6 HISTORIAS de TERROR del CHARRO NEGRO - EL CHARRO NEGRO SE LOS LLEVÓ / Inframundo Relatos
Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: inframundorelatos@gmail.com
🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 Hoy te presento una recopilación de las mejores historias del Charro negro. A lo largo del tiempo. Su silueta ha cruzado veredas, caminos rurales y carreteras solitarias. Lo han visto a caballo otros caminando entre la neblina, siempre vestido de negro, siempre observando en silencio. Este especial reúne 6 de los encuentros más aterradores con el Charro Negro. Una presencia que no perdona. Si lo has escuchado alguna vez ya estás marcado, esto es. Inframundo, la visita del charro, historia compartida por Liliana Vargas, adaptada por orkus. Buenas noches Alejandro, me presento, mi nombre es Liliana Vargas y soy de Arandas Jalisco.
1:07 Por acá se dice que un charro vestido de negro a sola las carreteras no creía que eso fuera verdad hasta que una noche pude verlo con mis propios ojos. En casa nos dedicamos a la cría de animales en un rancho. Como a mi papá siempre le han gustado los caballos, tenemos varios que son muy finos. De hecho se ha encargado de ponerlos a competir y algunos han salido premiados. Había uno en especial el morito, un macho de color negro brillante con una cola y cremes largas que estaba precioso. A mí me encantan todos.
1:52 Pero este en especial era el más brilloso y el más bonito. Mi padre lo cuidaba mejor que a nosotros. Una noche que estaba haciendo mucho calor decidió que era mejor dejar las puertas del establo abiertas. Después de todo, no había otros animales que le pudieran hacer daño alrededor y así los caballos se sentirían más frescos. Cabe aclarar que en el terreno tenemos diferentes cámaras de seguridad con sensores de movimiento, de forma que en caso de que pasara cualquier cosa, podríamos ir a verlos. Cuando durante la cena mi papá le contó su ocurrencia al abuelo, él se puso como loco, le dijo que si no sabía qué hacer ese tipo de cosas era andar invocando al diablo. Que seguramente algo vendría esa noche para llevarse lo que quisiera por andar dejando la puerta abierta. Entonces mi padre se paró de la mesa bien enojado y se fue a su cuarto.
3:02 El abuelo me aconsejó a mí que yo soy la mayor que mejor yo y mis hermanos. Nos quedáramos despiertos. Añadió que si le cuidábamos a los caballos nos iba a dar 500 pesos a cada uno en la mañana. Para nosotros esa era una recompensa más que perfecta, así que aceptamos enseguida y fingiendo que nos íbamos a la cama. Como siempre, nos pelamos a los establos. Era una actividad que de cualquier manera nos gustaba, así que tomamos unos baldes y comenzamos a jugar a las cartas para pasar las horas. Cuando nos cansamos nos metimos al corral de Lara, una lazana muy dócil que estaba dormida y echada ya muy viejita. Así le gustaba quedarse y nos dejaba dormir con ella porque tenía un carácter muy maternal.
4:03 Apagamos las luces del corral y nos acurrucamos con una manta a un lado de Lara. Estábamos ya bien dormidos cuando a eso de las 2:00 de la mañana escuchamos unos cascos. Yo no lo reconocía, así que me levanté inmediatamente para ver si alguno de los caballos se había escapado o algo similar, pero me di cuenta de que no había nada alrededor de nosotros. Salí a la puerta y entonces la piel se me puso chinita. Ahí estaba montado sobre un caballo negro como la noche, agresivo como la muerte y ambos con los ojos como flamas que brillaban en la oscuridad.
4:48 Era un hombre vestido de charro con un traje muy lujoso. Cada detalle de ese ser gritaba que poseía todo el dinero del mundo. Me puse la mano en la boca para no gritar. Seguramente era el diablo mismo que nos estaba visitando. Entonces corrí por mi hermano ya todos los caballos se habían puesto inquietos y Lara estaba protegiendo a mi hermanito. No lo dejaba acercarse a la puerta como pude. La hice a un lado en y le dije al niño que fuera corriendo por mi abuelo. Yo me quedaría ahí para cerrar el corral.
5:29 Juanito asintió y se fue por la puerta trasera que cerré. De inmediato iba a hacer lo mismo con la de enfrente cuando vi que el hombre ya había entrado incluso debajo de su montura. Su altura era tal que me daba un miedo que me hacía temblar los huesos. Pero aún así le grité que no era bienvenido ahí, a lo que se burló de mí diciendo que una niña no podría hacerle nada. Entonces fue por el morito que estaba pateando la puerta de su corral con ganas, queriendo irse de ahí mismo a alejarse de esa presencia maldita. El charro le decía que era un animal hermoso. Perfecto para reemplazar al otro que se estaba muriendo. Y efectivamente, el caballo de ese ser tenía el olor peculiar. A la muerte le arrojé una hoz que teníamos para trabajar. La paja se clavó a unos centímetros de sus pies. Entonces me volteó a ver con odio su cara de esqueleto. Se constorsionaba por los miles de gusanos que le invadieron de pronto.
6:46 Me insultó diciendo cantidad de cosas y no tenía otra arma para defenderme, así que me fui caminando para atrás hasta que Lara Tumbó la puerta de su corral con las patas traseras y luego se le fue al frente a la aparición en golpes. Si nunca han visto a un caballo enojado, búsquenlo en Internet y se darán cuenta de que son una pesadilla, que te pueden matar de una patada. La Lasana le brincaba soltando golpes que dejaron marcas en los pilares de madera hasta que le dio los suficientes como para que se rindiera sacando de a poco aquel espectro del corral. Para ese momento mi abuelo y mi papá ya estaban afuera del establo con machetes en mano y lo terminaron de corretear fuera del rancho.
7:41 Finalmente no se llevó a ninguno de los animales. Y no hizo daño más allá de un buen susto. Después de ese día, mi papá y el abuelo colocaron cruces de hierro por toda la propiedad, especialmente en el establo, y a Lara le tocó tener las mejores pasturas y atenciones hasta el día de su muerte. Esa noche fue cuando conocí al Charro Negro y es un ser que espero nunca más volver a ver. El río basado en la anécdota de Carlos Loreto, adaptada por orkus. Dicen que los espíritus cuando te persiguen no pueden pasar por encima de las Corrientes de agua, y creo que eso fue lo que me salvó de que el Charro Negro me llevara derechito al Inframundo cuando uno está chamaco. La verdad es que muchas veces no entiendes el peligro de las cosas.
8:47 En una ocasión jugamos a la ouija con uno de mis primos. Era cumpleaños de una tía y fuimos a visitar su rancho. Como mi mamá tenía que ir al hospital al día siguiente, en la tarde, mi papá decidió que acabando la fiesta nos íbamos a regresar a la casa. En la tabla ouija dijo que era el Charro Negro quien nos estaba respondiendo. Como no le creía, le dije que nos tenía que dar una señal, así que si no se me aparecía esa misma noche, sabría que eran puras mentiras las que decía. Entonces el tablero se retorció y pudimos escuchar una voz cavernosa que decía que me iba a arrastrar al infierno. Nos asustamos y guardamos la ouija, luego como buenos niños, nos olvidamos de todo lo que había pasado de regreso a la casa.
9:46 Me fui en el asiento trasero con mis otros 2 hermanos, nos pusimos unas sábanas encima y mi mamá también se durmió. Todo iba muy tranquilo hasta que mi papá acelero el carro, me despertó escuchar el galope de un caballo a toda velocidad. Y entonces lo vi. Era un charro vestido de negro, corriendo detrás del carro, riéndose con una risa loca, gritando mi nombre, diciendo que la ver. No me esperaría y comencé a llorar y a pedirle perdón a mis papás. Creo que en ese momento nadie sabía qué hacer, así que en el pánico que todos teníamos, mi padre simplemente le pisó al acelerador.
10:35 Entre la velocidad y las risas locas de ese ser, sentimos que íbamos a morir hasta que cruzamos por un puente con un río al medio. Entonces mi padre bajo la Revolución del carro, ya que mi madre le dijo que el lente había quedado atrás, enojado, haciendo brincar a su caballo de un lado a otro. Llegamos a casa sin mayor contratiempos y tuve que confesar todo lo que. Hicimos. Mi madre me castigó por algunos meses sin televisión y celular por andarme haciendo el listo con lo sobrenatural. Desde entonces no lo he vuelto a ver y tampoco he jugado con la tabla ouija por el temor de que ese ser del averno se vuelva a presentar.
