3 HISTORIAS DE TERROR Ocuridas en el DRENAJE (INFRAMUNDO RELATOS DE TERROR)
Bajo las calles que recorremos todos los días existe un mundo que casi nadie imagina. Un laberinto de drenajes, alcantarillas y túneles donde el eco nunca suena igual dos veces y donde el olor a humedad se mezcla con algo mucho más antiguo… y mucho más vivo. Ahí abajo, en completa oscuridad, trabajadores de mantenimiento y cuadrillas municipales han visto cosas que jamás deberían haber existido.
Figuras que se arrastran contra la corriente. Sombras que respiran entre el agua negra. Ojos que aparecen detrás de las rejillas cuando todo está en silencio. En esos pasadizos donde ni la luz se atreve a entrar, lo que habita no siempre es humano… y a veces, ni siquiera está solo.
Estos son relatos reales surgidos desde las entrañas de la ciudad. Testimonios de quienes bajaron sin miedo y regresaron distintos.
Bienvenido a las historias que nacen donde termina la luz.
Donde el terror se esconde bajando solo un escalón.
Descripción
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0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido. Muy buen día, tarde o noche esperando se encuentre. Olvidamente bien, querido espectador. Las redes de drenaje de cada ciudad ocultan historias inquietantes, desapariciones espectrales. Hasta líneas olvidadas que resurgen en inundaciones, túneles colmados de desechos y sombras que acechan entre la oscuridad. Los trabajadores, más allá de los malos olores y la suciedad, enfrentan lo desconocido, situaciones para las cuales nunca están preparados. Cada jornada en las profundidades revelan secretos y horrores inesperados, recordando que bajo las calles el terror toma formas insospechadas.
1:05 Le invito a ponerse audífonos y a ponerse cómodo apagando la pequeña luz de su habitación. Aquí comenzamos. por años trabajé en el alcantarillado de la Ciudad de México, pero por cuestiones de salud me pensionaron mi nombre es adalberto Sosa. La historia que voy a contarles ocurrió hace algunos años. Durante uno de los trabajos de mantenimiento en las líneas de drenaje de la ciudad.
2:06 Jamás imaginé que aquella tarea rutinaria se convirtiera en una de las experiencias más aterradoras de mi vida. Quizás mi historia no sea de terror, de apariciones como las que están acostumbrados a escuchar, pero créanme, hay cosas bajo la ciudad. Que ni siquiera nos hemos dado cuenta. Era una tarde calurosa de verano cuando mi equipo y yo fuimos asignados para limpiar un tramo de drenaje que se encontraba en una zona antigua de la ciudad. El olor putrefacto era algo con lo que ya estábamos acostumbrados, pero aquel día el aire parecía estar cargado de una pesadez inusual. Descendimos al interior del drenaje, equipados con nuestros trajes de protección y linternas, preparados para enfrentar lo que fuese que encontráramos allí abajo. El trabajo avanzaba lentamente, la suciedad acumulada y los residuos bloqueaban las tuberías, lo que nos obligaba a emplear más tiempo y esfuerzo del usual. Fue entonces cuando noté algo extraño. En las paredes del drenaje había una especie de sustancia viscosa y brillante, similar a una mucosidad espesa. No le di mayor importancia en
3:38 ese momento pensando que se trataba de algún tipo de desecho orgánico. Sin embargo, pronto me daría cuenta de mi error. Mientras continuábamos limpiando, comencé a sentir un leve ardor en la piel, pero no lo consideré preocupante. Estaba acostumbrado a las incomodidades del trabajo en el drenaje. Sin embargo, el ardor se intensificó rápidamente, volviéndose casi insoportable. Me detuve un momento para revisar mis brazos y noté que la sustancia viscosa se había adherido a mi traje. Intenté limpiarla, pero parecía estar pegada como si fuese parte de mi ropa.
4:28 El pánico empezó a apoderarse de mí cuando me di cuenta de que la sustancia no sólo estaba en mi traje, sino que también había logrado penetrar la barrera de protección y alcanzar mi piel. Sentí una punzada de dolor cuando traté de rascarme. Y pude ver pequeñas manchas rojas apareciendo por todas partes. No era el único. Mis compañeros también empezaron a quejarse de la misma picazón y dolor. Sus rostros reflejaban el mismo miedo que sentía yo. Rápidamente abandonamos el drenaje y regresamos a la superficie, esperando que el aire fresco nos aliviara. Sin embargo.
