4 Historias de Terror de CEMENTERIO │ ENTERRAMOS A UNA BRUJA | INFRAMUNDO
Historias de Terror de Cementerio, relatos paranormales y experiencias inquietantes que ocurrieron entre tumbas, panteones y entierros que jamás debieron realizarse.Esta noche te comparto 4 historias donde el silencio del cementerio se rompe con presencias extrañas, advertencias ignoradas y apariciones que dejaron marcas para siempre.Los Relatos de Esta noche incluyen: ENTERRAMOS A UNA BRUJA | 4 HISTORIAS DE CEMENTERIO – Terror Real y Paranormal🎧 Disfruta de:00:00 HISTORIAS DE PANTEON01:04 EL SILVIDO DEL MUERTO08:13 ENTERRANDO A UNA BRUJA15:28 RESPETO POR LOS MUERTOS22:20 LA APARICION#InframundoRelatos #RelatosDeTerror #TerrorReal #HistoriasDeCementerio #Paranormal #Brujas #Panteon #misterio Los relatos de esta ocasión están relacionados con:historias de terror, relatos de terror, terror real, historias paranormales, historias de cementerio, relatos de cementerio, panteón historias, brujas reales, enterramos a una bruja, terror en el panteón, experiencias paranormales, miedo real, historias de miedo, leyendas urbanas, terror en México, cementerios embrujados, brujería real, relatos nocturnos, inframundo relatos, historias para no dormir, terror psicológico, apariciones, misterio y terror, relatos oscuros
0:12 Después de colocarlo en el soporte, abrimos la tapa del féretro para que los familiares miraran a la difunta por última vez. Pero sucedió algo extraño, nadie se quiso acercar a verla. Después de las últimas palabras por parte de la funeraria, cerramos la caja y se metió al pozo. Por extraño que se escuche. No hubo llanto. No había ni siquiera flores, pero tampoco habían llevado una cruz. Así, en el más absoluto silencio. Como habían llegado, se retiraron.
1:04 Fue hace 25 años que trabajé como cuidador de un viejo cementerio para la ciudad donde vivíamos, que era un panteón bastante grande, con muchas tumbas muy antiguas. Les cuento que por el lugar que era ahí se miraban y escuchaban muchas cosas, aunque siempre había y hasta la fecha hay gente que piensa que eso son puros cuentos. Mi nombre es Carlos R en el tiempo que me sucedió esta historia tenía 40 años. No era que me gustaran ese tipo de trabajos. De hecho, era la primera vez que trabajaba en un lugar así. No tenía ni idea de las cosas que me pudieran pasar, pero necesitaba ese empleo por ser nuevo. Me tocó cubrir el turno nocturno junto con el hijo del antiguo cuidador, que había fallecido semanas atrás. El muchacho era muy amable, pero en ocasiones se comportaba un poco extraño.
2:15 Cuando hablaba de su papá se refería a él como si estuviera vivo y todo el tiempo silbaba una vieja melodía. Según me dijo, era la favorita de su padre. Traté de entenderlo. Tal vez era la costumbre porque me había platicado que solían trabajar juntos como veladores de ese panteón, sólo que en ocasiones su actitud sí iba más un poco más allá de lo extraño. ¿Porque le guardaba comida a su papá o traía algo de su casa para regalárselo?
2:56 En el Panteón había 3 cuartitos muy pegados uno del otro, en uno de ellos era donde nos resguardábamos los otros 2. No sabía que había en ellos, pero al parecer el de enseguida era una pequeña bodega donde se guardaban las palas. Los apapicos y otras herramientas que usaban los enterradores esa primera noche que pasaría ahí, el muchacho me enseñaría cómo cuidar el lugar, a qué horas Tarlo rondines y que hacer de manera específica si llegara a encontrar alguna persona tratando de hacer maldades.
