Feb. 7, 2026

6 HISTORIAS DE TERROR en GASOLINERIAS - INFRAMUNDO RELATOS

6 HISTORIAS DE TERROR en GASOLINERIAS - INFRAMUNDO RELATOS
6 HISTORIAS DE TERROR en GASOLINERIAS - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
6 HISTORIAS DE TERROR en GASOLINERIAS - INFRAMUNDO RELATOS

Buenas noches, oscura familia del Inframundo.
Si estás escuchando esto mientras conduces de madrugada, si te detuviste a cargar gasolina en una carretera solitaria o si alguna vez sentiste que algo te observaba desde la oscuridad… este video es para ti.

Las gasolineras no solo son puntos de descanso.
De noche, se convierten en lugares donde el silencio pesa, las luces parpadean y algunas presencias parecen no querer que sigas tu camino.

A continuación escucharás 6 historias de terror ocurridas en gasolineras, relatos oscuros, reales y perturbadores que sucedieron en carreteras donde muchos nunca debieron detenerse.

En Los Relatos de Esta NocheHablamos de:

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0:07 Buenas noches, querida audiencia, espero se encuentre cada uno de ustedes excelente en esta noche. Las historias que escucharテ。n provienen de exempleados de gasolineras en las afueras de pueblos, al borde de carreteras solitarias. La sensaciテウn de ser observado desde donde la luz no alcanza puede causar un terror abrumador. La soledad de la noche, rota solo por el dテゥbil resplandor de las lテ。mparas, se convierte en un escenario donde el miedo y el desasosiego invaden la mente, llevando incluso el llanto por el pavor.

0:57 Infra escucha, le invito a que se ponga cテウmodo para escuchar estos relatos de terror. Aquテュ comenzamos cテ。maras de seguridad basado en la anテゥcdota de Armando Dテュaz desde Nuevo Leテウn. Muy buenas noches a todos. Trabajo en una gasolinera esta historia ocurriテウ hace apenas algunos meses, durante una noche particularmente frテュa. Eran alrededor de las 3:00 de la maテアana.

1:38 A esas horas tenテュamos permiso de estar en la oficina. Como siempre, estaba pendiente de las cテ。maras de seguridad. Si llegaba una persona, salテュa atenderlo. Tambiテゥn ayudaba mucho para asegurar. De que todo estuviera en orden en el turno nocturno. Siempre テゥramos 2 trabajadores a esa obra. No era comテコn ver mucho movimiento por lo que cualquier cosa fuera de lo normal. Solテュa captar mi atenciテウn de inmediato. Esa noche estaba mirando las pantallas. Cuando notテゥ algo extraテアo, una persona apareciテウ de la nada. Vestテュa de color cafテゥ y habテュa llegado en una bicicleta cargando 1 GAL vacテュo, obviamente buscando gasolina. Mi compaテアero habテュa ido al baテアo que se encontraba en la parte de abajo.

2:37 Por eso tendrテュa que ir yo a atenderlo. Hubo algo que llamテウ mi atenciテウn. No fue solo la hora inusual, sino tambiテゥn la forma en que se movテュa. La figura era vaga. Como si estuviera envuelta en una niebla ligera, pero se veテュa lo suficientemente clara en las cテ。maras para distinguir que se trataba de un muchacho. Decidテュ salir para atenderlo pensando que tal vez necesitaba ayuda urgente. Salテュ de inmediato, pero al llegar a donde lo habテュa visto no habテュa nadie. Mirテゥ todo alrededor. Esperando encontrar a alguien escondido o alejテ。ndose, pero no habテュa rastro de la persona ni de la bicicleta. Le di la vuelta a las bombas de la gasolina y nada. Regresテゥ a la CASETA.

3:33 Confundido, me puse a revisar nuevamente las cテ。maras. Para mi sorpresa, la figura seguテュa ahテュ, claramente visible en la pantalla. Estaba de pie. Junto a una de las bombas esperando con su galテウn en la mano. No tuve una explicaciテウn porque yo no lo habテュa visto. Bajテゥ de nuevo y al llegar frente a las bombas no habテュa nadie pensando que quizテ。s era una broma. Camine algunos metros para ambos lados y nada. La puerta del baテアo estaba cerrada. Aun asテュ, se podテュa ver que la luz estaba encendida porque mi compaテアero todavテュa no salテュa.

4:23 Decidテュ revisar las cテ。maras de los alrededores para ver si habテュa llegado desde alguna direcciテウn especテュfica, pero no pude hacerlo. Sentテュ un escalofrテュo al darme cuenta que ese muchacho seguテュa ahテュ, parado por los monitores. Mirテゥ que saliテウ mi compaテアero del baテアo. Y pasテウ junto al muchacho, como si no lo hubiera visto, como se quedテウ parado en la puerta. Volvテュ a bajar cuando nos encontramos mi compaテアero y yo le dije que habテュa algo en el ambiente. Le preguntテゥ si habテュa visto el muchacho de la bicicleta, a lo que me contestテウ que no.

5:04 Ya nervioso, fui de nuevo asomarme. Cuando comprobテゥ que no habテュa nadie, entonces, si me asustテゥ, subimos a la oficina y allテュ, en las Cテ。maras, lo pudimos ver bien. Los 2. La figura permaneciテウ inmテウvil por unos minutos antes de comenzar a desvanecerse lentamente ante nuestros ojos, como si se disolviera en el aire. Nunca vi que se fuera. Simplemente desapareciテウ. Al dテュa siguiente compartテュ esta experiencia con mis compaテアeros de trabajo.

5:45 Algunos pensaron que estaba bromeando, otros que habテュa sido una ilusiテウn causada por el cansancio. Como a las 2:00 de la maテアana, que estテ。bamos a punto de irnos, llevaron el periテウdico. Me asustテゥ porque en una de las noticias principales. Hablaban de un accidente en la carretera. Un muchacho se habテュa quedado sin gasolina en su camioneta bajo una bicicleta que traテュa para ir a la gasolinera, con tan mala suerte que un trテ。iler lo arrollテウ. La muerte fue instantテ。nea que seguramente el joven ni cuenta se dio que habテュa fallecido.

