Feb. 3, 2026

4 ATERRADORAS HISTORIAS de TRAILEROS en LA RUMOROSA │ Relatos de Terror y Miedo

4 ATERRADORAS HISTORIAS de TRAILEROS en LA RUMOROSA │ Relatos de Terror y Miedo
4 ATERRADORAS HISTORIAS de TRAILEROS en LA RUMOROSA │ Relatos de Terror y Miedo
Inframundo Relatos De Terror
4 ATERRADORAS HISTORIAS de TRAILEROS en LA RUMOROSA │ Relatos de Terror y Miedo

🌑 La Rumorosa nunca duerme…Las curvas parecen susurrar tu nombre y la neblina esconde algo más que rocas.Acompáñame a descubrir 4 historias reales de traileros que se enfrentaron al terror en este tramo maldito. Si eres nuevo en el canal, ajusta el volumen, ponte los audífonos y suscríbete para no perderte ningún relato de Inframundo Relatos.

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📌 Contenido del video:

00:00 INTRO

00:57 EL NIÑO

08:07 NEBLINA

16:38 LA MUJER SIN CABEZA

24:48 ELLOS TE ARRASTRAN

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Prepárate para sumergirte en narraciones llenas de suspenso, horror ymisterio, que exploran lo desconocido:

- Historias de fantasmas

- Apariciones en carreteras y taxis

- Relatos de traileros, militares y sepultureros

- Brujas, nahuales y demonios

- Panteones embrujados y casas malditas

- Experiencias paranormales en ranchos, moteles y hospitales abandonados

Aquí encontrarás lo que nadie más se atreve a contar.

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0:09 La rumorosa es una de las carreteras más peligrosas del mundo. Hoy escucharás algunos relatos ocurridos en esta y otras carreteras, experiencias tan aterradoras contadas por traileros, los cuales pasan sus días y noches en estas carreteras tan solitarias, peligrosas y paranormales. Le invito, querido infraescucha, a ponerse cómodo y a darle un buen trago a su bebida favorita para escuchar estas historias de camioneros. Comenzamos saludos a todos.

1:02 Me llamo Óscar Ceballos. Soy trailero. Ya tengo mis buenos años recorriendo las carreteras de este país, México, como a muchos de mis colegas, he tenido mis buenos y malos momentos por estos caminos, uno de ellos ha sido 2 asaltos, afortunadamente sólo fueron el susto que me dieron esos patanes, aunque muchos de los camioneros no cuentan sus experiencias con apariciones de algún fantasma en la carretera. Encuentros con alguna bruja onahual. Yo tuve una en el año 2012 y esta experiencia se las cuento a mis nietos.

1:46 ¿Cuando alguno de ellos llega a viajar conmigo, siempre me preguntan dónde lo viste? Había pasado la noche en Mexicali y eran alrededor de las 7:00 de la mañana. Cuando inicié nuevamente mi viaje, llevaba una carga a la ciudad de Tecate. Así que disfrutaría mi recorrido, ya que es una de las carreteras de mi país, que hasta el día de hoy sigo disfrutando del paisaje, el cual muestra ya sea de subida o de bajada. Esa mañana el clima era agradable, a pesar de que el aire estaba helado y lo resentí, más cuando llegue a centinela el retén militar.

2:31 Me detuve donde me indicaron apagando el motor. Había pocos vehículos, pero ni un solo autobús, algo raro para esa hora de la mañana, mientras esperaba, miraba hacia los costados como suelo hacerlo, sin buscar nada en particular, observando a los viajantes y a los militares hacer su trabajo y disfrutar mi tarro con café. Cuando terminaron de revisar mi tráiler, me dirigí a él. Y miré a un niño, güerito no mayor, de 10 años. Vestía un short de mezclilla, una playera anaranjada demasiado delgada para el frío que hacía.

3:12 Lo extraño es que no temblaba en lo absoluto, sólo giraba su cabeza de un lado a otro, como si buscara a algo o a alguien. Para serles honesto, no me preocupé mucho, pues pensé que era hijo de algún soldado o de alguna familia que esperaba turno. Pero no había adultos cerca del pequeño y los pocos que estaban no le prestaban atención. Era como si no lo vieran, como si no existiera. Para ellos lo observé un momento más y su piel era clara. Su cabello ondulado y rubio caía justo sobre la frente.

