Feb. 12, 2026

4 RELATOS DE TERROR DE EXMILITARES EN CARRETERAS DE MÉXICO | INFRAMUNDO RELATOS

4 RELATOS DE TERROR DE EXMILITARES EN CARRETERAS DE MÉXICO | INFRAMUNDO RELATOS
4 RELATOS DE TERROR DE EXMILITARES EN CARRETERAS DE MÉXICO | INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
4 RELATOS DE TERROR DE EXMILITARES EN CARRETERAS DE MÉXICO | INFRAMUNDO RELATOS

Hola Querida familia de Inframundo.Estas son historias reales y perturbadoras narradas por exmilitares que se enfrentaron a algo que no aparece en ningún reporte oficial.En medio de la selva, la sierra y las carreteras más oscuras de México, estas presencias no humanas acechan a quienes patrullan de noche.Si eres de los que manejan de madrugada, de los que viajan solos o de los que creen que el ejército lo ha visto todo… este video es para ti.📌 MIRA TODOS LOS RELATOS DE MILITARES AQUÍ:https://www.youtube.com/watch?v=2zBF9DZy-Co&list=PLAR2U7vSu8t_-ncxaHr_pkiUtdFNMm2Td🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.📌 ¿Has vivido algo similar? Escríbelo en los comentarios y podrías salir en el próximo relato.📨 Envíanos tu historia a inframundorelatos@gmail.com💀 Encuentra más contenido en: www.inframundorelatos.com⏱️ CAPÍTULOS DEL VIDEO00:00 INTRO01:06 CRIATURA EN LA CANDONA12:25 LUMBRE EN LA SIERRA21:45 PROTECCION34:00 CON EL DIABLO ADENTRO📌 En este episodio encontrarás historias paranormales reales y relatos de terror en México, con experiencias ocurridas en carreteras, testimonios de traileros, brujas reales y sucesos inexplicables narrados en primera persona.Relatos creados para no dormir, llenos de misterio, tensión y terror real.#RelatosDeTerror #Exmilitares #HistoriasDeTerror #CarreterasMalditas #Militares #InframundoRelatos #TerrorReal #RelatosOscuros #SierraDeMexico #Criaturas #Miedo #Paranormal #HorrorMexicano #HistoriasReales #RelatosMilitares

0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido exclusivo. Muy buenos días, queridos madrugadores o muy buenas noches para todos los trasnochadores que ya están listos para escuchar. Gracias por estar una vez más aquí en Inframundo. Relatos en esta ocasión usted. ¿Que es vigilante, guardia de seguridad, oficial de policía o simplemente alguien que pasa largas noches despierto? ¿Estos relatos están especialmente dedicados para usted? Las cuatro historias que escuchará a continuación fueron contadas por ex militares. Hombres que vivieron situaciones reales, experiencias que marcaron sus vidas y que hasta el día de hoy no logran olvidar, sin más que agregar, aquí comenzamos. Criatura en la selva lacandona, relato compartido por un ex militar muy buenas noches comunitat de Inframundo. En la actualidad soy un militar, pero ya retirado. Para contar esta historia prefiero evitar dar mi nombre. Me sucedió a finales del año de

1:34 1994, estando de misión en terreno peligroso. En esa ocasión hacíamos un recorrido de reconocimiento prácticamente en medio de la selva lacandona. El peligro para la mayoría de nuestro escuadrón era encontrarnos con los zapatistas, que tenían algunos meses de haber surgido, los cuales ni siquiera eran nuestro objetivo. Pero todos hablaban del comandante Marcos y de lo que nos pasaría si no lo llegábamos a encontrar, porque nosotros solamente éramos un escuadrón de 15 soldados y ellos, según decían, se contaban por cientos para otros soldados, entre ellos yo nos preocupaban más los rumores que había sobre esa área de la selva donde explorábamos. Militares que ya habían caminado por ahí en diferentes misiones, habían reportado una criatura que se confundía con la selva. Decían que se aparecía y desaparecía en cuestión de segundos, pero además era muy agresiva. Ella era la causante de que algunos escuadrones fracasaran. Aseguraban que se había llevado a varios militares sin hacer ningún ruido, aunque de eso no había un reporte oficial. Por alguna razón ese tema estaba

3:05 prohibido hablar mucho menos se podían dar indagando de más. Mientras avanzábamos, se comenzó a escuchar un sonido raro muy a lo lejos. Eran aleteos fuertes, aunque resultaba extraño, al principio no le pusimos mucha atención. Luego nos percatamos de que ese sonido se estaba aproximando bastante rápido. Nos mirábamos unos a otros porque eso lo que se nos acercaba al parecer se desplazaba por las copas de los árboles. Eso hacía que las aves volaran despavoridas para todas partes.