5:16 La sensación de ardor sólo empeoró. Nos apresuramos a quitarnos los trajes y a revisar nuestras pieles. Más detenidamente fue entonces cuando los vi pequeñas criaturas similares a gusanos se movían intentando entrar en nuestra piel. Eran parásitos, pero no como los que había visto antes. Estos parecían estar devorando las pieles. Pero a uno de mis compañeros de nombre Federico, parecía que estas cosas se le habían metido y lo estaban devorando por dentro. La desesperación nos llevó al hospital más cercano. Los médicos nos recibieron con miradas de horror y asombro. No sabían que hacer con nosotros. Intentaron de todo, pero.
6:08 Los parásitos seguían reproduciéndose y avanzando por nuestros cuerpos a una velocidad alarmante. El dolor era insoportable y la fiebre comenzó apoderarse de nosotros, sumiéndonos en un estado de semiinconciencia. Rápidamente nos aislaron y llegaron personas que, como ya saben todo, se guarda herméticamente. A mi familia les dijeron que era un tipo de moho, que sus esporas se nos habían pegado a nuestros cuerpos. No pasaba nada, sólo era cuestión de que reaccionaremos al medicamento. Durante ese tiempo que estuve hospitalizado tuve las peores pesadillas de mi vida, siempre en el drenaje arrastrado por las aguas negras.
7:02 De hecho, estar ahí me hizo recordar un extraño encuentro en mis primeros inicios de ese trabajo. Esa mucosidad ya la había visto en los restos de lo que era un hombre y un perro. Sus cuerpos se veían en su totalidad gris, pero sus manos y sus pies eran de un negro, que más bien era como si sus cuerpos estuvieran podridos. El perro no tenía pelo, al igual que el resto del humano. En aquel tiempo sólo uno había fallecido, pero en este no lo ocultaron como ahora, terminó prácticamente sin piel aquel pobre hombre. Sentí miedo de terminar de igual manera. Mi esposa y mis hijas no podían entrar a verme. Sólo a través del cristal me veía mi señora. Fueron casi 6 meses de sufrimiento, así como me apareció ese ardor en mi cuerpo.
8:06 Así desapareció mi esposa. Conversando con una de las esposas de mis compañeros, los médicos le aseguraron que tenía un parásito. Mi compañero estuvo más expuesto que nosotros, pues él estaba más cerca de la pared. Yo apenas si la toqué, pero por desgracia. Mis compañeros tuvieron más contacto con aquello. Después de todo lo que pasó, salí del hospital en el brazo. Me quedó una mancha negruzca, señal de lo que tuve en mi piel hace ya 25 años. Yo pienso que aquel fue un mal diagnóstico a mi compañero. Aquello fue una infección.
8:54 Fui el único que sobrevivió. Los médicos lograron extirpar aquella infección de mi cuerpo después de múltiples cirugías, pero las cicatrices quedaron como un recuerdo permanente de aquella horrible experiencia. Lo que si les puedo asegurar es que de mi brazo sacaron un gusano. Aquello no fue una infección. Nunca supe exactamente que eran esos parásitos ni de dónde vinieron. Los análisis no pudieron identificar su origen y el caso quedó archivado como un misterio sin resolver.
9:35 Desde entonces he evitado cualquier trabajo relacionado con drenajes. No puedo soportar la idea de volver a enfrentarme a algo así. Sentir un gusano o parásito moverse bajo la piel es algo realmente torturante. Devorando lentamente cada capa, cada picazón en mi cuerpo me recuerda aquella tarde infernal y el terror que viví. Aún no puedo olvidarlo. Muchas gracias por escuchar mi experiencia. Muy buenas noches.
10:34 Lo que les voy a contar sucedió. En 1979. Se hablaba de que en las redes subterráneas del drenaje había un monstruo. Algunos lo vieron, otros no regresaron para contarlo. Recuerdo que la lluvia había sido torrencial durante las últimas semanas en la Ciudad de México antes de FY las inundaciones. Se habían convertido en un problema serio. Nos asignaron la tarea de limpiar un tramo del drenaje que había sido completamente bloqueado. Sabíamos que nos esperaba un día largo y una jornada agotadora.
11:18 Descendimos al drenaje temprano en la mañana, equipados con nuestras herramientas y linternas. El olor a putrefacción y a esos fecales era abrumador. Algo a lo que ya estábamos acostumbrados. A medida que avanzábamos por el túnel, la cantidad de escombros y basura parecía infinita. Sin embargo, había algo más. Una sensación de que algo se encontraba entre aquellas toneladas de basura que impedía que el agua siguiera su cauce. Los primeros metros fueron relativamente normales.
