4 Experiencias Aterradoras de Conductores, Choferes, EN CARRETERAS DE MEXICO
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 Buenos días madrugadores. Los acompaña en esta ocasión nuevamente su amigo Inframundo y a quienes ya llevan varios kilómetros recorridos en la carretera. Espero que estas historias los acompañen bien. Comenzamos el pasajero de atrás. Historia basada en relatos reales, buenas noches, Inframundo, mi nombre es Franco ortiz, vivo en Veracruz, México. El relato que les quiero contar me sucedió hace aproximadamente 20 años.
0:47 En ese entonces yo me dedicaba a ser chofer de microbús, labor que por cierto disfrutaba hacer. Las cosas paranormales existen. Yo no creía en eso, pero con cruel resignación. Hoy, a mis 59 años, debo aceptarlo por más que sea mi calvario. Mi horario se extendía en ese entonces hasta las últimas horas del trabajo. El recorrido pasaba por los pueblos contiguos a la ciudad, recogiendo los pasajeros que solicitaban el servicio. Siendo normalmente pasadas las 11:00 de la noche, cuando por fin regresaba a la empresa, era una noche de lluvia fría, no había estrellas surcando el cielo.
1:34 Los últimos pasajeros se iban bajando de a poco y la soledad en el camión empezaba a justificar el silencio. Yo mismo corroboré ser el único integrante del vehículo cuando retomé el viaje de regreso. Con el afán de no detenerme en ningún lugar, emprendí la marcha. Todo estaba en orden hasta que esa típica sensación de sentirme observado empezó a incomodarme por momentos. Miraba por el espejo que tenía arriba de mí para convencerme de que realmente venía solo. Todo estaba absolutamente vacío. De repente sucedió la primera señal paranormal.
2:17 Una naranja de tamaño mediano llegó rodando desde el fondo hasta quedar estancada cerca de mis pies por instinto. Mire otra vez por el espejo, pero detrás no había nadie y el pasillo estaba desierto. Me dije a mí mismo que quizá la fruta se le olvidó a algún pasajero en alguno de los asientos y por el mismo movimiento del vehículo esta cayó para después llegar rodando. Sin quitar mis ojos de la carretera, me incliné para intentar levantarla, cuando de improvisto algo tocó mi mano allí abajo. Rápidamente recogí mi brazo dando un brinco por el susto. Se trataba de otra naranja que había llegado al lugar de la misma manera.
3:06 Al voltear VI a 1/3 rodando por el con igual dirección me estacioné a la orilla. Después de meditar unos segundos, me levanté para revisar todo el lugar, sea cuál fuera el motivo por el cual las frutas aparecían de la nada, ya no había más. Me volví a sentar frente al volante para continuar manejando entre resos. Sin embargo, todo se volvió peor aún. 5 minutos después, un sentimiento sombrío marco presencia en el lugar. Empecé a temblar de miedo sin ni siquiera haber visto nada aún ustedes. Ya se imaginarán cómo me sentí entonces, cuando mis atónitos ojos fueron testigos de aquella aberrante vivencia. De reojo pude divisar que algo más venía desde atrás, acercándose a mis pies.
4:01 Esta vez no era ninguna fruta, era un líquido rojo y espeso que lentamente aparecía a mi vista sobre el suelo. Supe de inmediato de qué se trataba casi en cámara lenta. Elevé la mirada para posar mis ojos sobre el espejo y allí estaba sentado. Justo detrás de mí había un anciano. Su cara estaba horrible, con muchas arrugas marcadas, de edad incalculable y mirada hostil me observaba silencioso e inexpresivo. Su cuerpo estaba ensangrentado. Sentí como el inmenso terror me sometía en tanto contemplaba esos ojos calándome en los sentidos, levantó su rígido brazo derecho hasta extenderlo a los extremos con un torcido dedo.
4:57 Índice de uña negra y sucia me señaló hacia el frente anunciando la tragedia. Solo recuerdo regresar la mirada sobre la carretera y verlo al parecer de la nada. Era un hombre que cruzaba inadvertido por más que maniobré. No pude evitar chocarlo. Vi su cuerpo estrellarse sobre el microbús dejando todo el vidrio. Partido Bañado de Rojo, dure unos meses en la cárcel pagando la condena hasta que el seguro y la fianza me sacaron. No tuve una explicación lógica con que defenderme. La aparición de aquel anciano en el microbus fue considerada como la más absurda de las justificaciones. ¿Sin embargo, no es eso lo que todavía me aterroriza? Es algo más increíble aún, pues el anciano que se me apareció dentro del microbus antes del accidente es exactamente el mismo anciano a quien yo atropellé. Quien traía en sus manos unas bolas de naranjas que se quedaron derramadas sobre el pavimento. Dicen que las personas se aparecen para despedirse de sus seres queridos antes de fallecer. Yo dudo que sea tan así, no necesariamente tiene que ser alguien conocido.
