Jan. 9, 2026

4 ATERRADORAS HISTORIAS DEL CHARRO NEGRO │ INFRAMUNDO RELATOS

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Inframundo Relatos De Terror
4 ATERRADORAS HISTORIAS DEL CHARRO NEGRO │ INFRAMUNDO RELATOS

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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 Dicen que el Charro Negro aparece cuando alguien ha cometido pecado o ha tocado lo que no debía. Esta noche escucharás cuatro confesiones reales que aseguran haberlo visto, haberlo sentido y haber sobrevivido por muy poco. No todas las monedas traen fortuna, no todos los caballos son nobles y no todos los caminos te llevan de regreso a casa. Le invito. A tomar una rica taza de café mientras nos escucha a que se olvide de los quehaceres y del día a día que nos aqueja. Esto es, Inframundo, la moneda, historia de terror escrita y adaptada por orkus. Buenas noches a toda la comunidad de Inframundo se cuenta que hay personas que aseguran que cuando encuentras monedas en el piso es mejor no tocarlas, pero nunca pensé que fuera algo verdadero lo que decían de lo que te podía pasar al hacerlo.

1:24 Que te traen mala suerte o que pueden ser conjuros lanzados por alguien que haya hecho algún ritual de brujería. Para mí era un día como cualquier otro. Tenía que ir a la oficina, así que me fui caminando al metro de la ciudad para tomar el transporte. Era casi imposible tomar otra cosa por el tráfico, ya que al ser tan copioso. Así que incluso si caminabas ibas a llegar antes que en auto. En esa ocasión en particular había tenido muchos problemas de dinero.

2:05 Mi mujer había sacado un préstamo sin decirme para la fiesta de 15 años de nuestra hija y ahora teníamos que pagar las consecuencias. La verdad es que normalmente no hubiera sido un gran problema. Pero en mi trabajo anterior hicieron un recorte de personal que me afectó y había tenido que aceptar una ocupación de mucho menor salario que al que estábamos acostumbrados, además de procurar ahorrar cada centavo que caía en mis manos. Todo el tiempo estaba buscando nuevas formas de ganar algún dinero extra fuera, vendiendo dulces a los compañeros en la oficina, trayendo los desayunos.

2:50 Absolutamente todo. Así que un día que vi en la calle un centenario de oro tirado, no pude contener la alegría. Inmediatamente lo recogí pensando que era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo. Me dije que con esa cantidad podríamos terminar de pagar el préstamo y al fin tendríamos liberados una buena cantidad de pesos al mes. Rápidamente lo guardé en mi pantalón y entré a trabajar. Ese día fue muy movido, así que realmente no tuve tiempo de pensar en cómo cambiar la moneda hasta que llegó la noche. Sé que mi mujer no sabe administrar el dinero en lo más mínimo, así que simplemente escondí la moneda y pensé que en algún momento de la semana podría ir a cambiarla. Me fui a dormir más tranquilo.

3:47 Seguramente el calvario iba a terminar por la noche. A eso de las 12:00 comenzaron a pasar cosas extrañas en mi casa. Mi esposa me levantó porque estaba escuchando ruidos raros en la cocina. Pensaba que se trataba de algún animal, como una rata o algo similar que se había metido. Así que me levanté con un bate que aguardaba al lado de mi cama. Y efectivamente, se escuchaban ruidos como de que algo movía las cosas de forma furiosa. Incluso algunos vasos se estrellaron contra el piso.

4:28 Para lo que no estaba preparado era para ver a un hombre alto, de espaldas, moviendo con furia. Todo sin importar que los objetos se rompieran contra el piso. Lo observé con detenimiento. La espalda era muy ancha. Se notaba que se trataba de alguien con músculos, tenía ropas negras y lo más extraño es que un sombrero le cubría la cabeza, pero no cualquiera. Uno de tono negro con ribetes en plata tan fina como la luz de la Luna. Al sentir mi mirada se dio la vuelta y entonces mi ser entero comenzó a temblar. Tenía ojos rojos.

5:15 Y manaba una luz poco natural. El rostro era el de un cadáver. Esa cara me vio con intenciones oscuras. La piel se apoyaba sobre músculos casi inexistentes, agujeros de los que manaban montoncitos de insectos y de una sustancia negra que se notaba pegajosa. Se producían por toda la cara y. Lo que se notaba del cuello, si por detrás se notaba que tenía una indumentaria lujosa por el frente, era aún más obvio. El traje tenía montones de filigranas de metales preciosos, además de que llevaba botones pulidos que brillaban como antorchas por la poca luz de las farolas de la calle que entraba a mi casa.

