Jan. 12, 2026

4 HISTORIAS DE TERROR - "LAS ANIMAS" DE SAN JUAN DE LOS LAGOS / INFRAMUNDO RELATOS

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Inframundo Relatos De Terror
4 HISTORIAS DE TERROR - "LAS ANIMAS" DE SAN JUAN DE LOS LAGOS / INFRAMUNDO RELATOS

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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:07 Caminando a San Juan de los lagos te puedes encontrar a personas de fe y devoción, pero también con experiencias paranormales, sucesos que acompañan a los peregrinos a lo largo del camino, sin importarse entre los cerros o por la carretera desde el inicio de su peregrinar hasta finalizar. San Juan de los lagos, vamos a por las peregrinaciones que se hacen desde muchas partes a lo largo del país y en las cercanías como degollado Jesús María Aranda, su ayotlán, estos se hacen con la finalidad de pagar sus mandas o pedir favores a la Virgen. Usted, querido amante del terror que nos escucha con una gran taza de café en su mano, que quizás llevaba para el trabajo rumbo a la escuela o hacer sus quehaceres diarios. Lo invito a escuchar estas anécdotas de terror. Esto es Inframundo.

1:22 Aquí comenzamos. Sanjuanero, historia compartida por amada Delgado, escrita y adaptada por la tenebrosa. Muy buenas noches a toda la comunidad de Inframundo. Me presento mi nombre es Amada Delgado. Tengo la edad de 63 años desde que tenía la edad de 8. Comencé a acompañar a mis padres. A las peregrinaciones a San Juan de los lagos nos encontrábamos desde ancianos con un morral o una cobija sobre sus hombros, mujeres embarazadas o con niños de brazos pequeños caminando solos, como almitas en el camino.

2:16 Esto es parte de lo que te puedes encontrar. Los sanjuaneros. Algunos van callados. Otros, orando en todo su trayecto hasta llegar a la catedral de nuestra señora de San Juan de los lagos, siendo una niña, no comprendía que entre esa multitud de personas había espíritus, almas que aún después de muertos seguían en un peregrinar eterno. En esos peregrinares comencé a desarrollar mi don de ver fantasmas, seres descarnados.

2:58 El que tengo más presente es cuando miré a un anciano que apenas si podía caminar. Él tenía unas grandes llagas en sus pies, en varias partes de su piel. Inocentemente me acerqué a él. Me aparté un poco de mis padres, quienes. Iban en una conversación muy amena con sus compadres, ya que era la primera vez que ellos iban a la iglesia de la Virgen. La señora no podía tener hijos, así que iban a pedir ese favor, favor que la virgencita le concedió no solo con un hijo, sino con 5, como les estaba contando. Me fui quedando atrás con el señor. Me dijo que se llamaba Julio, que desde que era joven siempre había hecho esta peregrinación a la virgen, pues ella le había concedido varios milagros, mientras él me iba contando cosas de su vida.

4:04 Yo, como una niña inocente, lo observaba. Me llamaba la atención al ver su rostro y sus pies, que iban dejando rastros del líquido vital. Despedía un muy mal olor a rancio, a carne en descomposición de las llagas de su cuerpo salía un líquido amarillo y cristalino. Su camisa, que debería ser blanca, se le veía igual a amarilla, quizás por la enfermedad. Además, se le podía apreciar ciertas manchas rojas del mismo color que iba dejando a su paso.

4:47 No alcanzaba a ver por completo su rostro, pues lo cubría un sombrero, pero lo que alcanzaba a apreciar una erupción cutánea que parecía carcomer parte de su mejilla hasta los labios. Pero aún así el señor hablaba con una tranquilidad que te transmitía, que no daba paso a sentir miedo por su compañía. No hacía ningún sonido al caminar, a pesar de que en ocasiones arrastraba sus pies. Le pregunté por qué tenía su rostro así. El me dijo que tenía una enfermedad muy grave y que a pesar de ello tenía que ir a ver a la virgen. Pues él, así como yo y todos los que iban hacia la catedral, éramos sanjuaneros.