6:22 Lo sé por experiencia. Espero que mi relato haya sido de su total agrado. Muchas gracias. El taxi maldito, historia basada en un hecho real. Muy buenas noches, infra escuchas, les comparto mi historia. Confiado, busqué invertir mis ahorros en un auto que me facilitara el trabajo de taxista. No tuve que buscar mucho, pues un viejo amigo me informó que en su Colonia había un señor que quería vender el suyo. Cuando lo fui a ver, me asombré el buen estado en el que se encontraba.
7:13 Y el bajo precio que pedía por él. Pero más me llamó la atención cuando me dijo la razón de la venta. Prácticamente se quería deshacer de él porque juraba que el taxi estaba maldito. Me llamo Miguel Cabrera, soy de Colima, México. Lo que les narraré me sucedió cuando tenía 29 años, allá por los inicios del año 2000. Tenía una niña de 6 años en aquel entonces. Tanto ella como mi esposa se entusiasmaron cuando llegue con el taxi a la casa. Aunque fue la pequeña quien prestó más atención al vehículo, desde el momento en que lo llevé, estuvo dentro del mismo jugando toda la tarde. Cuando la llamamos para cenar, ella nos hizo un comentario un tanto escalofriante.
8:06 Nos contó que se hizo amiga de una niña. Al preguntarle de quién se trataba, ella respondió sonriendo que era la pequeña que vivía en el carro y que vino junto conmigo. Mi esposa pensó que se trataría de una amiga imaginaria, pero esa noche, cuando comencé a trabajar, comenzaron las cosas macabras. Los pasajeros me reclamaban que dentro del taxi percibían un mal olor, más allá de la pena que sentía. Me frustraba que sólo aceptaban viajar conmigo 2 o 3 cuadras e inmediatamente me pedían bajar. Les juro que yo no sentía el olor y por más que buscaba por todo el lugar, no podía encontrar ninguna rareza. Por suerte, en los días posteriores dejé de escuchar esas críticas, pero a cambio de eso me tocó ver algo sumamente horrido.
9:04 Una joven muchacha me hizo la parada, se subió al asiento trasero. Luego de darme la dirección, sacó su celular de la Bolsa para entretenerse con este mientras yo conducía, se me congeló el cuerpo al mirar por el espejo retrovisor y percatarme de que había una niña sentada a su lado. Esta tenía la cabeza inclinada mirando a la pantalla del celular, lo cual era imposible porque no estaba allí antes. Curiosamente, la muchacha parecía no verla, aunque yo temblaba al manejar, ella jamás se dio cuenta de lo sucedido. Así como la niña apareció de repente, también desapareció. Después de eso me fui directo a la casa, le conté a mi esposa. Y ambos hablamos con mi hija.
9:59 La descripción de ella nos dio coincidencia perfectamente con la niña que yo vi. Noches después llevaba a un señor a su trabajo cuando volví a quedar paralizado del susto. Pero en esa ocasión apareció un muchacho pálido, quien tenía su mirada puesta en la mía. Visiblemente le brotaba el vital líquido rojo desde un agujero negro que tenía en la frente. Esa noche llegué a casa aturdido. Esta vez mi esposa me pidió que no volviera a usar el taxi, pero el mismo motivo por el que lo compré me obligó a subirme nuevamente a la siguiente semana.
10:43 Eran las 10:00 de la noche cuando me estacioné en una parada. No llevaba durmiendo bien esos días y quise aprovechar para conseguir pasaje. Sin embargo, ella no me lo permitió. Era una anciana sentada justo a mi lado quien se apareció después de haber comenzado a sentir ese nauseabun dolor del que me hablaron los clientes. Aquella ocasión era un cuerpo, no puedo describirlo de otra manera. De la carne pútrida de su rostro caían algunos gusanos blancos sobre su regazo, los cuales se movían desesperados como animales a quienes le acababan de quitar el alimento.