11:24 Esto ocurrió en el año 2013. Espero les haya gustado. La historia que estás por escuchar fue escrita por gato negro titulada El Charro del Monte, Compartida por la vivencia de David Zúñiga, esto es. Inframundo, muy buenas noches. Alejandro. Me gustaría que compartieran mi anécdota. Si es posible. Mi nombre es David Zúñiga, a pesar de haber nacido en San Buenaventura, en el estado de Coahuila, México, cuando tenía escasos 4 años, nunca supe por qué razón nos fuimos a vivir a un rancho muy cerca, donde prácticamente no conocíamos a nadie, rodeados de monte, vivimos ahí durante muchos años. Desde esa edad ya me estaba volviendo muy inquieto, hacía infinidad de travesuras que no hacían los otros niños de mi edad.
12:39 Lo malo fue que así se fue pasando el tiempo y nunca cambié. Cuando tenía 7 años comencé a portarme todavía peor y todo me parecía divertido. Ya como a los 15 me salía por las noches. Aprovechaba para fumarme un cigarro de hoja que le robaba mi papá. Allá me andaba entre el monte una o 2 horas sin ningún temor. Luego me regresaba a dormir. A veces me le desaparecía a mi mamá todo el día porque me iba con mis amigos que vivían en otras rancherías.
13:19 Cuando regresaba estaba por oscurecer, me regañaban. En ocasiones hasta me golpeaban, pero eso no me importaba. Al paso de los días se me olvidaba y lo volví a hacer. Mi mamá. Siempre me trataba de asustar diciendo que una noche se me aparecería el diablo entre el monte. Eso sería espantoso, pero ella creía que hasta entonces iba a entender y dejaría de andar trasnochando por lugares solitarios. Yo al escucharla sólo me reía. Viviendo en el rancho era común escuchar muchas historias que se contaban al respecto, sobre todo del Charro Negro. Algunos decían que era un enviado del demonio, otros aseguraban que era el diablo en persona, pero tampoco creía todo lo que escuchaba.
14:21 Porque estaba acostumbrado desde niño a caminar entre el monte y nunca había visto. Ni me había pasado nada, ni de día ni de noche. Sucedió que un día unos amigos me invitaron a una fiesta que se llevaría a cabo en un rancho como a 5 km del nuestro. Me entusiasmé con la. Idea más porque ellos quedaron de pasar por mí. Nos iríamos todos juntos y regresaríamos igual para esas fechas ya contaba con 18 años. Cuando supieron en mi casa que pensaba irme y regresar por la madrugada.
15:04 No me dieron el permiso porque me habían castigado. Ya no recuerdo ni por. ¿Qué? Le dije a mi mamá que con o sin su permiso saldría a la fiesta y que le hiciera como quisiera. Antes de las 8:00 de la noche llegaron mis amigos. Yo todavía no estaba listo. Eso lo aprovechó. Mi mamá salió y les dijo que no iría a ninguna parte. Entonces ellos sin hablar conmigo, se retiraron. Recuerdo que al darme cuenta de eso me enojé mucho. Dije para mis adentros que.
15:45 Yo iría a esa fiesta, aunque me fuera solo y a pie para no levantar sospechas de que cualquier forma me iría. Me fui a acostar molesto ya para las 9:00 de la noche. Quizá un poco después, toda la casa se encontraba en silencio. Entonces salté por la ventana. Y me interné en el monte. Decidido a caminar lo que fuera necesario con tal de ir a divertirme un rato con mis amigos, me atenía a que muchas veces lo había hecho, solo que esa noche la sentía diferente.
16:26 Estaba bastante nublado. Por lo mismo se encontraba más. Oscuro que de costumbre, el frío también se comenzaba a sentir, pero lo dicho. Nada me iba a detener. En esa ocasión agarré una vereda solitaria por donde nunca había caminado y comencé a avanzar con cierta dificultad por lo oscuro que estaba el monte. No sé porqué, pero como nunca caminaba con precaución, no sabía porqué. Un sentido de culpa me comenzó a agobiar además.
17:07 El silencio me había aparecido sospechoso solamente una vez tu de si continuar o regresarme. Al final opté por seguir. No había caminado ni media hora cuando se escuchó el trote de un caballo. No puedo decir que me asusté porque mentiría. Además, escuchar ese tipo de sonidos era muy normal por cualquier camino. Primero se escuchaba retirado, luego poco a poco se me fue acercando. Lo extraño fue que ese trote nunca me alcanzaba. Sentí que adrede venía detrás de mí. Después comencé a sentir una fuerte mirada. Tuve esa sensación de que el que venía detrás pretendía atacarme. Pensé que tal vez le obstruía el paso. Porque la vereda era muy estrecha, sin detenerme, sólo me hice a un lado para que pasara sin ningún problema. Así, llevando ese caballo detrás, se fueron pasando los minutos cuando ya no pude más, con la incomodidad de sentirme observado.
18:25 Volteé para ver de quién se trataba, pero detrás de mí no había nadie. Aquel sonido dejó de escucharse y todo el monte era desolación. Me detuve en verdad, extrañado porque estaba. Oscuro, pero aquel caballo se oía tan cerca que no podría esconderse de mi en 1 segundo. Además, era un animal bastante grande. Mucho menos se podía desaparecer. En unos cuantos segundos recorrí el monte con la mirada una y otra vez. Por extraño que parezca, no se escuchaba ningún ruido. Parecía que todos los animales habían guardado silencio. Estuve parado por unos minutos.
19:17 Cuando retomé mi camino comenzó también el grillar de los insectos. Quise pensar que lo había imaginado. O que había confundido el sonido con cualquier otra cosa. Aún así, no podía dejar de sentirme nervioso. No pasaba ni un momento de haber retomado el camino cuando de nuevo se escuchó a aquel caballo. Entonces sí supe que algo raro estaba pasando. Le presté atención para estar completamente seguro que sí, era un caballo. Todavía caminé unos cuantos metros más seguido de aquellos trotes. Entonces me detuve y lo más rápido que pude hacerlo, voltee para no darle tiempo de esconderse. Pero inexplicablemente seguía solo en medio del tupido monte entre toda aquella oscuridad, si acaso lo único que se escuchaba. Era el correr del viento, que se había soltado un poco más fuerte.
20:26 Busqué de nuevo a ese caballo. No estaba por ninguna parte, pero no había en donde pudiera esconderse otra vez. Mire con insistencia al monte tratando de encontrarlo. Quizá había un pozo donde se metiera. También recuerdo que inocentemente volteaba hacia arriba. Tal vez se encontraba en el aire, En algún lugar tendría que estar. Luego reaccionaba. Era tonto pensar algo así y volví a buscarlo entre los matorrales otra vez. El silencio era total, no sabía qué pensar.
21:09 Estaba acostumbrado al monte, pero nunca me había pasado una situación como esa. En ese momento recordé. Todas las cosas que me decía mi madre, que un día se me iba a parecer el diablo por desobediente. Creí que ese. Día había llegado, pero ni así me detuve. Me hice El Fuerte y seguí avanzando. Yo iría a esa fiesta si tuviera que pasar por encima del diablo o de quién fuera, como calculaba que ya iba a medio camino o más. Decidí seguir y ya no voltear. Sin importar lo que se escuchara, aunque me esforzaba, ya no podía estar tranquilo. Había algo maligno escondido en el monte Acechándome, esperando quizá sentirme débil para atacarme sin que opusiera resistencia.
22:07 Y no era un simple caballo de nueva cuenta sucedió de 1 segundo para otro. Ese caballo ya venía detrás de mí. Trotando lentamente intenté ignorarlo. Solo que esta vez aquel jinete comenzó a tararear una melodía que yo nunca había escuchado. Me parecía tan macabra que me hizo sentir un escalofrío, sobre todo porque ya venía casi pisando mis talones. Lo ignoré cuanto pude entonces. Ese caballo relinchó me detuve por tercera vez y conteniendo mis nervios, lentamente fui volteando para mi asombro. Ahora sí, lo vi.
23:01 Era un caballo enorme, tan negro, que se distinguía sobre la propia oscuridad. No se detuvo así. De momento siguió caminando hasta estar casi pegado conmigo. Cuando primero que me topé fue con sus ojos enormes, tan negros como todo, él aspiró frente a mí, expulsando vapor por lo frío del ambiente. Yo no podía dejar de mirarlo. En verdad que era impresionante. Me estremecí cuando aquel quinete me habló porque tenía una voz bastante ronca, además de un eco extraño. Me dio las buenas noches agarrando su sombrero, pero no le pude contestar por el susto que me había dado. Me preguntó que de dónde venía porque nunca me había visto caminar por ese rumbo.