3:49 Apuntábamos hacia arriba, pero no se veía nada. De pronto todo se quedó quieto y en silencio, imaginando que podría hacer. Avanzamos un poco más. De pronto frente a nosotros, como a unos 40 m, algo cayó de los árboles más altos. Por lo menos yo no alcancé a distinguir lo que era, porque rápido desapareció. Uno de mis compañeros, que además era mi amigo, me dijo Bajando la voz que eso, lo que había caído de arriba, era un animal bastante extraño. Los demás también escucharon su comentario. Entonces nos detuvimos para ver qué sucedía. Las ramas se movieron como a unos 20 m de nosotros. Todos levantábamos las armas al instante. Aunque no se nos había dado la orden de disparar así, apuntando hacia varias direcciones, nos quedamos por algunos minutos. Entonces el sargento dio la orden de avanzar con cautela rumbo a esa dirección para cubrir el perímetro deseado. Nos dividimos en 3 grupos de 5 elementos. Poco a poco nos fuimos perdiendo de vista unos de otros por la tupida vegetación.

5:17 Con la misma arma fuimos abriendo paso. No se escuchaba nada extraño, sólo los sonidos propios de la selva. Metros adelante nos detuvimos y guardamos silencio. Nada se escuchaba a nuestro alrededor, ni siquiera el avance de los otros militares. Cuando pensamos que todo había pasado de nueva cuenta, el sonido extraño se nos aproximaba, solo que esta vez por Tierra. La vegetación se comenzó a mover por todas partes de la selva. Era como si corrieran personas o animales, pero sin dejarse ver. Recuerdo que alguien dijo que podrían ser los zapatistas. Ahora sí, el sargento nos dio la orden de disparar a lo primero que apareciera.

6:12 Luego abortó la orden porque se corría el riesgo de herir a un soldado de nuestro escuadrón. Íbamos avanzando de nuevo, solo que para nuestro asombro uno de nuestros compañeros ya no estaba. Volteamos para todas partes y nada. El sargento los llamó por su rango, pero este nunca contestó. Aquellos sonidos seguían escuchándose en todos lados. Buscamos tanto arriba como abajo. Luego avanzamos unos metros entre la maleza. Era como si se hubiera desaparecido, así de 1 segundo para otro, se lo hubiera tragado la Tierra o algo se lo hubiera llevado a gran velocidad.

7:02 Por lo que ya habíamos escuchado tantas veces, sospechamos que ese animal lo había atacado. Lo extraño era que, a pesar de que se encontraba a un lado nuestro, no se había escuchado absolutamente nada. Revisamos bien el área, tampoco había huellas. A pesar de eso, por lo menos yo me sentía fuertemente observado por algo o por alguien. Nada más de ver la cara de mis compañeros, entendía que lo que estaba sucediendo ponía en riesgo nuestra seguridad. Aunque no hacía demasiado calor, yo sudaba copiosamente.

7:46 Además, volteaba constantemente para todas partes. Recuerdo que no quitaba el dedo del gatillo de mi arma. Incluso estuve a punto de disparar cuando voló un ave. Por suerte no lo hice, porque eso nos pondría en evidencia en caso de que los zapatistas se encontraran cerca de nosotros, los cuatro que quedábamos de mi Grupo decidimos avanzar para encontrarnos con el resto de los militares y nos ayudaran a buscar al soldado desaparecido. Porque por ningún motivo lo íbamos a abandonar a su suerte. Teníamos que encontrarlo antes de que corriera más el tiempo. De pronto se escucharon algunos disparos y gritos por todas partes.

8:35 No teníamos que adivinar nada, era el resto de nuestro escuadrón. Era evidente que se escuchaban bajo ataque, pero no sabíamos de quién. Nos quedamos parados porque no sabíamos hacia dónde correr. Cuando menos lo esperábamos. Algo nos embistió con fuerza a un compañero y a mí nos golpeó tan fuerte que prácticamente nos llevó arrastrando por varios metros. Fue tanto así que perdí mi arma e incluso el casco. Me levanté desorientado por el impacto. Lo único que alcancé a ver fue a un animal negro que huía.

