Jan. 18, 2026

4 ATERRADORAS EXPERIENCIAS OCURRIDAS EN McDONALD'S | HISTORIAS DE TERROR | INFRAMUNDO RELATOS

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Inframundo Relatos De Terror
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:09 La niña de los baños, buenas noches a toda la comunidad de Inframundo y gato negro. Esto me sucedió en el año 2004, cuando apenas tenía 2 semanas como empleada de un McDonald's. Mi nombre es Sara Quiñones. Un viernes por la tarde todo transcurría normal. Ese día hubo suficientes clientes como para mantenernos activos, como a las 6:00 de la tarde entró una señora acompañada de una niña. Pronto se distinguieron entre la demás gente. Por el hecho de que ella iba vestida muy elegante, mientras que la niña estaba descalza, con su vestido roto y viejo, su cabello desmarañado y bastante sucio. Cuando me tocó atenderlas pude ver el maquillaje vino de la señora, pero también la cara pálida de aquella pequeña que no tendría más de 7 años.

1:23 La señora solamente pidió un combo para adultos. Pagó sin voltear a ninguna parte. La niña la miraba con insistencia, como si esperara algo, pero ella la ignoraba. La verdad, no era cosa que me importará. Aún así sentí un poco de coraje por la actitud de esa señora. ¿Luego me puse a pensar, pudiera ser que esa señora había encontrado a esa pequeña en la calle y la había invitado a comer? Y esa hamburguesa era para la pequeña porque ya mirándola bien por sus rasgos físicos, no parecía su hija.

2:06 Después de ordenar, se dirigieron al baño. Yo me dediqué a mi trabajo, pero no las perdí de vista. Cuando regresó la señora me llamó la atención que ya venía sola. Estuve atendiendo a los clientes, sin embargo. Seguía al pendiente de ver a qué hora regresaba la niña. Se fueron pasando los minutos, salió el pedido de dicha mujer y comenzó a comer. Yo me acuerdo que volteaba para todos lados. No entendía lo que había sucedido. 20 minutos después se levantó. La mujer tiró su basura y se dirigió a la puerta de la salida.

2:49 Al pasar frente al mostrador le hablé. Le pregunté dónde se había quedado. La niña que la acompañaba me miró sorprendida. De hecho, volteó Asus lados para comprobar que era ella a quien le preguntaba eso muy seria. La señora me dijo que a qué niña me refería. Ella estaba sola. Le dije de lo que le hablaba y hasta le describí a la pequeña. Me miró raro y volvió a asegurar que había llegado sola. Ya no le dije nada, salió y a bordo una camioneta de recién modelo que traía. Después que la VI alejarse voy a revisar el baño de mujeres. No había absolutamente nadie, de hecho en ese momento se encontraba solo, por eso tuve la oportunidad de buscar bien. Le comenté a uno de mis compañeros lo que había sucedido y le pedí que revisar el baño de hombres. Entró sólo unos segundos después salió para decirme que no había visto a nadie.

3:56 Me dijo que tal vez la niña se había salido y no la había visto así lo dejé, aunque no quedé muy convencida de eso. Ya para eso de las 10:00 de la noche, una cliente avisó que una niña se había quedado encerrada en el baño y estaba llorando como yo me había quedado con esa duda. Levanté la mano para ir a ver, todavía no entraba y ya se escuchaba aquel llanto. Fui revisando puerta por puerta. ¿Aquel llanto no cesaba, revisé los primeros 2 baños, sólo quedaba una puerta, me paré enfrente y pregunté, niña, te encuentras bien? El llanto se dejó de escuchar, pero nadie me respondió. Abrí la puerta para ayudarla.

4:48 Para mi sorpresa, el baño se encontraba vacío. Eso fue un impacto para mí. Muchas cosas se me vinieron a mi cabeza. En ese momento quise salir corriendo de ahí porque me sentí atuchida como pude. Regresé a mi trabajo. No quise platicarle a nadie porque estaba segura que no me iban a creer. Allí hubiera quedado todo. Pero a partir de ese momento habían muchas manifestaciones. Las clientes que entraban al baño escuchaban voces, llantos e incluso les tocaban las puertas, pero nunca veían a nadie por las noches.

