Jan. 1, 2026

3 Apariciones Aterradoras que Nadie Logró Explicar – Inframundo Relatos

3 Apariciones Aterradoras que Nadie Logró Explicar – Inframundo Relatos
3 Apariciones Aterradoras que Nadie Logró Explicar – Inframundo Relatos
Inframundo Relatos De Terror
3 Apariciones Aterradoras que Nadie Logró Explicar – Inframundo Relatos

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠

Más contenido en: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠www.inframundorelatos.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠

🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

#IRDT #InframundoRelatos #RelatosDeTerror #TerrorReal #LeyendasMexicanas #PodcastDeTerror

0:00 Muy buenos días para todos los madrugadores. ¿Los saludas? Su amigo Alejandro, como ya es costumbre, a los doctores, enfermeras y todo el personal de salud que están de guardia o entrando a su turno. Gracias por escucharnos una vez más sin más. Aquí comenzamos buenas noches a todos los amigos de Inframundo. Mi nombre es María. Yo trabajo como personal de seguridad en un hospital abandonado donde se dice que espantan y la verdad es que sí. No me han tocado cosas demasiado feas, pero a algunos de los compañeros sí les han pasado.

0:45 Por ejemplo, que las entidades les jalen los pies dicen su nombre a la distancia o haya una serie de situaciones en las que ellos no pueden identificar qué es lo que está pasando. Ellos me contaron que por aquí, antes de que cerraran el hospital, había una enfermera que se llamaba igual que yo. Ella estaba acostumbrada a trabajar por las noches, así que no era la primera vez que laboraba en un lugar así, por lo que no esperaba que fuera diferente a cualquier otro hospital en el que había trabajado antes.

1:27 Se cuenta que todo comenzó la primera noche en la que trabajo sola por emergencias sanitarias debido a un temblor que arrasó con la ciudad. Casi todos sus compañeros se habían ido a otros lados a atender a los heridos, pero alguien debía quedarse a hacer las rondas con los pacientes que ya se encontraban bajo cuidados. Así que le tocó a ella estar con solamente otro doctor de guardia para más de 50 pacientes. María estaba realizando su ronda habitual cuando escuchó un sonido extraño que venía de una de las habitaciones.

2:07 Le era muy difícil llevar bien la cuenta de los pacientes a ella sola, así que enseguida fue al lugar sin recordar que esa habitación estaba sin pacientes. Al principio pensó que era su imaginación producto de su mente cansada y llena de información, pero el sonido continuo finalmente decidió investigar cama por cama para saber de qué se trataba. Ese silbido que sonaba como si un animal herido estuviera respirando, era el mismo que hacían los enfermos terminales cuando les tocaban lesiones en los pulmones.

2:47 No sabría explicarlo, pero se trataba de una forma de respirar muy característica de las personas cercanas a la muerte. Al ver con detenimiento todo el ambiente de la habitación, se dio cuenta de que no estaba sola. Se sentía que había alguien allí, pero no podía ver quién era debido a la oscuridad. Como no quería estar más tiempo en ese sitio tan espeluznante, María intentó encender la luz, pero no funcionaba. En ese mismo instante se le pararon los pelos de punta. Sentía que unas manos le estaban acariciando un mechón de cabello, así que se dio la vuelta con velocidad y como alma que lleva el diablo, decidió salir de la habitación a grandes zancadas.

3:41 Pero justo antes de llegar a la salida, la puerta del lugar se le azotó en la cara. Ella trató con todas sus fuerzas de abrirla, pero parecía que otra persona la estaba jalando en la dirección contraria. Entonces se dio cuenta de que sentía una respiración fría en su cuello. Se trataba de un ente con traje de enfermera, pero muy viejo. Con cofia y vestido blanco, de esos que se usaban por ya muy lejanos años. 20. Cuando el hospital en el que se encontraba estaba recién construido, la mujer tenía marcas de manos en el cuello. Eran de un tono azulado horrendo que indicaba que la persona ya había muerto y seguramente estaba en Estado de putrefacción.

4:33 Eso hizo que María tuviera arcadas horribles. Que la obligaron a llevarse las manos a la boca. Con ese acto reflejo, retrocedió unos pasos sus suaves tenis blancos chocando contra las baldosas frías. Quiso gritar, pero sintió que unos dedos invisibles le hacían lo mismo que la imagen que estaba viendo a través del vidrio. Pensó que iba a tener el mismo destino que la dama que estaba observando con un terror sobrenatural a su destino repetido en una inocente. Quizá fue eso lo que hizo que el espíritu se enojara tanto que de un grito hizo que se partiera el vidrio y María pudo salir del embrujo de las manos sobre su cuello.

5:22 Inmediatamente cayó sobre sus rodillas tratando de jalar aire. Estaba tan asustada que pasó un rato hasta que pudo volver a moverse. Sentía que el mundo se le estaba cayendo encima, que todo vibraba a su alrededor y que la vida estuvo a punto de írsele. En un instante comenzó a llorar como una chiquilla y hasta que pudo componerse, se levantó y siguió con su ronda, ya que tenía a varios pacientes atrasados desde esa noche. María comenzó a escuchar más sonidos extraños y ver cosas que no podía explicar.

