Dec. 27, 2025

3 HISTORIAS DE BRUJAS QUE TE HELARÁN LA SANGRE - INFRAMUNDO RELATOS

3 HISTORIAS DE BRUJAS QUE TE HELARÁN LA SANGRE - INFRAMUNDO RELATOS
3 HISTORIAS DE BRUJAS QUE TE HELARÁN LA SANGRE - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
3 HISTORIAS DE BRUJAS QUE TE HELARÁN LA SANGRE - INFRAMUNDO RELATOS

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Muy buenas noches, trasnochadores…
Les habla Inframundo. Hoy abrimos un archivo prohibido: tres historias reales de brujas que helaron la sangre de quienes las vivieron. Apariciones, sombras aladas y fuerzas antiguas que siguen rondando en los rincones más oscuros de México. Escucha bajo tu propio riesgo… la noche está atenta.

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:23 hola. Muy buenas noches, Inframundo, relatos. Mi nombre es Eugenio Barrientos y lo que voy a contar ocurrió. Hace ya más de 20 años en las faldas del cerro de los vientos, en Oaxaca, aún recuerdo todo como si fuera ayer, porque desde esa noche los cuervos ya no me dejan dormir. Mi hijo David. De 18 años, era. Pastor pasaba los. Días entre los riscos cuidando ovejas y regresaba por las tardes al jacal que compartíamos, siempre fue puntual hasta esa noche. Las horas pasaron y no volvió.

1:04 Pensé que se le hizo tarde o que las lluvias lo habían retrasado, pero cuando amaneció y no regresó, supe que algo estaba mal. Subimos al Cerro mi esposa y yo con el corazón desecho por la preocupación. El rebaño seguía ahí. Esparcido. Entre los matorrales, pero no había rastro de mi hijo. Gritamos su nombre, buscamos en cada rincón y fue cuando escuchamos aquel murmullo que nos celó la sangre, una voz aguda temblorosa, apenas perceptible. Pedí ayuda desde un claro oculto entre árboles y piedras. Al acercarnos descubrimos una choza vieja, mal construida, con ramas secas y techada con láminas oxidadas.

1:52 Desde dentro se oían los lamentos. Empujé la puerta a patadas. Y lo que ví jamás se borrará de mi memoria. David estaba amarrado a una silla empapado en sudor, con los labios resecos y los ojos llenos de terror. A un lado de él hervía una olla enorme con agua y ramas secas, como si alguien se preparara para cocinarlo. Lo desaté con rapidez. Temblaba. No podía hablar, pero. Con el tiempo logró contarnos lo que había sucedido. Aseguró que una corriente de aire denso, más caliente que el aliento del mismísimo infierno, lo había arrastrado mientras pastoreaba, que fue llevado a rastras hasta esa choza donde la ventisca tomó forma, era una mujer vieja, encorvada, con ojos que no parpadeaban una bruja. Lo inmovilizó con un rezo que le quemó el pecho y lo dejó atado ahí mientras preparaba la olla con ramas venenosas y sal de hueso, según ella.

3:00 Lo iba a. Cocinar y comerse su corazón, pues decía que su alma era pura y le daría fuerza para seguir transformándose. David me dijo algo más. Algo que me. Hizo entender la urgencia, esa mujer no se había ido como cualquier persona. Se arrancó la piel literal, la colgó en un rincón y salió volando, convertida en un cuervo gigantesco con ojos humanos brillando entre las plumas. Fue a buscar unas hierbas que sólo crecían al otro lado del cerro y en ese momento. Supe que. Teníamos poco tiempo antes de que volviera, mi abuelo me enseñó cosas de monte, de brujería, de defensa espiritual. Sin perder 1 segundo, busqué la piel que había dejado colgada como si fuera una camisa vieja.

3:54 Apestaba a sangre seca, a pantano, mezclezal de ajo, Tierra de tumba y un preparado que traía conmigo por costumbre, una infusión amarga que Evita que los muertos entren en las casas. Hundé todo en la piel, la doblé, le puse ramas secas y esperé escondido tras el. Jacal. No tardó mucho el aire se lleno de graznidos de chillidos que rasgaban el cielo. El cuervo negro descendió entre aleteos violentos y se arrastró hasta su piel como. Si tuviera prisa por. ¿Volver a su forma humana? La escena fue grotesca.