24:06 Al decirle el nombre de mi rancho, como que reaccionó, me dijo que muchas veces había pasado por ese lugar. E incluso me aseguró que me había visto. Me acuerdo que volteaba a verlo para ver si se me hacía conocido, pero no le podía sostener la mirada. A pesar de que estaba vestido elegantemente de negro, al grado de casi fusionarse con su caballo, podía imaginar su fisionomía. Era un hombre alto, joven de verdad. Estaba muy delgado. Tanto así que la primera impresión que tuve de él fue creer que era sólo una calavera. Sabía que no era así porque tenía unos ojos brillantes que nunca parpadeaban y que no dejaban de mirarme nervioso. Seguí caminando y él se me emparejó con su caballo. Así nos fuimos por mucho tiempo, tratando de ser amable con él. Le ofrecí uno de mis cigarros de hoja. Que le había robado a mi papá sin decir una palabra, lo acepto, al encenderlo con el cerillo se iluminó su rostro, no creí conocerlo, era un hombre de bigote con una mirada dura. Mientras nos fumábamos el cigarro comenzó a platicar, caminamos y caminamos.
25:34 Se me hacía raro que nunca llegáramos a ningún lado, ni siquiera se alcanzaba a ver una luz de aquel rancho. ¿Dónde sería la fiesta? Al darse cuenta de que ya me encontraba cansado, se ofreció a llevarme nangas, aunque lo pensé un poco. Al final acepté con dificultad. Me Subí al enorme caballo y al tocar al jinete sentí como si una energía entrara en mí. Fue tan raro que quité mis manos deprisa cuando empezó a andar el caballo. Sentí que la temperatura comenzó a descender. Él sin tomar en cuenta. Eso me siguió hablando, pero ahora su plática se volvió extraña.
26:21 Me comenzó a contar cosas de mi vida que yo ya no recordaba y otras que nadie podía saber incrédulo. Yo solamente lo escuchaba, no me iba a quedar con la duda. En la primera oportunidad que tuve le pregunté cómo sabía eso de mí. Me dijo que siempre había estado más cerca de lo que yo pensaba, aunque intrigado, no le quise cuestionar, pero algo me decía que no era un jinete normal. Se me metió la terrible idea de que pudiera ser el diablo y yo iba montado en su caballo. De pronto me di cuenta de que el monte se veía diferente. Los cactus eran más altos y estaban retorcidos, la mayoría de los matorrales que se encontraban secos y había un extraño olor a quemado en el ambiente. Mientras más avanzábamos, se escuchaban lamentos que salían de lo más oscuro y había sombras que cruzaban por el camino también.
27:29 Había animales que yo nunca había visto que bramaban muy fuerte. Pensé muchas cosas horribles, entre ellas que ese charro vestido de negro me estaba llevando al infierno. Por eso el camino estaba tan largo, frío y siniestro. Entonces sí sentí un tremendo miedo. Tuve un fuerte escalofrío tan extraño que me puso a temblar. No pudiendo soportar más aquello que miraba con voz entrecortada, le pedí que detuviera el caballo porque tal vez había tomado un camino equivocado.
28:09 Pero el charro seguía hablando. Sin tomar en cuenta mis palabras, le volví a insistir para que parara. Entonces volteó la cabeza casi completamente hacia mí. Ahora sus ojos eran rojos y su cara se había transformado en la de un viejo con tono burlón. Me dijo que ya me había contado mi pasado, me preguntó si quería saber mi futuro y comenzó a carcajearse. Tuve la intención de bajarme del caballo y correr, pero me sentí adormecido como un sueño.
28:50 Recordé que aquella voz ya la había escuchado antes. Supe que era él, ese jinete, quien me aconsejaba hacer todas aquellas maldades y tantas cosas malas que disgustaban a mis papás. De hecho, ya en una ocasión me lo había encontrado. Fue la primera vez que me salí solo al monte, cuando apenas tendría algunos 7 años. Lo hice porque escuché una voz que me llamaba por mi nombre. Solamente nos miramos a los ojos unos segundos, pero con eso bastó para que algo cambiara dentro de mí.
29:30 Aquella voz la llevaría en mi subconsciente sin saber, porque a partir de ahí me comencé a salir por las noches sin avisarle a nadie. Aunque no volvería a ver a ese jinete. Siempre recordaba ese momento cuando reaccioné de aquellos pensamientos. De pronto todo se volvió negro, como si hubiésemos caído en un pozo profundo, grite lo más que pude y ya no supe de mí. Aún estando inconsciente, sentía que muchas manos me jalaban el interior, de donde salían gritos todavía más aterradores.
30:13 Lo único que recuerdo es que dentro de toda aquella oscuridad aparecieron de pronto muchos ojos. Tantos que sería imposible contarlos. Eran tan rojos que parecían brasas, nunca parpadeaban y había de todos los tamaños un sinfín de carcajeada retumbaban a mi alrededor. Yo sentía que iba flotando y no encontraba de dónde agarrarme. No puedo asegurar cuánto tiempo estuve inconsciente. Desperté porque sentí que arrastraban mis pies en el suelo.
30:53 Al reaccionar me di cuenta que iba gatas entre el monte aturdido. Me levanté como pude porque tenía las manos todas espinadas a lo lejos. Mire unas luces y me alegré un poco. Seguramente eran las del rancho a donde iba. Ya no me importaba la fiesta. Lo que quería era salir del monte y enfilé hacia allá. A veces tan baleante ni siquiera recordaba lo que había sucedido minutos antes. Me pareció extraño que no se escuchara música, pero además esas luces cada vez se veían más lejos.
31:37 Parecía que se alejaban o que yo no estaba avanzando. En ocasiones se me olvidaba, qué hacía ahí, a esas horas y sólo en aquel extraño lugar. Luego recordaba que me dirigía a una fiesta. De pronto me topé con un rancho totalmente oscuro. Alegua se veía que se encontraba abandonado. Mientras más me acercaba me daba cuenta que no era un lugar seguro. Además, había algo siniestro en el ambiente. Cuando crucé la cerca, casi destruida, podía percibir un sonido muy a lo lejos, pero no podía distinguir lo que era temeroso. Toqué la puerta, pero nadie respondió. Todo era silencio.
32:31 Todas las ventanas estaban aseguradas con alambre de púas. Era imposible querer entrar por ahí, aunque. Aquel sonido se escucho mas claro. Me di cuenta que era el tarareo que hacía aquel charro, como cada vez lo escuchaba más cerca. Entonces corría al patio trasero tratando de esconderme de él. Para mi mala suerte. Lo primero que miré fue que ahí se encontraba de nuevo el jinete. Entonces reaccioné, él me había llevado a su rancho. Sabía que ese charro era el diablo montando un caballo. Mi intención fue correr, pero al darme la vuelta no supe para dónde hacerlo.
33:22 Por Primera Vez miré el monte como realmente era durante la noche. Un lugar inseguro, totalmente oscuro, solitario y tenebroso que podía ocultar muchas cosas siniestras. Pero sobre todo, se. Escuchaban toda clase de sonidos terroríficos, aunque me encontraba totalmente tullido. Comencé a caminar de regreso. Caminé por una vereda que parecía boca del lobo. De ambos lados salían gritos y lamentos aterradores. En algunos tramos sentía que salían manos de entre los matorrales y me jalaban para todas partes.
34:09 También tuve que pasar por un lugar tan caliente que me era imposible respirar. No me da pena decirlo porque es verdad, pero asustado rezaba todo lo que me sabía. A pesar de hacerlo, ese caballo caminaba detrás de mí relinchaba tan feo que parecía que se iba riendo mientras su jinete terareaba. Aquella macabra melodía cada vez más fuerte, por mucho tiempo caminé sin saber en dónde estaba todo el monte. Era un lugar repetitivo.
34:50 Los sonidos se escuchaban ensordecedores, los grillos, las aves, el viento, el tronar del caballo y hasta aquella melodía parecían haberse vuelto. Locos. Retumbando en mi cabeza. Sentí que el momento de mi muerte había llegado para entonces. Ya me había arrepentido muchas veces el haberme salido de la Casa sin avisarle a nadie, porque así no tenía esperanza de que alguien me fuera a buscar. Mientras tanto, inútilmente usaba mis esfuerzos para caminar rápido y dejar atrás al jinete, quien no dejaba de seguirme. El tiempo se pasaba lentamente.