5:33 Cuando alguno de los trabajadores nos tocaba hacer la limpieza, todos coincidíamos en que se sentía una presencia así como incomodidad. Esto llegó a los oídos del gerente, quién actuó de inmediato antes de que eso asustara a más personas y afectara en el negocio. Un día muy temprano por la mañana, antes de que se abriera el restaurante, se presentó una señora para hacer un ritual de liberación de malas energías. Hizo su trabajo, aseguró que en menos de 3 días el espíritu que se encontraba y saldría para ya no regresar. Por lo pronto, otros 2 días estuvimos lidiando con cosas paranormales, se escuchaban gritos y pasos, hasta hubo personas que aseguraron haberla visto. Yo sabía que era el espíritu de esa pequeña porque nada más ahí, en ese baño se manifestaba una tarde, cuando había más gente alcancé a ver a esa niña que iba saliendo detrás de una persona. A partir de ese momento ya no se sintió mal la manifestación de aquel ser.

6:51 Aunque yo fui testigo de todo eso, ya no quise comentar nada. Todavía trabajé un año más en McDonald's, pero jamás volví a ver una cosa como esa, el hombre del McDonald's. Historia de terror basada en la anécdota de José Sosa, Buenas noches. Alejandro ya tenía más de un año trabajando en Mcdonalds, el cual está ubicado por mi Colonia cuando me tocó pasar, por lo que a continuación les voy a contar, aunque para la mayoría de las personas no es un relato de terror, si pasé por momentos inquietantes.

7:40 Mi nombre es José Sosa. Esa noche que les cuento era fría y oscura por lo nublado que se encontraba el cielo. A pesar de eso, la afluencia de clientes era bastante buena. Por eso, casi sin sentir, se pasó rápido el tiempo y cuando menos lo esperaba, estaba por terminar mi turno. El gerente cerró y se quedó en la puerta. Solamente abría cada que salía un cliente, ya solo esperaríamos que se retiraran todos los clientes para cerrar definitivamente. En un rincón se encontraba sentado un hombre, quien portaba una cabaratina negra y un sombrero con cubierta de hule contra el agua.

8:28 No me había dado cuenta a qué hora había entrado, lo que si sabía era que ya tenía mucho rato ahí sin moverse. Para ahorrar tiempo, cada que se levantaba una mesa nos apurábamos a limpiarla. Así, poco a poco se fue vaciando el lugar hasta que solamente quedó aquel hombre de negro, quien ni siquiera había tocado su hamburguesa. Mirando cómo avanzaban las manecillas del reloj, comencé a levantar las sillas del área de juegos. Ese señor se encontraba muy cerca de ahí. Mientras hacía mi trabajo sentí su fuerte mirada.

9:09 Volteé a verlo y me di cuenta que me seguía con sus ojos a cualquier lugar que me moviera. Aún sintiendo esa incomodidad, seguí haciendo mis labores. Cuando terminé, pasé junto a él. Le di un saludo, pero no me contestó. Entonces sentí una extraña sensación que en ese momento no pude saber lo que era. Fui con el gerente para dar el reporte de que solo quedaba esa persona. El encargado de turno me dijo que le notificara al cliente que ya cerraríamos. Caminé y aún cuando todavía me faltaban unos cuantos metros, noté que me veía fijamente.

9:53 Me paré frente a él. Amablemente le hice saber que íbamos a cerrar. El señor no decía nada. Ya me estaba poniendo nervioso porque no dejaba de mirarme. Le dije de muchas formas que no era algo personal, pero que tenía que retirarse. Ese señor no se movía hasta parecía que no estaba respirando. Por último y de manera amable, le dije que le llevaría un contenedor para que se llevara su hamburguesa. Nada más me di la media vuelta y sentí cuando me aventó la comida con fuerza en la espalda. En verdad molesto, me volteé para reclamarle su proceder. Para mi sorpresa la Mesa se encontraba vacía. En su mesa estaba el vaso de refresco y las papas fritas. Volteé para todas partes, era un espacio grande, pero no había donde se pudiera esconder.