6:11 Sus manos estaban cubiertas por guantes de montar y llevaba un par de botas negras. No se le notaba cabello por ninguna zona del cuerpo. Entonces me di cuenta de lo peor. Me sonreía con tientes que sobresalían de labios secos por la muerte misma. Tenía 1 hora de aroma azufrado que me estaba dando náuseas. Me habló con un tono seco. Acercándose, con pasos que sonaban pesados y amenazadores, preguntó dónde estaba. No sabía de qué demonios me estaba hablando, así que le pregunté a qué se refería. Enseguida el ente me comentó que hablaba de algo que era suyo y que yo tenía su cara.

7:04 Se contorsionaba por el enojo. Como si no pudiera pronunciar lo que estaba buscando. Entonces el grito de mi hija, que se había levantado por el ruido para ver que estaba pasando, me sacó de mi estupefacción. Note que el ser la miraba con lujuria. Fue entonces que no dude. Corrí al lado de mi hija y la arrojé al cuarto con su madre mientras tomaba la moneda de oro de la comodidad. Donde la había guardado, vi que mi mujer se quedaba con una pregunta en los labios al ver el metal, pero después, cuando el charro nos alcanzó, solamente pudo tomar a mi hija aún más fuerte entre sus brazos y proteger su cara en el cabello de la muchacha.

7:57 La aparición reía con ganas. Creo que si hubiera tenido bigotes se los habría lamido. Al ver el oro en mis manos, centró toda su atención en mí. Con el bate le dio un golpe que, aunque llegó a su objetivo, no hizo nada más que quitarlo un poco del camino para poder seguir corriendo como pude, esquivando las manos de ese ser. Salí por la puerta del departamento, pero justo frente a mis ojos estaba una bestia en iguales condiciones que el charro. Era un caballo. Pero su piel y ojos se encontraban a media descomposición.

8:41 De su mirada enojada salían llamaradas al verme relinchó con fuerza, lanzándome a la cara un tufo de calor que tenía la temperatura y aroma de las mismas. Lamas del infierno no podía brincarlo, así que lancé la moneda maldita por encima de ese cuerpo. El caballo se concentró más en eso que en seguirme y afortunadamente el charro hizo lo mismo. De un manotazo me dejó inconsciente, me arrojó al piso de la cocina y salió sobre su montura a perseguir la moneda.

9:21 No sé qué pasó con ello, pero al menos ese ser infernal ya no entró de vuelta a nuestro hogar. Me desperté a los pocos minutos. Al parecer no me había sucedido nada en especial. Solamente tenía un montón de moretones y por si dudábamos de lo que había pasado, una marca de una mano se quedó quemada en la puerta. Mi mujer ha tratado de limpiarla con todo lo humanamente posible, pero sinceramente no la ha podido borrar. Creo que ella también se asustó bastante, ya que después de haber visto todo eso, solamente se puso a limpiar completamente callada y no se tocó el tema de la aparición de nueva cuenta. Mi hija me preguntó qué había pasado y al contarle toda la historia me abrazó.

10:20 Dijo que de haber sabido que sufríamos tanto por darle su fiesta, ella hubiese preferido no tenerla. Le acaricié la cabeza y le comenté que lo hecho hecho estaba, pero al menos luego de eso ella comenzó a medirse mucho en los gastos y tomó un trabajo de medio tiempo del cual me daba cada centavo. Normalmente no lo hubiera dejado hacer eso, pero en realidad necesitábamos el dinero y francamente así pagamos todo más rápido. Gracias por contarme anécdota. La visita del charro, historia compartida por Liliana Vargas adaptada por orcus buenas noches Alejandro, me presento, mi nombre es Liliana Vargas y soy de Arandas Jalisco. Por acá se dice que un charro vestido de negro a sola las carreteras.

11:30 No creía que eso fuera verdad hasta que una noche pude verlo con mis propios ojos. En casa nos dedicamos a la cría de animales en un rancho como a mi papá. Siempre le han gustado los caballos. Tenemos varios que son muy finos, de hecho se ha encargado de ponerlos a competir. Y algunos han salido premiados. Había uno en especial, el morito, un macho de color negro brillante con una cola y cremes largas que estaba precioso. A mí me encantan todos, pero este en especial era el más brilloso y el más bonito. Mi padre lo cuidaba mejor que a nosotros. Una noche que estaba haciendo mucho calor. Decidió que era mejor dejar las puertas del establo abiertas. Después de todo, no había otros animales que le pudieran hacer daño alrededor y así los caballos se sentirían más frescos.

