4 Relatos Aterradores de Familiares Oscuros - Madrugadores - Inframundo Relatos
Feliz madrugada, fieles del terror. Si estás despierto a esta hora, es porque la oscuridad te eligió. Ponte cómodo… lo que viene es real. Algunas familias esconden secretos que jamás deberían contarse.
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familia, secretos, terror real, apariciones, espíritus
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0:00 No entren al cuarto de mamá basado en hechos reales. Cuando yo era joven tenía unos vecinos que vivían frente a mi casa. Esta estaba conformada por una jovencita de 15 años, su hermanito menor de 8 años y un bebé de uno. Su madre tendría unos 30 años aproximadamente. Era una familia como cualquier otra, pero no sabían la desgracia que les esperaba. Un día normal recibieron la noticia que llegaría un sobrino de parte del papá, por cierto, al no mencionar que sólo se sabía que se había ido al extranjero a trabajar.
0:45 Nunca supe si fue real o no, pero el caso es que el muchacho se mudó con la familia para vivir unos cuantos días. Ahí todo iba normal, se comportaba como un muchacho cualquiera. Pero había algo que notaba raro en el ya que no convivía con nadie del vecindario, solo con las personas de su casa, pues eran su familia. Obviamente, en una ocasión lo miré caminando rápido y desesperado, como si algo le hubiera salido mal. Poco a poco lo empezaba a ver más raro y sospechoso. Por las noches yo salía a fumar afuera de la casa y lo escuchaba hablar y gritar como si algo lo molestara.
1:28 Lo único que pasaba por mi mente era que estaba preocupado, quizá por no encontrar trabajo o algún otro problema parecido. La muchacha de la familia. Debo mencionar que estudiaba conmigo, así que en una ocasión decidí preguntarle acerca del por qué se comportaba así aquel muchacho que vivía con ellos. Ella solo me contestó que todo estaba bien y que no debía importarme. Ella era una chica muy inteligente. Además de ser muy atractiva, quizá por eso me interesé de que se encontrará bien, ya que siempre había querido salir con ella. Un día llegó a la escuela golpeada y casi llorando le pregunté que le había sucedido, a lo que me contestó que se había caído, que estaría bien durante el día.
2:17 Pero yo sabía que algo estaba mal y algo estaba sucediendo en su casa. Al día siguiente supe la peor noticia de mi vida. La familia había sido asesinada brutalmente de una manera cruel y desgarradora. La chica y su madre habían sido violentadas varias veces y posteriormente asfixiadas, mientras que los niños no entraron en detalle de cómo habían fallecido. El perro de la familia también sufrió un cruel destino con varias apuñaladas. Y el asesino fue encontrado colgado en su habitación. En los hechos encontraron una nota en la habitación de los niños donde decía la siguiente escritura, pase lo que pase, no entren al cuarto de mamá.
3:06 La joven se encargó de vigilar Asus hermanos mientras batallaba tratando de salvar a su madre y a su familia. Nunca se supo cuál fue el motivo del asesino, al parecer el chico. Tenía problemas mentales que los llevaron a cometer tal acto de violencia, del cual se sintió culpable y decidió quitarse la vida. La casa fue vigilada por la policía durante días, pero los guardias no soportaban las noches a solas, ya que mencionaban que las luces se prendían solas y que escuchaban gritos y ruidos de cómo los muebles se caían solos. Han pasado años de lo que aconteció.
3:47 Y se han contado diversas historias. Dicen que por las noches se escuchan gritos e incluso se han visto sombra cerca de la casa. Muchos jóvenes han entrado a la Casa por rebeldía y curiosidad. Se dice que todo aquel que entra en la habitación de la madre tiene pesadillas por las noches. Mencionan que en sus sueños ven cómo asfixian a una mujer joven y bella diciendo Pase lo que pase, no entren al cuarto de mamá. La casa de mi madre, relato basado en hechos reales por marisol Damián Sánchez.
4:33 A mi mamá hace muchos años le vendieron una casita. Lo raro es que el que se la vendió se la vendió en pagos sin conocer a mi madre. Eso se nos hizo raro, pero en fin. En esa Colonia es muy normal que la gente consuma y venda estupefacientes. Una madrugada, viviendo ya en la nueva casa, a un lado se comenzaron a escuchar disparos. Mi mamá, su esposo y mi hermanita se escondieron bajo la cama en 1/4. ¿Después de algún tiempo una señora buscaba a su hijo, pero ahora ustedes que escuchan esto, saben qué le pasó al hijo de la señora? Y no fue la única desaparición esa noche. En esa casita pasan cosas muy raras y no sabemos si fue por los sucesos que acontecieron o cuál sea el motivo. Mi mamá dice que cuando su esposo se iba a trabajar, enseguida sentía como alguien se metía a su cama y se acurrucaba junto a ella.
