Feb. 16, 2026

3 ATERRADORAS HISTORIAS DEL CHUPACABRAS en RANCHOS MALDITOS - INFRAMUNDO RELATOS

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3 ATERRADORAS HISTORIAS DEL CHUPACABRAS en RANCHOS MALDITOS - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
3 ATERRADORAS HISTORIAS DEL CHUPACABRAS en RANCHOS MALDITOS - INFRAMUNDO RELATOS

Dejanos 5 Estrellitas y no Olvides SEGUIRNOS...👉🏻MAS RELATOS DEL CHUPACABRAS: https://youtu.be/Q7pbAwYFGLEBuenas noches madrugadores y trasnochadores del Inframundo.
Si estás escuchando esto desde un rancho, una carretera solitaria o con la luz apagada, quédate… porque lo que vas a escuchar no es un mito.
Esta noche te traigo tres aterradoras historias del Chupacabras, relatos ocurridos en ranchos donde algo cazaba en la oscuridad y dejaba un rastro de sangre imposible de explicar.
Ponte cómodo, sube el volumen… y entra al Inframundo.#Chupacabras
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0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido. buenos días, queridos madrugadores, buenas noches trasnochadores en los ranchos. Cuando cae el sol y los animales guardan silencio, hay miedos que no vienen de la imaginación, sino del monte. Esta noche les traigo algunos relatos en el rancho. El chupacabras, un mito que nació en los años 90, pero que para muchos nunca fue una leyenda. Historias de ganado sin sangre, de pueblos paralizados por el miedo y de hombres que juran haber visto aquello que nadie quería nombrar.

0:47 Mi nombre es Alejandro y te invito a apagar la pequeña luz de tu habitación, esto es, Inframundo. Pestilencia, historia de terror basada en hechos reales compartida por Luis Carlos Bocanegra. Muy buenas noches, comunidad de Inframundo. Mi nombre es Luis Carlos Bocanegra. Tengo 67 años. No sé si aún existe que aún ande por estos rumbos el muy mencionado en aquellos años de 1996, cuando se supo la existencia de este ser el chupacabras. Soy de un pueblo del Estado de Chiapas. Aquí nací y crecí, me casé y tengo mi familia. Comienzo contándoles que para el año de 1998 el pueblo contaba con alrededor de unas 37 familias. La mayoría se dedicaba al cultivo de plátanos, otros a la pesca y otros que teníamos animales como vacas, cerdos y chivos.

2:13 A estos son los que más nos aterró cuando esa cosa llegó al pueblo. Sólo bastó para que uno de los vecinos encontrara a uno de sus cerdos muertos con las marcas que dejaba el chupacabras. Cabe aclarar que en un inicio pensó que se trataba de algún felino que andaba rondando el pueblo. Esto pues había lechones, pero de haber sido algún felino no hubiese dejado ni los lechones ni la madre de estos. El cerdo estaba patas arriba hinchado, como si en algún momento fuera a explotar el zumbido de las moscas revoloteando sobre el cerdo.

2:58 Nadie se atrevió a tocarlo, pero uno de los muchachos del pueblo dijo que mejor le enterraran algo punzo cortante antes de que hiciera un embarradero por todos lados, pero cuando le clavaron un pica hielos. Este se fue desinflando como si de un globo se tratara, sin siquiera arrojar una sola gota de sangre. Todos serios, callados. Fue cuando uno de los vecinos se acercó al animal y lo comenzó a revisar unos a otros. Nos veíamos no por lo que hacía, sino porque nadie iba a querer la carne de ese animal.

3:40 Ha de haber estado enfermo, musitó una de las vecinas. Pero ninguno de los otros cerdos estaba enfermo porque sólo ese había amanecido muerto. Pero cuando el vecino mostró los orificios en la piel del cerdo, todos nos echamos hacia atrás. Todo se sintió raro a partir de ese día. Esa imagen me acompañó durante días. Intentaba apartarla de mi cabeza, pero siempre veía al cerdo lleno de moscas y a don chente mostrando las marcas en la piel. Aunque nadie se atrevía a decirlo, todos pensábamos en lo mismo.

