April 28, 2026

5 VECES QUE JUGARON LA OUIJA Y SE ARREPINTIERON

5 VECES QUE JUGARON LA OUIJA Y SE ARREPINTIERON
5 VECES QUE JUGARON LA OUIJA Y SE ARREPINTIERON
Inframundo Relatos De Terror
5 VECES QUE JUGARON LA OUIJA Y SE ARREPINTIERON

Déjanos 5 Estrellitas y no Olvides SEGUIRNOS...

🎙️ Relatos de Terror Reales porInframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros ysucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilocinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedoy ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron parasiempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

• Historias paranormalesreales

• Relatos de terror enMéxico

• Relatos de carretera

• Relatos de traileros

• Brujas reales en México

• Terror narrado enprimera persona

• Relatos para no dormir

• Misterio y sucesosinexplicables

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0:00 Buenos días madrugadores. Los saluda su amigo Alejandro a los que ya están encendiendo la máquina, amasando y acomodando las primeras tortillas del día, quizás desde las cuatro o 5 de la mañana. Y gracias por escucharnos aquí comenzamos con el terror, el extraño de la tabla. Las paredes de las casas estaban húmedas por la reciente llovizna. Los símbolos satánicos dibujados en ellas aún denotaban miedo. No éramos los primeros en usarla para esas cosas. Estábamos nerviosos, pero nadie quería admitirlo. Lo teníamos planeado desde hace semanas, ya no había marcha atrás.

1:01 Genaro puso la huija en el centro. Era la primera vez que jugaríamos con algo así. Nos sentimos vulnerables. A través de la ventana veíamos caer la noche. Ya era el momento de empezar. Colocamos nuestros dedos temblorosos sobre el puntero y lanzando la primera pregunta. ¿Genaro comenzó la invocación, hay algún espíritu presente? Teníamos nuestras miradas fijas en el tablero, la intriga y el miedo nos consumía mientras escuchábamos repetir la misma pregunta una y otra vez.

1:42 La primera señal, sin duda alguna, fue el rotundo silencio que cubrió el cuarto. Fue como si toda la naturaleza callara. Hasta el cantar de los pájaros que antes escuchaban también enmudecieron. De pronto, el puntero comenzó a moverse lentamente hasta llegar a la palabra. Así fue imposible no sentir miedo. Las manos comenzaron a temblar, pero eso no detuvo a genaro, quien, ansioso continuó con el diálogo sin ni siquiera parpadear, entre otras cosas. ¿A quién invocamos? Dijo ser un rey quien, dejándonos perplejos, nos aseguró conocernos a la perfección. Debido a eso le solicitamos cuestionarlo de modo individual, primero fui yo, luego natanael y culminó Gerardo. A todos nos estremeció con sus respuestas. Hasta ese entonces habían transcurrido más de 10 minutos de diálogo.

2:49 Pensamos. Que ya era momento de despedirlo. ¿Pero natanael se adelantó haciéndole esa maldita pregunta, cómo perdiste la vida? A lo que el espíritu respondió, yo no morí, sentí congelar cada célula de mi cuerpo. Con el mismo estupor, genaro le pidió que se retirara, pero ahora escuchamos claramente una voz, decir, yo soy el que da las órdenes. Estremecidos de terror. Intentamos levantarnos, pero ninguno logró hacerlo. Nuestros cuerpos quedaron rígidos sobre el suelo. Esa voz ahora se convirtió en carcajadas. Vimos a unos pájaros entrar por la ventana y enloquecidos comenzaron a revolotear sobre nosotros. Cubrimos nuestras cabezas con los brazos y cerrando nuestros ojos.

3:48 Gritamos desesperados, pero fue inútil. Estábamos en una casa abandonada a 2 km del pueblo. Nadie nos escuchó. Genaro empezó a rezar entre lágrimas. Ese espíritu comenzó a reír con más fuerzas hasta que de repente se detuvo segundo. Después, el mismo silencio abrumador, volvió al lugar. Entre llantos y sollozos, comenzamos a recuperar el aliento. Volvimos a abrir los ojos. Ya no había nadie allí adentro, ni los pájaros ni las risas.

