Nov. 28, 2025

4 ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR DE DENTISTAS │ INFRAMUNDO RELATOS

4 ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR DE DENTISTAS │ INFRAMUNDO RELATOS
4 ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR DE DENTISTAS │ INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
4 ATERRADORAS HISTORIAS de TERROR DE DENTISTAS │ INFRAMUNDO RELATOS

📍Quien imagina que una silla dental puede ser el escenario del terror…Lo que normalmente es un lugar de curación y alivio…a veces se convierte en una puerta a lo inexplicable.Hoy vas a escuchar relatos reales de Dentistas o con dentistaPactos hechos con fuerzas oscuras…sombras que arrancan dientes durante la noche…criaturas ocultas bajo una sábana negra…y consultorios que nunca debieron abrir sus puertas.

Descripción
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0:19 32 dientes para el diablo, basado en la anécdota de Tomás rincón. Mi nombre es Tomás, desde pequeño supe que era diferente a los demás niños mientras ellos se ocupaban en jugar. A mí me llamó la atención todo lo relacionado con el ocultismo. Sobre todo me gustaba escuchar las pláticas de mi abuelo, las que tenía con algunas personas que lo visitaban con regularidad al consultorio porque él era dentista ahí. Fue la primera vez que escuché que existía un ser salido del infierno que te podía ayudar si llegabas a un acuerdo con él. En realidad, el consultorio era mi única fuente de información, porque por mi corta edad no era posible consultar libros oscuros.

1:24 Tal vez ni había mucho menos. Podía entrevistarme con personas expertas en esos temas. Entonces podría decir que mi abuelo era mi maestro en la materia, aunque él no lo sabía. Se dice que cuando uno busca, encuentra y yo me fui obsesionado con el tema del diablo. Entonces fui forjando una idea fuerte en mi cabeza, sobre todo en el aspecto que pudiera tener esa entidad, pero no me conformé con eso. También me interesaba saber cómo tener un contrato directo con él.

2:07 Antes de entrar a la preparatoria ya estaba amenazado por mi papá, que tenía que ser el próximo dentista de la familia, así como lo era mi abuelo y así como lo habían forzado a hacerlo también a él. No era una cuestión si me gustaba o no tenía que hacerlo. Para empeorar las cosas, quiero mencionar que nunca fui buen estudiante. La verdad no me interesaba. Mucho menos. Quería estudiar tantos años para estarles oliendo la boca a las personas por toda mi vida. A mí lo único que me llenaba era averiguar sobre ciencias ocultas, pero lo que yo quería era evidente que a nadie le importaba entonces.

2:58 ¿Conforme pasaba el tiempo ya buscaba cómo tener mis propios conocimientos que pensaran igual que yo o tal vez podría entrar en alguna secta? Ya no me conformaba con solo escuchar lo que pensaba mi abuelo. Ya casi por terminar la preparatoria hablé con mi papá para hacerle saber que no tenía intenciones de estudiar odontología. Obviamente se escandalizó y me amenazó con retirarme toda la ayuda económica e incluso correrme de la casa si no entraba la carrera. Discutimos un rato sin ponernos de acuerdo.

3:39 Al final me mandó hablar con el abuelo. Por la tarde me fui a verlo. Por supuesto que ya sabía lo que estaba pasando. Me dijo muy serio que él ya estaba por retirarse. Y que ese consultorio sería mío cuando me recibiera. De lo contrario lo cerraría, pero me iba a sacar de su testamento. Entonces le dije que a mí me interesaba lo mismo que a él. ¿Se sorprendió mucho al escucharme? No hubo que explicar nada más. Hizo una pausa. Luego me dijo que eso no me impedía ser dentista.

4:21 Me aseguró que si no le decía a mi papá, él me podía relacionar con muchas personas. Claro, a cambio de que estudiara la carrera, siempre había comprado calificaciones sobornando maestros y pedido ayuda a mis compañeros para pasar de año. Se quedó pensativo. Por unos minutos cerró su consultorio, luego mirándome directo a los ojos. Comentó que todo tenía una solución, me dijo que podíamos recurrir al diablo por ayuda. La verdad me emocioné, eso era lo que yo buscaba.

5:03 Le respondí que estaba dispuesto, caminamos unos cuantos pasos. Entonces mi abuelo abrió una puerta. Detrás de ella se encontraba un altar bastante grande donde la figura principal. ¿A quién estaba dedicada? Era a un ser. Me sorprendí porque era un demonio, exactamente así como yo me lo había imaginado. Arrugado de la cara, con prominentes cuernos y grandes orejas, hacía una mueca de desagrado enseñando la lengua y los dientes. Se encontraba rodeado de Veladoras, pero también de piezas dentales. Nada más de verlo, sentí como una fuerza invisible que me empujaba para atrás.

5:55 Mi abuelo me dijo que eso me sucedía porque el diablo no me consideraba digno de postrarme ante él. Por lo mismo, mi abuelo habló por mí. Le pidió a esa aberrante imagen que me ayudara en mis estudios para terminar la carrera y después a tener éxito como dentista. Así como lo había hecho con él y con mi papá. A cambio de eso, yo también le entregaría 32 dientes y mi obediencia ahí donde estaba, a unos 2 m de aquel altar, me hinqué como muestra de sumisión. Mi abuelo cerró despacio aquella puerta.