4:21 El chupacabras había llegado a los alrededores del pueblo al mes siguiente. Cuando llegan esos días en que oscurece más rápido en el pueblo, empezaron a desaparecer los animales. Uno tras otro, primero los chivos, luego los perros. Los gallos dejaron de cantar al amanecer un rastro de animales en el camino, algunos en el monte, no muy lejos del pueblo, como si se tratara de la pestilencia. El miedo fue colectivo, pues uno de los borrachitos del pueblo con todo lo que había visto una madrugada. Créanme que todos le creyeron, pues el pobre hombre hasta la borrachera se le había quitado.

5:07 Lloró cuando lo estaba contando. El miedo en sus ojos lo decía todo, tuvo tanto miedo que ese mismo día agarró a su señora y Asus 3 hijos y se fue del pueblo. Contó que cuando iba rumbo a su casa vio como una va que intentaba levantarse, pero algo se lo impedía. Lo extraño es que ni siquiera hizo un mojado. Se acercó para ayudar al animal a levantarse, pero cuando se iba acercando más notó algo extraño, unas patas con unas garras muy largas apresaban a la vaca contra el suelo.

5:47 Estas estaban hundidas en la carne del animal, pero de ahí no salía sangre cuando estaban más cerca. Un ser horrible, como si de un perro se tratara, se incorporó sobre la vaca. Sus uñas parecían cuchillos afilados, ojos grandes y rojos y un hocico muy largo. Este parecía enfermo, pues su piel mostraba como si tuviese sarna. El pobre viejo se orinó en sus pantalones, pues se dio cuenta que era el chupacabras del que todos hablaban y le temían. Pensó que lo iba a atacar, así que comenzó a correr rumbo a su casa sin detenerse y gritando como loco con lo contado por el viejo, los pescadores que por años pasaban noches y madrugadas en la laguna en completa oscuridad. Comenzaron a regresar antes de que el sol cayera prácticamente por alrededor de varios meses.

6:54 La noche se volvió un enemigo para todos en el pueblo y sus alrededores. Las calles se vaciaban al atardecer, las puertas se cerraban con trancas y los candeles se mantenían encendidos hasta el amanecer, como si la luz fuera protegernos de lo que nos acechaba. A veces hasta yo mismo creía ver algo, moverse entre los matorrales. Me quedaba quieto, esperando que aquello pasara de largo. Pero el miedo no entiende de razones. En menos de 5 meses, el silencio se apoderó de todo y de todos los corrales donde resguardábamos a nuestros animales.

7:41 Se fueron vaciando y no porque los vendiéramos o consumiéramos alguno, el chupacabras se los había terminado. Cuando eso sucedió, el aire traía un olor de putrefacción, los niños dejaron de jugar en la plaza y los viejos ya no se sentaban a hablar en las vacas. Era como si una peste invisible nos estuviera consumiendo a todos, sin excepción. En sí, como la pestilencia se apoderó de cada uno de nosotros, en cada habitante de aquel pequeño pueblo, el miedo palpable de que el chupacabras andaba por esos montes, la gente entró en pánico, casi decretando de que aquel ser iba a terminar con cada uno de los del pueblo. El miedo se esparcía como la pestilencia, metiéndose en cada uno de nosotros.

8:40 No lo niego. Hasta yo estaba a punto de la histeria de perder la razón. Él solo pensar que me podía salir por el camino. Ese animal o lo que fuera me atacara y me chupara la sangre. El miedo colectivo es lo peor que puede haber cuando regresaban los que trabajaban en los campos de cultivo de plátanos. Traía noticias de lo que sucedía en los otros pueblos. El chupacabras ya no se estaba limitando a alimentarse de la sangre de los animales, pues encontraron a una vaca sin entrañas y sin gota de sangre, corazón, hígado y pulmones.