3:53 No parecía perdido ni confundido, demasiado sereno en su actitud, en sus movimientos. Y entonces me cayó el 20. El militar me repitió que podía irme y me subí al Tráiler. Si me quedaba unos minutos más, me retendría pensando que ocultaba algo así que comencé a manejar despacio para salir de ahí. Pero la imagen tierna del niño siguió en mi mente mientras ganaba altura en los primeros tramos de la rumorosa. ¿Me pregunte qué le habría pasado? Quizás un accidente o lo habrían dejado allí, pero cuando me pregunté por cuánto tiempo llevaba pareciéndose en la sentinela y por qué nadie lo notaba. El ascenso lo hice despacio.

4:45 Me tomé mi tiempo ya estando más arriba, en los tramos en los que podía acelerar. Entonces me encarrizaría rumbo a tecate. Al doblar una curva amplia, un auto me rebasó. Era un centra blanco con vidrios traseros ligeramente polarizados al pasarme alcance a ver el interior. Y ahí estaba El Niño sentado en el asiento trasero, mirando por el parabrisas como disfrutando del viaje. La verdad, me dio un poco de miedo que ese niño fuera a ocasionar un accidente a la persona que iba manejando el vehículo.

5:28 Ya saben, seres malignos toman la apariencia de niños y ocasionan desgracias. Pero también pensé que a lo mejor era un angelito. Cuidando a esa persona. Quise pensar en lo último y no en lo primero. Me di cuenta que él miraba directamente como si supiera que yo podía verlo. No sentí miedo y lo vi directo. Asus ojos azules alzó su manita y la mo violentamente despidiéndose. Su boca se curvó en una sonrisa suave, como quien agradece por fin alguien que lo notara.

6:09 No soy un viejo sentimental, pero la neta que me dieron ganas de llorar. El automóvil aceleró y los vi perderse entre las curvas de la carretera. Yo seguí conduciendo con las manos más firmes sobre mi volante, aunque me costó recuperar el ritmo de la velocidad del tráiler. Pero más adelante el mismo auto se detuvo en uno de los miradores donde a veces paran los turistas o los conductores cansados. No parecía una emergencia. Simplemente estaba disfrutando del panorama. No sé que me hizo estacionarme fingiendo que necesitaba revisar algo en la unidad.

6:53 La pareja del vehículo eran 2 jóvenes, quizá recién casados, o una ruta a algún viaje corto. Ella se estiraba, el fumaba un cigarro y tomaba fotografías. Esperé unos minutos, luego me acerqué con calma. Intercambié un saludo y fue cuando el joven me pidió de favor que les tomara una fotografía. Lo hice sin pensarlo y antes de retirarme pasé a un lado del auto y mire, el asiento trasero estaba vacío, sin rastro de que alguien se hubiera sentado ahí regresé al tráiler, me Subí y seguí mi camino.

7:39 He pasado muchas veces por el centinela y el mirador. No he vuelto a ver a aquel niño, pero la verdad es que si se me volviera a aparecer, lo volvería a saludar. Antes de despedirme, les mando. Saludos a toda la raza cachanilla. Muy buenas noches. Inframundo, antes de iniciar con mi historia, permíteme presentarme, me llamo Medardo Alcaraz, soy camionero desde ya hace algunos años, oficio que me enseñó mi padre, que en paz descanse. En mis inicios conocí gran parte de México, pero con la edad y los achaques de los años, ahora hago viajes cortos, creo que los más extensos son hasta los mochis, Sinaloa. Yo soy originario de San Luis Río Colorado, Sonora, viajo desde mi ciudad Natal hasta la ciudad de Tecate a veces, pero no siempre hasta Tijuana, esto porque yo soy mi patrón y tengo choferes en mis 3 camiones, son buenos hombres y trabajan para mí desde hace ya más de 13 años, con los años de experiencia que adquirí, hay ocasiones.