6:04 A veces, cuando estaba sola, veía figuras en la oscuridad y podía sentir que alguien la observaba. Incluso en una ocasión sintió que alguien le tocó el hombro, pero cuando se dio la vuelta no había nadie allí. Ella seguía con un miedo horrible a volver a encontrarse en la misma posición que antes. Así que a medida que pasaban las noches, las cosas empeoraban y María comenzó a sentirse cada vez más aterrorizada. Así que decidió renunciar a su trabajo y nunca volvió a trabajar en hospitales de nueva cuenta. Toda esta historia se la supo de primera mano, don Melquíades. Un ancianito que aún estaba de vigilancia con nosotros, pero que la verdad ya no hacía nada de nada de funciones. Solamente nos andaba supervisando a los más jóvenes o contando historias bien feas de todo lo que había pasado en el hospital cuando este estuvo activo hace algunos años y cada que teníamos un descanso para fumar era hora para escuchar sus tétricas leyendas.

7:24 Buenas noches a todos. Me llamo Andrea y tengo apenas 22 años. Soy una enfermera recién graduada. Les quiero contar de lo que me sucedió trabajando en el primer hospital en que laboré. En ese momento estaba emocionada por comenzar con esa aventura de la vida laboral, sin embargo. Mi entusiasmo se desvaneció rápidamente cuando me asignaron el turno de noche. El hospital era antiguo y estaba en una zona apartada de la ciudad, lo que me hacía sentir un poco incómoda de tener que elaborar de esa forma. Pero al menos ahora podría agregar ese tipo de experiencia a mi currículum y me iban a pagar más por las horas trabajadas en ese turno.

8:17 Recuerdo perfectamente que las primeras jornadas, mientras llevaba mi uniforme perfectamente planchado y mis contenedores de comida arreglados para que todo funcionara correctamente, no tuve ninguna queja de todas las cosas que tenía que hacer o de los trabajos asignados. Todo en apariencia parecía normal, pero una noche, cuando estaba sola en la sala de descanso. Comencé a sentir que alguien me estaba observando. Era como esa sensación que tienes inmediatamente cuando una persona posa los ojos en TI, que incluso volteas casi por inercia. Pero en el punto al que mis ojos pensaban que encontrarían algo, no vi nada.

9:07 Pensé que solamente era el cansancio por estar en un turno al que no me encontraba ni remotamente acostumbrada. Así que simplemente terminé mis alimentos para luego irme con las compañeras a seguir aprendiendo sobre cómo entregar pacientes a apaciguar a la jefa de enfermeras y una cantidad importante de trucos que no te enseñan en la escuela. Pero a medida que las noches pasaban, la sensación de ser observada se hacía cada vez más fuerte. No sé exactamente por qué. Pero parecía ser más fuerte alrededor de una anciana con demencia que nos miraba fijamente con una sonrisa extraña en el rostro cada vez que pasaba por su habitación. Trataba de ignorar esa sensación de peligro que me causaba una persona tan mayor, pero no podía evitar tener el presentimiento de que esa mujer planeaba algo malo. O que al menos tenía alguna cosa mal encima, además de su enfermedad, una noche, cuando estaba revisando a los pacientes, noté que la dama se encontraba detrás de mí viendo desde una habitación que no era la suya, solamente que ahora, en lugar de tener ese gesto demencial, solamente la podía observar con una mueca de dolor.

10:34 Como si los labios se le hubieran contorsionado en las más distintas formas, con los ojos casi blancos por la posición en la que los tenía, me dio un escalofrío profundo solamente pensar en lo que todo eso significaba. Así que una vez que terminé de revisar a mi paciente actual, me di la vuelta para verla en el punto desde donde me había estado observando, pero no encontré nada. Solamente camas vacías a la vista. Inmediatamente pensé que ella podría encontrarse de vuelta en su cama, así que pasé por varios llenos de pacientes bajo la luz neón de los focos, que hacía que todos tuviéramos una apariencia enfermiza hasta llegar a su cama, donde por desgracia, la encontré sin pulso. Ahí estaba tendida.

11:30 Con los ojos entornados como los había visto anteriormente, y la boca, en esa mueca desagradable de dolor, estaba devastada por la experiencia que acababa de pasar, pero también aliviada de que a partir de ese momento, al menos la sensación de que una persona me estaba viendo con insistencia desde las sombras seguramente se iría. O al menos eso pensaba. Noches después de que la cama estuvo vacía, mientras estaba en mi descanso consumiendo mis alimentos, sentí de nueva cuenta esa presencia. Me di la vuelta y noté a la mujer de nuevo. Solamente que esta vez ya sabía que esa aparición no debería presentarse, ya que la señora estaba bien enterrada varios metros bajo Tierra.

