July 1, 2025

4 RELATOS DE SEPULTUREROS Con RELATOS DE LA NOCHE - HISTORIAS DE TERROR

4 RELATOS DE SEPULTUREROS Con RELATOS DE LA NOCHE - HISTORIAS DE TERROR
4 RELATOS DE SEPULTUREROS Con RELATOS DE LA NOCHE - HISTORIAS DE TERROR
Inframundo Relatos De Terror
4 RELATOS DE SEPULTUREROS Con RELATOS DE LA NOCHE - HISTORIAS DE TERROR

Hace algunos años Colaboro con nosotros, Relatos de La Noche, si aun no has escuchado las historias, espero te gusten...
🔔 ¡Suscríbete para más historias como esta!
►https://goo.gl/MjkWjb

Conviértete en un seguidor de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/inframundo-relatos-de-terror--5605088/support.

0:02 Muy buen día, tarde noche. En esta ocasión les traigo un invitado muy especial. Por mucho tiempo me habían pedido esta colaboración. Mi nombre es Eric Vega, soy del estado de México. Tengo 72 años, pero mi anécdota se remonta en los tiempos que tenía 18, cuando por esas casualidades de la vida me ofrecieron el puesto de Panteonero Panteonero nocturno de mi pueblo.

1:26 Cuando me entregaron mi propio juego de llaves, me pidieron que me presentara antes del horario de cierre. Pues el empleado que cubría el horario anterior se retiraba más temprano, por lo que no me lo cruzaría. A partir de ahí debía permanecer hasta el amanecer y el mismo empleado se encargaría de abrir el panteón a su llegada. Es por eso que me sorprendí cuando en la primera jornada encontré a don Pepe en la oficina. Él era un señor mayor que al verme se levantó de la silla donde estaba sentado y me recibió con los brazos abiertos. Confundido, le dije que pensé que yo estaría solo. A lo que él me respondió que no me preocupara, pues su trabajo consistía en acompañarme en las primeras noches hasta que me adaptara él. Funesto ambiente.

2:10 ¿Qué más quería yo que así fuera? Le agradecí su cordial saludo y nos sentamos a platicar un poco. Me explicó todo lo que debía tener en cuenta, desde la advertencia de los maleantes, que en ocasiones solían ingresar, hasta la limpieza de todos los jardines que abarcaban el perímetro, aunque cuando tocó el tema paranormal. Empecé a inquietarme. Según don Pepe, a las almas de los difuntos les gusta merodear por el camposanto durante las noches, pero me dijo que no sintiera temor, pues ellos no buscan hacernos daño. No hace falta decirles que sus palabras para nada me consolaron, pero me sentí tranquilo al saber que él me acompañaría, al menos por unos días. Después de la plática salimos a recorrer los sectores y no pasó mucho tiempo cuando escuché la primera anomalía. Un hombre pasó caminando a unos metros de nosotros para perderse en la oscuridad de unas tumbas.

3:09 Les juro que me congelé al verlo. Muy diferente fue la reacción de don Pepe, que con una carcajada me contó que esa era el alma de un hombre que esperaba su mujer para unirse a él, que seguramente a ella le quedaba poco tiempo y por eso andaba recorriendo el lugar por la ansiedad. No sé qué me aterró más. Si la aparición o el escuchar a mi amigo hablar de las almas con tanta naturalidad, yo apenas podía hablar por el susto causado. Noches después ocurrió algo muy similar. Vi a una pareja de ancianos caminando por un sendero hasta llegar a un mausoleo donde desaparecieron. Don Pepe también se encontraba a mi lado en el momento e intento tranquilizarme como la primera vez. Sinceramente, en la tercera semana ya no pensaba regresar. No tenía la valentía de don Pepe para adaptarme a eso. Más todavía porque el me anunció que eran las últimas noches acompañándome, pero por otro lado no quise que sintiera que su compañía había sido en vano por lo que me presenté. De igual forma, era una noche de viernes. Lo recuerdo perfectamente.

4:23 La nochera tan negra que me daba pánico saber que algo podía parecerse frente a mí otra vez. No obstante, la manifestación de esa ocasión fue mucho más escalofriante. Caminaba, como siempre, acompañado de mi amigo, cuando de pronto un desgarrador grito me hizo saltar del susto. Por instinto, volteé la mirada y me entumecida el sobrecogimiento, un hombre de apariencia desecha. Estaba parado a un costado nuestro. Su carne podrida se caía a pedazos de su cara, mientras de su boca abierta salían nauseabundos insectos, cayendo por el percudito traje negro que usaba.

