Nov. 8, 2025

4 ATERRADORAS HISTORIAS DE DÍA DE MUERTOS │ INFRAMUNDO RELATOS

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4 ATERRADORAS HISTORIAS DE DÍA DE MUERTOS │ INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
4 ATERRADORAS HISTORIAS DE DÍA DE MUERTOS │ INFRAMUNDO RELATOS

💀ESPECIAL DE DÍA DE MUERTOS – SOLO PARA VALIENTESEn México, estas fechas no son solo tradición… son una conexión con el más allá.Estas 4 historias reales fueron enviadas por personas que vivieron algo que jamás pudieron explicar: apariciones en panteones, mujeres que regresan después de muertas, y sombras que siguen a quienes se atreven a recordar lo que deben olvidar.🔥 Ponte audífonos.🌑 Apaga las luces.👁️ No estás solo mientras escuchas esto…

Descripción
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0:00 Buenos días, tardes o noches esperando, se encuentren hórridamente bien del otro lado de la pantalla. Como bien saben, hace un par de días acabamos de celebrar el Día de los Muertos, el día de los fieles difuntos, una celebración única en México y quizás en algunos otros países, pero precisamente, aunque ya pasaron un par de días de esta gran celebración. Seguimos con los relatos de Día de Muertos. ¿Usted qué haría si en estas fechas ve a una persona que ya no está con vida, a un familiar o a algún conocido que viene a visitar a los vivos?

0:46 Pues precisamente a continuación escucharás cuatro aterradoras experiencias de mujeres que aparecieron después de estar muertas. Que después de que fallecieron vinieron a visitar Asus familiares. Vinieron a visitar a los vivos sin más. Por el momento lo invito a ponerse cómodo para escuchar estas historias de Día de Muertos, de fieles difuntos. Póngase cómodo aquí, comenzamos. La visita de los muertos.

1:39 Historia de terror basada en una anécdota real. Muy buenas noches, comunidad de Inframundo. Espero les guste la historia que estoy por contarles. Uno de los tantos consejos que. Nos daba mi Abuelita thalia, fue que nunca nos asomáramos por las ventanas en las noches del día 2 de noviembre, soy originaria del estado de Zacatecas, mi nombre es Ornelia ricardes, la abuela era de la sierra de Zacatecas en esos ya lejanos años de 1940. Ella contaba que sus vecinos colocaban una cruz en señal de que lo que pasara por ese pueblo en la noche en que las almas de los fieles difuntos vienen a estar con sus seres queridos, que aún están en el plano terrenal. Ella tenía 10 años en ese tiempo y no conocía el significado de la muerte hasta que falleció su madre y quedaron al cuidado de su abuela.

2:50 Mi abuela talia contaba que deseaba ver a su mamá, pues la señora falleció en la cabecera municipal y cuando regresó venía envuelta en manta. Esa fue la primera vez que miró a un muerto, más bien su mortaja. Algunos niños le decían que los muertos se levantaban de sus tumbas y que su madre sería una de ellas. Que se llevaban a los niños y se alimentaban de ellos. Otros, que su mamá se la llevaría y estaría con ella enterrada bajo Tierra y que nadie se daría cuenta.

3:31 Aún así, en el fondo, siempre guardaba la esperanza de volver a ver a su madre. Para la abuela, el primer encuentro extraño con eso fue el primer día de noviembre del siguiente año. Su abuela la mandó a cortar flores silvestres para llevarlas al panteón. Al día siguiente ella dice que recuerda como una brisa fría se sintió cuando estaba cortando las flores. Los árboles se mecían de una manera extraña, así como el sonido que emitían. Cuando sus ramas chocaban con otros árboles que estaban Asus alrededores, se quedó inmóvil.