9:07 Que el clima no te permite viajar, aunque muchos patrones obliguen porque no quieren perder o pagar por el retraso de la entrega, el clima en la rumorosa no es muy predecible. En ocasiones fuertes vientos que pueden hacer que hasta un tráiler con carga pesada hace que se desbarranque. La niebla también puede jugarte en contra y por desgracia. Fue justamente en esta última que casi pierdo la vida. Eran alrededor de las 9:00 de la noche. Iba escuchando música para relajarme.

9:47 En un inicio la niebla era tan tupida y aún se podían ver las señales de las curvas, los sitios de descanso, pero eso cambió abruptamente. Pues la verdad es que no sabría decir en qué momento exacto que el tráiler se salió del camino, pues la niebla se volvió más tupida que ni las luces de otros autos se podían ver. La verdad. Me dio miedo y me sentía como si condujera dentro de una nube inmóvil, espesa, de esas que se quedan en el mismo sitio y ni el viento las mueve. Las luces del trailer apenas servían para alumbrar un par de metros al frente.

10:32 Pero, por desgracia, más allá de eso, nada. Sólo esa masa blanca y tensa que parecía tragarse todo a su alrededor, maneje hasta que simplemente ya no fue posible seguir. No porque yo decidiera detenerme, sino porque algo cruzó la neblina. No sé que era, parecía una persona. Que salió de repente de las rocas, que no hubo tiempo para reaccionar. Pisé el freno con todas mis fuerzas. Intenté girar el volante, pero no funcionó. El tráiler se deslizó hacia un costado y lo siguiente fue una tanda de golpes, crujidos de metal y sacudidas violentas que lo último que me hizo pensar es que hasta ahí había llegado mi vida.

11:23 Sentí el tráiler volcarse. Dar una vuelta entera antes de estrellarse contra el terreno de rocas afiladas. Luego el completo silencio. Me dolía todo el cuerpo y di gracias a Dios porque no perdí el conocimiento. Pero estuve un rato sin poder moverme. Me dolía en la pierna y el cinturón, me apretaba el pecho y me costaba bastante respirar. El parabrisas estaba hecho trizas. La cabina, posiblemente deformada por el impacto, apenas podía respirar. El frío se colaba por los cristales Rotos.

12:05 En cada intento por moverme me lastimaba más. La estática en la radio estuvo por unos minutos hasta que se apagó por completo. Todo en la cabina era un desastre y mi celular no lo encontraba. No sabía qué hora era. Ni el sonido de algún coche se escuchaba, ni un camión, nada completamente. El silencio que podía hasta volverme loco. La neblina, en lugar de disiparse, parecía más espesa desde el fondo de donde yo había caído. Creo que me quedé dormido y el frío me despertó. La niebla aún seguía fuera y dentro de la cabina.

12:49 Ya no tan tu vida como en el instante del accidente pude ver que afuera había gente. Algunos se acercaban y sólo podía ver sus piernas y a otros no se les veía, pero sabía que estaban cerca. Debo confesarles que aquello no eran seres con vida, eran almas, eran muertos que estaban a mi alrededor. No estaba solo, eran siluetas humanas. Algunas caminaban en dirección contraria hacia donde había, otras parecía que ellas estaban dentro de su bucle repetitivo, como si sus caminos no se cruzaran, como si no se vieran las unas a las otras.

13:37 Las que estaban cerca del tráiler se podían apreciar bien, no usaban ropa moderna, eran ropas de épocas pasadas. No se distinguían bien, los rostros se veían Traslúcidos. Sólo un hombre y una mujer estaban sentados cerca del tráiler. La niebla comenzó a disiparse, pues se miraba a lo lejos que el sol ya estaba saliendo. El cuerpo me dolía, pero el miedo me mantenía despierto porque poco a poco aquellas figuras en la niebla. Iban desapareciendo, se desvanecían como la niebla, excepto aquella pareja que se mantenía cerca del tráiler.

14:23 No sé porque razón se me hicieron conocidos, pero no sabía de donde. Ya me sentía muy débil y me puse a rezar. Sentía que la vida se iba de mi cuerpo y me deje caer en la oscuridad. Estaba cerrando mis ojos cuando los VI voltear hacia donde estaba. Les puedo jurar que eran mis padres desperte en un hospital. Mi esposa me contó que mi jefe, al enterarse que no había llegado a mi destino, comenzó con la búsqueda. Aunque tardaron todo el día porque el tráiler no era visible.

