April 14, 2026

4 NOCHES DE TERROR EN GASOLINERAS

4 NOCHES DE TERROR EN GASOLINERAS
4 NOCHES DE TERROR EN GASOLINERAS
Inframundo Relatos De Terror
4 NOCHES DE TERROR EN GASOLINERAS

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🎙️ Relatos de Terror Reales porInframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros ysucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilocinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedoy ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron parasiempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

• Historias paranormalesreales

• Relatos de terror enMéxico

• Relatos de carretera

• Relatos de traileros

• Brujas reales en México

• Terror narrado enprimera persona

• Relatos para no dormir

• Misterio y sucesosinexplicables

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0:00 Buenos días, queridos madrugadores, los saluda a su amigo Inframundo, a todos los estudiantes que ya van camino a la escuela. Medio dormidos, pero cumpliendo. Gracias por escucharnos aquí comenzamos la aparición de la anciana. Mi nombre es Rodrigo peñalosa, trabajo para una empresa de encomiendas. El relato que van a conocer esta noche lo viví yo mismo.

0:42 Hace un par de años atrás viajaba en mi coche hacia el estado de Veracruz para dejar unos paquetes. En esos días recién comenzaba a recuperarme de una enfermedad que me dejó casi reconocible. Había bajado de peso y apenas recuperaba mis fuerzas. Faltaba poco para llegar, pero mi cansancio ya era incontrolable, motivo por el cual decidí estacionarme en una gasolinera donde podía descansar un poco, al menos para después retomar el trayecto. Luego de comprar unos cigarros en la tienda, me metí dentro del auto para descansar. No había zona urbana cerca.

1:28 La gasolinera estaba al costado de una carretera rodeada de montes. Eran como las 4:00 de la madrugada cuando ya dormitaba. Me desperté con el ruido que hacen las puertas de los autos cuando se abren al abrir los ojos y revisar. Efectivamente, una de las puertas de la parte trasera estaba abierta. Asustado, me reincorporé rápidamente, pero no encontré a nadie dentro. Incluso tampoco vi a nadie cuando me bajé del coche para revisar afuera. A unos metros, las luces de la gasolinera disipaban un poco la oscuridad de la zona, pero aún así no divisé presencia alguna.

2:16 Estuve unos minutos tratando de analizar la situación. Decidí mover el auto hacia otro lugar más iluminado. Cuando me Subí y estaba a punto de darle arranque, sentí esa cosa presionando mi pecho contra el asiento. Alguien me agarró desde atrás, alguien de quien, aterrado, intenté zafarme, pero ni siquiera me podía mover. Poco a poco logré subir mis manos hasta que sujeté lo que me atacaba. Fue la cosa más fría que toqué en mi vida. Sentí un repugnante aliento junto a esa tenue risa sonar detrás de mí.

3:00 Dirigí mis ojos hacia el vidrio retrovisor y recién pude ver a esa presencia. Era una lúgubre cara de anciana cuyos ojos me observaban ofuscados. No eran brazos los que me apresaban. Era una especie de tela lácida y Rugosa tal cual estuviera cubierta de Tierra. Tenía mugre por más que intenté gritar. No pude esa aparición, me sostuvo hasta que perdí el conocimiento. Me desperté dentro del auto, solo estupefacto.

3:40 Las náuseas fueron instantáneas. Abrí la puerta del carro y caí arrodillado con ese pestilente olor aún grabado en mi olfato mientras vomitaba. Solicité ayuda a los empleados de la gasolinera. La ambulancia tardó un poco en llegar, pero por suerte me llevaron a tiempo hasta la Cruz Roja del siguiente pueblo en ese preciso momento en el que sufría un pre infarto. Al paso de las semanas me recuperé un poco buscando saber lo que me había sucedido. Regresé una tarde a ese mismo lugar acompañado de mi esposa.

4:22 Nunca antes experimenté un horror tan grande como el que viví. Cuando los empleados del lugar me contaron lo que se aparece en esas noches, ellos aseguran que no fue una bruja lo que me atacó como lo pensé en un principio. Pues muchos de los que tuvieron el encuentro con ese ser a los pocos días fallecieron de una u otra manera. Por lo tanto, aseguran que se trataría de la mismísima muerte. Hoy en día tengo la dicha de estar con vida, pero quizás se lo debo a ese mismo espectro con el que me encontré aquella noche. Pues por el miedo que sentía al conocer los testimonios de los empleados, acudí con una curandera para recibir ayuda. Ésta me dijo que yo cargaba con una brujería desde hace tiempo, de lo que por suerte logró quitármela, porque seguramente yo ya hubiera fallecido, tal cual les ocurrió a los que fueron anticipados por el mismo ente. Las apariciones de la gasolinera buenas noches mi nombre es Fernando Villalobos, soy del