11:59 Solo basura acumulada y restos de las lluvias recientes. Pero cuando más nos adentrábamos, más extraña se volvían las cosas. Empecé a notar fragmentos de huesos esparcidos por el suelo, al principio pequeños, pero luego más grandes y numerosos eran restos de animales, algunos todavía con pedazos de carne adheridos. Algo no andaba bien. Continuamos avanzando alertas y preocupados. Noté que mi compañero se ponía más nervioso. A medida que avanzábamos, miraba a su alrededor como si buscara algo.
12:44 Su miedo me contagió y fue entonces mi linterna iluminó algo que me hizo detenerme en seco. Delante de nosotros, a unos metros de distancia, yacía un cadáver enorme. Inconfundible era un cocodrilo, un reptil monstruoso que debía medir al menos 3 m de largo. Estaba medio sumergido en el agua, estancada, con una mandíbula abierta, en una mueca permanente de ferocidad. El horror se apoderó de nosotros. No podíamos entender cómo un cocodrilo había llegado ahí.
13:24 La respuesta llegó rápidamente alguien. Debía haberlo arrojado al drenaje, tal vez como una mascota indeseada que había crecido demasiado. Pero este no era un cocodrilo común, era un coloso que había sobrevivido y crecido en el entorno subterráneo. Alimentándose de cualquier cosa que encontrara, nos quedamos paralizados, observando como el enorme reptil respiraba lentamente. Su pecho, subiendo y bajando estaba vivo y parecía estar descansando. No eramos los indicados para lidiar con un animal así.
14:07 Éramos trabajadores de drenaje, no cazadores de cocodrilos. Decidimos retroceder con cuidado, pero el agua, movida por nuestros pasos debió despertarlo. Con un movimiento repentino, el cocodrilo se levantó y nos miró con sus ojos fríos y despiadados. En ese momento sentí un escalofrío recorrer mi espalda. El animal emitió un sonido gutural, una advertencia de que estábamos imbatiendo su entorno. No había tiempo para pensar. Dimos media vuelta y corrimos lo más rápido que pudimos por el estrecho túnel. El agua salpicando a nuestro alrededor el sonido de nuestros pasos golpeando el suelo, resonaba en el túnel, pero detrás de nosotros podía escuchar el chapoteo pesado y rítmico del cocodrilo acercándose. No sabíamos si nos estaba persiguiendo, simplemente moviéndose en su entorno, pero el terror nos impulsaba a seguir adelante sin mirar atrás.
15:17 Sentía que ese animal en cualquier momento me iba a hacer su cena, pues a pesar de su tamaño era muy ágil. Pueden tacharme de mala persona o de lo que quieran. Pero no pensaba en Rodrigo, mi compañero. Yo sólo quería salir de ahí. Si lo llegase a atrapar no me detendría a ayudarlo. Pienso que él hubiese hecho lo mismo. Finalmente llegamos a una bifurcación en el túnel que nos llevó de vuelta a la superficie. Salimos del drenaje jadeando y empapados de sudor y agua sucia.
16:00 Una vez afuera nos encontramos con nuestros superiores y tratamos de explicar lo que habíamos visto en un principio. Nos vieron con cara de incredulidad, pero la seriedad de nuestros rostros. Y la coherencia de nuestro relato los convenció de que no estábamos inventando una historia. Nos ordenaron quedarnos quietos mientras ellos contactaban a las autoridades competentes. Nos pidieron que los guiáramos de vuelta al túnel, cosa que hicimos con gran aprehensión. La idea de regresar al lugar donde habíamos visto al monstruo no era nada atractiva.
16:42 Pero sabíamos que teníamos que hacerlo. Descendimos nuevamente al drenaje, esta vez con un grupo más grande y mejor equipado. El túnel estaba igual de oscuro y hediondo que antes, pero ahora sabíamos que esperar. Nos acercamos cautelosamente al lugar donde habíamos visto al cocodrilo y allí estaba inmóvil. Los expertos comenzaron a trabajar de inmediato. Utilizando técnicas y herramientas especiales para tranquilizar y contener al enorme reptil, Rodrigo y yo nos quedamos varios metros detrás de esa gente, aunque nos miramos con cierto recelo.
