3 Historias De Terror De TAXISTAS en México - INFRAMUNDO RELATOS
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido. Si bien los taxistas conocen la noche como nadie, pero no siempre están solos en las calles oscuras y desiertas de la ciudad, ellos son testigos de sucesos inexplicables, pasajeros, fantasmas, rutas extrañas. Y encuentros con lo paranormal. Pero son muchos los taxistas que nos han enviado sus vivencias, sus anécdotas, quizás para desahogarse de todo lo que ellos traen encima, ustedes que nos escuchan a diario y gustan de una buena anécdota mientras preparan sus quehaceres por la mañana antes de ir a trabajar o a la escuela.
0:56 O quizás cuando regresan por la noche de sus trabajos y solo quieren un poco de distracción con los relatos de esta comunidad se adentran tanto que en ocasiones se sienten observados. No es sólo una casualidad. Existen presencias que van más allá de nuestros dispositivos. Sin más. Los invito a escuchar. Estas historias de terror con su servidor. Inframundo, aquí comenzamos mi nombre es Roberto.
1:44 Este niño me llamó la atención ser chofer de taxi porque mi papá a eso se dedicaba. En este tiempo vivíamos en la Ciudad de México. Recuerdo muy bien que manejaba un chevrolet impala de los llamados cocodrilos y ese auto me encantaba. Por eso apenas pude sacar mi licencia de manejo. Conseguí trabajo como taxista y empecé a recorrer las calles del centro de la ciudad. Principalmente lo hacía de noche. Siempre me gustó más ese ambiente, trabajé por 3 años en Ciudad de México, como se le llama ahora, pero tuve problemas con una de las pandillas de aquellos tiempos que me amenazaron de muerte. Cuando se enteraron en mi familia se asustaron y mi papá me mandó a casa de uno de sus hermanos aquí en la frontera. Desde que llegué busqué por todos los medios de agarrar un taxi.
2:48 Era a lo que estaba acostumbrado hacer hasta que con la ayuda de mis primos lo pude lograr. Así, conforme a la marcha, conocí la ciudad mejor que ninguno. Sabía dónde meterme y dónde no, porque había lugares muy peligrosos. En una ocasión que circulaba por el centro, como a las 9:00 de la noche, me hizo una seña una mujer que vestía muy provocativa. Traía un vestido corto de color plateado, su cabello suelto hasta la cintura y una sonrisa de verdad fascinante. Frené de manera brusca porque había otros taxis, pero nadie me iba a ganar. Abrió la puerta delantera y se sentó a mi lado. No pude evitar voltear a ver sus piernas, que eran en verdad bonitas.
3:43 No tenía que adivinar nada. Era trabajadora nocturna, tenía su boca de color de rosa y sus largas pestañas de color azul. Me pidió que la llevara a la zona de tolerancia. Le sonreí, manejé despacio para poder platicar un rato con ella. Le dije que en donde trabajaba porque yo conocía ese lugar y nunca la había visto. Me respondió que era nueva en la ciudad. Y que trabajaba en un cabaret llamado támico. Se recargó en la puerta, cruzó las piernas y me miró. Cuando lo hizo, me di cuenta de que su mirada era fría, sin brillo ni emociones.
4:30 Supuse que su trabajo le exigía ser así. Le pregunté su nombre, a lo que me contestó Llamarse Yadira, Dejándome ver sus dientes blancos. Todo marchaba a la perfección. Platicamos como si fuéramos amigos de siempre, pero había un detalle, noté que no parpadeaba sus ojos. Cada vez que volteaba a verla me daba cuenta que me miraba fijamente. Tenía una sonrisa, pero parecía que se habían congelado sus facciones. Me acuerdo que en 2 ocasiones me pasé el semáforo en rojo por ir distraído mirándola.
5:11 Pensando que pronto llegaríamos a su destino, buscaba la manera de decirle sí podía pasar por ella a la hora de su salida del trabajo, porque en realidad me tenía fascinado con su belleza. Todavía me faltaban algunos minutos para llegar a la zona de tolerancia. Cuando sus preguntas se tornaron extrañas, dejó de sonreír y me preguntó si le tenía miedo a la muerte. Yo, extrañado, levanté los hombros para decirle que no sabía. Después de eso, sonreí. Pero al parecer eso no le causó ninguna gracia porque frunció sus cejas.