6:31 Cuando lo vimos en la fotografテュa supimos que era el mismo muchacho que habテュamos visto por la Cテ。mara de Seguridad. Vestテュa de cafテゥ y habテュa una bicicleta tirada, aunque fue algo muy extraテアo, tratamos de olvidarlo porque no habテュa manera de comprobar nada de lo que nos habテュa pasado, solo que la siguiente noche a la misma hora. Volviテウ a aparecerse por las cテ。maras. Extraテアamente vestテュa igual, pero de lo que no nos habテュamos dado cuenta era que su rostro y su ropa estaban manchados de rojo. Esta vez no estaba ahテュ parado, esperando a ser atendido. Se encontraba mirando fijamente hacia la Cテ。mara. Parecテュa que nos miraba a travテゥs de ella. Era tan pesada su mirada que supe que todo aquello era cosa del otro mundo.

7:36 La verdad. Yo no me atrevテュ a bajar. Ahora le tocテウ a mi compaテアero ir hasta las bombas para despachar a que el muchacho saliテウ de la oficina un tanto incrテゥdulo, mientras yo me quedaba al pendiente de las cテ。maras ya bajo. Mi compaテアero caminテウ de un lado para el otro por la Cテ。mara. Lo mirテゥ pasar junto a テゥl. Despuテゥs de unos minutos subiテウ y me dijo que no habテュa nadie. Le pedテュ que mirara la Cテ。mara, dijo una mala palabra cuando se dio cuenta que el muchacho seguテュa ahテュ.

8:18 Esa noche ya no bajamos para nada. Curiosamente todo el tiempo que estuvo esa apariciテウn. No llegテウ ningテコn cliente. A la maテアana siguiente le platicamos a la Secretaria, quiテゥn nos sugiriテウ encenderle una veladora a ese muchacho para ayudarlo a encontrar su camino al siguiente plano. Pareciera increテュble, pero despuテゥs de Encenderle y rezarle unos padres nuestros y aves marテュas, esa entidad dejテウ de aparecer. Se que aquellos que han trabajado en el turno nocturno saben que esa gasolinera tiene su propia historia de sucesos extraテアos, porque otros trabajadores tambiテゥn contaban de aparecidos, ademテ。s habテュan escuchado voces y en muchas ocasiones les habテュan tocado la puerta, pero las cテ。maras no registraban nada. En nuestro caso resultテウ al revテゥs. Esta es mi historia.

9:26 Quizテ。 fue un fallo en el sistema de cテ。maras o tal vez una alucinaciテウn debido al cansancio. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en la claridad con la que vi esa figura en la pantalla. Hasta hoy no he vuelto a ver nada parecido, pero cada noche mientras reviso las cテ。maras. No puedo evitar recordar esa imagen mirテ。ndonos fijamente y preguntarme quiテゥn o quテゥ era realmente esa figura que apareciテウ aquellas noches. Algunos compaテアeros que han pasado por el lugar del accidente aseguran haber visto a un joven vestido de cafテゥ que montaba una bicicleta dirigiテゥndose rumbo a la gasolinera con 1 GAL en la mano. Yo nunca he vuelto a verlo.

10:20 A veces me pregunto si lo que vi en verdad era una especie de espテュritu, alguien que buscaba ayuda en un lugar donde su vida terminテウ de forma trテ。gica. Sea lo que sea, es una experiencia que nunca olvidarテゥ y que me recuerda que hay cosas que no tenemos. ツソCテウmo explicar? El duende basado en la anテゥcdota Real de Santiago Rivera desde algテコn lugar alejado de Nayaret. Buenas noches Alejandro, esta es mi historia. Aテコn en la actualidad soy empleado de una gasolinera ubicada en una carretera solitaria, donde llevo trabajando ahテュ por mテ。s de 15 aテアos. Siempre pensテゥ que las noches en este lugar eran monテウtonas y tranquilas.

11:21 Como nunca me habテュa tocado pasar por algo paranormal. No creテュa en esas cosas hasta hace unos 2 aテアos, cuando algo extraテアo y aterrador cambiテウ mis creencias para siempre. Era una tarde calurosa de verano. Serテュan como las 7:30. El aire se sentテュa tenso y pegajoso. A esa hora llegテウ una camioneta oscura, cargada de muchas cosas. Antes de cargar gasolina se bajaron al baテアo, que se encontraba a unos cuantos metros de las bombas a estirar las piernas un rato. Asテュ lo hacテュa mucha gente. Lo extraテアo era el aspecto de las 2:00, personas que descendieron estaban altas y delgadas.

12:12 Ademテ。s de vestir, raramente tenテュan el pelo largo y barba crecida a lo lejos. Los escuchテゥ hablar, supe que eso no era espaテアol. Pasando algunos 10 minutos se subieron a la camioneta y se pararon enseguida de las bombas para cargar gasolina. Me hicieron una seテアa para que los atendiera. Me acerquテゥ. Y al verlos de cerca, los no te extraテアos parecテュan gemelos, tenテュan grandes ojeras y estaban todos tatuados.

12:54 El que manejaba me hablテウ, me enseテアテウ un billete de 50 dolares. Yo procedテュ a despacharlo. El acompaテアante, con palabras mochas, me preguntテウ Cuテ。nto les faltaba para llegar a la ciudad mテ。s cerca. Despuテゥs de explicarle, acelerテウ el vehテュculo dirigiテゥndose a su destino. Cuando pasテウ sobre un tope alto que se encontraba a unos cuantos metros, notテゥ algo inusual. Un pequeテアo objeto cayテウ al suelo y antes de que pudiera identificarlo, saliテウ corriendo hacia la oscuridad que apenas comenzaba a notarse.

13:34 En ese momento pensテゥ que era una rata o algテコn animal pequeテアo. Ni siquiera lo busquテゥ. No era importante. A partir de esa noche comenzaron a suceder cosas extraテアas en la gasolinera. Los almuerzos de mis compaテアeros, los mテュos tambiテゥn aparecテュan mordisqueados. Las llaves de los vehテュculos y de las mテ。quinas se perdテュan inexplicablemente. Al principio pensテ。bamos que era una broma de cualquiera de nosotros. Pero las cosas no pararon. Ahテュ el ambiente se tornテウ cada vez mテ。s tenso. No podテュa evitar sentir que algo o alguien nos observaba desde las sombras.