5:35 Ella ya se acostumbró a estas cosas paranormales. En una ocasión que se metieron nuevamente a su cama, mi madre se atrevió a voltear. Y vio un hombre con una camisa de cuadros. Con mucho miedo le preguntó qué es lo que quería. El hombre le contestó que nada, que sólo quería estar junto a ella para después de unos minutos, desaparecer frente Asus ojos. Siempre en esa casa se escuchaban pasos, pero arrastrados. Un día mis hijos y yo fuimos a visitarla y estábamos todos reunidos, platicando. Cuando de pronto mis hijos y yo, que somos muy sensibles a estas cosas, volteamos hacia la puerta y vimos cómo entraban unas sombras en forma circular. Estas entraban una detrás de otra y de pronto se desvanecían. Solo nos miramos entre nosotros con una gran sensación de escalofríos.
6:32 Luego de eso nos retiramos con algo de miedo. Algo extraño pasaba en casa de mi madre, pues. Extrañamente, en ocasiones recibía mensajes de texto de personas que ya no estaban con nosotros, pues habían fallecido. Los mensajes sólo decían Hola, pero por miedo a recibir una respuesta, nunca contesté. Espero les hayan gustado estas experiencias. Saludos. La anciana basado en hechos reales ocurridos a Rodrigo Varela. Yo vivo en Tijuana, Baja California. Esta historia me la contó mi padre hace algunos años, se las relataré como él me la contó.
7:31 Ese día fui al centro, tenía que comprar unas telas que ocupaba para mi hija, para un trabajo de la escuela. Llegué a la tienda parisina. Esa que está por la calle tercera serían como las 5:30 de la tarde, en ese tiempo oscurecía temprano por el cambio de horario, compré lo que necesitaba y salí de la tienda. Tenía que caminar unas calles para tomar un taxi de ruta. Llegué a la esquina y compré 3 donas, donde está una tienda DAX entre la tercera y Constitución. Esperando que el semáforo se pusiera en siga para cruzar la calle, se me arrimó una viejita pidiéndome ayuda para cruzar.
8:13 También le dije que sí y le regalé una de las donas de pan para que se la comiera. Al ir cruzando la calle tomé su mano y la sentí bastante fría, la verdad. Me estremecí de pies a cabeza los vellos de mi piel se me erizaron. Sentí un frío anormal que recorrió todo mi cuerpo. Supuse que era por el cambio de horario, pero sólo buscaba una explicación lógica, lo cual no la había. La anciana apretó mi mano y me miró sonriente. Pude ver que Lucía pálida, Demacrada y no tenía dientes. Caminaba muy lento, se me hizo eterno cruzar la calle, quizá por esa sensación de miedo que sentía cuando llegamos a la otra esquina.
8:59 Me soltó y me dijo Sonriendo, gracias joven. Le daré un consejo, no confíe en todo lo que ve y acérquese a Dios. Él todo lo puede claro, señora, gracias por el Consejo, le respondí al tiempo que la bolsa que traía se me caía de las manos, me agaché para levantarla. Cuando volteé, la señora ya no estaba, la busqué con la mirada entre la gente que caminaba, pero no la VI. Además, era imposible que caminara tan rápido. Me encogí de hombros y seguí. Tenía que caminar otra cuadra para tomar el taxi. Cuando llegué a la siguiente esquina en la calle cuarta, miré que alguna gente estaba apuñada mirando algo en el piso.
9:44 Me acerqué para ver qué veían y lo que vi me llenó de asombro y miedo. Era la viejita que estaba tirada junto a la dona que le había dado. Hacía unos momentos la habían atropellado al querer cruzar la calle. Ahora entendía el por qué había sentido su mano fría y esa extraña sensación de miedo. Sentí tan horrible que me puse helado y pálido. La vista se me nubló. En eso una mujer lo notó y me sostuvo, me ayudó a sentarme en la banqueta. ¿Se siente mal? Me preguntó, a lo que respondí que sí que acababa de cruzar con esa anciana por la calle hacía unos 5 minutos. No puede ser, ella tiene muerta como media hora. ¿Cómo pudiste verla?
10:32 ¿Ves esa dona tirada en el piso? Yo se la di hace 5 minutos. La mujer se puso pálida al escuchar esto, nos levantamos y nos fuimos, ya no quise saber más del asunto y me fui a mi casa. No sabemos cuándo vamos a vivir algo paranormal fuera de este mundo ni cómo lo vamos a ver. Mi hermano desapareció. Relato anónimo basado en hechos reales, un hecho que marcó mi vida para siempre.