10:58 Miré hacia el suelo y ahí estaba la hamburguesa. Busqué en los toboganes y En algún lugar se tenía que haber metido. Como no encontré nada, me dio un escalofrío espantoso. Me regresé con mi gerente para decirle lo que había pasado. Sonriendo de manera burlona. Me acompañó a revisar. Para mi sorpresa ya no había nada en la mesa. Ni siquiera estaba la hamburguesa en el suelo de mal humor. Mi jefe de turno me dijo que ya cerraría la puerta de nueva cuenta. Volví a buscar porque aquello no me parecía normal. No encontré nada antes de retirarme. Todavía me sentía confundido.

11:48 Entré al baño y para mi sorpresa, ahí se encontraba aquel hombre. Aún tenía aquella mirada inquietante. Ni siquiera hice mis necesidades. Solo retrocedió unos cuantos pasos. Le grité al gerente, quien fue a ver que sucedía, pero cuando entró al baño ya no estaba. Aquel hombre molesto, me cuestionó si había consumido alguna sustancia o que si era una broma, que ya me estaba pasando yo. Realmente asustado, le dije que no era una cosa ni la otra. Antes de salir se apagaron todos los focos. Sentí un alivio.

12:33 Cuando salí de allí salimos y como mi casa quedaba solo a unas cuadras, tenía la costumbre de irme a pie. Esa noche todo el camino me la pase volteando hacia atrás porque me sentía observado. Pero además, escuchaba pasos que cada vez se acercaban más. Ya en mi casa tuve muchas dificultades para dormir. Cualquier ruido me alteraba y creía ver la sombra de ese hombre, deambular por todo el patio trasero. Así miré el amanecer. Ya por la tarde, cuando regresé al trabajo, me olvidé de todo aquello, pero sucedió que a medio turno.

13:17 En una ocasión que caminé al área de toboganes, allí estaba ese hombre de nuevo. Vestía completamente igual y me siguió con la mirada. Me puse de verdad nervioso, que pedí permiso para salir 1 hora antes. Me lo concedieron sin ningún problema, pero al igual que la noche anterior, todo el camino para mi casa. Me sentía perseguido por ese hombre y tampoco pude dormir. Para no convertirme en presa del miedo. Al día siguiente renuncié a ese trabajo y nunca más volví a mirar a aquel hombre, ni a sentirme observado ni perseguido. Ese Mcdonalds aún existe en mi Colonia, pero ya no lo frecuento.

14:09 Amigo imaginario, Soy maestro de una escuela. Esto que voy a contar me sucedió un Día del Niño, acompañado de 20 alumnos de segundo grado y 2 padres de familia. Una mañana asistimos a un McDonald's para festejar ese 30 de abril, ya con una reservación anticipada. No tuvimos problemas para que nos atendieran. Según nuestro plan estaríamos en el establecimiento en un lapso de 3 horas. Eso sería suficiente para que los niños jugarán y comieran a gusto su hamburguesa para cuidar a los niños. Los adultos nos sentamos muy cerca de los toboganes. Aún acostumbrados a ver tantos alumnos, nos faltaban ojos para estar al pendiente de todos.

15:12 Con la tensión los miraba jugar, resbalándose brincando seguía con la vista. Uno después a otro, los gritos y la risa retumbaban por todo el lugar. Todo parecía transcurrir normal hasta que comencé a notar algo extraño. De repente los niños corrían solos, como si alguien los estuviera persiguiendo. En un principio intenté tomarlo como algo normal, tal vez sólo era parte de un juego. Ya cuando los padres de familia se dieron cuenta de eso, también les prestaron más atención. Hablamos entre nosotros. Entonces estuvimos observando su extraño comportamiento. Me pareció que teníamos que averiguar lo que estaba sucediendo.

16:00 Por qué algunos de ellos hablaban solos, reían y hacían señas, pero con ellos no había nadie más. Lo hacía un niño, luego otro. Así estaban, la verdad, ya me estaba preocupando. Levanté la mano para que me pusieran atención al primero que volteo a verme, lo llamé de manera tranquila. Le pregunté si, aparte de sus compañeros, había alguien más jugando con estos. Me contestó que sí, que era un niño que vivía en Mcdonalds. Pensé que podría ser el hijo de algún trabajador, pero no dejaba de ser extraño. Le pedí que me dijera de qué color andaba vestido para identificarlo.