4:38 El cuervo comenzó a introducirse en la piel, pero algo fallo. Al tocarla, se escuchó un sonido parecido a la carne friéndose. La criatura chilló como si la estuvieran desgarrando con garras al rojo vivo, se retorcía, daba vueltas, chillaba maldiciones que no eran humanas. El humo salía de la piel como si algo en su interior estuviera maldito. Gritó tantas veces que los árboles parecían querer escapar en medio de aquel tormento. La figura del cuervo volvió a emerger más grotesca que antes, con las plumas quemadas y los ojos supurando, dio un último chillido antes de elevarse con torpeza, dejando tras de sí una lluvia de plumas negras que cayeron como cenizas. David lloraba, yo no podía hablar. Sólo observamos cómo se perdía en el cielo en dirección al Barranco del Diablo al día siguiente. Todo el pueblo supo lo que pasó.

5:42 Algunos se burlaron, otros callaron con respeto. Pero desde entonces, cada noche alguien escucha un graznido áspero en los árboles secos del cerro, un sonido que no pertenece a ningún ave, algo que dice, volveré, yo sé que no es un animal cualquiera. Es ella, la bruja atrapada en la forma de un cuervo que nunca podrá recuperar su carne. Condenada por siempre a vagar sin cuerpo maldiciendo al hombre que le robó su piel. Si alguna vez escuchan un cuervo chillando cerca de su casa, no salgan. Puede que no sea un cuervo. Puede que sea ella.

6:29 El. Canto de la sombra, muy buenas noches, Inframundo, relatos. Mi nombre es Emiliano narváez y lo que voy a contarles me marcó para siempre. Ocurrió en el pueblo donde nací, un sitio olvidado por el tiempo llamado San Juan de las Ánimas, allá en Durango. Un lugar donde aún se respira polvo viejo y superstición y donde las historias no son cuentos. En ese entonces yo tenía 10 años. Mi tía Angela vivía sola en una casa amplia de Adobe.

7:09 Con tejas partidas y Cercas de alambre de púas. Era una mujer dura, sin hijos, pero muy generosa. Cuando 2 hombres llegaron del Rancho El Mezquital pidiendo un lugar para quedarse, ella les dio permiso de construir unos cuartos en el patio trasero. Dijo que todo el mundo merecía ayuda. Aunque con el tiempo entendí que no todos traen buenas intenciones o buenas compañías. Aquella madrugada no había Luna. Era una noche como pocas de esas en que ni los grillos se atreven a cantar.

7:49 Lo que rompió el silencio fue un sonido extraño que provenía del árbol viejo que teníamos en el centro del patio. Era un canto, sí, pero no de pájaro común, decía con claridad. Sombra, sangre, Tierra, fuego, sombra, sangre, Tierra, fuego. Una especie de rezo maldito disfrazado de canto animal. Me asomé por la rendija de la ventana. Mi tía salía con un quinqué en la mano mirando con rabia hacia la rama más. Baja, ahí estaba. Una criatura de ojos hundidos y cuerpo plumoso, pero no parecía un búho, era más grande.

8:31 Más denso, como si estuviera hecho de sombra y hueso. A pesar del miedo, mi tía no retrocedió. Parecía conocer lo que tenía delante. Uno de los hombres que vivía con ella salió. También iba con la camisa al revés. Descalzo, con la mirada vacía, se paró justo debajo del árbol y comenzó a mover los brazos con lentitud, como si hiciera señales invisibles. El canto del ave, cambio. Ahora se sentía. Dentro del pecho, como si te apretaran desde dentro. El hombre levantó ambas manos y murmuró algo que no era español ni ninguna lengua, que yo conociera una palabra tras otra en una especie de retahíla hipnótica. De pronto, el búho abrió las alas, pero no voló. Se alzó con una lentitud que lava los huesos cuando lo hizo. Una sombra se extendió por todo el corral, cubriéndonos como un velo oscuro.

