12 HISTORIAS de TERROR de TAXISTAS (Recopilación) - RELATOS DE TERROR
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:03 Se me apareció la llorona, basado en la anécdota real de Álvaro Díaz. Muy buenas noches a toda la comunidad de Inframundo. Mi nombre es Álvaro. Soy taxista desde hace 5 años. Lo que les voy a contar sucedió hace alrededor de 2. Por este motivo trato de no hacer viajes fuera de la ciudad donde vivo. En ocasiones me daba la vuelta por la central de autobuses, ya que las tarifas son elevadas a cierta hora de la noche y la madrugada cuando llegan los viajeros, aunque con lo del la aplicación de Uber es poco el trabajo que tenemos en el lugar, no hay que quejarse por eso. Pues mi madre dice que para todo hay clientes. Desde mi niñez he escuchado historias relacionadas con la llorona.
1:10 Debo confesar que cuando era niño, ese tipo de historias me causaban mucho miedo, pero a medida que fui creciendo fui olvidándome de ellas. Pero lo que les contaré nunca imaginé que pudiera pasarme. Era una noche oscura, pues las nubes traerían la tormenta que comenzó desde la tarde. Ese día en particular fue de varios viajes, pues las personas estaban apresuradas para llegar Asus hogares. Serían alrededor de las 9:00 de la noche cuando recorría las solitarias calles de la ciudad de Querétaro.
1:53 Los relámpagos iluminaban fugazmente el cielo. Revelando árboles oscilantes. Los semáforos cambiaban a su tiempo hasta que llegué a la central de autobuses, pues ya me había cansado de andar dando vueltas por la ciudad y sin encontrar algún pasajero. Mal me estaba estacionando cuando una pareja me hizo la señal de que requerían mis servicios, la verdad cuando me dieron la dirección. ¿Hacia dónde los llevaría? Me arrepentí de haber aceptado el viaje. No me gusta esa zona a las orillas de la ciudad, pues se tiene que manejar entre el medio de un canal de riego y otro de aguas negras.
2:42 Los pasajeros se mantuvieron callados en todo el trayecto. Por una parte fue lo mejor esto porque toda mi atención estaba puesta en el camino. No quería terminar dentro de alguno de estos canales. La pareja vivía a la entrada de aquel lugar. Me recomendaron que mejor me regresará por el camino viejo, pues lo habían reparado y era menos peligroso. Les di las gracias por la recomendación, pero cuando Subí al puente tomé el mismo camino por el que había llegado. Esto porque. Por él no había transitado desde que lo cerraron para la reparación. Además, no era confiable de que manejara. Sin quedarme atascado en el lodo, comencé a manejar rumbo a mi hogar.
3:37 Ese sería mi último viaje. A medida que iba avanzando me percaté de que las ráfagas de viento eran un poco violentas y eso me hizo ir más despacio. A medida que avanzaba, sentía que ese sendero no tendría fin. Comencé a sentir una punzada de aprehensión mientras conducía por la serpenteante bordeada por los 2 canales. Noté una figura a lo lejos, a un costado del bordo del canal de riego. Era una mujer con un vestido blanco, empapado, sucio por el barro que le salpicaba. A medida que avanzaba el cabello negro y largo colgando como una cortina mojada, sentí pena por la mujer, pues pensé que necesitaba ayuda, pues a esa hora no pasaría quizás algún otro vehículo.
4:37 Me detuve a un lado de ella y le pregunté si necesitaba ayuda o quería que la llevara a algún sitio. Bajé un poco más el vidrio de la ventana. Y le grité si necesitaba ayuda, pues siguió avanzando, como si no me hubiese escuchado. Pero la mujer no respondía. Ya estaba por hablarle nuevamente cuando se detuvo y muy despacio se volteó a donde yo me encontraba. No me respondió, sólo se limitó a mirarme con sus ojos vacíos y tristes. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Pero decidí no dejarla allí sola. Me bajé del taxi y le abrí la puerta de atrás. La mujer subió lentamente.
5:30 El interior del coche se llenó de un frío intenso, como si hubiera entrado en una corriente de aire lado. Intenté iniciar una conversación, pero la mujer permanecía en silencio mirando fijamente el piso del auto. Intenté en repetidas ocasiones comenzar una charla y que me dijera cuál sería su destino. Pensé que la pobre mujer no traía dinero con ella, así que le dije que no le cobraría por la dejada, pero que por favor me dijera a dónde se dirigía. Sólo señaló hacia adelante. Como había una casa antes de tomar este camino, pensé que ella vivía por alguna de esas colonias, así que ya no intenté que ella hablara a medida que me acercaba. Al final del camino, la mujer habló y me pidió que me detuviera.
6:31 Su voz parecía de ultratumba, pues hizo que mis cabellos de la nuca se me erizarán la atmósfera dentro del taxi. Se volvía aún más opresiva. Estacioné el coche cerca de la orilla y la mujer salió sin decir una palabra, por más que le grité, no volteo. Fue cuando sentí como me zumbaban los oídos. Cuando la observé, la mujer se adentraba en el canal de agua. Cuando esta la cubrió, escuché un lamento desgarrador. Un. Grito de dolor y desesperación era el grito de la llorona.
7:16 Si ya tenía miedo, eso me causó un horror indescriptible. Ya no quise saber más y cómo pude salir de ese camino derrapando por el asfalto mojado. Regresé a mi casa con el rostro pálido y mis manos temblorosas cuando llegué. Le conté a mi madre lo que acababa de sucederme. Mi madre me observo por unos momentos y me aseguró que esa era la llorona. Tuve suerte, me dijo, pues pocos han vivido para contarlo. Al día siguiente, muy temprano, me llevó con don Adrián para que me sobara de espanto y que la llorona no se volviera a cruzar por mi camino. Desde aquella noche, y más en tiempo de lluvia, nunca volví a conducir cerca de ese lado de la ciudad. ¿El miedo de volver a ver el espectro de la llorona hacia que me temblará todo el cuerpo?
8:19 Debo decirles que las noches tormentosas aún me traen malos recuerdos, pues no he olvidado aquellos ojos vacíos y el grito de la llorona. Mi experiencia sirvió para recordarme que algunas leyendas no son solo cuentos, sino advertencias de horrores que acechan en la oscuridad. La muñeca maldita basada en la anécdota real de Dakmar Sánchez, buenas noches a todos, mi nombre es dakmar.
9:04 Tengo 45 años de edad y soy taxista, vengo de una familia polaca. Ellos llegaron a México cuando se tuvo la oportunidad de huir de la Segunda Guerra Mundial, cuando estalló en Europa. Mi padre, que es el mayor, llegó con sus 2 hermanos menores y con una de sus tías. Sus padres se quedaron en ese país. Nunca más los volvió a ver. Mi tía aniela fue un Ángel para sus sobrinos y con los años una buena madre. Ella se casó con un buen hombre que tenía varios taxis en el puerto de Veracruz, pero con los años nos trasladamos a la Ciudad de México. Como no tuvieron hijos, mi padre por ser mayor, heredó lo que el abuelo Matías les dejó a su viuda y a él. Mi padre se quedó a la cabeza de los negocios, los cuales heredó años después de la muerte de Aniela. Cuando me encontraba en la Universidad, mi padre me dio la oportunidad de ruletear uno de los taxis para que ese dinero lo ahorrara, para también pagar mis gustos con algunos de mis amigos de aquellos años.
10:23 Lo que les contaré me sucedió a plena luz del día. Muy temprano por la mañana recorría las calles en busca de pasajeros. Hacía algunos meses que trabajaba en el mismo turno. Ya había escuchado de mis compañeros taxistas muchas cosas extrañas que por las noches sucedían, como apariciones, brujas o brujos que les pedían que los llevaran a los cementerios y otras cosas, así que prefería no trabajar por las noches. Eran cerca de las 7:00 de la mañana cuando recibí una llamada para recoger un pasajero en una vieja vecindad al oriente de la ciudad. Como ya andaba cerca, les pedí que le avisaran que en 10 minutos estaba en su domicilio.
11:16 Al llegar la puerta del taxi se abrió y un hombre alto y Delgado entró con una gabardina oscura. Subió al asiento trasero. No podía ver bien su rostro oculto bajo su sombrero, pero noté que llevaba algo en las manos por el retrovisor del taxi. Noté que era una muñeca antigua con vestido blanco y ojos de vidrio. En verdad era muy bonita. El hombre me dio una dirección que estaba en las afueras de la ciudad, en una zona que pocas veces frecuentaba. Sin embargo, sin pensarlo 2 veces, encendí el motor y comencé a conducir.
12:02 Después de echar una última mirada a mi pasajero, noté que este había sentado en el asiento a la muñeca. El viaje transcurrió en un inquietante silencio. Intenté iniciar una conversación, pero el hombre permanecía en silencio, aferrado a la muñeca con fuerza. Tras unos minutos noté que el pasajero murmuraba en voz baja como una especie de rezo o canto el aire dentro del taxi. Se sentía pesado y helado. No podía evitar sentir un escalofrío en la espalda. Cuando finalmente llegamos a su destino, pareciera que ahí no vivía nadie, pero me llevé una gran sorpresa cuando de su interior varias personas salían de ella. El inmueble era muy antiguo y fue cuando caí en cuenta que esa era una casa de antigüedades.