5:44 Su devoción y su fe a la Virgen de San Juan de los lagos lo hacía recorrer ese camino. Cada año le pregunté de que estaba enfermo. Él me dijo que había tenido viruela, pero que a pesar de sentirse mejor, él le había prometido a la virgen que si se salvaban sus hijos y nietos, él vendría a cumplir la promesa que le hizo. Pues era un sanjuanero y ni la muerte podría impedir venir a pagar su promesa. Yo no sabía que era la viruela en ese entonces. Creo que si hubiese tenido conocimiento de ese virus no habría caminado al lado de aquel enfermo. Le pregunté si le dolía lo que es. Te contesto que no le dio un poco de mi agua para que tomara él.

6:39 Me sonrió. Y yo vi cómo tomaba el líquido vital y cómo su rostro también se alegraba ante mi gesto. Fue en ese momento que le iba a hacer otra pregunta. Cuando mi mamá me llamó, fui a decirle que iba con don Julio. Mi madre miró hacia atrás y me preguntó Quién era don Julio. Yo le señalé a dónde debería de estar el señor, pero sólo vimos mi botella de agua en el suelo y mi rastro del anciano. Fui por mi botella de agua y miraba hacia todos lados en busca del hombre, pero ya no lo volví a ver con los años.

7:26 Me di cuenta que con lo que yo había estado charlando había sido el espíritu de un San Juanero que. A pesar de haber fallecido de una grave enfermedad, cumplía su promesa la virgen. No solo he visto en cada peregrinar al alma de don Julio, sino a muchas otras. Estas ánimas fueron personas que, por otra razón, murieron desde accidentes, vejez o, como don Julio, por enfermedades y en su paso por la vida terrenal. Ya no alcanzaron a llegar hasta los pies de la virgen, por lo que buscan con ayuda de los vivos, cumplir su manda. Gracias por contar mi experiencia. Saludos desde San Pedro Tlaquepaque, Don Rogelio, basado en la anécdota real de Aarón.

8:32 Muy buenas noches, mi nombre es aruan, pero mis amigos me dicen el gramo. Soy de un pueblo llamado DEGOLLADO en Jalisco, como cada año en el mes de enero, junto con otros compañeros, nos gusta ir a servir a todos aquellos que van en peregrinación a San Juan de los lagos, Jalisco. Visitando a la Virgen para pagar sus mandas o las promesas que se le han hecho. Vamos en vehículos, apoyando con agua y comida para todos en su viaje. Tengo un par de años que hago esta labor, pues los pies ya no me dan para llegar caminando hasta San Juan, no porque no pueda caminar, sino porque me llena de gratitud poder ayudar a los demás, en fin. La anécdota que les voy a contar a continuación, aunque no sea muy larga, me llena de miedo al recordarla. Fue por allá en el año 2018 que caminando en peregrinación con otros compañeros, se nos acercó un anciano muy alto y Delgado, vestido de campesino.

9:48 Muy amable nos comentaba que cada año se iba caminando solo hacia San Juan y se le pegaba a otros para poderles hacer compañía y platicar sobre sus experiencias e intercambiar vivencias. Su nombre era don Rogelio. La plática era muy amena cuando de pronto en medio del cotorreo y la oscuridad se desvaneció, ya no lo vimos. Suponiendo y pensando que se había quedado atrás o con otro grupo, hasta allí la dejamos. Llegamos a San Juan muy agotados y todo bien para el siguiente año 2019 de nueva cuenta, por el mismo tramo transitado entre el cerro de nueva cuenta, se nos pegó don Rogelio con la misma plática amena y la misma vestidura. La verdad es que se me hizo extraño Volvérmelo topar y con la misma plática que el año anterior, que vivía cerca de ahí en un rancho y que se dirigía a San Juan y otros temas más, cuando de pronto otra vez ya no lo vi, simplemente desapareció, solo me dio un escalofrío y seguí con mi andar ya para el 2020 de nueva cuenta.