4:14 Intentando encontrar alguna aparición que viniera por el camino del panteón, sintió miedo, así que mejor se regresó a su casa y le entregó las flores a su abuela, quien notó que sus manos estaban demasiado frías. Le dijo que se metiera bajo las cobijas y que ella le llamaría cuando la cena estuviera lista, pero aún así su cuerpo no se calentaba. Ella notó que. En el rostro de su abuela había cierta preocupación, pero tenía miedo preguntar. Cuando llegó la noche, todos estaban encerrados en la casita. Su abuela había puesto tela negra en las ventanas. Le ordenó que no se fuera a asomar por las ventanas, que escuchara lo que escuchara.

5:07 No lo hiciera porque se iba a asustar con lo que fuera. A ver. Escuchó Asus abuelos rezar al otro lado del cuarto. Las oraciones la estaban adormeciendo cuando escuchó a lejos aullar a los perros del pueblo. Esos eran los mismos aullidos que escuchó días antes de que su madre falleciera. Los rezos de sus abuelos ya nos escuchaban de la misma manera, pues aseguró que había más voces rezando. Pero estos no estaban adentro de su casa, sino afuera de esta.

5:47 La casita sólo era iluminada por una velita que parecía que en cualquier momento se apagaría. No supo cuando se quedó dormida, cuando escuchó una vocecita que le decía, hija, se giró, pero no había nadie. Todo estaba en silencio. Se levantó y miró al abuelo dormido en su cama mientras su abuela seguía rezando, o al menos eso parecía, pues tenía su cabeza inclinada, como si ella también se hubiera dormido. Cuando se regresó a su cama le llegó un olor que no reconoció, y fue cuando volvió a escuchar la voz de su madre, pero esta vez afuera de la casa. Acercó una silla a la ventana y levantó la tela negra que cubría esta.

6:43 Fue ahí cuando miró a una mujer que bajaba por el camino del cerro. Pasaron justo frente a la ventana, pero con la poca luz de la Luna no supo de quién se trataba. No reconoció a la señora Ni al niño. También miró a un hombre vestido de una manera extraña que con los años. Y al ver las ilustraciones en los libros se dio cuenta que aquél era un militar de aquellos lejanos años de la Revolución. En su inocencia de niña no sabía que aquello que ella miraba eran las almas de las que tanto hablaban en el pueblo.

7:26 Estaba tan absorta mirando por la ventana que no se dio cuenta que una mujer se estaba acercando a ella. Sino que hasta que la tuvo de frente se dio cuenta que se trataba de su mamá. No tuvo miedo, pues la abuela aseguró que no se veía enferma, delgada. Su rostro no era cadavérico como ella lo recordaba por causa de su enfermedad. No se espantó, solo la miró como le sonrió y se fue desvaneciendo. Sintió mucho frío y escuchó que su abuela se estaba acercando a su cuarto, así que se bajó de la silla y se echó a su cama.

8:12 Cerró los ojos haciéndose la dormida para que no la regañaran. A nadie le había contado lo que había visto, sino años después. Se lo confesó en su adolescencia a la abuela está muy seria. Le dijo que por eso uno no debe de ver por las ventanas. Pues es la procesión de las almas que vienen a visitar a los vivos. A veces me da curiosidad de ver por la ventana en la noche de noviembre, pero como dijo mi abuelita, a veces no nos va a gustar lo que vemos. La tía se la llevó.

9:01 Basado en una anécdota de Día de Muertos, muy buenas noches, comunidad. Mi nombre es lidia Valenzuela, soy del Estado de San Luis Potosí, México. Lo que les voy a contar sucedió en el año 2021. Verán, mi tía alma nunca se casó ni tampoco tuvo hijos. La familia contaba que no tuvo suerte en el amor, pero mi madre me contó que su hermana había decidido nunca casarse ni tampoco tener hijos. A ella no le gustaba ver sufrir a las personas, tampoco estar escuchando el llanto de algún niño. Esto para ella era algo insoportable. Pensé que quizás era algún trauma o algo parecido. Pero mi esposo me aseguró que hay personas que no toleran el sufrimiento de las personas y mi tía era una de esas. Ese mes de febrero del 2021, mi tía alma falleció, se la llevó la pandemia.