14:20 En ocasiones escuchテ。bamos unas tenues risitas burlonas que no logrテ。bamos identificar de dテウnde provenテュan. Ademテ。s de eso, nos se apagaban las luces e incluso el aire acondicionado. Pero no todo quedテウ ahテュ. Tiempo despuテゥs, cuando estテ。bamos descuidados, nos mordテュan, sobre todo en las piernas. Aunque reaccionテ。bamos rテ。pido, no alcanzテ。bamos a ver nada. Parecテュa que el agresor era invisible. Despuテゥs comenzamos a presentar algunos sテュntomas como dolor de cabeza, vista nublada y cosas asテュ sin estar seguros de lo que estaba pasando.

15:05 Nos pusimos a especular, tal vez habテュa un virus o una bacteria en el aire. Como seguテュan pasando cosas extraテアas, decidimos revisar las cテ。maras de seguridad esperando encontrar una explicaciテウn a estos sucesos. Al principio, las grabaciones no mostraban nada fuera de lo comテコn hasta que en una de ellas captamos algo increテュble. En una de las grabaciones se podテュa ver claramente una pequeテアa figura humanoide, con una apariencia burlona y movimientos bastante rテ。pidos que se escondテュan entre nosotros.

15:51 Lo miramos una y otra vez hasta que estuvimos convencidos de que era un duende. Nosotros mismos dudamos mucho antes de aceptarlo, pero la Cテ。mara no mentテュa. Era un monito de escasos centテュmetros. Comparando esa grabaciテウn con la de aquel dテュa, cuando algo cayテウ de la camioneta oscura, pudimos comprobar que era la misma figura. Mis compaテアeros y yo estテ。bamos desconcertados. No sabテュamos quテゥ hacer ni como lidiar con una criatura tan extraテアa como esa. Cada quien averiguテウ por su lado. Obviamente recibimos muchas burlas, pero tambiテゥn muchos consejos de lo que tenテュamos que hacer, aunque debo aclarar que nada funcionaba.

16:42 Al contrario, es hacer cada vez hacia cosas mテ。s terribles. La situaciテウn se volviテウ insostenible cuando las travesuras del duende comenzaron a afectar nuestro trabajo y nuestra tranquilidad, porque comenzテウ a desaparecer dinero. ツソY alguna herramienta? Fue entonces cuando la esposa de uno de mis compaテアeros, quiテゥn tenテュa conocimiento de rituales y lo sobrenatural, decidiテウ intervenir. Al llegar quitテウ los dulces y algunas otras golosinas que le habテュamos puesto, segテコn nosotros, para mantenerlo tranquilo. Nos dijo que esas eran tonterテュas, porque los duendes eran seres malignos y peligrosos.

17:29 Podテュan causar mucho daテアo si se lo proponテュan dテ。ndoles simples dulces. No lo テュbamos a contentar esa noche. Ella vino a la gasolinera con todo lo necesario para realizar un ritual de protecciテウn y expulsiテウn. Nos pidiテウ que nos mantuviテゥramos a cierta distancia mientras realizaba el ritual. Encendiテウ velas dentro de las oficinas, dibujo algunos signos en el piso y recitテウ palabras en otro idioma. La atmテウsfera se volviテウ un poco tensa, como si la misma gasolinera contuviera la respiraciテウn, esperando el desenlace desde donde estテ。bamos, podテュamos ver cテウmo el duende iba detrテ。s de ella. Arremedテ。ndola como caminaba, en ocasiones le rasguテアテウ las piernas.

18:26 Pero la seテアora nunca le prestテウ atenciテウn, enfocテ。ndose en completar el ritual que durテウ varios minutos. Durante ese tiempo nosotros sentimos una presencia extraテアa alrededor nuestro. De repente se escuchテウ un grito y una rテ。faga de aire frテュo recorriテウ el lugar haciendo que las velas parpadearan. En ese momento todo se sintiテウ en paz. Supe que algo habテュa cambiado. Tal vez el duende ya no estaba. Esa noche la pasamos relativamente tranquila, estuvimos esperando las maldades de siempre, pero ya no sucediテウ nada.

19:10 La gasolinera volviテウ a su rutina habitual, ya no habテュa almuerzos mordisqueados ni llaves perdidas. La calma regresテウ una maテアana haciendo limpieza. En la parte de atrテ。s encontramos un pozo. Investigando un poco encontramos todas las cosas que se nos habテュan perdido. Incluso habテュa otras que no las habテュamos echado de menos. Pero eso no era todo. Tambiテゥn habテュa ratas y gatos muertos, de los cuales esa criatura se alimentaba pensando que quizテ。s ahテュ se escondテュa el duende. Rellenamos el pozo con piedras y aplanamos la Tierra. Buscamos alrededor.

19:56 Alguna salida, pero no encontramos nada. Si en ese momento estaba ahテュ, ahテュ se quedarテュa para siempre. Nunca mテ。s volvimos a ver a esa criatura, no al menos hasta el dテュa de hoy. Al contar esta historia quiero advertirles que aunque no siempre podamos ver lo que nos acecha en la oscuridad, los duendes sテュ existen y a veces necesitamos la ayuda de aquellos que. ツソConocen lo paranormal para recuperar La Paz? Sテゥ de otros lugares donde tienen estas manifestaciones, pero la gente, aテコn sabiendo que lo que habitan en sus casas son duendes, prefieren contenerlos regalテ。ndoles dulces o cosas vistosas, sin darse cuenta que asテュ solo se vuelven sus esclavos. Los caballos del diablo basado en la anテゥcdota de Brian del Estado de Colima, trabajar en una gasolinera en las afueras de un pequeテアo pueblo siempre tuvo su encanto. Habテュa algo tranquilizador en la rutina nocturna. En la calma y el silencio, que sテウlo se rompテュa con la llegada ocasional de algテコn cliente.

