacían antes, pero ni así me animo a agarrar otro taxi u otro auto.
42:04 Porque existe el DiDi. No lo hago porque el peligro de subir gente desconocida a tu auto hace que el miedo siempre esté latente. El templo de la muerte basado en una. Anécdota real, escrita y adaptada. Por Ramiro Contreras, muy buenas noches, Inframundo. Mi nombre voy a omitirlo porque es algo que se me ha cuestionado mucho. Cuando me reúno con familiares o amigos y tocamos el tema de lo paranormal, es muy común que cuente esta historia.
42:49 Lo hago porque a lo largo de mi vida es lo único que no le he encontrado. Una explicación lógica. Me sucedió cuando manejaba un taxi, allá por el año 2018. En la ciudad de San Luis Potosí mi base era la central de autobuses, donde la afluencia de las personas era constante, sin importar el día de la semana. Por lo mismo nunca me faltaba el trabajo con alrededor de 20 viajes al día, no era raro que ya muchas veces me habían. Pasado cosas raras. Pero nunca algo como esto en una ocasión.
43:30 Ya siendo las 8:00 de la noche aproximadamente. Me tocó llevar. A una persona era una mujer para ser más específico. Recuerdo que desde que se subió al taxi sentí algo raro. Fue como si se hubiera metido un viento frío junto con ella, siendo que estábamos en pleno verano. Por lo mismo. ¿Volteé a verla? Su aspecto fue algo que al momento llamó mi atención. Era demasiado blanca, con grandes y marcadas ojeras. Se notaba muy delgada, casi cadavérica, además de tener una estatura considerable vestida completamente de blanco, con su cabello largo y suelto, sus ojos eran tan claros que en ocasiones no se le veían.
44:23 Me dijo que la llevara al templo de la Luna, le pedí la dirección exacta. Porque la verdad. Desconocía lo que era eso, con un tono de voz bastante raro. Me dijo que no se las sabía, pero que ella me iba a guiar. Estuve de acuerdo e iniciamos el. Viaje los. Primeros minutos de camino no hablo después. Cuando el interior del auto se hizo más oscuro me comenzó a hacer preguntas extrañas, algunas más que otras. Me preguntó que era para mí la muerte. Fue tan sorpresiva esa pregunta que la verdad, no supe que contestarle, solo la miré por el retrovisor y regresé la vista al frente.
45:14 Me pidió con una voz muy serena que no me asustara. Porque la muerte era lo más natural del mundo. Además, era lo único que teníamos seguro en la vida. Le contesté que tenía razón. Las cosas se comenzaron a poner incómodas cuando me dijo mi nombre completo, cosa que ni mis compañeros sabían en realidad, que me sorprendí y no supe que decir. Luego, con una seguridad que no me esperaba, me dijo que ella conocía mis necesidades. No sólo eso me podía ayudar. Si yo se lo pidiera, seguramente no me. Iba a arrepentir todo aquello.
45:59 Era tan extraño que no me pude aguantar y le pregunté cómo sabía todo eso, porque lo que me había dicho era la verdad. No me respondió, pero me dijo algo que de verdad me puso nervioso. Me aseguró saber el día y la hora de mi muerte. ¿Volteé a verla otra vez? Y. Le dije que no me gustaba hablar de eso, pero la mujer no se detenía. Se me acercó casi al oído para susurrarme que todos tarde o temprano nos íbamos a morir. Entonces me dijo que ahí en el asiento. Me dejaría la fecha apuntada por si me decidí a saber. En ese momento sentí un fuerte escalofrío y comencé a pensar muchas.
46:47 Cosas. Mejor dicho, muchos pensamientos llegaron a mi mente, todos ellos las maneras en que podría morir y a las que tanto miedo les tenía, seguí conduciendo y escuchando a esa mujer durante un recorrido que parecía no tener fin. Me recordó muchas cosas de mi pasado, que la verdad, algunas ya ni me acordaba y otras no quería recordar. Me dijo en repetidas ocasiones que ella me podía ayudar. Sentí un alivio cuando después de un rato. Supe que. Ya íbamos a llegar por el nombre que me había dado.
47:29 Esperaba encontrar una iglesia grande o un templo bonito, pero no fue así. Era un lugar modesto casio, oculto entre las casas, pintado todo de blanco, con unas letras pequeñas, las cuales decían templo de Luna. Me estacione de frente, aunque había algunas personas afuera. Pude ver en su interior porque tenía. Las puertas abiertas de par. En par, al mirar la figura que veneraban, metió un escalofrío. Era la imagen de la muerte. No sé si así fue. Pero yo sentí.
48:11 Que abrí los ojos de. Más en ese momento entendí porque esa mujer que traía como pasajera me hablaba. Solo de eso escuché que me dijo que cuando quisiera podría visitarla. Entonces volteé a verla por el retrovisor y lo que me encontré nunca lo he podido borrar de mi mente. Era una calavera con sus cuencas vacías y los dientes pelones que parecía sonreír burlonamente. Me quedé congelado. Todavía ahora al. Contar esta parte de mi historia me da un gran escalofrío.
48:51 Sólo fueron unos segundos los que la VI por el espejo. Por inercia, gire la cabeza para ver el asiento. De atrás del taxi. Y para mi sorpresa. Se encontraba vacío, con el corazón acelerado a 100 por hora, voltee de nuevo al retrovisor, luego al asiento. No sé cuántas veces lo hice, no había nadie de verdad. Me encontraba muy asustado, casi temblando. Me bajé del taxi sin quitarle la vista de encima al asiento trasero. La gente me miraba extrañada porque yo me asomaba con miedo al interior del. Taxi. Así me estuve unos minutos hasta que logre tranquilizarme un poco antes de subirme al auto para retirarme. ¿Volteé de nuevo a ver aquella imagen que se encontraba rodeada de flores y veladoras encendidas? No tuve ninguna duda, era.
49:51 Ella. Mi pasajera, mi alejería y todavía nervioso, sintiendo esa sensación. De detrás de mí y un frío que me estaba calando hasta los huesos, todo el camino a casa. Me fui volteando por el espejo retrovisor, porque tal vez eran mis nervios, pero me sentía observado por aquella mujer por algunos días. Estuve temeroso, sin salir de casa, pensando en por qué se me había aparecido la muerte. Recordé que había apuntado la fecha de mi muerte en el asiento. Obviamente me daba terror ir a verla.
50:33 Entonces, sin mirar el interior, mandé a limpiar todo en el auto por dentro. Al día siguiente se subió otra mujer muy parecida a aquella, pidiendo que la llevara al mismo. Lugar al. Templo de la Luna tratando de ocultar mi nerviosismo, puse un pretexto para no llevarla y le puse el viaje a otro compañero después de una semana en el auto. No se quitaba una extraña sensación que había y un olor. Entonces decidí vender el taxi todavía por 5 años más. Manejé por todo San Luis. Eso sí, nunca volví a llevar a nadie a ese templo. Hasta la fecha.
51:16 El templo de la Luna sigue ahí, qué te pareció el. ¿Video del día de hoy, cuál de estos? ¿Relatos de taxistas te gustó más? Déjame en la caja de comentarios Tu opinión y si tienes algo que contar te. Leo en los comentarios me. Despido, no sin antes desearles. Dulces pesadillas hasta la próxima.
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