11:16 ¿Por el mismo tramo del cerro se nos volvió a pegar don Rogelio, ya era algo bastante raro y fue que le pregunté, oiga don Rogelio, ya van 3 años seguidos que no lo encontramos precisamente por estos caminos y de repente se queda atrás o ya no lo vemos? Simplemente se desaparece. En eso el señor guardó silencio por un momento para mencionar. Muchacho, yo ya estoy muerto. Al decir estas palabras, perdí el conocimiento y caí desmachado.

11:58 Al despertar me encontré rodeado de mis compañeros de viaje auxiliándome. Ellos me dijeron que me desmaye de un momento a otro. Fue tanta mi impresión que ya no pude continuar y en cuanto llegamos al pueblo más cercano me Subí a la camioneta que ayuda a los que ya no llegan. Una señora me preguntó qué me había pasado y ya un poco más calmo, le conté mi experiencia con aquella ánima en pena. La señora no se sorprendió, me dijo que ese señor ya se le ha parecido a varios peregrinos. Se contaba que éste cada año iba a peregrinar a San Juan de los lagos, pero por su ya avanzada edad le dio un paro fulminante que terminó con su vida y es precisamente donde se aparece que allí falleció.

12:55 Don Rogelio aparece cada año y va platicando un rato junto a los peregrinos, haciéndoles compañía hasta que desaparece. Amigos, está ha sido mi anécdota. Quiero saludar a todos los sanjuaneros y les aconsejo, tengan cuidado, ya sea en el monte o en las carreteras. Se han escuchado muchas historias similares de apariciones en la carretera, personas que fueron arrolladas y siguen andando en peregrinación. Otras de personas que te pierden en el monte durante tu caminar y nunca vuelves a ser visto.

13:41 El peregrino, basado en la anécdota de Andrés jara, muy buenas noches, querida comunidad. Mi nombre es Andrés. Desde hace ya 3 décadas soy sanjuanero, devoto de nuestra señora de San Juan de los lagos. Esto a raíz de una enfermedad que tuve y que hasta el día de hoy no me ha vuelto a regresar. Lo que les voy a contar no solo fue una experiencia mía, sino que mi hijo estuvo presente al momento que esto sucedió. Mi hijo y yo habíamos emprendido el viaje hacia la catedral de la Virgen de San Juan de los lagos.

14:31 Como les dije, era mi manera de agradecer el milagro que en ese tiempo estaba convencido. Me había salvado la vida. El cáncer que había amenazado con consumir mi existencia había desaparecido contra todo pronóstico. A pesar de que mi cuerpo estaba débil, sentía la gran necesidad de cumplir con mi promesa. Habíamos salido de casa en plena madrugada. Pronto me di cuenta que a medida que avanzábamos, nos uníamos a varios grupos, a personas que peregrinaban a la catedral para pedir algún favor o agradecer algunos si la virgencita se los había concedido.

15:20 El camino se veía iluminado por muchas luces de velas de los peregrinos. Algunos iban conversando, otros con su Rosario en la mano. Cuando menos lo esperábamos. El amanecer nos sorprendía en el camino. A medida que avanzábamos por la carretera. Hacíamos paradas frecuentes, mi cuerpo, aunque aliviado de la enfermedad. Aún cargaba las secuelas de meses de batalla. El aire frío llenaba mis pulmones con una intensidad que a veces se sentía dolorosa.

16:00 Mi hijo, siempre atento, me ofrecía su apoyo sin una sola queja. Era un joven fuerte, de mirada alegre y un corazón bondadoso. Fue durante una de esas pausas que vimos. A un joven que nos observaba era como si estuviera esperando que avanzáramos y unirse a nuestra caminata. Estaba de pie, al borde del camino, vestido con ropa sencilla, casi pasada de moda. Su semblante era serio, pero sus ojos irradiaban una calma que me hizo tener confianza en el. Se acercó a nosotros con una naturalidad que no invadía el rechazo.

