5 HISTORIAS de TERROR REALES de TRAILEROS Vol. LXXXIV
📍 Inspirado en testimonios reales de México y Estados Unidos.La carretera es un mundo aparte…Donde el silencio puede esconder gritos, y la soledad es apenas una ilusión. En este nuevo volumen, recopilamos relatos reales de traileros que han vivido lo impensable: desde apariciones en la Curva del Diablo, hasta almas errantes que buscan un último aventón.Estas son historias contadas desde la cabina del tráiler, en medio de la noche, donde lo paranormal se mezcla con el rugir del motor.Prepárate para vivir cinco experiencias que jamás olvidarás.
00:00 LOS AHORCADOS07:00 TRAILEROS ABDUCIDOS15:14 DEUDA PAGADA23:44 LA SOMBRA DEL DESIERTO31:40 EL PUENTE DE RETORNADOTemas de este episodioHistorias de terror, relatos de terror, cuentos de terror,terror, horror, ficción, historias de ficción, historias de horror, historiasparanormales, relatos de horror, relatos de ficción, relatos paranormales,historias de fantasmas, historias de brujas, historias de veladores, historiasde guardias de seguridad, historias de militares, historias de sicarios,historias de campo, historias de taxistas, historias de repartidores, historiasde traileros, historias de embalsamadores, historias de sepultureros de brujas,historias de exorcismos, historias de casas embrujadas, historias de brujería,historias de demonios, historias de Halloween, historias de día de muertos,historias de muertos, historias de navidad, historias de año nuevo, historiasde semana santa, historias de la virgen de terror, historias de fallas en larealidad, historias de carreteras, historias de funerarias, historias depanteones, historias de amarres, historias de envidias, historias de magianegra, historias de nahuales, historias del diablo, historias de la llorona,historias de la siguanaba, historias del charro negro, historias del jinete sincabeza, historias del cadejo, historias de duendes, historias de aluxes,historias de chanques, historias de hadas, historias de zombies, historias delfin del mundo, historias de la lamia, historias de vampiros, historias deextraterrestres, historias paranormales, historias de catástrofes, historiasrelajantes, historias para dormir, historias para calmarme, historias deguardias, historias de choferes, historias sobrenaturales, historiasincreíbles, Casas Malditas, casas embrujadas, casas paranormales, casasinfestadas, casas demoníacas, casas aterradoras, casas de Halloween, casasmacabras, casas espantosas, casas de los sustos, casas donde espantan, casasextra anormales, casas ocultas, casas en ruinas, casas abandonadas, casasmisteriosas, casas demoníacas, casas y fantasmas.
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
0:15 Buenos días Alejandro y a toda la comunidad de Inframundo me presento. Mi nombre es Ramiro Solís. He sido camionero por alrededor de 27 años. Exporto frutas o verduras. Mi hermano Juan Carlos es el dueño del negocio. Tiene huertas de mangos, cítricos. Y parcelas con verduras nos va bien. Gracias a Dios. Somos del Estado de Sinaloa en México y por medio del espacio que le das a los suscriptores del Canal, quiero contarles una experiencia que tuve en el año 2016 mi hermano ese año me había pedido que fuera al estado de Chihuahua, pues ahí se cosechan manzanas, para Juan Carlos son las mejores manzanas.
1:06 Lo que les voy a contar me sucedió cuando regresaba con el camión cargado de fruta. El día había transcurrido entre carga, papeles y esperas, como suele suceder cuando uno trabaja moviendo frutas entre Estados. Mientras terminaba de cargar el camión, me puse a conversar con la gente del lugar. Me previnieron de no pasar por el camino de la arboleda hasta muy tarde. Ya que por ese camino espantan. Yo no creía en fantasmas ni esas cosas, así que sólo sonreía a lo que me estaban contando. Pero como saben muchos, hacemos caso omiso a las advertencias que nos hacen, aunque sean cosas de espantos. Me dijeron que ese camino estaba ahí desde antes de que se formara el pueblo que hace muchos años. Cuando los revolucionarios recorrían la sierra ahí colgaban a los que huían del Gobierno que hasta el general Villa colgó. A aquellos traidores decían que no. Todos los que cruzan por ahí ven lo que hay, que solo algunos tienen esa suerte.