10:11 La abuela estuvo inconsolable por la muerte de su hija. Además que no la velamos ni una misa ni un sacerdote quiso venir a darle los santos óleos. Además, que le incineraron, aunque teníamos la urna con sus cenizas. La abuela rechazaba la idea de como falleció su hija enferma y sin haberse confesado si de por sí nadie nos visitaba, nadie aparecía por la casa. Solo avisaban para que saliéramos por las bolsas de comestibles que nos llevaban. Creo que. La abuela no fue por lo de la pandemia que no quiso recibir visitas, sino porque no quería ver a nadie, ni siquiera a uno de sus hijos.

11:03 Ni siquiera mi madre fue a despedirse, aunque sea de lejos de su hermana. Pareciera que el COVID sacara lo peor de algunas personas. Cabe aclarar que ellos seguían en fiestas. Llevando sus vidas como si no estuvieran muriendo tantas personas a su alrededor. Algunos se enfermaron, pero afortunadamente la libraron. Por eso la abuela no los buscaba y no los recibía. Esta última dijo que la enfermedad había sacado lo bueno y lo malo. En algunas personas yo solo la escuchaba. Pensaba que lo decía porque estaba enojada con sus hijos desde que falleció la tía.

11:47 La casa no se sentía sola, parecía que ella jamás se había ido. Había veces que se escuchaban sonidos, ruidos, que me tía hacía cada mañana antes de irse a su trabajo, sobre todo en las mañanas. Les prometo que escuchaba bien clarito, como la licuadora se encendía y unos 2 minutos después se apagaba. Una vez quise ir a ver, pensé que era la abuela. Pero cuando salí del cuarto me paró en seco y me dijo que me volviera a mi habitación. Sentí un sudor frío y supe que eso que había en la casa, efectivamente, era la tía.

12:31 Se comenzó a sentir aún más en el mes de octubre y para colmo, mi abuela comenzó a decirme que sentía como si ya era su momento. Le decía que se dejara de cosas, que aún tenía vida por delante y que no me fuera a dejar, pero la abuela comenzó a enfermar misteriosamente con una tos que no la dejaba dormir. La escuchaba platicar y cuando llegaba a su habitación estaba sola. Le preguntaba qué le pasaba y ella, sin temor alguno, me contestaba que estaba conversando con su hija. La verdad es que sí. Me daba cierto miedo la actitud que estaba tomando la abuela. Le dije a mi madre y ella solo contestó que era porque extrañaba a su hija que la dejara en paz, que quizás no le pudo decir a su hija lo que en vida ella no hizo. Sus respuestas me daban cierta impotencia porque no era lo que yo quería escuchar.

13:36 Quería que viniera a ver a su madre. Aunque no entrara en la habitación, pero ninguno de sus hijos lo hizo. Todos dijeron que era porque extrañaba a la tía que le comprara una veladora para que la abuela le encendiera y rezara por ella. Era el día primero de noviembre. Yo me encontraba sentada en el sillón de la sala, contemplando las fotografías que había en el altar que esa mañana mi abuela había puesto. Cuando sentí como el ambiente cambió dentro de la casa se sentía mucho frío, tanto que hasta podía ver el vapor de mi aliento. De pronto vi una sombra oscura, pasar de la cocina hasta el final del entrando en la habitación de la abuela. Con todo y miedo me levanté y fui a ver a la abuela. Me quedé yo al ver a la tía alma junto a la cama de la abuela. Le pedí que se fuera a descansar, que la abuela estaba bien, pero no caí en cuenta, que era la fecha en que nuestros familiares, ya fallecidos, nos visitan en esos días. Eso es lo que debería de ser, visitarnos, pero no llevarse a alguien con ellos.