5:53 estado de baja California, México. Deseo compartirles unos eventos paranormales que sufrí cuando en una gasolinera de mi ciudad. Les juro que, según los empleados actuales, dichos acontecimientos se siguen repitiendo. En ese entonces yo tenía 26 años cuando empecé, trataba de recuperar la reciente pérdida de mi antiguo trabajo, por lo que pretendía poner todo de mí para que en este nuevo empleo me fuera mejor. Sin dudarlo, solicité a mi jefe doblar turnos. El horario nocturno fue el que me tocó cubrir.

6:35 Por aparte éramos 2 los encargados de la tienda, en tanto otros 2 atendían a los que solicitaban combustible. No teníamos mucho contacto con ellos debido a la demanda de servicios. Diversas personas entraban y salían en toda hora del local. Fue una madrugada de domingo. ¿Cuando una señora acompañada de 2 niños ingresaron afuera, vi a quien supongo era su esposo cargando su auto de gasolina, en tanto la mujer le preguntaba al más pequeño, qué botanas elegía?

7:16 El otro permanecía parado a su lado, contemplando el silencio luego de eso. La mujer se acercó a nosotros e hizo la compra para posteriormente retirarse de la gasolinera con su marido. Me resultó curioso que en ningún momento esta le presentó atención al niño más grande. Noches después ingresó un señor con el mismo niño que yo había visto junto a la mujer. Supe entonces que quizás El Niño era de esos tantos que piden limosna o algo así, pero su ropa no parecía precaria. Más bien era un niño bien cuidado. Seguí con mis ojos a los 2 mientras salían de la tienda. Esta vez el extraño acompañante también fue ignorado. Al paso del tiempo, El Niño no volvió a aparecerse hasta que llegó una de esas inusuales madrugadas en el que el lugar quedó vacío y lo vi cruzar fuera de la tienda. Le cuestioné a mi compañero si lo conocía. Fue entonces que sentí un gélido aire recorrer mi cuerpo cuando me dijo que ningún niño de esas características ingresó a la tienda en esos tiempos.

8:41 Las cámaras lo atestiguaron mi compañero, decía la verdad. No obstante, 2 noches después volví a verlo, no más que ese encuentro fue el más espeluznante. Estaba reponiendo los estantes de botanas, entre tanto mi compañero atendía a una pareja, fui hasta el depósito a buscar más mercancía. Cuando me incliné a levantar una caja, las luces se apagaron. Simultáneamente. Al momento en el que sentí que alguien me tocó el brazo aterrado, solté la caja. Fue la mano de un niño asustado y casi corriendo. Fui hacia la llave para encender la luz, pero esta no funcionó, sin embargo.

9:35 La visión que tuve fue lo suficientemente concreta. A unos metros de mí apareció aquel mismo niño, pero él no estaba solo. Una pareja adulta posaba tétricamente a su lado. Sus cuerpos eran básicamente Cadavéricos, Demacrados, purulentos, desechos. Podía haber trozos de piel colgando de sus cuerpos. Como si la putrefacción los consumiera desde hace tiempo. No percibió olor alguno, sólo un frío indescriptible. Esos eran fantasmas. Salí horrorizado del depósito.

10:20 Fui directo hacia mi compañero, tambaleando, sin casi poder mantenerme en pie. Los clientes aún estaban con él. ¿Podrán darse una idea de cómo estos se espantaron? Al verme así estuve dentro de la oficina del jefe hasta que logré recuperarme un poco. Uno de los empleados que atendí a los cargadores de la gasolina me acompañó. Fue él quien me contó lo que realmente yo había visto, un matrimonio junto a su pequeño hijo. Tuvieron un accidente automovilístico justo al frente de esa gasolinera años atrás. Cuentan que cuando sacaron sus cuerpos dentro del auto, los colocaron cerca de la puerta de la tienda mientras aguardaban emergencias, quienes llegaron cuando ellos, lamentablemente, perdieron la vida.

11:19 Desde entonces sus almas se manifiestan dentro del local como si hubieran quedado atrapados allí o tal vez porque se niegan a alejarse del lugar donde dieron sus últimos suspiros. En varias ocasiones llevaron a un sacerdote para que bendijera el lugar y ofrecieron misa por el eterno descanso de sus almas, pero las apariciones regresaban al poco tiempo. Mientras tanto, los empleados experimentan el escalopiante suceso, las cosas se mueven solas, se escuchan lamentos y unos pocos vieron a los difuntos caminar tanto dentro del lugar como fuera de este.