6:39 Luego me pidió que me levantara, todavía sin poder creer lo que había pasado. Le pregunté en qué consistía lo de los 32 dientes. Entonces volteó para todas partes para comprobar que nadie nos estuviera viendo. Se metió la mano en la boca y se sacó la dentadura postiza completa, mostrando su maxilar y mandíbula sin piezas dentales. En eso consistía. Cada año tenía que sacarme un diente e ir a ofrecérselo al diablo, como muestra de que estaba contento y satisfecho con su ayuda.

7:22 Cuando terminara de sacarme todos los dientes terminaría el pacto o si quería haría otro, pero ofrendería dientes de otras personas. Me sorprendió cuando me dijo que yo solo me tenía que sacar los dientes de 1:1. Tragué saliva, le dije que lo haría, pero que me ayudara porque en ese momento yo no sabría cómo hacerlo. En eso llegaron unos pacientes. Entonces lo dejamos para el día siguiente. Esa noche no pude dormir porque tuve un fuerte dolor de muelas. No sabía porque me sucedía si no tenía caries. A la mañana siguiente fui al consultorio. Me dijo mi abuelo que sacará la pieza que había elegido el diablo.

8:17 Como me le quedé viendo, me dijo que era la que me dolía. Entonces supe de lo que me estaba hablando con ayuda de mi abuelo. Me apliqué un poco más de anestesia. Tomé una pinza y jalé varias veces con fuerza. Era una pieza sana. Me lastimé tanto la encía que me quedó la boca llena de sangre. En ese momento supe que cada año la iba a sufrir. Mi abuelo abrió aquella puerta para que le entregara mi diente al diablo. De hecho, se lo eché por la boca. Pasando 3 años perdí al abuelo, pero ya me había enseñado muchas cosas, como todavía no me graduaba, se cerró su consultorio y ahora era mío, solamente iba para mantenerlo limpio y para ponerle veladoras a la imagen del diablo, me gradué de la escuela con honores, pero sin 5 piezas dentales.

9:22 Las cuales había sido el pago por terminar la carrera. Abrí de nuevo el consultorio y comencé a ejercer por los siguientes 27 años. Viví muy bien, pero con el tiempo de quitarme con mis manos hasta la última de mis piezas dentales. Cuando fui a entregar el último diente me postre con respeto, pero ya no pacté de nuevo. De hecho, cerré el consultorio y dejé de ser dentista. Aquel altar lo quité mi abuelo antes de morir, me había enseñado cómo hacerlo, me dediqué a otra cosa, también dejé el ocultismo y ya no quise saber nada del diablo.

10:07 Pensé que sufriría alguna consecuencia. Por suerte no fue así. Mi papá hace años que también murió, nunca le pregunté si tenía un pacto. Porque nunca supe que tuviera dentaduras postizas. La bruja de los dientes, basado en la anécdota de Verónica Ramírez, muy buenas noches a toda la Comunidad.

10:49 Mi nombre es Verónica Ramírez. Esto que les comparto. Me sucedió cuando era muy joven y vivía en una pequeña ranchería. Al sur de mi país todo sucedió porque ya tenía unos días que me dolía mucho un diente. Mi mamá ya me había puesto varios remedios caseros. Uno de ellos sí me resultó por un tiempo. Fue el clavo de olor. Cuando el dolor ya era insoportable y no se me quitaba con nada, decidió llevarme con el único dentista que había por los alrededores. Como pudimos nos trasladamos a un pueblo cercano que era la cabecera municipal. Ahí había un consultorio preguntando. Fue como pudimos encontrar el local porque ni siquiera tenía un anuncio.

11:45 El médico, un señor Regordete, con bata blanca y mirada pesada, fue quien nos recibió. El comportamiento del médico fue como si no hubiera tenido un paciente en daños. Se portó muy amable con nosotras, me revisó muy bien. Para mi sorpresa me dijo que eran 2 los dientes que estaban podridos y no uno me sentó en una silla muy cómoda. Me puso algo que me quitó un rato, el dolor. Luego procedió a la extracción de la pieza, mal dañada. De eso solo puedo decir que fue una experiencia espantosa que no quería volver a repetir con la recomendación del dentista.

12:33 Para que regresara los 3. Días salimos del Consultorio. 40 minutos después tenía la parte de la boca todavía dormida, pero ya sin aquel dolor horrible, supuse que por esa noche iba a dormir bien y en verdad que todo iba tranquilo. Hasta que a medianoche me regresó un leve dolor que me hizo despertar. Supe que era el otro diente el que me estaba doliendo. Entonces se me fue el sueño. Estaba sumida en mis pensamientos. Cuando comencé a sentir una extraña presencia.

13:13 Era como si alguien estuviera escondido en mi cuarto, además. Tenía una incomodidad porque sentía que algo me observaba y hasta me parecía escuchar murmullos por todas partes. Todo eso era nuevo para mí. Vivía en un pueblo lleno de historias donde sucedían muchas manifestaciones, pero a mí nunca me había pasado nada raro. Entonces no sabía cómo reaccionar y me comencé a poner nerviosa. Me levanté despacio, tenía que salir de ahí, caminé hasta el cuarto de mi mamá y le dije lo que estaba escuchando.