5:55 Sus preguntas se hacían cada vez más incómodas. Me preguntó si alguna vez había tenido el frío que solo la muerte da en esa ocasión. Sí, le respondí diciéndole que no y que no me gustaría sentirlo, al menos no. En ese momento comiencé a ponerme tenso porque nunca me había tocado pasar por una situación así de extraña. Ella ahora parecía más interesada en mí, en mis reacciones, en lo que le fuera a contestar, se acercó un poco hacia mí para preguntarme si alguna vez había tocado la piel de una muerta. ¿A lo que yo, un poco nervioso, le contesté que no y le dije, por qué me hacía esas preguntas?
6:45 Ella solamente se volvió a recargar en la puerta y me volvió a sonreír, pero esta vez de manera macabra o al menos así la veía. Yo supe que estaba por llegar a la zona porque ya circulaba por calles sin pavimento. Por lo mismo, el auto se mecía constantemente cuando volteaba a ver al frente hacia la calle. Sentía su mirada tan pesada que me hacía voltear a mirarla como si no quisiera que le quitara la vista cuando volvía a ver sus dientes. Estos ya no eran blancos y la tersura de su piel parecía volverse rasposa. Las piernas que tanto habían llamado mi atención estaban cada vez más delgadas y su aspecto, todo en general, se fue tornando cadavérico hasta la fecha.
7:43 No sé, porque no podía reaccionar. Quizás tardé en sentir el miedo. Sólo recuerdo que seguí manejando hasta entrar a los terrenos de la zona. Me apuré para llegar al cabaret dentámico. Que no estaba muy lejos de la puerta principal y me detuve sintiendo que me temblaba todo el cuerpo. Después de unos segundos, voltee a mi lado y en el asiento del acompañante estaba un esqueleto vestido con andrajos y un olor que no conocía. Apestaba animal remojado pero sus ojos, sus ojos, no dejaban de verme.
8:26 Me bajé espantadísimo, mire que se aproximaba una patrulla y corrí para informarles que dentro de mi taxi estaba una muerta. Uno de ellos me detuvo y el otro fue a investigar. Cuando regreso nos dijo que no había nada. Mientras me preguntaba si no había tomado o usado alguna sustancia, yo le aseguraba que ahí estaban los restos de una mujer. Después de comprobar que estaba en mis 5 sentidos, me acompañaron a mi auto. Me acuerdo que iba temblando de miedo pensando en lo que iba a haber.
9:07 Para mi sorpresa, en el taxi no había nada, yo no lo podía creer. Revise el auto de todas partes. Los policías me dijeron que tal vez lo había imaginado, pero yo les aseguraba que no. Después de un rato me soltaron con la condición de que me saliera del lugar, porque si me volvían a ver, entonces sí me detendrían. Por fin, después de mucho rato ya he estacionado más tranquilo. Me animé a subirme al taxi de nuevo, pero aquella sensación extraña no me abandonaba. Traía grabada en mi mente primero su esbelta figura. Adornado con aquel vestido plateado, después aparecían sus despojos haciéndome estremecer por los escalofríos que me daban a duras penas.
10:04 Terminé ese turno y me juré no volver a trabajar por la noche cuando ando por el centro. Aún en esta fecha, ya cuando cae la tarde, me parece ver a aquella muchacha que me hace una seña para que me detenga. De nueva cuenta me vuelven los horribles recuerdos en la noche que Subí a mi taxi, a una muerta, a un acompañante o quién sabe que era, pero era la más bella que se puedan imaginar. Muchas gracias por escucharme.
10:45 Muy buenas noches, Inframundo. Mi nombre es Alejandro. Hasta la fecha llevo 25 años trabajando como taxista. En una ciudad que no me vio nacer, quiero compartir esta historia, me tocó vivirla en Saltillo, Coahuila, yo nací muy cerca de ahí, en arteaga, a unos 17 km para manejar un taxi se necesita cierto valor, no solo para lidiar con las personas que en ocasiones suelen ser problemáticas, también para circular en las noches. Por lugares verdaderamente desolados, cuando empecé como chofer de taxi, la ciudad no estaba como ahora. Con calles anchas y muchos puentes, apenas se preparaba para ser la ciudad que es en la actualidad. Ahí, entre sus calles viejas, circulaba por las noches llevando y trayendo personas desconocidas en el asiento trasero de mi auto.