17:26 Yo no quería hacer el almuerzo de aquel animal. Vimos las luces de las lámparas a lo lejos, pero cuando llegaron a un punto dentro del drenaje, el silencio en el túnel se volvió opresivo. Roto solo por el sonido del agua y el Ocacional Crujido de las herramientas de los expertos cayendo al suelo. A nuestro lado se encontraba nuestro jefe y una de las personas que había llegado con aquellos hombres. Pude ver la tensión en sus rostros mientras intentaba tranquilizar y contener a la criatura. Cada movimiento era cuidadoso, meticuloso. Como si supiera que un solo error podría ser fatal. Alguien más llegó y nos sacaron del drenaje. A mí no me importó lo que hicieran con aquel animal. Escuché a uno decirle a nuestro jefe que ese era la mascota de un político de esos años.
18:30 Rodrigo y yo nos miramos sin decir palabra alguna, la verdad. Ese animal lo han de haber traído de otro país. Finalmente, el cocodrilo fue llevado a un lugar seguro donde podría ser cuidado adecuadamente por mucho tiempo. Las pesadillas de aquel animal venían detrás de mí y eran horribles, y más cuando lo miraba cómo arrastraba a uno de mis hijos y lo devoraba. Ese tipo de horror es otra cosa. Hay otro tipo de monstruos. Y ese cocodrilo lo era. Muchas gracias por contar mi historia.
19:30 Muy buenas noches, Inframundo. Lo que me sucedió fue hace alrededor de 15 años. Y fue en una mañana calurosa en la Ciudad de México cuando nos asignaron a mi equipo y a mí la tarea de limpiar una de las líneas de drenaje más concurridas de la ciudad. Como trabajadores del drenaje habíamos visto todo tipo de cosas extrañas, pero nada nos había preparado para lo que íbamos a encontrarnos. Ese día hemos sacado y encontrado varios cuerpos. Desde personas como animales también hemos encontrado uno que otro tesoro que vale la pena. En esa ocasión descendimos al interior del drenaje, con nuestras herramientas y linternas listos para enfrentar el habitual hedor y suciedad.
20:25 Jesús y Kevin siempre bromeando con sus ocurrencias. Pero ese día se nos borró la sonrisa. La oscuridad era abrumadora. Y el eco de nuestros pasos resonaban en los túneles. Mientras avanzábamos, noté algo inusual en las paredes del drenaje, parecían algunos rasguños. No le di mucha importancia al principio, asumiendo que se trataba de algún tipo de rasguño por varillas, así como también lo que arrastran las aguas negras. El trabajo era tedioso y avanzaba muy lentamente. Removiendo escombros y desechos que bloqueaban el flujo de agua. De repente, uno de mis compañeros se detuvo en seco, apuntando su linterna hacia adelante. A lo lejos, en la penumbra, pude distinguir una figura moviéndose.
21:25 Al acercarnos la luz de nuestra linterna, reveló una criatura que parecía un lagarto, pero era mucho más grande. Y caminaba Erguido sobre 2 patas. Su piel era escamosa y sus ojos brillaban de una manera inquietante, retrocedimos instintivamente. Pero el interés nos llevó a seguir observando. Fue entonces cuando uno de mis compañeros, que era aficionado a las teorías conspirativas, murmuró que parecía un reptiliano, seres de los que había escuchado hablar en historias de extraterrestres. Y conspiraciones.
22:07 En ese momento pensé que estaba bromeando, pero la apariencia de esa criatura era tan perturbadora que no pude descartar completamente su comentario. Decidimos seguir a la criatura a una distancia segura. Seguirlo nos llevaría a un conducto que no estaba en nuestro mapa. La curiosidad venció el miedo. Y nos aventuramos por ese drenaje olvidado, pues al entrar nos dimos cuenta de que son partes del drenaje de principios del siglo cuando lo comenzaron a construir. Inexplicablemente, el aire se volvió más denso y el camino más estrecho a medida que avanzábamos.
22:54 Después de caminar durante lo que parecían horas, llegamos a una Cámara subterránea. Iluminada por una luz verde fosforecente que manaba de las paredes en el lugar estaban en el suelo lo que parecían varias pieles, como si hubiese más de una de esas criaturas. Lo vimos meterse en un ducto. Se movía con una gracia y agilidad que no esperábamos. Lo que más me impactó fue la criatura que dominaba la Cámara. Un trono tallado en roca, adornado con símbolos y figuras que no pude reconocer. Sentí una mezcla de terror y fascinación. Fue cuando Kevin comenzó a decirnos que quizás esa cosa comía humanos, pero había restos de ratas y gatos en el suelo. La peste era tan ausi, abunda más de lo que pude oler en las aguas negras.