4:28 Todo había desaparecido. Solo quedaron las velas encendidas, la ouija, el miedo y nosotros nos miramos aliviados. Acabábamos de tener el susto más grande de nuestras vidas, pero ya nos sentíamos a salvo. De improviso notamos caer unas gotas rojas sobre el tablero. Luego fueron algunas plumas, hasta que finalmente cayeron los cuerpecillos de los pájaros, totalmente destrozados. Fue instintivo y a la vez ilógico. No lo pudimos evitar. Poco a poco levantamos nuestras miradas y suspendido sobre el techo, lo miramos. Era un ser oscuro humanoide.

5:16 Unos ojos amarillentos resaltaban de su rostro deforme y de su boca salían afilados dientes. La mitad de su cuerpo era de una bestia peluda. Sus patas terminaban en pezuñas y las garras en sus manos aún tenían restos de los pájaros. Nos levantamos y corrimos como nunca antes. Llegamos hasta el pueblo y caímos rendidos del cansancio y del miedo. De este modo terminaba la noche más perturbadora que 3 adolescentes pudieran vivir. Esto no sucedió hace 20 años.

5:56 Mi nombre es Ariel Sánchez. Todavía frecuento psicólogos buscando aliviar mi trauma y sin saber porque aún sigo vivo, pues mis amigos genaro y natanael. Fallecieron al cumplir un año de haber jugado con aquella terrible ouija, El juego de la tabla. Mario Quiñones es mi nombre y mi mejor amigo se llama Pablo. Ambos decidimos compartir nuestra experiencia. Sin intenciones de llamar la atención y sin importar ser llamados locos, lo hacemos con el único fin de advertirles, pues lo que fue un juego para nosotros se convirtió en nuestro infierno, cuyo tormento aún destroza nuestras mentes ya desgastadas.

6:57 Esa noche estábamos en casa de Pablo. Él ya me había comentado con anterioridad que tenía un amigo, quien tenía fama de ser brujo. Le había obsequiado una tabla ouija, la cual quería aprender a usar. Siempre me negué, no me gustaban esas cosas, pero para Pablo era algo que interesaba cada vez más. No sé por qué esa noche acepté, quizás cansado de su insistencia. O porque quería demostrarle de una vez que eso era sólo basura. Sus padres no se encontraban en casa, nos sentamos en la sala y comenzamos con El juego.

7:44 Lo intentamos por 20 minutos y no pasó nada, ni un movimiento, ni una sola manifestación de un supuesto fallecido, ni siquiera algo para darle mérito a tal hazaña. Decepcionado, Pablo, corto la invocación, tomó el tablero y lo arrojó a unos metros de nosotros, mientras yo reía como alguien que obtenía la victoria. Me levanté del piso y me despedí de mi amigo con un abrazo, ignorando totalmente lo que vendría. 1 hora después ya me encontraba en mi casa, me estaba dando una ducha y tuve la primera experiencia paranormal de mi vida. Desde el vapor que se elevaba por el agua caliente comenzó a parecerse una lo vi claramente.

8:35 Una cosa de rasgos humanos quedó perfectamente formada. Me moví rápidamente de la ducha confundido y lo que antes era transparente, ahora era de color oscuro, siniestro y con un rostro demoníaco. Salí corriendo del baño, me encerré en mi habitación y trabé la puerta. Todo mi cuerpo temblaba de un miedo que nunca antes había sentido. El corazón parecía quererse salir de mi pecho. Tenía mi piel erizada mientras me vestía. Ese ser volvió a formarse frente a mí, grité horrorizado. Salí de la habitación despavorido y cuando llegué hasta la puerta de la casa lo escuché. Fue el grito de Pablo Pronunciando mi nombre. No me puedo equivocar.

9:30 Sentí un escalofrío inmenso y esa sensación que hasta el día de hoy me acompaña. Sentí el aliento nauseabundo de ese demonio sobre mi nuca. Lentamente me di la media vuelta y ahora pude verlo en forma humana. Era un anciano de ropas antiguas. Tenía su rostro descarnado y vino sanos moverse dentro de su carne podrida. Uno de sus ojos colgaba de su cuenca y su boca no tenía labios, dejando así expuesta una mandíbula destrozada. Empezó a Faltarme el aire.