9:24 Ya no los tenía, de eso se estaba alimentando, así como había llegado, se fue aún así, seguíamos resguardándonos cada quien en su casa antes de que oscureciera. Escucháramos lo que escucháramos nadie salía. A mí se me quitó la costumbre de andarme asomando por la ventana. Esto pues por lo que ví justo como había descrito aquel viejo, su cuerpo parecía desproporcionado por sus largas patas traseras. Levantaba la cabeza para olfatear lo que el aire traía consigo. El olor a algún animal que estuviera lejos o cerca, o porque mi aroma le llegó, porque volteó su cabeza justamente hacia donde yo me encontraba, contuve el aliento, esperando que comenzara a moverse hacia donde yo estaba.

10:21 No sé por cuánto tiempo se quedó quieto, sin mover alguna extremidad. Repentinamente se dio la vuelta y se fue corriendo hacia el monte. Nunca se lo había contado a nadie hasta que me digne hacerlo por medio de tu canal, porque he escuchado experiencias de otros seguidores sobre el ser del chupacabras, pero al ver los comentarios y que la gente no cree, uno se desanima y ya no quiere enviar sus experiencias. En fin, esto me ocurrió hace algunos años ya cuando todavía había temor de Dios. Muchas gracias por escucharme Saludos a toda la comunidad de Inframundo, mi nombre es Cipriano, vivo en el Estado de Chiapas, México, tengo una granja avícola, gallinas ponedoras, comencé desde la edad de 19 años, esto a finales de la década de 1990. No recuerdo bien el año, pero creo que fue como en 1997. En ese tiempo apenas tenía unos

11:51 corrales donde resguardaba los animales. Mi padre me había regalado un par de cerdos, estos los tenía al final del terreno. Al alquilar estos animales y engordarlos puede dejar una buena cantidad de dinero. Afortunadamente ya los tenía tratados. Solo esperaba que la marrana terminara de criar a los lechoncitos, aunque a estos también podía habérselos Tratado. Pero sería quedarme sin nada y tendría que comprarlos porque hace una semana se estaba regando como pólvora que un animal estaba secando.

12:32 A los animales no les encontraba ni una sola gota de sangre. El chupacabras. Comenzaron a decir, para mí eran cuentos. Pero mi padre me dijo que él había visto a los animales que habían atacado en casa de Doña María. Los cuerpos de las chivas estaban completamente drenados y además unas marcas en unas los cuerpos de las chivas estaban completamente drenados y además unas marcas de unas garras largas, como si les hubieran hundido varias navajas. La piel de los animales.

13:13 Estaban cortadas por ahí, no había rastro de sangre. Mi padre me dijo que era mejor que me llevara el rifle, pero mi terquedad no me lo permitió. 2 noches después me arrepentí de no tener uno en la casa. Esa tarde estaba extraño, el cielo no era anunciando lluvias, era otra cosa. Encerré a las gallinas y fui a revisar el chiquero de los cerdos. Estaban echados, regresé a casa y el mecha se notaba intranquilo. No quiso quedarse afuera de la casa.

13:53 El animal sabía que algo estaba por pasar y no me equivoqué porque a medianoche algo estaba con los cerdos. Desde la casa podía escuchar a los marranos chillar, pero sus chillidos eran de dolor. Pensé que alguna bestia se había metido al corral y los estaba atacando, pero nada más se escuchaban los cerdos. El mecha tampoco se oía ladrar. Me levanté y antes de salir de la casa lo encontré metido debajo de la mesa de madera donde estaba el molino. El pobre perro estaba asustado por más intentos que hice para que me acompañara. Pero no lo logré.

14:37 Al contrario, chillaba más y trataba de esconderse aún más debajo de la mesa. El comportamiento del perro me dio a entender que algo muy malo estaba sucediendo afuera. Hasta yo comencé a sentir miedo para no ir, pero ya tenía rato con esos animales y no podía dejar que el miedo me hiciera perder una buena lana. Agarré el machete y la lámpara para alumbrar a lo que fuera que estuviera atacando a mis animalitos cuando pasé por el corral de las gallinas. Extrañamente estas estaban muy calladas, pero también se les notaba el nerviosismo y el miedo.