2:22 Salí de la huerta al atardecer, ya conocía ese tramo, lo había recorrido más de una vez, pero nunca de noche. Apenas la carga estuvo asegurada. Tomé rumbo a Sinaloa, calculaba llegar al amanecer. Si todo salía bien, he manejado en caminos peores y si me dieran un peso por cada vez que alguien me cuenta algo así ya hubiera comprado mi propio tráiler. Pero esa noche aprendí que hay que saber que las historias de terror también son verídicas. Los faros del tráiler Iluminaron que faltaba poco para llegar a la arboleda y tuve que reducir la velocidad, ya que algunos de los árboles rozan la cabina de los camiones.
3:15 La luz bajaba entre los árboles tiñendo el camino con un tono dorado que se iba volviendo gris. La Tierra estaba seca y el polvo flotaba en el aire al paso de las llantas. Bajé un poco más la velocidad, no por miedo, sino porque el camino era angosto y con raíces que sobresalían en partes. A los pocos minutos las ramas de los árboles apenas se movían como si algo las sujetara, y fue entonces que los VI. Estaban quietos a un lado en el camino, no en grupo, sino esparcidos.
3:59 Algunos a la mitad o en medio del sendero, no eran muchos al principio, quizás 3 o cuatro parecían hombres delgados, con la ropa desgastada y el rostro inclinado hacia el suelo, algunos vestidos de manera de campesinos, quienes estaban descalzos, otros con trajes que demostraban que habían sido hacendados. Uno tenía una soga alrededor del cuello. Otra colgaba de un árbol cercano. Pasaba despacio. No me atrevía a tocarlos con el tráiler. Tuve miedo de golpear alguno de esos cuerpos, apenas moviendo el volante para no rozarlos con cada metro que avanzaba.
4:47 Aparecían más algunos sobre el camino, otros entre los árboles. Esos hombres fueron colgados por desertores. Por traicionar a los suyos, por huir. Aunque la historia los marcó de manera diferente. En un momento pasé junto a uno que estaba más cerca del camino que los demás. Llevaba una camisa blanca manchada de Tierra, su rostro, los ojos vacíos, sin luz, pero fijos en algo se me hizo eterno ese tramo del camino.
5:27 Mis manos temblaban sobre el volante y rogué a Dios para que una de esas pobres almas no se me subiera al tráiler. Los faros comenzaron a parpadear, solo eso me faltaba. Me puse nervioso y comencé a rezar, pues sentía que el miedo me invadía aún más. ¿Temía ponerme paranoico? De que en verdad los ahorcados abrieran sus ojos cerrados desde hace ya más de un siglo. Minutos después, el camino se abrió y salí de la arboleda, el cielo oscuro, las estrellas apenas visibles por la nubosidad, mete, tuve al borde del sendero, bajé del Tráiler y Respiré hondo.
6:14 Sentía mucha tensión acumulada. Esa noche la pasé en un motel. No me sentía bien para manejar hasta mi hogar. No me importaba que mi hermano se enfadara por no tener la carga la hora que él quería. No le conté a nadie de mi experiencia, solo a mi esposa, que después me llevó con una señora del pueblo para que me hiciera una limpia para el susto. Ya pasó el tiempo y sin importar lo que me digan. Me voy con el tiempo adecuado para pasar en cada viaje por la arboleda de día o antes de que caiga la noche. No he vuelto a ver a los ahorcados justo como la señora Adelita me aseguró, esta fue mi experiencia. Saludos a todos y muy buenas noches. Saludos y buenas tardes para todos. Soy Nelson Rivera, tengo 54 años y 30 siendo chofer de Tráiler, comencé en el negocio de mi padre. Él tiene una empresa de construcción aquí en Oklahoma, Estados Unidos.
7:34 Mi familia radica en este país desde 1915. Mi abuelo era del estado de Chiapas. Pero con la revuelta de la Revolución mexicana tuvo que huir prácticamente de su Tierra, pues muchos aprovecharon en robar, saquear y quedarse en las haciendas. A mi abuelo le sucedió eso. Fue aquí donde con el tiempo y su perseverancia tenemos nuestro patrimonio. Mi hermano mayor fue el que expandió la empresa. Lo cual se lo agradecemos y fue a finales de 1999 que me sucedió lo que les voy a compartir, para ese tiempo se hablaba del fin del mundo, esto en el año 2000 era diciembre y el chofer del Tráiler no quiso hacer el viaje para llevar material que necesitaría para la reparación de unos condominios.