9:19 Estaba lleno de púas y al parecer tenía cuernos. Pronto se perdió en la selva. Al mirarme me di cuenta que me encontraba herido. Me toqué la cara y se me mancharon las manos de rojo. Uno o 2 minutos después llegaron mis compañeros. A auxiliarme los acompañaba también el soldado que había sido embestido por ese animal también sangraba. Entramos en tensión porque algo se movió detrás de nosotros. De repente comenzaron a llegar. Los de los otros 2 Grupos reportaron haber visto a ese animal e incluso le habían disparado porque habían estado a punto de llevarse a otro soldado, pero este pudo pedir auxilio. Entonces los demás reaccionaron.

10:15 El Grupo uno tenía nuestro compañero desaparecido. Lo habían encontrado herido atorado sobre las ramas de un árbol. Él, aunque terriblemente afectado, sí pudo ver el animal que se lo había llevado. Lo describió tal cual yo lo había visto, completamente negro y con grandes espinas que salían de todo su cuerpo. Tenía cuernos y un hocico bastante grande. Medía aproximadamente 2 M y caminaba erguido como si fuera un humano. Alguien comentó que ese animal era una gual. Como éramos 3 soldados heridos, retrocedimos lentamente lo hicimos hasta llegar a nuestro campamento. Ahí recibimos la atención médica necesaria. Esa noche resultó de verdad inquietante porque aunque no lo veíamos.

11:15 Ese animal bestia o lo que fuera estuvo rondando bastante cerca de nosotros. Solamente de imaginármelo se me pone la piel chinita, nada más amaneciendo salimos de la selva, con lo primero que nos encontramos fue con un sinfín de huellas extrañas, parecían de un perro, pero 3 o 4 veces más grande del tamaño normal. Sin darnos una explicación, el sargento nos ordenó no contar nada de lo ocurrido. Además, su reporte al capitán sería un enfrentamiento con civiles armados que no había pasado a mayores, pero de la criatura nada iba a reportar hasta el día de hoy.

12:06 No puedo asegurar que clase de animal nos atacó aquel día. Muchas marcas quedaron en mi cuerpo y cada vez que las veo me vuelve a la mente la figura de aquella extraña criatura. Muchas veces he creído que si era un nagual lumbre en la sierra. Historia de terror compartida por el ex militar José Robles. Muy buenas noches comunidad. Para darme a entender el porqué estaba pasando por esa situación, haré un poco de contexto.

12:48 Mi nombre es José Robles. En el año de 1980 pertenecía al ejército mexicano. En ese entonces tendría un poco más de 10 años de ser militar. Tal vez por mi situación y porque no era muy hábil en algunas cosas, no había subido de rango. Aunque eso no me importaba. Me gustaba ser soldado y servir a mi país. Lo que me ayudaba era que nada me daba miedo. Además, era bueno para disparar y sabía cumplir las órdenes al pie de la letra. Una noche que andábamos de misión en la Sierra de Guerrero, fuimos víctimas de una emboscada por parte de civiles armados. Fue tan sorpresivo el ataque que a pesar de traer las armas largas en las manos, no tuvimos tiempo de repeler la agresión. De entre la oscuridad salían disparos a varios calibres, quienes viajábamos en la parte trasera de la última unidad. Llevamos la peor parte.

13:54 Me tocó ver cómo mis compañeros fueron cayendo, al menos los que me acompañaban. En medio de gritos de dolor y de auxilio, la camioneta se estrelló con el tronco de un árbol bastante grueso. Entonces, por instinto, quizá aproveché para brincar e internarme en el monte, ya no volteé para ver si había sido de las otras 2 unidades. Llegué a escuchar y sentir los zumbidos y rosones de las balas, por suerte ninguna me pegó de lleno cuando ya no pude correr más. Me detuve. Nunca se me olvida el sonido de mi respiración.

14:36 Hasta entonces me di cuenta de que ya no se escuchaban disparos, mucho menos los gritos de los compañeros. Escuchaba que algo corría entre los matorrales. Por suerte no se me había caído. Mi pistola la desenfunde para defenderme. En caso de ser necesario, caminé lo más que pude en línea recta. A pesar de ya haber andado entre la oscuridad, nunca había visto ninguna negrura tan densa como esa. Como a las 2:00 de caminar, sentí que ya nadie venía detrás de mí. Respiré un poco. Ahora el problema era saber en dónde estaba y para donde debía de avanzar.