15:19 Un chichido fuerte dio uno de los puercos y me volví a encaminar hasta el final del terreno. Las manos me temblaban y la verdad, me entró una urgencia de regresar a la casa. No estaba preparado para lo que iba a encontrar sobre la puerca estaba un ser horrible. Su hocico estaba cerca de la cabeza del animal que yacía sobre la Tierra. Las garras de aquel ser parecían navajas, tenía a la cerda bien agarrada. El otro cerdo yacía destripado cerca de estos. Cuando le puse toda la luz de la lámpara, aquel animal, este ni siquiera se inmutó de que dejaría a su presa.

16:02 Sus ojos eran rojos de un rojo, como si fuera sangre. Lo único que hizo fue sacar su hocico del cuerpo del animal para emitir un horrible sonido. Uno que en mi vida había escuchado. Esa no era una bestia del monte. Fue cuando recordé lo que le había pasado a las vacas de don Jorge. Las habían encontrado sin una sola gota de sangre en sus órganos. Aquel ser parecía un perro de gran tamaño. La piel del animal enferma. Se apreciaban erupciones cutáneas. La verdad, no sabría describir cómo se veía realmente, ya que con la luz de la lámpara no iluminaba más allá de lo que pudiera haber.

16:50 Comencé a retroceder. Sentía que si daba la vuelta y corría a la casa, este brincaría sobre mí y me desviviría. Cuando ya la luz no me permitió verlo, fue cuando corrí tropezando a cada momento, rezando para que no me alcanzara. Corrí hacia la puerta y la atranque desde adentro. Mi esposa, al verme, me preguntó que pasaba. No alcancé a contestarle porque algo cayó pesadamente sobre el techo de lámina que estaba en el cuarto, donde mi esposa tenía una hornilla para las comidas. El techo vibraba como si algo pesado lo recorriera.

17:33 Pensé que se vendría abajo y abracé a mi esposa. Angélica la llevé a la habitación donde estaba nuestro hijo dormido. Abrazaba a mi familia. Tenía miedo. El chupacabras caminaba por el techo como buscando el sitio exacto donde nos encontrábamos. El crujir de las láminas me indicaba donde estaba justo exactamente sobre nosotros. Nos encontrábamos en medio de la habitación oscura. Mi esposa apretaba a nuestro hijo contra su cuerpo para que no escuchara el llanto. En caso de que despertara, la lámina volvió a crujir.

18:13 Pero esta vez fue como si aquel ser brincara hacia otro sitio, porque sobre el techo de la casa ya no estaba el resto de la noche me la pasé en vela mi esposa y mi hijo en la cama, yo sentado sobre el borde de ésta con un palo de madera y la lámpara con eso no podría defender a mi familia. Si el chupacabras regresaba alguna otra noche, tendría que hacerme de un arma. Y lo haría a primera hora. No me di cuenta a qué hora me quedé dormido. Nos despertaron los golpes en la puerta. Ya había amanecido. Cuando abrí era mi padre y 2 de los vecinos venían armados. Al parecer, el chupacabras no sólo había atacado a mis cerdos, sino a los animales de las otras personas. Mi padre me contó que les habían matado a los 2 perros, a los vecinos, una vaca y un caballo, respectivamente. El maldito ser se había dado un banquete esa noche y no sabíamos si volvería por más.

19:22 Fuimos hasta el final del terreno donde encontramos a los cerdos. Mi padre me dijo que no tenía ni una gota de sangre. No los podría vender en esas condiciones, ni siquiera comerlo uno mismo. Así que los enterramos y le echamos cal para que no apestaran y su olor se propagara atrayendo animales carroñeros. Las imágenes de los animales muertos no se borraron de mi mente hasta el día de hoy. Los describo como esa noche. Sobre todo no olvido las perforaciones. Por dónde le estrenó la sangre y una apariencia de cuerpos secos.

20:03 Esa noche fue el principio de otras tantas en que el chupacabras no nos dio tregua, pues en cada rancho, en cada pueblo, dejaba rastro de cada ataque a los animales de las granjas. Y no sólo eso, también se encontraron rastros desde jaguares, monos, arañas, entre otros. Por desgracia, en uno de los ataques de mi ranchito, el pobre de mi perro también sufrió la desgracia de esa criatura. Cabe aclarar que en nuestra Comunidad no se encontró el cuerpo de ninguna persona atacada por el chupacabras, aunque sí lo hizo en otros pueblos y rancherías. Por muchos años.