13:03 El hombre salió del taxi sin decir una palabra y me pagó el viaje. Ya no quise prestar más atención, así que reinicié mi marcha en búsqueda de otro pasajero. No me había percatado de que aquel hombre dejó olvidada la muñeca en el asiento. Fue hasta que otro pasajero abordó el taxi y me pasó la muñeca. No le dije que no era mía, pues muy posiblemente esa persona se hubiese quedado con ella, y si el señor del sombrero la reclamaba, tendría que pagar el valor del objeto antiguo. Pero de haber sabido lo que la maldita muñeca me iba a traer de sucesos extraños, hubiese dejado que se la llevarán. A partir del momento en que la coloqué en el asiento del copiloto, comenzaron a ocurrirme sucesos extraños. Al arrancar el coche, el motor hizo un ruido extraño, maldije en voz baja y decidí decirle al cliente que al parecer el auto se había descompuesto.
14:16 Me agradeció y le hizo la parada a otro taxi que se iba aproximando. Suspiré con un poco de frustración y al girarme me di cuenta de que la muñeca había cambiado de posición. Ahora estaba sentada, viéndome directamente con una sonrisa siniestra en el rostro de porcelana. Sus ojos de vidrio parecían tener vida. Sentí un escalofrío recorrer la espalda. Era como si presintiera que algo malo estaba por ocurrir. Intenté ignorarlo y me dispuse a conducir, pero a medida que avanzaba el ambiente dentro del taxi se volvía cada vez más angustiante.
15:03 Ese día, en más de 3 ocasiones estuve a punto de Accidentarme. También por poco estuve por atropellar a unas personas. Llamé a la base del taxi. Y pregunté si el señor al que había pedido el taxi en la mañana había llamado por el objeto olvidado en el auto, pero me contestaron que no. Así que antes de terminar el día, yo mismo fui a llevar la muñeca a la casa de antigüedades, pero cuando le di la descripción de aquel hombre, nadie lo conocía. De hecho, en todo el día no había entrado ninguna persona con las características del sujeto.
15:44 Le informé a la empleada que habían dejado esa muñeca en mi taxi. La mujer palideció susurró que me la llevara atiné a decirle que si conocía al sujeto. Ella sólo contestó que me la llevara, que esa muñeca estaba maldita de ser posible que la destruyera en el fuego. La verdad es que hice todo un caos dentro de aquella tienda. Y me lanzaron a la calle con todo y aquella maldita muñeca empecé a sentir que estaba perdiendo la cordura. Decidí quemarla o arrojarla por la ventana mientras recorría la calle, pero cuando extendí la mano para agarrarla, sentí un dolor agudo, como si me hubieran quemado.
16:36 Me miré la mano y tenía una marca roja en forma de pequeña mano. ¿Qué clase de brujería era esta? Me pregunté cómo pude. Me levanté y tomé la muñeca. Le pedí a Dios que me permitiera llegar a casa de mi novia, ya que su abuela era una curandera. Casi me corren también de ese lugar. Cuando la señora miró a la muñeca, esa muñeca está maldita, tiene un gran trabajo de salación dentro de ella. Me dijo Señalándola mando a mi novia por una tela negra para cubrela.
17:18 Cuando la agarro, les juro que parecía que se movía. La señora me ordenó que la llevara al cementerio que se encontraba a la salida de la ciudad. Tuve que pagarle al Velador para que nos permitiera el ingreso. La señora vertió unos líquidos que traía en su morral y colocó a la muñeca en una tumba destruida. Ahí le prendió fuego. Mi novia y yo la observábamos desde lejos, pues no queríamos que lo que se le saliera de la muñeca se impregnará en nosotros. La cosa no concluyó. Ahí la anciana me hizo que me quitara toda la ropa, me hizo una limpia con unas hierbas y sentía un mal olor que salía de mi cuerpo al finalizar.
18:09 Ella me dijo que me pusiera una botarga blanca para irnos de ahí. Ella me dijo días después de que terminaran los 3 despojos, que me hizo que a aquel cliente le habían dicho que se deshiciera de la muñeca y así terminaría su suplicio. Pero el muy desgraciado me dejó el milagrito en el taxi y por su culpa casi no la contaba. Gracias a Dios no pasó nada malo. Les aconsejo que cuando vean algún juguete, sobre todo una muñeca en el interior de un taxi, desháganse de él, no se lo queden, pues no les vaya a suceder lo que me pasó a mí o quizás les vaya aún peor el perro.
19:05 Basado en la anécdota real de el taxista José barrios, muy buenas noches Alejandro, mi nombre es José y trabajo como taxista. Lo que les voy a contar sucedió en el año 2022. Para mí fueron unos sucesos extraños que hasta el día de hoy le pido a Dios que no me vuelvan a ocurrir. Desde mi niñez siempre he tenido miedo a los perros. Esto fue porque a mi hermanita la atacó un doberman. El animal era de un tío, atacaba a cualquiera que entraba a la propiedad. Ese día mi hermana estaba jugando con su pelota. Esta cayó al terreno del tío suscritos. Me alertaron y no la pensé en entrar a salvarla. Casi pierdo una de mis manos.
20:04 Mi padre escuchó nuestros gritos y salió con un rifle, terminando con la vida de aquel animal. Mi padre y su hermano ya jamás se volvieron hablar después de lo acontecido. Les comento esto porque es por el miedo a los perros que me sucedió aquella experiencia en el Dosmil 22. Había visto muchas cosas en mis años conduciendo por las calles nocturnas, pero nada me había preparado para el terror que comenzaba a experimentar justo cada noche después de las 11:00. Todo empezó una noche, cuando estaba conduciendo por una avenida poco transitada, que miré un perro en la acera.
20:52 El animal era grande, con un pelaje tan blanco que parecía un lobo. Lo más inquietante eran sus ojos. Brillaban con una intensidad que parecía antinatural. Sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo, pero no le di mayor importancia, así que seguí con mi camino. La siguiente noche, justo a las 11:00, volví a ver al mismo perro, pero en otra calle estaba parado en medio. Me veía fijamente. Tuve que disminuir la velocidad y rodearlo, pues el animal no tenía intención de quitarse. Cuando pasé a su lado, noté como el perro mostraba sus dientes de una manera amenazante.
21:43 Un escalofrío recorrió mi espalda nuevamente decidí ignorarlo ya en la siguiente noche. Fue preocupante, pues todas las noches a la misma hora. El perro aparecía. A veces estaba en una esquina, otras en medio de la calle. Siempre mirándome con esos ojos brillantes y mostrando sus dientes, comencé a sentirme cada vez más perturbado por ver a aquel animal. Una noche después de dejar a un pasajero, sentí una presencia inquietante en el taxi. Vi por el espejo Retrovisor y ahí estaba. El perro sentado en el asiento trasero. Sus ojos brillaban con una intensidad demoníaca y sus labios se retraían mostrando unos dientes afilados. Mi corazón comenzó a latir con fuerza. Intenté mantener la calma, pues si me movía, quizás el animal me atacaría.
22:52 En eso un señor de unos 50 años me tocó el vidrio de la ventana, vi hacia la parte trasera del taxi y el perro ya no estaba. Le hice señas al hombre para que abordara el taxi. Yo mientras transpiraba de manera que me sudaban las manos y mi frente estaba realmente asustado. El señor me pregunto si me sentía bien. A lo que le dije que sí, que todo estaba en orden. A medida que avanzábamos, me volvió a preguntar si en verdad me encontraba bien. Me dio confianza que le conté lo que desde hacía varias noches venía viendo justo a las 11:00 de la noche, pero en esa ocasión aquel perro se me apareció dentro del taxi. Él me dijo que se.
23:48 Llamaba Juan Ramón. Y que era pastor de una iglesia evangélica que de hecho era el sitio al cual nos dirigíamos. Me invitó a que lo acompañara y que la congregación orará por mí para que esa bestia me dejará en paz. Acepté y gracias a ello pude seguir trabajando sin ver aquella bestia. A los pocos meses fue el cumpleaños de mi padre, así que mi esposa y mis hijos fuimos a felicitarlo. Ahí se encontraba también mi hermana. Mi padre me dio una noticia que me dejó helado. Su hermano había fallecido hacía cuatro meses, justo a las 11:00 de la noche.
24:35 Yo me quedé petrificado, pues lo que estaba contando mi padre fue justamente cuando comencé a ver aquel perro. Mi tío murió solo. Lo encontraron unos vecinos cuando el olor a muerte los alerto. Algunos dicen que es el espíritu de mi tío en forma de ese horrible perro, pues para el yo fui el causante de que mi padre matara a su compañero Canino. Me han recomendado que vaya con una bruja para que me ayude con este suceso. Pero la verdad. Creo que no hay más poder que el de Dios para vencer este tipo de situaciones paranormales.