15:22 Miraba para todos lados, pero todo era monte oscuro. Mi esperanza era encontrar algún poblado donde me pudiera ubicar y poder pedir ayuda. Voltee a ver al cielo porque escuché un zumbido de pronto sobre mí. A unos cuantos metros pasó una bola de fuego. Más adelante cayó entre los matorrales. Algunos arbustos ardieron con el impacto. Con eso se iluminó parte del monte. El fuego era de un anaranjado extraño, luego de 1 segundo para otro se apagó, dejando todo de nuevo en una completa oscuridad.

16:07 Me quedé parado sin saber qué hacer. No salía de mi asombro cuando otra Bola cruzó el cielo de lado a lado, cayendo muy cerca de donde había visto caer la otra. De nueva cuenta ardió el monte y, como había ocurrido con la anterior, toda la lumbre al mismo tiempo se apagó. Nunca había visto algo así. Entonces supuse que sería algo peligroso. Me quedé pensando si retroceder o sacarle la vuelta. En eso estaba cuando se empezaron a escuchar gritos y carcajadas.

16:47 No me da pena decirlo. Era militar, pero escuchar eso en medio de la oscuridad fue terrible. Tanto así que Por Primera Vez me dio miedo. Me llego a la mente lo que había escuchado de niño, que las Brujas volaban convertidas en bolas de fuego. Entonces empecé a retroceder porque siempre me las había imaginado espantosas. Además, sabía que chupaban la sangre. Empecé a correr porque otras 2 bolas de Lumbre cayeron bastante cerca de mí. Entonces sí caí en desesperación porque el monte era repetitivo, para donde volteaba todo era matorrales, pero además a mí se me figuraba que no avanzaba, solo daba vueltas y volví a pasar por el mismo lugar. Mi miedo era que me llegara a topar de frente con esas Brujas. Corrí, pero de nueva cuenta me ganó el cansancio. Lo hice hasta que, en contra de mi voluntad, caí al suelo y me quedé sentado.

18:00 En esa posición se fueron pasando los minutos. Me escondí entre las ramas secas porque las voces y las risas de esas mujeres ya se encontraban a escasos metros de mí. Como he hecho adrede, esas mujeres se detuvieron enseguida de donde yo estaba por los diferentes tonos de voz. Pude darme cuenta que eran cuatro personas diferentes las que hablaban y reían de manera escandalosa, conteniendo la respiración y, tal vez por inercia, volte a verlas. A pesar de la oscuridad, puedo describir por lo menos a una de ellas. La que estaba más cerca era totalmente deforme. Sus brazos casi le arrastraban por el suelo y estaba muy jorobada.

18:54 De las otras 3 sólo miraba sus figuras y escuchaba sus voces, algunas bastante roncas. Hasta que estuvieron ahí. Pude darme cuenta que no hablaban en español, parecía que lo hacían en algún dialecto extraño. De pronto, esa mujer volteó hacia mí y comenzó a oler el ambiente. Pensé que me había descubierto porque así se quedó unos segundos, pero luego todas comenzaron a caminar hasta perderse entre la oscuridad. Por temor. Ahí me quedé hasta que amaneció.

19:34 A pesar de caminar de día, no lograba ubicarme. Por suerte, cuando estaba por oscurecer de nuevo me trepé a un árbol y miré a lo lejos un caserío. A pesar de que me miraron con recelo por portar el uniforme militar, me brindaron ayuda. Esa noche me quedé a dormir con una familia. Ahí me contaron que todo ese tramo de la sierra era visitado por las Brujas. Me aseguraron que era una suerte que hubiera salido ileso de ahí. A la mañana siguiente me llevaron a un poblado más cerca, donde estuve 2 días, hasta que pasó un pelotón que iba a un rastreo de reconocimiento y me fui con ellos.

20:20 No tenían conocimiento de lo que nos había sucedido. Entonces me hicieron muchas preguntas. No me esperaba que como a mediodía, pasáramos por el mismo lugar donde habíamos sufrido la emboscada. De hecho, seguían ahí las 3 unidades. Sentí un escalofrío porque se encontraban desechas por tantos impactos de bala. Ya habían pasado 3 días desde el ataque. Entonces no había rastros de mis compañeros. Una semana después que regresamos al cuartel, supe que todo mi Grupo había desaparecido. Estaban organizando 2 grupos de búsqueda. Entonces me ofrecí a acompañarlos, pero mi petición fue denegada.