5:06 No logré escuchar las palabras que don Pepe pronunció, nada podía decirme para minimizar la lúgubre imagen. Abandoné el panteón atormentado, corriendo sin mirar atrás. Al llegar a casa le conté todo a mi padre con lujo de detalles. Le narré lo que viví desde el primer día. Su semblante pálido me confirmó que creyó en mis palabras, pero lo que él me confesó pasados unos días tocó el límite de la locura. Don Pepe, el mismo quien me acompañó durante esas noches en el Panteón, había fallecido 2 días antes de que yo comenzara a trabajar ahí.

5:48 Esa era la razón. Por la que quedó vacante el puesto aquel que yo había ocupado. La niña del mausoleo, historia basada en una anécdota real, mi nombre es Mario Conza, tengo 63 años, soy perteneciente al estado de Baja California Sur, México. La historia que les compartiré la viví en carne propia allá por el año de 1990. Trabajé como panteonero.

6:34 Entre los años 1986 y 1993. Fui testigo de infinidades de cosas que tal vez nadie las crea. Pero tengo una, la cual siempre me viene a la mente al momento de contar relatos de terror. Espero que sientan el escalofrío al escucharla tanto como yo, al vivirla. Comenzó una noche, cuando estaba recorriendo los pasillos del panteón. En un sector lateral se encontraba un mausoleo nuevo. Desde allí vi aparecer a esa niña. No era tarde, recién anochecía, pero no era el horario, ni mucho menos el lugar para que una pequeña anduviera jugando sola. Me acerqué a ella y sin que se sintiera incómoda, le pregunte que hacía en el lugar.

7:33 Aparentaba no ser mayor de 10 años. Su cabeza estaba cubierta con un pequeño velo que le llegaba hasta la cintura más o menos. A la altura donde tenía una cinta blanca sujetando su vestido del mismo color. Estaba descalza y el tono de su piel era tan claro como el de sus ojos. Con mirada tierna e intrépida sonrisa en sus labios. Me respondió que sólo jugaba, pero que ya se iba. Al preguntarle con quién estaba, prefirió volver a sonreír. Y darse la media vuelta para irse corriendo. Caminé detrás de ella para asegurarme que no le pasará nada mientras salía, pero curiosamente cruzó una abertura que tenía el panteón por un lado, perdiéndose de mi vista, todavía preocupándome por su seguridad, me incliné para ver a través del agujero hacia dónde se dirigía. Fue allí cuando me dio un susto tremendo. La niña estaba de cuclillas, observándome desde el otro lado, como si ya supiera que yo la vigilaba, pero ahora no tenía su sonrisa y su mirada desafiante.

8:57 Me provoco escalofríos. Posteriormente se puso de pie y se dio la media vuelta para caminar en dirección a una única casa que estaba frente al panteón. Me quedé pensando en ella, pero cuando la volví a encontrar dentro del panteón por segunda vez, todo se tornó perturbador. Esa vez era plena madrugada. Más de las 4:00 a. M usaba el mismo atuendo. Pero su expresión era totalmente diferente. Ni siquiera se inmutó al verme y cuando le dirigí la palabra me ignoró para después marcharse de la misma forma en la que la VI. La primera vez fue imposible no sentir confusión. Había algo en ella que me provocaba temor. Me dirigía a la casilla del ingreso y permanecía allí hasta la hora de la salida.

10:03 Esa mañana hablé con mis superiores y les platiqué la situación, pero lejos de encontrar solución, recibía cambio amenazas de despido. Si esa pequeña volvía aparecerse en el lugar, es por eso. Que al llegar la noche me propuse alejarme de esa apertura en el panteón, pero siendo las 3:00 de la mañana pasó algo que me dejó enmudecido del miedo. Sin poder entenderlo, aquella niña volvió a aparecer rondando en el mismo mausoleo. Era imposible porque estuve vigilando su entrada en todo tiempo y el portón estaba cerrado con seguro. No había otra manera de ingreso.

10:51 Rápidamente me acerque para tratar de explicarle de una vez por todas que no debía de ingresar. Pero antes de que pudiera pronunciar palabras, ella volteó para enseñarme su verdadero aspecto. Todo su cuerpo era exactamente el mismo, sólo que esta vez su rostro y manos eran los de una calavera. Me mantuve petrificado observando cómo se iba, como si su única razón por la que ingresaba era solo para casi ocasionarme un infarto. Después de que desapareció por completo. Recién recuperé el aliento.

11:32 Pasaron algunos días para que me atreviera a regresar al Panteón, pero convencí a mis superiores para que me cambiaran de turno. Sin embargo. No todo terminó con ese último encuentro. Una de esas tardes, un cortejo fúnebre acompañaba a un féretro. Me llamó la atención porque los vi dirigirse a ese mausoleo donde solía parecerse ese espectro sin escrúpulos, le pregunte en privado a uno de los dolientes de quien se trataba. Me respondió que era un vecino de la colonia. Que vivía frente al panteón era exactamente la casa donde aquella niña se dirigió al salir de aquí no dije más y me di la media vuelta.