35:37 Ya me encontraba desesperado porque el monte era interminable, las piernas se me acalambraban tanto de caminar y caminar. Tenía sed, una sed espantosa. Lo más terrible era que ese jinete parecía gozar con mi sufrimiento. En repetidas ocasiones me ofreció su ayuda para encontrar el camino y salvar mi vida. Sólo era cuestión que se lo pidiera. Sabiendo que me encontraba muerto de sed, me enseñaba su cantimplora repleta de agua. Incluso me ofreció dinero para que llegando a mi rancho me comprara un caballo y ya no anduviera pie. Me pidió varias veces que le suplicara por ayuda, pero nunca le acepté nada.
36:28 Después de algunas tormentosas horas, mire una luz a lo lejos. Eso me alentó a caminar a más rápido. Tal vez era la desesperación que tenía, pero miraba algunos animales extraños que se me atravesaban con la intención de que me desviara del camino. Cuando me faltaban algunos 100 m. Conocí el rancho, era mi casa donde había llegado. Voltee hacia atrás para comprobar que ese jinete había desaparecido. Esos 100 m han sido los más largos de mi vida. Sentía que caminaba por en medio de un túnel en penumbras.
37:11 El suelo se sentía tan chicloso que yo me imaginaba que la Tierra me agarraba para no dejarme avanzar. Cuando entré a la casa, mis papás me miraron sorprendidos. Hasta me preguntaron porque venía así. Me di cuenta de que estaba totalmente rasgado de la ropa, herido por los rasguños y lleno de Tierra. ¿Como no me salían las palabras para explicarles lo que me había sucedido, me preguntó mi papá en dónde había estado durante los últimos 3 días? Primero me sorprendí porque para mí sólo habían pasado algunas horas entre el monte.
37:55 Entonces reaccioné. Entendí que cuando monté aquel caballo negro, el jinete me había llevado hasta el infierno. Seguramente lo recorrimos esos 3 días que desaparece. Nunca supe porque me permitió regresar. Todavía nervioso, les dije lo que me había pasado entonces mi madre al verme como me encontraba. Me curó de espanto. Me dijo que se me había aparecido el charro negro por todo lo que decía. Me preguntó si no le había aceptado ninguna ayuda, porque de ser así ya le había vendido mi alma al diablo y este se la iba a cobrar el día menos esperado.
38:44 Muy seria, me aseguraba que no era una broma. Cuando la convencí de que no recibí ninguna ayuda de ese jinete, me contó que cuando estaba embarazada una noche se le apareció el charro prometió ayudarla porque mi mamá no tenía dinero para pagarle a la partera, pero como era un completo desconocido no la aceptó. Me dijo mi mamá que lo único que hizo ese jinete fué tocar su estómago. Y asegurarle que un día me iba a conocer todo eso ya había quedado en el olvido, pero al paso de 4 años yo intentaba salirme por las noches porque le decía a mi mamá que alguien me hablaba como nunca me salí.
39:36 Días después, ese. Jinete comenzó a rondar la casa, por eso nos habíamos mudado, me curaron las heridas, pero sobre todo del susto. Porque me estaba afectando tanto que ya había bajado muchísimo de peso. No es necesario decirles que por mucho tiempo viví temeroso. Sobre todo dejé de meterme entre el monte solo y durante la noche. Ahora ya no vivo en el rancho. Me mudé a buenaventura, pero. De vez en cuando creo escuchar una gruesa voz que me pide regresar a este tramo del monte donde me encontré con el Charro Negro.
40:22 Esta anécdota pasó allá por los años de 1983, aunque como ven, ya han pasado muchos años. No sé cuánto tardaré, pero sé que algún día voy a superar esta experiencia. Amigos que les pareció el relato del día de hoy. Los leo en los comentarios y les sugiero ver algunos otros de nuestros videos que aparecen en la pantalla final sin más me despido, no sin. Antes desearles dulces pesadillas, cruce de caminos, contado por Carla Barreto.
41:10 Escrito y adaptado por orkus. Saludos a toda la comunidad de Inframundo. Les quiero contar algo que mi abuelito contaba a cada rato. Él decía que en una ocasión conoció al charro negro. Cuando era joven se dedicaba a arriar a las cabras que tenía su abuelo. Cada mañana salía a llevarlas a pastar y en la tarde se regresaban. Pero en una ocasión un chivito se perdió y por andarlo buscando se regresaron mucho más tarde de lo usual. Tanto que para cuando iban cerca del rancho ya era de noche. Por ahí había un cruce de caminos. La gente decía que los diablos se aparecen, así que es mejor evitarlos.
42:03 Pero esa noche mi abuelo no tenía de otra más que pasar por ahí. Las chivas pasaron primero y no hubo contratiempos, pero al momento que mi abuelo se acercó pudo ver al lado del cruce que se encontraba un jinete vestido totalmente de negro sobre un caballo precioso del mismo color, se notaba que ambos disfrutaban de todos los lujos que había. Ya que el animal era fuerte y las bridas, al igual que las ropas del hombre, eran muy caras y preciosamente trabajadas, el ser le habló con una voz profunda mientras jugaba con varias monedas de oro en las manos. Le dijo al abuelo en ese tiempo que tendría unos 12 años, que si quería podría darle todas las riquezas del mundo. Solo tendría que jurar que cuando muriera se dedicaría a Suplirlo.
43:02 Mi abuelo le pregunto al Charro qué era lo que hacía a lo que el hombre entonces mostró. Su cara era la de un cuerpo en descomposición que incluso a la tenue luz de la Luna se notaba que daba un miedo horrendo. Él simplemente le contestó que solo saldaba deudas cobraba lo que era del diablo por trato justo. Dice mi abuelo, que entonces sintió que el cuero entero se le enchinó y salió corriendo de ahí, junto con el montón de chivas. Nunca las había visto tan obedientes como esa noche, ya que llegaron a la Casa sin detenerse en ningún punto.
43:47 Una vez a salvo se derrumbó en una fiebre horrible que le duró 2 días y casi lo mata. Hasta que su mamá al verlo en tan mal estado, tuvo que ir a rociarlo con agua bendita hasta que se le quito el mal y pudo vivir sin muchas consecuencias. Solo que en cada cruce de caminos que pasaba por la noche, de repente volvía a ver al Charro negro tentándolo a tomar su puesto. Todo esto hasta que creció y dejó el rancho. Espero les haya gustado esta historia. Buenas noches.
44:27 Usted que no se escucha del otro lado de la pantalla. Lo invito a que nos deje su opinión. Su comentario es muy importante para nosotros. ¿Qué opina de estas anécdotas sobre el charro negro? Me despido no sin antes desearles. Dulces pesadillas y nos vemos en otra emisión más de Inframundo. Relatos, la moneda, historia de terror escrita y adaptada por orkus. Buenas noches a toda la comunidad Inframundo, se cuenta que hay personas que aseguran que cuando encuentras monedas en el piso es mejor no tocarlas.
45:25 Pero nunca pensé que fuera algo verdadero, lo que decían de lo que te podía pasar al hacerlo, que te traen mala suerte o que pueden ser conjuros lanzados por alguien que haya hecho algún ritual de brujería para mí. Era un día como cualquier otro, tenía que ir a la oficina, así que me fui caminando al metro de la ciudad para tomar el transporte. Era casi imposible tomar otra cosa por el tráfico, ya que al ser tan copioso hacía que incluso si caminabas e ibas a llegar antes que en auto, en esa ocasión en particular.
46:10 Había tenido muchos problemas de dinero, mi mujer había sacado un préstamo sin decirme para la fiesta de 15 años de nuestra. Hija. Y ahora teníamos que pagar las consecuencias. La verdad es que normalmente no hubiera sido un gran problema, pero en mi trabajo anterior hicieron un recorte de personal que me afecto y había tenido que aceptar una ocupación de mucho menor salario. Que al que estábamos acostumbrados, además de procurar ahorrar cada centavo que caía en mis manos todo el tiempo, estaba buscando nuevas formas de ganar algún dinero extra fuera, vendiendo dulces a los compañeros en la oficina, trayendo los desayunos. Absolutamente todo.