10:11 Algo comenzó a levantarme presionando mi cuello. Sentía mis pies suspendidos. Era el anciano que no me quitaba su mirada. Poco a poco todo se volvió oscuro. Hasta que perdí la conciencia, quedando a merced del demonio. Mis padres me encontraron en el suelo de la sala, tendido sobre un pequeño charco de sangre. Fue gracias a ellos que sobreviví, pues yo tenía un corte profundo en mi garganta. Cuando salí del hospital supe lo de Pablo, quien sufrió un ataque similar al mío. Inexplicablemente, perdió la mitad de movilidad de su cuerpo debido a un golpe que sufrió en su cabeza.

10:57 Ya pasaron años y de vez en cuando veo a Pablo, quien a pesar de su escasa comunicación, hablamos sobre este tema. No nos cabe la menor duda de que en realidad, si nos contactamos con alguien aquella noche, pero no fueron almas en pena, fue un demonio. La mujer del cementerio esa noche fue la primera vez que veía una era tal como la imaginaba uno de mis amigos tenía la famosa tabla ouija en sus manos. Éramos 5 en total, todos entre 13 y 15 años. Elegimos el cementerio abandonado del pueblo para hacerlo más emocionante.

11:54 Nadie la había jugado antes, por eso dudamos que funcionará, pero para desgracia hizo lo contrario. Me llamo Eduardo Álvarez. Este relato es lo que viví por ignorar los consejos de muchos quienes me aseguraban que eso no era un simple juego. Encendimos unas velas cerca nuestro, era la única luz que nos permitía ver las tumbas a nuestro alrededor. Hicimos la ronda y comenzamos con la invocación. No demoró mucho tiempo el puntero. Tocado con nuestros dedos, comenzó a moverse. Era increíble y a la vez emocionante para mí ver eso. El amigo que guiaba empezó a hacer las preguntas y como si fuera por arte de magia.

12:45 Eso comenzó a deletrear cada palabra. Nos dijo ser una mujer a quien le arrebataron la vida 30 años atrás, pero cuando le preguntamos cómo había fallecido, ella dejó de comunicarse con nosotros. Intentamos lograr que continuara, pero no obteníamos respuestas. Los minutos pasaban y comenzábamos a frustrarnos hasta que de pronto el puntero volvió a moverse. Un frío cubrió el lugar. ¿El horror se marcó en nuestros ojos y la sangre se nos congeló cuando leímos la pregunta que nos hizo esa alma, quieren verme? Todos mostramos una sonrisa nerviosa y mirándonos a los ojos, entendimos que era el momento de terminar con El juego.

13:38 El guía le respondió que no y la invitó a retirarse, pero ella ya no volvió a comunicarse más. Una brisa comenzó a mover las hojas de los árboles cercanos y en solo segundos se tornó tan violenta que apagó las velas. Un fuerte olor pestilente empezó a contaminar el aire desde la misma oscuridad de las tumbas. Escuchamos los pasos de alguien acercarse a nosotros. No pasó mucho tiempo en que notáramos su silueta. Quedamos en y petrificados al ver una mujer caminar hacia nosotros con un largo vestido blanco cubriendo su delgado cuerpo. Nos pusimos de pie.

14:26 Quisimos pensar que se trataba de alguna mujer del pueblo o de alguien que quería hacernos una broma para escarmentar. Pero no, no se trataba de nada de eso, porque cuando la mujer quedó justo frente a nosotros, la vimos claramente. Mi cuerpo comenzó a temblar. Otro de los muchachos empezó a balbucear, intentando quizá gritar. Otro tartamudeaba palabras que no tenían sentidos, pero todos sentimos morir en ese mismo terror. No había dudas de que esa mujer estaba sin vida.

15:06 Tenía su cabeza apoyada sobre su hombro derecho, pues esta estaba prácticamente sin cabeza. No tengo recuerdo claro de quién fue el primero en reaccionar. Pero fue gracias a él que el resto pudimos hacerlo. Este comenzó a gritar como loco y a correr. Nosotros lo seguimos por detrás. En el cementerio dejamos lo poco que quedaba de nuestra infancia. Entre las tumbas quedaron nuestra seguridad y nuestra confianza. En esa oscuridad quedó nuestra salud mental. Yo fui el que más demoró en recuperarse. Tardé años en volver a animarme, a dormir solo. Esa mujer degollada a una habita en mis sueños y, a pesar de mis ya 35 años, a un tiemblo de horror cuando la recuerdo El Niño de la ouija.