12:02 Sin embargo, nadie pudo hacer algo para que ellos encuentren La Paz. Yo dejé el trabajo luego de cuatro meses. La bestia de la gasolinera viajábamos hacia Ciudad de México aquella madrugada de septiembre del año de 1988. La carretera, iluminada sólo por los brillos incandescentes de los faros, anunciaba que la noche sería oscura y sin una. Yo viajaba junto a un amigo llamado Salvador Chavita, como le decíamos en la Colonia, nuestra única intención era llegar a la gran ciudad en busca de su hermano, quien pasó sus vacaciones allí, esto que les contaré sucedió realmente a petición de Chavita, Estacionamos en una gasolinera para comprar algunas botanas.

13:17 Faltaban algunas horas para llegar al destino, por lo que accedí. La tienda estaba vacía. Cuando ingresamos, un muchacho nos atendió risueño, pese a su notable cansancio expresado en unos ojos que a la vez me transmitieron una cierta incomodidad. Hoy sé que debí prestarle más atención a ese sombrío presentimiento. Luego de hacernos algunas preguntas que sobresalían de una plática normal, lo vi ingresar a 1/4 trasero mientras nos pedía que aguardáramos un poco, chava aprovechaba el tiempo para mirar en el estante a ver qué más se le ofrecía por dentro. Yo ya deseaba salir de ahí.

14:07 Todo eso se desarrolló en un lapso de unos 15 minutos. Cuando salimos de la tienda del establecimiento, aquel extraño cerró la puerta de vidrio detrás de nosotros, dejándonos perplejos, pues las cerró con seguro. Una burlona sonrisa se marcó en su rostro, en tanto apagaba las luces del local. Más allá de no entender esa conducta, sentí miedo. Entre tanto, observaba como él se ocultaba en la oscuridad. Dentro del lugar sentí la mano de mi amigo, presionar mi brazo al mirarlo, vi la palidez de su rostro fijo hacia el frente. Volteé y pude saber la razón.

14:55 Sobre el techo de nuestro carro había un horrendo animal con características abominables. Parecía un perro gigante de piel negra, sin pelaje, atributos infernales que en tanto nos miraba. Reducía nuestros sentidos a puro terror, con sórdida presencia, gruñía, amenazante, provisto de colmillos, embarrados en una baba. Náusea, abunda, pero no fueron sus monstruosas garras, ni el olor asqueroso que despedía lo que nos paralizó de espanto. Sino las facciones humanas en su rostro era un hombre con cuerpo de bestia al estar parado en sus patas traseras, confabulaba su presencia con la de un auténtico náhuatl.

15:48 Desesperados e ingenuos, intentamos refugiarnos en la Tierra, algo que no pudimos hacer. El empleado jamás nos abrió la puerta, el bestial ser de un salto que, dando justo detrás de nosotros, lentamente volteamos para ver como hacía lo imposible. Esa criatura habló para decirnos que nos marcháramos inmediatamente del lugar. Perdidos en un abismo de pánico, corrimos hacia un lugar indefinido, atónitos, Turbados. Recuerdo que las luces de un auto a lo lejos nos sacó de ese transe pávido, a la vez que nos daba certeza de saber que lo que estábamos viviendo era real. Por poco nos arrolló cuando básicamente nos tumbamos sobre él.

16:44 Una pareja bajó del mismo para asistirnos. No quisimos explicarles nada, tan sólo les suplicamos que nos sacarán de allí. Una vez a lo lejos de la gasolinera tartamoteando, le contamos lo ocurrido. Llegamos hasta una zona urbana donde ellos llamaron a la policía, pues nosotros no teníamos la capacidad de entablar un diálogo coherente como para que nos creyeran. Cuando estos llegaron fuimos hasta la gasolinera para buscar nuestro carro, para así corroborar nuestra versión frente a ellos. El auto estaba en el mismo lugar donde lo dejamos, pero totalmente destrozado por dentro. Faltaba cada cosa de valor que pudieron encontrar. Curiosamente, la tienda estaba abierta de nuevo. El mismo empleado atendió a los policías y juró que nunca nos había visto antes que nuestro carro fue abandonado en el lugar por unos supuestos jóvenes que jamás regresaron por él. No había cámaras de seguridad en el lugar. Nada garantizaba nuestro previo contacto con ese maldito empleado, ni mucho menos con la existencia de algún animal descrito por nosotros.