47:01 Así que un día que vi en la calle un centenario de oro tirado, no pude contener la alegría. Inmediatamente lo recogí pensando que era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo. Me dije que con esa cantidad podríamos terminar de pagar el préstamo y al fin tendríamos liberados una buena cantidad de pesos al mes. Rápidamente lo guardé en mi pantalón y entré a trabajar. Ese día fue muy movido. Así que realmente no tuve tiempo de pensar en cómo cambiar la moneda hasta que llegó la noche. Sé que mi mujer no sabe administrar el dinero en lo más mínimo, así que simplemente escondí la moneda y pensé que en algún momento de la semana podría ir a cambiarla.
47:53 Me fui a dormir más tranquilo. Seguramente el calvario iba a terminar por la noche. A eso de las 12:00 comenzaron a pasar cosas extrañas en mi casa. Mi esposa me levantó porque estaba escuchando ruidos raros en la cocina. Pensaba que se trataba de algún animal, como una rata o algo similar que se había metido, así que me levanté con un bate que aguardaba al lado de mi cama. Y efectivamente, se escuchaban ruidos como de que algo movía las cosas de forma furiosa. Incluso algunos vasos se estrellaron contra el piso.
48:36 Para lo que no estaba preparado era para ver a un hombre alto, de espaldas, moviendo con furia. Todo sin importar que los objetos se rompieran contra el piso. Lo observé con detenimiento. La espalda era muy ancha. Se notaba que se trataba de alguien con músculos, tenía ropas negras y lo más extraño es que un sombrero le cubría la cabeza, pero no cualquiera. Uno de tono negro con ribetes en plata tan fina como la luz de la Luna. Al sentir mi mirada se dio la vuelta y entonces mi ser entero comenzó a temblar. Tenía ojos rojos.
49:24 Y manaba una luz poco natural. El rostro era el de un cadáver. Esa cara me vio con intenciones oscuras. La piel se apoyaba sobre músculos casi inexistentes, agujeros de los que manaban montoncitos de insectos y de una sustancia negra que se notaba pegajosa. Se producían por toda la cara y. Lo que se notaba del cuello, si por detrás se notaba que tenía una indumentaria lujosa por el frente, era aún más obvio. El traje tenía montones de filigranas de metales preciosos, además de que llevaba botones pulidos que brillaban como antorchas por la poca luz de las farolas de la calle que entraba a mi casa.
50:20 Sus manos estaban cubiertas por guantes de montar y llevaba un par de botas negras. No se le notaba cabello por ninguna zona del cuerpo. Entonces me di cuenta de lo peor. Me sonreía con tientes que sobresalían de labios secos por la muerte misma. Tenía 1 hora de aroma azufrado que me estaba dando náuseas. Me habló con un tono seco. Acercándose, con pasos que sonaban pesados y amenazadores, preguntó dónde estaba. No sabía de qué demonios me estaba hablando, así que le pregunté a qué se refería. Enseguida el ente me comentó que hablaba de algo que era suyo y que yo tenía su cara.
51:13 Se constorsionaba por el enojo. Como si no pudiera pronunciar lo que estaba buscando. Entonces, el grito de mi hija, que se había levantado por el ruido para ver qué estaba pasando, me sacó de mí estupefacción. Note que el ser la miraba con lujuria. Fue entonces que no dude, corrí al lado de mi hija. Y la arrojé al cuarto con su madre mientras tomaba la moneda de oro de la cómoda. ¿Dónde la había guardado? Vi que mi mujer se quedaba con una pregunta en los labios al ver el metal, pero después, cuando el charro nos alcanzó, solamente pudo tomar a mi hija aún más fuerte entre sus brazos y proteger su cara en el cabello de la muchacha.
52:06 La aparición reía con ganas. Creo que si hubiera tenido bigotes se los habría lamido. Al ver el oro en mis manos centró toda su atención en mí con el bate le dio un golpe que, aunque llegó a su objetivo, no hizo nada más que quitarlo un poco del camino para poder seguir corriendo como pude, esquivando las manos de ese ser. Salí por la puerta del departamento, pero justo frente a mis ojos estaba una bestia en iguales condiciones que el charro era un caballo, pero su piel y ojos se encontraban a media descomposición.
52:49 De su mirada enojada salían llamaradas al verme reinchó con fuerza. Lanzándome a la cara un tufo de calor que tenía la temperatura y aroma de las mismas. Lamas del infierno no podía brincarlo, así que lancé la moneda maldita por encima de ese cuerpo. El caballo se concentró más en eso que en seguirme y afortunadamente el charro hizo lo mismo de un manotazo me dejó inconsciente. Me arrojó al piso de la cocina y salió sobre su montura a perseguir la moneda.
53:30 No sé qué pasó con ello, pero al menos ese ser infernal ya no entro de vuelta a nuestro hogar. Me desperté a los pocos minutos. Al parecer no me había sucedido nada en especial, solamente tenía un montón de moretones. Y por si dudábamos de lo que había pasado, una marca de una mano se quedó quemada en la puerta. Mi mujer ha tratado de limpiarla con todo lo humanamente posible, pero sinceramente no la ha podido borrar. Creo que ella también se asustó bastante, ya que después de haber visto todo eso, solamente se puso a limpiar completamente callada.
54:18 Y no se tocó el tema de la aparición de nueva cuenta. Mi hija me preguntó qué había pasado y al contarle toda la historia me abrazó. Dijo que de haber sabido que sufríamos tanto por darle su fiesta, ella hubiese preferido no tenerla. Le acaricié la cabeza y le comenté que lo hecho hecho estaba. Pero al menos luego de eso, ella comenzó a medirse mucho en los gastos y tomó un trabajo de medio tiempo del cual me daba cada centavo. Normalmente no lo hubiera dejado hacer eso, pero en realidad necesitábamos el dinero y francamente, así pagamos todo más rápido.
55:04 Gracias por contar mi anécdota. La historia que estoy a punto de contar es lo más desgarrador, trágico e injusto que podrán escuchar, podrán decir lo que quieran. Pero vivía en un infierno y no veía la hora en que todo terminara. Los métodos que utilicé no fueron los correctos ni los adecuados. Lo comprendo y sigo pagando el precio de ello.
55:46 No sé si al final obtuve lo que quería o terminé cambiando un sufrimiento por otro que a veces considero mucho peor. En verdad no le deseo esto a nadie, ni tampoco quiero que intenten imitar mis acciones. Ojalá la vida me hubiera dado una segunda opción. Desafortunadamente no lo hizo. Tenía 15 años para ese entonces. No me gustaba estar en mi casa. La única manera en que podía sonreír era saliendo con mis amigos o despejando mi mente fuera de ese terrible hogar, si es que se le podía llamar así. Vivía con mis padres o mejor dicho, con las personas que me engendraron.
56:33 No los consideraba tales porque eran los autores de mi sufrimiento. Desde el momento en que despertaba comenzaba mi tortura. Mi madre me hacía el desayuno de la peor manera, a veces hasta dejando la comida cruda. Cuando actuaba por maldad me obligaba a comer sin que dejara nada. No me sonreía, pero sabía que lo disfrutaba de alguna manera. En varias ocasiones le dije que la comida estaba mal hecha y en todas me propinó cachetadas. Haciendo que asistiera a la escuela con moretones en mis mejillas. Los profesores ya sabían lo que pasaba y yo prefería que no me dijeran nada porque no podían ayudarme. De todos modos, mis compañeros se compadecían de mí y mi único rayito de luz eran mis amigos.
57:28 O bueno, al menos la distracción, porque no eran tan buenos que digamos, ni siquiera yo lo era. Me iba mal en las calificaciones y por los malos tratos en mi casa terminé siendo un rebelde, no le hacía caso a nadie y me la pasaba metido en problemas con aquellos a los que les hacía bromas pesadas, como el señor de la panadería cuando le compraba y me iba sin pagar, o con la señora de la tienda cuando le decía que mi padre mandaba a decir que le fiara siendo una completa mentira. Era el dolor de cabeza de mi familia y todo tenía una razón muy justificada.
58:12 Mi hermano mayor, Anderson, estudiaba medicina en la Universidad de la ciudad, fuera del pueblo. Era el orgullo para aquellos que me engendraron y desde que se graduó del Colegio me comparaban con él, haciéndome sentir mal y muy humillado. Al principio trate de explicarles como me sentía. Pero en vista de que no les importaba, decidí ser un rebelde que se decepcionaran con gusto. Aprendí a tolerar los golpes de mi padre, los cuales me daba como si yo fuera otro hombre sin piedad.
