Jan. 15, 2026

4 ATERRADORAS HISTORIAS OCURRIDAS HOSPITALES │ INFRAMUNDO RELATOS

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Inframundo Relatos De Terror
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:17 Muy buenas noches, siempre escuchas una de las cosas que más me han dado miedo y cada vez que lo cuento siento emociones encontradas, entre ellas de tristeza. ¿Que dan paso al miedo? Mi nombre es Mónica Sánchez, tengo comprobado que cuando uno se encuentra en algún sanatorio, ya sea el imss, hospital de servicios al que acudimos, algunas personas podemos experimentar sucesos paranormales como apariciones, entre otras cosas. Era el 2007. Cuando mi hija Michelle tuvo que hacer internada porque se quejaba de dolores de cabeza en su oído derecho, con estos dolores la llevó a tener hasta vértigo y eso no fue muy bueno para ella, pues una mañana nos llamaron de la escuela porque por comentario de sus compañeritos y su maestra de la nada se desvaneció y cayó de las escaleras, afortunadamente. Sus compañeros alcanzaron a detener más su caída. Fue ingresada a la clínica para hacerle resonancias y diferentes estudios clínicos porque no sabían los médicos si esto era un tumor en su cabeza.

1:37 La sola idea de que fuera así y que podría morir me aterraba. Ya teníamos casi 2 semanas en la clínica y los dolores de cabeza en ocasiones las hacían vomitar. Era cuando la mantenía con medicamentos que la hacían dormir mucho. Cuando ella dormía se colocaba su manita en su oído. Era como si al hacerlo le agradara la posición en que dormía. Cuando despertaba preguntaba por su amiguito, yo en ocasiones no sabía que contestarle, pues creía que lo había soñado. Yo le decía que ya se había ido.

2:20 Y que al rato regresaba con mi preocupación de que ella mejorará. No le tomaba importancia cada vez que me hacía ese tipo de comentarios. Pero todo cambió cuando una ocasión en que la enfermera estaba suministrando el medicamento, Michelle se encontraba despierta y comenzó a contarnos de su nuevo amiguito. La enfermera sonreía y le hizo una pregunta sobre su amigo que cómo era Michelle. Nos dijo que era un niño, el cual se llamaba Armandito. Fue cuando la enfermera la miró y su sonrisa prácticamente se congeló. Fue cuando supe que no era nada bueno lo que había visitado a mi hija. La enfermera le preguntó qué era lo que le decía el pequeño, mi hija le contestó que él solo le pasaba su manita desde la cabeza hasta su oído.

3:17 Y era cuando ya no le dolía. Como otras veces. Mi hija sonriendo nos dijo que le prometió regalarle unos guantes a su amigo porque siempre tenía sus manos frías. Michel se acomodó nuevamente y cerró los ojos para luego dormirse. La enfermera me hizo una señal para que la siguiera al pasillo. Lo que me dijo Me dejó con cierto temor e intranquilidad. Armandito había sido el hijo de uno de los doctores de esa clínica. Lamentablemente el pequeño hacía ya más de un año, había fallecido ella, al igual que las otras enfermeras lo habían conocido. De hecho, la habitación donde había estado era la última del pasillo, pero nadie la ocupaba porque los niños que llegaban a la clínica y los internaban.

4:15 Estos, al igual que Michel, aseguraban ver al pequeño, pero la enfermera me dijo que esas sólo eran pláticas de los niños o de las madres de ellos. Me pidió que no me sugestionara y que todo estaría bien. Le di las gracias y regresé al lado de mi hija, quien dormía plácidamente. Sentí tristeza que el amiguito de mi hija fuera un fantasma, pero sentí un gran temor. Que este se la quisiera llevar con él para no estar solo en ese lugar. Así que me puse a rezar por esa alma que andaba penando.

4:57 Serían alrededor de las 12:00 de la noche y comencé a sentir mucho frío. Por más que intenté cubrir mi cuerpo, comencé a temblar. Era tanto el frío en el cuarto que podía ver el vapor salir de mi boca. Fue cuando observé a armandito sentado en la cama junto a mi hija. Le acariciaba la cabeza hasta su oído. Al ver eso me enterneció, pero también me dio terror. Cuando El Niño me volteó a mirar, tuve que llevarme las manos a mi boca para ahogar un grito al lado derecho de la cabecita. Tenía una manguerita de esas que se utilizan intraarteriales.