21:30 Sin embargo, mis noches de trabajo allテュ nunca fueron lo mismo. Despuテゥs de descubrir la historia del lugar, mi nombre es Brian Arredondo, soy del estado de Colima, Mテゥxico. Esto que les contarテゥ sucediテウ en el aテアo 2009. Antes de que se construyera la gasolinera, aquel terreno habテュa sido una caballeriza, parte de un antiguo rancho que, segテコn se contaba, perteneciテウ a un hombre rico y algo excテゥntrico. La historia decテュa que en esa caballeriza solo habテュa caballos negros, todos ellos supuestamente pertenecientes al diablo.

22:19 El rancho habテュa caテュdo en ruina y finalmente el terreno fue vendido y utilizado para construir la gasolinera y un motel de paso. Desde el primer dテュa, los trabajadores y los huテゥspedes del motel contaban historias de sonidos extraテアos y presencias de hombres y mujeres, pero tambiテゥn de que se escuchaban caballos. Yo no creテュa en esas historias. Al principio las consideraba simples invenciones locales, cuentos para asustar a los nuevos empleados y para entretener a los clientes mテ。s curiosos.

23:04 Pero con el tiempo empecテゥ a notar cosas que no podテュa explicar en un inicio. Las primeras noches fueron tranquilas, pero. Luego comenzaron los ruidos a altas horas de la noche. Cuando todo estaba en calma, se podテュan escuchar los sonidos de los cascos golpeando el suelo, como si una manada de caballos estuviera corriendo a toda velocidad cerca de la gasolinera. Sin embargo, al asomarme a investigar no habテュa absolutamente nada. Solo la oscuridad y el silencio mismo. Mi compaテアero Marテュn me decテュa que para quテゥ buscaba si no iba a encontrar nada.

23:57 Al principio tratテゥ de encontrarle explicaciones racionales para esos sonidos, pero テゥl solo me veテュa y me escuchaba porque テゥl ya habテュa tenido alguna experiencia y sabテュa lo que por ahテュ merodeaba. Dテ。ndole muchas explicaciones al asunto, pensテゥ que quizテ。s se trataba del viento que traテュa los sonidos de algunos potreros cercanos o de algテコn animal salvaje que rondaba por el lugar, pero los sonidos continuaron y con el tiempo se hicieron mテ。s intensos y perturbadores las pisadas de los caballos.

24:40 Se mezclaban con relinchidos que helaban la sangre creando una atmテウsfera de tensiテウn. Una noche estaba trabajando sテウlo en la gasolinera. Era noviembre y la neblina cubrテュa el lugar, haciendo que todo se viera mテ。s borroso y funesto. Me sentテュa incテウmodo, como si algo estuviera observandome. A medida que la noche avanzaba, los sonidos comenzaron de nuevo. Al principio eran lejanos, apenas audibles, pero se fueron acercando cada vez mテ。s. Podテュa escuchar claramente el golpe de los caballos y los relenchidos resonaban. Salテュ de la estaciテウn para tratar de ver de dテウnde venテュan los sonidos, esperando encontrar alguna explicaciテウn lテウgica. La neblina hacテュa que todo se viera fantasmagテウrico. Y mis ojos luchaban por adaptarse a la oscuridad de la carretera.

25:44 Caminテゥ alrededor del estacionamiento tratando de encontrar alguna seテアal de los caballos, pero no habテュa nada. Los sonidos estaban allテュ tan claros como siempre, pero no habテュa ni rastro de los animales. Lo テコnico que se podテュa apreciar era el anuncio del motel. Las luces que iluminaban la entrada y era todo. Empecテゥ a recordar las historias que habテュa escuchado sobre el lugar, sobre los caballos negros del diablo. Y como el antiguo dueテアo del rancho habテュa perdido su alma en un juego con el demonio, la historia decテュa que los caballos se habテュan quedado atrapados en el terreno, condenados a vagar por la eternidad.

26:37 Asテュ como sus antiguos dueテアos, regresテゥ a la gasolinera y tratテゥ de concentrarme en mis tareas, pero los sonidos seguテュan escuchテ。ndose. Martテュn me volviテウ a decir que no iba a verlos solo se escuchaba ni era todo, pero que era mejor, pues si los llegara a ver la imagen espectral de los caballos. Me atormentarテュan por el resto de mi vida. Lo vi como se ve a alguien al que no le crees. Fue entonces que, quizテ。s cansado por mテュ, testarudez, me preguntテウ si conocテュ al viejo loco de Renato. A lo que le dije que sテュ fue cuando me contテウ que el viejo habテュa perdido una apuesta y que, segテコn テゥl, en este terreno, el antiguo dueテアo.

27:33 Enterrテウ un tesoro. El viejo loco se puso a buscarlo una madrugada y, segテコn se dijo en el lugar exacto donde lo habテュa encontrado, los espectros de los caballos del diablo le salieron al paso. No soportテウ el verlos, por eso quedテウ loco y me recomendテウ no andar jugテ。ndole al valiente que mejor dejara que esos animales estuvieran en paz. Que los dejara descansar, pues no fuera a terminar, igual que el loco de Renato, terminテウ diciendo y se concentrテウ en la lectura de su libro. Pero no fue fテ。cil dejar pasar desapercibido aquello, pues el golpe y los relinchidos eran constantes, como si los caballos estuvieran corriendo en cテュrculos alrededor de la estaciテウn de la gasolinera.

28:33 Asテュ estuvo por 2 noches consecutivas, hasta que una madrugada, alrededor de las 2:00, saquテゥ unas bolsas de basura y las llevテゥ al depテウsito. Fue allテュ cuando detrテ。s de la estaciテウn, apenas iluminado con la poca luz de la lテ。mpara que alcancテゥ a ver el pelaje de unos caballos. Estos parecテュan que en sus muslos habテュan arrancado a mordidas pedazos de carne. Sus ojos eran rojos y de sus hocicos salテュa espuma apenas. Y pude ver eso, pues sentテュ como mis piernas. Me temblaban, aventテゥ las bolsas y salテュ corriendo de allテュ al refugio que la luz daba.