8:33 Mi padre ya había quedado con el contratista para que el material que se iba a ocupar ya estuviera en el lugar para no perder tiempo en las idas de dejar lo que se necesitaría. Era un viaje de 2 horas y por más que intentaron que fuera a dejar el material y luego regresarse, no quiso y le dejó las llaves en el escritorio a mi padre. El hombre hablaba de que él tenía que estar con su familia, pues la Tierra llegaría a su fin. Pero bueno, como dijo mi padre, todos pueden tener su mente en donde quisieran, pero ese hombre estaba enfermo de miedo y su gestión para no perder el contrato.
9:17 Mi padre me pidió que lo llevara y James iría en la camioneta para regresarnos, pues solo nos recibirían el material. Pero la descarga sería hasta el mes de enero. No faltaba mucho, pues en 2 días sería Navidad. Salimos alrededor de las 3:00 de la tarde, ya que no estaba listo el material que transportaría James se enfiló detrás del camión a unos 3 m de distancia del Tráiler. Todo parecía tranquilo. En la carretera todo estaba despejado. Pensando en que cuando regresara me esperaba una deliciosa cena con mi familia.
9:58 Pero algo extraño sucedió a mitad del camino. Sentía que para mí era una entrega sencilla, sin complicaciones. James manejaba una camioneta pequeña con herramientas. Era nuevo en la empresa. Mi padre lo contrató diciendo que era un buen tipo, serio y trabajador. Antes de salir esa tarde, brevemente intercambiamos algunos comentarios sobre la ruta y la entrega. Nada fuera de lo común, tomamos la interestatal y el tráfico era tranquilo. El cielo limpio, sin nubes condujimos durante 1 hora, tal vez un poco más cuando algo inusual sucedió al principio fue un zumbido bajo pero creciente. Como si viniera de todas partes al mismo tiempo. No se parecía a ningún ruido de motor ni a interferencia. Era más como una vibración que se metía en la cabina y se volvía un zumbido.
11:04 Frené un poco pensando que algo andaba mal con el tráiler, pero los indicadores estaban normales. La radio de pronto comenzó a sonar con estática y entonces. Sin previo aviso, una luz blanca nos envolvió. No eran relámpagos ni faros de otros vehículos. La luz era secadora y lo último que recuerdo con claridad fue esa luminosidad total. Ni siquiera cerré los ojos, simplemente dejo de haber carretera, dejo de haber sonido.
11:44 No había nada alrededor, ni siquiera carretera. Desperté en el mismo asiento del camión y el sol ya estaba en la misma posición. Mi cabeza me daba vueltas, sentía náuseas. Además, sentía como si hubiera dormido con los ojos abiertos por días. Miré alrededor confundido, notando que el motor estaba apagado, aunque no recordaba haberlo hecho. A unos metros, la camioneta de James estaba estacionada como si nada bajé, casi me voy de bruces, estaba mareado y como pude fui hacia él. James estaba sentado en la camioneta con la mirada hacia la nada me vio, pero parecía no reconocerme. El reloj de mi teléfono marcaba diciembre, la misma hora en que habíamos salido de Oklahoma.
12:43 Nos encontrábamos bien y comenzamos a manejar hasta el lugar donde dejaríamos el material. Lo extraño era el paisaje, muy diferente a un mes de diciembre. Cuando llegamos todos nos veían como si James y yo fuéramos unos fantasmas. Unas apariciones nos retuvieron en el sitio, dijeron que habíamos desaparecido por 3 meses. Pero para nosotros apenas habían transcurrido apenas unas horas. Intentamos convencerlos de que era un error, pero cuando llegaron mis padres entendí que en verdad estuvimos ausentes sin que James y yo supiéramos.
13:27 James y yo teníamos desde llamadas y mensajes perdidos, las llamadas sin responder correos acumulados. En las noticias hablaron de nuestra desaparición, nos habían buscado por todo lo largo de la carretera. Mis padres nos habían reportado como extraviados 3 meses completos, algo alguien nos había borrado del mapa. Yo intenté volver a la rutina, aferrarme a la idea de que había sido algún tipo de problema psicológico. Quizás una alucinación buscaba en mi cabeza.
