4 Historias de Terror de BRUJAS- Madrugadores - Inframundo Relatos
Un saludo especial para traileros, guardias, taxistas, veladores y todos los que viven entre sombras. Este episodio es para ustedes. Aquí comienza otro viaje a lo desconocido. Estás entrando a Inframundo.
0:01 La bruja de la construcción, historia basada en hechos reales. Me llamo Juan Santos Vega, vivo en Ciudad Victoria, estado de Tamaulipas, México. Era una noche de octubre del año 2014, tenía 29 años cuando viví esa experiencia. Venía en mi bicicleta de un mandado que se me fue encomendado por la empresa donde me desempeñaba como empleado de albañilería. Debía hacer unas compras en una ferretería y después de eso esperar en la obra a que los materiales llegarán.
0:46 Eran las 9:00 de la noche cuando al pasar por una calle vi a una señora caminar por la vereda. Aparentaba ser muy anciana por el lerdo, movimiento de sus pasos y su postura encorvada. Me llamó la atención porque iba acompañada por un enorme perro blanco al que sujetaba con una cadena atada al cuello. Al pasar por su lado, la miré con intención de saludarla. Creo que eso no le gustó, pues cuando se percató de mí, ella mostró una mirada muy poco amigable. Respondiendo a su reacción, murmuré en voz baja, vieja, loca acto y a la distancia por donde yo circulaba, era imposible que me haya escuchado. Luego continué manejando la bicicleta hasta llegar a la obra.
1:42 Olvidé mencionar que trabajábamos hasta muy tarde, ya que la obra tenía que estar lista en poco tiempo y dicha ferretería tenía convenio con la empresa para enviarnos material a todas horas. Este material llegó 40 minutos después. Inmediatamente me puse a acomodar cada cosa en su sitio. En tanto el vehículo de la ferretería se marchaba, me encontraba solo allí. Pues los demás trabajadores ya tenían unos 10 minutos de haberse ido. Pero al poco tiempo escuché el ruido de unas cadenas arrastrarse por el interior pensando que había entrado alguien.
2:23 Busqué el ruido que lo generaba. Había una gran pila de ladrillos que superaba los 2 m de altura. Al costado de una de las máquinas. Vi una cadena perdiéndose detrás de esta. Al aproximarme encontré a ese perro blanco, el mismo que vi acompañado de la anciana. Este me observaba enfurecido mientras gruñía por medio de gritos. Lo comencé a echar, pero el animal ni se inmutó. A cambio de eso, levantó la mirada sobre una pila de ladrillos donde encontré a su dueña. Les juro que lo que les cuento es real. Esa anciana estaba parada sobre esa montaña. Viéndome desafiante e irascible.
3:13 Ya no estaba encorvada. Toda su fisionomía era colosalmente siniestra. La cadena que le faltaba al perro estaba al lado de sus pies. Su cara era amorfa a causa de los furúnculos purulentos que tenía. Los pocos dientes retorcidos que exhibían sus encías manchadas eran amarillos con partes podridas, pero indudablemente fue su mirada profundamente sórdida la que me provocó un terror inimaginable. Cuando me di la media vuelta para salir corriendo del lugar, escuché los insultos de la bruja persiguiéndome por detrás.
3:55 Apenas estuve cerca de la puerta. Recibí un brutal azote en mi espalda que me dejó revolcándome de dolor. Otro azote pegó sobre mi cabeza, abriéndome el cuero cabelludo. Mis gritos de dolor por poco rompieron mi garganta hasta el día de hoy. Creo que no viví un terror igual como el que sentí esa noche. En tanto yo tapaba con mis manos la herida de mi cabeza, veía los pies de esa bruja caminando a mi lado. Los tenía descalzos, con las uñas negras llenas de Tierra. En ningún momento me dijo la razón del castigo. Con solo haberme hecho. Eso bastó para hacerme entender que ella escuchó cuando murmuré el insulto.
4:43 Pienso que al final la bruja tuvo compasión de mí. O quizás no tuve el deseo de continuar martirizándome. Ciertamente, el Estado en que me dejó dejaría conforme a cualquier deseo de venganza. No escuché abrir la puerta, no sé por dónde salió. Me levanté del suelo y ya no estaba. Tomé mi bicicleta para trasladarme al hospital más cercano, donde curaron mis heridas. En la construcción pensaron que de algún modo me lastimé la cabeza al caer solo y que debido al golpe no recordaba lo que me pasó realmente, aunque hacían cuando les enseñaba la marca de mi espalda, marca que coincidía perfectamente con el azote de una cadena.