58:52 Muchas veces me fui a la cama con un ojo morado, incapaz de abrirlo. Y para que la gente no dijera nada, no me mandaban a la escuela. Cuando ya lo abría, entonces mi madre me lo maquillaba con una técnica horrible. Todos se daban cuenta y se burlaban de mí, a excepción de mis amigos, que ya sabían cuál era la razón de que mi ojo estuviera maquillado, como si un mono hubiera pasado las brochas por mi rostro de un modo muy desordenado, a pesar de que hacía mis travesuras con ellos. Me sentía en un ambiente cómodo para llorar cuando el dolor me consumía por dentro. Aparte de eso, mi hermano me trataba igual y aveces peor que mi padre.
59:43 Cada que regresaba de la ciudad me atormentaba al punto en que no me dejaba dormir porque entraba a mi cuarto para quitarme las sábanas o echarme agua muy fría mojando todo el colchón. Mis padres no le decía nada. No les importaban las cosas malas que me hacía y hasta sospechaba que disfrutaban que las hiciera con completa libertad, como si fuese su juguete. Con el tiempo dejé de orarle a Dios porque sentía que no me estaba observando, ni mucho menos escuchando. Quería que mi sufrimiento se detuviera, pero parecía algo imposible. Tal vez pensarán que todo hubiese sido mejor de haber tenido buenas calificaciones en el colegio. Pero es que yo las tenía.
1:00:31 Era un chico estudioso y aplicado, con mucha disciplina, pero a ellos no les bastaba. Me decían que sin importar lo bueno que fuera, no iba a lograr entrar a una universidad porque ellos no desperdiciarían su dinero. En mí eran las palabras que más me dolían porque en su momento sí pensé en un futuro para mí, pero mis padres se encargaban de cortarme las. Alas. Y no comprendía por qué nunca les hice nada malo. Mi hermano era otro que me recordaba esas duras palabras y me decía que me iba a quedar como un fracasado por el resto de mi vida y que nunca me ayudaría porque para él no.
1:01:17 Era un hermano una vez y me dijo que en la universidad les decía a todos que era hijo único, presentándome como un niño de la calle. Al que mis padres adoptaron. Otro día me enteré que ellos andaban apoyando ese cuento inventado para que en la universidad donde estudiaba mi hermano nadie supiera de mí parentesco con ellos. En resumen, mis padres se avergonzaban de tenerme como hijo y por eso no me explicaba por qué razón decidieron tenerme entonces. Para pasar esa vida prefería estar muerto o que ellos se murieran.
1:01:59 Sí, tuve noches en las que deseaba que perecieran instantáneamente para poder estar en paz. Todos en el pueblo me conocían como el hermano de Anderson, pero también eran conscientes de las cosas horrendas por las que me hacían pasar mis. Padres, las señoras de edad. Me veían casi compadeciéndose de mí. Y eso se sentía espantoso. Mi familia estaba muy bien económicamente y yo pasaba hambre todos los días. Hubo días en los que desayunaba comida cruda, no almorzaba y si quería cenar, debía esperar a que alguno dejara sobras en su plato para que luego me las dieran a mí como si fuese un perro o peor. Era flaco cuando a los 10 me costaba correr por mi cuerpo redondo.
1:02:51 Con semejante barriga. Mis amigos no dejaban de aconsejarme, que me fuera del pueblo, que hablara con algún familiar para escapar y que mi vida cambiará. Yo no lo hacía por miedo. Confesaba que si mi padre se daba cuenta de eso, entonces me podría matar a golpes, algo que sentía que quería hacer con muchas ansias. Escaparme era una opción que sonaba atractiva, pero también arriesgada y no quería empeorar las cosas. Fue entonces cuando una tarde en la que regresaba de casa de mis amigos pase por una vivienda donde se hallaba un señor en la terraza meciéndose en una mecedora.
1:03:37 Me llamó y acudí para saber qué era lo que quería. Me reveló que alguien. Me había estado vigilando y que tenía algo importante que decirme, pero sólo lo vería si me ponía el anillo que me mostró extendiendo la palma de su mano abierta hacia mí. Era de oro y brillaba mucho, aunque no entendía los símbolos y jeroglíficos tallados en él. La oferta me sonó tentadora, pero decidí rechazarla porque no se veía para nada confiable. Además, no me gustó que me dijera que alguien me estaba vigilando, me sentí amenazado o en peligro. Así que le di la.
1:04:22 Espalda y regresé a mi casa. Al llegar, mis padres me estaban esperando. Una profesora les puso quejas de mi bajo desempeño académico y que en ocasiones no entraba a las clases, sino que me la pasaba caminando. O corriendo por los pasillos del Colegio en compañía de otros estudiantes. La golpiza que me dieron entre los 2 me dejó muy aturdido y la completaron diciéndome que yo nunca iba a ser como mi hermano Anderson. Para ser honesto y sin exagerar, me dejaron tirado en la sala muy adolorido. Mi madre me amenazó diciéndome que. Si me atrevía a acudir al hospital, entonces me partiría los huesos con una llave de metal de esas que se usan para arreglar autos.
1:05:15 Me quedé ahí como por 1 hora, llorando en posición Fetal, Susurrando que quería que se acabara, y al final me puse de pie, decretando que si algún día llegase a tener la oportunidad de quitarles la vida a los 2, no la iba a desaprovechar por nada del mundo. Me fui a la cama y ni siquiera me tomé la molestia de orar. Me quedo claro que del cielo no iba a bajar la respuesta, pero no sabía que podía hallarla por otros medios. 2 días después ocurrió algo enigmático mientras intentaba quedarme dormido. Me sentía muy mal porque escuché a mi padre hablar por teléfono con Anderson.
1:06:01 Donde le decía que si necesitaba una oficina o 1/4 de estudio podían echarme a mí de mi habitación y ponerme a dormir en la sala o en el patio. La verdad, si los consideraba capaz de una cosa de esas, pero fue una fortuna que no llegara a pasar. Cuando todos se fueron a dormir, yo seguía sin poder conciliar el sueño. Y fue entonces cuando escuché a un caballo relinchar con mucha fuerza y muy cerca de mi ventana. Me asomé y no pude ver nada, pero seguía escuchándolo. Luego el sonido se fue alejando mientras se mezclaba con el de pisadas muy fuertes. El rastro quedaba grabado en la arena y pude ver como las huellas se iban alejando hasta que se perdieron en la oscuridad de la noche a lo lejos.
1:06:56 Sentí miedo, pero me calmé rápidamente porque quise creer que si eso hubiese tenido las intenciones de hacerme daño, entonces lo habría hecho. Al rato me puse a pensar en lo que aquel anciano me había dicho sobre que alguien quería verme o hablarme, y creo que se refería a eso que yo observé el pueblo donde vivía. Estaba lleno de esas historias siniestras y paranormales donde aseguraban haber visto uno o 2 entes del infierno. También se hablaba de posesiones en las que intervenían sacerdotes enviados por la misma iglesia y un montón de cosas más.
1:07:42 Me preguntaba que podía tener yo de especial para llamar la atención de algo sobrenatural. Y me fui a la cama con esa curiosidad carcomiéndome por dentro. Al día siguiente, cuando regresaba del Colegio, me desvié y acudí por mi propia voluntad a la Casa de aquel anciano que de nuevo me encontré sentado en una mecedora en su terraza. Sonrió al verme diciéndome que me esperaba y que aquello me había hecho una visita por la noche. Pero no pude verlo porque no contaba con el anillo en mi dedo. Me acerqué y de nuevo extendió la mano para ofrecérmelo. En esa ocasión lo agarré y de inmediato el viejo me advirtió que una vez que me lo pusiera no me lo debía quitar porque entonces sufriría consecuencias un poco dolorosas. No me quiso dar los detalles, pero más o menos le comprendí lo que me quiso decir.
1:08:45 Le pregunté qué procedía después y respondió que sólo me quedaba esperar y las respuestas llegarían solas. Me fui de ahí moviendo el anillo de un lado para otro. Observé el pentagrama en el dije y símbolos higeroglíficos que estaban fuera de mi comprensión y conocimiento. Tenía 15 años después de todo. Al llegar a mi casa me senté en la sala y lo medité un poco. Finalmente decidí ponérmelo, pero no sentí que algo cambiará. Esperé 1 hora en mi cuarto y seguía sin rastro ni señales de que hubiese un cambio. Pensé que aquel anciano me había estafado, así que coloque el anillo en un cajón y ahí lo dejé para ponerme a leer uno de los libros que me regalaba mi abuela.