9:35 Fue como si la noche se volviera más noche aún. El aire se volvió pesado y olía a Tierra recién abierta. El enfrentamiento duró apenas unos minutos. El hombre se mantuvo firme con las manos levantadas, los ojos blancos. Y el cuerpo temblando. La criatura al final. Lanzó un. Chillido tan agudo que las tejas del techo vibraron luego se desvaneció en la oscuridad como si nunca. ¿Hubiera estado ahí esa? Noche nadie durmió, el hombre volvió a su cuarto sin decir nada. Pero al día siguiente. La noticia se regó por el pueblo a la orilla de la carretera vieja.

10:21 Habían encontrado el cuerpo de un hombre que nadie reconocía. Estaba tendido boca arriba, con la boca llena de Tierra y los ojos abiertos. No. Tenía signos de violencia, pero el. Rostro tenía una. Expresión de horror indescriptible. Mi tía fue la primera en decirlo. Ese no era un búho, era un brujo transformado. Venía por el forastero y no lo logró. A los días, los 2 hombres empacaron sus cosas y se fueron sin dar explicaciones. Solo dejaron un pequeño ídolo de barro en la base del árbol, una figura alada sin rostro, con marcas extrañas talladas en su pecho. Mi tía la enterró justo donde se había posado la criatura. Desde entonces, ese árbol se secó. Nadie volvió a tocarlo.

11:15 El lugar quedó en silencio, pero algunos vecinos juraban que en ciertas noches, cuando el viento baja desde la sierra, se escucha nuevamente el canto. Sombra, sangre, Tierra, fuego. Ahora que soy adulto, cada vez que escucho el hular de un búho, cierro todas las puertas y cubro los espejos porque hay cosas que no deben verse y criaturas que jamás olvidan los rostros de quienes los enfrentaron. El viaje de las Brujas.

11:55 Buenas noches Alejandro y a toda la comunidad de Inframundo he conducido durante casi 10 años. Inicié llevando a trabajadores y estudiantes de un pueblo a otro, siempre en horarios fijos y rutas conocidas, pero ahora trabajo desde hace ya 5 años manejando para unas peculiares señoras. Así las llamo. Pero la mayoría las llaman brujas antes que nada. Permítanme presentarme. Mi nombre es Jacobo Ureña. Nací y crecí en el.

12:36 Estado de Sonora, en. México nunca conocí a mis padres, dicen que eran un par de jóvenes que iban de paso por el pueblo, cuentan que eran del sur del país. Pero otros que eran de Centroamérica. La verdad es que me da igual de donde hayan venido. No siento afecto ni deseos por saber quienes fueron. Me abandonaron al momento de nacer. Fui criado por 3 mujeres, 3 hermanas que hasta el día de hoy se dedican al arte de la brujería. Sí, son brujas y no me siento avergonzado de decirlo.

13:20 Doña Margarita fue mi. Abuela, la. Partera que atendió a aquella mujer en el alumbramiento. Ella me contó que aquellos 2 jóvenes tocaron a su puerta una mañana. La chica no tenía más de 17 años, el hombre de unos 25 le pagaron a la abuela que era la partera del pueblo de Belén. Este está ubicado en el municipio de Guaymas, Sonora. Pagaron el parto y 2 días para que la señora tomara fuerzas y seguir con su camino. Pero la abuela Margarita, en una de sus revelaciones, vio como me abandonaban en el desierto, debajo de un mesquite.

14:09 Pasaron los 2 días y en la madrugada, como unos ladrones huyeron, mi abuela no lo vio como algo malo. Una boca más que alimentar al contrario, una bendición para ella y una maldición para aquellos padres que abandonaron a su hijo jamás volvieron. Y eso fue. ¿Lo mejor? Crecí con el amor de ellas y para mí son mis madres. Estudié hasta la universidad, pero nunca lo ejercí. Conocí a Pedro. El manejaba un camión urbano. Así que en mis momentos libres me iba con él. No me quise ir del lado de ellas. La abuela ya era una mujer de 80. Años su salud.