11:14 Sucedió durante el verano del 87. Yo tendría unos 8 años y mi hermano Daniel tenía 6 años. Era verano y como mis padres trabajaban, no podían encargarse de nosotros. Nos enviaban a casa de mi abuela. Ella tenía un gran terreno, muy cerca de Un ejido en altamira llamado Lomas del real. Mi abuela criaba cerdos y pollos. Nunca tuvo problemas en recibirnos, pero no nos atendía y se desentendía de nosotros. Casi siempre estaba ocupada atendiendo Asus animales. En cierta forma nos agradaba aquello hacíamos lo que queríamos.
11:58 La única regla era que no podíamos alejarnos de la propiedad y no salir de los límites de la misma. Eran terrenos casi deshabitados y había vecinos a lo lejos. Nuestra rutina era levantarnos con el canto de los gallos, desayunar y alimentar a los pollos. Después de eso éramos libres. Jugábamos con el perro en una llanta que teníamos en el columpio y también a las escondidas. Sin embargo, pronto nos aburrimos. Conforme pasaban los días, nuestros recorridos eran más lejos de la casa, a los límites de la propiedad. Fue entonces que en una de esas incursiones descubrimos a lo lejos, en un terreno vecino, una vieja casa de madera. Estaba abandonada y con las ventanas tapadas. La tentación por ir a aquel lugar fue abruptamente disuelta por el llamado de la abuela, que nos mandaba llamar a lo lejos. Regresamos esperando un regaño y nos levantó para merendar. Esa noche recuerdo que mi hermano y yo hablábamos de la casa abandonada.
13:07 Nos parecía un gran misterio y nuestra curiosidad, aunada a un aburrimiento y ganas de aventuras, nos obligaba a ir a aquel sitio y a explorar. A pesar de la advertencia y la reprimenda de nuestra abuela, el día siguiente pasó lento y planeábamos visitar la casa. Al caer la tarde, cuando la abuela estuviera muy ocupada alimentando los cerdos, es lo que haríamos al llegar el momento. Inventamos el pretexto de ir a sacar agua del pozo. Vigilamos que la abuela estuviera distraída y corrimos a la cerca. Pasamos por debajo de la alambrada y nos metimos con trabajo.
13:50 Entre la mala hierba crecida. Llegamos a la parte trasera de la casa abandonada. En donde había una vieja letrina, notamos que, a pesar de ser muy tarde, estaba todo en silencio. Algo raro, ya que a esas horas Escuchabas el graznido de los cuervos y aves que regresaban a las ramas de los árboles para pasar la noche. No se escuchaba ni siquiera grillos en el ambiente. Con ese silencio los nervios me invadieron y noté que algo no estaba bien. Le dije a mi hermano que debíamos volver, que regresaríamos en la mañana, ya que la oscuridad caía sobre nosotros.
14:33 En ese momento, con una cara de molestia me vio y me dijo que tenía que ir al baño, que no se podía aguantar las ganas de ir. Le dije que corriéramos a casa y me dijo que no podía. Entonces pensamos en la letrina, estaba ahí abandonada, así que no había problema. El entró y cerró la puerta mientras yo me quedaba fuera observando la casa. Algo raro había en ella. Me acerqué a las ventanas para ver si podía haber algo y noté que no había nada, solo abandono y tablas rotas. Extrañamente vi a lo lejos una mecedora que parecía haber sido usada.
15:14 No tenía rastros de polvo. La curiosidad me hizo ir a la parte de enfrente para ver mejor. Y el resultado fue el mismo, total abandono. Pero sin embargo, la puerta no estaba tapada con tablas, solo las ventanas. Pensé que quizá los dueños venían de tanto en tanto estaba ya oscuro. Cuando fui por mi hermano me tardé un momento así que debía de haber terminado de hacer lo suyo. Al llegar a la letrina, toqué y pregunté si ya había terminado al no obtener respuesta. Abrí la puerta de la letrina y vi con extrañeza que no estaba. Comencé a gritarle pensando que quizá me había ido a buscar al no verme y rodé la casa.
16:02 No había rastro de él. Pensé que quizá había regresado a la casa y corrí al llegar. Ya mi abuela preparaba la cena. Le pregunté por mi hermano y con cierto desinterés me dijo que no lo había visto, que andaba conmigo. Yo corrí al cuarto a buscarlo y alrededor de la casa, a los lugares donde comúnmente jugábamos, no estaba. Fue entonces que un escalofrío, seguido de un sentimiento de preocupación, me recorrió la nuca y la espalda. Quizá había caído por el agujero de la letrina y estaba atrapado entre el excremento. En ese momento le salieron alas a mis pies y corrí como nunca, pensando en mi hermano, ahogándose entre la suciedad. Llegué a la cerca y pasé por la alambrada y como pude fui a la letrina.