13:59 Como al revisar no encontró nada, me dijo que tal vez lo había imaginado. Las siguientes 2 noches fueron terribles para mí porque me despertaban los pasos y las voces que escuchaba claramente, además mientras dormía. Sentía unas manos muy frías que me jalaban los pies. Al tercer día fuimos de nueva cuenta con el dentista para que me sacara el otro diente. El médico nos recibió igual que la primera vez, con una mirada que me hacía sentir incómoda, igual que la primera vez. Fue una fea experiencia, pero.

14:46 Estaba segura que en unos cuantos días se me quitarían todas las molestias. Lo que no me esperaba fue que a partir de esa noche comenzaba a ver una sombra que me pasaba de un lado al otro por el cuarto. Después ya era una sileta. Luego se convirtió en un bulto negro que nada más de verlo me causaba escalofríos. No quería decirle a mi mamá porque para ella eran sueños los que tenía, pero yo estaba segura que me encontraba despierta cuando veía todo aquello. Una noche sufrí lo que ahora se conoce como parálisis del sueño.

15:31 Me quedé trabada sin poder despertar. Era una experiencia tan horrible que no tuve más remedio que platicarle a mi mamá por lo que estaba pasando. Tal vez me miró muy afligida porque me dijo que al día siguiente me llevaría con la curandera para que por medio de una limpia me librara de todo mal. Aunque yo nunca había ido con esa señora, estuve de acuerdo. Esa noche me retiré a acostar, temerosa de lo que estaba sucediendo. No puedo asegurar qué horas serían cuando sentí que tenía algo en mi boca.

16:12 Intenté abrir los ojos, pero me fue imposible. Se iban pasando los segundos que cada vez se volvían más aterradores porque solo sentía que me estaban quitando los dientes. Era tan horrible todo aquello que sentía que no sé cómo le hice, pero logré abrir los ojos. Lo primero que miré fue a una mujer que de verdad era espantosa y estaba sentada sobre mí. Tenía una mano en el cuello y con la otra intentaba quitarme uno de mis dientes. Fue tan fuerte el impacto que logré soltar un tremendo grito y con eso pude espantarla.

16:59 Pero no fue que la mujer se levantara y se saliera corriendo, no. Simplemente de 1 segundo para otro ya había desaparecido. De inmediato llegó mi mamá a ver qué me estaba pasando. Se espantó porque me miró llena de sangre como pudo. Me curó y me dijo que muy temprano en la mañana me llevaría con el dentista, pero fui yo quien le pidió que mejor me llevara con la curandera. Apenas amaneció y ya íbamos a buscar a esa mujer, quien se sorprendió al verme porque todavía no se detenía del todo el flujo de sangre. Le explicamos lo que había estado pasando y nos aseguró que a ese dentista ya lo conocía.

17:52 Él le regalaba los dientes que extraía a una bruja negra para que ella eligiera de quién se iba alimentar. Al. Revisarme, la curandera nos dijo que esa mujer me había sacado los 2 incisivos, me hizo una limpia muy fuerte para poder librarme de aquella opresión de la bruja. Porque al parecer. Ya me había elegido. Además, nos recomendó colocar como repelente ciertas hierbas en las ventanas y a un lado de la cama. Esa noche, aunque escuché ruidos en nuestro patio, no volví a sentir ni a ver nada.

18:37 Esas plantas ahí las dejamos hasta que se cayeron de viejas. Nunca regresamos al dentista. ¿Desconozco? Sí, así como me sucedió a mí también les haya pasado a otras personas. Por miedo a los dentistas nunca me puse piezas dentales postizas, una criatura en mi consultorio, relatos de dentistas.

19:20 Muy buenas noches, comunidad. Esta historia me sucedió durante mis primeros años como dentista, allá en los principios del año 2000. No menciono mi nombre por cuestión de privacidad. Espero lo entiendan hasta la fecha. Lo recuerdo porque fue algo que me impactó. Por lo mismo. Se quedó grabado en mi memoria y cada que se me viene a la mente me hace estremecer con mucho sacrificio. Había logrado abrir un pequeño consultorio al frente de mi casa. Ahí comencé a ejercer mi profesión. No tenía demasiados pacientes, pero como un inicio estaba bien, apenas estaba agarrando experiencia. En una ocasión, como a eso de las 5:00 de la tarde, se presentaron 2 hombres en mi consultorio para preguntarme si podía atender a una persona.

20:20 Les dije que sí, que lo podían pasar. Me dijeron entonces que necesitaban que los acompañara a su domicilio porque era un paciente especial. Y por diferentes motivos no lo podían traer. Les pedí una disculpa, pero les dije que no podía hacer eso, aunque insistieron por un buen rato, no me lograron convencer. No lo hice porque pudiera ser peligroso irme con personas desconocidas. Entonces quedaron de llevarme el paciente como a las 8:00 de la noche. Les dije que los esperaría solo unos minutos. Porque a esa hora cerraba. Al irse me quedé pensando en lo raro que era todo eso. Ya por la noche quizás faltarían unos 5 minutos para cerrar. Cuando llegaron aquellos hombres traían sosteniendo de los brazos a una persona, al parecer ya mayor, digo al parecer porque lo llevaban cubierto de la cabeza y parte del cuerpo. Con una sábana negra me le quedé viendo Asus pies porque tenía unas uñas tan grandes que parecían de un animal. Era una persona bajita, de aproximadamente 1 M con 40 cm, quizás un poco más.