14:58 Ya no era la misma para 1989, llegaron 3 mujeres al pueblo y se quedaron en la casa. Ellas también hacen las mismas prácticas que la abuela y mis madres. Una era del estado de Nayarit, las otras 2 de Hidalgo. ¿Estas últimas eran hermanas, no se parecen entre ellas? A los 2 meses de haber llegado, acompañé a mi madre, Ana, fuimos a ver un autobús que estaba en venta. Le. ¿Pregunté que para qué comprarlo, si me iban a poner a trabajar en él o qué?

15:41 Ella sonrió y me dijo que haríamos un tour sería especial, solo mujeres y yo lo conduciría. Mi madre hizo un buen. Trato en la compra. Y aparte, le harían los arreglos necesarios para el viaje. ¿No era algo moderno para esos años? El autobús parece un vehículo viejo pintado de verde oscuro con un óxido discreto en los bordes. Como si se negaran a caerse a pedazos. Pero una vez que uno sube, todo cambia. Cuando lo entregaron, ellas hicieron un ritual de protección.

16:24 Me hicieron que lo lavara con unas aguas aromáticas que prepararon lo frote con hierbas. No sé qué más hicieron, pero el autobús quedó bien protegido. ¿Listo para comenzar el tour del que había hablado mi madre Ana? Yo no lo sabía, pero la abuela Margarita estaba por fallecer a los 9 días exactos. Mis madres y sus amigas subieron sus pertenencias al autobús. También subió la abuela y mi otra madre, Sonia, la cual quemó la casa. Eso no me lo esperaba.

17:07 Me dijo que ya era tiempo de irnos, que esa casa ya había cumplido su ciclo. Nos fuimos y hasta el día de hoy no hemos regresado al pueblo. La abuela falleció durante la primera semana del viaje. Estábamos en el Estado de Durango, en la sierra, en un sitio del cual fue difícil acceso para el autobús. Hicieron el funeral de la abuela Margarita. Yo no estuve presente. Me quedé en el autobús durante los días que hacían sus ritos. El noveno día bajo mi madre Sonia, para antes de que incineraran el cuerpo de la abuela, me despedí de ella y es difícil contarles lo que sentí en esos momentos, pero es el ciclo de la vida. A los 2 días ayudé a mis madres a recoger lo que quedaba de la abuela.

18:06 Lo colocamos en su urna y hasta hoy nos acompaña dentro. Huele a Tierra húmeda, a madera quemada, a hojas secas, hierbas, ungüentos, a las lociones que las señoras usan para sus remedios, así como uso personal. Nunca huele a gasolina o a tapicería gastada como los demás camiones. Los asientos están cubiertos con mantas tejidas todas diferentes, todas como sacadas de otro tiempo. Todas trabajaban de maneras diferentes, pero comparten esa forma de moverse despacio, como si no tuvieran prisa por llegar a ningún lado. Llevan siempre canastas, bultos.

18:58 Frascos con líquidos que no quiero saber de qué están hechos. Y. Manojos de hierbas que cuelgan del techo del autobús como si fueran. Parte de la. Decoración, a veces se sientan en los asientos, otras simplemente se quedan paradas apoyadas contra los respaldos, mirando por las ventanas. Cada semana vamos a un pueblo diferente. Nadie las llama, no hay teléfono ni anuncios, pero las señoras saben a dónde ir. Me entregan un papel con el nombre del lugar y una dirección. Créanme que nunca falla.

19:41 Siempre las están esperando. Es en uno de esos. Pueblos en que mire a la misma muerte frente al autobús en una de las rancherías. De esas que están por las orillas de las carreteras, llegamos a una de ellas, esto en la Unión de Durango y Chihuahua. El esposo de la señora contó que su bebé lloraba sin parar desde hacía ya varios días. Rafaela, la más anciana de todas, dijo que una bruja lo andaba rondando. Explicaron que ya estaba por ser bautizada, esa era la desesperación de la bruja.