11:52 Recuerdo muy bien esa ocasión, me hicieron la parada 2 hombres por una calle oscura y solitaria en una colonia llamada la guayulera. Me detuve, abrieron la puerta y sin decirme nada entre los 2 subieron apresuradamente a otra persona. Se les complicó un poco porque al parecer el señor estaba pasado de copas, se acomodaron y me dieron la dirección a dónde quería que los llevara. Y así comenzamos el viaje de nuevo. No sé, porque en ese momento sentí una rara sensación que en muy pocas ocasiones había sentido, sobre todo cuando había peligro. Me acordé que mi esposo me había pedido que ese día no trabajara tan tarde.
12:42 Les pregunté a esas personas y todo estaba bien. Esto en modo de entablar una conversación. Así lo hacemos los taxistas, pero me respondió de manera cortante que me enfocara en mi trabajo. Manejé por unos minutos sintiéndome incómodo. Seguramente sería un viaje con personas que no les gustaba platicar con gente extraña. Esto ya me había pasado antes. La primera vez que miré el retrovisor me pareció que había algo extraño en aquel hombre. Tenía sus ojos abiertos, pero su mirada parecía perdida. Estaba ligeramente inclinado hacia atrás y con la boca abierta.
13:31 Sus acompañantes, quienes se encontraban a su lado, hablaban entre ellos sin darle importancia al aspecto de ese señor, sin importar que yo los escuchara. Se preguntaban qué iban a hacer con aquel hombre de manera cruda, sin esconder las palabras. Dijeron que su trabajo era dejarlo en el lugar indicado y lo demás lo que le pasara. Si lo dejaban ahí para siempre o se lo comían los perros, ya no era su problema. El destino de estas personas no quedaba muy lejos. Si acaso unos 10 minutos de donde me abordaron, quizás.
14:13 Me llené de intriga y curiosidad por lo que hablaban. Eso me hizo volver a voltear a ver hacia atrás las veces que lo hice. El señor Seguía en la misma posición, me parecía que no respiraba, por eso llegué a pensar que pudiera estar muerto. Recuerdo que pasé saliva y seguí manejando. Mire, mi reloj ya era pasada la 1:00 de la mañana y el aire estaba fresco. Por lo mismo cerramos la ventana, pero a los pocos minutos de hacerlo se me vino un ligero olor a sangre de nueva cuenta. Voltee para atrás, solo para darme cuenta que esos hombres me estaban mirando eso me puse en alerta y acelere un poco más para llegar lo antes posible a su destino. Cuando faltaban unas cuadras para llegar, me dijeron que ahí iban a dejar a su amigo.
15:11 Y que a ellos los llevaría a otra parte, a lo que yo asentí con la cabeza, circulé despacio por una calle de Tierra. Iba lento porque había muchos pozos. Todo ese tramo no tenía postes de luz. Las pocas casas estaban oscuras. Voltee de nueva cuenta hacia atrás y esos hombres seguían mirando con atención. No quise darle más importancia de lo que era avance hasta que ellos me pidieron que me detuviera. Cuando llegamos a la dirección, el lugar estaba abandonado. Pensé que tal vez era enseguida porque de hecho ahí era obra negra. Batallaron un poco para bajar a aquella persona porque, según a mi ver, el señor ya se estaba poniendo tieso, mirar todo eso y darme cuenta.
16:08 Que sí, era una situación anormal. Ya me estaba dando miedo. Cuando lo bajaron me iba a ir sin importar el dinero del viaje. Pero de nueva cuenta, la curiosidad me hizo observar. Sus movimientos lo arrastraron como pudieron, entre la oscuridad hasta casi perderse de mi vista. Al parecer, le quitaron sus pertenencias. Taparon su cuerpo con lo que encontraron y regresaron al taxi como si no sucediera nada malo. Abordaron el auto y me dieron una nueva dirección muy cerca de un cerro.
16:49 Me puse nervioso porque ahora esos hombres no me quitaban la vista de encima. Por si fuera poco, su plática se tornó macabra. Hablaban entre ellos el por qué tuvieron que eliminar a ese hombre. Y la manera en que lo habían hecho fueron tan explícitos que no pude evitar sentir un escalofrío. Luego dijeron que los soplones siempre terminaban igual. Era obvio que lo hacían como una amenaza para que yo lo escuchara. Por más de 20 minutos fui soportando sus fuertes miradas y sus malintencionados comentarios. Me daba miedo que me fueran a atacar durante el camino por lo que había visto.