16:47 Me contestó que vestía de blanco, pero su ropa era muy vieja. Le dije que lo señalará porque yo no lo podía ver. El Niño apuntó con su dedo y empezó a Moverlo para todas partes. Parecía que estaba siguiendo a alguien invisible que no paraba de correr. Los padres de familia se pusieron de pie. Al escuchar aquello ya un tanto preocupados, llamaron Asus hijos para preguntarles con quienes jugaban. Los 2 contestaron lo mismo con un niño que vivía allí en el Mcdonalds. Por más empeño que ponía, no lograba ver a ningún niño vestido de blanco ni a nadie que corriera detrás de los alumnos.

17:33 Era una situación que ya no me gustaba. Le hablé a un niño más para preguntarle. No respondió lo mismo, les pedí que me lo describieran. Entonces todo se volvió Macabro. Según la propia descripción de los alumnos, era un niño aproximadamente de su misma edad, pero sus facciones eran raras, sus ojos eran tan blancos que casi no se le distinguían. Solamente tenía unos cuantos mechones de cabello y sonreía todo el tiempo. Al escucharlo sentí un escalofrío. Me pregunté si tenía ese aspecto, por qué es que jugaban con él. Uno de los papás les preguntó A qué estaban jugando. Su hijo le contestó, jugamos a que él nos persigue y al que atrave se lo va a llevar a un lugar donde no hay luces ni sonido.

18:30 Comenzamos a buscar algunas hipótesis, pudiera ser un imaginario colectivo, tal vez. ¿Había algo en el ambiente que estuviera afectando el cerebro de los niños? No eran las hamburguesas porque apenas estaban sirviendo a lo peor que pudiéramos llegar. Era suponer que se trataba de un demonio intentando llevarse a uno de los pequeños. No esperamos más tiempo. Comenzamos a juntar a los niños, quienes sin saber lo que estaba pasando, no paraban de jugar. Corriendo para todos lados. Me desesperaba que juntábamos a unos y corrían otros. Así estuvimos por algunos minutos hasta que por fin los reunimos a todos.

19:18 Yo era maestro, me tenían prohibido, que era en esas cosas del diablo. Sin embargo, conté a los alumnos una y otra vez para comprobar que ese demonio o lo que fuera no se había llevado a ninguno de los niños. Le pedí a los padres de familia que me ayudaran y comenzáramos a perescinar a todos los niños 1:1. Además de eso me acuerdo que yo estaba rezando para que nada malo fuera a suceder. Entre todas las protestas, los niños agarraron sus hamburguesas y salimos de prisa del lugar. Iban muy contentos con su cajita feliz.

19:59 Los trabajadores no nos preguntaron nada. Solo nos veían como si entendieran lo que estaba sucediendo. Esa fue La Última Vez que llevamos a los niños a festejar a un lugar fuera de la escuela. Cuando supo el resto de los padres de familia. Algunos se molestaron, otros hasta se burlaron pero para nada me importo. Lo bueno era saber que habíamos regresado con bien a todos los alumnos de manera personal y por esa experiencia que tuvimos. Por mucho tiempo no me volví a parar por un Mcdonalds y nunca, pero nunca he llevado a mis hijos a ese lugar ni a ningún otro donde pudiéramos encontrar a ese tipo de seres caníbal. Historia de terror basada en una anécdota real escrita por gato negro.

21:03 Muy buenas noches, comunidad de Inframundo por miedo a tener represalias. Es que no doy la ciudad donde me sucedió esto, solamente daré mi nombre, el cual es adela. Voy a compartir esta historia que para mí fue terrorífica. Me sucedió cuando trabajaba como cajera en un restaurante de comida rápida. Para ser más exactos me refiero a un Mcdonalds. En una ocasión he estado en el turno vespertino y a unos cuantos minutos antes de cerrar mi compañera, la encargada de atender la ventanilla de autoservicio me pidió de favor que la cubriera en lo que iba al sanitario. Al fin que local ya no tenía clientes. Afuera, en la línea, solo quedaba un automóvil de color negro.

21:57 Estuve de acuerdo, me paré en la ventanilla y esperé a que se acercara el último auto. Miré el reloj, ya faltaban 15 minutos para las 11, a esa hora terminaba mi turno. Poco a poco se fue acercando a aquel auto. Eso me dio tiempo para ver que eran 2 jóvenes quienes lo tripulaban antes de detenerse el muchacho que estaba al volante. Se puso de prisa una máscara de una calavera, detuvo su auto a unos cuantos centímetros de mí y volteó a verme sorprendida por su actitud. Sonreí nerviosa, les di las buenas noches para después preguntarles que iban a ordenar.