1:09:37 Me tocaba siempre leer los mismos porque mis padres. Comenzaron a quemarlos. Antes de que llegaran a mis manos esos que conservaba, sobrevivieron porque los escondí muy bien. Cuando llegó la hora de dormir, lo hice sin comer nada. Mi madre me dijo que por haber tenido bajo desempeño no me alimentaría de noche, algo que me molestó mucho porque solo lo hizo porque se acordó aparte. Mi padre decretó que si protestaba entonces. Me cerraría un ojo con sus golpes. Ya ni siquiera valía la pena llorar, así que me fui a mi cuarto escuchando como me gruñía el estómago.
1:10:23 En verdad fue horrible, me dormí, pero desperte por la madrugada porque algo en la mano me inquietaba. Al rascarme me di cuenta de que se trataba de aquel anillo que me entregó el anciano. No era posible. Yo lo había dejado en un cajón bien escondido. Me quedaba grande. Intenté echar los dedos hacia abajo para que se saliera solo, pero no lo hacía. Se balanceaba de un lado para el otro sin salirse. Recordé aquella advertencia sobre no intentar sacarlo por mi cuenta, pero la ignoré y usé los dedos de la otra mano para intentarlo. Al instante mi dedo se torció bruscamente. Sentí como el hueso trono sumiéndome en un dolor insoportable.
1:11:13 No me aguante las ganas de gritar esperando a que mis padres llegaran para saber qué me había pasado. Solo mi madre acudió muy molesta porque no la dejaba dormir. Al verme el dedo se sorprendió y se acercó para preguntarme cómo me hice eso. Le respondí que me caí. Me dio la impresión de que no podía ver el anillo porque ni siquiera lo mencionó. Mi madre me aborrecía tanto que me dijo que me vistiera y fuera al hospital, que al menos para eso sí me daría permiso, pero no me acompañaría. Era muy cruel, pero no podía quedarme ahí con el dolor, así que le hice caso después de secarme las lágrimas en el puerto de salud. No me querían atender porque no estaba en la compañía de un adulto, pero al final hicieron una excepción por 2 cosas, que el dedo se veía muy mal, tanto que me hacía agonizar de dolor y que sabían quiénes eran mis padres. Su crueldad la sabían todos, así que se compadecieron de mí y me dieron prioridad para que me atendiera el doctor. Quien me vendó y me puso una paleta para mantener el dedo recto, ignorando el anillo como si tampoco pudiera verlo. Regresé a mi casa y me acosté a dormir. Una vez que el dolor se fue, me sentí muy cansado y eso me ayudó a conciliar el sueño sin tanto
1:12:47 problema. Al despertar por la mañana noté que mi dedo se sentía diferente. Tomé el riesgo de quitar el vendaje junto con la paleta para llevarme la sorpresa de que estaba como nuevo, sin ningún moretón ni nada. Ni siquiera me dolía. Eso me hizo sentir bien, pero el problema vino cuando mi madre me vio y al notar que estaba bien me llamó mentiroso y que si en otra ocasión me escuchaba gritar, no acudiría por nada del mundo. Mi padre decretó que por esa falta de respeto. No iba a desayunar y mi vieja prefirió echar lo que ya estaba servido a la basura en lugar de dármelo, así sea en menor cantidad. No mostré expresión alguna, solo me cepillé y me fui a la escuela durante toda la jornada.
1:13:43 Tenía un mal presentimiento, como si alguien me estuviera observando a cada rato. Por momentos me parecía ver un visaje negro que. Se escondía apenas lo enfocaba con mis ojos. El anillo me permitiría ver lo que antes no podía, pero la misma idea me aterraba porque no sabía lo que se me aparecería. Después de clases me fui a casa, pero salí de inmediato en mi bicicleta. Y llegué hasta la orilla del río que pasaba por el pueblo, una zona donde casi nadie iba y ahí encontraba paz. Cuando el infierno en mi casa se desataba, me quedé mirando la corriente con los Pies Descalzos, metidos en el agua.
1:14:31 Cuando entonces escuché a un caballo relinchar detrás de mí, la presencia que vi al voltear dejaba una sombra que se reflejar en el piso por el sol. El corcel era negro y muy grande, y su jinete era un ser esquelético bien vestido, con un sombrero muy ancho. Se bajó y caminó hacia mí para hablarme con una voz exageradamente gruesa que me estremecía con cada sílaba que articulaba me dijo que me veía y por eso mandó a que me entregarán el anillo. Mencionó que veía maldad en mi corazón. Y que quería que usara para hacerle la petición, que se me diera la gana, que me la cumpliría sin límite, pero a cambio le debía entregar mi alma.
1:15:23 El precio era muy elevado, pero la realidad para mí. Era que de. Nada me servía mi alma cuando ni siquiera me sentía vivo. Gracias a mi familia los quería muertos. No me conformaba con que algo malo les pasara porque de todos modos iban a seguir atormentandome. Consideré en que el que se debía ir era Anderson, porque era la razón de que mis padres fueran así conmigo. Pero luego reflexioné y lo medité mejor. Ellos sí eran el problema, sin importar nada, y ante la ausencia de mi hermano, eran capaces de echarme la culpa de su muerte.
1:16:05 Sin tener prueba alguna, miré a ese ente demoníaco a los ojos. Creo que tanto dolor me dieron la fuerza suficiente como para controlar el miedo y así pedirle que le quitara la vida a mis padres, haciéndolos sufrir todo lo que pudiera al escucharme. Extendió su mano hacia mí y esta dejó de ser esquelética para tener carne, dedos y hasta uñas. La apreté y sentí su incomparable fuerza. Al soltarme me dijo, acabas de hacer un pacto con el Charro Negro y durará hasta el final de tus días. Se volvió a montar en su caballo para irse, pero antes me advirtió que si volvía a intentar quitarme el anillo, entonces me partiría los huesos de mi brazo y esos no se iban a reponer por nada del mundo.
1:16:58 Desapareció entre un mar de llamas que se esfumaron junto con él. Esa escena. No se me va a olvidar nunca. Estuve de frente ante el mismísimo Charro Negro y lo supe sólo cuando se fue. Había escuchado historias sobre él, pero no creí que fuese así como yo lo vi. Regrese a mi casa y no voy a mentir. Estaba entusiasmado con lo que el charro me prometió. Mi alma era un precio justo a pagar si con eso me libraba de los verdaderos demonios. Que hacían de mi vida un infierno. Dios no quiso contestar mis súplicas, así que me vi en la necesidad de buscar otros medios o ellos me buscaron a mí, diría yo para la cena. Mi madre me dijo que esperara en mi cuarto y que me llamaría para que saliera a comer, porque ambos se negaban a compartir la mesa conmigo.
1:17:57 Así lo hizo, estaba solo en la sala degustando. La peor parte de lo que cocinó, pero al menos me sirvió en abundancia lo suficiente para saciar el hambre que se acumuló por varias horas de ayuno obligatorio y forzoso. Al irme a la cama me negué a conciliar el sueño. Quería esperar por si algo pasaba. La impaciencia se apoderaba de mí porque no veía la hora de contemplar el sufrimiento de 2 de las 3:00 personas que más odiaba en el. Mundo. La espera fue larga, pero dio frutos a eso de las 2:00 de la madrugada. Comencé a escuchar gritos de mis padres que provenían de la habitación en la que dormían.
1:18:44 Sin pensarlo 2 veces salí corriendo para ver de qué se trataba, pero la puerta estaba cerrada por el movimiento de la Manija. Pude notar que intentaban abrirla, pero sus intentos no servían para nada. Se oían cosas romperse y estrellarse contra la pared. Mi madre oraba en voz alta, Suplicándole a Dios que los protegiera contra todo mal y después me llamó por mi nombre, suplicando mi ayuda para abrir la puerta. Me regocijé con su dolor, así que pegué el oído en la madera para escuchar con más claridad ese evento Paranormal.
1:19:25 Duró poco más de 1 hora y cuando se detuvo los 2. Se echaron al piso a llorar, todo esto lo deducía por lo que escuchaba. La sonrisa de mi rostro no se me borraba por nada y con una felicidad tremenda me fui a la cama para descansar. Finalmente había sido un momento inolvidable. No recordaba La Última Vez que me reí dentro de esa casa, de seguro era un niño de 8 años o tal vez un bebé cuando pasó. A la mañana siguiente me senté con ellos en la mesa a esperar si mi madre se iba a dignar en darme desayuno o no vi los moretones en el rostro enfurecido de ambos, papá tomaba un café mientras leía el periódico para luego concentrar su mirada en.