3:42 Yo estaba dispuesto para aprender. Pero también me advirtió de todos los sonidos extraños que se escuchaban, sobre todo por las madrugadas. Si me tocaba escuchar algo, me pidió que no me asustara. Lo único que debía hacer era conservar la calma y alejarme de ahí. A las 12:00 de la noche dimos el primer Rondín. Fue mi primera experiencia como panteonero. Caminar entre las tumbas, rodeado de toda aquella densa oscuridad, acompañado de un muchacho que no dejaba de silbar aquella melodía y que en ocasiones platicaba con su papá ya fallecido, así como si nos fuera acompañando en serio que resultaba inquietante, terminamos de recorrer buena parte del cementerio.
4:40 Luego, después de unos 40 minutos, regresamos, estuvimos platicando un poco mientras nos fumábamos un cigarro, como a las 2:00 de la mañana me pidió que yo hiciera solo el segundo rondín, porque él tenía muchas cosas que platicarle a su papá, aunque todo aquello me seguía pareciendo extraño. Estuve de acuerdo. Salí con una linterna que me prestó y él se quedó ahí, sentado y sin pando, tratando de mantener la calma. Caminé despacio, mirando para todas partes, alusé por todo el panteón, siempre al pendiente de lo que pudiera escuchar o ver. Por suerte llegué al final del cementerio y no hubo ninguna novedad.
5:31 Me di la vuelta para regresar. En eso miré que alguien se perdió entre las tumbas, aunque sólo había visto una silueta oscura. Pensé que pudiera ser el muchacho visitando la sepultora de su papá para comprobarlo. Camine hacia allá. Conforme me fui acercando, comencé a escuchar esa melodía, aquella la que todo el tiempo silbaba el muchacho. Confiando en que era él, no me detuve hasta llegar al lugar donde se escuchaba. Alusé todas las tumbas a mi alrededor.
6:12 Comencé a sentir miedo porque ahí no había nadie, pero ese silvido se seguía escuchando. Busqué incluso arriba de los árboles, pero no había nada. Sentí un tremendo escalofrío al darme cuenta que ese sílbido salía debajo de la Tierra de esa tumba. No lo podía creer. Lo único que pude hacer fue dar unos cuantos pasos para atrás. Quería correr, pero mis piernas no me respondían. Entonces me alejé de ahí lo más rápido que pude. Me acuerdo que mientras caminaba me llegué a tropezar, pero nunca me detuve. Estaba por llegar al lugar que ocupábamos para descansar. Cuando miré aquel muchacho que salía del último cuartito sin decirle nada de lo que había visto, le pregunté con todo respeto cómo le había ido con su papá. Me contó que en aquel cuarto era donde se quedaba su papá cuando estaba vivo.
7:22 Era ahí donde se le aparecía todas las noches y hablaba con él, pero que además de eso el señor Deambulaba por todo el panteón pensando que todavía estaba vivo. Todas las noches daba sus rondines. El muchacho no se atrevía a decirle a su papá que ya estaba muerto. Seguí trabajando en ese viejo cementerio, pero esa fue la única vez que trabaje en el turno de la noche. Aunque los primeros días estuve nervioso por lo que había vivido, con el tiempo logré calmarme y tomar ese trabajo como algo normal, aunque muchas veces, aún siendo de día, al pasar cerca de la tumba del anterior panteonero llegue a escuchar que silvaban aquella melodía. Muy buenas noches Alejandro y a toda la Comunidad contando esta historia.