22:44 El muchacho de la máscara solamente me miraba sin parpadear, como no me contestaba, Volteé a ver al otro. El que estaba en el asiento del copiloto. Él no me sonreía. Me le quedé mirando porque me di cuenta que, recargado en sus piernas, tenía el brazo de una persona sin dejar de mirar aquello. Les volví a preguntar cuál iba a ser su orden, porque ya íbamos a cerrar, pero ninguno de los 2 me contestaba. Era evidente que pretendían jugarme una broma. Seguramente ese brazo era alguna prótesis de plástico o de hule. El acompañante me señaló los dientes. Luego levantó aquel brazo con sus manos, se lo llevo a la boca y comenzó a morderlo, mientras que el otro joven se reía divertido.

23:43 Les dije que no era gracioso. Apunté el reloj para que entendieran que estábamos a punto de cerrar. Con un poco de asco, mire que aquel muchacho logró arrancarle el pedazo de carne. Comenzó a masticar mientras le escurría un líquido rojo por la boca. Sentí un escalofrío porque todo parecía tan real. El conductor me dijo con una voz que jamás se me va a olvidar que seguramente mi carne sabría más sabrosa. Con un movimiento rápido le arrebató aquel brazo a su compañero. Se levantó la máscara y comenzó a morderlo también de manera desesperada, sin quitarme los ojos de encima. Yo ya estaba horrorizada.

24:31 Quería apartarme de ahí, pero no podía dejar de verlos sin poder parpadear. Di un paso para atrás y cerré la ventanilla. Todavía miré todavía miré como lograba arrancar un pedazo. El otro muchacho tomo la extremidad y de nueva cuenta la comenzó a morder. Antes de irse, aquel joven escupió el vidrio del autoservicio. Seguramente tuve un ataque de nervios porque lo único que recuerdo fue que grité. Entonces se acercaron mis compañeros a ver que me sucedía. Me sentaron y me dieron un poco de agua porque no podía reaccionar. Cuando pude les conté entre lágrimas lo que había visto. Ellos, sin burlarse, trataron de convencerme que seguramente todo había sido una mala broma.

25:27 Por seguridad cerramos el establecimiento y con muchas precauciones nos retiramos. Uno de mis compañeros siempre me llevaba a mi casa. En esa ocasión la pasé horrible porque creía que todos los carros negros eran esos muchachos. Y empezaba a gritar que le acelerara para que no nos fueran a alcanzar. Ya en casa le conté a mis padres ni aun estando con ellos me sentía segura. Me acuerdo que no pude dormir porque tenía una terrible angustia. Me la pasé despierta, mirando por la ventana de la habitación. Estuve llena de miedo, imaginando que pudiera parecer aquel auto. Al día siguiente mi papá me acompañó a mi trabajo. Todavía alcancé a hablar con los compañeros del turno matutino, quienes nos aseguraron que afuera, frente a la ventana del autoservicio, habían encontrado muchas gotas de sangre e incluso cuando limpiaron el vidrio también estaban allí. De verdad que me asusté de escuchar eso porque confirmaba lo que creía.

26:39 Esos muchachos eran caníbales. Intenté olvidar todo y seguir trabajando, pero no pude hacerlo. Me daban terror las personas. Por eso a medio turno hablé a mi casa como a la media hora fueron por mí. Al siguiente día me habló mi compañera para decirme que por la noche, unos minutos antes de cerrar, unos chicos preguntaron por mí. Me andaban buscando, les dijeron que eran mis amigos. Querían visitarme, pero no recordaban mi dirección. Por buena suerte nadie se lastió. Esa tarde ya no regresé al McDonald's. Además de eso, por mucho tiempo estuve encerrada en mi casa. Tenía miedo que aquellos caníbales me fueran a encontrar. Esto no me sucedió hace mucho.

27:32 Por lo mismo todavía sigo afectada. Me da terror saber que esos chicos andan sueltos por ahí. Comiendo carne humana sin que nadie los detenga. Querida Comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el vídeo les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos.

28:17 Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue Inframundo, relatos.