21:45 Además se veía muy delgada. Me dijeron que si quería cerrar el consultorio para que ya no entrara nadie. Por ellos estaba bien. Pero otra vez la desconfianza que les tenía me obligó a decirles que no y les pedí que pasaran al paciente al sillón dental con algunas dificultades. Lo hicieron mientras lo sentaban. Me explicaron que necesitaba que les trajera 20 dientes. La verdad, me sorprendí al escuchar eso. Les pregunté la cantidad y me volvieron a decir que 20 piezas dentales. Sin decirme nada, sacaron unas correas con ellas, la sujetaron de los pies y los brazos.

22:32 Entonces comenzó a forcejear. Yo miraba a esa persona y volteaba a ver a los señores que la habían llevado, pero no sabía qué decirles. Me parecía muy raro, nunca había tenido un trabajo así, por eso les pedí. Que de una vez le quitaron la sábana de encima para ver qué sucedía. Apenas lo iban a hacer y comenzó a gruñir como si fuera un perro. Me miraron unos segundos a los ojos como tratando de advertirme de algo. Les hice una seña. Luego lo descubrieron.

23:12 Me acuerdo que di unos pasos para atrás cuando lo vi así, de pronto no supe si era un hombre o una mujer. Lo extraño era que sus ojos estaban completamente negros y con ellos me miraba fijamente como si tratara de reconocerme lo que se le veía de piel. La tenía casi pegada a los huesos, además de tener un tono verdoso más que un humano, parecía una criatura. No tenía orejas y al parecer, ni párpados. Además cada vez que respiraba. Se le movía todo el pecho, les pregunté si era una broma, pero bastó escuchar su silencio y mirar sus caras para saber que no lo era. Voltee de nuevo a ver.

24:02 Aquello y di otro paso hacia atrás, quizás presintieron que no me atrevería a hacerlo porque me pidieron que no me asustara. Porque así. Amarrada como la tenían, no presentaba peligro ni para mí ni para nadie más. Supe que esa señora era su abuela, pero que tenía una rara enfermedad, que ningún médico sabía que era ese animal se estaba comiendo sus músculos, además constantemente le crecían dientes picudos y se los tenían que sacar. Porque se. Lastimaba mucho y les sangraban las heridas. Entonces tenían que andar de consultorio en consultorio porque por miedo a su aspecto, no cualquier dentista quería atenderlos.

24:57 La miré por unos segundos más. Les dije que lo haría. Me temblaban las manos cuando me. Acerqué para revisar su boca. Con la ayuda de esas personas. Logramos que la abriera entonces no podía creer lo que estaba viendo. Tenía otra fila de dientes tanto arriba como abajo. Todos eran colmillos para ser más precisos, algunos de ellos muy retorcidos. Supe que eso representaba un reto para mí. Hice un gran esfuerzo por calmarme. ¿Y así? Pude realizar el trabajo. Tenía miedo de acercar mis manos a su boca porque hacía movimientos como si me quisiera morder.

25:44 A duras penas logré aplicarle anestesia. Pido perdón por este comentario, pero el aliento de su boca no era normal. Era muy similar al aliento que despide una mascota doméstica. Además, la señora seguía haciendo esos horribles gruñidos mientras yo le fui sacando los colmillos. Uno a uno, las personas hacían comentarios que me ponían nervioso, decían que me apurara porque la mujer tenía que estar de regreso antes de las 12:00 de la noche. Porque a esa hora. Era cuando se ponía más violenta.

26:25 Entonces tenían que encerrarla. Nada más de escucharlos, me sudaba la frente Copiosamente. Por mis nervios estaba seguro que de vez en cuando la lastimaba, pero la mujer no mostraba ningún tipo de dolor. Eso sí, cada vez que le extraía un colmillo me lanzaba una mirada de odio. Al final, y después de un poco más de 1 hora, había terminado. Fueron 22 las piezas que tuve que retirar. Me pagaron de prisa. Desamarraron, a la esquelética señora Le volvieron a cubrir la. Cabeza.

27:06 Y me agradecieron el trabajo. Salieron cargando a la mujer, así como habían entrado, apenas se fueron. Cerré la puerta con candado esperando que no volvieran nunca más. Me lave las manos en repetidas ocasiones y a esas horas me puse a desinfectar todo esa noche me fue imposible. Dormir. Porque no me podía quitar esa imagen en mi mente, sobre todo de su boca llena de dientes picudos. Pero además, cada vez que cerraba los ojos sentía que alguien con unas uñas muy largas me agarraba.

27:47 Así me sucedió por unas cuantas noches hasta que me tranquilicé. Por suerte, esas personas jamás volvieron. Pero me quedé tan impactado con la figura de esa señora que cuando cuento esta historia, aseguró que era una criatura a la que atendí esa noche. Aquellos 22 dientes aún los conservo. Son un recordatorio de que en la vida existen muchas cosas inexplicables. Hasta el día de hoy sigo trabajando como dentista y así seguiré, sin importar por lo que tenga que pasar. Muchas gracias por escucharme. Colmillos de brujo, relato basado en una anécdota verídica, historias de dentistas, muy buenas noches, comunidad. Soy nacido en uno de los tantos pueblos pequeños de Coahuila. Tal vez para algunas personas mi relato es extraño. Por eso prefiero evitar dar mi nombre y el de todos los involucrados.