8:27 Es como quiero asegurar que tanto el mal como el bien existen. Mi nombre es Francisco Cepeda. Esto me sucedió en 1999. En esos años trabajaba como enterrador en el panteón de mi pueblo. Allá en el Estado de San Luis Potosí. Entonces era joven, tendría un poco más de 25 años y nada me daba miedo. Lo digo porque lidiar con los muertos no es algo que cualquier persona puede hacer. Además, se vive de cerca el dolor de las personas que sufren por la pérdida de un ser querido, especialmente de mujeres y niños. En ese panteón me tocaron vivir situaciones que podrían asustar a cualquiera, pero ninguna de ellas se puede comparar con lo que nos sucedió una mañana de invierno durante un entierro. Serían como las 10:00 de la mañana cuando terminamos de hacer el pozo donde sería sepultada la caca que contenía en su interior el cuerpo de una mujer. Por más de 1 hora que vamos a pura pala, pico y barrena, o como le decíamos nosotros, pos era cuando llegó el cortejo fúnebre.
9:54 Nos dimos cuenta de que eran muy pocas las personas las que venían acompañando a la difunta, si acaso serían unas 12 personas. Era solamente un hombre, tal vez el esposo las demás. Todas adultos mayores, entre 60 y 80 años, vestidas de negro y velo sobre su cabeza, se acomodaron todas a un costado de la sepultura. Entonces el chofer que manejaba la carroza de la funeraria volteó a vernos. Nos sorprendimos cuando nos pidió que sí podíamos bajar el ataúd porque ninguno de ellos podría hacerlo. Nos pusimos de acuerdo entre nosotros y aceptamos los enterradores.
10:43 Éramos cuatro. Desde que toqué aquel ataúd sentí que algo raro estaba pasando. No podría explicarlo con unas cuantas palabras, pero era evidente que ese cuerpo tenía una fuerza bastante negativa. Mis compañeros seguramente también lo sintieron porque. Todos cruzamos miradas después de colocarlo en el soporte. Abrimos la tapa del féretro para que los familiares miraran a la difunta por última vez. Pero sucedió algo extraño. Nadie se quiso acercar a verla después de las últimas palabras por parte de la funeraria, cerramos la caja y se metió al pozo. Por extraño que se escuche.
11:34 No hubo llanto. No había ni siquiera flores, pero tampoco habían llevado una cruz. Así, en el más absoluto silencio, como habían llegado, se retiraron. Luego, a los pocos segundos, comenzamos a aventarle Tierra. A las primeras baladas nos detuvimos porque se escucharon algunos golpes. Primero nos miramos sorprendidos, luego volteamos para todas partes tratando de. Averiguar de donde salían esos ruidos. Para nuestra sorpresa venían de la caja que estábamos enterrando.
12:15 Uno de mis compañeros se metió al pozo, se hincó y pegó su oído al ataúd. Así estuvo por más de 1 minuto. Se levantó y nos hizo una seña para decirnos que no era la muerte la que estaba tocando. Se salió y de nuevo sucedió cuando le estábamos aventando la Tierra. Volvieron a tocar en la caja, solo que esta vez con más desesperación. De nueva cuenta se metió el compañero, pero esta vez levantó la tapa. Por eso puedo asegurar lo que había dentro.
12:56 En su interior, en lugar de un cuerpo, estaba un enorme guajolote negro. Mi compañero salió espantado de ahí. De hecho, así dejó la tapa. La mirábamos porque alguien aseguró que el animal se había movido con una pala. Cerramos la tapa y deprisa comenzamos a tapar el pozo. Los golpes se escucharon con mayor intensidad e incluso parecía que temblaba la caja porque podíamos ver cómo se movía la Tierra. Luego de unos minutos, quizás en tiempo récord, quedó cubierta.
13:38 Siempre teníamos cruces en la bodega por si alguien nos pedía una. Entonces fui a traer una y se la coloqué porque era evidente que aquello era cosa del demonio. A la mañana siguiente que regresamos nos encontramos con la cruz que había sido arrancada de la tumba. Y la habían aventado algunos metros más adelante. Me acuerdo que se la volvimos a poner. Ya por la tarde le preguntamos al VELADOR si había sido él, pero nos aseguró que no. A la mañana siguiente resultó igual. De nuevo habían arrancado la cruz. El viejo cuidador aseguró que era la muerte a quien no la quería.