21:10 Aquellos soldados nunca fueron encontrados, nunca supe qué les pasó. ¿Tal vez fueron privados de la libertad por el grupo que nos agredió o tal vez le sucedió otra cosa más macabra? Quizás las Brujas que volaban como bolas de fuego se los habían llevado. Fuera una cosa o la otra, todos los días le doy gracias a Dios que estoy con vida. Muchas gracias por escuchar mi relato. Protección, historia de terror basada en hechos reales por un ex militar.

21:58 En 1970 pertenecía a un grupo especial del ejército mexicano. En ese tiempo andaría alrededor de los 20 años. Una mañana fui elegido para formar parte de una misión e iríamos a un área de la Sierra de Guerrero. Era un lugar muy peligroso a donde nadie deseaba ir, pero estábamos entrenados para cumplir órdenes. De hecho, ahí se habían perdido muchos militares, pero no había reporte de lo que les había sucedido. Sólo se reportaban como baja en el cumplimiento de su deber.

22:41 Se decía que en ocasiones sólo se encontraban sus uniformes. Entonces no se entregaban los cuerpos Asus familiares. También se decía que quienes habitaban ese lugar eran tan violentos que utilizaban las maneras más inesperadas y grotescas para deshacerse de sus enemigos, ya fueran grupos contrarios o el propio ejército. Se murmuraba que a los soldados eliminados se los comían como viles caníbales, por eso nunca los encontraban. En ocasiones dejaban esqueletos en los árboles. Eso lo hacían para infundir más terror. Un soldado apodado el negro, con quien había estado en otras misiones, sabiendo adonde nos íbamos a meter, me dijo un día antes de salir de la sierra que iría a ponerse una protección para poder regresar sano y salvo de ahí. Me vio directo a los ojos antes de decirme que si me interesaba hacer lo mismo lo podía acompañar. No entendí muy bien a lo que se refería, pero el simple hecho de hablar de una protección se me hizo interesante más porque estaba a unos meses de casarme.

24:04 Entonces le dije que lo haría porque estaba consciente del peligro al que nos expondríamos los siguientes 7 días. Nos subimos a un camión urbano que nos llevó a las afueras de la ciudad. Después de Bajarnos, todavía nos internamos en lo despoblado. Caminamos un buen rato por una vereda apenas marcada. Lo hicimos hasta toparnos con una vieja casa de madera que parecía estar en abandono. Mi compañero le gritó a una mujer por su apodo. Como no salía, lo hizo en 3 ocasiones más, hasta que alguien asomó la cabeza luego de mirarnos unos minutos con un movimiento de su brazo. Nos dijo que podíamos pasar y así lo hicimos. Solamente con entrar me bastó para saber que habíamos ido a ver a una bruja.

25:05 Dentro de la casa había algunas veladoras encendidas, por eso el olor a cera quemada era muy marcado, pero además olía a hierbas y a incienso. Entramos a 1/4 donde nos esperaba una mujer grande y obesa. Le preguntó directamente a mi compañero quién le había hablado de la protección y si estábamos conscientes a lo que nos exponíamos. El negro le dio un nombre, luego volteo a verme y contestó que sí sabíamos. Yo, aunque no sabía de lo que hablaban, solamente moví la cabeza de manera positiva. Esa mujer nos miró de arriba a abajo antes de dibujar una mueca en lugar de una sonrisa.

25:56 Entonces dijo que estaba bien. Nos pidió que nos diéramos la vuelta y que nos incáramos. Cuando lo hicimos me di cuenta que detrás de nosotros había un altar cuya figura principal era un diablo bastante grande, con muchos alfileres enterrados. Le faltaba un ojo, no tenía orejas y carecía de dedos en las manos y pies. La bruja, porque no puedo llamarla de otra manera, colocó sus manos sobre nuestras cabezas. Y por medio de unas oraciones extrañas, nos ofrendó al diablo. Hizo un ritual donde quemó unas hierbas en una anafrén y después, sin previo aviso, nos pinchó un brazo con el alfiler. Después lo clavó en aquella horrible imagen. Le llamó mi señor al diablo y le pidió que nos protegiera de las balas o de alguna otra arma.