5:32 Gracias a Dios, nunca más volví a ver a esa bruja. El cuarto oscuro historia basada en hechos reales, soy de Villahermosa, Tabasco, México. Desearía narrarles una anécdota que pasé cuando tenía 8 años, allá por el año de 1988. Mi nombre es César Acevedo, espero mi relato llegue a todos ustedes. Aquel año nos mudamos a la casa de mi abuela. Mis padres me dijeron que ella había viajado de improviso y que demoraría mucho tiempo en regresar. Yo tenía recuerdos vagos de ella, pues como vivía muy alejada en el campo, mis padres no me llevaban mucho a visitarla.
6:32 Fue la primera noche cuando empezó todo. Me es imposible dar una explicación razonable a lo que me sucedió. Esa madrugada me desperté sentado, apoyando mi espalda sobre la pared de un pequeño cuarto al que no reconocí. Estaba totalmente oscuro, olía a humedad y a osamenta con desesperación. Llame a mis padres gritando entre sollozos. A medida que pasaban los segundos más me asustaba. Quise ponerme de pie cuando súbitamente unos ojos más negros que la penumbra del lugar brillaron frente a mí.
7:13 Di el grito más largo de toda mi existencia. La puerta se abrió bruscamente dejando entrar la luz de la Luna llena que había esa noche, dejándome a la vista la figura de mis padres en la entrada. Papá corrió a Abrazarme para sacarme de allí. A la vez que mi madre, llorando por el susto, me preguntaba qué hacía en ese lugar. Cuando me calmé le contesté que no lo sabía, pero que allí adentro estuvo alguien conmigo. En esos momentos el resto de la noche dormí junto a mi madre. Lo mismo pasó la noche siguiente pensando que sufría de sonambulismo, por lo que querían cuidarme. El fenómeno se volvió a repetir 2 semanas más tarde, solo que demoré en darme cuenta de ello.
8:07 Me desperté sintiendo mucho frío, aún dormitando y sin abrir mis ojos. Sentí que alguien se acostó a mi lado. Me acuerdo perfectamente cuando la espalda de quien yo pensaba era mi madre, se apoyó sobre la mía. Pero el olor a putrefacción me alteró. Apenas lo olfate. Abrí los ojos para encontrarme nuevamente en ese cuarto acostado sobre el suelo, sólo que esta vez no pude gritar porque ese alguien todavía seguía a mi lado. Permanecí en silencio anonadado. Comencé a llorar y junté mis manos poniéndome a rezar como mi madre me aconsejó que lo hiciera, si me volviera a pasar algo igual.
8:56 De repente esa cosa me movió. Volteó su cuerpo y en tanto, un gélido sudor mojaba mis mejillas presagiel abrumador y yo ruido acontecimiento. Minuca recibió el cálido y nauseabundo aliento con la voz de una mujer diciéndome lo que un niño de 8 años jamás debe escuchar, te quitaré la vida con un movimiento inexplicable, la mujer salió del lado de mi espalda para aparecer frente a mí, vi los mismos ojos y ahora también su cara pálida, pútrida, descarnada.
9:37 Solo eso puedo decir de su rostro. Movió sus ojos hacia mis manos juntas. Sentí cuando las cubrió con las suyas. Estás eran cadavéricas y frías. Posteriormente regreso sus ojos para posarlos sobre los míos y repitió las mismas sentencias, te quitaré la vida. Me desperté otra vez en mi habitación, pero eso no me importó. No dejé de gritar hasta que mis padres llegaron a mí. El cuarto donde yo aparecía estaba ubicado en el fondo de la Casa. Después de eso, nunca más pasé una experiencia similar porque nos mudamos para jamás regresar.
10:24 Esperé 10 años para que el secreto se me fuera revelado. Mis padres se sentaron a mi lado y me confesaron un secreto que me hizo sentir el pánico vivido. El viaje que hizo mi abuela, en realidad fue a la otra vida. Ella ya había fallecido, pero me dijeron eso para no asustarme, aunque dudo que esté en el cielo, porque ella era una bruja y ese maldito cuarto oscuro era su lugar de trabajo. Nunca supe por qué el espíritu de mi abuela quiso hacerme ese daño, si es que se trató de ella. Tampoco mis padres supieron decírmelo. Es una pregunta que me llevaré a la tumba, la mujer del parque, historia anónima enviada por una suscriptora lo que les voy a contar me pasó a principios del año 2000, cuando tenía 18 años. No soy de hablar mucho sobre esto porque recibí muchas burlas cada vez que lo hice, pero teniendo en cuenta que por este medio llegará a personas aficionadas al tema, pienso que mi relato será bienvenido.