16:12 Roxana era mi mejor amiga y esto sucedió cuando alquilábamos un departamento juntas. Ambas estudiábamos en la misma escuela. Mi nombre es Elizabeth Medina. Espero que mi relato llegue a muchos y de ese modo logren evitar el error que yo cometí. Todo comenzó con el fallecimiento de su padre. Ella y él eran muy unidos. Algo que la destrozó muchísimo a los pocos días. Ella cayó en depresión. No quería comer, no quería salir, no quería estudiar nada, la animaba, la acompañé a un psicólogo. Eso, al parecer, la comenzaba a ayudar, pero yo seguía buscando la manera de que se recuperara lo más rápido posible, pues me dolía mucho verla llorando cada noche. Una de estas me sorprendió al hablarme sobre un tema desconocido para mí.

17:14 Había escuchado hablar sobre la ouija y de cómo alguien podría comunicarse con un ser querido fallecido. Por medio de eso no tuvo que rogarme mucho para que yo aceptara ayudarle a conseguir una. Y después de unas semanas encontré un local donde la pudo conseguir. Su ánimo cambió, apenas se la enseñé. Y con esa mezcla de miedo y ansias nos propusimos jugar esa misma noche, encendimos unas velas, pusimos el tablero sobre una mesa. Y tomando el puntero, comenzamos a invocar al alma de su padre.

17:55 Quedamos congeladas. Cuando después de unos minutos el puntero comenzó a moverse, lentamente se deslizó sobre el tablero, indicando cada letra. Sin embargo, nos encontramos con algo inesperado, lo que se contactó con nosotros fue el alma de un niño, o al menos es lo que nos dijo. Le explicamos que no era él con quien queríamos contactar y que por favor se retirara. Pero este no respondió de una manera espeluznante. Ese niño nos dijo que no se podía ir y que ahora él habitaría con nosotras, que nuestras almas le pertenecían desde ese mismo instante.

18:42 Horrorizadas le insistimos una y otra vez que se marchara. Pero lejos de hacerlo, él comenzó a manifestarse. La risa de un infante empezó a escucharse en el departamento. Las luces comenzaron a parpadear y ambas comenzábamos a llorar del miedo. Salimos del cuarto y corrimos hacia la puerta, pero en ese mismo momento las bombillas de luz estallaron y quedamos a oscuras. Roxana me abrazó fuertemente. Me pedía a gritos que la sacara del lugar. Y yo no paraba de temblar. Sentía claramente al niño pasar corriendo por nuestro lado.

19:23 Se burlaba de nosotras con esa misma risa y mientras intentábamos llegar hasta la puerta, escuchábamos los muebles y cosas caer por todos lados. El terror que sentimos no nos permitía reaccionar ciegas en la oscuridad. Caminábamos tocando la pared. Hasta que los vidrios de una de las ventanas estallaron. Ahí, bajo el marco de la misma, vimos la silueta del pequeño iluminado por la pequeña luz de la Luna. Eso no era un niño, era un ser deforme, no tenía rostro alguno y unas garras enormes sobresalían de sus extremidades. Gracias a esa misma luz encontramos la puerta y salimos del departamento.

20:12 Los vecinos nos encontraron afuera llorando desconsoladamente, totalmente en shock. Nos llevaron al hospital. Pasamos toda la madrugada en el lugar, pero nadie creyó nuestra historia. Días después fuimos a sacar nuestras cosas del departamento. Ambas fuimos expulsadas del edificio y tuvimos que pagar todos los daños del lugar. Estuvimos visitando curanderos durante meses. Roxana simplemente dejó de contactarse conmigo y hasta el día de hoy no volví a saber de ella. Entre tanto, y a pesar de que ya pasaron muchos años. Me cuentan que en ese departamento aún suelen escucharse las risas de un niño, tabla o hija. Hace algunos años, cuando aún cursaba mi carrera en la universidad, participé de un hecho que marcó mi vida para siempre.