11:28 Salí del carro vomitando. No me importó dejarlo allí con las llaves puestas. Me alejé del lugar corriendo Despavorido. Al otro día lo encontré en el mismo lugar. Solo que en esta vez lo manejé hasta un taller mecánico donde previamente lo ofrecía la venta. De esa manera era yo quien buscaba ahora deshacerme de ese carro maldito. Ni siquiera intenté hablar con quién me lo había vendido, pero con el tiempo escuché decir que ese auto estuvo involucrado en varios accidentes donde algunas personas perdieron la vida. Entre ellas, una anciana, una niña y un muchacho que fue baleado en un asalto y falleció camino al hospital dentro de ese taxi maldito.
12:21 Espero que mi experiencia les haya gustado mucho. Gracias por compartir excursión escolar, historia basada en hechos reales. Mi oficio como chofer de autobús, pesero microbús, como sea que se le diga o lo conozcan, me ayudó a apilar muchas historias para compartir en las noches especiales, esas en las que, junto a otros fanáticos de los relatos de terror como yo, se emocionan por escuchar. Tengo mucho para contar.
13:07 No obstante, hay una a la cual considero la más terrorífica, por el simple hecho de que fue mi primera vivencia de esta índole, me llamo Julio César Gallardo, actualmente tengo 37 años, soy de Aguascalientes, México y esto me pasó hace más o menos 1 década. En esa oportunidad, la empresa fue contratada para realizar un viaje de excursión por una escuela primaria. Me ofrecieron realizar el trabajo, a lo cual acepté con gusto. Eran 14 niños acompañados de cuatro profesores.
13:48 Por la mañana salimos desde el mismo establecimiento educativo. Ahí conocí el ambiente que me acompañaría durante la jornada. Pequeños risueños entregados a la inocente diversión con risas y cantos que me alegraron las horas. Diría que hasta allí todo fue perfecto, pero al pasar toda la tarde en el parque y comenzar a prepararnos para regresar, las cosas se volvieron preocupantes por unos minutos. El problema se dio cuando un grupo de 2 niños se perdieron. Por suerte los hallaron al poco tiempo, pero es precisamente allí donde empieza lo siniestro. Durante el viaje, estos 2 niños iban callados por ratos, rompían en llanto sin motivos aparentes.
14:39 Los pequeños rondaban los 6 años más o menos. Quizá por eso pensaron que no era razón para preocuparse demasiado, por lo que los profesores sólo se limitaban a controlarlos. Pero grande fue el desconcierto cuando a uno de ellos le descubrieron unos arañazos en su pecho. Al revisar al otro le encontraron lo mismo. Cuando les cuestionaron qué les había sucedido, dejaron a todos petrificados. Los pequeños aseguraron ser lastimados por otro niño deforme cuando se encontraban jugando a apartados del Grupo. A lo cual le tenían mucho miedo porque este tenía su rostro muy feo y quería hacerles daño. Pese a la sorpresa, los maestros trataron de tranquilizarlos prometiéndoles que ya no tenían nada de que preocuparse, pues ahora estaban en mejor lugar y ese niño ya no podría hacerles daño, pero lejos de dar muestra de confianza. Los pequeños respondieron con algo más perturbador todavía. Ellos lloraban de miedo porque ese niño venía dentro del autobús junto al otro grupo.
15:57 Sentí erizarme los vellos de todo el cuerpo al escuchar decir esas palabras. En tanto conducía, miraba de reojo por el espejo retrovisor hacia todos lados, abarcando el mayor campo de visión posible. Los profesores quedaron enmudecidos mientras algunos niños comenzaron a llorar del susto al escuchar Asus compañeritos, hasta que el grito ensordecedor de una niña desató el caos dentro del autobús. Por poco pierdo el control del vehículo, mermando la velocidad hasta estacionarme Volteé para contemplar cómo todos los niños corrían hacia el fondo del pasillo.
16:39 Incluyendo a los propios profesores. Todos gritaban y lloraban en tanto mantenían la mirada a un punto fijo cerca de mí. Seguí esa dirección con mis ojos hundiéndome en un impactante terror. Al verlo debajo del primer asiento de la fila derecha, había escondido un cero horripilante, similar a un espectro con cuerpo de niño. La piel oscura de su cara parecía carcomida como si estuviera derretida. Sus enormes ojos negros sobresalían del espacio de sus cuencas, en tanto me Sonreía Enseñándome unas encías compuestas por dientes podridos, estrujaba sus deformes manos, chocando sus largas uñas entre sí, en medio de ese estado de shock e impulsado por el instinto de supervivencia.