29:26 No parテゥ hasta que lleguテゥ con Marテュn. Quien me mirテウ de reojo y solo me dijo, Te lo dije. Si no fuera porque estテ。bamos en una gasolinera, hubiera calmado mis nervios con un cigarro. Toda la madrugada me la pasテゥ sentado. No quise salir a la oscuridad de los alrededores. Ya por la maテアana tuve que ir a casa del brujo Rubテゥn para que me sobara de espanto. El viejo me preguntテウ quテゥ habテュa mirado para estar con las tripas pegadas al espinazo, le contテゥ y el viejo brujo nomテ。s moviテウ la cabeza a los lados. Esos caballos son del diablo, muchacho de la que te salvaste. Me dio unas hierbas para el susto, las cuales tomテゥ por 3 dテュas mis noches.

30:28 Ya no volvieron a ser las mismas, asテュ que tuve que renunciar un mes despuテゥs. Esto porque mis nervios estaban traicionテ。ndome y mi cabello se estaba cayendo. Mis manos me temblaban y la verdad, no fue nada agradable ver a aquellos caballos. Con razテウn, el viejo Renato se volviテウ loco al ver a aquellos espectros. Les agradezco que hayan encontrado mi experiencia. Muchas gracias. La mujer sin cabeza basado en la anテゥcdota de Pablo Linares desde algテコn lugar de Sinaloa, muy buenas noches a toda la comunidad de Inframundo.

31:24 Trabajar en una gasolinera en las afueras de un pequeテアo pueblo tiene sus ventajas y desventajas. Las noches suelen ser tranquilas con sテウlo el ocacional cliente que para para cargar combustible o comprar algo en la tienda. Sin embargo, habテュa una historia que circulaba entre los habitantes del pueblo, que yo siempre habテュa considerado una simple leyenda, hasta que una noche todo cambiテウ. Muy buenas noches antes de contarles en mi experiencia, permテュtanme presentarme. Mi nombre es Pablo Linares.

32:05 Hace unos aテアos trabajテゥ en una gasolinera que se encuentra a las afueras Del Ejido donde soy originario, en mi estado Natal, Sinaloa. La estaciテウn de gasolina la inauguraron en el aテアo de 1995. Yo fui uno de los primeros empleados. Trabajテゥ durante 27 aテアos hasta que puse una pequeテアa tienda en mi domicilio y es atendida por un servidor y mi familia. Esa noche se veテュa y sentテュa algo rara. Las festividades en El Ejido estaban a todo lo que daban, asテュ que uno no se sentテュa tan solo esto porque ya serテュan alrededor de las 2:00 de la madrugada.

32:52 Cuando las personas comenzaron a pasar en grupos de familias o amigos hacia sus domicilios, algunos nos dejaban desde refrescos, alguna que otra cerveza y comida que habテュan dado en la fiesta. Repentinamente la neblina comenzテウ a cubrir todo El Ejido, haciendo que la luz de las lテ。mparas se vieran opacas. El aire era frテュo y hテコmedo. Y la visibilidad era mテュnima. Mi compaテアero Luis y yo estテ。bamos viendo pasar el テコltimo grupo de personas, quienes iban caminando apresuradamente. Eran como unas 5 o 6.

33:34 Solo nos dieron los buenos dテュas y se apresuraron aテコn mテ。s. La atmテウsfera era tensa, aunque no lo admitテュamos. Ambos sentテュamos una reciente incomodidad de nervios. Mientras Luis y yo tomテ。bamos un breve descanso, escuchテゥ un sonido extraテアo, como un eco lejano que se mezclaba con el murmullo del viento. Inicialmente lo ignorテゥ pensando que sテウlo era el viento moviendo las hojas de los テ。rboles, pero entonces el sonido se hizo mテ。s claro y constante.

34:15 Observテゥ a Luis. Y su expresiテウn de nervios era igual que la mテュa. La neblina era tan espesa que apenas podテュa ver a unos metros de distancia mientras caminaba por la gasolinera. Los sonidos se hicieron mテ。s nテュtidos, transformテ。ndose en algo que se parecテュa a un llanto suave y desesperado. El sonido parecテュa venir de la carretera que llevaba al pueblo. Fue entonces que la vimos una figura que se movテュa lentamente a travテゥs de la neblina, acercテ。ndose a la gasolinera a medida que se aproximaba.

34:57 Sentテュ mi corazテウn, que comenzaba a latir con fuerza y un frテュo helado recorriテウ todo mi cuerpo. La figura era de una mujer, pero en ella habテュa algo muy extraテアo. Cuando finalmente estuvo lo suficientemente cerca para que pudiテゥramos verla con claridad, nos dimos cuenta de que no tenテュa cabeza. El pテ。nico se apoderテウ de ambos. Es espectro avanzaba con paso lento. Su sola presencia era aterradora. Corrimos de vuelta a la gasolinera y le gritテゥ a Josテゥ que se apurara.

35:39 テ瑛, tan aterrorizado como yo, corrテュa detrテ。s de mテュ. Mi error fue voltear. La mujer sin cabeza se acercaba flotando en medio de la neblina. Nos movimos con rapidez, cerrando la puerta tras nosotros y apagando las luces. Nos quedamos en silencio absoluto, tratando de escuchar los sonidos del exterior. Podテュamos oテュr los sollozos de aquella apariciテウn. Cada segundo que pasaba sentテュamos que nuestro miedo crecテュa. Los sollozos se detuvieron justo afuera de la puerta principal de la tienda de la gasolinera, contuvimos la respiraciテウn, temiendo que pudiera sentir nuestra presencia.

36:30 Los minutos se hicieron eternos de repente. El sonido de su llanto se reanudテウ, pero esta vez alejテ。ndose de la gasolinera, parecテュa que el espectro continuaba su camino hacia el cementerio, como decテュan las historias, esperando un poco mテ。s, asegurテ。ndonos de que el peligro habテュa pasado antes de salir cuando finalmente nos atrevimos. La neblina habテュa comenzado a anticiparse y la noche estaba en un inquietante silencio. Nos miramos todavテュa temblando por el miedo, sin decir una sola palabra. Ambos sabテュamos que habテュamos presenciado lo que en El Ejido se contaba desde hacテュa mucho tiempo, que asテュ soltamos el susto cuando escuchamos el grito de aquel espectro a lo lejos. Luis se santiguテウ y se dejテウ caer en el suelo. Este comenzテウ a contarme que uno de sus primos, cuando era niテアo, la habテュa visto.