14:07 Cualquier cosa que pudiera tener una explicación a lo sucedido. Pero tenía sueños de lo más extraños, siempre esa luz que me secaba por completo. No puedo decir que eso fue una abducción, pero yo no vi ninguna nave, como lo han comentado aquellas personas que han sido llevadas a otros sitios y que ven a extraños seres. Quizás James fue el que más dañado salió de todo esto. El hablaba de seres que estaban en cada momento junto a él. Hablaba de cosas raras que nadie entendíamos. Mi hermano decía que miraba mucho hacia el cielo, como si estuviera esperando algo repentinamente. James desapareció, pero esta vez fue para siempre, porque hasta el día de hoy no hemos vuelto a saber nada de el. Tal vez de nueva cuenta lo abdujeron y no le regresará nunca.
15:09 Te agradezco por el espacio para contar mi experiencia. Saludos a todos desde sirio, Oklahoma. Buenas noches, Inframundo. Me presento, mi nombre es Rolando Tejedo, soy camionero, ya no hago viajes de un Estado a otro sólo por los alrededores de mi querida ciudad de Monterrey, Nuevo León, no sé si sea por culpa o por sugestión de lo acontecido hace alrededor de 9 años.
15:54 Tuve un compañero en un tráiler, su nombre era hernán. Ambos hacíamos los viajes largos en los que durábamos hasta 2 o 3 semanas. Esperábamos otro flete para regresarnos y eso para ambos era un dinero más, un viaje que valiera la pena. Mi hija Rosario estaba por cumplir sus 15 años, ya tenía la fecha casi sobre mí. Y me faltaba todavía un dinero para festejárselos, así que tomé un viaje y estaba bien pagado. La verdad es que no deseaba llevar a hernán, pues su parte del dinero sería sólo para mí.
16:36 Pero por desgracia uno propone y el patrón dispone además que la madre de hernán sería operada una semana después del viaje. Y mi compañero se quedaría a su lado, pues era su único hijo y la verdad es que él también necesitaba ese dinero, así que queriendo no tuve que hacerme a la idea que iría conmigo. En ese viaje tuvimos que salir en plena madrugada y llegaríamos en 2 días a nuestro destino. No llevábamos ni la mitad del camino. Cuando comenzamos a tener problemas en la caja principal, esta estaba perdiendo presión en el gas y el producto que transportábamos se estaba descongelando para nuestra mala suerte.
17:27 Hernán hizo una de sus mexicanadas y supuestamente nos aguantaría hasta que llegáramos a la siguiente ciudad. Pero fue todo lo contrario, porque para nuestra mala suerte, como les comenté hasta la cabina, se comenzó a sentir muy caliente. Tuvimos que salirnos de la carretera, pues tarde que temprano una desgracia iba a suceder. El gas y el diesel le hicieron lo suyo. Bajé pronto de la cabina para revisar la caja, pero una de las mangueras ya mostraba descaste. Hernán se trepó para repararlo, pero le dije que dejara eso y que mejor nos fuéramos a la carretera y le haríamos la parada a un autobús para que lo llevara a la ciudad más próxima y trajera a un técnico. Pero él, muy testarudo, hizo caso omiso a lo que le decía, apenas me había retirado unos metros cuando el tráiler explotó.
18:29 Recibí heridas en la espalda y un fuerte golpe en la cabeza. Desperté en un hospital una semana después. El trauma de lo que me sucedió no lo he podido olvidar. Hernán falleció. Mi esposa no me dijo lo que había sucedido exactamente, sino 2 policías que vinieron a hacerme preguntas. El cuerpo de Hernán quedó hecho pedazos. Los malditos me describieron como había quedado mi compañero. Traían fotografías que no pude ni siquiera ver. No volví a subirme a un camión hasta casi un año después, cuando regresé a la empresa, se decían cosas muy malas de hernán.
19:16 Lo estúpido que había sido al tratar de arreglar la falla debió alejarse como lo hice yo. Me he sentido culpable desde su muerte, pues después de que me volví a subir a un tráiler, comenzó lo que puedo asegurarles ha sido mi pesadilla. Cuando por fin volví a la carretera, el primer indicio fue el olor. Cada vez que abría la puerta de la cabina, una bocanada de que algo no andaba bien me golpeaba en la cara. Olor a humo, diesel. Y otro aroma más, como a carne quemada.
19:56 Soñaba con el accidente casi todas las noches, sobre todo el momento exacto en el que el camión se elevó con la explosión. El calor tragándoselo todo el sonido sordo que me dejó por algún tiempo sin poder escuchar, despertaba empapado el corazón, latiéndome a 1000 por hora. Una madrugada, mientras reposaba en una estación de gasolina, me quedé junto al camión sintiendo ese mismo olor que ya se había vuelto parte de mi rutina, pero este se volvía más fuerte, más constante. Ya era de madrugada cuando decidí volver a la carretera, no sin antes llenar mi termo de café, así que me dirigí a la tienda de conveniencia.