14:26 Le contamos lo que habíamos visto. Entonces nos dijo que ya no se la pusiéramos porque a quien habían enterrado ahí seguramente era una bruja. Él se encargó de hacer los resos y de regar un poco de agua bendita. Sobre esa tumba nos aseguró que si no lo hacía, pudiera pasar que esa bruja se saliera por las noches para asustarlo. Nunca nos habíamos fijado. Pero así como esa tumba, había algunas otras más sin señas, sin nombre, pero sobre todo sin una cruz. Entonces, por lo que habíamos visto, supimos que había más brujas enterradas en ese panteón.
15:13 Por 3 años más trabajé como enterrador, pero nunca más me tocó ver que enterraran a otra bruja. Muy buenas noches, comunidad de Inframundo. Mi nombre es Facundo. Esto que voy a compartir me sucedió después que tenía un mes de trabajar como cuidador de un cementerio. Fue muy extraño lo que me pasó un día en mi casa notaron que estaba bajando mucho de peso.
15:55 Además que me encontraba muy demacrado. Le atribuimos eso a que no estaba acostumbrado a trabajar de noche y el panteón tenía el turno nocturno. Entraba a las 10:00 de la noche y salía a las 6:00 de la mañana. Aunque a veces me quedaba un poco más esperando a que amaneciera para irme a mi casa. Pensaba en que estaba asustado porque, según me decían. Cuando dormía sufría de terribles pesadillas donde me perseguían los muertos. Al alcanzarme me agarraban entre todos. No me daba cuenta de eso porque al despertar no recordaba mis sueños, pero ellos me escuchaban gritar y decir todo lo que me sucedía dentro del sueño. Yo seguía trabajando en el panteón donde no pasaba nada fuera de lo común.
16:49 Podía decir que era un trabajo tranquilo e incluso ni siquiera estaba yo solo. Nunca faltaba un amigo que se quedara conmigo a Platicar. Toda la noche poníamos música, tomábamos, reíamos y hasta hacíamos del baño donde fuera. Sólo que al llegar a la casa y acostarme un rato para dormir, entonces las cosas se ponían feas para mi familia. Porque al escucharme gritar intentaban despertarme, pero sin conseguirlo. Eso los llenaba de desesperación. Y para mí, porque aunque no me daba cuenta, alguien me estaba torturando.
17:32 Mi esposa, ya preocupada por lo que me estaba pasando, fue hablar con una señora del pueblo que decían que curaba de empacho y mal. Ojo, ya para el siguiente día me estaba esperando en mi casa. Para ver qué era lo que me sucedía porque creían que estaba embrujado la señora esa llamada. María me barrió con un huevo de gallina, luego lo echó a un vaso con agua. Además me pasó unas hierbas por todo el cuerpo para después prenderles fuego. Hizo algunas otras cosas más que al final le dieron una respuesta. Al escucharla nos quedamos muy sorprendidos y llenos de miedo, porque nos aseguró que los muertos del panteón se estaban comiendo.
18:21 Mis energías, por decirlo de otro modo, se estaban alimentando de mí. Me dijo que teníamos que hacer algo pronto porque si no ellos, los que no tenían vida ni espíritu, acabarían por consumirme. Le dije que yo estaba dispuesto a hacer lo que me pidiera. Con tal de salir bien librado de eso, acordamos que dentro de 2 noches iría al panteón para hacerme un ritual ahí donde escucharan todos los difuntos que de ahora en adelante iba a tener una protección. Estuve de acuerdo y le dije que la esperaría. Mientras tanto, le dejó unas plantas a mi esposa para que me preparara una bebida que tenía que tomar todas las noches antes de irme al cementerio y también me sugirió que todas las mañanas al salir del panteón me sacudiera la Tierra, lo mismo tenía que hacer al llegar a mi casa pasando 2 noches, sabía que era el momento, eran después de las 12:00 cuando esa señora ya estaba tocando el portón principal. Un poco nervioso por lo que pudiera pasar. La dejé entrar sin perder tiempo en saludos y cortesías. Me dijo que teníamos que actuar rápido antes de que se dieran las 2:00 de la mañana, porque a esa hora ellos estarían más fuertes.