15:02 La aparición de mi tía alma se fue desvaneciendo y cuando ya no estaba más, me armé de valor y me acerqué a la cama de la abuela, donde tenía sus manos unidas sobre su pecho. Note que no se movía. Su pecho no subía y bajaba con la respiración. Estaba con su rostro tan tranquilo. Y fue cuando me di cuenta que mi abuelita había fallecido, que mi tía alma se la había llevado con ella. Cabe aclarar que ahora sí tuvo hijos, que le lloraran desgarradoramente lo que para mí fue una payasada, pero mi esposo me dijo que eso fue cargo de conciencia. Hasta el día de hoy vivo en la casa que fuera de mi abuela y les puedo asegurar que cada Día de Muertos. Tanto mi abuela como la tía alma se hacen presentes, no visiblemente, pero las puedo sentir y de vez en cuando escuchar la mujer de la caja de cartón basado en una anécdota de Día de Muertos, buenas noches a todos. Me llamo Iker Orozco.

16:28 Trabajo como sepulturero desde el año 2021. No encontré trabajo en otro sitio después de que nos finiquitaron en la fábrica textil donde laboraba en mi Natal Guanajuato. Este trabajo me lo ofrecieron cuando el índice de mortalidad creció en esos años oscuros para toda la humanidad. Apenas tenía unos meses de haber iniciado. En este camposanto, cuando fui testigo de algo que les voy a compartir desde mi primer día en este sitio, comencé a ver lo que para muchos son fantasmas, espíritus que no encuentran La Paz.

17:11 Jairo, mi compañero me contó que desde la pandemia no se había permitido que hubieran visitas al camposanto. Eso enfureció a muchas personas. Pues nuestra costumbre era velar a nuestros familiares difuntos, pero nadie se imaginó que esto se fuera por más tiempo. Hubo personas que intentaron ingresar en esos años de la pandemia con música y quedarse todo el bendito día, pero se les avisó a las autoridades. Estas tuvieron que colocar sus patrullas en las entradas del panteón, solo las carrozas fúnebres.

17:52 Eran los autos que ingresaban, uno que otro familiar y el resto se quedaba fuera esperando para ese año. Recuerdo que llegó una señora de unos 40 años vestida con ropa humilde. Llegó a comprar un pedacito de terreno, solo había hasta el fondo. Le informamos y ella dijo que no había ningún problema. Mi jefe le preguntó si quería que le hiciéramos la tumba. Y ella contestó que por el momento no pasaron unos 15 días. Cuando vimos llegar a la señora. Estaba en la puerta del cementerio, cargaba una caja de cartón y nos pidió que la lleváramos al terreno que había comprado.

18:38 Jairo y yo la acompañamos. Yo intenté ayudarla con la caja, pero ella se negó. La cargaba con mucho cuidado. Como si en esta tuviera lo más preciado. En verdad que sí lo era. El rostro de la señora estaba desencajado y supe que lo que traía en esa caja era el cuerpo de un pequeño. Se me partió el alma al darme cuenta de ello. Ninguno de los 2 quiso preguntar ni cómo hacerle para Conseguirle un ataúd para que sepultara a su pequeño. Pero Jairo fue por una cruz de madera, pintura y el pincel para que la tumba no se perdiera o que fueran a sepultar a alguien y sacaran la caja de cartón.

19:32 Hicimos el ritual para sepultar al pequeño cuerpo y cuando le pedimos la caja, la señora Comenzó a llorar y me la entregó muy a su pesar. No pesaba. Y si lo que estaba ahí adentro era algo pequeño, ya saben, uno piensa muchas cosas. La colocamos dentro de la tumba y en esta ocasión la Tierra no la echamos como siempre lo hacemos. Lo hicimos con mucho cuidado, como si fuera nuestra pérdida. Creo que a partir de ese momento ya no fui el mismo de antes. Dejamos a la señora ahí por horas. Esto estuvo sucediendo por muchas semanas, hasta que poco a poco dejó de venir a visitar la tumba. Fue que la vimos nuevamente al año siguiente, justamente el día primero de noviembre, pero esta vez la señora se veía extraña, muy delgada y pálida, apenas si podía dar paso. Se veía encorvada y triste.