12:23 La muerte o la parca no siempre se aparece con túnica negra y guaraña. Yo la vi manifestarse como una dulce niña, las brujas del Panteón. Historia basada en hechos 100% reales. ¿Hay que temerle más a los vivos que a los muertos? Frase muy acertada en lo que respecta, para mí me llamo Augusto José Prado, soy de Colima, México, fui panteonero hace unos cuantos años y es cuando se desarrolla la historia que les deseo compartir. Era la medianoche cuando daba unos de los recorridos rutinarios y alcancé a notar unas moverse a gran velocidad entre unas tumbas ubicadas en un perímetro sin iluminación. El propio frío que sentí me doblego las piernas, dejándome casi sin movimiento, inhalé aire como pretendiendo recuperarme, y cuando retomé el valor me encaminé hasta donde vi trasladarse a las sombras.

13:34 No soy ni seré capaz de explicar por medio de palabras el suceso que se mostró ante mi mirada. Nada aturdido, solo pude mantenerme en pie, mudo y vulnerable. Esas siluetas, en realidad eran 3 mujeres vestidas de negro, quienes, de rodillas frente a una tumba, cavaban un pozo con sus largas uñas. No hace falta ser experto en el tema para deducir que estaban haciendo brujería. Ver la profanación me enfureció tanto que el enojo fue más fuerte que mis temores. Ofuscado, inicié una serie de maldiciones mencionándoles que una condena al Inframundo era inevitable para ellas. Las 3 mujeres se alteraron al verse descubiertas y de la misma manera que las vi llegar, estas desaparecieron en la negrura de la noche.

14:28 Cuando llegué a mi casa, ese amanecer, le conté a mi esposa lo que me tocó enfrentar. Ella mostró más temor del que yo sentí al verlas, pues me dijo que las Brujas buscaban la Tierra del panteón y seguramente regresarían por más, por más que las noches siguieran su curso con absoluta tranquilidad. Las palabras de mi esposa ocupaban mis pensamientos la mayor parte del tiempo, pero no me podía permitir ser intimidado por más brujas que fueran. Y cuando pensaba que ya todo había quedado atrás. Ellas reaparecieron. Estaba recorriendo uno de los senderos que dividen los sectores de las tumbas, cuando una repentina pestilencia envolvió el aire alrededor. Al mismo tiempo escuché esas singulares carcajadas que se le adjudican a estas condenadas, y no me quedó duda de que eran ellas de nuevo cuando hicieron su aparición frente a mí. Ahora las 3 estaban desnudas.

15:31 El color de su piel era tan blanco como si fuera la de un difunto. Tenían supuraciones hediondas en todo su cuerpo y sus ojos despedían maldad pura. Giré para huir, pero un torpe golpe me deshabilitó y cayendo boca abajo sentía sus mugrosas uñas clavándose en mis brazos y piernas. Por momentos me levantaban hasta suspenderme en el aire para dejarme caer nuevamente. Ningún hombre me dio una paliza como la que esas malditas brujas me dieron esa noche. ¿Me dejaron tirado a mi suerte, contagiado por todos lados, pero por qué Dios se apiadó de mí?

16:11 Es que logré salir adelante. Sin embargo, hay algo que resultó ser lo más sorprendente de esa noche. Quise reservarlo para el final, procurando así dejar esto a su criterio. Y es que estoy casi convencido. De que serán pocos los que me crean. Mientras era brutalmente golpeado por aquellas Brujas, VI a una bestia caminar hacia donde estábamos. Lo más cercano a lo que conozco. Les podría decir que era como un perro gigantesco, de pelaje negro, villoso y de ojos rojos. A cada paso que daba iba dejando una huella en llamas en ese pasto sentí que era el fin de mi vida.

16:59 Cerré mis ojos y pedí a Dios que me ayudara. Y creo, siento que mi petición fue escuchada. Un enorme resplandor llegó hasta mis ojos, incluso teniéndolos cerrados. Pude sentirlo tan potente y a la vez de sutil presencia. Las Brujas vociferaron lamentos de aflicción para inmediatamente dejar de atacarme. El pronto silencio me indicó que ya se habían ido. Yo era de los que no creía ni en Dios ni en el innombrable. Hoy doy testimonio de que ambos existen y de que con ambos te puedes encontrar. La carta del Panteonero, Historia basada en hechos reales.