20:23 Se le estaba escurriendo de sus manos lo más preciado. La noche parecía haber caído demasiado pronto. El cielo sin estrellas parecía como si las hubiesen engullido y dentro del autobús. Todos estábamos en silencio, a la espera de lo que estuviera tratando de llevarse a la criatura. Esa noche nos quedamos en la ranchería. Rafaela y mi madre Sonia se quedaron dentro de la casa, mientras que las otras hicieron un círculo alrededor de la casa. El autobús estaba estacionado a unos metros de la casa. Esa fue la primera vez que veía a una bruja convertida en náhuatl.

21:11 Al principio pensé que era una ilusión provocada por el cansancio de haber manejado hasta ese lugar. Por la ventana se podía observar como algo pasó corriendo a nuestro lado. La vi más claramente cuando pasó cerca de la ventana y se detuvo frente al autobús. Era un embrollo de piel cuarteada, huesos sobresalientes y ojos que no parpadeaban el rostro de un animal y sus movimientos eran veloces pero a la vez torpes. Como si su transformación no hubiese sido completa, no intentó entrar a la casa, sino que de un salto estaba sobre el autobús, lo rascaba con sus garras y emitía unos aullidos de dolor, pues todas estaban haciendo sus conjuros y oraban.

22:10 El camión se sacudía de una manera que para mí era difícil de creer que aquel ser. Tuviese tanta fuerza como para que este se sacudiera de esa forma. Así estuvimos hasta que la escuchamos gritar de una manera horrible y la vimos caer. Doña Amalia, una de las Brujas, sacó un machete, salió del autobús, le echó un. Líquido y Tierra con. Fuerza, tanto que aquella bruja daba unos alaridos de dolor. No sé qué le decía, pero aquella cosa le gritaba a todo que sí. Lo más sorprendente o aterrador fue cuando le cortó una de sus patas.

22:58 Cabe aclarar que aún no tenía toda la transformación a un ser humano. Volteé mi mirada porque no pude seguir viendo aquella escena tandantesca. Doña Amalia regresó después de que la bruja se fue gritando miles de insultos y maldiciones. Maldita bruja, ojalá DAS en el infierno, estúpida anciana en un trapo oscuro. Metieron la pata de aquel ser, el cual rociaron con sus menjurjes y le echaron sal. Doña Amalia me guiñó.

23:40 El ojo. Diciendo que ese pie ya no le servía a la bruja nahuala, pues la sal le quemaría como si fueran carbones al rojo vivo muy temprano por la mañana nos retiramos de ahí después que la ve el autobús, que por cierto necesito unas buenas reparaciones así como una buena carrocería. Estuvimos por 2 meses en el estado de coahuila hasta que quedó presentable el autobús, ahí conocimos a Don Emeterio, un anciano que caminaba cojeaba de su pierna derecha, tenía unas marcas en su piel y las VI Lulú, otra de las señoras, lo conoció en el mercado mientras compraba frutas y verduras. Don Emeterio nos ofreció su casita en lo que reparaban el autobús tenía un nieto, un joven que no hablaba desde que regresó del monte una tarde.

24:48 Mi madre Ana dijo que el muchacho se había encontrado con algún señor del monte, pues cortaba troncos para hacer carbón y los vendía por los pueblos o las ciudades más cercanas. ¿Ha de haber cortado? Uno que no debía. Dijo mi madre al día siguiente. Lo acompañaron y sin temor a equivocarme, han de haber pedido permiso y dejar una ofrenda para que perdonaran al muchacho. Me entregaron el autobús a las 2:00 semanas y el muchacho apenas y emitía palabra alguna. Iniciamos el viaje nuevamente y esta vez. No sucedió, algo que me hizo sentir culpable. Por mucho tiempo llegamos a Torreón y sólo duramos una semana.

25:41 Ellas compraron nociones y lo que poco a poco se les iba terminando a las afueras, como a unos 3 km. Llegamos a un pueblo, ojalá y hubiésemos pasado de largo. Marcela y Marta. Las 2 hermanas tuvieron conflicto con una anciana. Verán, nos detuvimos a la orilla del pueblo, esto a la salida. Marcela me dijo que lo hiciera bajo del autobús y caminó a unos cuantos metros y se detuvo frente a una casa. Sacó algo de su morral y lo vació en la entrada de esa vivienda.