27:00 Y si acaso era su voluntad, nos volviera invisibles para el enemigo. Después de eso, le hundió más los alfileres. Hasta parecía que le estuviera inyectando nuestra sangre. Cuando lo hizo. Puedo asegurar que esa figura, aunque estaba hecha con una especie de cera negra, se movió como si estuviera respirando. La mujer nos pidió que sin titubear le quitáramos un pedazo del cuerpo de aquel demonio y nos lo comiéramos. Eso nos daría la protección deseada con una navaja.

27:41 Yo le quité un pedazo de un pequeño brazo y mi compañero lo hizo de una pierna. Lo dudé un poco para llevármelo a la boca, pero tenía que hacerlo. Lo único que puedo decir es que sabía horrible, como a carne podrida. Además tenía un desagradable olor. Con mucho esfuerzo logré comérmelo tragármelo. De hecho estuve apunto de vomitar, pero la bruja no nos quitaba la vista de encima después de comerlo. Ahora sí, la mujer sonrió de una manera extraña. Cuando salimos de esa casa, la bruja nos dijo de forma amenazante que no quería volver a vernos por ahí. A mí hasta me pareció conveniente su comentario porque, la verdad, no tenía intención de hacerlo nunca más. En fin, a las 2:00 de la mañana salimos rumbo a la misión. Ni siquiera nos dieron tiempo para dormir. No le comentamos a ninguno de nuestros compañeros lo que habíamos hecho para evitar cuestionamientos. Además, yo todavía me encontraba nervioso por lo que había hecho. Hasta me sentía indispuesto del estómago. Sentía como si algo se me movía por dentro. A mediodía ya andábamos patrullando por la Sierra. El sargento nos avisó que

29:13 pasaríamos por un área peligrosa. Entonces todos nos pusimos en alerta. A mi compañero, el que también traía la protección, le había tocado en otro vehículo. Conforme avanzábamos, a la orilla del camino comenzaron a aparecer uniformes militares colgados de las ramas de los árboles. Todos tenían manchas de sangre y estaban balaceados. Era evidente que se trataba de una advertencia, no debíamos avanzar más. A pesar de lo que veíamos, no nos atemorizamos, pero sí nos puso en tensión.

29:53 De pronto nos detuvimos. Ni siquiera supe porqué bajamos de las camionetas y segundos después empezó el enfrentamiento. Sonaban los fusiles y las armas cortas. Llegué a escuchar que algunas balas atravesaban los cuerpos de mis compañeros y pegaban en las camionetas. El tiroteo duró alrededor de 40 minutos, aunque al final tuvimos algunas bajas y ya varios heridos. Yo salí ileso, no lo podía creer. De hecho, hasta me toqué todo el cuerpo para comprobarlo. No tenía ni un rozón, aunque los disparos habían cesado. El sargento, quien también se encontraba herido, dio la orden de salir de ahí.

30:42 Teníamos que avanzar un poco porque por lo cerrado del monte no podían dar vuelta las camionetas. Avanzamos dejando atrás a 2 compañeros cuidando a los cuerpos sin vida de cuatro soldados. No llevábamos más de 100 m recorridos cuando nos atacaron de nuevo, esta vez con más violencia, e incluso detonaron una granada de fragmentación. Eso hizo que nos detuviéramos de nuevo. El tiroteo estuvo intenso y en varias ocasiones escuché que me gritaban que me agachara, pero yo seguía disparando sin que las balas enemigas me tocarán.

31:25 En ese momento no pensaba que tenía una protección. La adrenalina me hacía disparar para todas partes. Ni siquiera apuntaba porque no se veía nadie. De nueva cuenta hubo bajas, se veían 6 o 7 soldados, yacían tirados en el monte. Quisimos avanzar, pero metros adelante había infinidad de cadáveres amarrados a los árboles. Entonces la orden fue retroceder a como diera lugar. Como se pudo, dieron vuelta los vehículos y al retomar de nuevo el camino. Los cuerpos de nuestros compañeros e incluso los que los estaban cuidando ya no estaban. La mayoría de los elementos se encontraban heridos y sangraban mucho.