5:42 Y terminaba en su pechito. Quizás ahí le habían colocado un catéter. El Niño me sonrió y bajó de la camita para salir del pasillo. Lo frío de la habitación poco a poco se fue quitando. Ya no pude dormir y lo que hice fue rezar por la salud de Michelle y por esa alma que se encontraba penando. Esa fue la única vez que lo miré y para mí fue bastante. Duramos casi 2 meses en la clínica y Michel seguía teniendo las visitas de armandito. No te diré que tuvimos un final feliz, pues mi hija Michel, unos años después de que todo empezó, falleció a finales del año 2010.

6:33 Les juro que deseo ver a mi hija como vía a armandito, pero esto no ha sucedido. Quizás lo haga. ¿El día que llegue mi hora, si se preguntan si El Niño se la llevó con él, no fue así? Pues después de que la dieron de alta ya no la volvimos a ingresar a esa clínica. Muchas gracias por contar mi anécdota. Cuando estás en un hospital o clínica de renombre, pasas demasiado tiempo en ellos. Ya sea porque estás cuidando a un familiar o porque laboras, en estos lugares pasan sucesos, experiencias paranormales que para muchos no existen o no encuentran respuesta a ello. En el año de 1991 mi pequeño hijo Isaías a muy temprana edad enfermó de leucemia.

7:40 La noticia nos devastó, para recibir su tratamiento tenía que ser ingresado a una clínica del imss. Pasábamos desde semanas hasta meses en la clínica. Así estuvimos alrededor de casi un año y medio. Niños iban y venían, algunos regresaban Asus hogares, otros fallecían en el hospital desde el primer día que fue ingresado mi hijo por las noches ninguno de los padres salían al pasillo o si lo hacían. Iban acompañados por otros y regresaban rápidamente. Al principio pensé que quizás era para no dejarlos solos, pero la verdad era otra.

8:26 A las 3:00 semanas de estar en esa clínica falleció una pequeña, todos en esa área. Pareciera que nos contagiábamos el miedo colectivo de que el siguiente fallecer fuera uno de nuestros hijos en una de esas ocasiones. En que el doctor Revisaba mi pequeño, yo estaba en el pasillo, recargaba mi cabeza en la pared. Cuando una voz conocida me comenzó a hacer plática. Era la madre de uno de los niños. La charla rutinaria por la salud de nuestros hijos cambió abruptamente. Comenzó a contarme sobre algo que me inquietó. Hablaba sobre una sombra blanca o un ser blanco. Era difícil de describir, me dijo, ya que algunos de los pequeños o los padres de estos la miraban pasar por el pasillo. Los niños decían que era un Ángel blanco que los visitaba. Me preguntó si alguno de nosotros habíamos visto eso. Yo negué con mi cabeza.

9:33 La verdad no entendía lo que la mujer me decía o me negaba hacerlo. Me sacó de mis pensamientos al momento que dijo, eso que han visto es la muerte misma. En esos instantes sentí que mis piernas me temblaban y el aire me faltaba. Yo no la he visto, prosiguió la mujer. Ni quiero verla. Aún no estoy preparada para lo que viene, terminó diciendo al momento. Que el doctor salía del cuarto. Mi hijo seguía reaccionando bien a las quimios.

10:15 En 3 días nos podíamos marchar a casa. Esa noche sentí mucho miedo, no lo voy a negar. Miedo a ver eso de lo que me habían contado esa mañana. Así pasé los últimos días en la clínica hasta que le dieron el alta a Isaías. Olvidando por completo lo que en su momento sería inevitable. En el lapso de 2 años, Isaías fue ingresado en varias ocasiones y a mi mente volvía aquella conversación. Cada vez que lo daban de alta me lo llevaba a casa. Era un respiro para mí.

10:57 ¿Una batalla o una guerra ganada contra su enfermedad? Aún recuerdo cuando lo ingresamos aquella mañana. Mi hijo en esa ocasión se miraba diferente. Sus pronunciadas ojeras eran demasiado marcadas, diría yo su pérdida de peso repentino. En esa ocasión estuvimos cuatro meses en el hospital. La salud de mi pequeño no mejoraba, sabía lo que estaba por suceder. Eran principios de diciembre. Aquella noche, medio dormitaba, no sé por qué razón. Repentinamente desperté por la ventana. Se miraba la Luna que empezaba a ocultar. Detrás de unas nubes, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.

11:52 Algo me hizo desviar la mirada hacia el pasillo. Fue cuando la VI aquello que visitaba a los pacientes para llevárselos consigo. Casi en un susurro, aún recuerdo lo que le supliqué, no te lo lleves, por favor, deja que me lo lleve a casa sin más. Reanudó su andar al amanecer. Le comuniqué al oncólogo que le diera de alta a mi hijo porque me lo quería llevar a casa. El médico accedió, me comentó que en 2 días podría llevármelo. Solo que terminara su tratamiento a los 2 días mi hijo Isaías fue dado de alta.