17:36 Tome un arma que solía llevar conmigo, siempre para protección personal, misma que guardaba en una mochila que mantenía a mi lado. Al parecer esa cosa o duende o lo que haya sido, tenía plena conciencia de lo que es un arma y de lo que yo pensaba hacer, pues apenas la tomé. Este dio un salto sobre mí para después brincar por la ventana y huir de manera bestial. Pero antes de irse me dejó 2 profundas heridas en mis brazos que nunca fui capaz de notar. En qué momento me las provocó debido a la colosal velocidad con la que se movió. Segundos después era atendido por un profesor mientras los otros se esforzaban por disipar los gritos de horror de los pequeños.
18:25 Hasta el día de hoy no sé de qué se haya tratado esa criatura. Tampoco escuché de otro avistamiento de este. No obstante, se dejaron de hacer excursiones a ese parque los nahuales del vagón, anécdota contada por jeremías espinoza. Al ser usuario del metro, por las noches me convierto en presa fácil para muchos sucesos que ocurren allí a Menudo.
19:07 Pero lo que tengo para contarles hoy no me lo imaginé vivir jamás me llamo jeremías Espinoza, soy del estado de México, esto me pasó hace 3 años. Sé que muchos catalogan este relato como increíble, pero para los que somos de México sabemos que este suelo está colmado de historias que van desde lo místico a lo real. Por lo tanto, me conformo con solo ser escuchado. Era una noche de miércoles, como me había pasado muchas veces. Me tocó salir del edificio donde trabajaba como conserje para alcanzar el último vagón del metro. Él también era infaltable a esas horas. Me refiero a un violinista que se ganaba la vida deleitando a los usuarios con sus hermosas melodías. Que a partir de esa noche no volví a escuchar nunca más. Él aseguraba el mismo vagón que yo, pero esta vez otro extraño músico con una guitarra nos acompañaría. Fue precisamente quien originó todo. ¿Deduzco que se trataría de algún rival del negocio o tal vez tenía otro tipo de problemas? Lo cierto es que apenas ingresamos. Él apareció de pronto por detrás. Yo caminé para sentarme en un rincón. El violinista se ubicó al otro extremo y el extraño al frente de este.
20:40 Desde allí lo observó por unos instantes, para luego empezar a insultarlo. Íbamos los 3 solos. Me pregunto qué hubiese pasado si más personas hubieran estado presentes. La discusión se tornó acalorada, a tal punto que los insultos pasaron a ser amenazas de muerte. En un abrir y cerrar de ojos, se trenzaron en golpes con la intención de separarlos. Me puse de pie para acercarme, pero de pronto ellos hicieron paralizarme. Al instante vi los instrumentos musicales caer al suelo, partiéndose en pedazos, en tanto sus cuerpos comenzaron a mutar a medida que su ropa se hacían añicos sus brazos, piernas y cabeza.
21:29 Se convertían en miembros de animales. Un pelagio oscuro le creció a quien parecía ser un enorme perro, mientras el otro tomaba forma de un grisáceo lobo deforme, totalmente aterrorizado por lo que estaba viendo, retrocedí balbuceando pedidos de auxilio que nadie escucharía. Los gruñidos monstruosos de ambas bestias se mezclaban con los mordiscos eufóricos. En tanto, con sus garras cortaban sus pieles mutuamente, la ferocidad de sus acciones me desesperaban temiendo por mi propia vida. La IRA en sus ojos mostraban al propio infierno de donde provenían. Escuchaba el crujir de sus huesos, romperse junto a los alaridos de dolor que daban al recibir tremendas heridas. Yo caí sentado sobre el rincón del vagón. Contemplando la increíble batalla que jamás nadie soñó ni en sus peores pesadillas, pasados unos momentos de la riña, uno de ellos dio un último grito de dolor para después caer rendido, agonizando, no sé quién habrá sido, si el violinista o el de la guitarra.
22:47 Para mí los 2 eran hijos del mismo innombrable. Tal vez Dios tuvo misericordia de mí. El vagón llegó a su siguiente parada y se detuvo la bestia que aún se mantenía erguida. Me miró con una indescriptible maldad. Luego de eso salió corriendo en cuatro patas, dejándome con el otro animal. No sé cuántos minutos más pasaron. Ni siquiera me di cuenta de que el vagón se volvió a mover hasta llegar a otra parada. Es allí donde el animal restante reaccionó. A duras penas se reincorporó y salió, dejando en el lugar la evidencia de la pelea entre 2 Nahuales que vi desarrollarse a solo unos metros de mí.
23:37 No importa en qué parte de México te encuentres, siempre hay un nahual merodeando cerca tuyo, tal vez cazando ganado en ranchos ajenos o simplemente tocando un violín en 1 M. Por cierto, nunca más volví a usar el metro de la Ciudad de México por las noches.
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