Dec. 27, 2025

10 HISTORIAS de TERROR de MILITARES (Maratón) INFRAMUNDO RELATOS

10 HISTORIAS de TERROR de MILITARES (Maratón) INFRAMUNDO RELATOS
10 HISTORIAS de TERROR de MILITARES (Maratón) INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
10 HISTORIAS de TERROR de MILITARES (Maratón) INFRAMUNDO RELATOS

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Muy buenas noches, trasnochadores…Les habla Inframundo. Hoy abrimos un archivo especial: seis historias reales de taxistas mexicanos que jamás habían sido contadas. Testimonios de carretera, encuentros inquietantes y noches que marcaron la vida de quienes las vivieron. Ponte cómodo… la oscuridad empieza aquí.

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido exclusivo. Muy buenas noches, queridos trasnochadores esperando se encuentren muy bien todos aquellos que nos escuchan día con día o mejor dicho, noche con noche o ya de madrugada. Estas historias son para TI, para que te distraigas un poco. Si eres guardia de seguridad o vas manejando en Tu Tráiler, eres Uber. Espero que este maratón sea de tu agrado. Estas historias de militares te dejarán los pelos de punta, pues ellos viven cosas verdaderamente aterradoras, sin más.

0:46 Aquí comenzamos. Guardia nocturna basado en la anécdota de Brian marroquí. Lo que les voy a contar sucedió en el año de 1987. Ya para ese tiempo las cosas con el crimen organizado se estaban poniendo de color de hormiga. No había tanta información como la hay ahora. Mi nombre es Brian Marroquín. Aunque esas noches desaparecieron muchos compañeros.

1:32 Sólo diré sus apellidos y la ubicación me la reservo. Esa noche. El viento de la Sierra Silbaba entre los árboles mientras me preparaba para una noche más de guardia después de 7 años en el ejército. Había aprendido a soportar las inclemencias del clima, así como la soledad de estas noches, pero en este lugar algo era diferente. Todos lo sentimos cuando llegamos al mediodía. Los otros soldados evitaban hablar de ello abiertamente, pero todos sabíamos que había algo siniestro en esos bosques. Mirábamos hacia Los Pinos.

2:16 Se observaba que en un lugar en específico pareciera que algo no saldría y ni una chance nos daría de abrir fuego. Las historias sobre las brujas de la Sierra circulaban entre nosotros desde que pasamos hacía 2 días * 1 pueblo. Se decía que estas criaturas seducían a los hombres con su belleza y encanto, llevándolos a desaparecer sin dejar rastro. Al principio no di crédito a esas historias. Pensé que eran simples leyendas, cuentos para asustar a los nuevos reclutas, pero pronto me di cuenta de que había algo más.

2:59 La primera vez que vi una de esas sombras fantasmales estaba de guardia en una colina que dominaba el campamento. La Luna llena iluminaba el paisaje, pero de la nada comenzaba a bajar la niebla. Tan densa que no se podía ver ni a 2 m de dónde estábamos. Pero entre la niebla se podía ver una. No les puedo asegurar que en esos momentos parecía una persona. Pues está no lo parecía. De repente, una de esas sombras pareció moverse por sí sola, deslizándose entre los árboles.

3:41 Con una rapidez imposible para una persona barbadé, convencido de que mi mente me estaba jugando una mala pasada. Pero la sombra seguía ahí, avanzando hacia mí. Mi corazón hacía con fuerza mientras trataba de mantener la calma. La sombra se detuvo a unos metros de donde estaba y entonces, sin previo aviso, desapareció en el aire. Sentí un escalofrío, recorrerme la espalda, pero mi instinto me decía que no estaba solo. Fue entonces cuando escuché mi nombre. Al principio pensé que era uno de mis compañeros, pero la voz era clara, volvió a llamarme sólo para darme cuenta de que era una mujer. Me di la vuelta rápidamente, pero no había nadie. El silencio nocturno parecía más denso de lo normal. Trate de concentrarme en mi deber, pero no pude sacudirme la sensación de que algo me estaba observando. No fui el único en experimentar estas cosas. Esa noche, uno tras otro, mis compañeros de guardia comenzaron con historias similares, sombras que se veían acercándose y de repente desaparecían.