12:37 Mi hijo lamentablemente ya no mejoró, falleció rodeado de sus hermanos y en brazos de su padre, quizás hasta la misma muerte se compadeció de aquellos que estamos por perder algún familiar o quizás no iba a fallecer en ese lugar. Muy buenas noches a toda la comunidad de Inframundo. Me presento mi nombre. Es franco ríos lo que les quiero contar. Me sucedió cuando tenía la edad de 14 años y estuve internado en una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social. En mi Natal Reynosa, Tamaulipas, quizás muchos de ustedes se sienten identificados con mi experiencia, el no creer en los fantasmas, apariciones o ese tipo de sucesos sobrenaturales, y más cuando se tiene a esa edad de rebeldía, en ese tiempo mis padres estaban por divorciarse, el motivo lo dio mi madre al tener a un querido más joven que ella. Eso lo supe estando en el hospital. Cometí la estupidez de Quererme quitar la vida para intentar que ellos no se separaran y estando en el hospital hicieran las paces y se reconciliaran.

14:10 Pero ni siquiera eso tocó los sentimientos de mi madre. Ni siquiera por mí lo hizo ella ni me fue a visitar al hospital y mi padre fue el único que se mantuvo a mi lado. Él me explicó lo que hace unos momentos les conté por mucho tiempo. La odié, pero con el tiempo ese sentimiento pasó a la compasión, pues le fue muy mal con ese hombre. Estuve por unos días en el hospital. La última noche que estuve allí me sucedió algo que no he olvidado. Mi padre se encontraba dormido en uno de los sofás que se encontraban en el cuarto de aquel hospital.

14:51 Yo comencé a sentir mucho frío, a pesar de estar bien cobijado con el cobertor que mi padre me había llevado al abrir los ojos. Miré a una niña de unos 5 años frente a mí. Su rostro apenas si miraba porque el cuarto se encontraba en penumbras y entraba poca luz del exterior del edificio. Por momentos pensé que era una de los pacientes que se encontraban ahí. Pues por las noches escuchaba conversaciones en el pasillo, pasos y hasta cuando alguien fallecía porque se volvía un alboroto afuera.

15:32 Comencé a preguntarle si se encontraba bien, que hacía y si tenía miedo. La pequeña no contestaba, me incliné un poco más hacia la niña y fue cuando mire que traía unas pantuflas con forma de conejo, y eso me pareció gracioso. Seguí haciéndole preguntas para saber que hacía ahí, pero a pesar de la oscuridad del cuarto, sentía la mirada de ella. Fue en ese momento que mi padre encendió la lámpara que tenía en una mesita y para mi sorpresa no había tal niña. Comencé a buscarla mientras mi padre me preguntaba si estaba bien, le pregunté por la niña. Y este contestó que ahí no había nadie más con nosotros. Le dije que había entrado una niña y traía puestas unas pantuflas.

16:28 Mi padre me señaló que nadie había entrado porque la puerta se encontraba cerrada y si la puerta se encontraba cerrada, nadie había ingresado así, como tampoco había niña con pantunflas en la habitación. Me puse nervioso y mi padre trató de tranquilizarme diciéndome que había sido un sueño. Como yo ya le había dado muchos problemas. Con lo de mi madre no quise preocuparlo más como pude. Traté de dormir, pero con lo sucedido me invadió el miedo y fue difícil volver a considerar el sueño. Ya por la mañana le pregunté a una de las enfermeras por la niña.

17:09 Ella me sonrió. Su sonrisa reflejaba tristeza. Ella sólo me dijo que olvidara eso, que era el medicamento que me jugaba ideas locas en mi cabeza. A los pocos días fui dado de alta y no volví a ver a la niña de las pantuflas hasta años después. Ahora, como médico que trabaja en el mismo hospital y con el tiempo, hubo varios pacientes que comentaban. Haber visto a una niña con pantuflas de conejo entrar en los cuartos por las noches. Así que me di a la tarea de averiguar quién había sido la niña para mí.

17:51 Buena suerte. Aún trabajaba aquella misma enfermera que conocí cuando apenas tenía 14 años. Yo le comencé a decir lo que los pacientes me contaban, pero ella por momentos trató de negarlo. Pero al describirla, ella me miró y me indicó que lo que me diría no lo comentara con nadie, así que le prometí que no lo haría. Ella me contó que había sido una paciente que había ingresado por ataques de asma hacía ya muchos años. Pero por desgracia la niña falleció de asfixia. Y no por uno de esos ataques, sino por la culpa de la madre de esta. Pues cuando la niña tuvo uno de esos ataques y al verla sufrir, le colocó la almohada sobre el rostro. Al escuchar aquello sentí una gran tristeza por la pequeña. Le conté quién era yo y ella, a pesar de tanto tiempo, me reconoció.