29:11 Además, no son importantes para la historia con la gran mayoría de mis amigos. Cuando cumplí mis 18 años tuve que decidir lo que sería el resto de mi vida. A mí me hubiera gustado estudiar agronomía, tal vez veterinaria. Algo que se relacionara con el campo. Pero cuando les dije esto en casa me dijeron que estudiara odontología. A pesar de mi oposición, tuve que estudiar para dentista como mi papá y como lo había sido mi abuelo. Yo no quería dedicarme a eso por las cosas que veía en mi casa desde que era un niño, aunque ya era 1970. Todavía se acostumbraba más la práctica que la teoría, por lo menos ahí en mi pueblo, para prepararse y ser buen dentista, había algunos métodos que tal vez ahora les parezcan extraños, pero en ese tiempo eran comunes, sobre todo en mi casa, donde mi papá para realizar sus estudios había utilizado cráneos verdaderos.

30:29 Porque no existía otra forma de hacerlo. Por lo mismo, en la casa había 1/4 especial donde mi papá guardaba cráneos humanos y quijadas sueltas. Ahí oculto de cualquier mirada ajena, traía los dientes con pinzas y algunas otras herramientas rústicas. Ese cuarto siempre me dio miedo, no solo por tantas calaveras que había por donde quiera. También por las cosas que se escuchaban durante la noche. Hasta mi cuarto se oía cómo se caían las cosas, además de muchos susurros y lamentos.

31:11 Quizás por eso me habían prohibido entrar. Cuando eso pasaba lo único que yo hacía era taparme los oídos, porque mis papás no se levantaban a investigar. Ya cuando tuve un poco más de conciencia entendí. Que por tener en casa restos de cuerpos humanos era que se escuchaban tantas cosas. E. Incluso se miraban siluetas. Deambular por todas partes. Escuché a mi mamá discutir muchas veces con mi padre. Por ese motivo le pedía que llevara esas osamentas al panteón para que los muertos pudieran descansar en paz.

31:53 No solo ellos, también nosotros, porque. Las manifestaciones eran muy claras. Además, le decía que si teníamos todo eso y por más tiempo corríamos el riesgo, según mi mamá, de que la casa quedara maldita para siempre. Mi papá nunca le hizo caso. Siempre alegó que esa era la única manera, o al menos la más eficaz para avanzar en su profesión, además. ¿Cómo sabría a quién pertenecían tantos huesos? Era imposible. Mientras tanto, aquellas sombras extrañas lanzaban lamentos aterradores que teníamos que soportar. Nunca se me olvida la vez que amaneció ese cuarto abierto y todas las cosas fuera de su lugar, aunque mi papá nos dijo que se habían metido a robar.

32:52 Más parecía que alguien anduvo buscando una cabeza en especial. Había marcas en el suelo de Pies Descalzos, pero las huellas estaban hechas con Tierra. Mi mamá aseguraba que quien se había metido había sido un muerto. A pesar de todas esas manifestaciones, mi papá no paraba. Seguía llevando cráneos a la casa para estudiarlos, pero aunque. Sonaba siniestro. Todo eso eran mejor a los métodos que había utilizado mi abuelo en sus inicios como dentista, que ni siquiera tenía un título.

33:33 Por lo mismo, todas sus prácticas y sus conocimientos los había adquirido sacando dientes a las personas. Lo hizo sin usar ningún tipo de anestesia conocida. En su lugar amarraba a los pacientes. Luego machacaba plantas como la amapola o la pasiflora y se la untaba en la zona de la extracción. Eso en algo ayudaba para que resistieran el dolor, aunque también contaban que muchas de esas personas eran pagadas por unos cuantos pesos, se dejaban sacar un diente.

34:14 Como mi abuelo era una persona que le gustaba ir más allá de lo permitido, empezó a conseguir cabezas de animales para estudiar sus tentaduras esto no lo puedo asegurar, pero creo haber escuchado que mi abuelo, cuando no encontraba animales muertos, robaba perros o gatos para utilizarlos. En aquel tiempo no tenía un lugar para hacer sus estudios por eso. Se internaba en el monte, ahí se pasaba horas torturando a esos animales. Lo vuelvo a repetir, eso no lo puedo asegurar. Eran cosas que se decían al principio.

34:58 Eso le ayudaba, pero como estos dientes carecían de caries, hizo otra cosa todavía más macabra, decidió experimentar con cráneos humanos. Para esto se iba al panteón por las Madrugadas, junto con el encargado de cuidar el lugar, abrían las tumbas más viejas para extraer sólo la cabeza y así trabajar con ella. Con el correr de los años. Todos esos conocimientos se los transmitió a mi papá, quien comenzó a tener también esas prácticas y ahora él estaba decidido hacer lo mismo conmigo. Por eso yo no quería estudiar odontología a regañadientes acepté hacerlo, porque, conociéndolo bien, sabía que no lo iba a convencer de otra cosa.