11:49 Poseemos un restaurante casi en la zona céntrica. Dada la alta demanda de servicios los fines de semana no tenemos horario de salida. Más todavía en esa época turística, como lo fue en esa ocasión. Vivimos un poco alejados del lugar. Por el camino debemos cruzar por un parque que normalmente se encuentra sin gente. Luego de las 12:00 de la noche. Aquí es donde sucedió lo que les voy a narrar. Me dirigía sola, conduciendo en el auto. Mis padres y hermanos se quedaron alistando las cosas para el día siguiente y yo debía prepararme para ir a la escuela.
12:35 Estimo que eran las 3:00 de la mañana y pasadas cuando al cruzar por ese parque pude ver a una mujer caminando entre unos árboles. Usaba un vestido marrón oscuro. Alcancé a ver que su cabello era rubio. Y su piel tan clara que resaltaba del contraste de su atuendo. No le presté mucha atención dada la condición en la que se encontraba, pues sabía de algunas mujeres de la calle que paseaban por zonas con extrañas conductas que no eran bien vistas, en especial por el perímetro oscuro en donde estaba. Sin embargo, al escuchar el llanto de un bebé me preocupé.
13:20 Disminuí la velocidad lo más que pude y busqué con la mirada a los alrededores, pero parecía estar ella sola, es decir, que no había nadie más cerca. Seguramente el bebé estaba con esa mujer y por los llantos desesperados de la criatura, temí que podría estar en problemas. Me estacioné a un costado y me quedé en el auto pensando en que hacer. Soy consciente que la delincuencia se disfraza de muchas maneras, pero si verdaderamente era una mujer que necesitaba ayuda, no podría dormir tranquila si la ignoraba. En tanto el bebé lloraba más fuerte, se le unió el grito de auxilio de la mujer, eliminando toda duda que tenía. Me bajé y corrí de prisa hacia ellos, pero al llegar a la zona un impacto friolento.
14:17 Me dejó estupefacta. En efecto, la mujer que había visto segundos antes estaba allí, pero no había ningún bebé. Con ella, poniendo un semblante burlón, movió sus labios para imitar el llanto del infante con el que me había engañado. Y el motivo para hacerlo lo supe inmediatamente. Con un veloz movimiento que apenas pude distinguir, se acercó a mí hasta quedar frente a mi rostro, casi pegado a mí nariz. Eso no era una mujer normal. Sus horrendas facciones correspondían a un espectro inmundo, que no podría ser de este plano existencial.
15:01 Las líneas de su frente Fruncida eran remarcadas por mugre, tanto las arrugas como los blancos pelos de sus verrugas. Catapultaban la monstruosidad de la naturaleza. Los cabellos que antes vi Rubios ahora eran grises. Su pálida piel despedía un insoportable olor pestilente que fue superado por el aliento podrido que sentí cuando abrió su boca para decirme, Lárguense de la zona. Abrumada por la impresión de que perdería la vida en ese lugar, metí rápidamente la vuelta para alejarme de allí.
15:44 Detrás de mí sonó el llanto nuevamente del bebé, seguido de una eufórica burla aludiendo a mí inseguridad a pasos temblorosos. Llegué al auto y manejé hasta llegar a mi casa. Cuando mis padres regresaron del restaurante les conté lo sucedido. ¿Solo nos quedó resignarnos? Pues era la primera vez que me pasaba a mí, pero a ellos ya les había tocado cruzarse con esa bruja anteriormente, pues alguien le estaba pagando para atormentarnos y sacar nuestro local del lugar. Pasamos varios años haciendo bendecir el restaurante y gracias a Dios esa bruja dejó de acosarnos o mejor dicho, quién la contrataba. Silencioso terror, historia basada en una anécdota real, muy buenas noches, Inframundo.
16:50 Mi nombre es Sebastián Lara Barreto, soy de Cuernavaca, Estado de Morelos, México. La mayor parte de mi infancia se basó en el trabajo y en el cuidado de toño. Mi hermano menor crecimos en la calle, éramos huérfanos. Al menos eso lo decidieron nuestros padres cuando nos abandonaron las cosas que les contaré en este relato. Sucedieron en las circunstancias más duras de nuestra realidad cruda, cuando no teníamos a nadie más con nosotros la carga de la culpa. Todavía pesa en mis espaldas como una inmensa piedra que a través de los años aplasta mi conciencia más y más tenue suspiro de alivio que por momentos calma la sed de perdón al saber que él aún vive, sin importar que yo para él ya esté muerto.