26:24 Regresó como alma que lleva el diablo y me dijo que acelerara y no me detuviera. Se hizo un caos dentro del camión. Estaban enojadas, encabritadas por no decir una palabrota más, pero Marcela aparecía tranquila y les decía que no iba a pasar nada. Yo las escuchaba, pero. Me comenzaron a sudar las manos cuando mi madre, Sonia, le dijo que esa bruja nos iba a poner una tunda de muy padre y señor nuestro. Mis manos comenzaron a sudar. Una de las reglas de ellas es no meterse con otras brujas. Pero Marcela rompió esa regla y créanme que lo que estaba por suceder, ninguna de ellas lo vio venir. Avancé nervioso por esa carretera estrecha de asfalto que parecía tragarse todo lo que dejábamos atrás. Ya estaba oscureciendo cuando empecé a notar el cambio en el aire, al volverse más pesado, como si me faltara el aire para respirar, sentí algo.

27:38 Recorrer mi cuerpo no era calor ni frío. Me frote los brazos incómodo, pero para esos momentos. Ya sabía que algo estaba por venir, pero deseaba que no fuera. Mientras manejaba al costado derecho. Había algo corriendo a nuestro lado, entre los árboles, entre la maleza del Monte, Zigzagueaba, apareciendo y desapareciendo. Repentinamente. Llamé a mi madre para alertarla que algo o alguien nos estaba acechando cada vez que se acercaba. Parecía golpear el autobús, éste se estremecía como si algo lo repelierá con violencia.

28:23 Fue entonces que recordé aquella nahuala tenía la misma fuerza o quizás esta lo era aún más fuerte. Aunque el autobús seguía avanzando, todos miraban hacia los lados. En medio del silencio se percibía que la muerte estaba haciéndose presente. Fue entonces que se dejaron mostrar 3 bolas de fuego pasaron a los lados. Mi madre me dijo que acelerara y no me detuviera. Sentí una enorme responsabilidad por aquellas mujeres, por no salirme del camino, provocar un lamentable accidente. Pero pensé, más bien en mis madres. En ese momento tenía que sacarlas de ahí y perder aquellas brujas.

29:13 Para mi mala suerte había un tramo de la carretera que estaba siendo reparado y eso, amigos, resultaba más peligroso que traer unas brujas encima de uno. Eso no hizo que se me quitaran los nervios. Puse las luces altas y le pedí a la abuela Margarita que me ayudara, que ella me guiara a salir con bien. Se comenzara uno a deslizar baja altura. Siguiendo el autobús se mantuvieron a la misma distancia, siempre a los lados, moviéndose como si se burlaran de las señoras dentro del autobús, como si fueran más superiores y ellas unas novatas.

29:58 Una golpeó el costado del autobús. El impacto fue seco, pero no lo suficiente fuerte para desviarme. Pero si para sacarme del Estado en que estaba concentrado en mantener la vista fija en la carretera. Pero cada vez comenzaron a embestir con más fuerza. Una por el lado del conductor, otra, por el contrario, la tercera siempre por detrás. Cada golpe se sentía distinto, tanto que hacía vibrar el volante. Aparte que el pavimento dañado no ayudaba, el autobús rebotaba entre hoyos y bordes mal señalados. Por momentos.

30:44 La dirección se volvía torpe. Solo era cuestión de tiempo de perder el control y provocar un terrible accidente del cual algunas de ellas, así como yo, saldríamos vivos de este apreté los dientes. Mantuve firme el volante. Traté de centrar la mirada en el camino, pero ellas seguían. Chocaron contra los espejos y eso ya no me permitía ver por dónde diablos se encontraban. Cada impacto venía acompañado de unas fuertes carcajadas durante un tramo creí que el vehículo perdía estabilidad, pero así como habían aparecido, así se desaparecieron. Sólo se escuchaban los murmullos de lo que estaban haciendo para protección.