16:53 Aunque su presencia era inesperada, no sentí temor ni desconfianza. Todo en el parecía indicar que estaba allí para acompañarnos. No recuerdo exactamente cómo se unió a nosotros. Simplemente empezó a caminar a nuestro lado. En el trayecto, el extraño mantenía un paso constante. Nunca se quejó del ritmo pausado de mi debilidad. El joven era silencioso, pero su sola presencia resultaba extrañamente reconfortante. Cada vez que el cansancio amenazaba con hacerme desistir, alzaba la vista y lo encontraba caminando a mi lado.

17:43 Como si su mera existencia me diera ánimo para continuar. Y además, parecía que para mi hijo yo creía que era carga pesada. El paisaje cambió con lentitud mientras avanzábamos las sombras de los árboles a la orilla del camino se alargaban y las luces de la ciudad comenzaban a brillar en el horizonte. No sé si fue idea mía. Pero a medida que nos acercábamos, las luces de las velas iban apagándose y lo que en un inicio se veía con muchos peregrinos, el número de estos parecía disminuir cuando los primeros rayos del sol nos comenzaban a iluminar.

18:32 Cuando finalmente llegamos a la catedral, la majestuosa estructura se alzaba entre nosotros. El extraño se detuvo justo frente a las escalinatas, observando el edificio con una expresión que no supe interpretar y cuando mi hijo y yo nos giramos para agradecerle, este ya no estaba. Había desaparecido sin hacer ruido, como si nunca hubiese estado allí. Aunque nos pareció extraño, no le dimos demasiadas vueltas. Estaba demasiado concentrado en cumplir con mi manda, en encender las velas e irme de rodillas hasta el altar de la virgen para agradecerle por mi segunda oportunidad en la vida.

19:25 Regresamos a casa con el corazón lleno de gratitud, pero aquel joven seguía rondando mis pensamientos. Pasaron algunos meses y mi salud mejoraba poco a poco. Y mi hijo y yo retomamos nuestro trabajo en el campo de la construcción después de que ya no tenía citas para quimios. Un día fuimos contratados para hacer unas reparaciones en la casa de una anciana en un pueblo cercano. La vivienda era antigua, de los años de 1960 aproximadamente. Su casa era de esas que parecen guardar secretos en sus paredes.

20:12 Mientras trabajábamos en el techo, noté que mi hijo se había quedado inmóvil, con la mirada fija en algo dentro de la casa. Cuando bajé a preguntar qué sucedía, me señaló una fotografía enmarcada sobre una mesita. Era el muchacho que había caminado con nosotros hasta la catedral, que estaba allí sonriente, en una imagen de blanco y negro en la fotografía. La verdad me dio alegría, pues era nuestra oportunidad de agradecerle por su compañía. Esa madrugada la anciana había notado nuestro interés y se acercó y nos habló de la fotografía.

21:01 La tomo entre sus manos, huesudas y con mucho amor en sus ojos. Nos dijo que era su hijo, dijo con una mezcla de tristeza y orgullo. Había sido un hombre bueno, devoto de la Virgen de San Juan de los lagos, pero había fallecido 5 años atrás en un accidente mientras peregrinaba hacia la misma catedral de San Juan. Sentí un escalofrío recorrer mi espina dorsal. Mi hijo se puso pálido, pero la señora no notó nuestro cambio, pues estaba mirando a su hijo.

21:41 En la fotografía ella nos comentó que su hijo se llamaba Juan Luis y siempre había sido muy compasivo con aquellas personas que necesitaban ayuda. No compartimos con la anciana nuestra experiencia. No había palabras para describir lo que habíamos vivido. Además, no podíamos darle un sufrimiento tan grande de que se enterara que su hijo era un alma en pena. Al salir de aquella casa, mi hijo y yo nos miramos en silencio, compartiendo un sentimiento de miedo ante la experiencia sobrenatural que habíamos tenido. Desde entonces, cada vez que recuerdo el camino a la catedral, pienso en aquel joven y en cómo apareció, justo cuando más lo necesitábamos.