18:09 No cabe duda que ese empleado tuvo algo que ver con aquella bestia y con lo que le hicieron a nuestro carro, pero nosotros nada pudimos hacer. Cerca de allí había un pequeño pueblo donde los brujos son conocidos, pero preferimos jamás interesarnos en volver. Allí. El hombre de la gasolinera viajaba desde Querétaro hacia Celaya, Ciudad donde vivo en Guanajuato, México.

18:53 Soy arquitecto. Ayudaba a mi hermano en la construcción de su casa, por lo que viajaba seguido. Era tarde, ya cerca de la media noche, cuando pasé por una gasolinera antes de emprender el camino de carretera. Me estacioné a un lado de los cargadores esperando a que alguien se acercara a prestarme servicio por el espejo lateral. Vi a un señor cruzar dentro del carro, pensaba que era el empleado. Abrí la puerta para bajarme. Sin embargo, me topé de frente con otro muchacho, quien luego de saludarme me pregunto qué precio de combustible iba a cargar. Mi nombre es Luis Francisco Mancera. Esto me pasó hace unas décadas atrás. Mientras el empleado hacía su trabajo platicábamos sobre lo particularmente fría que era la noche, mirando alrededor fue que me percaté de que no había nadie a la vista, ningún otro empleado aparte de él.

20:06 Estaba seguro de que el señor a quien yo había visto pasar por el espejo lateral, llevaba puesto el uniforme de la gasolinera y le pregunté por él. A lo que este me respondió que él era el único en ese turno. Pasada la medianoche, lo reemplazaban. Recién quedé confundido, pero tampoco indagué al respecto. Una vez que cargó el combustible, me Subí a mi auto para retomar el viaje. A partir de ese momento es cuando sucede lo increíblemente espeluznante, pero. Les prometo que es real, por más que no tengo otra prueba más que el terror que siento al recordarlo. Un olor a gasolina comenzó a sentirse dentro del auto fuerte y preciso.

21:01 Me asusté pensando que había alguna pérdida o algo así, por lo que busqué un lugar prudente para estacionarme ya que estaba en plena carretera. De improviso y abnegado, a cualquier reacción lúcida, me entregué a la escalofriante aparición que se manifestó a mi lado. La silueta de un hombre se hizo visible en el asiento del acompañante. Perfectamente claro, no me atreví a mirarlo directamente. Te reojo, miraba. Como es extraño, mantenía su mirada hacia el frente, inmóvil e impotente. Generaba un miedo sublime en lo más hondo de mi alma sutil y osado espectro, la boca cordura del momento reordenó mis pensamientos para cerciorarme de que se trataba del mismo hombre a quien yo había visto en la gasolinera, ese que vi por el espejo Pasar detrás de mí y que después desapareció. Pero ahora viajaba con un nombre en Estado de putrefacción, en tanto procuraba mantener el control del volante. Empecé a rezar por dentro, pues cuando uno vive ese tipo de encuentros apenas puede moverse.

22:27 En mi caso, no fui capaz de articular los movimientos necesarios para estacionar el auto y salir corriendo de allí. El estupor me dominaba. Todo se puso peor cuando distinguía el rostro del hombre, mancharse con sangre. Esta salía desde su cabeza y recorría por su mejilla, la cual podía ver desde mi posición. Tanto él y yo nunca quitamos las miradas del frente. Ambos permanecíamos en silencio el inexpresivo y yo aturdidamente espantado. No pude soportarlo más. Abrumado, cedí ante tanto impacto. Fue como si me desmayara de a poco o simplemente el alma se me iba saliendo del cuerpo.

23:18 Mis manos quedaron tiesas al momento en el que el vehículo salía de la carretera. El golpe no fue fuerte, pues ya había dejado de perder velocidad cuando perdí los controles. El paragolpes del auto quedó destrozado sobre unas vallas de seguridad que había en el trayecto. Pero sobreviví. Todavía no sé quién o qué fue esa cosa o presencia que me acompañó en esos minutos de carretera, pero de lo que sí estoy seguro es que vino conmigo desde la gasolinera. Me pregunto si será un alma en pena de algún empleado que laboró ahí.

24:02 Tampoco lo sé. Porque desde esa noche no volví a pedir servicio en ese lugar nunca más. No obstante, hace unos pocos años escuché la noticia del accidente de un auto que ocurrió cerca de ese lugar. Esto me llamó Peculiarmente la atención porque quien conducía fue un conocido mío. Escuché de sus propias palabras decirme que un hombre sangrando de la cabeza se le apareció en el asiento del acompañante, que, al igual que a mí, lo acompañó desde esa gasolinera sin inmutarse ni pronunciar palabra alguna. Hasta ese entonces yo jamás había contado a nadie sobre mi experiencia.