20:47 Vivimos con miedo el miedo de ser atacados por ese ser. Miedo a que haya evolucionado y no solo buscar el líquido vital en los animales, sino también en las personas. Y vivir con miedo continuo es como caer en una pesadilla de la cual es difícil despertar. Te agradezco el espacio para contar nuestras anécdotas. Muy buenas noches a toda la Comunidad. Para muchos quizás fue sólo un mito, algo que fue una cortina de humo para desviar la atención hacia este ser y no darnos cuenta de la problemática, la cual atravesaba el país en esa ya lejana década de los años 90.

21:50 Pero para otros que fuimos testigos de aquellas marcas en los animales, el que no tuviera ni un rastro de sangre fue diferente. Trabajé como capataz por alrededor de una década para un timoteo en su rancho, hasta que el chupacabras llegó al Estado de Durango y terminó con los animales de corrales, los de venta y crianza. Ya ni los perros vagan por los alrededores. Sólo Dios sabe donde se ocultaban esos pobres animales para no ser encontrados por el chupacabras. Cuando le avisaron a don Timoteo, nos subimos en su camioneta y fuimos al vecino rancho.

22:36 Nadie creía que eso pudiera existir, que era solo para meterle miedo a la gente. Yo creía que se trataba de algún felino, pues no había heridas hechas por ese tipo de animales, además de que quedaban prácticamente completos sin devorar, sólo con sus marcas, como si de un vampiro se tratase, los orificios por donde chupaban la sangre. Cuando llegamos al rancho bajamos y nos abrimos camino entre los curiosos. Les comento que yo mismo tuve que terminar con algunos animales enfermos. Preparé en varias ocasiones comida con la carne de algunos cerdos. Sé como hacer los cortes, pero a veces, aunque uno tenga experiencia y la sangre fría para terminar con algún animal, aquello fue muy diferente.

23:31 No se compara con nada de lo que antes habíamos visto. Estaban la mayoría de las reses en el suelo, con los ojos abiertos, muertos, sin una gota de sangre. Don Timoteo estaba atónito, igual que todos nosotros ya habíamos visto lo que había pasado en el rancho de don Gabriel, pero nunca imaginamos que en solo 3 días el rancho de don Timoteo también fuera arrasado por el chupacabras. Nadie supo en qué momento aquel ser llegó. El pueblo está rodeado por bosques y montes, los ranchos con cierta distancia por las enfermedades que podían contraer los animales. El primero que fue atacado, si así se le puede llamar, fue el de don Gabriel y después el ranchito del patrón, esto a los pocos días de haber estado con don Gabriel. Ninguno quería quedarse en los corrales. Nadie queríamos ser la siguiente víctima de esa bestia. Yo ya la pensaba para seguir trabajando en ese rancho, pero no sólo en el de don Timoteo comenzaron a aparecer los animales sin sangre, sino también en las demás rancherías en los caminos con animales del monte. Ese ser parecía que había llegado para terminar con todo lo que se movía por las noches.

25:00 Pero esta vez no hubo manera de zafarme. Lo echaron a la suerte y me tocó la de perder, no sólo a mí, también a Orlando. Le avisé a mi mujer y no se quiso quedar sola en la Casa, así que la lleve a casa de la suegra. Sentí un escalofrío porque todos en esa casa me vieron como si fuera La Última Vez. Hasta ese momento de mi vida, a mis 35 años, nunca había sentido miedo, pero esa noche lo sentí y me calaba hasta los huesos. Cuando llegué, Orlando estaba preparando café. No se le veía el miedo en su rostro, pero sé que al igual que yo trataba de disimularlo. Había silencio, pero no del todo. Se escuchaban grillos.