31:36 Fue hasta que comenzó a salir el sol, que me pidieron que me detuviera. Obviamente hubo una acalorada discusión dentro del autobús con Marcela. Hasta doña Marta estaba furiosa por lo que había hecho. Marcela se mantuvo en su postura, pero había roto la regla principal. No provocar brujas o brujos. Aquello provocó la ruptura entre ellas Marcela y Marta, las cuales se quedaron en la siguiente ciudad. No fue fácil para ellas ni para nosotros, pues era una hermandad y todas habían hecho un pacto de ayudar.

32:20 Para eso era el viaje que nos llevaba de pueblo en pueblo a los pocos meses. Mi madre Ana. Llamó a las hermanas, pero Marta le comunicó que su hermana había fallecido. Ella sabe que fueron aquellas brujas. Aún estamos a la espera de que algún día Marta regrese y se una nuevamente al viaje. Aún no nos hemos aventurado ir a catemaco o algunas de las provincias del sur del país. Hace 5 años regresamos nuevamente a Sonora, pero no al pueblo. Seguimos con el viaje por esos lugares desolados.

33:01 He visto por las noches muchas cosas como apariciones. La primera vez que vi una fue a una mujer que caminaba por la orilla. Bajé la velocidad y estaba a punto de detenerme cuando una de las señoras me dijo que no lo hiciera, que esa mujer ya estaba descarnada y sí cuando ella volteo. Todo su cuerpo estaba contorsionado. Comencé a acelerar y la señora, me explico que hay almas que aún tienen que vagar por algún tiempo hasta que les llegue su momento de irse. De este plano he visto desde niños, hombres y mujeres penando por las carreteras. No me da tiempo para verlos detenidamente, pues no vaya a ser que se nos suban y para bajarlos es lo bueno. Les digo esto porque no todas las almas son o pueden ser demonios malos, espíritus que sólo intentan provocar muertes por accidentes.

34:08 Me han dicho que forme mi propia familia, pero a estas alturas de la vida ya no es para mí algo que desee. Para mí ellas son mi familia. Hemos tenido más momentos buenos que malos. Pues a cada persona que ayudan en los pueblos o donde quiera que necesiten de su ayuda, las bendicen. Pero también nos hemos tenido que enfrentar con aquellos que son escépticos, sacerdotes que las tachan de hijas de Satanás. Pero en la vida no todo es miel. Seguimos con el mismo autobús que compraron hace ya 27 años.

34:50 ¿Lo han vuelto su hogar? Siempre oliendo a Menjurjes, Copal, salvia y olores que ya para mí son familiares. No me asusto como las primeras veces y ahora ya no hay bolas de fuego que me den alcance y quieran sacarme del camino. Por cierto, las cenizas de la abuela Margarita aún están en el autobús. Hasta el día de hoy, las Brujas siguen su viaje. Ayudando a las personas que las necesitan, aprendiendo de las curanderas y Brujas que nos hemos encontrado por esos pueblos.

35:30 Cuando Regina falleció se volvieron más cuidadosas. Brenda aún no se recupera de la muerte de su hermana. Ella nos dejó y regresó a su ciudad de origen. Mi madre me dice que con el tiempo ella nuevamente las buscará. Todos necesitamos un tiempo de soledad para honrar a nuestros muertos. Fue por eso que mi madre inició estos viajes, pues no quería pasar tiempo en nuestra casa. Después de que falleció la abuela Margarita, el autobús hace sus recorridos de ciudad, en Ciudad de Pueblo, en pueblo, descansando únicamente cuando llegamos al sitio donde ellas van a trabajar.

36:17 ¿No se ve para nada corrompido, sigue igual que cuando se compró? ¿Tiene una buena protección? Pues como les conté en aquella vez que nos encontramos a esas brujas en la carretera, han sido las únicas que han tratado de hacer que nos estrellemos. Nos desbarranquemos. No es nuestro tiempo y creo que al autobús le quedan muchos recorridos. Y yo, como chofer de las Brujas, las llevo a su destino. Saludos desde algún lugar de México. Gracias por escucharme, querida Comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar, por favor. No olviden dejarme sus comentarios, esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido.

37:20 Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte, nos vemos en una próxima entrega, esto fué. Inframundo, relatos.