15:03 Le conté lo que había estado viendo mientras estuve en la cabina del tráiler. Ella me dijo que los golpes y las heridas pudieron hacerme ver cosas que no existen. Ella le contó a uno de mis hijos. Él me dijo que si me creía buscó la manera de explicarme que esas almas me cuidaron mientras estaba en ese lugar, que eran las almas de los fallecidos en la rumorosa. Le conté de la pareja que nunca se movió de entre las rocas. Mi hijo dice que son los seres amados que fallecen. Nunca se van aquellos que los hacen regresar a cuidarnos, pero que en la niebla pueden encontrarse almas que en vida fueron malvadas y ocasionan accidentes, pues la maldad sigue con ellos y por eso no trascienden a la luz.

16:01 Tardé mucho tiempo en Recuperarme. Desde entonces uso un bastón, pues mi pierna, aunque lograron salvarla, no quedó del todo bien. No viajo con mal tiempo, ni en la lluvia ni cuando hay niebla. Mejor me quedo resguardado en un sitio donde posiblemente no me suceda algo parecido, como aquella noche. Muchas gracias por escuchar mi anécdota.

16:42 Muy buenas noches, Alejandro. Saludos a toda la Comunidad del Inframundo. Soy trailero, viajo desde mi ciudad Natal, Mexicali, y recorro Baja California casi a diario, pocas veces fuera de este Estado. Mi nombre es Manuel Delgado, Manolo, para los Amigos, conozco de memoria cada una de sus curvas. Sus descansos y sus subidas empinadas. De este lugar se cuentan muchas historias, muchas leyendas como la enfermera o la mujer de blanco. Algunos se burlan porque no creen en los fantasmas.

17:24 En las extrañas apariciones que se dejan ver en la rumorosa, yo tuve la mala fortuna de ver a una de esas pobres almas que deambulan por esta carretera. Esta experiencia me sucedió a principios del año 2019. Llevaba una carga de varillas a la ciudad de Tijuana. Para mí era un viaje de un solo día. Le dije a mi esposa que saldría alrededor de las 6:00 de la mañana, esperando que se despejara un poco la niebla que cubría las montañas, como en todos los años. Se cubre de nieve y es lento el ascenso y descenso y no quería quedarme a medio camino por el cierre de la carretera esta mañana todo parecía que marchaba bien. A paso lento Subí la montaña, no hubo mucho tráfico, pero si del lado de es a donde está la carretera para descender. Tráilers, autobús y uno que otro vehículo. Llegué a buena hora a Tijuana para que me descargaran, pero para mi mala suerte me llamó mi patrón y tenía que esperar una carga para que no me regresara vacío y aprovechara el viaje, el cual a última hora no se hizo, así que regrese a Mexicali por alrededor de las 5:00 de la tarde. Guacabala, rumorosa, con precaución, el clima había cambiado de forma repentina.

18:58 Y una fina capa de nieve cubría el asfalto, haciendo que cada curva se sintiera un poco difícil de maniobrar. Así que por precaución casi me pegaba a la pared de rocas de la montaña. El viento golpeaba con fuerza. Los espejos del Tráiler Silvando por las rendijas de la cabina. No era tan tarde, pero entre la neblina y la escasa iluminación. Como ya conocía esa carretera, no me fue difícil de bajarla. Con precaución iba escuchando la radio, pues me ayudaba a concentrarme, pero fue en una de esas rectas cortas, justo antes de una curva cerrada en una de las últimas que te indica que estás por bajar completamente de la rumorosa que la VI, apareció de repente salida de un montículo de rocas.

19:53 Caminaba justo por el centro del carril. La ilumine con las luces altas del Tráiler y el corazón casi se me sale del pecho de la impresión. Cabe aclarar que ya he visto a gente caminando por las carreteras, incluso de noche, sino por cómo era la mujer. No tenía cabeza su espalda manchada de negro. A medida que me acercaba se apreciaba un muñón oscuro. Y desigual, del que pareciera salir un poco de vapor por el frío. La ropa no era antigua ni desgastada, como uno esperaría de una aparición, llevaba unos jeans ajustados, una chaqueta moderna de esas que usan para una ocasión especial. Los zapatos eran tenis blancos, sucios por el lodo, pero claramente actuales aún así.