37:45 Dejテウ de hablar por algテコn tiempo. Adelgazテウ demasiado, casi morテュa de no ser por la abuela de don Mario, el dueテアo de la テコnica tienda en El Ejido de aquellos aテアos. La seテアora lo curテウ con el humo del puro, segテコn habテュan contado su tテュa. El Niテアo contテウ tambiテゥn que habテュa visto la mujer sin cabeza en el patio de su casa y al verla le aventテウ piedras tratando de darle, pero en vez de que aquella apariciテウn siguiera su camino, esta se volteテウ hacia El Niテアo. ツソQuiテゥn no pudo correr?

38:26 Pues el miedo lo paralizテウ. Asテュ como tampoco fue atacado por aquella entidad, algunos cuentan que era la esposa de uno de los pioneros Del Ejido. Otros cuentan que ese fantasma ya estaba en las tierras Del Ejido cuando llegaron a colonizarlo. La verdad, hasta la fecha no se sabe el motivo por el cual se aparece. Yo seguテュ trabajando por varios aテアos en aquella gasolinera. No volvテュ a ver a la mujer sin cabeza. Pero si otras apariciones, entre ellas la de mi amigo Luis, que vino a despedirse de mテュ una noche en que habテュa mucha lluvia.

39:09 Mi amigo falleciテウ a los 35 aテアos. Creo que como la gasolinera estaba a unos metros del cementerio, veテュamos aquellas apariciones. Esta fue mi experiencia con la mujer sin cabeza aquテュ en El Ejido. Varias personas la han visto a pesar de que ha crecido mucho. Esa es una de las apariciones mテ。s frecuentes. Los que trabajan en la gasolinera tambiテゥn tiene sus propias anテゥcdotas con este espectro, la muerte misma, basado en la anテゥcdota real de bテ。rbara ibarra.

39:53 Desde algテコn lugar de Querテゥtaro, muy buenas noches Alejandro, trabajテゥ en una gasolinera en el aテアo 2016. La experiencia que tuve fue en el turno nocturno, no le caテュa del todo bien al encargado, asテュ que me cambiテウ a ese horario. Ya le habテュa comentado a una de las compaテアeras que me harテュa renunciar. Pero bueno, este tipo de personas tarde que temprano tambiテゥn le llega su hora ya tenテュa alrededor de 3 semanas y cada noche en la gasolinera de las afueras del pueblo era mテ。s o menos la misma.

40:40 Clientes ocasionales, mayormente conductores de camiones que se detenテュan a cargar combustible o mejor dicho, diテゥsel y tomar un cafテゥ rテ。pido. Antes de continuar con su interminable travesテュa, sin embargo, una noche en particular, algo cambiテウ para siempre mi percepciテウn de lo que creテュa conocer. Sin duda, esa habテュa sido una noche tranquila, pero todo cambiテウ en la madrugada. El aire estaba fresco y sテウlo el zumbido de las lテ。mparas fluorescentes rompテュa el silencio. De vez en cuando, el chirrido de la puerta oxidada del sanitario o el crujir de las hojas bajo los neumテ。ticos era el テコnico indicio de vida en esa solitaria estaciテウn.

41:33 Pasadas las 2:00 de la madrugada, cuando el flujo de los clientes comenzテウ a disminuir, una camioneta negra se detuvo abruptamente junto a una de las bombas. A bordo, un grupo de jテウvenes reテュan a carcajadas, ajenos a la quietud del lugar. Por respeto a las familias de este pueblo, no revelarテゥ sus nombres desde mi puesto. Los observテゥ con cierta indiferencia, pero uno de ellos se bajテウ del vehテュculo mientras los otros continuaban riendo de manera escandalosa. El joven parecテュa diferente, nervioso. Sus ojos reflejaban una mirada que no podテュa ser ignorada. Avanzテウ hacia mテュ mirando alrededor, como si buscara algo o a alguien.

42:26 Dejテゥ lo que estaba haciendo para atenderlo. El joven se acercテウ y con voz temblorosa me preguntテウ si veテュa al seテアor que estaba bajo la lテ。mpara que alumbraba la entrada a la gasolinera. Mirテゥ hacia dテウnde テゥl seテアalaba, pero no vi a nadie. La luz de la lテ。mpara iluminaba el asfalto vacテュo y los alrededores de la estaciテウn, pero no habテュa rastro de ninguna persona. Le dije que no veテュa a nadie, lo que pareciテウ aumentar su nerviosismo. Me pidiテウ que le permitiera usar el baテアo. Le seテアalテゥ la puerta en la parte trasera de la tienda. Mientras se alejaba Asus amigos, seguテュan riendo y no parecテュa notar la ausencia de su compaテアero. Cabe aclarar que no se veテュan que estuvieran bajo algテコn narcテウtico o bebida.

43:27 Todos en el pueblo nos conocテュamos y esos chicos eran conocidos por todos. El joven desapareciテウ tras la puerta del baテアo y la camioneta. Don Marcos le dijo que mejor se fueran a dormir, pues maテアana tendrテュan que trabajar alegres. Conversaron con don Marcos y tras unos momentos la camioneta arrancテウ y se alejテウ rテ。pidamente, dejando atrテ。s a su amigo. El joven saliテウ del sanitario al darse cuenta que lo dejaron. No le quedarテュa de otra que irse caminando a su casa. En eso estaba cuando. No habテュan pasado ni 10 minutos cuando un estruendo en la distancia rompiテウ el silencio.

44:14 Sono como un accidente. Un sonido que resonテウ en la calma nocturna y puso mis nervios a flor de piel y decidimos salir a investigar. Aproximadamente a unos cuantos metros de la gasolinera encontramos el lugar del accidente. La camioneta negra estaba volcada en una zanja completamente destrozada. Los cuerpos de los jテウvenes yacテュan inertes entre los restos metテ。licos. El olor a gasolina y a quemado llenaba el aire y la escena era espantosa. Don Marcos me mandテウ a pedir ayuda y regresテゥ a la gasolinera con el corazテウn latiendo con fuerza al llegar.