32:19 Entonces salimos de prisa. De ese tramo de la sierra, de los 20 elementos que éramos, solo regresamos 7, entre ellos mi compañero, el negro y yo. Después supe que los 5 sobrevivientes también tenían una protección. Aquí podría terminar mi historia, pero no es así porque los siguientes años me pasaron cosas extrañas. Mientras fui militar sobrevivía varias balaceras. De hecho, en el ocaso de mi carrera recibí 8 impactos, pero me recuperé. ¿Que ha retirado del ejército?

33:00 He sufrido 3 accidentes automovilísticos bastante fuertes, pero quizás por suerte no me ha pasado nada. Hoy han pasado muchos años, aunque me encuentro viejo y cansado, no estoy enfermo de nada. Ya han muerto todos mis familiares y amigos de mi edad y yo sigo aquí. Quizás mi castigo es que sea eterno. Por haber comido parte de aquella figura del diablo. Si has llegado hasta este punto de las historias, te lo agradezco enormemente. ¿Y Cuéntame, qué te han parecido estos relatos de militares?

33:44 ¿Si usted estuviera en los zapatos de alguno de los protagonistas de esta anécdota, qué hubiera hecho usted? Lo leo en los comentarios. Continuamos con el diablo adentro. Historia de terror basada en la anécdota del ex militar Armando fuentes. Muy buenas noches, comunidad de Inframundo. Mi nombre es Armando fuentes. Hace muchos años que fui militar. En ese tiempo no era como ahora que patrullan las calles en caravana o los mandan a la guerra contra el crimen organizado.

34:33 Por lo general estábamos acuartelados. Sí, había misiones en la sierra o a otros lugares peligrosos, pero a mí. Hasta ese momento no me había tocado ir. En una ocasión le tocó al ejército apoyar en el sector salud en una campaña de vacunación. 50 elementos fuimos seleccionados, entonces acompañado de una enfermera, recorrimos las calles de algunas colonias de mi ciudad, Nuevo Laredo, en el Estado de Tamaulipas. Vacunamos niños y adultos mayores y hace tanto de eso que ya ni recuerdo contra qué enfermedad era. Como el tercer día todo transcurrió tranquilo. No me acuerdo el nombre de la calle, pero a un costado de las vías del tren llegamos a una de las muchas casas de madera. Esto lo digo con mucho respeto, era un lugar bastante precario. Como un día anterior acababa de llover, había mucho lodo por todas partes, por el ladrido de algunos perros. Salió una mujer ya entrada en años, nos estuvo mirando unos segundos al ver que era militar apurada. Me pidió ayuda para revisar a su hija. Le dije que realizábamos una campaña de vacunación, solo que la señora no me dejó terminar de explicarle. Me pedía otro tipo de ayuda porque, según sus propias palabras, la joven estaba

36:06 caminando por las paredes. Sonreí un poco y le pedí que no jugará conmigo. Pero por la actitud que mostraba la señora, además de su dura mirada, entendí que hablaba en serio. Me aseguró que ya en muchas ocasiones lo había hecho porque tenía el diablo adentro. Lo que me estaba pidiendo era irracionalmente imposible, pero como militar estaba entrenado para prestar la ayuda a los civiles. Aunque no creía en esas cosas paranormales, mucho menos en criaturas del infierno, accedí.

36:47 Le dije que le ayudaría. La enfermera también nos acompañó el lugar. Era una especie de vecindad de regular tamaño. Entonces caminamos en medio de las pequeñas casas, serían 2 en las viviendas, tal vez más. Algunos perros no seguían de cerca, pero ni siquiera nos ladraban. Cruzamos el patio volteando a los costados, podía ver a las personas, quienes curiosas nos veían pasar para que no los viéramos. Trataban de esconderse detrás de las cortinas. Era obvio que más que otra cosa, tenía miedo.

37:29 Llegamos a la humilde vivienda y nos paramos frente a una cortina que tenía en lugar de la puerta principal. La mujer volteó a vernos, nos pidió a manera de advertencia que no nos fuéramos a asustar y luego nos dijo que nos pasáramos. Abrió la cortina y se metió aún afuera. Sonreí. Volteé a ver a la enfermera, a quien ya se le notaba el miedo, me dijo que no tenía permiso de entrar a las casas. Si iba a vacunar, a quién tendría que salir o por lo menos acercarla. A la entrada solo moví mi cabeza positivamente, aunque mis órdenes eran muy parecidas a las de ella. Un tanto cauteloso, me asomé al interior. Traté de acostumbrarme a la oscuridad que estaba entrecerrando los ojos.