20:54 El atuendo no era el adecuado para el frío que hace en la rumorosa. En el mes de enero. El cuerpo se movía como si supiera a dónde ir. Sin torpeza, sin dudarlo, caminaba por el centro del carril, justo frente a mí, como si no le importara que pasara un vehículo y terminara aventándola contra las paredes de la montaña a uno de los precipicios. El TRÁILER seguía avanzando y por 1 segundo pensé que tal vez era una broma, una de esas bromas pesadas que terminan mal que uno al bajarse una bola de canijos te asaltan y te medio matan con una paliza que te dan.

21:44 Pero esa escena no se trataba de eso a la distancia que me encontraba de esa mujer. Use las luces altas del Tráiler y pude apreciar los detalles de las heridas de ese cuerpo sin cabeza. La piel expuesta en el cuello cortado, el movimiento antinatural de los brazos en el cuello y su espalda tenía varios cristales enterrados. Pisé el freno lentamente sin intentar detener por completo el tráiler. No podía dar un volantazo. El hielo lo haría peor. Reduje la velocidad a paso de tortuga poniendo las luces intermitentes por si algún vehículo se fuera acercando, se diera cuenta de que algo sucedía más adelante del tráiler. Lo más extraño es que otros autos pasaban a mi lado sin reaccionar.

22:45 Algunos me rebasaban por el carril contrario. Otros esperaban un momento y luego pasaban a toda velocidad. Era como si nadie la pudiera ver. Nadie tocaba el claxon, nadie se detenía, nadie viraba para esquivarla. Al cabo de unos minutos se salió de la carretera y se perdió entre las rocas nevadas. Fue cuando empecé a acelerar para llegar a la parte más baja de la montaña. No miré por ninguno de los espejos laterales, sólo me persigné y pensé que esa pobre alma descansar en paz. Cuando llegue a la casa le conté a mi esposa lo que había visto. Ella me dijo que quizás se acababa de accidentar, pero le dije que no había señal alguno sobre el asfalto de que algún vehículo se haya salido de la carretera. Mi hija nos estaba escuchando.

23:45 Y me contó que una amiga de ella también la había visto. No se sabe con certeza de dónde provenía cuando el auto en el que viajaba se salió en una de las últimas curvas. Cuando vienes de bajada, en el auto viajaba una mujer y sus hijos. Estos se encontraban en la parte trasera del auto. Sólo tuvieron fracturas menores, pero la madre se degolló en el parabrisas. O al menos eso es lo que se cuenta. Sigo recorriendo esa carretera y la verdad es que no la he vuelto a ver en el deceso. Volteo para ambos lados donde me señaló mi hija, no hay ni una cruz ni un señalamiento de que ahí sucedió una tragedia, se despide su amigo Manolo desde Mexicali, Baja California. Me llamo Julio Ortega y tengo más de 10 años siendo trailero. Gracias a este trabajo he conocido varios Estados. Quiero comentarles que prefiero manejar de día, aunque hay lugares en que el calor se vuelve insoportable. Ya no lo hago de noche porque se ven cosas que están más allá de nuestro entendimiento.

25:14 Mejor me apresuro y llego a un sitio concurrido, un parqueadero de camiones, alguna gasolinera, en fin, donde me llegue la noche mejor y me quedo a descansar y ya temprano con la luz del día, retomo mi camino. No soy de andar contando mis historias, menos si se trata de un aparecido que me salga de repente en la carretera y esto fue justamente lo que me sucedió. Hace alrededor de unos años, en 2016, para ser más exacto, salí de Tepic, Nayarit al estado de Baja California. La sola idea me emocionó, pues no había viajado a ese Estado y el conocer la rumorosa era uno de mis deseos. Desde que comencé a manejar mi tráiler, la encomienda era dejar parte de la carga en Mexicali y la otra en tecate. Llegué a buenas horas para que me descargarán en la primera ciudad estuve conversando un buen tiempo con el encargado. Le conté que era la primera vez que viajaba este lado del país y que terminando de descargarme el tráiler me iría a Tecate. Me dijo que ya era tarde y que mejor cruzara por la rumorosa de día y no a esa hora tan tarde.