18:54 De hecho, le mostré las cicatrices de lo que hice cuando en aquella ocasión estuve ahí, en una noche que me tocó hacer la guardia. Lleve varios dulces y los coloqué en una mesita en donde yo estaba en aquella habitación hospitalizado. Aquella vez cerré la puerta y le dije que esos dulces eran para ella. Estaba por quedarme dormido. Cuando sentí frío y con los ojos entrecerrados, miré pasar aquellas pantuflas en forma de conejo, salir corriendo de aquella habitación. Esa fue La Última Vez que la VI. Y a pesar de que tengo varios años trabajando en esta clínica, ya no la he vuelto a ver.

19:55 Muy buenas noches, Alejandro, mi nombre es Rosi Acosta. Lo que les voy a contar sucedió hace ya varios años. A mi hijo Juan lo habían intervenido en una cirugía, ya que le extirparon las amígdalas palatinas. En el lenguaje coloquial se le conoce como Anginas. En la primera noche que pasamos en la clínica del Imss, esta se sentía demasiado fría, tuve que llamar a mi esposo a casa para que trajera algunas cobijas para mi hijo, una de las enfermeras me comentó que esto se debía a que en el piso donde nos encontrábamos en el día había mucho personal, aparte de que había más movimiento de gente por el lugar.

20:43 No se siente tanto el frío como lo era por las noches, pero les comento que con el tiempo que estuve ahí yo noté que el frío de los aires acondicionados, que funcionaban las 24 horas del día, nada tenía que ver con las bajas temperaturas como las que se daban en esas madrugadas. Después de la operación de Juanito, este tardó mucho en quedarse dormido. Y me dispuse a caminar un rato por el pasillo para que me diera un poco más de sueño. Al lado de donde nos encontrábamos había unos grandes ventanales que daban a un área verde del hospital. Apenas me estaba deteniendo ahí cuando pasó uno de los guardias haciendo su rondín, el me comentó que. Era mejor no salir del cuarto por las madrugadas para no mirar ni encontrarme con algo que me fuera a asustar. Yo por unos momentos pensé que me estaba jugando una broma y me quería asustar, así que le dije que yo no creía en fantasmas ni nada de eso.

21:57 Este solo se limitó a decirme encogiendo los hombros, bueno, yo ya se lo advertí. Me dijo eso alejándose de donde yo me encontraba. No le di más importancia a lo que me acababa de decir. Ojalá le hubiera hecho caso. Estaba reclinada en uno de los muros cuando comencé a sentir mucho frío, tanto que los vidrios de los ventanales se pusieron opacos como si estuvieran respirando pegados a estos. Eso me llamó la atención. Y miraba como en los cristales se comenzaban a formar varias manitas, todas de diferentes tamaños.

22:44 Eran de niños. Al ver aquello sentí como si mis pies estuvieran pegados en el suelo porque no me podía ni mover las manitas. Poco a poco iban desapareciendo, pero así como desaparecían aparecían más. No pude aguantar ver aquello. Y como pude, regresé a la habitación al lado de mi hijo. Cada paso que daba sentía que mis piernas me pesaban mucho y el cuarto se me hacía cada vez más lejos del miedo que tenía. Comencé a llorar y no me calmé hasta que estaba en aquella habitación.

23:26 A partir de esa noche ya no volví a salir del cuarto hasta que dieron de alta a mi hijo. Pero no sin antes ver de nuevo aquel guardia y me preguntó si había visto algo. Aquella noche le conté lo sucedido y este me dijo que yo no era la única que había visto las manitas de aquellas almas de niños que aún se encuentran en el área de pediatría. Esta es mi experiencia en una clínica del imss en el estado de Sonora. Muchas gracias por escucharme. ¿Qué tal, querido espectador? Hágame saber, por favor, en la caja de comentarios. ¿Qué opina al respecto de estas aterradoras historias? Por favor, deje su comentario, que sea muy amable y aterrador, o simplemente si quiere algún saludo. Hágamelo saber como los que estoy por enviar. Saludos para Noemí Lugo, Juana Mondragón. Mayworld 777.

24:34 Saludos para luz María Padilla, saludos también para dama coronado, un saludo muy especial para jane, guión bajo 7 cuatro y para eleuterio, muchas gracias por sintonizarnos, me despido y esto fue Inframundo. Nos vemos en otra emisión más hasta la próxima.