16:53 Llevaba una lámpara en mano y me asomé por el agujero, esperando ver un asqueroso cuadro con mi hermano lleno de mierda hasta el cuello y pidiendo ayuda. ¿Sin embargo, cuál sería mi sorpresa? Que no había suciedad y tampoco estaba mi hermano denotando el abandono. Ni siquiera pude ver las heces que supuestamente había arrojado mi hermano en su urgencia. Estaba todo limpio, confundido y con miedo. Grité lo más fuerte que pude. Rodeé de nuevo la casa e intenté abrir la puerta principal sin éxito. Me regresé a la casa de mi abuela con la esperanza de que ya Daniel estuviera ahí.
17:36 Llegué con el corazón saliéndose, me de pecho y mi abuela comenzó a regañarme y preguntar por mi hermano. Sin saber qué decir, le dije la verdad que habíamos ido a la casa abandonada y que él entró a la letrina y ya no lo volví a ver. Mi abuela dibujó en su rostro un gesto de terror que nunca he podido olvidar y que tan solo me preguntó que fueron a donde en eso dejó todo lo que estaba haciendo y salió corriendo. Intenté irme atrás de ella y se volteó con un gesto de severidad en su rostro y me gritó como nunca lo había hecho. Regrésate, lávate y vete a dormir. Cierra todo y no se te ocurra salir pensando en la paliza que nos esperaba a mí y a mi hermano. Una vez que lo hallaran, me dirigí a mi cuarto y me acosté pensando en qué estaría siendo Daniel o dónde estaba. Sería la medianoche que súbitamente abrieron la puerta del cuarto.
18:35 Era Daniel. Un sentimiento de alegría me invadió al verlo parado en la puerta, con el rostro pálido e inexpresivo. ¿Pensé que quizá mi abuela se lo había cuereado y le pregunté, dónde estuviste? ¿Por qué te fuiste? Le reclamé con firmeza. ¿Él, mirándome, me dijo algo que me dejó extrañado Martín, Por qué te fuiste tú? Antes de responder vi que se acostó en su cama con la mirada perdida y viéndome fijamente al rostro, me acomodé en mi cama para dormir. Pero antes de eso noté algo raro en mi hermano. Estaba descalzo y tenía los pies llenos de lodo.
19:17 No le di demasiada importancia. Sabía que era sucio y que a veces se acostaba sin bañar. Entonces traté de dormir. Agarraba el sueño cuando Daniel me hizo otra extraña pregunta que respondí por inercia y entre dientes, ya que el sueño me estaba venciendo por la mañana desperté solo para darme cuenta de que la cama de Daniel estaba hecha, como si no hubiera dormido ahí. En eso escuché unas voces conocidas. Eran mis padres. Algo me pareció raro, ya que faltaba mucho para que regresaran por nosotros. Al ir a la sala VI que mi mamá estaba sentada en el mueble llorando y mi abuela le intentaba consolar. Mi padre estaba fuera fumando un cigarro y hablando con unas personas, unos rancheros, que comúnmente venían a visitar a mi abuela y unos vecinos.
20:12 ¿Qué pasa? Pregunté con angustia. Mi mamá, al verme, corrió a Abrazarme y lloró con más sentimiento. Me beso y me miró con detenimiento y me dijo. Vete al carro, amor sin entender qué pasaba. Salí y mi papá se me quedó viendo con alivio, pero tenía el rostro desencajado. Me dijo que me subiera al carro y los esperara. Y de pronto lo supe por unos vecinos que platicaban cerca del vehículo. Habían encontrado la ropa de mi hermano a unos kilómetros de ahí por un camino de Tierra que llevaba Un Ejido que se llamaba las flores. Estaba ensangrentada. Rota y llena de lodo.
20:54 Pero de él no se sabía nada. Mi abuela lo había buscado toda la noche y los vecinos le ayudaron. Entonces recordé la última pregunta que la noche anterior me hizo mi hermano Martín, estoy vivo. Nunca encontraron a Daniel ni su cuerpo ni un solo rastro de él, a excepción de su ropa. Jamás volvimos a saber de él o de lo que le había pasado hasta la fecha. Sigue siendo un misterio. Hasta aquí los relatos del día de hoy no me queda más que agradecerles por escucharnos en otra emisión más. En este podcast de Spotify nos vemos en más historias de horror con Inframundo.
21:46 Les deseo una aterradora noche y dulces pesadillas.
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