22:37 Su figura permanece en mi memoria, recordando que hay cosas que escapan a la comprensión. Quizá fue un Ángel o quizás simplemente una aparición de alguien cuya devoción lo ató a los senderos de los peregrinos. Nunca los sabré con certeza, pero su presencia sigue siendo una compañía cada vez que voy a darle las gracias a la Virgen de San Juan de los lagos. Horror en la iglesia, historia de terror basada en hechos reales compartida por Dalila Herrera. El aire se sentía diferente a aquella noche, como si la atmósfera misma advirtiera el peligro de algo que nadie espera que suceda en lo que para muchos de nosotros es sagrado. La Iglesia del Pueblo está en un rincón olvidado de la sierra. Había sido por años un lugar de fe y esperanza para los peregrinos que se aventuraban hacia la catedral de la Virgen de San Juan de los lagos, Jalisco. Cada año, temporada tras temporada, los devotos llenaban sus bancas.

24:05 Pidiendo protección para su viaje y encendiendo velas que llenaban el recinto con un público calor de fe. Pero en el invierno de 1988, un enero exactamente, esa fe sería puesta a prueba de un modo que nadie habría imaginado. Mi nombre es Dalila Herrera y lo que les contaré hizo que el miedo de la comunidad de mi pueblo clausurara a la Iglesia. Yo tenía la edad de 17 años en ese tiempo y doy fe de lo que ahí sucedió. Era la típica misa donde cada una de las personas que emprendería.

24:54 El peregrinar hasta la catedral para dar gracias a la Virgen por los favores concedidos, otros porque tenían la promesa de hacer ese viaje durante 3 años consecutivos. Mi mamá y yo éramos de esas personas que viajaríamos por ese tiempo, puesto que mi madre tuvo la mala fortuna de que le diera parálisis facial. Ella le pidió a la Virgen y gracias a esto tuvo la salud y a mi mamá no le quedó ninguna secuela. Para nosotras ese sería nuestro segundo viaje, pero esa tarde pasó lo que les contaré.

25:38 El sacerdote entonaba las letanías y el murmullo de las oraciones resonaba entre las paredes de la iglesia. El incienso flotaba mezclándose con el aroma de las flores que adornaban el altar. Todo transcurría como siempre, hasta que un viento helado irrumpió en el lugar. No había manera de explicar de dónde venía. Todas las puertas estaban cerradas y sin embargo, la corriente era tan fría que hizo parpadear las velas y estremeció a todos los presentes. Lo primero que notamos fue el olor era penetrante, como el azufre quemado mezclado con algo más, algo que no podía identificar, pero que evocaba la putrefacción misma. Algunos lo compararon con huevos podridos. Al principio creí que algún animal enfermo sucio se había colado sin que nos diéramos cuenta. Todos los feligreses empezamos a mirar alrededor, inquietos y cubriéndonos la nariz, pues la peste iba en aumento. Repentinamente las oraciones cesaron, reemplazadas por un silencio pesado.

27:03 El primer grito lo soltó una mujer mayor, quien señalando al crucifijo que colgaba sobre el altar, la doña se desplomó de rodillas. Según ella, los ojos de la imagen habían cambiado, tornándose negros. Me costaba creerlo, pero cuando levanté la vista, allí estaba el Cristo. Ahora, con un semblante siniestro, parecía observarnos desde su altura. La mirada de compasión se había transformado en algo horrible y con maldad, pero lo peor estaba por suceder.

27:46 Las paredes detrás del Cristo comenzaron a transpirar un líquido oscuro, viscoso, que desprendía aquel olor insoportable. Alguien gritó que era sangre, pero yo no estaba segura. El sacerdote intentó calmar a los presentes levantando la cruz, pero en cuanto al alzó un estruendo, sacudió el lugar. Como si el mismísimo infierno hubiera golpeado la Tierra bajo nuestros pies. La cruz cayó de sus manos y una sombra más negra que la misma noche sin Luna emergió desde el suelo.

28:30 Nadie se atrevió a moverse. Sentía las uñas de mi madre, que se me clavaban en mi brazo del miedo que sentía. Aquella sombra no tenía forma fija, se constorsionaban adoptando figuras grotescas que parecían burlarse de las estatuas de los santos y vírgenes. Lo más aterrador era que aquella cosa no tenía el sonido propio, pues escuchaban alaridos que salían de alguna parte de la iglesia. Del miedo, algunos cayeron al suelo rezando con desesperación, mientras otros huían atropellándose entre sí. Ni mi madre ni yo podíamos movernos cuando finalmente recobre el control de mi cuerpo.

29:26 Nos encontrábamos corriendo hacia la salida sin mirar atrás. Afuera la noche era igual de opresiva, las estrellas habían desaparecido y una Luna roja se apreciaba en el cielo, tiñendo todo de un tono horrible, sacado de una pesadilla. No voltee a ver a la Iglesia, pues lo único que deseaba era poner a mi madre a salvo. Mientras más nos alejábamos, se podían oír los gritos de los que habían quedado atrapados adentro. Cuando llegamos a casa, mi abuela y mi padre nos veían asustados.

30:12 Mi mamá le contó lo sucedido y la abuela se personó, tomo su Rosario y nos dijo que rezáramos con ella. Esa noche nadie en el pueblo pudo dormir. Yo miraba por la ventana y las luces de las casas seguían encendidas, excepto la iglesia, que estaba en penumbras. Al día siguiente todos nos consagramos en el recinto para saber qué había sucedido. El padre Guillermo aseguró que el mismo diablo se había hecho presente esa noche.

30:54 Créanme que, a pesar de que las puertas y ventanas estaban cerradas, se podía oler aquel pétil dolor de la noche anterior. En los días que siguieron, el lugar fue clausurado. Nadie se atrevió a entrar para investigar, ni siquiera el sacerdote. Los pocos que intentaron acercarse decían que seguía el mismo hedor. Que los obligaba a retroceder y de un ambiente tan cargado que parecía succionarles la energía vital. Los rumores se extendieron rápido. Algunos decían que había sido una manifestación del diablo, una prueba para desviar a los peregrinos de su fe. Otros que había sido un mal augurio. ¿Qué desgracias pasarían en el camino hacia la catedral de la Virgen de San Juan de los lagos?

31:56 Pero aun así, varios de nosotros nos fuimos a pagar nuestras deudas con la virgencita como buenos Sanjuaneros varios salimos ese mes de enero de nuestro pueblo. Déjenme decirles que todos los peregrinos llegamos a salvo a la catedral de San Juan. Algunos de los que habían estado en la Iglesia del Pueblo decidieron no continuar su viaje, temerosos de que el mal lo siguiera. Pero los que nos aventuramos encontramos el camino despejado, como si algo o alguien hubiera despejado los peligros que.

32:42 Los peregrinos podríamos tener en nuestra travesía hasta la fecha sigo yendo en el peregrinar junto a otros sanjuaneros. La iglesia de mi pueblo sigue en pie, pero está abandonada, pues algunos dicen que en noches sin una se puede ver una sombra dentro. Otros aseguran que si uno se acerca lo suficiente, el dedora sufre. Aún persiste. Impregnando las paredes del templo. Esto porque esa noche el diablo se manifestó en la Iglesia, quizás para evitar que fuéramos a peregrinar a San Juan, yo aún sueño el rostro de aquel Cristo y su mirada negra.

33:33 Mi abuela decía que el diablo se encarga de quebrar la fe de las personas de alguna u otra forma. Antes de retirarme quiero enviar saludos. Primero que nada. Los nuevos miembros del Canal, Evelyn Tattis, Juan Carlos Castillo, Leobardo Barajas, María José Guadalupe, Leonel Landeros corona y Santos Gómez. Muchas gracias por su apoyo. También quiero saludar a María Parradas Córdoba, a Reina, Selene Vázquez, saludos para el Chester también, saludos para Allan Cruz, 1405, saludos para Celi Carpio, saludos, también para historias de terror, u 8, J.

34:34 Para juanito, P. 9, R. Saludos también para Putin time. Espero que te gusten algunos de los vídeos que están apareciendo en pantalla y los escuches para no perderte más historias de terror. Si deseas un saludo en el próximo vídeo, dime de qué parte del mundo nos escuchas sin más me despido, no sin antes desearles dulces pesadillas.