17:37 Así pasaron los minutos hasta que llegamos a la dirección que me habían dado. Pasaban los minutos y no se bajaban, aumentando mi preocupación. Después de un rato se bajaron y se fueron sin pagarme, pero eso no me importó. Sentí que había salido con bien de una situación. De mucho peligro. Decidí ya no trabajar por esa noche y me fui rumbo a mi casa, que quedaba al lado contrario, como a una media hora de camino. Pero lo que no me esperaba fue que me invadieron miedo infundado, porque nadie me aseguraba que aquella persona estaba muerta. Aparte de eso, esos hombres nada me habían hecho, pero yo manejaba con el corazón acelerado. Volteaba constantemente para atrás porque tenía un presentimiento de que algo espantoso en cualquier momento se iba a aparecer.
18:38 Quizá era sugestión, pero en varias ocasiones me pareció ver aquel hombre con su mirada perdida, sentado en el asiento de atrás. Recuerdo que detuve el taxi. Me bajé nervioso. Busqué una y otra vez con la mirada en el asiento, pero estaba vacío. Me Subí al auto y traté de manejar tranquilo. Cuando por fin llegue a mi casa, me volvió el alma, el cuerpo. Casi eran las 4:00 de la mañana. A esa hora me metí a bañar. Le hablé a mi esposa para contarle lo sucedido. Mi señora se alegró de verme porque me dijo que tenía horas teniendo un mal presentimiento. Por eso se la había pasado rezando. A esos hombres, por suerte, jamás los volví a ver por algún tiempo.
19:30 No volví a trabajar hasta muy tarde, aunque muchas otras cosas me sucedieron. Esta ha sido la peor de todas. Quizás este relato no es paranormal, pero creo que es un terror diferente que muchos taxistas hemos vivido. Esta historia me sucedió en Nuevo León, Tamaulipas. Fue tan inquietante que hasta la fecha es cosa que no la he podido olvidar. En 1978 me dedicaba a ser taxista, ruleteaba después de las 4:00 de la tarde hasta después de la medianoche. En este trabajo me tocó ver de todo, peleas entre parejas, regaños, reclamos.
20:23 En fin, tantas cosas que no terminaría de contar. Pero esta historia que les comparto es diferente. La viví una noche oscura y fría. Recuerdo que era principios de enero. Aquí en esta ciudad es el mes más frío, oscilando entre los cero y menos 2°. Serían como las 10:00 de la noche cuando llamaron a la base. Solicitando un taxi de urgencia, le tocaba a otro compañero el viaje, pero se negó a hacerlo alegando que tenía mucho frío. Como seguía mi turno, me enfilé rumbo a esa dirección.
21:06 Era en una colonia algo lejos, muy cerca de unas ladrilleras. Ese rumbo era bastante oscuro, se veía tenebroso. Más porque tenía que cruzar un arroyo por un puente angosto y algo viejo. Pasados los 15 minutos estaba pitando afuera de una casa de madera salieron 3 adultos cargando a un menor como de 11 años, uno de ellos lo llevaba envuelto en unas cobijas, mientras el jovencito Jovencita Lloraba y Pataleaba. Se juntaron los vecinos que nunca faltan para ver cómo la subían al taxi.
21:49 En la parte trasera una señora, quizás la mamá se vino al frente, se veía visiblemente consternada. ¿Pregunté para dónde los llevaría? Me dijeron que a una iglesia que se encontraba a unas 20 cuadras de ahí la cual voy a emitir su nombre. Era extraño porque a esa hora todas las iglesias estaban cerradas. Apenas había avanzado una o 2 cuadras. Aquel menor se alteró hacía el esfuerzo por zaparse. Era tanta su fuerza que movía el taxi para ambos lados. La señora que venía enfrente comenzó a llorar mientras se persignaba muchas veces en el asiento de atrás iban 2 adultos y no lo podían controlar.
22:39 Cuando parecía que le traían cubierta la boca, el sonido que hacía era bastante fuerte. Eso hacía que se me pusiera la piel chinita. Paré el taxi para ver qué sucedía, porque todo aquello era muy extraño, pero me pidieron que hacia a gritos que siguiera manejando, titubeando un poco volví a manejar. Confieso que ya me estaba poniendo nervioso cuando iba a cruzar el puente. Aquel que estaba sobre el arroyo. Se apagó el auto sin haber un motivo. Seguramente era algo eléctrico porque también se apagó todo el interior. Quedamos a oscuras todos.