20:49 Que estaba cerca de la gasolinera cuando estaba llegando a la tienda. Un hombre parado junto a los surtidores de aceites me saludó y me dijo que quería hablar conmigo, pero que no me asustara. Me dijo que alguien estaba justo cerca de mí, pero que ya no pertenecía a este mundo. Fue ahí cuando entendí, no estaba solo hernán, iba conmigo. La realidad me golpeó con fuerza. El muerto que me acompañaba, que no me correspondía, había sido su culpa, pues se había quedado atrapado en el incendio y ahora exigía algo.
21:30 Yo tenía una deuda con él. Le dije que no sabía qué tipo de deuda. Él me contestó que de un dinero que recibí de un viaje, ya que me dieron mi parte, pero no la de él. ¿Que su madre necesitaba ese dinero? Yo se lo debía. El hombre me dijo que si no entregaba ese dinero, ese fantasma estaría siempre conmigo. Es como cargar un muerto a cuestas y muy probablemente se me comenzara a manifestar exactamente como estaba, completamente quemado y descarnado. No sería nada agradable tener esas visiones.
22:14 Me quedé serio por unos momentos me dio un papel con una dirección. Me dijo que cuando entregara lo que me estaba pidiendo, mi acompañante fuera a esa dirección. Él era curandero y podía ayudarme en mi proceso. Tomé el papel y le di las gracias. Seré lo más honesto con ustedes. No quería darle ni un centavo a la señora porque ya le habían pagado el seguro de vida de su hijo, pero la verdad es que me habían dado más el dinero de aquel viaje y eso es a lo que se refería aquel señor. La verdad, no estaba interesado de darle algo más a la madre de hernán, pero la situación se puso difícil en el tráiler. El dolor no desaparecía y le conté a mi esposa. Ella me dijo que era lo justo.
23:08 Así que retiré el dinero de mi cuenta y se lo lleve a la señora. Mi esposa me acompañó, se me partió el alma al ver a la pobre mujer, pues tenía cáncer y le quedaba muy poco tiempo de vida. El dinero era para pagar su funeral. A los 3 meses la señora falleció y los de la empresa fuimos a su sepelio. Pues como les conté en un inicio, eran solo ellos 2. Después de eso ya jamás se ha vuelto a presentar ese olor.
23:59 Buenas noches, Inframundo. Esto ocurrió en octubre de 2019. Mi nombre es Alberto Reyes. Desde que inicié mi vida detrás del volante, el desierto siempre se me antojo. Implacable pero silencioso, aquella vez transportaba contenedores de carga refrigerada hacia un almacén en San Ignacio, un pequeño poblado rodeado de matorrales y dunas que se extienden hasta el horizonte. El sol se ponía tras las montañas rocosas y el aire adquiría un matiz rojizo. Que parecía tragarse al camión mientras avanzaba por la carretera de ripio.
24:42 La ruta que elegí evitaba la autopista principal para ahorrar tiempo, según decían los locales. Pero el atajo se convirtió en una trampa sin salida cuando un hundimiento en el terreno desvió la pesada unidad hacia una vereda secundaria, el crujido de la Tierra al ceder bajo las llantas. Me obligó a reducir la velocidad, aferrandome al volante con dedos rígidos. Todo indicaba que el camino había sido abandonado hacía años, las señales de tránsito estaban oxidadas y las escasas placas de kilometraje apenas se distinguían.
25:24 Quedaban restos de banderines polvorientos y graffitis desgastados que sugerían que otros vehículos habían intentado pasar por allí antes. Sin éxito, el camión rebotaba con violencia sobre las rocas ocultas bajo la arena, levantando nubes de polvo que se colaban por las rendijas de la cabina. Con cada golpe me recordaba la promesa de no desviarme de mi misión, entregar la mercancía antes del anochecer. El sol desapareció por completo. Apenas abracé una curva pronunciada. La oscuridad se apoderó de la vereda y los faros eran poco más que un tenue parpadeo. En la vastedad de arena y silencio Me apoyé la palma contra el vidrio para sentir el frío resplandor de los focos intentando afinar la vista.