45:02 Vi que el joven seguテュa sentado junto a una de las bombas y al verlo le contテゥ de lo ocurrido. Su rostro mostraba una expresiテウn de alivio y desconcierto que despuテゥs pasテウ al terror, porque al escucharme su rostro se torno pテ。lido y sus ojos se llenaron de lテ。grimas. No podテュa creer lo que habテュa pasado a medida que avanzaba la noche. Tratテゥ de confrontarlo, aunque las palabras me faltaban. El joven empezテウ a contarme sobre lo que habテュa visto antes de que sus amigos se fueran. Me confesテウ que mientras se acercaba a la gasolinera habテュa visto un hombre la mayor parte de la noche desde que se habテュa reunido con ellos, lo veテュa junto a su amigo, que era el dueテアo de la camioneta.

45:59 Su figura era difusa y sombrテュa, pero sus ojos brillaban con una intensidad sobrenatural. Sentテュa una sensaciテウn de alejarse de ellos, de correr. No sabテュa el pobre muchacho cテウmo expresarse. A medida que hablaba, un escalofrテュo recorriテウ mi espalda. La figura que habテュa visto no era un simple hombre, comenzテウ a creer que habテュa visto a la misma muerte. Los detalles que me daba sobre la figura eran cada vez mテ。s perturbadores. La figura no se movテュa, pero su presencia era abrumadura, casi como si pudiera absorber la luz alrededor.

46:48 Mientras el joven me relataba su experiencia, empecテゥ a entender que lo que habテュa visto no era una alucinaciテウn. Sino a la misma muerte. Pasaron las horas y la policテュa llegテウ para investigar el accidente. El joven permaneciテウ a mi lado, temblando y con la mirada perdida. Los oficiales hicieron preguntas, tomaron notas y nos mantuvieron allテュ hasta que terminaron con su trabajo. Les contテゥ lo que habテュa visto, pero la historia del joven sobre la figura bajo la lテ。mpara. Parecテュa demasiado fantテ。stica para ser creテュble, asテュ que ni テゥl ni yo se lo contamos a nadie. Finalmente, el joven se marchテウ acompaテアado por un familiar que vino a recogerlo.

47:42 La gasolinera volviテウ a su calma habitual, pero algo habテュa cambiado para siempre. En mi interior. Las noches ya no serテュan las mismas. Cada vez que pasaba por esa lテ。mpara no podテュa evitar sentir una presencia, una sombra invisible que me observaba todo el tiempo desde la oscuridad en el pueblo. La mayorテュa estuvimos en la misa de cuerpo presente en la Iglesia, pero yo no quise ir al cementerio. Al muchacho que habテュa sobrevivido del accidente. Todos decテュan que aテコn no le tocaba.

48:24 Con el tiempo intentテゥ relacionar lo ocurrido. Me dije a mテュ misma que debテュa haber alguna explicaciテウn lテウgica, pero en el fondo sabテュa que nunca podrテュa olvidar esa noche lo que el joven habテュa visto y lo que habテュa pasado Asus amigos. Me decテュa, mテ。s allテ。 de cualquier explicaciテウn racional, la gasolinera siguiテウ siendo un lugar de paso para los viajeros. Cada vez que un cliente se detenテュa bajo esa lテ。mpara sentテュa una punzada de inquietud, recordando la figura que nunca vi, pero que sentテュa profundamente.

49:07 Aquella madrugada cambiテウ mi vida para siempre. A la テコnica que le habテュa contado sobre esa madrugada fue a mi abuela. Ella me dijo que los dテュas eran para los seres vivos. Las noches eran para las almas en pena que salieran a hacer sus recorridos. A las 2:00 semanas renunciテゥ porque uno de mis tテュos me ofreciテウ trabajo y el encargado de la gasolinera. A ese le llegテウ el Karma y de fea manera. Esa es otra historia que les compartirテゥ despuテゥs.

49:53 Incendio en la gasolinera basada en una anテゥcdota verテュdica, mi nombre no es importante para la historia, pero si el lugar donde me sucediテウ en esa ocasiテウn trabajando en una gasolinera, ahテュ me pasテウ algo tan extraテアo que durテゥ mucho tiempo sin poder hablar de ello. Hoy aquテュ se los comparto. Fue un sテ。bado como a las 7:00 de la maテアana, que era la hora de abrir. Mis compaテアeros y yo estテ。bamos acomodテ。ndonos listos para empezar el dテュa.

50:34 Recuerdo que el frテュo era intenso, tテュpico de esa Tierra. La calle estaba desierta, apenas comenzaba a aclarear, todo parecテュa normal. Nos acabテ。bamos de servir un cafテゥ y platicテ。bamos tranquilamente hasta que de una de las bombas surgieron llamaradas. Corrimos espantados porque sonテウ la alarma de incendio. Intentテ。bamos apagarlas con los extinguidores, pero era inテコtil. El fuego crecテュa y tomaba una forma extraテアa. Primero eran lenguas de fuego que se elevaban hasta el techo. Despuテゥs se formテウ una especie de remolino que se balanceaba de manera brusca.

51:20 En medio de toda esa lumbre, una figura aterradora emergiテウ, un demonio se materializテウ lentamente. Sus formas eran nテュtidas en el centro del fuego. Tenテュa cuernos retorcidos, negros como la oscuridad. Sus ojos eran tan brillantes que parecテュan mirarnos directamente al alma. Su piel de un rojo intenso parecテュa estar hecha de la misma lumbre que lo envolvテュa y su cuerpo era voluminoso. Las llamas parecテュan danzar a su alrededor como si fuera una extensiテウn de su ser. Su boca se curveaba en una mueca de maldad pura, como si disfrutara del terror que nos estaba causando.

52:08 Nos quedamos paralizados de terror, sin saber quテゥ hacer. En ese momento recordテゥ la noche anterior, despuテゥs del cierre, junto con la secretaria y una amiga de ella, nos habテュamos quedado en la oficina jugando a la tabla. Ouija era una tonterテュa para pasar el rato, o al menos eso pensテ。bamos la verdad. Yo no creテュa en eso. Lo hice porque me gustaba una de ellas y cuando me invitaron no podテュa demostrar mi miedo. Por mテ。s de media hora estuvimos intentando contactar un espテュritu hasta que alguien se dijo ser un demonio que nos contestテウ, Yo sabテュa que todo era mentira, pero preferテュ seguirles El juego y hasta intentテゥ hacerme el valiente para quedar bien con aquella muchacha retテゥ.