38:27 Estuve por unos segundos queriendo ver algo hasta que por fin distinguí una. La señora que nos había llevado hasta ahí se encontraba en 1 segundo cuartito, donde al parecer tenía su cocina. Me dijo con voz apagada que me metiera. Todavía hasta la fecha no lo podía explicar, pero había algo ahí que me decía que no debía de meterme al dar los primeros pasos. Me detuve porque me sentí fuertemente observado, ignorando aquello avance de espacio. Recuerdo que puse la mano en el arma para cualquier situación de riesgo que se pudiera presentar.

39:14 Así, a simple vista, no había ninguna muchacha u otra mujer. Me paré en la puerta de la cocina. Ahí tampoco había alguien más. Le pregunté a la señora en dónde estaba su hija. Como no respondió, le volví a repetir que no estuviera jugando conmigo. Ella solamente me veía directamente a los ojos, ya me estaba incomodando su actitud. Entonces apuntó con su dedo hacia el techo, dudé un poco para voltear, pero al hacerlo y levantar la vista no lo podía creer. Era algo imposible que hasta la fecha me llena de escalofríos recordar pegada en el techo, así como si fuera una araña.

40:04 Muy cerca de la entrada estaba una joven mujer mirándome. Sus ojos eran grandes. Muy grandes y sus cabellos largos apuntaban hacia abajo en milésimas de segundos. Traté de darle una explicación lógica a lo que estaba viendo. La miré detenidamente para comprobar que no era una muñeca, pero era evidente que no, porque de vez en cuando le escurría saliva. No se miraba que estuviera amarrada o sosteniéndose con algún arnés o algo así. Volteé a ver a la señora Quién miraba fijamente a la muchacha, le pregunté de qué se trataba, eso no lo voy a negar.

40:50 Sentí miedo porque nunca había visto una cosa como esa. No sabía qué hacer e incluso iba a sacar mi arma, pero esa joven no me había hecho nada, es más, ni siquiera hacía un sonido, solo me veía. La señora me dijo que si me movía. Su hija se me iba a echar encima. Me comenzó a decir que la jovencita estaba poseída por un demonio porque había jugado a la ouija. Según ella, ya le había pedido ayuda a un sacerdote, pero hasta ese momento no había ido nadie a auxiliarla su preocupación y por lo que me había pedido ayuda era porque se golpeaba ella sola, además en más de una ocasión.

41:38 Había intentado agredirla. Me pidió que la sometiéramos para poderla amarrar y así estarían más seguras las 2. Sin demostrar el miedo que ya tenía. Le dije que necesitaba ir por ayuda porque a mí solo se me podía caer. Entonces resultaría peor. La señora me suplicó que no le avisara a nadie porque tal vez las autoridades se la llevarían a algún hospital y su hija no estaba enferma, sólo tenía el diablo adentro. Le dije que tenía que hacerlo. Entonces la señora me asustó diciendo que si la reportaba con alguien del Gobierno, su hija se me iba a parecer todas las noches e incluso se metería en mis sueños. Escuchar eso ya era demasiado.

42:30 Sin quitarle la vista de encima, caminé a la puerta y salí. La señora Me seguía gritando a manera de amenaza, que si decía algo lo iba a lamentar. No le dije nada a la enfermera que me acompañaba, pero ese día no vacunamos más. Si es que se preguntan si di aviso a lo que miré en esa casa, la respuesta es obvia. Como militar uno ve muchas cosas, pero esto es algo que nunca he podido sacar de mi cabeza. Gracias por contar mi historia. Saludos a toda la audiencia. Después de escuchar estas historias, queda claro que hay experiencias que no se olvidan, momentos que se quedan grabados para siempre en la mente de quienes lo vivieron. Muchos de estos hombres regresaron con vida, pero algo dentro de ellos se quedó en esos lugares, en esas noches, en esos silencios que todavía pesan.

43:37 ¿Ahora la pregunta es para usted si hubiera estado ahí, si hubiera vivido lo mismo usted que haría? Déjenos su opinión en los comentarios. Su experiencia también puede ser escuchada. Si el video le gustó, no olvide compartirlo con algún amigo o alguna amiga. Me despido no sin antes desearles dulces pesadillas y nos vemos en otra emisión más de Inframundo. Relatos hasta la próxima.