26:21 No había más luz que la del panel de instrumentos y el corazón se me acelero al advertir que algo inexplicable se movía al borde del campo visual. No eran sombras propias del terreno, sino siluetas más humanamente alargadas, con extremidades que parecían fusionarse con la penumbra. El motor empezó a perder fuerza y el tacómetro descendió. Pensé en detenerme, pero el silencio total me lo impidió. Mis dedos apretaron el acelerador hasta el tope y sentí como el camión se abría paso con dificultad por la compresión de arena.
27:02 Al poco el motor se ahogó y todo quedó en una quietud tan densa que el motor apagado habría resultado preferible. El tacómetro marcó cero y los faros se apagaron como si una mano invisible los hubiera desconectado en la penumbra. No supe cuánto tiempo estuve inmóvil. Podía percibir el viento agitando las calvas. Plantas de chaparral. Y un peso agazapado en el asiento trasero del tráiler que sugería algo no transportado por la empresa. Un murmullo grave comenzó a levantarse como un grupo de susurros rezagados del Caminante del desierto. El aire olía a hierro oxidado y Tierra reseca. Con el corazón en la garganta.
27:51 Me obligué a hacerme del respaldo del asiento y girar el cuello despacio. La malla protectora que separaba la cabina del remolque tembló algo rozó el panel metálico con un roce seco casi arrepentido. Un sonido estridente como uñas rasgando lámina se prolongó más de lo razonable. Cerré los ojos y noté el latido de mi sien retumbar en cada célula. La respiración se me anudó. Supe entonces que las leyendas de camioneros que hablaban de criaturas del desierto. No eran simples invenciones. Con un sobresalto sentía el renacer de la vibración en el chasis y el motor encenderse de nuevo un enjambre radiante de chispas saltó del tablero y los faros refulgieron con una luz débil, apenas capaz de perforar el polvo acumulado.
28:48 El tacómetro subió con un estruendo y el vehículo emprendió un brinco. Obligándome a sujetar el volante con ambas manos mientras retrocedía súbitamente el remolque osciló de lado a lado, como si algo lo empujara desde atrás. Vi entonces a través del parabrisas, una figura erguida en la carretera era delgada, inhumana, con los brazos desproporcionadamente largos y un rostro que se disolvía en la neblina de partículas suspendidas en el aire. Sus ojos eran 2 ases blancos que refulgían como Carbones encendidos y su boca, una boca sin contornos, emitía un gemido abrupto.
29:35 El demonio del desierto repetía mi cerebro aturdido. Apreté el claxon con fuerza, pero el sonido rebotó en las rocas y se esfumó. Arrojé la palanca a marchas altas y el motor rugió con cólera. El camión se abalanzó calle abajo, dejando atrás el espejismo de la criatura flotante. Al avanzar, las tunas se abrieron para revelar un camino apenas perceptible, delineado por pilas de neumáticos olvidados. Sin detenerme, aceleré hasta que mis ojos lagrimosos advirtieron la débil silueta de unas casas iluminadas a lo lejos. Al llegar al poblado de San Ignacio, el motor perdió revoluciones y el camión se detuvo junto a una barda desvencijada.
30:28 Sin mirar atrás, bajé de la cabina y sentí el aire frío en la nuca. Los faros iluminaron un único rastro de huellas en el asfalto agrietado, huellas que continuaban en línea recta. Hacia el cerro, donde los pobladores aseguraban que vivían espíritus antiguos, me cobijé en el interior del almacén hasta el amanecer, cuando regresé con otra unidad y compañeros de ruta, hallamos la vereda vacía, tan polvorienta como siempre, sin rastro de neumáticos ni mallas metálicas retorcidas. En los registros de la empresa no constaba ningún daño al tráiler ni atraso justificado.
31:13 Desde entonces evito esa ruta. La carga llegó a destino un día más tarde, pero mi mente regresó cada noche con el eco de aquella monstruosa presencia. Guardé silencio ante los demás, sin palabras para describir lo indescriptible. Sólo supe que en el desierto, entre dunas y estrellas, algo acecha a los que se atreven a desviarse.