23:57 Comenzamos a escuchar varias pisadas acercándose a donde nos encontrábamos y el miedo nos embarcó. Regresamos a la superficie tan rápido como nuestros pies no lo permitían. La adrenalina y el miedo impulsaba cada uno de nuestros pasos. Sabíamos que debíamos informar a nuestros superiores sobre lo que habíamos encontrado, pero cuando lo hicimos. Nuestras palabras fueron recibidas con escepticismo y burla, nos acusaron de inventar historias y así como meternos algo ilícito en nuestro organismo, nos ordenaron que volviéramos a nuestro trabajo desesperados por demostrar la verdad, les dimos la ubicación exacta del ducto y los convencimos de que bajaran con nosotros.
24:52 A verificar lo que habíamos visto. Una vez más descendimos a las entrañas del drenaje, guiando a nuestro jefe hacia el túnel olvidado. Sentía que llevábamos horas caminando cuando nos dimos cuenta de que estábamos perdidos. El laberinto de túneles parecía interminable. Cada bifurcación nos llevaba a más y más túneles. Todos idénticos entre sí. El pánico empezó a apoderarse de nosotros. Para variar, sentíamos que algo nos venía siguiendo. La oscuridad y la humedad sólo aumentaba nuestra sensación de desesperación.
25:39 Cada ruido resonaba como eco por toda la línea de túneles. Empecé a escuchar algo más, un sonido sutil. Como si algo se moviera en la oscuridad. Mis compañeros también lo escucharon y mi jefe se ponía cada vez más nervioso. Nos detuvimos intentando identificar la fuente del ruido, pero no había nada visible. La ansiedad crecía a medida que avanzábamos sin encontrar salida alguna. El sonido continuaba a veces más cerca, a veces más lejos. Ese chirrido se hacía más constante y ponía nuestros nervios al límite.
26:26 La desesperación hizo que nuestros sentido se agudizaran. Cualquier pequeña variación en el sonido del agua o un leve susurro en el aire nos hacía saltar del miedo. Comencé a notar que el sonido parecía provenir del agua que corría a nuestro lado el canal de aguas negras. Junto a nosotros contenía algo. La idea era aterradora, pero no había otra explicación más, la de que ese c se encontraba sumergido. Seguimos avanzando cada vez más tensos y exhaustos. La desesperación se transformaba en terror. La luz de una coladera se veía a unos cuantos metros de nosotros de repente.
27:16 El sonido se hizo más fuerte, más definido. Parecía que algo grande se movía justo debajo de la superficie del agua. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda y mis compañeros comenzaron a mostrar signos de pánico. Nos detuvimos de nuevo, esta vez completamente paralizados por el miedo. Nos miramos entre nosotros. Tratando de encontrar alguna señal de calma o seguridad. Pero todos estábamos aterrorizados. El agua se comenzó a mover más, al grado de que se empezaron a hacer pequeñas olas, señal de que algo se encontraba dentro de esta.
28:03 En un momento de desesperación, uno de mis compañeros apuntó su linterna hacia el agua intentando ver. ¿Qué era lo que nos acechaba? La luz reveló una figura oscura y alargada, moviéndose rápidamente debajo de la superficie. Pude distinguir qué era su forma y movimiento. Eran antinaturales. Estábamos tan aterrorizados que empezamos a correr sin dirección. Solo queríamos alejarnos de aquello que nos seguía cada vez que miraba hacia el canal. Podía ver a aquel lagarto moviéndose a la par de nosotros sin dejar de seguirnos. Sentía que cada paso nos acercaba más a la locura. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, salimos por las escaleras de la alcantarilla que nos llevó a la superficie.
29:03 Estábamos a salvo, pero marcados por aquella experiencia, nunca supe exactamente. Que era lo que nos acechaba en esos túneles. Kevin siempre nos aseguró que era una especie de reptiliano. Hasta el día de hoy nunca hemos vuelto a ver a uno de esos. La Ciudad de México, con toda su grandeza, esconde horrores inimaginables bajo sus calles y a veces es mejor no saber lo que se oculta en las profundidades del drenaje. Amigo, amiga que le pareció el relato del día de hoy. Anécdotas extrañas ocurridas en las aguas negras del drenaje. Por favor, hágamelo saber en la caja de comentarios, no olvide dejar su like y compartir con algún amigo o alguna amiga. Nos ayudaría a seguir creciendo mientras tanto. Le deseo dulces pesadillas, buenas noches y hasta la próxima no olvides suscribirte y activar la campanita en todas las notificaciones para no perderte ni una sola historia de terror que subimos cada semana.
30:34 Déjame tu pulgar arriba y tu comentario y si el video te gustó, no olvides compartirme con todos tus amigos que disfrutan de las historias de terror.
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