12:36 Cabe aclarar que en el terreno tenemos diferentes cámaras de seguridad con sensores de movimiento, de forma que en caso de que pasara cualquier cosa, podríamos ir a verlos. Cuando durante la cena mi papá le contó su ocurrencia al abuelo, él se puso como loco. Le dijo que si no sabía qué hacer, ese tipo de cosas era andar invocando al diablo, que seguramente algo vendría esa noche para llevarse lo que quisiera por andar dejando la puerta abierta. Entonces mi padre se paró de la mesa bien enojado y se fue a su cuarto. El abuelo me aconsejó a mí que yo soy la mayor que mejor. Yo y mis hermanos nos quedáramos despiertos. Añadió que si le cuidábamos a los caballos nos iba a dar 500 pesos a cada uno en la mañana.

13:36 Para nosotros esa era una recompensa más que perfecta, así que aceptamos enseguida y fingiendo que nos íbamos a la cama como siempre. Nos pelamos a los establos. Era una actividad que de cualquier manera nos gustaba, así que tomamos unos baldes y comenzamos a jugar a las cartas para pasar las horas. Cuando nos cansamos nos metimos al corral de Lara, una lasana muy dócil que estaba dormida y echada ya muy viejita. Así le gustaba quedarse. Y nos dejaba dormir con ella porque tenía un carácter muy maternal. Apagamos las luces del corral y nos acurrucamos con una manta a un lado de Lara.

14:27 Estábamos ya bien dormidos. Cuando a eso de las 2:00 de la mañana escuchamos unos cascos. Yo no lo reconocía, así que me levanté inmediatamente para ver si alguno de los caballos se había escapado o algo similar. Pero me di cuenta de que no había nada alrededor de nosotros. Salí a la puerta y entonces la piel se me puso chinita. Ahí estaba montado sobre un caballo negro como la noche, agresivo como la muerte y ambos con los ojos como flamas que brillaban en la oscuridad. Era un hombre vestido de charro con un traje muy lujoso, cada detalle de ese ser.

15:12 Gritaba que poseía todo el dinero del mundo. Me puse la mano en la boca para no gritar. Seguramente era el diablo mismo que nos estaba visitando. Entonces corrí por mi hermano ya todos los caballos se habían puesto inquietos y Lara estaba protegiendo a mi hermanito. No lo dejaba acercarse a la puerta como pude. La hice a un lado en y le dije al niño que fuera corriendo por mi abuelo. Yo me quedaría ahí para cerrar el corral. Juanito asintió y se fue por la puerta trasera que cerré. De inmediato iba a hacer lo mismo con la de enfrente. Cuando vi que el hombre ya había entrado incluso debajo de su montura.

16:01 Su altura era tal que me daba un miedo que me hacía temblar los huesos, pero aún así le grité que no era bienvenido ahí. A lo que se burló de mí diciendo que una niña no podría hacerle nada. Entonces fue por el morito que estaba pateando la puerta de su corral con ganas, queriendo irse de ahí mismo a alejarse de esa presencia maldita. El charro le decía que era un animal hermoso, perfecto para reemplazar al otro que se estaba muriendo. Y efectivamente. El caballo de ese ser tenía el olor peculiar a la muerte le arrojé una hoz que teníamos para trabajar. La paja se clavó a unos centímetros de sus pies. Entonces me volteó a ver con odio su cara de esqueleto. Se constorsionaba por los miles de gusanos que le invadieron. De pronto me insultó diciendo cantidad de cosas. Y no tenía otra arma para defenderme, así que me fui caminando para atrás hasta que Lara Tumbó la puerta de su corral con las patas traseras y luego se le fue al frente a la aparición en golpes.

17:22 Si nunca han visto a un caballo enojado, búsquenlo en Internet y se darán cuenta de que son una pesadilla, que te pueden matar de una patada. La Lasana le brincaba. Soltando golpes que dejaron marcas en los pilares de madera hasta que le dio los suficientes como para que se rindiera sacando de a poco aquel espectro del corral. Para ese momento mi abuelo y mi papá ya estaban afuera del establo con machetes en mano y lo terminaron de corretear fuera del rancho. Finalmente no se llevó a ninguno de los animales y no hizo daño más allá de un buen susto.

18:05 Después de ese día, mi papá y el abuelo colocaron cruces de hierro por toda la propiedad, especialmente en el establo, y a Lara le tocó tener las mejores pasturas y atenciones hasta el día de su muerte. Esa noche fue cuando conocí al Charro Negro y es un ser que espero nunca más volver a ver el río. Basado en la anécdota de Carlos Loreto, adaptada por orcoz, dicen que los espíritus cuando te persiguen no pueden pasar por encima de las Corrientes de agua, y creo que eso fue lo que me salvó de que el Charro Negro me llevará derechito al Inframundo cuando uno está chamaco. La verdad es que muchas veces no entiendes el peligro de las cosas.