25:19 Yo voy a cada reunión desde que el hermano Juan Ramón me invitó a su congregación, rezo con fe para que el miedo me fortalezca. Así también recito el salmo 91, cuando salgo a trabajar en el taxi. Desde que hago oración ya no he vuelto a ver a ese perro. Les agradezco que hayan contado mi experiencia. Saludos a toda la comunidad de Inframundo, soy. Originario de el Marqués del Estado de Querétaro, trabajé como taxista desde hace alrededor de 16 años. Mi nombre es benigno, el taxi que manejaba había sido de mi señor Padre, pero cuando enfermó. Ya fue difícil que regresara a su labor, así que me hice cargo del auto en un inicio.
26:19 Quería trabajar lo más que se consiguiera, pero a medida que pasaba el tiempo era muy agotador andar por las noches buscando algún pasaje, así que me quedé con el horario de la tarde y unas cuantas horas por la noche. Las experiencias que les contaré son de mis compañeros y algunas mías. Espero y sean de su agrado. Esto que me sucedió fue en mis primeros meses trabajando como les comenté. Por lo regular siempre lo hacía por las tardes y entrada ya la noche siempre me iba a casa después de las 11:00, esto porque era poco el pasaje a esas horas. En esos días, una persona muy querida y conocida había desaparecido.
27:14 Siempre estaba pendiente de las noticias para mantenerme informado y ese caso era lo que todos comentaban. Era la noticia del momento, por así decirlo. Aquella noche lluviosa me encontraba llevando a un cliente herencia de mi padre, ubicada en las afueras de la ciudad mientras conducía. Observé a un hombre caminando despreocupado bajo la lluvia. Al otro lado de la calle. ¿Me dije a mi mismo que ojalá en el camino de vuelta me pidiera un aventón con esa última parada podría dar por concluida la jornada nocturna? Afortunadamente, el hombre seguía su camino y me detuve a un lado de él.
28:07 No hubo necesidad de preguntarle nada. El pasajero me dio la dirección y yo tenía la costumbre de hacer conversación con mis clientes y quise hacerle ameno el viaje. Mi primer comentario fue referente a la persona desaparecida. El hombre no me hacía comentario alguno. Yo seguía diciendo que sentía pena por su familia, que esperaba que pronto regresara con bien. Al ver que mi pasajero seguía en silencio, yo ya no le dije nada. Los 20 minutos del resto del viaje, ambos nos mantuvimos callados.
28:49 Cuando llegué al domicilio indicado, el señor Miraba hacia la casa y me dio un billete de 500. Yo esperaba que se bajara, pero él solo miraba hacia aquella casa después de un gran suspiro. El hombre me dijo que hay veces en no comentar sobre esas situaciones, pues me podría llevar el gran susto de mi vida. Se bajó y lo miré dirigirse a la entrada. Yo me retiré a descansar, pero sentí algo extraño. Mientras manejaba rumbo a mi hogar, me puse a buscar la explicación del motivo por el.
29:30 ¿Cual me sentía raro después de que se subió aquel hombre? Al día siguiente mi padre estaba en el comedor leyendo. Como siempre, el periódico me dijo que habían encontrado el cuerpo de la persona desaparecida. Escuchaba atento cuando mi padre leía las líneas de la noticia y cuando dijo la dirección del occiso me sentí mareado, era la misma dirección a la que yo había llevado a aquel señor, Duré 2 días enfermo, con mucha fiebre. Mis padres me llevaron con un conocido de la familia para que me sobrara, pues sentía mi espalda tensa y con dolor.
30:16 Don Antonio me dijo que estaba asustado. Mientras me sobaba me preguntó que había visto o escuchado para estar así algo evasivo. Le conté lo sucedido con aquel cliente mis. Padres me veían atónitos. Y don Antonio me dijo que había ayudado un alma en pena llegar al lado de su familia. ¿Este estaría penando por esa calle o por el sitio donde habían encontrado el cuerpo? Por una parte, me sentía bien conmigo por haber ayudado en cierta forma a alguien en. Llegar a su casa.
30:58 Seguí el Consejo de aquel ha aparecido y no volví a conversar con mis pasajeros, sólo si estos lo hacían conmigo. Uno de mis compañeros, llamado Julio César, tuvo una experiencia inquietante, conocido por su indiferencia con los pasajeros. Rara vez se esforzaba por ser amable, pero esa noche de muy mala gana. Se detuvo cuando una anciana le hizo señas. La mujer estaba acompañada por un hombre pequeño y deforme. Julio, con su actitud habitual, no ofreció ayuda cuando la anciana y el extraño acompañante subieron al taxi.
31:44 Nunca fue del tipo que ayudaba con las bolsas de mandado, maletas o cualquier otra cosa que sus pasajeros necesitarán cargar la anciana. Amablemente le pidió ayuda para que colocara unos costales en la pedaca Refunfuñando lo hizo. Cuando subió los costales. Se dio cuenta que estos no eran pesados y pensó que la mujer podía haberlo hecho o que su acompañante lo hubiese hecho. También durante el trayecto, el ambiente en el taxi se volvió cada vez más pesado. Julio César sentía los ojos del hombre deforme clavados en él, lo que le provocaba un malestar creciente.
32:32 Cuando llegaron a su destino, el hombre le lanzó una advertencia en un tono sombrío, el 15 de septiembre no recojas a nadie. Después de las 10:00 de la noche, no recojas a nadie. Si lo haces vivirás una experiencia aterradora. Julio intentó mantener la calma, asintió y continuó conduciendo hasta que llegaron a su destino. La mujer y su extraño acompañante se bajaron, desapareciendo en un callejón. A pesar de la advertencia, el taxista decidió no darle importancia. Julio, escéptico, ignoró la advertencia. Sin embargo, esa noche fatídica.
33:22 Descubrió que algunas cosas no deben tomarse a la ligera. La experiencia que vivió esa noche lo dejo marcado para siempre, haciéndole reconsiderar su actitud hacia los pasajeros y el mundo extraño y misterioso que se despliega en las calles durante la noche. La noche del 15 de septiembre llegó. Algo nervioso, se aparcó en una de las calles poco transitadas en ese momento alrededor de las 10:30 de la noche, creyendo que el solo esperar unos minutos no pasaría nada desagradable. Julio manejó unas 2 cuadras y una mujer con un niño en brazos le hizo la seña para abordarlo.
34:11 Desde ese momento, cosas inexplicables comenzaron a suceder. El aire dentro del taxi se volvió helado. Las luces parpadearon el olor de aquella noche que se subió a la anciana y su acompañante se olía en el auto. La mujer estaba hablando por celular, algo no andaba bien con esa mujer y la llamada que estaba haciendo, recordó aquel pasajero extraño. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos. Cuando la mujer le dijo que la llevara a otra dirección, porque ahí la esperaba su marido, se dio cuenta que lo esperaban para saltarlo y quizás hasta quitarle la vida.
35:01 Esa era la advertencia que le habían dado y por testarudo iba a pasar una horrible experiencia que quizás no viviría para contar. Se detuvo en una calle más adelante. Aunque le temblaban las piernas por el miedo, bajó a la mujer. Sintió pena por El Niño que comenzó a llorar. La mujer comenzó a llamar al sujeto. Se desvió por diferentes calles con el miedo latente de que no lo estuvieran siguiendo las manos. Le temblaban en el volante y el temor de tener algún accidente hizo que se detuviera en una.
35:44 Calle transitada. Ya nunca volvió a trabajar después de las 10:00 de la noche y aunque ya había pasado tiempo, el miedo se apoderaba de él antes de esta hora. Aunque buscó a la mujer y aquel pequeño deforme, jamás los volvió a ver para darle las gracias por haberle salvado la vida. Siempre es prudente prestar atención a las advertencias que recibimos. Durante las fechas más concurridas, realizar viajes individuales causaría una aglomeración masiva de personas.
36:25 Esto generaría un caos de proporciones enormes, haciendo imposible ofrecer un servicio eficiente. La logística se volvería incontrolable con largas filas y tiempos. De espera insoportables. En lugar de facilitar el transporte, esto resultaría una parálisis del sistema, frustrando tanto a los pasajeros como a los conductores. Para evitar este desastre es crucial organizarse y planificar rutas compartidas, optimizando el uso de vehículos y. Recursos, sólo así se puede garantizar un flujo constante y ordenado.
37:12 Permitiendo a todos llegar Asus destinos de manera eficiente y oportuna. Esas eran las palabras del dueño de los vehículos. Esto porque los viajes habían bajado drásticamente. El hombre creía que no queríamos trabajar, pero la realidad era otra después de lo contado por Julio César, el temor a ser asaltado y que les quitaron la vida a los compañeros. Era palpable entre todos, pero aún así decidimos seguir trabajando hasta la hora en que llegamos al cliente. Ya para las fechas del Día de Muertos es cuando tenemos viajes continuos.
37:58 Sabemos que trabajar cerca de un cementerio conlleva inevitablemente a encuentros paranormales. En una ocasión me tocó llevar a un matrimonio a una localidad distante. Salí del panteón a las 8:00 de la noche y el trayecto hasta su casa tomó poco más de 1 hora. El ambiente nocturno y el silencio de las calles aumentaban la sensación de inquietud al dejar a la pasajera en su destino. No pude evitar. Pensar en las historias y leyendas asociadas con el cementerio. Preguntándome si algo o alguien había decidido acompañarnos durante ese trayecto oscuro y misterioso, serían alrededor de las 9:35 de la noche cuando llegamos a su casa. Amablemente me invitaron a entrar para compartir unos tacos.
38:59 Todos sabían que los taxistas con tanto trabajo apenas teníamos tiempo para comer. Acepté la invitación. Agradecido, ya que lo único que había comido desde la tarde era un café con galletas. La oferta de un taco caliente era demasiado tentadora para rechazar. Mientras disfrutaba de la comida. Me sentía reconfortado por la hospitalidad del matrimonio. Una pausa bienvenida en una jornada larga y agotadora. Además, eso sería mi última dejada por ese día pasaban de las 10:00 de la noche, cuando ya estaba en camino de regreso.
39:47 A mitad del trayecto, una familia que parecía muy alterada me hizo señas para detenerme. Me detuve y subieron rápidamente al taxi Rogándome que arrancará de inmediato. Algo en el ambiente me inquietó. Así que les pregunté qué sucedía antes de que pudiera responder un escándalo entre los árboles. Llamó mi atención, gire la cabeza y vi una criatura monstruosa emergiendo de entre las ramas. Era un ave de tamaño colosal, con enormes alas y una apariencia huesuda que daba escalofríos.
40:34 Pisé el acelerador a fondo mientras aquella AVE nos perseguía. La familia dentro del taxi estaba aterrorizada, gritando y aferrándose a los asientos. El AVE se abalanzaba sobre nosotros con furia, sus carras raspando el techo del taxi y su pico, amenazando con destrozar la estructura del vehículo. Acelere aún. Más. Tratando de escapar de aquella criatura infernal tras una frenética persecución, finalmente logramos distanciarnos lo suficiente.
41:16 La criatura se dio por vencida y desapareció en la oscuridad, dejando. Tras de sí, un rastro de destrucción y un grupo de pasajeros aterrorizados. Con voz entrecortada les pregunté qué demonios había sido eso. Era una bruja, contestó El padre de familia. Esa bruja quería llevarse a uno de los niños. Ya los venía siguiendo desde que salieron de la casa de sus compadres. Estos les habían insistido en que se quedaran por esa noche, pero declinaron el ofrecimiento. Como el último camión estaba por pasar, se les hizo fácil caminar hasta ese lado de la carretera y cuando se dieron cuenta de que esa cosa los venía siguiendo, pero la madre comenzó a rezarle a la Virgen para que esa cosa no se acercara, solo lanzaba unos chillitos, como si los rezos la lastimaran de no ser porque pasé justo en ese momento, solo Dios sabe que hubiese ocurrido. Llegamos a la ciudad todos en el taxi, respirando con dificultad, pero agradecidos por haber escapado de esa experiencia espeluznante.
42:38 A partir de esa noche le prometí a la virgen de los dolores tenerle flores y veladoras en su altar para cuidarme cada día y cada noche. La siguiente experiencia me sucedió estando acompañado por un cliente una o 2 veces por mes. Yo tenía que ir por él a la terminal de autobuses. Serían alrededor de las 11:45 de la noche. La paga era buena, así que este era mi único cliente a esas horas, aunque terminaba mi labor a las 10:00 de la noche y ese cliente me avisaba de su llegada un día antes. Yo me preparaba mentalmente, me iba un Oxxo a esperar a que llegara la hora acordada cuando abordó el taxi, nos saludamos y comenzamos a platicar de como había Estado nuestro día, esa noche estaba particularmente.
43:38 Oscura. Y se ponía muy fría medida que pasaban las horas desde muy temprano comenzó a caer la neblina. Pero a medida que avanzábamos, esta se ponía espesa. Tuve que bajar la velocidad porque sabía que en algún momento iba a ser imposible de seguir conduciendo. No había casi vehículos transitando por las calles. Apenas si se podían ver las luces de los semáforos o las intermitentes de los vehículos. Ya faltaba poco para llegar a su apartamento. Cuando vimos a una niña que caminaba por la acera de la banqueta, apenas si se notaba su pequeña figura, yo le comenté que cómo era posible que dejaran andar a esa chiquilla a esas horas de la noche la niña estaba jugando o eso me pareció que hacía. Reduje la velocidad y tanto mi pasajero como yo observábamos a la niña.
44:44 Intrigado y preocupado por su seguridad, bajé el vidrio de la ventana del taxi y le pregunté si no le daba miedo estar sola esas horas. La figura volteó lentamente hacia nosotros y lo que vimos nos dejó helados hasta los huesos. Bajo el disfraz infantil se ocultaba un rostro horrendo. Sus ojos brillaban con malicia y su sonrisa era una mueca retorcida. Un escalofrío recorrió mi espalda mientras el terror se apoderaba de ambos. Mi pasajero comenzó a gritarme que nos largáramos de ahí sin pensarlo 2 veces.
45:30 Aceleré lejos de esa presencia con miedo, miraba por el espejo retrovisor y los laterales. De que esa cosa viniera detrás de nosotros. Me pasé el apartamento de mi cliente hasta 2 calles, que me detuve. No quería regresar por ese lugar, pero tenía que hacerlo, pues no podía abandonar al hombre a su suerte. Me armé de valor y tuve que dar la vuelta para llevar al hombre a su destino. El pago fue bueno y antes de bajarse me echó la bendición. La verdad, no sé ni cómo le hice para salir. De allí cuando.
46:13 Llegué a mi casa. Mi madre se espantó cuando le conté lo que sucedió. Ella siempre tiene agua bendita en casa y me hizo que tomara un poco. Al día siguiente fuimos a la Iglesia y el sacerdote bendijo el taxi. Al igual que a mí, le conté lo que habíamos visto mi cliente y yo. El cura me comentó que el mal se disfraza de niños para atraernos a ellos. Los últimos años que seguí trabajando como taxista, seguí yendo por mi cliente. Ninguno de los 2 volvimos a ver aquella aparición.
46:53 Él me contó que estuvo averiguando si sabía de esa alma en pena que vimos. Nadie tenía información de que por esos lugares. Haya sucedido alguna tragedia para que anduviera una niña penando. La última experiencia que les quiero compartir sucedió en el 2021. Lamentablemente, mi hermano Francisco falleció. Fue algo repentino. El dolor de mis padres es contagioso. Yo no sentía ánimos de seguir trabajando. Cada noche sentía un profundo dolor tras la muerte de Francisco, llegadas las 9:00 de la noche, siempre me iba al cementerio donde está sepultado mi querido hermano.
47:42 Regularmente me estacionaba frente a la barda del cementerio donde él está enterrado. Consumido por la tristeza y el desconsuelo, ya era como un rito ir cada noche al cementerio. Primero me llevaba un café y me ponía escuchar la música que a él le gustaba, pero a como iban pasando las noches, mi comportamiento iba cambiando porque después comencé a llevar una o 2 cervezas, una para él, la otra para mí. Sin embargo, con el tiempo comencé a notar señales de que su alma no estaba en paz de entre la reja del cementerio.
48:25 Comencé a ver la presencia de mi hermano. Él comenzó a manifestarse de maneras inquietantes, haciendo que me diera cuenta de que mi actitud estaba afectando negativamente tanto a mí como al espíritu de mi hermano. No estaba dejando ir a Francisco. Cada noche lo veía más cerca de la barda y esto hasta cierto punto comenzó a darme miedo. Pero me alegraba el verlo. Si había visto varias apariciones en mi tiempo como taxista, me sentía con júbilo al verlo a él. Me sentía profundamente afectado con la decisión que tuve que tomar. En lugar de aferrarme al dolor frente al cementerio, encontré consuelo y paz recordando los buenos momentos que habíamos compartido desde nuestra niñez hasta sus últimos días. Esta decisión no solo me trajo tranquilidad, sino que también me permitió decirle cuánto lo extrañaba y que lo vendría a visitar de día, acompañándolo con nuestros padres. Aparte, le dije que su alma se debía encontrar finalmente con el descanso que tanto necesitaba. Pues sé que no solo era yo quien lo mantenía aferrado a este lado de los vivos.
49:53 Sino también mis padres y su esposa. Estas han sido algunas de mis experiencias que tuve cuando trabajé de taxista después del fallecimiento de mi hermano Francisco. Al año dejé el taxi a otro compañero, yo con el dinero que tenía ahorrado puse una panadería en la cual hasta la fecha me ha ido muy bien. Les mando un gran saludo desde el estado de Querétaro. Buenas noches y gracias. Sigan compartiendo estas increíbles historias de taxistas. Las 2 pasajeras basado en una anécdota real enviado por Luis Matías, el abuelo Rogelio toda su vida fue conductor de taxi, nos contaba historias que muchas de ellas las recuerdo a pesar de que cuando era un niño. Me causaban asombro y miedo.
50:56 Él nos aseguro que estuvo asustado por varios meses con la historia que a continuación les contaré. Muy buenas tardes, son noches. Mi nombre es Luis Matías Castro. Eran los inicios del año de 1950. El abuelo tenía la edad de 23 años cuando comenzó a trabajar de taxista en la ciudad. Nosotros somos originarios de león, Guanajuato. Comenzó a trabajar desde muy joven, ya que su padre había fallecido y tuvo que ayudar en su casa con el dinero poco o mucho. En esos tiempos todo era diferente, tiempos difíciles, les decía el abuelo Rogelio, por su juventud se retiraba a su casa con lo ganado durante el día.
51:49 Pero en una ocasión iba de regreso a su casa. Serían alrededor de las 12:00 de la madrugada. Era el mes de diciembre y esa noche era muy oscura. Durante la tarde la lluvia caía y a esa hora de la noche sólo la llovizna era frecuente, creando un ambiente sombrío que envolvía las calles vacías. Lentamente avanzaba por las conocidas calles solitarias. No supo en qué momento giró por una calle que apenas si la alumbraba una farola y a un lado de esta se veían 2 figuras que hacían señas para que se detuviera. Eran 2 mujeres jóvenes con un aspecto demacrado. Estaban todas empapadas por la lluvia. No supo en qué momento se detuvo frente a ellas y lo extraño es que no sintió el movimiento del taxi cuando lo abordaron. Cuando cerraron la puerta, se sentía un extraño ambiente frío dentro del vehículo.
53:02 Después de saludarlas, mi abuelo les preguntó hacia dónde se dirigían. Las mujeres se mantenían calladas. Y una de ella recargaba su cabeza en los hombros de la otra joven, les preguntó si se encontraba todo bien, a lo que la chica le contestó, Apenas con un susurro, que todo estaba bien, sólo que a su hermana le dolía un poco la cabeza, sin decir una palabra más. Se dispuso a conducir hasta el destino de las 2:00 mujeres. Mi abuelo intentó entablar conversación, pero las mujeres permanecían en silencio, una mirando fijamente por la ventana y la otra seguía en la misma posición desde que había abordado el taxi. Durante el trayecto y ya faltando unas 2 calles, la lluvia comenzó a reciar de manera que no se podía ver nada. No miraba que tenía frente a él.
54:09 Y eso le causó temor de chocar con otro vehículo que anduviera transitando a esas horas de la noche. Así que sin decirle nada a las mujeres, se estacionó una de ellas con vos, tranquila, le dijo que comprendía su miedo de conducir con una lluvia. Así. A ella también le causó temor una noche mientras regresaban de una fiesta ella y su hermana. Con. Ese comentario empezó a sentir una extraña incomodidad. La atmósfera en el taxi se volvía cada vez más frío. Pensó que ese estremecimiento se debía al clima frío de diciembre. Sólo espero un poco para que se quitara la lluvia y enseguida avanzar, pero aquella lluvia parecía que tardaría en calmarse.
55:06 No tuvo opción que reiniciar su trayecto. Cuando se detuvo frente al domicilio les preguntó si estaban seguras que era ahí, pues esa mansión se apreciaba prácticamente en ruinas. Pareciera que nadie la habitaba. De hecho, nadie lo hacía al momento que volteó a verlas. Se dio cuenta de que sus vestidos eran de la época de los años de 1920. Sus rostros pálidos y sus ojos vacíos, aún así, transmitían una gran tristeza. Ambas jóvenes miraban al abuelo y con un susurro suave, apenas audible, le dieron las gracias al momento que se bajaron del taxi. Nuevamente no se sintió el movimiento del descenso, no se podía mover, pues para él era difícil de entender lo que acababa de ocurrir en la oscura mansión, repentinamente una luz tenue iluminaba una de las habitaciones, reflejando las siluetas de 2 mujeres.
56:23 Esa imagen lo hizo temblar y reaccionó que en verdad había tenido como pasajeras a 2 almas en pena. Con nervios y asustado, encendió el taxi para irse de ese lugar. Cuando llegó a su casa, su madre lo esperaba tranquila por su tardanza. Le contó lo que había sucedido. Ella le dijo que en ningún momento había llovido de esa manera. Como él mencionaba muy tranquila, le aseguro que había ayudado a esas 2 jóvenes y que sólo Dios sabía por qué andaban penando por esas calles.
57:04 Por algún tiempo vivió asustado por el miedo de volver a vivir algo como lo sucedido aquella noche lluviosa. Mi abuelo no fue el único a quien le sucedió esta experiencia. Uno de sus compañeros, varios años después, le contó su anécdota, misma calle, mismas mujeres, misma calle, igual de oscura, donde abordaron así que no se había dado cuenta de sus ropas hasta que ya se bajaron del taxi. Igual sus atuendos eran de los años 20, así como el abuelo las había visto. Con aquella primera experiencia, el abuelo Rogelio tuvo otras igual de aterradores como ésta, mi abuelo me llevó a la mansión donde dejó aquellas 2 pobres almas.
57:57 La mansión tenía un aspecto tenebroso cuando la VI Por Primera Vez hoy es una casona. Recuperó su esplendor de aquellos lejanos años de 1920 al día de hoy. Es una de las mansiones con más historias de aquí en León, Guanajuato. El abuelo, aunque marcado por la experiencia, siguió trabajando hasta que ya por sus años no pudo hacerlo, pero siempre tuvo el recuerdo de aquellas 2 jóvenes que quizás las ayudó a encontrar La Paz en el más allá y no andar penando por las calles. Pero aunque hayan tenido encuentros con ellas, dudo mucho que sus almas estén descansando. El taxista y la muerte, basado en la anécdota de Daniel Ibáñez, muy buenas noches.
59:01 La experiencia que estoy por contarles es de mi padre. El cual llevaba por nombre Marco Aurelio. Su profesión era de chofer de taxi. Mi nombre es Daniel Ibáñez, tengo 45 años y yo manejo el taxi que perteneció a mi padre. Algunos dicen que es un don ver a la muerte, otros dicen que tu hora de morir ha llegado la verdad. No sé si es un don o una maldición. Mi padre en una ocasión me contó que esto se debió después de que tuvo un accidente vehicular en el año de 1975. Permaneció en estado de coma por alrededor de 20 días. Nadie creía que despertara después del traumatismo que tuvo en el accidente, los paramédicos decían que solo era cuestión de horas o días para que llegara su fin. Desconfiados que despertara del coma, uno de los doctores les comunico Asus padres que era un milagro que siguiera respirando, pero en el día 20, exactamente, despertó del coma. Todos decían que de alguna u otra forma había engañado a la muerte, pero él sabía que no era así. Decidió cambiar su vida porque, según el se le había dado otra oportunidad.
1:00:32 Mi padre decidió casarse con su novia de toda la vida, pero cuando comenzaron a llegar los hijos, mi padre decidió tener 2 trabajos para que les alcanzara el dinero, ya que el último de sus hijos había nacido con un problema cardíaco y las inyecciones que le tenían que administrar diariamente costaban bastante. ¿Tenía miedo? De que al llegar a su casa. Escucharía a su esposa llorar porque se había muerto su hijo. Un amigo le ofreció su taxi para que lo trabajará durante la noche y así se ayudará con lo que ganara de las dejadas. Fue en ese tiempo que mi padre comenzó a ver a la muerte en varios lugares en la base de taxis, cuando se subía algún cliente.
1:01:24 Debo aclarar que esto no era a diario. Era esporádicamente, pero cuando la veía sabía que alguien fallecería poco a poco. Se fue acostumbrando a esta presencia. No le tenía miedo, pues nunca se sintió amenazado por ella. Además, siempre decía que eso era lo último que veríamos al morir la muerte. En cambio, sabía que el día en que le tocara irse con ella. Quizás. Ese día sí sentiría temor de morir. Mi padre, por más de 2 décadas, veía a la muerte con su negra túnica cubriendo del rostro.
1:02:10 Quizás eso lo había salvado de morir, pues se dice que cuando se mira el rostro de la huesuda es que tu tiempo ha terminado. En este mundo de los vivos, él solo veía sus huesudas manos aferradas a su guadaña. Así como sus pies, cuando la veía alejarse del lugar donde había algún muerto o varios con su taxi recorriendo parte de la ciudad. No era extraño mirarla más cuando en algún baile o Palenque llevaban algún cliente y para su mala suerte le tocaba ver cómo los altercados terminaban de manera fatal.
1:02:53 En varias ocasiones a aquel ser se le aparecía sentada en la parte trasera del taxi. Mi padre comenzaba a preguntarle si ya le había llegado su hora. Le pedía de favor que no se lo llevara en un accidente, pues no quería que su familia sufriera por tener que ir a la morgue a identificar su cuerpo. Para ser honesto, esas conversaciones que tenía él en un inicio lo creía loco. Pero una vez que le llevé su cena a la base de taxis, fué que comencé a creer lo que mi padre me decía de la muerte. Esa noche era de lo más tranquila. No había viento ni lluvia, solo el cielo oscuro y el centellar de las estrellas.
1:03:41 Era un espectáculo que siempre he disfrutado. Las calles estaban desiertas. Parecía no haber ni una sola alma transitando por. Ahí. Cuando llegue al sitio de los taxis. Fue entonces que miré a mi padre recargado en la parte trasera del auto y lo que me contaba mi padre sobre la muerte era verdad. Allí estaba hecha junto a él. Sentí que me temblaban las piernas al verla. Les juro que pensé que ella venía por él o por mí, pues sentía como si mi corazón se me fuera a salir de la boca de lo rápido que latía con voz temblorosa, llamé a mi padre sin quitarle los ojos de encima a aquel ser.
1:04:32 La miré alejarse y entrar al otro coche que se encontraba junto al de mi padre. En eso sonó el teléfono del sitio y su compañero atendió la llamada. Se despidió sin saber del pasajero que llevaba con él, mi padre me veía muy serio, no podía engañarlo, pues sabía que había visto algo. Me dijo que era mejor que regresáramos a casa, ya que esa noche sería mala para los choferes del sitio. Con voz temblorosa le pregunté a que se refería. Muy tranquilo, me dijo que no lo engañara, pues sabía lo que yo había notado.
1:05:18 No entendí cuando dijo que esa noche sería muy agitada, pensé que haría viento. Yo vería lo que sucedió fue otro tipo de tempestad. Al día siguiente aquel taxi, por desgracia, lo asaltaron cuando llevaba al pasajero que había llamado el taxi. Lo encontraron dentro de una zanja. Y al pobre señor, muerto de una manera inhumana, era un buen hombre. No había necesidad de quitarle la vida como lo hicieron lo que son las cosas. A mi padre, cuando tuvo el apuro de la medicina para mi hermano, los compañeros le hacían el paro, la primer llamada de la noche fuera para que se ayudara.
1:06:04 Ese señor también tenía un apuro económico porque tenía que comprarle los uniformes Asus hijos para la escuela, así que le dieron oportunidad de que fuera el primero para que se ayudara. Pero por desgracia, el destino tenía otros planes preparados para él. Mi viejo siguió trabajando 3 años más después de lo sucedido, hasta que su enfermedad hizo estragos en su débil cuerpo. Yo fui testigo de la noche en la que la muerte llegó por él. La verdad es que me da miedo porque ahora yo la sigo viendo, al igual que mi padre. Le he pedido que si me toca la de malas, que no sea en un asalto o accidente.
1:06:51 Pero la verdad es que a ella no se le debe cuestionar la manera en que te vas a morir. Muchas gracias por escucharme. Un pasajero inusual basado en la anécdota real de Remigio Núñez, Arturo era un taxista acostumbrado a recoger todo tipo de pasajeros durante las noches que transitaba por las calles solas o concurridas los fines de semana en Torreón, Coahuila.
1:07:33 Siempre atento con su clientela y con aquellos pasajeros que querían conversar para que su viaje fuera ameno, excepto en una ocasión que tuvo la mala suerte con una señora. Esta fue una experiencia que marcaría su vida de una manera que no podría haber anticipado. Yo no soy creyente de la santa Muerte, pero creo que esa deidad no es la muerte. En sí. Sino un tipo de deidad que nada tiene que ver con la muerte que viene por nosotros a la hora de partir de este mundo. Pero la persona que tuvo la experiencia que les voy a contar tenía una opinión muy diferente, lo cual es respetable el punto de cada persona.
1:08:24 Recuerdo la noche en que llegué a la base de taxis, sería alrededor de las 11:45 de la noche. Ya tenía mucha hambre y recuerdo que le llevaba cena a mi padre y Arturo apenas y me estaba estacionando. Cuando mi padre me dijo que le pasara uno de los refrescos, se lo dio a Arturo, quien se lo bebió de un solo trago y mientras lo hacía mi padre muy condescendiente, le decía que estuviera tranquilo, que todo estaría bien cuando se tranquilizó un poco. Nos contó que desde hacía una semana, en su taxi traía un pasajero inusual.
1:09:09 Juraba que era la santa Muerte. Cuando nos dijo eso, yo me comencé a reír. Le dije que no hiciera ese tipo de bromas, pero Arturo prosiguió en tono serio, que lo que nos decía era verdad. Dejé de reírme y cuando nos reanudó la conversación. Eso dejó de ser gracioso y el asunto se volvió preocupante. Nos contó que hacía más de una semana, en el mero centro de la ciudad, una mujer abordó el taxi. La señora le pidió que lo llevara a una colonia en las inmediaciones de la ciudad.
1:09:52 Esa es una de las colonias que cuenta con una mala reputación. Esos son lugares que ni de día ni de noche uno desea andar por esas colonias. Pero antes de que Arturo protestará, la mujer le puso unos billetes en su mano al ver esa cantidad, este pensó que hasta al mismo diablo llevaría a esa Colonia si le pagaban así de bien, la señora iba en una llamada con su celular, así que desde un inicio le dio la dirección. Pero a medida que avanzaba, comenzó a poner atención a la conversación de la señora. Hablaba de milagros, sólo se refería a ella.
1:10:37 En ningún momento hizo referencia que hablaba de algún santo o virgen. Fue hasta que casi estaba por llegar a la colonia cuando le preguntó nuevamente por la dirección. La mujer no quería dejar la conversación con la otra persona. Así que le entregó un panfleto en el que estaba la dirección. Era un sitio donde se le rinde culto a la santa Muerte. Fue en esos momentos que Arturo pensó que esa gente estaba loca por venerar a un montón de huesos. Al llegar a la dirección observó a todas esas personas que entraban en el recinto. Los miraba burlándose de ellos.
1:11:22 Aquí hago una pausa, pues la manera en que se expresó de ellos no fue la correcta. La señora le dio las gracias amablemente, pero lo escuchó cuando dijo que todos eran una bola de penitentes. Al creer que esa cosa era real, les llamó satanistas y los insultó. Molesta, la señora defendió a su niña blanca. Pero Arturo solo repetía las palabras que escuchó decir de otras personas al referirse a la santa Muerte. Como. Una religión adorada del diablo.
1:12:03 Ella solo le dijo que por haberla ofendido pagaría caro sus insultos. La mujer azotó la puerta mientras le recordaba su progenitora. Se dio cuenta que era mejor salir de ahí porque comenzó a señalarlo. Con aquellos que se acercaban a preguntarle que le había hecho al taxista, prácticamente huyó del lugar y mientras se alejaba se iba riendo, cosa que se arrepintió. Después, noches más tarde, comenzó a ver a una persona parada frente a su domicilio.
1:12:44 Se le hacía extraño ver a alguien tan alto de estatura. Lo raro era que mientras duraba y parado, los perros de la calle no dejaban de aullar. No le dio importancia, pues como no tenía problemas con nadie, se iba a trabajar en el taxi con la bendición de Dios y de su mujer. Pero las cosas estaban por cambiar, ya que sus noches tranquilas se comenzaron a ser inquietantes y después macabras. Su instinto le decía que eso que se le estaba manifestando era la santa Muerte.
1:13:25 Esta se le comenzó a aparecer dentro de su taxi. Las personas que iban a abordarlo se retiraban, horrorizadas del vehículo, se persignaban y otros le hicieron saber que traía la muerte consigo. Arturo estaba desesperado por la situación. Y ya no hallaba la salida del problema en que se había metido por burlarse de los seguidores de la santa Muerte, nos comentó que muy temprano por la mañana él y su esposa iría con una curandera para que le ayudaran con ese problema.
1:14:05 Mi padre le aconsejó que se fuera a su casa a descansar, que no era bueno andar con ese pasajero inusual por todas las calles de Torreón. Mi progenitor y yo lo vimos alejarse en su taxi y sí, yo les juro que traía a la santa Muerte como pasajero, ya ni de la cena nos acordamos. Esa fue La Última Vez que lo vimos porque a los 2 días Arturo falleció, el miedo hizo que le diera un paro cardíaco o en verdad la santa Muerte. ¿No le gustó sus malos comentarios hacia sus seguidores?
1:14:48 Mi padre en una ocasión comentó que estar en la presencia de la santa Muerte, para alguien que no es devoto de ella, puede llegar a ser una experiencia horrorosa, pues nunca se imaginan que este ser pudiera manifestárseles, pero también era muy probable que aquella señora le haya echado una maldición. Esto porque para ella lo que dijo Arturo en paz descanse. Era una ofensa. Sinceramente, solo el pobre Arturo es el que sabe la verdad, pero por desgracia nuestro amigo ya no vive para contarla yo por eso cuando una persona se sube al taxi, crea en la santa Muerte o en el mismo diablo los respeto.
1:15:37 Esto es por precaución y por miedo. Los muertos me acompañan. Basado en la anécdota del taxista Diego Navarro, uno se va haciendo de clientes durante el tiempo en que se trabaja como taxista. Soy taxista desde hace dieciseis años. Mi nombre es Diego Navarro. Tuve unos clientes muy recurrentes por alrededor de 5 años, pero hay clientes que es mejor no volver a saber de ellos, pero hay otros muy peculiares como los que conocí en el año 2013.
1:16:25 En un inicio don Patricio y Marcela me llamaban a la base de taxis para que los llevara al cementerio que se encuentra dentro de la ciudad. El matrimonio había tenido un hijo, pero por desgracia por una enfermedad en su sangre, falleció a la edad de 23 años. Ambos ancianos siempre iban a la tumba de su hijo una o 2 veces por mes. Debo aclarar que cuando yo los conocí visitaban más de seguido el cementerio una vez a la semana, pero conforme pasaban los años por la edad de ambos dejaron de ir seguido.
1:17:07 Había ocasiones que doña Marcela me llamaba al sitio y me pedía de favor que fuera a echarle una visita a su muchacho y que le dijera que esa semana no irían, pero que pronto lo harían en un inicio. Me sentía algo estúpido haciendo eso, pero con el tiempo me fui acostumbrando a las peticiones que me hacían. No dejaba la Tumba sin flores. Siempre le llevaba un ramito y le decía, hoy no pudieron venir, pero ya pronto así estuve por un tiempo, hasta que en una ocasión uno de mis colegas me dijo muy serio, ya dile al Muertito ese que esté en tu taxi, que se baje y se vaya a descansar.
1:17:58 Ese comentario me hizo estremecer, yo no veía a nadie dentro del taxi. Pero mi compañero me insistía que era mejor que llevara a bendecirlo algo nervioso, le pedí que me describiera al muerto cuando me dijo, rápidamente supe de quién se trataba. Era él el hijo de mis viejos amigos. No le quise decir nada a mi esposa porque luego comienza a decir que me hicieron brujería o cosas así. A la única que le conté fue a mi madre. Ella me dijo que quizás aquella aparición me quería dar un mensaje para los señores, pero la verdad no podía decirles que traía el alma de su hijo fallecido en el taxi.
1:18:48 Pasaron unos días y no sabía nada de ellos hasta que un sábado por la tarde me llamó Don Patricio para avisarme que su señora esposa había fallecido. En un inicio sentí feo porque debí haberles dicho lo de su hijo, pero la verdad me dio miedo. No sabía cómo tomarían ese comentario. En fin, me fui en mi taxi en el cortejo fúnebre y de regreso me traje a Don Patricio, quien comenzó a llorar con mucho sentimiento. La tristeza del anciano me contagió tanto que me puse a llorar con él. Agradecido Don Patricio por haberlo acompañado ese día al cementerio, se despidió cordialmente como lo hacía en cada viaje.
1:19:39 Quizás la tristeza y la soledad de no tener a su familia. Don Patricio falleció una semana después de que sepultamos a su esposa. Al no tener familia, la propiedad me la dejaron como herencia. Algo que les agradezco por esa bendición sin que me lo pidieran en el testamento. Yo hasta el día de hoy hago mis viajes en mi taxi al cementerio acompañado de mi esposa y mis hijas. Ellas le dicen abuelos y yo, en agradecimiento por su generosidad, siempre mantengo sus tumbas con flores y no hay un solo día en que no los recuerde a un trabajo como taxista.
1:20:26 Y aunque hay ocasiones en las que por las noches alguien que me haga la parada y mira hacia el asiento trasero y no se sube, sé que traigo a mis muertos de compañía y eso es mi indicador de que mi día de trabajo ha terminado. Las religiosas, basado en hechos reales por Alejandro Fresnillo. Relatos de taxistas como taxistas nos toca vivir muchas cosas extrañas, pero creo que la que sobresalió por mucho, al menos en mi caso, fue la de la aparición de un par de espíritus chistosos pero escalofriantes. Era un día normal de trabajo, empiezo a trabajar de madrugada y termino por ahí de las 2:00 o 3 de la tarde. Me conviene ese horario porque así le ayudo a mi vieja a cuidar la casa cuando ella se va a trabajar y los chamacos no se quedan solos.
1:21:37 Eran por ahí de las 3:00 de la madrugada, cuando al pasar por una calle del centro de la ciudad vi que un par de religiosas me hacían señas para que me detuviera. Se me hizo un poco extraño. Pero había recogido a clientes más raros, así que me acerque y les pregunté para dónde iban. Una de ellas habló y me dijo que necesitaba llegar a un convento de monjas enclaustradas, que estaba en la zona periférica del municipio. Me comentó que las perdonara por no mostrar sus rostros. Los tenían cubiertos por un velo, pero que era parte de sus votos.
1:22:27 Le respondí que no había ningún problema. Se subieron al transporte y para hacer más ligero el viaje les hice platica. Solamente una contestaba señalando el mismo argumento, que era parte de sus votos, el mantener silencio. Pero como en ese momento era necesario comunicarse. Pues ella sacrificaría el voto para poder llegar al convento. Era evidente mi curiosidad, de forma que les pregunté porque estaban fuera. A esas horas me dijo que era debido a que su hermana, la otra monja, había sido trasladada a su convento, pero por error, el taxi que tomaron de la otra central las había dejado ahí.
1:23:17 Y ellas no se dieron cuenta del domicilio equivocado hasta que era muy tarde. Les dije que se había equivocado mucho porque no tenía nada que ver el punto al que querían ir con el domicilio donde nos encontrábamos. Añadí que debían tener más cuidado porque había mucha gente mala. De hecho, hacía no mucho se había extendido una noticia en la Comunidad. De que un par de religiosas les habían arrebatado la vida por esos rumbos. Al parecer, un pervertido las privó de su libertad e hizo con ellas cosas horribles antes de quitarles la vida. Reflexioné demasiado tarde en que esas palabras quizá las asustarían, pero solamente la que sí hablaba me dijo que era cierto.
1:24:15 Y luego ambas guardar un silencio. No quise hacer la situación más incómoda, así que apresuré el viaje y puse música suave para que no se sintiera raro. El ambiente, el clima estaba extrañamente frío para hacer una noche de primavera. No llevaba suéter a la mano, así que me fui rápido al punto para luego sacarlo de la cajuela. Y ponérmelo encima casi podía ver mi aliento contra el parabrisas, cosa rara, porque antes de que subieran aquellas religiosas tenía bastante calor. Unos minutos después llegamos al punto donde ellas me comentaron que las dejara y en cuanto estacioné el vehículo noté por el espejo retrovisor que ya no había nadie. Era imposible que estuvieran bajando porque no nos detuvimos casi en ningún punto del camino.
1:25:19 Enseguida me puse a revisar la grabación de mi taxi y vi que durante todo el trayecto yo era el que había estado hablando solo como única prueba de la existencia de estas mujeres. Detrás de su partida quedó un pequeño Rosario fracante. Hecho de pétalos de rosas y una notita de periódico arrugado que describía el terrible crimen que les mencioné a las monjas a mitad del camino. Gracias por escucharme y quitarme un peso de encima. Sé que ustedes si me van a creer esta experiencia. El accidente, confesión por Florencio Juárez. Hoy les vengo a compartir un suceso bien extraño que me pasó en mi primer año al volante.
1:26:17 Ahora ya llevo más de 15 años trabajando en lo mismo. La verdad me encanta hacer esto porque nunca te aburres con todo y que de repente te saquen algún sustito o los vivos o los muertos. Estaba pasando por el periférico de Guadalajara. Cuando noté que había demasiado tráfico en pocos metros, descubrí que era debido a un accidente que se notaba bastante feo. Al parecer, un motociclista había chocado con un vehículo pesado y salió volando a su muerte.
1:26:57 No quise ver la totalidad de lo que sucedió porque me entra esgrima cuando veo ese tipo de. Cosas. Así que ignoré lo mejor que pude el asunto y minutos después vi a un pasajero que me pedía transporte a la orilla del periférico. Era un muchacho algo joven, se veía algo mareado, pero no es raro ver a la gente un poquito borracha por ese camino. De hecho, así pasa con casi todos mis clientes tenía puestas unas botas. Un pantalón de mezclilla y una camisa blanca, a lo que pude ver también una chamarra como de motociclista, enseguida hicimos plática, él iba para el rumbo de mi casa, estaba casi por terminar mi turno, así que me alegré mucho de haberlo subido.
1:27:54 Platicamos de cosas sin importancia de los resultados del último partido del Atlas. De que la afición estaba cañona. La crisis de salud, el Gobierno de todo un poco. Me caía muy bien el muchacho, así que le dije que no debería andar por esos lados tan de madrugada eran como las 4:30 de la mañana, porque luego se ponía bien peligroso por la zona, más si andaba medio tomado él. Se extrañó del comentario. Dijo que no estaba borracho, pero pues como se tambaleaba de a poquito, pensé que me estaba mintiendo, así que no insistí más en el tema. Puse música y coincidimos también en el tipo de ritmo que nos gustaba.
1:28:50 Así que iba. Pidiendo canciones y yo buscando en mi reproductor para ver si se encontraban en cada alto. En una de esas me voltea a verlo. Mientras el miraba lateral del auto, le había llamado la atención una hilera de niños que iban pasando de la mano rumbo a la escuela. Dijo con melancolía que tenía un niño como de esa edad me horrorizó verle la nuca, ya que por un instante toda esa parte la tenía hecha una especie de hoyo gigante. Básicamente le faltaba la parte trasera de la cabeza. No había forma de que una persona viva tuviera ese tipo de heridas.
1:29:37 Entonces fue que me cayó el 20 y comencé a unir los puntos. Era el motociclista fallecido como El Chavo accidentado en el periférico. Enseguida fijé los ojos en el camino y le dije que yo también tenía un par de hijos pequeños. Empezamos a platicar sobre los niños y demás. Iba sudando frío del susto, no volteaba hacia atrás. Trataba de que la voz no me temblará, pero era cosa casi imposible. Afortunadamente mi tormento terminó en el siguiente alto, que estaba solamente a una cuadra del domicilio que me dio. El hombre había desaparecido sin dejar rastro. No me extrañó lo que sucedió en lo más mínimo. Pues sé que muchos acontecimientos nos ocurren a los taxistas.
1:30:36 Buenas noches, flores para los muertos, basado en una experiencia real de Loreto Benavides. buenos días o noches a todos me gusta todo lo del terror. No sabía que a mí me iba a pasar una cosa así un día, pero como dicen a todos nos toca mi historia. Inicia una noche por ahí de las 11:00 o 12, cuando mientras pasaba cerca de un local de flores, subía un par de pasajeros a mi vehículo. Era una zona de venta de flores en mi ciudad. ¿Y el arreglo?
1:31:23 Que llevaba en las manos el muchacho que se subió al lado de un anciano hacía ver de forma evidente que era un regalo fúnebre. Cuando me dijo que se dirigía a una famosa funeraria de mi comunidad, no me quedaron dudas de que se trataba de una ocasión lamentable la que llevaba al par de pasajeros a ese punto. Dada la situación preferí no hacer plática, pero en poco tiempo. El anciano comenzó a decirle cosas a su hijo en un monólogo que se me hizo de mal gusto, que El Chavo no contestará.
1:32:03 Él solo iba viendo por la ventana a la noche. Le decía que era una pena que su madre hubiera muerto. Es verdad que ya tenía 80 años de edad, pero de cualquier manera la muerte nunca es grata. Enseguida parecía consolarlo. Le decía que seguramente su madre encontraría descanso pronto. Después de todo, ella había visto crecer y llegar a bien a todos sus hijos con la vida que se le dio. Siempre. Fue una mujer muy feliz, que tenía una sonrisa para todos, incluso en los momentos más grises, como cuando murió su papá. En ese instante pensé que quizás. Él era su tío abuelo o una cosa así, siguió comentando que su madre lo amaba bastante más porque era igual a su padre, como si fuera la copia de él cuando era joven, que no se sintiera mal.
1:33:06 Después de todos los muertos ya no se enteran de las cosas una vez que se van para el otro lado, pero si uno lo sigue lamentando, ellos continúan por acá dando lata. Soltó una risa que se me hizo extraña, puesto que era como una persona que sabe un secreto que no puede contar. El muchacho no reaccionaba ante sus palabras, de forma que el señor se cayó y sin antes pedirme que prendiera el radio en una estación de música clásica pero moderna, de esas que son canciones como de los años 50.
1:33:48 Al sonar el primer tono me dijo que esa era la canción favorita de él y su esposa se puso a tararear la canción de forma alegre. Al escuchar los acordes, el joven SUSPIRÓ y dijo, por lo bajo era su favorita, más para sí mismo que para que alguna persona lo escuchara en poco tiempo. Después de eso llegamos al destino. El chico pagó, el anciano se despidió de mí y bajó detrás del muchacho. Estaba contando el dinero cuando me di cuenta de que el chico me había dado un billete de 200 pesos de más, de forma que le llamé a gritos y cuando regresó me agradeció por la buena acción. Me salió del corazón darle mi pésame. Él me preguntó extrañado, que cómo sabía que era su mamá la que había fallecido.
1:34:48 Le expliqué que el caballero que lo acompañaba había discutido eso en el taxi, que no quería meterme en lo que no me importaba. Pero consideraba correcto darle mi pésame por la situación. El joven pidió que describiera al señor, lo hice y entonces él soltó unas lágrimas discretas. Dijo que era su papá, pero que él había fallecido 2 años antes. Me quedé Boquiabierto. El chico se fue tan rápido como pudo a la funeraria y yo partí en la noche con más preguntas que respuestas sobre lo que pasó una dama galante basado en una experiencia. Real.
1:35:41 Saludos a todos, no quiero dar mi nombre ni detalles de mi trabajo, lo que me pasó es una cosa vergonzosa, pero como a todos, me gustaría que se escuchara mi confesión para que se prevengan de hacer lo mismo que yo. Era un día de trabajo cualquiera, usualmente ando por las zonas rojas de la ciudad, como ahí hay muchos antros de diversión, pues uno agarra más pasaje. Sobre todo los fines de semana. Pues bien, en esa ocasión pasé cerca de un motel con muchas chicas de la vida galante, dispuestas con sus mejores y más provocativas ropas listas para atraer clientes. De entre ellas.
1:36:31 Una que iba saliendo del motel me hizo señas para que las subiera y yo con gusto lo hice. Debo confesar que me ganó el morbo. Tenía unas piernas de infarto seguidas por unas caderas hermosas y cintura estrecha, cuerpo de tentación. Me pidió con voz amable que la llevara a un domicilio en otra zona de la ciudad donde las rentas son baratas. Como soy bastante platicador, comencé a preguntarle a qué se dedicaba. Aunque era un poco obvio, me daba curiosidad ver que me contestaría. Ella me confirmó que era mujer de la vida galante, la cariñosa que justo en ese momento había terminado con un cliente que le había pagado una buena cantidad de dinero y por eso se iba a retirar temprano del trabajo.
1:37:31 Se sentía un poco mal y ya quería irse a descansar. Le pregunté si le gustaba su trabajo, a lo que ella, sin tapujos, me dijo que le encantaba ser el centro de atención de los hombres y aunque era un trabajo bastante matado y arriesgado por los locos que andan sueltos, le encantaba que le pagaran por tener relaciones, dijo, burlándose que a ella le daban dinero, por lo que otras regalaban. Ambos nos reímos de la ocurrencia. Luego le seguí preguntando de qué hacía y cómo que ella me agarró la onda enseguida, porque la plática comenzó a subir de tono. Francamente, yo hasta ese momento era un hombre muy lujurioso.
1:38:25 Así que no me fue. Difícil que me empezara a fijar en lo bonito de su piel. En esos ojos que brillaban con las luces de otros autos, me preguntaba A qué se abrían sus labios. No resistí la tentación. En un punto de la conversación le propuse que me pagara el viaje de otra forma. Ella comenzó a reírse de buena gana diciendo que estaría bien. Para eso estaba el cuerpo. Nos desviamos de la ruta a unas calles poco concurridas.
1:39:05 Era mi fantasía hacerlo en mi propio taxi, de forma que vigilé que no hubiera nadie cerca del callejón en el que me estacioné. Me pasé al asiento trasero y comenzamos a besarnos. En ese momento casi se me baja la excitación porque tenía el cuerpo frío y un aliento de los 1000 demonios. Pero pues el resto de la chica estaba bien, así que me dije a mí mismo que si no la besaba, las cosas estarían a gusto. Seguimos con los movimientos que el cuerpo manda. Para este tipo de. Situaciones y cuando ya le tenía la falda por la cintura, uní mi carne con la suya en ese instante, pese a la protección que me había colocado.
1:39:56 Sentí un frío sepulcral, entrar por mi parte noble era como si se me fuera la vida por. Ahí. Enseguida noté que las manos de la mujer se me apretaban más a la espalda y con las piernas trataba de hacer lo mismo. Me espanté tanto que sentí que se me bajó. Ya saben que de forma que cuando no tuvimos más contacto me miró a los ojos. Ahora su rostro estaba transformado en la estampa de la muerte y trato de besarme con la cara cadavérica. Tuve que forcejear mucho para zafarme de ese brazo mortal y tuve que salir del taxi sin camisa y tratando de subirme los pantalones.
1:40:44 Corrí un par de cuadras antes de darme cuenta que todas mis cosas estaban en el vehículo. Así que casi sin ropa y con mucho miedo, regresé. Afortunadamente la presencia ya no estaba en el lugar y pude recuperar. Todo. Inmediatamente me fui a mi casa a bañarme con agua caliente, como por 1 hora después de este acontecimiento, trato con respeto a todas mis pasajeras de la vida fácil y ni les hago mención de otros métodos de pago en sus viajes. Espero que este relato haya sido de su agrado. Muchas gracias por escuchar.
1:41:30 Espero que el video del día de hoy haya sido de su agrado. Antes de retirarme, quiero enviar. Saludos para alma yadira el melchor Sánchez, saludos para Enrique Jesús también. Saludos para estrella carmesí. Un saludo muy especial para rosana gomar. Saludos para Francisco. También un saludo muy especial para giselle DOM 522 y finalmente, saludos para Marian Lun. Si quieres un saludo, házmelo saber en la caja de comentarios me despido no sin antes desearles dulces pesadillas. Buenas noches y hasta la próxima.
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