1:20:15 Mí. Por Primera Vez no la bajé, sino que la mantuve fija, pero sin decir una sola palabra. Como siempre buscaba una excusa para desquitarse conmigo. Dijo que si yo no les preguntaba sobre lo que había pasado la noche anterior era porque no sólo lo sabía, sino que también era el responsable. Se puso de pie y sin vacilar me dió una fuerte cachetada que me derribó, dejándome en el piso apoyado con mis manos y mis rodillas. Me llené de IRA, así que lo encaré y le dije que me pegara todo. Lo que le diera la gana, porque de todos modos no le quedaba mucho tiempo de vida y que la perdería de una manera muy atroz y despiadada.
1:21:06 Se sorprendió al escucharme y estuvo a punto de golpearme por segunda vez, pero mi madre le gritó que no lo hiciera. Se detuvo, se sentó de nuevo y me ignoró. Yo le dije a mi vieja o a esa señora que me engendró, que al parecer las cosas horrendas que pasaron en su cuarto los había hecho reflexionar Por Primera Vez en mi vida. Me burlé de ellos y no recibí castigo o penitencia. Por ello. Me fui a la escuela sin desayunar, pero con una alegría que no podía disimular. Ese fue el mejor día de mi vida. Disfruté con mis amigos como nunca presté atención en clases, demostrando que los que sacaban buenas calificaciones lo hacían sólo porque estaba en mi etapa de rebeldía y que de lo contrario, yo sería mejor que todos porque así me sentía. Pensaba mucho en la cara de mi madre, aterrada, cuando le dije a papá que no le quedaba mucho tiempo de vida. Quería que todo eso también le sucediera a Anderson. Pero por alguna razón no se lo mencioné al Charro negro. Creo que me.
1:22:21 Faltó creatividad, pero de todos modos con esos 2 era más que suficiente. Por la noche. Mi madre me dijo que cenara primero que ellos y que si quisiera podía llevarme la comida a mi habitación. Estaba claro que eran presas del miedo y el que menos lo demostraba era mi padre, quien ya no me dirigía la palabra. Acepté llevarme el plato para mi cuarto y al irme les dije que ni con toda la amabilidad del mundo se iban a salvar. Eso los estremeció y vi cómo mi vieja se puso a llorar llevándose las manos al rostro. Mi viejo volteó a verme de reojo con semejante enojo, pero no fue capaz de corregirme.
1:23:09 Me fui a comer degustando una buena comida bien hecha. Tenía tiempo que no gozaba de semejante privilegio. Cuando el reloj marcó las 12:00 de la noche, de nuevo escuché sus gritos, todavía más angustiantes que los de la vez pasada. En esa ocasión me mantuve sonriendo, pero sin la necesidad de salir al pasillo y escuchar mejor con lo que llegaba a mis oídos. Me bastaba al rato. Mi padre logró abrir la puerta y entró a mi cuarto. Enfurecido y con un bate en sus manos, decretando que tal vez esas actividades paranormales llegarían a su fin. Si él me quitaba la vida con sus propias manos, venía muy decidido, pero entonces apareció el charro en la oscuridad porque ninguna luz estaba encendida.
1:24:03 Lo agarro por el cuello y la puerta se cerro trancándose. Impidiéndole el paso a mi madre, ella gritaba mientras mi padre se asfixiaba por la fuerza sobrenatural del lente del infierno que estaba por cumplir. La primera parte del Pacto que hicimos al rato lo soltó y lo que cayó al piso fue un cadáver. Ni siquiera me di cuenta cuando el espectro se marchó porque me estaba regocijando con la muerte del ser más despreciable de este mundo junto con mi madre. Cuando ella entró y vio la escena, partió en llanto y luego se encerró en su habitación.
1:24:44 Yo contemplé eso por un par de minutos más, para luego salir y avisarme a los vecinos que mi padre había perdido la vida a causa de un paro. El charro ni siquiera dejó marcas en su cuello, lo que me facilitó la excusa. La policía acudió y luego retiraron el cuerpo mientras mi madre. Seguía sin salir de su cuarto. Cuando nos quedamos solos de nuevo le dije que de nada serviría llorar porque tarde o temprano iba a ser su turno. Me acosté a dormir y decidí que por la mañana no iría a la escuela porque no se me daba la gana y nadie me lo impediría.
1:25:26 El sepelio de mi padre se llevó a cabo y Anderson asistió, evidentemente. Mi madre y el conversaban secreteando, pero no me importaba para nada. Mis amigos se me acercaron, pero no me dieron el pésame. Todos sabían que en el fondo yo estaba contento por lo sucedido y que eso era lo que tanto había estado esperando. No fue Dios quien me lo concedió, sino un ente del infierno a cambio de un precio muy elevado. Y el Pacto todavía no culminaba. Veía eso como una venganza por haberme hecho sufrir tanto cuando no les había hecho nada.
1:26:08 Se lo merecían y en el fondo suplicaba porque a mi hermano también le pasaran cosas sin importar si perdía la vida o no. 2 noches después me hallaba durmiendo tranquilamente cuando me despertó el ruido proveniente del cuarto de mi madre. Ella dormía con Anderson y ambos tuvieron una noche donde presenciaron actividad paranormal, así como le sucedió a ella con mi padre. ¿Yo me reía a carcajadas mientras ambos me suplicaban ayuda? Creo que mi vieja ya sabía que quien hizo que eso pasara era yo, pero el desespero le hacía decir cosas que jamás pensó decir. Luego me puse a gritarles, diciéndoles en un tono muy desquiciado que se lo merecían y que arderían en el infierno por todo lo que me hicieron y las humillaciones y golpizas que les aguanté a todos.
1:27:08 El terror para ellos terminó 1 hora después y al Amanecer, Anderson le dijo a mi madre que se iba y que nunca regresaría. Ella le rogó que se la llevara, pero este dijo que no. Alegando a que el ente la quería a ella y no a el y que de ninguna manera iba a morir por sus pecados, se marchó y la abandonó, dejándola de rodillas y con lágrimas en los ojos que se derramaban hasta caer al piso. Yo me acerqué para burlarme y decirle que ahí iba su gran orgullo, su querido Anderson, quién la dejó para que muriera sola, porque yo no servía como compañía de ella.
1:27:52 Al rato le dije que tenía hambre y de inmediato se puso a cocinarme de cuanta cosa preguntándome qué quería desayunar y todo eso desde los 10 años. Yo no sabía qué era eso y el sentimiento hizo que casi se me salieran las lágrimas, no por ella, sino por mí. Mientras comía contemplaba todo por lo que pasé decretando que fue muy injusto. Yo no escogí padres así. Ni tampoco hice algo para merecerlo. Ellos hicieron que yo detestará la vida, pero cuando finalmente se fueran los 2, pensaba que podía empezar de nuevo, sin obstáculos ni nada por ser menor de edad.
1:28:38 La herencia me quedaría mi según la ley y mi hermano no se iba a atrever a intervenir porque conocía las consecuencias por la noche de nuevo. Escuché golpes que provenían del cuarto de mi madre, pero sin que gritara, caminé para poner mi oído en su puerta y escuchar mejor, sea lo que sea, que estuviera pasando de ese lado. La estaba matando. Cuando se acercó a donde yo estaba, pegó el rostro para preguntarme si estaba ahí. No dije nada, solo me quedé callado. Ella intuyó que ahí me encontraba. Y me dijo que la perdonara, que aceptaba que había sido una mala madre y que merecía un castigo por eso, pero no dejaba de repetir, perdóname, hijo mío, esas palabras no tenían ningún significado para mí.
1:29:34 La odiaba y después de 5 minutos, el charro le dio el golpe final contra la misma puerta, astillándola y dejándome ver parte de su cabello. Ya no se hallaba con vida y el Pacto concluyó con eso, o al menos la parte del lente del infierno. Le avisé a todos, así como con mi padre y para el sepelio de ella no se presentó mi hermano. No lo he vuelto a ver desde entonces. Me quedé con la casa, con el dinero y todo. Terminé la escuela e hice mi vida en el pueblo conservando el anillo. Tampoco he visto al Charro.
1:30:15 Pero sí, aquel anciano que de vez en cuando me pregunta si todo valió la pena. Tengo pesadillas, no soy feliz, no me he enamorado y tampoco siento hambre o sed, sin importar el tiempo que deje de comer. A eso me refería cuando dije que una mala vida me hizo cambiar un infierno por otro y no sabía cuál era peor. Lo que sí es seguro que mi alma será reclamada algún día por el mismo charro.
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