5:08 Voces que los llamaban por su nombre, susurros que parecían venir de todas partes y de ninguna. La atmósfera en el campamento se volvía tensa y muchos comenzaron a evitar las guardias nocturnas alegando enfermedades o lesiones, pero aclarar que esto sucedió mientras estábamos en lo alto de la Sierra una noche, mientras estaba solo en mi puesto. Sentí un cambio en el aire, una ráfaga de viento helado me golpeó y antes de que pudiera reaccionar, fui derribado al suelo por una fuerza invisible.

5:49 Sentí algo, aferrarse a mis piernas tirando de mí con una fuerza inhumana. Traté de gritar, pero el sonido se ahogó en mi garganta. Luché con todas mis fuerzas. Arañando el suelo y aferrándome a las raíces y rocas que sentía cuando me arrastraban lo que fuera, que me estaba arrastrando, no cedía. Y fue entonces cuando sentí un dolor agudo en mi pierna, lo que me había sacado del campamento, me soltó repentinamente. Desapareció tan rápido como había aparecido, dejándome jadeante y aterrorizado.

6:34 Sentía el temblor de mi pierna herida. El dolor me dio una chispa de adrenalina y con un último esfuerzo logré levantarme y retroceder hasta un claro iluminado por la Luna, solo para darme cuenta que me aparecieron marcas de arañazos profundos, como si de una carga invisible me hubiera herido. Volví al campamento. Ya me estaban buscando. Al verme herido me llevaron donde estaba el médico al ver las marcas. Estos eran de arañazos, sus miradas eran escépticas.

7:16 Me hicieron entender que nadie podía creer y comenzaron a preguntar qué había sucedido. A pesar de las pruebas visibles en mi piel, pensaron que había sido atacado por un animal o que había tenido un accidente. No podían o no querían aceptar lo que les conté. Las guardias nocturnas se convirtieron en un suplicio, una lucha interna entre mi deber como soldado y el terror que me invadía por tener que pasar por lo mismo o lo que haya venido a por mí. Algo que consiguiera por fin llevarse a su presa.

7:58 Mis compañeros comenzaron a notarlo también. Algunos hablaban de figuras femeninas que aparecían en sus sueños, mujeres de belleza sobrenatural que los llamaban desde el borde del bosque. Otros mencionaban la sensación de ser observados, incluso cuando estaban rodeados de amigos y compañeros. La paranoia se extendió por el campamento entre todos nosotros, un joven recluta Castro. Desapareció una noche, lo encontraron días después o lo que quedaba de él. Su cuerpo estaba destrozado, como si hubiera sido víctima de una fuerza brutal y despiadada.

8:44 La investigación oficial concluyó que había sido atacado por un animal salvaje, pero todos sabíamos que había algo más, las Brujas de la sierra, esas entidades oscuras que. Habitaban nuestros temores más profundos. Se habían cobrado otra víctima. Con el tiempo mi actitud cambió de escepticismo a aceptación resignada. Las marcas de mi pierna eran horribles. Cuando bajamos pasamos por la casa de un curandero. Este al vernos pasar, parecía que sabía lo que habíamos vivido en aquel bosque. Tiempo después empecé a llevar desde un Rosario hasta medallas. De cuántos santos y vírgenes compraba. También rezaba antes de cada guardia, buscando cualquier protección que pudiera encontrar. No podía dejar que el miedo me dominara, pero tampoco podía ignorar la amenaza de que me acecharan en la oscuridad. Pasamos varios meses en la sierra. Hasta que nos movilizamos a otra zona. No fue pronto, pero al año siguiente nos enteramos de la desaparición de varios compañeros. El doctor Fernández, quien me atendió aquella noche, este se encontraba atendiendo a un herido. Al parecer pudieron quitarle la

10:14 presa, que era una bruja, la cual se lo quiso llevar a los días, regresó por él. Y se llevó consigo también al doctor. Hace años que ya no estoy en el ejército. Tuve otras experiencias que me gustaría compartir más adelante con todos ustedes. Gracias por escucharme las tierras del diablo basado en una anécdota real. Mi nombre es quiro, soy militar y esta es mi experiencia. En esa ocasión nos trasladamos a un sector fuera de la ciudad, un lugar que todos conocían como las tierras del diablo. Las historias sobre ese lugar habían circulado durante años aquellos que se aventuraban.