17:57 El siguiente relato lo vivió un integrante de mi familia hace muchos años. Él ya no está con nosotros en este mundo y debido a la gravedad del problema en el que se vio envuelto, no daré nuestros nombres verdaderos. Espero sepan comprender, mi nombre es estela, soy de México. Esto sucedió en la época en que la delincuencia comenzaba a dominar territorio. Una madrugada, mi pariente, a quien llamaré Miguel, llegó a casa visiblemente preocupado y alterado. Mi padre se acercó a él para cuestionarle sobre lo que le sucedía, pero este no quiso dar muchas explicaciones. En esos tiempos, Miguel trabajaba como sepulturero en el panteón local.

18:50 Era de esperarse que dicho empleo le pudiera ocasionar el estrés con el que mi padre lo justificó, pero los días pasaban y su condición empeoraba cada vez más. A tal punto que nos sorprendió al decirnos que se mudaría a vivir a la oficina del Panteón. Proviéndonos terminantemente visitarlo un mes después de que empezó todo, lo encontraron sin vida en una cama. La expresión de su semblante exponía un horror inimaginable sobre un mueble. Había una carta sellada, escrita a mano por él mismo, dirigida hacia nosotros. Es así como conocimos su espeluznante historia, misma que les compartiré ahora.

19:40 Llevaba ya 2 años ejerciendo el oficio de sepulturero. Cuando una tarde unos hombres aparentemente normales se acercaron a la oficina para solicitarle un servicio, en su carta dejó escrito que en realidad esa gente pertenecía a una banda delictiva que, en definitiva, lo obligó a realizar los robos de unos cuerpos con fines desconocidos. No se pudo negar, pues caso contrario, toda nuestra familia corría peligro. Fueron 3 los cuerpos señalados quienes fueron recientemente sepultados. Luego de fallecer en un accidente debía desenterrarlos y volver a Sepultarlos féretros vacíos.

20:27 Luego de trabajar toda la madrugada para cumplir la orden, esa gente se alejó del panteón con aquellos cuerpos sin volver a verlos nunca más, no obstante. Es aquí cuando empieza su calvario. Los fallecidos sustraídos eran una joven familia, padre, madre e hijo. Fue al infante con quien tuve el horrendo encuentro. A los pocos días eran las 3:00 de la tarde. Él se encontraba cortando las malezas altas de un sector donde había unas lápidas añejas. Cuando las risas de un pequeño niño lo hicieron voltear, juraba que se trataba del mismo pequeño a quien había desenterrado noches antes.

21:19 Lo reconoció por su vestimenta y su fisionomía. Todo coincidía perfectamente. Trato de alejarse del sitio, pero aquel pequeño se lo evitó. Pues en un momento dado, El Niño se dio la media vuelta para enseñarle que su cara parecía no tener rostro. Era una sola masa de carne purulenta, carente de ojos, nariz y boca. Miguel cayó sentado al perder las fuerzas de sus piernas. Comenzó a gritar del susto al presenciar que ese pequeño caminaba lentamente hacia él. Resignado, se cubrió los ojos esperando la voluntad del espectro, pero este desapareció justamente con sus Risas. 2 noches después se topó con el espíritu del hombre. Se le presentó con la cara desfigurada, también quien, moviendo sus ensangrentados labios, se burlaba a carcajadas de.

22:23 Según redactó en la Carta, esos espectros lo amenazaron con seguirlo a donde quisiera que vaya. Es la razón por la que se mudó al Panteón, intentando así protegernos a nosotros. Cada vez se le manifestaban de formas más perturbadoras, llegando incluso a provocarle desmayos. Lo extraño era al despertar. Encontraba cientos de gusanos vivos regados en todo su cuerpo. Buscó ayuda en la Iglesia, pero por la culpa que sentía nunca se animó a platicar con alguien sobre eso.

23:04 Es así que cargó con el martirio hasta el último aliento. Sin embargo, hay un párrafo que figura al final de la Carta, al cual considero lo más impactante de todo. Pues nunca creí que algo así le pudiera suceder a un ser humano. Con evidente falta de pulso, escribió, sé que mi final se acerca. Ahora ellos tienen cabezas, sus cuerpos ya son los de una bestia. Seguramente se preguntarán sobre la ausencia de la mujer en la Carta. Pues es un misterio que hasta el día de hoy nos acompaña. Pero hay algo que, en cierto modo, nos ayudó a comprender un poco lo que causó el flagelo de Miguel. Meses después de su fallecimiento, en un pueblo vecino, encontraron en el fondo de una casa recientemente abandonada los cuerpos ya sin piel de un hombre y de un niño. Ambos no tenían cabeza.

24:11 Tanto en esa casa como dentro de una fosa encontraron elementos propios de ritos satánicos. Los restos de la mujer nunca fueron encontrados. Nuevamente.