21:25 Nunca busqué culpables, pues por el simple hecho de haber aceptado estar presente esa noche corrió por mi propia responsabilidad. Me llamo Micaela Santos, tengo 25 años. Esta experiencia la viví junto a Eugenia, rocío y Sofía, quienes eran mis amigas y compañeras de la universidad. Era una noche en la que estábamos reunidas en casa de Sofía. Como era ya normal, estudiando para un siguiente examen después de la 1:30 de la mañana, decidimos postergar el estudio para la mañana siguiente. Pedimos una pizza, cenamos y, cuando ya estábamos a punto de acostarnos a descansar, Eugenia sacó esa cosa de su mochila. Ya la había visto antes, pero sólo por Internet, nunca en vivo.

22:24 Era una ouija de esos tableros que sirven para contactar con los muertos. ¿Sofía reacciono al instante y con un gesto de miedo le pregunto A Eugenia qué hacía con eso? Pues sabía que no era bueno y podría tener consecuencias trágicas. Opine lo mismo. Eugenia solo sonrió y argumentando que ella ya había jugado antes. Nos dijo que la trajo para invitarnos a jugar solo por diversión. Deliberamos por unos minutos, rocío mostró interés y entusiasmo desde el principio, sumado a la insistencia de Eugenia.

23:05 Terminamos aceptando, entramos a la habitación de Sofía, cerramos la puerta, sus padres ya descansaban y temíamos ser descubiertas por ellos. Nos sentamos en un círculo sobre el suelo. Eugenia también sacó unas velas de su mochila y preparó todo. Nos explicó que era sólo un juego, que conocía a muchos que lo habían hecho y que nunca pasó nada malo. Después de convencernos totalmente, nos tomamos de las manos y decidimos comenzar a usarla. Eugenia guió el ritual.

23:46 Invitó a los espíritus que estuvieran presente. Lo repitió en varias ocasiones luego de 5 minutos de silencio y al notar que el puntero no se movía, comenzamos a tomarlo con más tranquilidad y broma, hasta que segundos después la tabla voló por los aires por sí sola las velas y apagaron y comenzó todo lo espeluznante. Todas gritamos por el susto. Le pedí a Eugenia que encendiera la luz y fue en ese instante que rocío volvió a gritar, pero esta vez de un modo más aterrador.

24:28 Sentí claramente cuando su mano chocó contra mi brazo, como si algo la tomara por detrás. Arrastrándola y ella trataba de zafarse. Escuchamos ese fuerte golpe sobre la pared. Y automáticamente rocío dejó de gritar. La vela se volvió a encender por sí sola. Su luz solo duró unos segundos más, pero fueron suficientes para contemplar la escena que nos dejó petrificadas. En la habitación apareció un ser deforme. Sus ojos eran de fuego y de su boca sobresalían lo que parecían ser muchas lenguas de serpientes zigzagueantes. Con un enorme mano sostenía el cuello de rocío y con la otra cubría su boca.

25:18 Vimos los ojos de nuestra amiga abiertos, mostrando el terror que estaba viviendo. Y esa fue La Última Vez que la vimos con lucidez mental. Los siguientes segundos fueron gritos, llantos desesperados, golpes, arañazos y esa risa demoníaca que nos congelaba el alma. Recuerdo ver encenderse la luz. Eran los padres de Sofía entrando a la habitación semi inconsciente. Miré a mi alrededor y todo estaba hecho un desastre. Eso fue lo último que vi. Desperté al día siguiente en el hospital. Las demás chicas también estaban allí, todas teníamos los cuerpos cubiertos de heridas, nos faltaban algunos dientes. Pedazos de piel, cabellos, uñas.

26:11 Fuimos atacadas en cuestión de segundos por un demonio. En cuestión de día nos recuperamos, a excepción de rocío, quien hasta el día de hoy permanece en un hospital psiquiátrico con esquizofrenia. Jugar con la ouija fue lo peor que me pasó. Espero que ustedes nunca jueguen a esta. Porque es algo desconocido que los puede marcar de por vida. Hasta aquí los relatos del día de hoy no me queda más que agradecerles por escucharnos en otra emisión más. En este podcast de Spotify nos vemos en más historias de horror con Inframundo.

26:59 Les deseo una aterradora noche. Y dulces pesadillas.