11:16 En sus confines jamás volvían a ser vistos, aunque muchos de nosotros las considerábamos simples leyendas, historias para que las personas no se acercaran. Pero somos militares entrenados para enfrentar cualquier amenaza. Pero nada nos había preparado para lo que encontraríamos en ese lugar. El viaje comenzó al amanecer. Cuando el sol apenas se asomaba en el horizonte, las órdenes eran claras. Debíamos asegurar la zona y establecer un puesto de vigilancia mientras nos adentrábamos en el territorio.

11:57 El paisaje se volvía cada vez más inhóspito. Los árboles eran altos y retorcidos. Había claros en la zona un sitio donde una vez fue un lago. Ahora seco por las sequías de varios años. A medida que avanzábamos, el silencio se volvió bastante raro. No había rastro de vida, ni el canto de los pájaros, ni el zumbido de los insectos, solo el sonido de nuestros propios pasos y el crujir de las ramas bajo nuestras potas era como si la misma Tierra estuviera muerta.

12:38 ¿Esperando a algo o a alguien? La primera señal de que algo no estaba bien llegó al mediodía. Nos detuvimos para descansar y comer algo. De repente, uno de mis compañeros, un soldado de nombre Juan Carlos, comenzó a mirar fijamente hacia el bosque como si hubiera visto algo. Nos acercamos a él. Pero no logramos sacarlo de su estado de trance. Sus ojos estaban vacíos, como si su alma hubiera sido arrancada de su cuerpo. Traté de sacudirlo, pero fue en vano.

13:21 Juan Carlos cayó al suelo inerte y en ese momento escuchamos un grito desgarrador proveniente de la espesura del bosque. Era de dolor y furia que nos heló la sangre sin perder tiempo. Levantamos a Juan Carlos y continuamos nuestro camino, pero el miedo ya había envenenado a nuestro Grupo. Eso fue extraño, ya que ninguno de los demás soldados se había retirado de la zona en la que acamparíamos. No hubo ninguna orden de salir a buscar a la persona que había gritado sobre nosotros.

14:07 Los árboles formaban una especie de cúpula natural, bloqueando casi toda la luz del sol mientras instalábamos las tiendas y preparábamos las posiciones de vigilancia. Sentíamos como si cientos de ojos invisibles nos observarán. Desde la oscuridad, esa noche el ambiente se volvió aún más pesado. El aire estaba cargado de un olor a sulfato sulfuroso, como si el infierno mismo estuviera respirando sobre nosotros. Mis compañeros y yo intercambiábamos miradas nerviosas, sabiendo que algo terrible estaba por suceder. Fue alrededor de la medianoche cuando el primer soldado desapareció.

14:57 Justamente Juan Carlos, estábamos de guardia cuando escuchamos un ruido sordo proveniente de la periferia del campamento. Uno de los nuestros. Javier fue a investigar, pero nunca más se regresó. Encontramos un rifle tirado en el suelo, pero no había rastros de él. La desesperación comenzó a instalarse entre nosotros. La noche avanzaba lentamente y cada minuto se sentía como una eternidad. Los sonidos extraños continuaban y nuestras mentes comenzaron a jugarnos trucos. Veíamos sombras que se movían en la oscuridad y las formas indistintas parecían acercarse y alejarse. En verdad, no sabíamos si era real o sólo nuestra imaginación. Entonces lo vi.

15:56 Una figura alta y esbelta, con ojos rojos brillantes entre los árboles. Su presencia era imponente. A pesar de estar retirada de nosotros, sentí un miedo apoderándose de mí. Sabía, sin lugar a dudas que estábamos frente al mismísimo Innombrable. Traté de levantar mi arma, pero mis manos temblaban tanto que era inútil. Los demás soldados estaban en un Estado similar, paralizados por el terror. De repente, la figura se desvaneció y el aire se llenó de un silencio absoluto. Nadie se movió ni habló.

16:42 Fue como si el tiempo mismo se hubiera detenido. Finalmente uno de mis compañeros, Zazueta. Logró reunir el valor suficiente para sugerir que abandonáramos el campamento y regresáramos a la base, pero incluso esa simple decisión parecía ser imposible de llevar a cabo. Con el primer rayo del sol recogimos nuestras pertenencias y comenzamos a marchar de regreso, pero ya no éramos los mismos. Algo de nosotros había cambiado. Las historias sobre las tierras del diablo ya no eran simples historias, ya no. Para nosotros, al parecer, todo era una realidad aterradora. Quizás no era nuestro momento de morir o fue una manera de decirnos que nos esperaba algo peor si seguíamos avanzando por esas tierras del diablo, sin lugar a dudas. Esas personas hacen todo lo posible para resguardar sus territorios, hasta invocar al mismo diablo. De ser posible, las tierras del innombrable siguen ahí. Militares entran y salen, algunos regresan, otros no. Esta no ha sido la única experiencia de sucesos como el que les conté, así que tampoco ha sido la última. Aún sigo en el ejército.