19:50 Entonces sería más difícil liberarme. Caminamos a oscuras, hasta donde consideraba que era la mitad del panteón. Entonces dibujo con algo, una estrella de cuatro picos a mi alrededor. En cada pico puso una veladora encendida. Me pidió que no fuera a salir corriendo. Luego habló dirigiéndose a los muertos con voz firme. Les advirtió que yo tenía una protección y el que me siguiera atacando moriría por segunda vez. Al instante comenzaron a salir sombras que se ocultaban entre la oscuridad. Otros se metían entre las ramas de los árboles. La verdad, si tuve la intención de correr esas sombras corrieron por todas partes, incluso por encima de mí. No estaba sorprendido de darme cuenta de todo lo que sucedía en el panteón, pero yo nunca les había puesto atención. De pronto todas esas sombras desaparecieron. Allí estuvimos cerca de 1 hora, durante la cual me sentí acechado por cientos de ojos y presencias que no eran de este mundo.
21:08 ¿Cuando por fin terminó, le pregunté por qué me pasaba eso? Según la señora, me sucedía porque yo era muy escéptico y los muertos me estaban exigiendo respeto. Al día siguiente que llegué a dormir a mi casa, mi esposa se quedó a mi lado. Para mí bien. Ya no tuve esas horribles pesadillas y comencé a sentirme mejor e incluso con el correrte los días recuperé mi peso por Consejo de la señora Curandera e insistencia de mi mujer. Meses después dejé de trabajar en el panteón, pero eso sí y quiero decirlo. De ahí en adelante les tengo mucho respeto a los muertos. A veces no pensamos en que hacemos daño, quizás al prójimo, a nuestros seres queridos, quizás en la tumba de un muerto. Y es aquí donde pasan cosas verdaderamente aterradoras, pues dicen que los muertos no se levantan, pero hay todas estas historias que afirman lo contrario. Te leo en los comentarios si te ha pasado algo similar. Continuamos.
22:28 Cuando todavía era un niño de 10 años. Vivíamos frente al Panteón. Entonces para todos, en la casa, incluso toda esa cuadra, estábamos acostumbrados al silencio. Así era todo el tiempo, de día y de noche era algo normal. Tenía 3 vecinos de mi misma edad, de hecho íbamos juntos a la escuela, junto con ellos habíamos agarrado la costumbre de entrar al panteón por las tardes, ya fuera a jugar o simplemente a platicar, no hacíamos maldades, nos metíamos por un agujero que había en la cerca. Un viernes por la tarde no fue la excepción, allí estuvimos platicando muy tranquilos.
23:16 Hasta que casi se dieron las 8. Entonces, antes de que anocheciera, nos salimos y cada quien se fue para su casa. Como a la hora cuando estaba haciendo la tarea, busqué mi reloj de pulsera que me habían regalado en Navidad. En ese momento me acordé que lo había dejado sobre una tumba. No había otra solución, tendría que ir por él. No podía dejarlo ahí porque al día siguiente el encargado del Panteón se lo podría encontrar. Seguramente si lo perdía, me iban a regañar sin decirle nada a nadie. Salí de mi casa decidido a recuperarlo.
23:57 Además no me tardaría más de unos cuantos minutos porque no nos metíamos muy adentro del panteón, si acaso unos 15 M. Tal vez un poco más crucé la barda por aquel agujero. Cuando estuve dentro del Panteón me quedé parado. Obviamente no era lo mismo estar de día y acompañado por mis amigos que estar ahí solo y entre la oscuridad de la noche, porque no había cargado con una linterna. Me acuerdo que hacía aire. Por eso las ramas de los árboles se movían para todas partes, como si algo estuviera escondido en ellos. Ubiqué el lugar hacia donde iba y comencé a caminar despacio. No perdía de vista algunos monumentos porque parecían personas custodiando las tumbas.