20:41 Cargaba un ramo de flores de esas que hay en nuestros jardines y llevaba un carrito en sus manos. Jairo y yo estuvimos trabajando cerca de donde estaba la pequeña tumba. Ahí pasó todo el día sentada cerca de la tumba de su hijo. Esa fue La Última Vez que la vimos, literalmente, porque ahora la vemos de una manera muy diferente. Los siguientes años han sido algo distintos, aunque hay cosas que no pasan con el paso del tiempo. Y esas son las manifestaciones en el cementerio. Mi compañero me contó que había visto a la señora de la caja de cartón.

21:28 Le expresé que me daba gusto saber que había vuelto, pero el semblante de Jairo daba a demostrar que no era de la manera en que uno piensa. Me preguntó si recordaba la primera vez que llegó con la caja en sus brazos. Le contesté que sí, aunque al preguntarme eso ya sabía por donde iba la cosa. Jairo me dijo que por las tardes, antes de que el sol empiece a ocultarse, ve entrar a la señora de la caja, aunque las puertas del Camposanto ya se encuentren cerradas. Su cuerpo traslúcido, su andar lento. Como si flotara en vez de caminar. Le dije que la señora ya había fallecido y que aún así venía a visitar la tumba de su hijo.

22:21 En los archivos no encontramos dirección alguno de la señora, pues con la pandemia hay tantos entierros. Toda información es solo dónde quedaron las personas y en cuál lote, pero nada de la dirección de los familiares que los vinieron a sepultar. Hasta el día de hoy siempre le llevo un juguetito al niño de la caja de cartón, sus flores y veladora, esto en los días de los fieles difuntos, pues su tumbita ya no hay quien la visite, no un familiar con vida, sino su madre, que se encuentra del otro lado.

23:06 La mujer que asistió a su propio funeral. Relatos de Día de Muertos. ¿Hola, qué tal comunidad? Me llamo Cristóbal Espinoza, lo que les contaré sucedió en el año 2016. En el mes de noviembre vivo en la ciudad de Tijuana, México. Mi madre había fallecido el 30 de octubre. Así que la velamos el 31 en la funeraria. Desde ahí podía ver a los niños y adultos disfrazados por ser Halloween. Estábamos uno que otros familiares, pues la mayoría estaban con sus hijos. Comprendo que para uno hay prioridades, pero para ser honesto, si metió impotencia.

23:59 Que prefieren andar de celebración, que estar con la que fue su tía, amiga o vecina. Recuerdo que le dije a mi esposa que cuando alguien de los que no estuvieron con nosotros esa noche, yo no iría a velar Asus difuntos cuando les llegará una perdida como la mía. En fin, se hizo lo que corresponde cuando la persona fallece, pero después de la misa. Regresamos con mi madre a la funeraria para ser incinerada. Me dijeron que fuera por las cenizas hasta el día 2 de noviembre. Por la tarde era alrededor de las 5:00 de la tarde. Cuando llegué a la funeraria, todo estaba solo y tranquilo.

24:41 Me dirigí a la oficina donde se encontraba la recepcionista. Esta me comentó que tenía que esperar unos momentos en lo que llegaba el encargado. Para entregarme la una con las cenizas. Así que salí y me dirigí a uno de los sillones que están en la sala de espera. Allí estaba una señora sentada muy sonriente y miraba hacia todos lados. Me invitó a sentarme junto a ella. La verdad es que cuando lo hice sentí un frío extraño, el mismo que había tenido cuando mi madre falleció. La señora se presentó como Lourdes, me comentó que ya había pagado su funeral desde hacía tiempo, pues no tenía familiares, sus padres hacía ya más de 30 años que habían fallecido y sus 2 hermanos vivían en Montecito, California y no podían venir a México.