35:53 Lo único bueno era que me tenía que ir a la ciudad más cercana, porque en el pueblo no había ese tipo de escuelas. Allá lejos de la influencia de mi papá, inicié mis estudios, aunque batallé un poco. Me fui acoplando a aquel modo de vida. Todo era estudiar así fue por espacio de 3 años. En la mayoría de las veces nos basábamos en ilustraciones para conocer la anatomía. Yo estaba acostumbrado a ver como lo hacía mi papá. Por lo mismo, sentía que eso de ver libro no era suficiente para mi carrera cuando se acercaba el último año de estudios.

36:36 Comenzaron los exámenes. Entonces decidí recurrir a la técnica antigua, aquella de estudiar con huesos humanos que tanto me incomodaba y así recibirme con honores. La verdad era que no me animaba a hacerlo yo solo. En ese tiempo tenía cuatro compañeros de escuela con los que me llevaba muy bien, solo hechos. Decidí contarles mis planes de conseguir mandíbulas humanas. Estaba seguro que con eso avanzaríamos más que los demás. ¿Al enterarse mis amigos, cuáles serían mis métodos?

37:17 2 de ellos no solo se asustaron, también se escandalizaron diciendo que eso era un delito. Además, meterse con muertos podría traer terroríficas consecuencias. Los vi temerosos. Y eso que aún no les había dicho que para conseguir los cráneos tendríamos que ir a meternos al Panteón durante la madrugada. Aunque discutimos mucho tiempo, no pude convencer a esos 2 compañeros, lo cierto era que no los iba a obligar. Nos pusimos de acuerdo solamente los 3 restantes. Yo sabía que.

37:59 Era una buena opción, pero. No había tiempo que perder. Esa misma noche lo haríamos esperando que todo nos resultará bien. En ese momento ubicamos un panteón y fuimos para hablar con el velador todo el camino. Estudiamos muy bien las palabras que utilizaríamos para que no hubiera problemas porque nos pudiera rechazar o lo que era peor, poner una denuncia. Nos presentamos como estudiantes de odontología para que no nos confundieran con brujos o con ese tipo de personas, porque sabíamos que comprar huesos no era normal. Lo sorprendente fue que al decirle lo que necesitábamos, primero nos miró extraño, luego aceptó de buen modo. De hecho, nos enteramos que muchos estudiantes de distintas universidades.

38:57 Recurrían a él para conseguir diferentes huesos, como si fuera cualquier cosa. Aquel señor nos ofreció varios precios porque claro, tenía un costo. Cuando llegamos a un acuerdo nos quedamos de ver por la noche, cuando el panteón estuviera desértico. Recuerdo que todo el día me la pasé inquieto. A las 2:00 de la mañana estábamos frente aquel portón principal del viejo panteón. Como era la primera vez que haríamos una cosa así, por lo menos yo me encontraba muy nervioso, como a los 5 minutos nos abrió el cuidador.

39:39 Nos preguntó si estábamos seguros de lo que íbamos a hacer, a lo que le respondimos que sí. Entonces nos metió de prisa después de Voltear para todas partes, como cerciorándose de que no había nadie en la calle cerro. De nuevo el portón principal, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo, nos condujo hasta un pequeño cuarto de herramientas, ya con palas en mano. Caminamos a su paso entre las tumbas aluzándonos apenas con una lámpara de gas. Mientras caminábamos por aquellos olvidados de nueva cuenta, nos volvió a preguntar si estábamos seguros de lo que íbamos a hacer, porque profanar un panteón no era cualquier cosa. Además, llevarnos parte de un cuerpo a nuestra casa era una cosa muy delicada, que si no sabíamos cómo manejar nos traería algunas consecuencias.

40:42 Como no sabíamos que contestar, nos quedamos callados. El cuidador caminó como si estuviera en un supermercado. Fue checando las fechas de defunción para elegir un cuerpo que no tuviera muchos años porque nos explicó que los dientes estarían pegados y no nos servirían para lo que necesitábamos. Después de un rato nos detuvimos prácticamente en medio del Panteón. Quizás era el área más oscura, se paró al pie de una tumba sin lápida, se encontraba llena de hierbas crecidas y ni siquiera tenía una cruz clavada. Ahí estuvo por unos segundos, dudando en elegirla o no. Cuando por fin se decidió, nos comenzó a decir a quién pertenecía el cadáver.

41:39 Lo interrumpimos porque la verdad no nos interesaba. ¿Quién era el muertito? Lo que queríamos era terminar con eso para salir corriendo de allí con palas en mano. Rodeamos aquella sepultura. Nunca me imaginé verme en esa situación, lo que era peor. Había arrastrado a mis compañeros a convertirse en profanadores de tumbas, pero ya estábamos ahí y seguiríamos adelante con las primeras baladas. Comenzaron a suceder cosas extrañas, se escuchaban pasos a nuestro alrededor y algunos lamentos por lo mismo. Nos detuvimos varias veces tratando de entender qué era lo que estaba sucediendo.

42:28 El viejo cuidador nos decía que no hiciéramos caso de aquello. Muchas veces la Tierra se sentía tan dura que se nos dificultaba mucho escarbar por más de media hora cavamos los cuatro hasta pecar con un cajón de madera. Nunca había visto una cosa así. El ataúd se encontraba al revés. Por eso fue necesario sacarlo del pozo. Con muchos esfuerzos logramos abrirla utilizando algunas herramientas porque la caja estaba reforzada e incluso se encontraba rodeada de alambre de púas, como si su contenido fuera altamente peligroso.