52:59 A ese demonio le pedテュ que se hiciera presente y テゥl estuvo de acuerdo. Sテウlo que terminamos de jugar y nunca apareciテウ. Todavテュa tuve el descaro de decir que me habテュa tenido miedo. Nos retiramos porque el otro dテュa trabajarテュamos temprano. Todo en su momento me pareciテウ gracioso, pero esa maテアana, viendo esa figura demonテュaca, entendテュ que habテュamos desatado algo que no comprendテュamos y que no podrテュamos controlar. El demonio avanzaba hacia nosotros. Las llamas se extendテュan amenazando con alcanzar todas las instalaciones.

53:44 Desesperado pensando que podrテュamos explotar, empecテゥ a rezar. Mis compaテアeros, aterrados, hicieron lo mismo. Mientras recitテ。bamos las oraciones, las llamas comenzaron a disminuir. Poco a poco la figura del demonio se desvaneciテウ y finalmente el fuego se extinguiテウ por completo. Cuando llegaron los bomberos ya no encontraron nada. Nos quedamos allテュ deambulando y en silencio. Sabテュamos que lo que habテュamos visto no era una ilusiテウn. Yo sabテュa que habテュamos invocado algo con la ouija y solo con rezos habテュamos logrado detenerlo.

54:33 Al siguiente dテュa volviテウ a suceder solo que esta vez. Se encendiテウ la oficina, aunque mis compaテアeros no lograban verlo. Ahテュ estaba ese demonio, quemando cuando podテュa con toda su furia, gracias a Dios. Esta vez los bomberos llegaron a tiempo y se logrテウ apagar el fuego por parte de la compaテアテュa. Se hizo una investigaciテウn porque eso era anormal. Preocupado porque podrテュa volver a suceder, hablテゥ con mi amiga la Secretaria. Le dije que tenテュamos que volver a jugar con la tabla para tratar de regresar a ese demonio. Estuvo de acuerdo con la テコnica condiciテウn que no le comentテ。ramos a nadie lo que estテ。bamos haciendo. Ella se comunicテウ con la otra muchacha y esa noche volvimos a jugar.

55:28 Estando conscientes de que aquello era verdad, iniciamos sesiテウn decididos a contactar a ese demonio. Despuテゥs de 3 intentos fallidos, ese ser contestテウ, Extraテアamente pudimos sentir su presencia. El calor dentro de la oficina se intensificテウ, tal vez era por el incendio anterior, pero todo comenzテウ a oler a quemado. Era tan fuerte el olor que llegテウ un momento en que se hizo insoportable. La Secretaria nos dijo que ignorテ。ramos todo porque. El demonio querテュa que rompiテゥramos el contacto y eso era muy peligroso. De pronto mis amigas comenzaron a llorar, volteテゥ a verlas y la secretaria me dijo que no volteara hacia atrテ。s. No tenテュa que explicarme nada.

56:24 Supe que ese demonio se habテュa hecho presente y ahテュ lo tenテュa. De verdad que no hay palabras para describir lo que sentテュ. Por medio de la ouija le pedテュ que se retirara porque ya habテュa cumplido. Al aparecerse. Yo sabテュa que ese ser no estaba ahテュ para obedecerme. Por eso le pedテュ perdテウn por retarlo y de nueva cuenta le pedテュ que desapareciera. Sentテュ una presiテウn en mi hombro, como si me hubiera puesto una de sus manos, pesada y caliente por minutos. Todo quedテウ en silencio. Podテュa ver a las muchachas que al igual que yo, sufrテュan de fuertes escalofrテュos. De pronto se escuchテウ un sonido ensordecedor. La Secretaria nos dijo que no soltテ。ramos el puntero. Segundos despuテゥs todo concluyテウ, estuvimos unos minutos mirテ。ndonos a los ojos.

57:27 No podテュamos creer que se habテュa ido. Juramos que no volverテュamos a jugar con la ouija. De hecho, mi amiga asegurテウ que se desharテュa de ella desde ese dテュa. Se sintiテウ una extraテアa calma. La gasolinera nunca fue la misma. Cada maテアana, al abrir un escalofrテュo, me recorrテュa la espalda, recordテ。ndome que hay cosas con las que uno no debe jugar. No todo se compuso de un momento para el otro. Como a los 3 dテュas se incendiテウ un auto frente a la gasolinera, no fue en mi turno, pero los compaテアeros aseguraron que de las llamas salテュan figuras espantosas que se resistテュan a apagarse. Entendテュa asテュ que ese demonio andaba rondテ。ndonos. En otra ocasiテウn se incendiテウ un terreno baldテュo que se encontraba a un lado de la gas en esa ocasiテウn. Sテュ me tocテウ verlo y puedo asegurar que de en medio del incendio salテュan gritos aterradores de hombres y mujeres.

58:38 No pude evitar pensar que seguramente asテュ era el infierno. Nunca se me olvida cテウmo iniciテウ todo lo que parecテュa una maテアana rutinaria se convirtiテウ en una experiencia aterradora. Todo por jugar con fuerzas ocultas. Las chamaradas y la figura demonテュaca fueron reales. Solo los rezos pudieron extinguir el fuego y desvanecer al demonio. ツソA veces pienso, cテウmo es que una simple tabla ouija pudo desatar algo tan aterrador? Nunca sabremos realmente quテゥ clase de demonio fue lo que invocamos, pero de algo estoy seguro.

59:23 Nunca debemos subestimar lo desconocido. Estテ。 demテ。s decir que jamテ。s he vuelto a jugar con la ouija, pero ademテ。s desde ese dテュa no me gusta mirar el fuego por temor a volver a ver a ese demonio o lo que es peor, que テゥl me vea a mテュ. No olvides suscribirte y activar la campanita en todas las notificaciones. Para no perderte ni una sola historia de terror que subimos cada semana, dテゥjame tu pulgar arriba y tu comentario, y si el video te gustテウ, no olvides compartirme con todos tus amigos que disfrutan de las historias de terror.