25:45 La actitud de la señora era algo extraña, pues. Me comentó que ella desde hacía tiempo venía a la funeraria y pasaba unas horas sentada ahí, pues como sabía que el día que falleciera lo haría estando sola, nadie la visitaría y la acompañaría. ¿Sentía algo de pena por ella? Pues mi madre decía que no se debe dejar solo a los muertos en las funerarias que siempre debían estar acompañados. Le pregunté. Si quería un café y ella negó con la cabeza, me aseguró que estaba muy bien. Yo miré hacia la oficina y como no veía movimiento de que me fueran a entregar aún la urna, le dije a doña Lourdes que me serviría un café. Ella sonrió y me aseguró que ella me esperaría las manos. Me temblaban por el frío y créanme que realmente si necesitaba ese café después.

26:47 Cuando volví a la sala de espera, la señora ya no estaba y pensé que había ido al sanitario, pero pasó alrededor de unos 10 minutos y la señora Lourdes no regresaba. El encargado de la funeraria me llevo a la urna hasta donde yo estaba sentado. No sé por qué motivo. Le pregunté por la señora. Él, me miro algo intrigado. Le dije que su nombre era Lourdes y le conté lo que me había sucedido. El rostro del hombre se puso serio, me pidió que lo siguiera y entramos a una de las capillas. Ahí estaba un féretro.

27:30 El hombre me dijo que mirara a la persona que estaba dentro del ataúd. La verdad, sentí algo de miedo al ver que en el ataúd estaba la señora Lourdes. Pero a la vez ese miedo se disipó, pues con la muerte de mi madre y sentir ese frío, sabía en el fondo que doña Lourdes era un alma que aún andaba en este plano terrenal. El encargado de la funeraria estaba sentado en una de las bancas y me senté a su lado. Me dijo que la señora desde hacía 5 años había pagado su funeral. No tenía familiar alguno. Justo como me lo había dicho la mujer o el fantasma de esta, si ella fallecía en algún hospital, ellos debían trasladarla a la funeraria.

28:23 Si lo hacía en su casa, alguno de los vecinos daría aviso. La señora pasaba buen rato sentada en ese sillón, tomaba café preparado por la recepcionista, no era molestada por nadie, tomaba su bolso y se despedía. Regresaba tiempo después, solo que hasta hoy la visita fue diferente. Fue para quedarse. Le dije al encargado que me quedaría un rato acompañando a la difunta. Me dijo que no había problema y se retiró. Le llamé a mi esposa y le pedí que viniera a la funeraria. Ella pensó que me había pasado algo. Ya saben, cuando uno se desmorona ante la muerte de un familiar.

29:10 Cuando llegó le dije que la señora no tenía familiar que la acompañara y nos quedamos hasta que llegó el personal para subirla al crematorio. El personal nos agradeció por haber acompañado la señora Lourdes, así como ellos un rato antes de llevársela de la capilla. Cada día 2 de noviembre mi esposa coloca 2 veladoras en el altar de nuestros fieles difuntos. No tenemos alguna fotografía de la señora, pero tiene su luz que la guía cuando viene y cuando se regresa a descansar. Esta ha sido mi experiencia de Día de Muertos.

29:51 Muchas gracias por escucharme y bien infra escuchas que les parecieron los relatos del Día de Muertos, por favor. Déjenme su opinión en la caja de comentarios. Antes de irme voy a enviar algunos saludos. No olvides que si quieres un saludo en alguno de los próximos videos, deja tu comentario. Saludos para los nuevos suscriptores como paloma Edith ventura, saludos para Lucila Sánchez. 13981 saludo también para choquet sayan.

30:32 Saludos para Juana Mondragón. Francisco Javier 25. Guión, 98. Saludos para denise Robledo. 4054, Juan Manuel Moreno, saludos para Jenny Castellón y un saludo muy especial también para Tania Solano. Guión, J 5 y nos despedimos y nos vemos en otra emisión más de Inframundo. Relatos, buenas noches y hasta la próxima. Querida Comunidad, espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos.

31:36 Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue inframundos relatos.