43:14 Usando una barra de hierro logramos abrir el impacto fue muy fuerte. Ninguno de nosotros habíamos visto antes un cadáver en esas condiciones. El cuerpo todavía tenía algunos pedazos de carne. Por lo mismo olía horrible. Luego de unos minutos nos sobrepusimos porque todavía faltaba lo peor, quitarle la cabeza al difunto. La verdad. Es que ninguno de nosotros tenía el suficiente valor de hacerlo, solamente nos limitábamos a mirarnos unos a otros.

43:54 Así se iban pasando los minutos, por eso el velador molesto no dijo que él lo haría como hecho adrede. En ese momento comenzaron a aullar los perros y se sintió un aire todavía más frío sin ningún cuidado. Lo hizo, de hecho hasta le puso un pie en el cuello para lograr sacar la cabeza, la cual echamos en un murral de ixtle. La pusimos a un lado, cerramos la caja, la echamos de nuevo al pozo como debía de ir con la tapa para arriba y le aventamos la Tierra. Aquel señor pretendía que nos quedáramos unos minutos, pero como estaba por amanecer, salimos de prisa del Panteón. Esa mañana no hubo tiempo para examinarla, apenas logramos salir para llegar a tiempo a la escuela. Ya por la tarde nos fuimos a verla. Llegamos y al entrar noté algo raro en el suelo había Tierra regada que no había visto ignoré eso por la curiosidad que sentía por revisar la calavera con unos guantes, saqué con cuidado la cabeza del morral y la coloqué en una caja. Lo primero que nos dimos cuenta fue que no tenía piezas dentales normales, tanto arriba como en

45:26 la quijada. Tenía colmillos muy pronunciados. Además, los orificios de los ojos eran muy rasgados. Todos estuvimos de acuerdo en que no era anormal, pero lo importante era que conservaba toda la dentadura. Eso era lo que necesitábamos. En ese momento quisimos hacer unas pruebas con las pocas herramientas que teníamos, nos decidimos. A. Extraerle un par de dientes, además de uno de sus colmillos, cada quien tendría su propia práctica. Dominando nuestros nervios y ejerciendo un poco de presión. Se logró obtener 2 incisivos.

46:12 Por último, me tocó sacar el colmillo, el cual lo hice sin dificultad. Cada quien se quedó con su pieza como si fuera un trofeo. Después guardé la cabeza en el morral y la metí debajo de mi cama. Aunque ya no comentamos nada. Era evidente que esa cabeza no era de un humano normal, pero nosotros habíamos visto el resto del cuerpo, tenía tórax. Brazos y piernas como cualquier persona de este mundo, por la noche, cuando ya me encontraba dormido, me desperté súbitamente porque sentí que empujaron el colchón. Lo raro fue que lo habían hecho por la parte de abajo. Mi cuarto era muy pequeño, construido de madera y techo de lámina, pero era muy grueso.

47:08 Nadie se podía meter sin que lo pudiera detectar. Por unos momentos me quedé pensando hasta que recordé lo que tenía guardado en el morral. Ahí debajo de mí. Me levanté muy despacio, dominando mis miedos. Me asomé debajo de la cama, la verdad. Esperaba encontrarme un cuerpo, pero todo era normal. Por eso supuse que lo había imaginado. Estaba tan nervioso que no me atreví a sacar el morral para ponerlo en otra parte. Esa noche me quedé en un pequeño sillón. Así logré descansar un poco.

47:49 Al siguiente día en la escuela, mis amigos me contaron que les había sucedido algo parecido a las cosas que me habían pasado, pero en el caso de uno de ellos le estuvieron tocando el vídeo de su ventana. Nunca miró a nadie, además de escuchar de que alguien se arrastraba en su cuarto, el otro tuvo pesadillas horribles, donde veía a un hombre con grandes colmillos que se convertía en un animal bastante grotesco y comenzaba a perseguirlo dentro de un panteón. Yo sabía lo que estaba sucediendo.

48:31 El dueño de la cabeza nos la estaba reclamando. Pero no me atreví a contarles que eso ya había sucedido en mi casa para que no me fueran a reclamar. Esta tarde de nueva cuenta nos reunimos para extraer otros dientes y así prepararnos para un nuevo examen. En esta ocasión se nos dificultó un poco más. A uno de mis amigos se le ocurrió decir que la cabeza se estaba resistiendo. Al final logramos sacar otras 3 piezas dentales de aquel cráneo, al igual que la primera vez nos repartimos los dientes y cada quien se retiró a su casa.

49:14 Yo me encontraba temeroso por lo que me había sucedido la noche anterior, por lo mismo, en morral con la cabeza, la guardé dentro de un ropero, aunque era creyente de las cosas de la religión. No contaba con ninguna imagen para sentirme tranquilo. De todas maneras hice algunas oraciones y antes de la medianoche me fui a acostar con la esperanza de que no sucediera nada. Tal vez serían pasadas las 3:00 de la mañana cuando desperté porque sentí que alguien me miraba. Después comencé a escuchar un ruido bastante raro, como una respiración. Pronto supe que ese sonido venía de adentro del ropero, donde había guardado aquella cabeza hacia el intento de levantarme, no para ir a investigar, sino para salir corriendo. De allí los ruidos se intensificaban cada vez más y con ellos mi miedo.