17:54 Noté el primer evento, una helada madrugada de invierno. Cuando acostado sobre cartones en un oscuro parque, mi hermano me despertó con lágrimas lavando su sucia cara. Era la primera vez que lo veía tan asustado y al igual que muchas veces no comprendía lo que me decía, le dije que se tranquilizara, que sólo fue una pesadilla. Que se volviera a dormir porque al día siguiente nos esperaba una difícil jornada. Eso, como todas las que padecíamos ninguna palabra de mi parte, sirvió para que en las próximas madrugadas su aterrada conducta no se repitiera totalmente lo contrario. Cada vez que lo veía perderse en el absoluto temor que nadie esperaba ver en un niño de 5 años, yo tenía 8, pero eso no alcanzó para protegerlo de esa bruja, como así él se refería a ella.
19:03 Según toño, esa era una mujer de feo aspecto. Olía mal y siempre amenazaba con llevárselo. Yo nunca le creí. Hasta que fue demasiado tarde, cuatro meses más adelante. Me desperté una mañana sin él a mi lado. Una carta escrita por él llegó a mis manos 28 años después, pero una vez de alegrarme por tener noticias suyas, sentí que el mundo se me vino abajo. Esta es su carta. Esa noche en la que nos metimos a dormir dentro de una casa abandonada, esa que estaba al finalizar de una colonia cuyo nombre no recuerdo.
19:54 Me desperté sintiendo que alguien acariciaba mi cabeza. Era una anciana de piel oscura. No podía ver bien su cara por su rugosidad con sus largos dedos huesudos. Presionaba lentamente mi cuello. Mientras que los de su otra mano los enredaba sobre mis cabellos, sus ojos negros como su alma y despreciable como su maldad, parecían hundirme en un nefasto abismo, no me habló, solamente sonrió y se marchó. A partir de entonces se me aparecía en todos lados.
20:37 Eres testigo de que quise contártelo, pero nunca me hacías caso o tal vez jamás me entendiste. Esa noche en el parque me volvió a despertar. Presionó mi pecho con su pesada mano, en tanto con una de sus largas y mugrientas uñas cortaba la piel de mi brazo izquierdo con incontenible repulsión. Vi colocar su asquerosa boca sobre el corte y comenzar a succionarme. Su espesa saliva hedionda. Se volvía color rojo mientras caía sobre los bordes de sus labios resecos.
21:19 Lo hizo hasta dejarme inconsciente. Cuando volví en mí rompí en llanto y te desperté, pero me pediste que volviera a dormir. A la herida de mi brazo la relacionaste con un corte accidental, al igual que con todos los otros cortes que vinieron. Tampoco me creíste cuando te avisé que me llevaría. Y finalmente ella lo cumplió, pero que podía yo hacer gritar. Sabes que no podía llorar. Lo hice muchas veces, buscar ayuda. Tú eras el único que podía ayudarme. La bruja me llevo a una casa de un pueblo lejano. Ahí pasé encerrado en 1/4, siendo torturado cada noche por el lapso de un año, hasta que ella falleció. Su única hija, llamada Mónica, me rescató, me crió, me enseñó a escribir y a desarrollar mis dones como brujo. Eso es lo que soy.
22:30 Para esto nací. Por eso la maldita bruja no me arranco la vida, pues me eligió para formar parte de su herencia. Hoy tengo familia y soy feliz siendo un brujo. Te escribo mi carta no para saludarte, ni mucho menos porque te extrañe, sino para que sepas lo que yo viví y aunque te guste o no. Esta vez tendrás que creerme estas líneas. Destrozan mi alma cada vez que la leo. Intenté contactarme con él, pero no pude encontrarlo. Quería decirle que jamás dejé de buscarlo, que lo siento mucho, que me perdone y que, efectivamente, ahora le creo, pues desde que toque con mis manos su carta Por Primera Vez.
23:23 Una bruja me tortura en mis sueños. Me despierto sudando en frío, llorando sin poder gritar, porque paulatinamente comencé a perder la voz y hoy, a mis 78 años, soy mudo. Al igual que toño lo fue durante toda su vida. Espero que les haya gustado mi relato y puedan compartirlo. Muchas gracias.
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