19:04 En una ocasión jugamos a la ouija con uno de mis primos. Era cumpleaños de una tía y fuimos a visitar su rancho. Como mi mamá tenía que ir al hospital al día siguiente, en la tarde, mi papá decidió que acabando la fiesta nos íbamos a regresar a la casa. Y en la tabla güija dijo que era el Charro Negro quien nos estaba respondiendo. Como no le creía, le dije que nos tenía que dar una señal, así que si no se me aparecía esa misma noche, sabría que eran puras mentiras las que decía. Entonces el tablero se retorció y pudimos escuchar una voz cavernosa que decía que me iba a arrastrar al infierno. Nos asustamos y guardamos la ouija, luego como buenos niños, nos olvidamos de todo lo que había pasado de regreso a la casa.

20:03 Me fui en el asiento trasero con mis otros 2 hermanos, nos pusimos unas sábanas encima y mi mamá también se durmió. Todo iba muy tranquilo hasta que mi papá acelero el carro, me despertó escuchar el galope de un caballo a toda velocidad. Y entonces lo vi. Era un charro vestido de negro, corriendo detrás del carro, riéndose con una risa loca, gritando mi nombre, diciendo que la ver. No me esperaría. Comencé a llorar y a pedirle perdón a mis papás. Creo que en ese momento nadie sabía qué hacer, así que en el pánico que todos teníamos, mi padre simplemente le pisó al acelerador.

20:51 Entre la velocidad y las cerrisas locas de ese ser, sentimos que íbamos a morir hasta que cruzamos por un puente con un río al medio. Entonces mi padre bajó la Revolución del carro, ya que mi madre le dijo que el lente había quedado atrás, enojado, haciendo brincar a su caballo de un lado a otro. Llegamos a casa sin mayor contratiempos y tuve que confesar todo lo que hicimos. Mi madre me castigó por algunos meses sin televisión y celular por andarme haciendo el listo con lo sobrenatural. Desde entonces no lo he vuelto a ver y tampoco he jugado con la tabla ouija por el temor de que ese ser del averno se vuelva a presentar. Esto ocurrió en el año 2013.

21:44 Espero les haya gustado. Cruce de caminos, contado por Carla Barreto, escrito y adaptado por Orkus. Saludos a toda la comunidad de Inframundo. Les quiero contar algo que mi abuelito contaba a cada rato. Él decía que en una ocasión conoció al charro negro. Cuando era joven se dedicaba a arriar a las cabras que tenía su abuelo. Cada mañana salía a llevarlas a pastar y en la tarde se regresaban, pero en una ocasión un chivito se perdió y por andarlo buscando se regresaron mucho más tarde de lo usual. Tanto que para cuando iban cerca del rancho ya era de noche. Por ahí había un cruce de caminos. La gente decía que los diablos se aparecen, así que es mejor evitarlos.

22:48 Pero esa noche mi abuelo no tenía de otra más que pasar por ahí. Las chivas pasaron primero y no hubo contratiempos, pero al momento que mi abuelo se acercó pudo ver al lado del cruce que se encontraba un jinete vestido totalmente de negro sobre un caballo precioso del mismo color. Se notaba que ambos disfrutaban de todos los lujos que había. Ya que el animal era fuerte y las bridas, al igual que las ropas del hombre, eran muy caras y preciosamente trabajadas, el ser le habló con una voz profunda mientras jugaba con varias monedas de oro en las manos. Le dijo al abuelo en ese tiempo que tendría unos 12 años, que si quería podría darle todas las riquezas del mundo. Solo tendría que jurar que cuando muriera. Se dedicaría a Suplirlo.

23:47 Mi abuelo le preguntó al charro que era lo que hacía a lo que el hombre entonces mostró. Su cara era la de un cuerpo en descomposición que incluso a la tenue luz de la Luna se notaba que daba un miedo horrendo. Él simplemente le contestó que solo saldaba deudas. Cobraba lo que era del diablo por trato justo. Dice mi abuelo, que entonces sintió que el cuero entero se le enchinó y salió corriendo de ahí, junto con el montón de chivas. Nunca las había visto tan obedientes como esa noche, ya que llegaron a la Casa sin detenerse en ningún punto.

24:32 Una vez a salvo se derrumbó en una fiebre horrible que le duró 2 días y casi lo mata. Hasta que su mamá al verlo en tan mal estado, tuvo que ir a rociarlo con agua bendita hasta que se le quito el mal y pudo vivir sin muchas consecuencias. Solo que en cada cruce de caminos que pasaba por la noche, de repente volvía a ver al Charro negro tentándolo a tomar su puesto. Todo esto hasta que creció y dejó el rancho. Espero les haya gustado esta historia. Buenas noches, usted que no se escucha del otro lado de la pantalla, lo invito a que nos deje su opinión. Su comentario es muy importante para nosotros. ¿Qué opina de estas anécdotas sobre el charro negro? Me despido no sin antes desearles dulces pesadillas. Y nos vemos en otra emisión más de Inframundo, relatos.