18:15 Espero poder contarles otras experiencias muy buenas noches a todos, la maldición de la cueva sagrada, basado en la anécdota del militar Elías baldomero, muy buenas noches, comunidad de Inframundo. Mi nombre es Elías Baldomero. Y fui militar en México. Lo que les quiero contar es sobre mi experiencia que tuve al servicio en algunos años, que estuve en el ejército. Esto ocurrió a los 3 años.

18:56 Como soldado no puedo dar muchos detalles al respecto, pues aún en estos días varios de mis antiguos compañeros están en la milicia, sólo les diré que nos adentramos en la sierra. Que al parecer es el lugar ideal para la maña. Desde que ingrese al ejército escuchaba comentarios sobre enfrentamientos con situaciones sobrenaturales, de criaturas de Formes y nahuales sombras que parecían tener vida y que. Arrastraban a los soldados a mitad de la noche y estos jamás se les volvía a ver con vida. No dejaban rastro alguno, se les daba debajo en el cumplimiento. En un inicio creí que sólo lo decían para asustar a los nuevos ayudas, pero no pasó mucho tiempo para darme cuenta que no sólo eran leyendas ni cuentos inventados. Porque todo cambió en aquella misión que les comenté al principio, cuando eres soldado no recibes muchas explicaciones. A veces el temor de no saber a qué te vas a enfrentar puede meterse en la mente de algunos hombres. Y eso trae consigo el miedo, más en este tiempo en que a ciertas personas.

20:27 No les interesa acabar con aquellos que se oponen Asus negocios y arrebatan la vida diestra y siniestra. Era el mes de octubre cuando llegamos al primer campamento, al día siguiente patrullaríamos la zona y para mi mala suerte me tocó estar en ese grupo. Llegamos a lo más alto de la sierra y a lo lejos se veían unas cuevas. El teniente enríquez nos dijo que en una de esas cuevas se escondían aquellas personas que andábamos buscando mientras avanzábamos, sentía esa sensación de ser observado en una de esas ocasiones, que el presentimiento de estar en el lugar equivocado y que uno desea no estar ahí.

21:20 Es así como me sentía, como si algo malo fuera a pasar. Mi deseo de huir y desertar crecía a medida que avanzábamos. Ojalá y le hubiese hecho caso a ese sexto sentido y haber huido de allí. Los crujidos de ramas bajo nuestras botas y el correr de un arroyo cercano nos mantenía alertas por si no se emboscaban, pero no había ni una sola alma por ese sitio. La expedición había comenzado sin incidentes, aunque había algo en el ambiente que no me gustaba, algo que no podía explicar.

22:05 Los habitantes de las aldeas cercanas se mostraban inquietos cada vez que veían pasar a los soldados y cuando nosotros lo hicimos nos miraban como si ya estuviéramos muertos. Sus miradas huidizas y las plecarias que decían en su lengua nativa eran imposibles de ignorar. Parecían temer algo más que a la maña que andaba por esas tierras. Nos acercamos a un claro oculto tras una densa pared de follaje donde yacía lo que a primera vista parecían montones de escombros, pero no eran simples piedras. Eran artefactos, esculturas y piezas de rituales. Algunos parecían representaciones de dioses olvidados, otros eran objetos cuyas formas sugerían un uso ceremonial y era un hallazgo asombroso, y su preservación, si lo pensaba desde el punto de vista histórico, resultaba sorprendente.

23:16 Eso no tenía nada que ver con lo que le habían dicho al teniente Enríquez. Había desde vasijas, cráneos, huesos, unas jarras que después me enteré que eran urnas y colgantes con alguna imagen diferente. Llamó mi atención unos caracoles, estos por sus tamaños y formas. No había visto ninguno así en mi vida hasta ese momento. Su entusiasmo tenía algo que no me gustaba, una avidez que pronto quedó clara. Había descubierto un recipiente tallado con precisas figuras en espiral. Al principio el teniente lo observó con admiración, pero luego sacó un cuchillo y con un golpe brusco partió el objeto en 2.