26:42 Ya que estaba por oscurecer y que esa montaña no era para primerizos como yo, pues ahí las curvas son muy traicioneras y ya han pasado muchas desgracias hasta con los más experimentados que la cruzaban todos los días. Pero puse oídos sordos al Consejo del señor y cuando me terminaron de cargar me encaminé para comenzar a subirla. Con los últimos rayos del sol este ya estaba muy abajo y aunque me daba tiempo de pasar antes de que cayera la noche, al llegar a la parte más alta, justo donde el viento sopla con más fuerza y fue en ese punto que sentí que el camión se hacía más pesado, iba manejando despacio. Fue entonces cuando empecé a notar figuras a los lados del camino.

27:40 No parecían animales, pero tampoco parecían personas. Parecían arrastrarse entre las sombras, como intentando salir de ahí se quedaban inmóviles. Tampoco intentaban pedir ayuda o un aventón, a medida que me acercaba, parecían más siluetas de lo que una vez fueron personas. Me costaba seguir por el camino porque cada tanto mi vista se desviaba hacia ellas y el estómago se me apretaba como si no tuviera aliento en él. Pero así como salieron, nuevamente se arrastraron hacia las rocas.

28:21 No sé con certeza hacia donde fueron, pero lo que si les digo es que sentí mucho miedo, como si la muerte me hubiese tocado. Y el frío no se me quitaba. Tuve miedo de caer a esa gran altura y que yo fuera una estadística más de los traileros que pierden la vida en la rumorosa. Poco a poco me fui tranquilizando, pero un colega pasó a mi lado tocando el claxon como saludo o para que tuviera más precaución, pues sentía que mi tráiler se iba orillando como si algo lo calara. Así que. No me quedó de otra que detenerme en uno de los tantos descansos que hay en la montaña. No sé cuánto tiempo estuve ahí y comencé mi marcha cuando ya sentía mi cuerpo con la temperatura del calor corporal. Ya había oscurecido cuando llegue a la ciudad de Tecate y el guardia me dijo que me descargarían por la mañana, lo cual agradecí inmensamente.

29:29 Me dio una taza de café negro y cuando lo hizo me dijo que le contara lo que me había ocurrido. Pero yo me mantuve callado. Don Mateo me dijo que mejor se lo contara a alguien que comprendía lo que los camioneros pasaban cuando los espantaban en esos tramos de la rumorosa. Con voz temblorosa le conté lo que había visto. Él la dio su cabeza. Y me dijo que los muertos nunca quieren estar solos. Siempre quieren compañía de día o de noche. La rumorosa siempre está a la espera de que alguien le toque quedar entre sus rocas y los embulle sin querer dejarlos ir. Lo que vi aquella noche es lo que te arrastra a la muerte. Es común para aquellos que quizás ya se les llegó su hora. O que se muestra para que tengas en cuenta que en cualquier momento tu tiempo en esta vida ha terminado. O a de terminar me recomendó descansar para que por la mañana estuviera más centrado para bajar la rumorosa, pues ese lado de la montaña era más peligroso, cuesta abajo, las curvas te jalan y entonces ahí terminaría mi historia. Ya serían las 10:00 de la mañana. Cuando me terminaron de descargar, me despedí del guardia y le dije que esa no sería la única vez en la que subiría.

31:01 Pues no me sugestionaría por las historias paranormales que se cuentan de ella. No le dije que me había prometido de que yo no sería parte de esos fantasmas que deambulaban por ahí. Cuando empecé a descender me di cuenta que el panorama es muy distinto. Por las noches las mismas rocas toman otras formas, pero de día te muestran lo bello que es la montaña. Pero también algunos tráiler y pequeños vehículos que han quedado en el fondo y que no han sacado. El guardia me dijo que aquello parecía un cementerio de autos, pero poco a poco los fueron sacando, algunos ya oxidados.

31:45 Se volvieron parte del paisaje. Y me pregunté si a ellos también los habían arrastrado cuando la muerte se hace presente. Hasta el día de hoy sigo viajando y he pasado por la rumorosa en varias ocasiones. Lo hago de día y mejor así porque de noche ni les cuento.