31:55 Buenas noches, Inframundo y a toda la audiencia. Mi nombre es Tomás Aguayo y esto me pasó en junio de 2001. Tenía 27 años. Y apenas llevaba unos meses trabajando como operador de una unidad de carga para una empresa de alimentos congelados que hacía ruta entre Aguascalientes y Zacatecas. Ese día salimos de madrugada desde San Luis Potosí con destino a Fresnillo, iba acompañado de chepe, un ayudante veterano que conocía todos los caminos del Bajío. La IDA fue tranquila, entregamos el pedido antes de mediodía. Y nos dispusimos a tomar el camino de regreso por una ruta secundaria para ahorrarnos casetas. HP me advirtió que ese camino cruzaba un antiguo puente ferroviario reconvertido en paso vehicular. No era peligroso, pero sí angosto y rodeado de monte, así que me recomendó cruzarlo con calma. Todo marchaba bien hasta que pasamos una pequeña comunidad llamada San Miguel de la encantada. Ahí la carretera se volvió solitaria. Apenas se veían casas y la señal del radio comenzó a fallar. A unos kilómetros de ahí llegamos al famoso puente. Tenía vigas metálicas y el paso era de un solo sentido. Me detuve un momento a encender los faros, ya que el sol comenzaba a bajar.
33:26 Tras los cerros, Chepe me pidió que no nos tardáramos. ¿Le noté inquieto, aunque no me dijo por qué? Cuando comenzamos a cruzar me fijé que había marcas extrañas en la orilla del pavimento, como de neumáticos derrapados y unas manchas oscuras que no parecían aceite. Avanzamos a baja velocidad y a mitad del puente las luces comenzaron a parpadear. Pensé que era un falso contacto, pero la radio también se apagó por completo. Al llegar casi al final del puente, la unidad se detuvo sola. No se apagó por completo, pero dejó de responder ni la reversa ni la directa.
34:13 Intenté arrancarla de nuevo y nada. Chepe comenzó a murmurar, oraciones, me dijo que bajáramos que no nos quedáramos adentro. Al salir, el viento se levantó de golpe, era helado, como si no fuera aire natural del lugar. Escuchamos un ruido en el monte como si alguien arrastrara cadenas. Chepe me jaló del brazo y corrimos al frente del Tráiler. Nos escondimos en la parte baja entre la defensa y el eje. Me dijo que no hiciera ruido, que ya lo había vivido antes. Le pregunté de qué hablaba, pero me hizo señas para que me callara.
34:55 Entre los árboles apareció una figura caminando. Llevaba un saco largo y una especie de sombrero ancho, pero no se le veían los pies. Flotaba apenas unos centímetros sobre el suelo. Avanzaba lento, como si nos estuviera buscando. Cuando se detuvo frente a la unidad, comenzó a arrastrar algo. Sonaba como metal pesado. Luego alzó una mano larga, huesuda, con dedos más largos de lo normal. Tocó la puerta del copiloto. 3 golpes secos. Chepe temblaba, yo no quería moverme, pero mi cuerpo estaba paralizado. La figura comenzó a rodear el tráiler y se detuvo justo arriba de donde estábamos.
35:41 Escuchábamos su respiración ronca y profunda. Entonces, sin previo aviso, se inclinó hacia abajo y metió la mano por debajo. Casi nos toca. En ese instante, las luces del tráiler se encendieron solas. Y el claxon sonó por unos segundos. La figura desapareció entre el monte, como si se deshiciera en humo. Salimos corriendo, nos subimos de nuevo y la unidad encendió sin problemas. Arranqué lo más rápido que pude. No dije una palabra hasta que llegamos a la carretera principal. Chepe sólo dijo que ese puente tenía una historia vieja que hace años un chofer. Atropelló a un hombre que vivía en el monte, un tipo al que decían el retornado porque siempre regresaba al mismo lugar donde lo atropellaron.
36:38 Nunca lo encontraron, pero dicen que su cuerpo quedó atrapado entre las estructuras del puente. Desde entonces, todos los que se detienen ahí, a oscuras, tienen encuentros con esa presencia. Algunos desaparecen. Nunca volví a tomar esa ruta. A los pocos meses chepes se retiró. Cuando intenté hablar del tema con otros compañeros, uno me dijo que no era el primero en ver al retornado. Me enseñó una foto vieja con varias unidades abandonadas cerca del mismo puente, todas sin chofer. Desde esa noche tengo una regla, si voy solo o acompañado, nunca cruzo un puente sin tocar el claxon 3 veces antes de pasar. Y jamás me detengo a mitad de uno. No necesito que me crean, solo quiero dejar esto escrito para que si alguna vez cruzan un puente por carretera en algún punto entre San Miguel de la encantada y Fresnillo, no lo hagan de noche.
37:41 Y si el motor falla, no bajen, guarden silencio, no lo despierten.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed