4 Historias de Terror de TAXISTAS │ SUBI A LA MUERTE - INFRAMUNDO
SUSCRÍBETE A MI PODCAS "NOCTURNO"👉🏻 https://yt.openinapp.co/ay9d0Bienvenidos a Inframundo…Si eres de los que manejan de noche o no pueden dormir… este video es para ti.Esta noche escucharás 4 historias de terror de taxistas, relatos basados en experiencias reales donde lo desconocido aparece en los momentos más inesperados… pasajeros que no deberían existir, viajes que no tienen destino… y encuentros que marcan para siempre.Prepárate… porque algunas de estas historias podrían ser más reales de lo que imaginas.🎧 Disfruta de:00:00 HISTORIAS DE TAXISTAS02:00 MUJER NOCTURNA11:09 LOS RESTOS DE JOSE21:55 SUBI A LA MUERTE31:28 EXPERIENCIAS DE UN TAXISTA🚕 Relatos incluidos:Pasajeros extraños, apariciones en carretera, cuerpos embolsados y sucesos paranormales que ocurrieron en la vida real… historias que pocos se atreven a contar.Los relatos de la noche están relacionados con:historias de terror, relatos de taxistas, terror en carretera, historias reales de miedo, relatos nocturnos, terror psicológico, experiencias paranormales, historias de miedo reales, terror México, inframundo relatos#RelatosDeTerror #HistoriasDeTaxistas #TerrorEnCarretera #Inframundo #HistoriasReales #Miedo #Nocturno
0:00 Lo terrible fue que después la golpearon tanto que le quitaron la vida. Eso se escuchó raro. Me quedé pensando unos segundos. De hecho, creí haber escuchado mal. Entonces, voltee a verla, me quedé impactado al ver su semblante. Ya no era el de aquella mujer hermosa y de piel blanca. Ahora estaba llena de moretones y sangre por todo el cuerpo. Su ropa desgarrada y su cabello totalmente desmarañado la hacían ver como un cadáver, pero ya en un estado avanzado de putrefacción, muy buen día, tarde o noche esperando se encuentre muy bien del otro lado de la pantalla.
1:00 Estas historias que estás por escuchar son basadas en hechos reales, compartidas por ustedes la Comunidad, historias con las que viven día con día. Pues el día de hoy escucharás cuatro anécdotas ocurridas a taxistas y con mucha es costumbre en este canal le hago la siguiente pregunta y me gustaría. Que nos comente que haría usted si fuera taxista y si hubiera un muerto a un fantasma, a una persona no viva y de un momento a otro se le desapareciera.
1:43 Me gustaría saber su opinión y que nos diga también de qué parte, de qué rincón del mundo nos escucha sin más. Por el momento, a qué comenzamos. Esto es Inframundo. Mujer nocturna, historia de terror basada en hechos reales, comunidad. Quiero compartir esto que me pasó cuando era taxista. Por lo general trabajaba de noche. Había menos viajes, pero los que salían eran bien pagados a esas horas. No me limitaba a un área, podía andar sin ningún problema por toda la ciudad y no había tanto tráfico ni hacía tanto calor. Aunque era peligroso.
2:37 Por suerte nunca me había pasado nada claro que evitaba subir personas tomadas o más de 2 gentes y nunca llevaba nadie enfrente. Había que aplicar la experiencia adquirida con los años en ese tiempo, 5 en total, claro. Además, siempre me encomendaba Dios. Una noche, un poco antes de las 2:00 de la mañana, pase por enfrente de la zona de tolerancia. Por lo general, ahí siempre salían viajes sin importar la hora que fuera. De pronto, de entre la oscuridad salió una mujer y me hizo una seña para que me detuviera.
3:19 Esto no lo digo de manera despectiva, pero por sus vestimentas se podía ver que era una de las trabajadoras nocturnas del lugar. Apenas se subió atrás del asiento del copiloto, invadió todo con su perfume. Me pidió que la llevara al centro. Siempre coqueta, se refería a mí llamándome Guapo, aunque la luz apenas iluminaba su cara. Me di cuenta de que era muy bonita. Además, vestía bastante provocativa, era delgada y de tez blanca. Su cabellera rizada le sobrepasaba los hombros. Traía anillos, collares y aretes por su manera de ser y su timbre de voz. Pronto entramos en conversación.
4:06 De vez en cuando volteaba a verla por el espejo retrovisor. Creímos un par de ocasiones. Ella siempre me estaba mirando sin mostrarse tan provocativa, pero si coqueta, y eso me tenía fascinado. Por unos minutos platicamos de todo un poco ya más, sin confianza, pero tratando de no sonar grosero con ella. Le pregunté cómo le iba en su trabajo, pero sobre todo en la vida, entonces. Se puso seria y comenzó a contar lo que me dijo que le había sucedido apenas 2 semanas atrás, precisamente en un taxi.
4:49 Según su relato, serían como las 2:00 de la mañana cuando abordó un carro y le pidió al chofer que la llevara al centro. Desde que inició el viaje se dio cuenta que un auto los comenzó a seguir despacio. Era evidente que iba detrás de ellos porque no había ningún auto más en la calle. Además, daban una vuelta y ese auto también lo hacía el taxista también pronto se dio cuenta de eso. Entonces le avisó que cambiaría de ruta para tratar de perderlo. Ella le dijo que si se metió por muchas calles desconocidas y sin pavimentar, manejando bastante recio.
5:32 Ella, ya desesperada al ver que no dejaban de seguirlos, le gritaba que acelerara todavía más, solo que no fue suficiente y los alcanzaron. Ya en un área despoblada y totalmente oscura, el terror se adueñó de ella. Cuando se dio cuenta que el chofer del taxi estaba coludido con los tripulantes del auto que los perseguían, supo que no tendrían para dónde escapar. Eran 3 hombres quienes, junto con el chofer, la fueron sometiendo a golpes. Aunque luchó con todas sus fuerzas, la sacaron del auto entre todos, la agarraron de los cabellos, le rasgaron sus ropas para así, entre malas palabras y risas Burlonas, lograr lo que querían. En ese momento, la muchacha dejo de platicarme su historia y comenzó a sollozar.
6:30 Apenado, le dije que ya no me contara si eso la lastimaba, pero ella agarró un poco de aire. Luego me contestó que eso no había sido lo peor. Lo terrible fue que después la golpearon tanto que le quitaron la vida. Eso se escuchó raro. Me quedé pensando unos segundos. De hecho, creí haber escuchado mal. ¿Entonces volteé a verla? Me quedé impactado al ver su semblante. Ya no era el de aquella mujer hermosa y de piel blanca. Ahora estaba llena de moretones y sangre por todo el cuerpo.
7:14 Su ropa desgarrada y su cabello totalmente desmarañado la hacían ver como un cadáver, pero ya en un estado avanzado de putrefacción. La muchacha se veía las manos asustada de como las tenía, prácticamente deformes y con algunos huesos heridos. Entonces comenzó a llorar y a preguntarse porque le había sucedido eso tan feo. Volteó a verme y comenzó a pedirme ayuda y a tirar manotazos. Comenzó a gritar que acelerara porque esos hombres nos iban a alcanzar. Lo peor fue el terrible olor que impregnó todo el auto.
7:55 Olía horrible como animal muerto a carne echada a perder por ir viendo en lo que se había convertido la muchacha. Perdí el control del taxi y me impacté contra un poste de luz. Por unos segundos perdí la conciencia. El olor a putrefacción me hizo recordar lo que venía en el asiento trasero de mi auto. Entonces, de manera desesperada, intenté salirme del taxi. Del miedo que tenía no lograba hacerlo porque además tenía el cinturón de seguridad. Puesto también yo comencé a gritar por ayuda. La muchacha, ya con una voz bastante gruesa, me pedía que dejara de golpearla y comenzó a suplicar por su vida.
8:42 En ningún momento intenté mirar hacia atrás porque no quería verla de nuevo. Eso sí, podía sentir la mirada de aquella chica. Cuando por fin logré zafarme salí de prisa. Al momento salieron algunas personas de sus casas asustado. Me alejé del auto mientras un señor se puso a revisar el taxi buscando posibles lesionados. Me quedé sorprendido cuando dijo que no había nadie más, pero también eso me dio un poco de tranquilidad. Me dieron un poco de agua porque me dijeron que me encontraba muy pálido. Aunque me preguntaron qué había sucedido, no quise hablar. Llegó el tránsito, me llevó detenido a la delegación y la grúa levantó mi auto que se encontraba prácticamente desecho de la parte delantera.
9:40 Al día siguiente me dejaron salir. Después de que se pagaron los daños cometidos, me fui al corralón para ver el estado del taxi y saber si convenía sacarlo para luego arreglarlo. ¿Porque tenía que trabajar o me saldría más barato comprar otro y ahorrar tiempo? Lo miré de lejos. De verdad estaba muy dañado el encargado cuando supo que yo era el dueño del taxi, me preguntó porque en el auto había muchos cabellos de mujer. Además olía muy feo. También me dijo que adentro se sentía una presencia. Entonces ya no me quise acercar porque eso me decía que de alguna manera esa muchacha seguía ahí y tal vez nunca se iría, aunque por espacio de 2 o 3 semanas estuve nervioso recortando a esa mujer e incluso del susto que me había llevado. Estaba perdiendo el cabello.
10:45 No por eso me retiré de ser taxista. Todavía por 10 años más lo fui y claro que me tocó ver de todo, pero nunca algo tan espeluznante como esa noche que se subió a mi auto una mujer nocturna, solo que ya tenía 2 semanas de muerta. Los restos de José, Historia de terror basada en hechos reales. Esa noche que pintaba para ser tranquila, una de mis clientas frecuentes, una señora de nombre Esther, me llamó solicitando mis servicios como taxista para que la llevara de urgencia a la clínica 25 del seguro social.
11:41 Siempre que se presentaba algo urgente había que asistir rápido y así lo hice. Mi nombre es Eduardo prado. En la actualidad tengo 67 años, esta situación me pasó en la ciudad de Monterrey. Comenzó en una colonia ubicada muy cerca del cerro de las antenas, que ahora se llama laderas del mirador. No tardé más de 10 minutos en llegar al lugar con la señora, porque por suerte tenía una dejada por ahí muy cerca, en la capilla de la misma colonia. En esa ocasión no me dio la dirección de siempre.
12:25 La recogería en una terminal de un camión urbano llamado el túnel, a unas cuadras de su casa. Cuando llegué, la señora Ya me estaba esperando en la puerta de un local oscuro. Me detuve para que se subiera, sólo que no era nada más ella. La acompañarían 2 hombres muy altos y corpulentos. Además de mal encarados que salieron de ese local, me quedé mirándolos porque nada más de verlos daban miedo. Como traían camisetas, se podía ver que estaban todos tatuados. Además parecían estar bajo los efectos de alguna sustancia prohibida, uno de ellos que tenía. Un asiento como de la frontera, agarró del brazo a la señora y la subió al taxi.
13:18 De mala manera. Se me quedó viendo unos segundos y me ordenó que me bajara. Luego, con voz golpeada, me pidió abrir la cajuela y metieron unas bolsas negras de plástico que se miraban bastante pesadas. No supe cuántas eran. Otras 2 más pequeñas se las llevaron en las manos. Se subieron al taxi y me dieron una nueva dirección como destino. No voy a negarlo. Ya me sentí intimidado por su actitud. Me acuerdo que voltee a ver a mi cliente y le pregunté si siempre no iba la clínica 25.
14:01 Ella solamente me miró con los ojos casi desorbitados. Luego movió la cabeza para decir que no. De nueva cuenta, el hombre me ordenó no preguntar más y que ya nos fuéramos porque tenían prisa por llegar. El otro hombre abrazó a la señora Ester, apenas arranqué el auto. Me dijeron con malas palabras que me apurara y que me iba a detener. Cada vez que ellos me dijeran para eso me iban a pagar bien. Tratando de ocultar los nervios que tenía, les dije que sí. Y me puse en marcha, pero manejé sintiendo que algo no estaba bien. En lugar de tomar una vía rápida, me llevaron por una calle que no conocía o por lo menos nunca había manejado por ahí.
14:58 Esas personas iban mirando para todos lados, como buscando un lugar. Uno de ellos apuntaba y el otro decía que no. Así se fueron pasando los minutos. La señora Esther, que iba en medio de ellos, seguía callada y con la vista abajo. No tenía que adivinar ni suponer nada. Se notaba que iba forzada y estaba muerta de miedo. Para evitar problemas. Me concentré en mi trabajo, que era prestar un servicio como taxista y nada más. No tenía por qué meterme en los asuntos de los usuarios por la hora que era y la dirección que me habían dado.
15:44 No habría más de 30 minutos de recorrido porque había muy poco tráfico. Mientras tanto, tenía que estar prevenido por lo que pudiera pasar las primeras cuadras. No pude evitar mirar por el espejo retrovisor, pero siempre que lo hacía. Me topaba con la fría mirada de esos hombres hasta que me dijeron que por mí bien ya no lo hiciera. Pasábamos frente a un baldío cuando uno de ellos comentó que ahí estaba bien para dejar una parte de José Palmeó el respaldo de mi asiento y me pidió que me detuviera. Era un lugar oscuro y solitario entre Risas. Comentaron que era un lugar perfecto para que lo encontrarán en algunos días ya cuando olíera feo, eso sí, no se lo comía los animales luego se bajaron, me pidieron abrir la cajuela y entre los 2 sacaron una de las bolsas negras. Supuse que se podría tratar de un perro muerto y como mucha gente lo acostumbra, lo iba a tirar en ese baldío. Me ordenaron que me subiera al auto y así lo hice, pero no les quité la vista de encima.
17:10 Uno de ellos caminó con dificultad, cargando esa Bolsa unos 20 M y la dejó en medio de aquel terreno. El otro se podría decir que se quedó a vigilarnos. Miré qué con ramas y cosas que encontró, trató de ocultar la bolsa negra. Lo más que pudo cuando regresó se subieron al taxi y seguimos el camino como si hubieran hecho una gracia. Dijeron adiós José y reían de manera socarrona. El hombre que abrazaba a la señora Intentaba besarla y ella se defendía como podía.
17:54 Yo solamente escuchaba lo que hacía porque ya no me atrevía a voltear. Se podía sentir tanto el peligro que no me salían las palabras para pedirles que la dejaran en paz. Además, eso podría resultar peligroso. Mientras tanto, ella seguía llorando pero no pronunciaba ninguna palabra. Unos minutos más adelante nos volvimos a detener. Era otro baldío. Hicieron la misma operación y se deshicieron de otra bolsa grande. Cada vez actuaban de manera más sospechosa, esta vez lo hicieron de prisa e incluso corrieron para subirse al taxi.
18:38 Hasta parecía que algo los venía persiguiendo. Nos metimos por el lado de los cavazos, de verdad que ahí estaba oscuro. Todavía nos detuvimos en 3 ocasiones más, ya llevaba como 40 minutos manejando cada vez. Me ponía más nervioso hasta que por fin me ordenaron detenerme. Cuando escuché que me dijeron que ahí se bajarían, me volvió el alma al cuerpo. Esos hombres continuaban refiriéndose a un tal José como si estuviera con nosotros, pero era evidente que no era así. Entonces comencé a sospechar que lo que estaba en las bolsas negras.
19:25 No eran animales muertos, pudieran ser restos humanos y me estaban utilizando para deshacerse de ellos. Apenas se bajaron en pleno monte. Sin pensarlo arranqué a toda velocidad. La señora Esther entró en crisis nerviosa y comenzó a gritar. Cuando logro calmarse un poco, le dije que la llevaría al hospital, pero me pidió que la llevara a su casa. Luego de que la dejé yo también necesitaba ir a la mía porque seguía asustado. Llevaba unos minutos manejando cuando me detuve en seco porque sentía una fuerte mirada.
20:09 Volteé al asiento trasero y obviamente no había nadie. Pensé que seguramente era mi sugestión. Volví a manejar, pero de nuevo la sentí. Me detuve. Y prendí la luz del interior. Entonces, al ver hacia abajo, me di cuenta que habían dejado olvidada una de las bolsas pequeñas. Me estacioné, me estire hasta agarrarla. Sentí que era una cosa redonda. Entonces la abrí. No tengo palabras para describir el espanto que sentí al ver que.
20:50 En su interior había una cabeza humana por impulso. La aventé y salí del auto. Me acuerdo que me caí y no me podía levantar. Luego de unos momentos me invadió la incertidumbre de lo que debía hacer. 1000 ideas me cruzaron por la mente hasta el día de hoy. No sé si fue lo mejor, pero decidí dejar esa bolsa en el primer baldío que encontré. Lo hice por el miedo a que me fuera, a inculpar a mí con la muerte de esa persona dejé el taxi y desde el día siguiente me dediqué a otra cosa.
21:33 Muchas noches la pasé en vela sintiendo esa mirada y no se me quitaba aquella sensación de haber tenido la cabeza en mis manos. Al señor Esther no la volví a ver y no supe cuando encontraron los restos de ese señor llamado José, Mi Santa Muerte. Historia de terror basada en hechos reales por 8 años he sido taxista en la Ciudad de México. Durante ese tiempo me ha tocado pasar por diferentes situaciones, algunas de verdad extrañas, tantos son, así que muy pocas veces me he animado a contarlas porque no cualquiera las cree. A pesar de eso hoy voy a compartir esta, que para mí sin duda es la más fuerte.
22:34 Esto me sucedió una noche que pasaba por la Colonia Industrial al norte de la ciudad. En la Gustavo Madero andaba ruleteando un poco porque el trabajo había estado escaso durante todo el día. De hecho, ya tenía muchos días así y ya saben, siempre hay recibos por pagar. Entonces yo estaba consciente cuánto tenía que llevar a casa y así salir de apuros. Serían cerca de las 9:00 de la noche cuando una mujer me hizo una seña para que me detuviera. Por la ventanilla me dio las buenas noches.
23:15 Después de preguntarme si estaba libre, se subió y me pidió que la llevara. Muy cerca de la Basílica de Guadalupe. Traía una imagen de regular tamaño cubierta con una pañoleta negra. Supuse que iría a bendecirla después de que se subió al taxi. Sentí algo extraño en ella. Era una sensación que ya antes había tenido, sólo que en ese momento no recordaba en dónde. Eso no fue todo. Me comenzó a hacer preguntas raras. La primera me desconcertó porque sentí que me dijo a manera de advertencia, que si sabía que la santa Muerte era muy celosa. Además castigaba a las personas que no cumplían sus promesas. Para no parecer grosero, solamente le contesté que eso había escuchado.
24:13 Supuse que con eso entendería que no quería hablar, pero luego me preguntó de manera discreta si creía que la niña blanca era verdadera y podía hacer milagros. Así como lo hacen los santos. ¿Entonces volteé al espejo retrovisor? Recuerdo que tuve que levantarlo porque esa mujer prácticamente pegaba en el techo del auto. Mire, sus ojos estaban fijos sobre mí. Tenía un brillo extraño, como si pretendiera hipnotizarme ya mirándola bien, estaba demasiado pálida, prácticamente demacrada, como si no tuviera sangre. Además, su aspecto era cadavérico. Pensé un poco antes de contestarle porque no con cualquiera se tocaba ese tema.
25:11 Luego, cuidando mis palabras, le dije que sí, que incluso meses atrás yo tenía un altar en mi casa y la flaquita me había ayudado mucho con algo que le había pedido, pero eso era cosa del pasado, el cual ya no quería hablar. Ahora era otro hombre. Me preguntó si no me daba miedo perder el beneficio obtenido, no nada más eso, recibir un castigo fuerte por mis decisiones ya un poco incómodo por sus cuestionamientos. Le contesté de manera cortante que yo estaba bien con ella y que no me gustaba hablar sobre eso. ¿Me hizo un par de preguntas bastante raras también entre ellas, cuántos años quería vivir tranquilo? Pero eso ya no le contesté.
26:02 Todavía me faltaba un poco para llegar a la Basílica. Cuando esa mujer me habló por mi nombre, me quedé sorprendido. Al escucharla me preguntó Cómo seguía mi esposa de aquella enfermedad terminal que tenía hacía ya más de 3 años y cómo me iba con mi taxi nuevo. Volví a mirarla por el espejo retrovisor y le pregunté cómo era que sabía sobre mí, sobre mi nombre y la enfermedad de mi esposa, porque eso muy pocos lo sabían. La mujer, que hasta ese momento no había mostrado ninguna reacción en su cara, dibujó una sonrisa, la cual hizo que me diera un extendido escalofrío.
26:50 Como no me contestaba, le volví a preguntar cómo sabía mi nombre por unos segundos. Ella no tuvo reacción. Eso sí, su mirada era penetrante. Su respuesta fue, sé tu nombre y el de toda tu familia porque quitaste mi altar. Me quedé sorprendido porque eso en parte, era verdad. Tenía unos 2 meses que había quitado el altar de la muerte, que se encontraba en la sala de mi casa. Incluso me había deshecho de la imagen porque mi hija pequeña le tenía miedo.
27:32 Pero para mis adentros me preguntaba cómo era posible que supiera esas cosas. Yo nunca la había visto en mi vida. Además, me había dicho mi altar como si ella fuera a la muerte. Detuve el auto volté y le pregunté quién era la mujer. No me respondía, solo me seguía mirando directamente con aquellos ojos ya totalmente negros, pero con ese brillo extraño que me causaba miedo. Luego de unos segundos de silencio inquietante, me dijo que era ella La santa y me volvió a repetir mi nombre.
28:14 Me acuerdo que se me resecaron los labios. Le dije en tono serio que ya terminara con ese juego. Si no lo hacía, la bajaría de mi taxi. La mujer volvió a sonreír. Me recordó la promesa que le había hecho de venerarla en su altar por alrededor de 10 años, de los cuales apenas habían pasado un poco más de 3. Me comenzó a decir cosas personales que incluso ni mi esposa sabía. Bueno, ni mis papás. Cuando me dijo cumple tu palabra, ya no soporté más.
28:54 Me bajé del auto, abrí la puerta para que se bajara y aunque sé que se escucha increíble, esa mujer ya no estaba en el taxi. Sin quererlo, dio unos cuantos pasos para atrás que por poco me voy de espaldas. Miré la parte de enfrente del auto. Luego regresé la vista al asiento trasero. Me di cuenta que se había quedado aquella imagen que traía esa mujer en ese momento. Tuve un mal presentimiento aún cubierta con aquella pañoleta negra. Me recordó la muerte que yo tenía en el altar de mi casa. Todavía mis manos me temblaban por la desesperación que había presenciado.
29:40 Aun así, agarré aire, estiré mi mano y destapé la imagen. No lo podía creer. Era mi santa Muerte aquella de la cual yo me había desecho de mala manera. La había envuelto en una sábana vieja y la había aventado al camión recolector de basura total. Ya había obtenido lo que quería. Todavía afectado por lo que acababa de vivir, me puse analizar las cosas en los últimos días. Mi esposa se había sentido mal y en mi trabajo como taxista las cosas iban de mal en peor.
30:22 Entendí que todo había comenzado. Desde que quité el altar de la santa Muerte me fui con aquella imagen y aunque mi esposa no estaba de acuerdo, volví a poner el altar. Primero yo le pedí perdón a la muerte por no cumplir con mi palabra, pero sobre todo por deshacerme de ella de fea manera. Como las cosas mejoraron considerablemente, mi señora e incluso mi hija la aceptaron. Le rezamos y le ofrecimos lo que podíamos. Hasta el día de hoy tenemos el altar en nuestra casa y aún es la misma imagen.
31:03 Aprovecho esta historia para darle las gracias a mi santa Muerte, no solo por devolverle la salud a mi esposa y por la ayuda para poder comprar un taxi nuevo. Sobre todo lo hago por perdonarme, mi mala actitud, santa Muerte, bendita seas. Experiencias de un taxista basado en hechos reales por David por más de 10 años me desempeñé como taxista. Mi intención era dedicarme a eso toda la vida, porque ser chofer para mí era lo mejor, pero me tocó pasar por algo tan terrible que después tuve miedo de la gente. Tal vez a muchos compañeros nunca les pasó nada y por eso dicen y aseguran que no todo lo que se cuenta es verdad. Yo aquí les relato solo algunos casos que me tocó vivir y hasta hoy no les he encontrado una explicación. Si quieren creer o no, lo dejo a su consideración en una ocasión. Circulaba por las angostas calles del barrio antiguo en la ciudad de Monterrey.
32:30 Como era a mediados de noviembre ya se comenzaba a sentir el frío. De pronto me hizo la parada un hombre vestido totalmente de negro. Después que se subió se empezó a bajar la temperatura en el interior del taxi. Supuse que tal vez el señor Había bajado la ventana, pero no fue así. Le pregunté a dónde lo llevaría. Entonces me dio el nombre de un hotel que no quedaba muy lejos. De ahí, si acaso, a unos 10 o 15 minutos. Luego de manejar un rato, algo no cuadraba. Me di cuenta que ya había pasado por el mismo lugar, pensando que me encontraba distraído.
33:15 Le presté más atención al camino, pero me sucedió lo mismo. Pasé por un puente una y otra vez y no llegaba a mi destino. Mientras yo me preguntaba qué estaba sucediendo. Mi pasajero parecía no darse cuenta de nada. Iba sentado en silencio, aunque tenía los ojos abiertos, parecía que estaba dormido. Después de unos 15 minutos de dar vueltas y vueltas, me comencé a desesperar. Me detenía y miraba los edificios. Me enfilaba para allá, pero nunca llegaba. Era como si las calles se alargaran. No miento al decir que me llegue a pellizcar para comprobar que no estaba en medio de un sueño.
34:05 Mientras tanto, en el interior del taxi cada vez se encontraba más frío. Después de media hora le dije al señor que algo pasaba porque no encontraba la dirección que me había dado. Me miró y soltó una carcajada. Me dijo que cómo pretendía llegar a una parte si ni siquiera había encendido el auto. Sin parar de reír, abrió la puerta y se bajó como por arte de magia se sintió el calor. Fue como si ese hombre se hubiera llevado el frío. Lo vi caminar despacio hasta perderse entre la oscuridad de la calle.
34:46 Me quedé sorprendido al darme cuenta que era verdad lo que me había dicho. Me encontraba estacionado en el mismo lugar donde se había subido ese señor de Negro y el taxi se encontraba apagado. Vi el reloj y me sorprendí que sólo habían pasado un poco más de 2 minutos. Me alejé de ahí y ya todo transcurrió normal. Los que escucharon mi historia me dijeron que probablemente ese hombre de negro era el diablo. Desde ahí ya comencé a tener miedo. En otra ocasión me acuerdo que era un Día del Niño. Subí a una señora Despecto, mucho humilde, que llevaba una pelota roja en sus manos.
35:34 Su destino era el panteón del Carmen. También ahí en Monterrey no se veía triste, todo lo contrario. Me dijo que no se iba a tardar más de 5 minutos, ahí solo dejaría la pelota en la tumba de su hijo, después la regresaría a su casa. Yo estuve de acuerdo, ese día me había tocado llevar varias personas al mismo panteón, solo que mucho más temprano lo digo porque estaban a punto de dar las 6:00 de la tarde y a esa hora cerraban, me apuré en llegar para que no le fueran a cerrar el portón. Como pude, me estacioné prácticamente enfrente de la puerta principal. La señora se bajó deprisa y caminó hasta que se perdió de mi vista.
36:25 Efectivamente, el panteonero salió a cerrar, pero le dije que una persona se encontraba dentro. Aunque hizo muecas de disgustos, decidió esperarla, se paró afuera y comenzó a fumarse un cigarro. De vez en cuando volteaba buscando a la señora. Por suerte apenas pasaban de los 5 minutos cuando la vía lo lejos que ella venía, me le quedé mirando porque muy cerca de ella, como a medio metro, se veía un niño que traía la pelota roja. Supuse que la señora se la había regalado. Caminaba sonriente, contento por el regalo recibido, la mujer salió del portón.
37:09 Pero El Niño no pudo hacerlo. Supuse que tal vez era familiar del cuidador del panteón. El Niño puso su cara triste y se quedó parado detrás del portón, mirando como la señora se subía a mi taxi. Cuando cerró la puerta, El Niño desapareció. No supe que había pasado. Mi pasajera se acomodó en el asiento y me dijo que ya nos podíamos ir. El encargado del panteón cerró con un candado y se retiró. Yo me quedé pasmado y no sabía qué hacer. No me atreví a decirle a la señora lo que había visto para que no se fuera a asustar.
37:51 Luego me alejé de ahí, pero sintiendo un escalofrío por haber visto a un fantasma. Por último, quiero contar esta terrible experiencia que me sucedió, pero ya estando viviendo en Nuevo Laredo. También ahí fui taxista. Aún no sabía por completo la pandemia del COVID-19, por eso no me pareció extraño. Cuando 2 personas subieron a mi taxi con cubrebocas, me dieron una dirección que se encontraba en una de las colonias de la ciudad, como dicen en la periferia, muy pegado al río Bravo.
38:33 Ni siquiera era tan tarde. Si acaso las 5 tal vez un poco más. Me detuve en las primeras casas. Entonces me pidieron que le diera un poco más adelante. Estaba revisando el Taxímetro para cobrarles. Cuando uno de ellos, el que llevaba atrás de mi asiento, pasó una cuerda por mi cuello. Apretó tanto que pronto me inmovilizó. Poco me salían las palabras, sin embargo, como puede, les dije que tomaran todo lo que quisieran e incluso se llevaran el taxi, pero que por favor no me hicieran daño porque en ese tiempo tenía un niño pequeño.
39:16 Obviamente eso no les iba a ablandar el corazón. El hombre apretó más fuerte al grado de casi ahorcarme. Todo resultó extraño cuando el otro señor sacó unas tijeras y me cortó un mechón de cabellos. Después de eso aflojaron la cuerda sin decirme nada. Se bajaron del taxi y corrieron hasta perderse en el monte por varios segundos. Estuve recuperando el aliento pronto, también preguntándome que había sido eso. Por el tremendo susto recibido. Preferí ya irme a mi casa. No le conté nada a mi esposa para no preocuparla después de todo.
39:58 Lo único que había perdido en ese incidente había sido un mechón de cabello. Así hubiera quedado todo, pero esa noche tuve sueños espantosos donde esos hombres me ahorcaban una y otra vez, me cortaban todo el cabello y me daban de tragar animales. A partir de ese día estuve temeroso sin salir de mi casa, hasta que le conté a mi esposa lo sucedido. Ella me llevó con una persona para que me curara de espanto, porque cada vez me encontraba peor. Fue necesario hacerme algo más que solo una limpia con hierbas, porque al parecer, el mechón de cabellos que me habían cortado esos hombres lo utilizaron para embrujarme y las pesadillas eran solo en comienzo del terrible mal que pretendían. Nunca entendí por qué trataron de hacerme un trabajo negro de brujería, con qué intención o de parte de quién venían. Lo cierto es que ya me dio mucho miedo ser chofer de taxi y llevar personas detrás de mí.
41:10 Ahora trabajo en una agencia aduanal. Gracias por escuchar mi historia, querida Comunidad. ¿Qué les parecieron estos cuatro relatos ocurridos a taxistas? ¿Hágamelo saber en la caja de comentarios, usted qué haría si fuera un taxista y de pronto se le sube una muerta, se le aparece en medio de la carretera o simplemente ve un espanto? Lo dejo con esa pregunta y sin más me despido, no sin antes invitarlo a suscribirse. Si es nuevo a compartir con algún amigo o alguna amiga. Nos vemos en una emisión más de Inframundo. Relatos.
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