12:25 Ahora tenía un semblante sonriente. Pero con una mueca terrible de la que salía una pus negra. Era como si el mundo entero le hubiese vaciado las aguas negras ahí, ya que no dejaba de salir a borbotones. Sus ojos eran completamente blancos, claucos, como se describe en la literatura a la mirada de los cadáveres, era imposible pensar en que ese ente había estado vivo alguna vez. Ya que incluso la piel se le notaba en una variedad de colores que iba del gris al azul profundo. Eran las señas claras de que había pasado por una putrefacción horrible, la cual seguía pasando pese a que la estaba viendo. Mi mente se empezó a descontrolar a dar vueltas, como si se tratara de un trompo enloquecido. Me quise parar para salir corriendo de ahí. Pero conforme pasaba por las distintas áreas, notaba que la presencia se iba moviendo cada vez más cerca de mi trayectoria, como si fuera una animación infernal, que me estaba presagiando, que en cualquier momento iba a toparme con ella, como si el fantasma de esa señora me estuviera siguiendo por todos lados.

13:48 Estaba tan mal que choqué por accidente con la jefa de enfermeras. Y caía al suelo. Ella era una mujer alta, fuerte y dura a la que mi embestida no le había hecho el menor daño. Me ayudó a levantarme y al preguntarme qué pasaba le dije con miedo lo que vi. Suspiró con cansancio. Me contestó que había visto a doña Meche, la mujer con demencia, porque muchos decían que era una bruja, que había perdido la cordura luego de un conjuro. Y al parecer, había estado asustando a todas las enfermeras desde mucho tiempo antes de morir. Saber eso no me tranquilizó del todo, pero al menos ahora no me sentía sola.

14:36 Le pregunté cómo hacían los demás para aguantar y entonces ella me pasó unas gotitas para los ojos. Me dijo que consiguiera las mías y que las mandara a bendecir porque con eso, aunque no iba alejar por completo. A todos los entes que se podrían encontrar alrededor, al menos haría que no me asustaran con su presencia horrenda. Le agradecí por el regalo del conocimiento y ella me dejó ir temprano a casa con tal de que consiguiera mi medicamento y fuera a bendecirlo, cosa que hice sin dudarlo. Después de eso ya no he vuelto a ver a la anciana.

15:18 Pero de cuando en cuando siento el frío horrible que indica que anda cerca de donde yo me encuentro laborando. Muchas gracias por contar mi anécdota. Hola a todos los infra escuchas. Me gustaría contarles de algo que viví La Última Vez que me internaron en un hospital en el tiempo de la pandemia. Ahora es una situación muy distinta a la de hace unos años, pero lo sorprendente es que me atendió una persona que ya falleció para mi mala suerte. Fui víctima de ese virus en las primeras olas de la enfermedad, así que me tocó que me atendieran puras personas en trajes de peligro biológico. De entre las personas que conocí recuerdo mucho a una enfermera de nombre fanny.

16:14 O así pedía que le dijeran, ella me ayudó a pasar de buen humor las partes más horribles de la enfermedad, así que cuando me enteré de que fué una de las mujeres que lamentablemente fallecieron en la línea del deber, me puse muy triste, fui a dejarle flores y todo a su tumba. Era un pequeño agradecimiento que tenía que hacerle porque. Las cosas no podrían haber ido bien sin su ayuda. Dejé pasar el tiempo y ese recuerdo se me fue borrando de la cabeza. De pronto. Era como si no estuviera del todo en mi memoria, solamente como una especie de pequeña situación que había sido parte de mi vida, pero que no tenía nada que ver con lo que le seguía. Después, a los pocos meses, me volví a enfermar. Pero esta vez, gracias a las vacunas y todos los conocimientos nuevos que se tienen del tema. Me pude ir mucho mejor de lo que pensaba. Estaba en mi cuarto de recuperación cuando por el rabillo del ojo me di cuenta de que fanny estaba pasando por uno de los laterales de las alas.

17:32 Iba enfundada en su traje, cosa que ya nadie más hacía. La noté con mayor detenimiento porque. El tono de su cabello era único, de un azul intenso que se disminuía verde. Me paré con todo y el suero conectado a mi brazo. Caminaba lento pero seguro en dirección de otra cama llena de enfermos a la que la dama iba a atender. No pude alcanzarla, pero a la distancia noté que estaba tomando los signos vitales de una persona. Para luego decirle algo que la hizo reír e irse más rápido de lo que yo podía avanzar en otra dirección. Les prometo que mi corazón estaba latiendo como loco. Cuando llegué a donde se encontraba el paciente, solamente alcancé a preguntarle el nombre de la enfermera que lo había atendido y para mi sorpresa dijo Fanny, entonces sentí un frío extraño en la habitación. Me di la vuelta y alcancé a verla saludándome a la distancia.

18:41 Se notaba bajo el cubrebocas, que tenía una sonrisa amplia. Luego siguió su camino en dirección de otra habitación llena de gente. Yo tuve que regresar a mi habitación porque la enfermera fue a regañarme, pero al menos ahora tenía la seguridad de que podría estar tranquila de que algunas personas se mantienen en este mundo. Para ayudarnos a todos en lugar de ser solamente seres de horror que nos atormentan, como se dice en muchas historias.