50:18 Todavía no sé por qué, pero cuando logré ponerme en pie, en lugar de salir, caminé rumbo al ropero. Recuerdo que me temblaban las piernas y las manos. Aún así abrí las puertas para mi asombro. La cabeza se encontraba fuera del morral. Me quedé trabado por unos segundos. Pronto reaccione y corrí a la calle. Ahí me quedé hasta que amaneció. Recuerdo que ese día era un sábado y no tenía clases. Ya no podía pasar una noche más ahí en la casa. ¿Por eso fui a buscar a uno de mis amigos para que me diera posada mientras pensaba qué se podía hacer? Cuando llegué lo encontré asustado. De hecho, el otro compañero también se encontraba ahí. No podía disimular los nervios que tenía entre los 2. Me contaron las cosas que les estaban pasando y entonces les tuve que contar la verdad.

51:23 Quizás se molestaron. Pero no me reclamaron nada. Ellos, a su vez, ya habían consultado con alguien. Lo primero que les dijeron era que esa cabeza no era de un ser humano normal, sobre todo por los colmillos que tenía y por la forma de sus ojos. Esa persona les había pedido mi dirección porque quería examinar el cráneo. Después de hablar un poco estuvimos de acuerdo en que la solución era regresarlo al Panteón junto con todos los dientes, tal vez así terminarían las manifestaciones ya con los dientes que ellos tenían nos fuimos para la casa por la cabeza y aquellos colmillos por lo que les había contado, no quisieron entrar a mi casa, mucho menos cargar el morral.

52:19 Serían como las 2:00 de la tarde cuando salimos rumbo al cementerio, como si ya nos estuviera esperando. El panteonero se encontraba parado en el portón. Al vernos prácticamente nos obstruyó el paso. Al mirar que llevábamos, el morral nos preguntó de mala manera qué era lo que queríamos cuidando las palabras. Le explicamos lo que nos estaba sucediendo y que queríamos regresar. La cabeza, molesto, nos dijo que el esa noche nos quiso explicar que esa era la tumba de un brujo, pero que no le dejamos hablar.

53:02 Nos reclamó que al entregarnos la cabeza salimos corriendo sin darle tiempo de explicarnos las cosas que nos podrían suceder. Quizás nos escuchó muy desesperados porque nos dijo que no había ningún problema en regresarla, pero que él no iba a hacer todo el trabajo, refiriéndose a excavar y volver a tapar el pozo. Solo que había una cosa más tendría que hacer durante la noche para evitar las miradas de la gente. Estuvimos de acuerdo, pero ya no quisimos regresar cargando la cabeza.

53:42 Nos quedamos ahí a esperar que se pasara el tiempo, porque todavía faltaban unas horas después de platicar un rato con el cuidador del panteón, se relajó y ya en confianza nos empezó a contar muchas cosas que sucedían durante las noches alrededor de algunas tumbas, sobre todo de esa, la del brujo al que le habíamos quitado la cabeza, el cual no tenía mucho de haber fallecido. Sombras y siluetas caminaban a su alrededor, sobre todo cuando había Luna llena. Algunas de ellas se mantenían entre la Tierra para después salir disparadas hacia los árboles, pero además un esqueleto se paseaba por todo el panteón, como sintiéndose dueño del lugar cuando eso sucedía. Se escuchaban muchas cosas raras por todo el lugar. Solamente había una cosa que lo podía contener, era una cruz de Caravaca.

54:50 Por alguna razón le tenía miedo a esa forma de cruz y lo retenía dentro de su tumba, pero no por mucho tiempo. Cada vez que se la ponía encima alguien se la quitaba. Entonces se volvía a manifestar. Mientras contaba esas y otras cosas todavía más siniestras, se iba pasando el tiempo cuando oscureció. Caminamos hasta esa tumba y comenzamos a cavar. Para nuestra sorpresa, el ataúd de nueva cuenta se encontraba boca abajo. Y así no lo habíamos dejado apenas unas noches atrás.

55:33 Ahora uno de nosotros puso aquella cabeza dentro del cajón. Sin pensarlo le pedí una disculpa por lo que habíamos hecho. La aseguramos nuevamente con clavos y alambres la enterramos y el cuidador le colocó una cruz de doble brazo para que el brujo no se saliera más. No me atreví a cuestionarle porque si sabía que era el cuerpo de un brujo nos vendió esa cabeza. Nada nos aseguraba que con eso todo iba a terminar. Por lo mismo, los 3 comenzamos a utilizar una cruz semejante en nuestros cuellos. Aunque ya no hubo manifestaciones, sí viví temeroso por un tiempo.

56:19 Claro que jamás volví a utilizar una cabeza humana para realizar mis prácticas. Muchas veces escuché que otros lo hicieron y no les había pasado nada. Hoy en la actualidad estoy retirado de esa profesión. Nunca le conté a mis padres lo que me había pasado, muchas gracias a la Comunidad de Inframundo por escucharme. Buenas noches, querida Comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar, por favor.

57:03 No olviden dejarme sus comentarios, esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue. Inframundo, relatos.