23:27 Se quedó en silencio, como si algo malo fuera a suceder. Solamente se podía escuchar levemente el sonido cuando corría el agua. Voltee a ver a la señora que venía enfrente, porque todo era muy extraño. Ella esquivó mi mirada. Intenté en varias ocasiones encender el auto, pero no hacía nada. Me bajé y abrí el cofre con una pequeña linterna que estaba a punto de apagarse. No pude encontrar la falla. Volteé para todas partes, a ver si veía a alguien que pudiera auxiliarnos, pero todo en oscuridad estaba en el momento que volví a entrar. El menor volvió a gritar, fue tan repentino que me asusté. Mire como temblaba su cuerpo.
24:21 Hasta pensé que se estaba convulsionando. Intentaba ver si era hombre o mujer, pero lo traían envuelto hasta la cabeza. Ya desesperado, les pedí que me ayudaran a empujar el taxi, pero no podían soltar al menor porque terminaría por soltarse y era muy difícil volver a someterlo. Cuando al fin habló la señora me pidió que me calmara. Luego se puso a rezar muy dentro de mí. Estaba pensando que esa señora creía que con eso iba a arreglar todo. Cuando volvió la luz al interior del auto sin perder tiempo, giré la llave y encendí el taxi batallando para que avanzara. Logramos cruzar el puente.
25:10 Yo conocí a esa iglesia, solo me faltaban unas 10 cuadras para llegar, aunque se me hizo eterno. Por fin llegamos ya lo que quería era que se bajaran, pero la señora me pidió ayuda para llevar al joven a las puertas de la Iglesia. Porque no podía bajarse y cuando se le pasara eso que traía encima tenía que regresarla a su casa, trate de echarle mentiras diciendo que ya tenía otro compromiso, pero me suplicó que no los dejara ahí porque tendrían que irse caminando. Hacía mucho frío y ya eran casi las 11:00 de la noche. Bajaron al menor y en el forcejeo se descubrió la cabeza. Lo que vi me dejó helado.
26:01 Era un niño de aspecto cadavérico que no parecía pesar más de 40 kg. Tenía la piel blanca, estaba casi sin cabello debajo de sus grandes y desorbitados ojos. Se le marcaban profundas ojeras. En esos momentos no entendía cómo podía tener tanta fuerza, pero luego esos mismos segundos que pude verlo me bastaron para saber que estaba poseído. Di unos pasos para atrás mientras entre las 3 personas luchaban por acercarlo a las grandes puertas principales de la iglesia. Tuve la oportunidad de irme, pero quizás por la impresión no podía moverme.
26:47 En 2 ocasiones por los movimientos que hacía el jovencito llegó a tumbar a la señora, pero yo nunca tuve el valor de acercarme para ayudar. Cuando lograron pegarlo a las puertas de madera, el joven se fue calmando hasta quedarse tranquilo, así estuvieron por espacios de algunos 5 minutos, luego una sola persona pudo regresarlo al taxi. Se subieron, pero yo me quedé abajo. Me pidieron que por favor los regresara a su casa. Con todo mi miedo dije que sí porque no tenía otra opción y me Subí al auto. Durante el camino de regreso me contaron lo que le sucedía al muchachito 3 meses atrás, junto con unos amigos de la escuela, se metieron en la noche a una de las ladrilleras para jugar a la ouija.
27:45 Y a partir de ahí, sufría de horribles pesadillas y escuchaba voces. Al preguntarles Asus amigos qué era lo que había sucedido, dijeron que una sombra se le había metido. Desde entonces, cada que se ponía mal lo acercaban a la Iglesia y se quitaba por algunos días lo que traía. Le pregunté si ya lo había visto el sacerdote. Pero en ese momento llegamos a su casa y se bajaron. Al siguiente día me fui a base les platique por lo que había pasado. Me dijeron que conocían a esas personas, por eso nadie quería ir. Cuando pedían un taxi tenían miedo que el diablo se les saliera El Niño en la iglesia y se le puede a meter a cualquiera que estuviera cerca.
28:40 No sé qué pasaría con aquel jovencito, porque nunca más me volvieron a pedir un taxi en esa dirección, pero fue tanto el miedo que me hizo sentir que desde ese día cargo un crucifijo conmigo.
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