24:51 Caminé e incluso por encima de algunas lápidas. Aunque había recorrido infinidad de veces ese tramo, ahora me parecía que estaba demasiado lejos. Todas las tumbas se miraban iguales. Eso hizo. Que por un momento me sintiera perdido. Sentí un alivio. Cuando miré la tumba que buscaba y vi mi reloj. Lo agarré ahí mismo y me lo puse. Cuando volté para localizar el agujero de la pared, miré que justamente ahí estaba parada una mujer vestida de blanco rápido. Me agaché para que no me viera. La estuve observando con detenimiento. Parecía que estaba dispuesta a no dejarme salir porque no se quitaba de ahí.
25:42 Además volteaba para todas partes. Yo presentía que me estaba buscando a mí, volteé buscando otro lugar por donde pudiera salir del panteón sin que me viera esa mujer, pero no se veía nada, por lo menos no cerca de ahí y la barda era block y demasiado alta para mi estatura. Me comencé a poner nervioso porque no era normal que una mujer estuviera a esas horas en el panteón. Recordé todo lo que me decía mi mamá, que ahí aparecía la llorona, que en el Panteón se reunían las Brujas o la mujer de blanco y muchas otras cosas más que yo nunca creí.
26:28 De hecho, hasta ese momento no estaba seguro que lo que veía era una aparición. Se pasaban los minutos y esa mujer seguía ahí sin moverse para nada. Dominando mi miedo, me fui acercando, ocultándome entre tumba y tumba. Pronto estuve a escasos 3 m de ella y entonces vi lo que realmente era, si era una mujer, pero con la cara horrible en sí, toda la piel prácticamente se le caía en pedazos su cabello largo y desmarañado. ¿Le cubría parte de su cara? En ese momento entré en pánico porque supe que lo que tenía frente a mí era una muerta.
27:16 Ahí estuve observandola por unos minutos, no porque quisiera o fuera muy valiente. No me alejaba de ahí porque mis piernas no me respondían de pronto. Esa mujer camino hacia mi, entonces sí. Quizás por inercia, pero me tiré al suelo. Esa mujer aparició o lo que fuera pasó muy cerca de mí. Al hacerlo me hizo sentir un tremendo escalofrío que recorrió gran parte de mi cuerpo. La seguí con la mirada hasta que se perdió entre las oscuras tumbas. No me moví de ahí hasta que estuve.
27:56 Seguro que se había ido. Entonces corrí al agujero de la cerca. Luego crucé la calle corriendo y me metí a mi casa sin decir nada de lo que me había pasado. Me encerré en mi cuarto. Fue una noche terrible que aunque no miré nada escalofriante. Aquella sensación de creer que la mujer se iba a salir del panteón me duró toda la noche, como ya no quise volverme a meter al Panteón. Al día siguiente le conté a mis amigos lo que había visto y aunque fue muy claro que no me creyeron nunca más entramos a ese lugar.
28:39 Muchas gracias por escucharme y por compartir mi historia. Buenas noches a toda la comunidad de Inframundo. Usted que ha llegado hasta el final del vídeo, le hago como de costumbre la siguiente pregunta. ¿Usted qué haría si estuviera en medio del cementerio de madrugada, quizás a las 2:00 o 3 de la mañana solo alumbrado por la tenue luz de la Luna? Hágamelo saber en la caja de comentarios. Recuerde que si este video es de su agrado, puede compartirlo con alguien que quizás no creen en lo paranormal.
29:26 Y al escucharnos pueda cambiar de opinión. Me despido y le deseo dulces pesadillas, buenas noches y hasta la próxima.
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