25:50 Las cigarras anunciando la lluvia y el lejano aullido de los coyotes. El viento movía las ramas de los árboles produciendo sonido, las cuales rosan unas con otras. Por un momento me quedé quieto mirando hacia los arbustos, y fue entonces cuando llegó un horrible olor, una peste a carne podrida. A sangre y rancia me cubrí la nariz con la manga, pero el hedor parecía meterse por los poros. Orlando también lo percibió y preguntó que era ese horrible olor. No sé qué me hizo girar la cabeza hacia la derecha, justo hacia donde no estaban los corrales, pues había sentido que algo estaba ahí. Fue entonces que Orlando y yo lo vimos. En la oscuridad del monte se movió una silueta lenta, demasiado delgada.

26:50 Salió del matorral que medio cubría su cuerpo y lo vimos con claridad. Era una bestia enorme, encorvada. La piel agrietada, como si tuviera sarna, no tenía pelo. Su hocico se abría demasiado, mostrando tientes afilados y Ponte agudos. Era el chupacabras. No había duda de eso. Avanzaba con pasos listos para brincar a lo que se moviera, pero no sabías si eso atacaba personas o solo animales. Lentamente Orlando y yo nos levantamos, casi nos parábamos adentro de la fogata. Este comenzó a mostrar sus dientes. Como advirtiéndonos que si nos movíamos saltaría sobre nosotros de cerca.

27:42 El olor era peor, nauseabundo, ya además cerca se veía enorme. Vimos como este tomaba la postura de que nos iba a brincar y fue justamente en ese momento que comenzamos a escuchar disparos. Eran unos hombres del rancho de don Timoteo, no nos dejaron solos. Estaban resguardados en la casa y 1/4 que utilizábamos para guardar herramienta. El chupacabras se dio la vuelta y se perdió en la oscuridad del monte. Orlando y yo fuimos la carnada para ese ser. Esa noche no dormimos. Pasamos la noche en el cuarto de herramientas mientras los demás se turnaban para vigilar.

28:30 Eso me hizo pensar que era mejor irme de ese trabajo. La verdad es que sí, me dio mucho coraje que nos hayan utilizado de esa manera al poco tiempo, aunque vigiláramos las 24 horas todos los días, ese ser es más ágil que uno más astuto, no sé cómo, pero siempre sacaba algún animal del rancho o lo que fue peor, en los corrales, entre los animales, ahí mismo se alimentaba de uno o 2 becerros. Después de las vacas y hasta que dejó muy pocas, y más con el miedo que otra cosa hasta el día de hoy, ranchos, pueblos apartados de las ciudades que para llegar a ellos tienen que cruzar desde cerros, lugares que parecen inhóspitos, aún le temen al Chupacabras, pues lo que dejó a su paso no fue solo miedo, sino un Halo de misterio y muerte. Pocos lograron verlo, otros por el miedo colectivo, lo describíamos tal cual como otros lo hicieron. Yo lo vi y eso aún lo tengo grabado en mi memoria. Don Timoteo ya tiene como 7 años que falleció, sus hijos vendieron el rancho, lo que una vez fue prosperidad se volvió ruina.

29:56 No de la noche a la mañana tomó su tiempo. El pueblo ha crecido bastante desde aquel 1999. Mi hermana se fue a vivir a la ciudad y hace unos años me contó que el chupacabras también anduvo por los alrededores de esa ciudad. La ciudad comenzó a crecer en población y el chupacabras se volvió al monte, quizás porque no hay oscuridad como las hay en los pueblos y en las rancherías. Muchas gracias por su atención. Así como llegó, se fue dejando ranchos vacíos, animales sin vida y un miedo que nunca termino de irse. Tal vez el chupacabras fue sólo un mito, o tal vez fue algo que el monte decidió ocultar, porque en los pueblos y en los ranchos hay cosas que no necesitan nombre para existir, sólo silencio y oscuridad.

30:59 ¿Sí, tú también has vivido algo parecido, cuéntamelo en los comentarios y como ya es costumbre, cuéntame qué hubieras hecho tú? Si hubieras visto al Chupacabras, Suscríbete y Acompáñanos en el próximo relato. Esto fue relatos en el rancho y el chupacabras. Mi nombre es Alejandro y nos vemos en una emisión próxima. Buenas noches.