24:11 Yo no me atreví a decir nada, al igual que mis compañeros. El teniente derramó el contenido como si de Tierra se tratara. En eso se escuchó a uno de los soldados que gritó que se detuvieran. El teniente Enrique salió para ver de qué se trataba. Yo estaba casi a la entrada de la Cueva. De reojo. Vi como 3 de los soldados tomaron unos de los objetos y se los aguardaron. Yo no tomé. Nada de lo que ahí se encontraba. Sin embargo, cometí la imprudencia de tocar lo que se encontraba en el interior del objeto que había quebrado el teniente. Este era viscoso y se sentía como si fuera aceite. Tenía un extraño olor que hizo que me mareara y me doliera la cabeza cuando llevé mis dedos a la nariz para olerlo allí afuera había un grupo de personas.

25:13 Estaban molestos porque nos encontrábamos ahí, trataron por todos los medios de que nos fuéramos y dejáramos lo que estaba en esa cueva, ya que era sagrada. Pero el teniente tenía órdenes diferentes a las que ese grupo de campesinos le trataban de dar. Me hice muchas preguntas referentes a estas personas. ¿Qué tanto de terreno les pertenecía de esa parte de la Sierra? Por último, le dijeron al teniente que se atuviera las consecuencias de lo que podríamos despertar. Ojalá y el teniente no hubiera sido tan arrogante y hubiese dado la orden de derrumbar la entrada de la cueva y nos retiráramos.

26:02 De ahí un primer grupo se quedó resguardando la entrada. Por si esas personas regresaban por la noche, a pesar de tantas advertencias, el teniente era muy soberbio. Se decía que estaba escalando a ser uno de los grandes detrás del ejército, pero para mí esa no era la manera. Esa noche me fue difícil de conciliar el sueño. Lo bueno es que no me tocó hacer la guardia. Serían alrededor de las 3:00 de la madrugada. Cuando pude dormir un rato, pero lo que me esperaba en la noche siguiente, nadie se lo creería. Nadie lo imaginaba.

26:45 Fue entonces cuando la primera de las desgracias comenzó a rondarnos. La niebla era densa. Esa noche tan pesada que parecía una manta húmeda, cubriéndolo todo. Mis ojos ardían por el cansancio. Pero no podía dormir. A mi lado estaba Orlando, quien estaba sentado al borde de un tronco, con la mirada fija en un punto. Había algo que lo mantenía alerta, pues se notaba en la rigidez de su cuerpo. Al principio no le di importancia, ya que en esos 3 días de largas guardias y la constante tensión nos habían hecho más susceptibles.

27:31 A ver cosas donde no las había, pero Orlando no parpadeaba. Sus ojos parecían ver a través de la neblina como si hubiera algo que nosotros no podíamos. Intenté seguir en la dirección de su mirada, pero todo lo que había era la neblina, nada que pudiera explicar porque Orlando seguía allí mudo, como petrificado. El resto de nosotros intentaba ignorarlo, pero yo sentía un nudo creciendo en mi estómago y entonces sucedió. Orlando se levantó. Fue un movimiento lento, como si algo lo estuviera guiando desde la niebla. Mi corazón se aceleró al ver dar el primer paso. Quise detenerlo, pero algo me paralizó. Había algo en el ambiente.

28:26 Visible que nos acechaba en la oscuridad de la noche y entre la niebla, Orlando siguió avanzando paso tras paso y Martín le llamó por su nombre, pero éste hizo caso omiso y lo vimos desaparecer. Un instante estaba allí. Y al siguiente, la niebla se lo había tragado por completo. Todo quedó repentinamente en silencio. Era como si el mundo entero. Pareciera detenerse. Nos quedamos mirando el. Punto donde lo habíamos visto por última vez. Ninguno de nosotros era capaz de comprender lo que había ocurrido.

29:08 Quise convencerme de que volvería, que lo escucharía, reír o maldecir por habernos hecho una mala broma. Pero no fue así. Pasaron unos 10 minutos. Aunque para mí fueron horas. La oscuridad y la niebla. Empezó a disiparse con el amanecer, pero Orlando no regresó. Salimos a buscarlo, pero no había rastro de él. Era como si la niebla se lo hubiera llevado con él. El teniente enríquez. Dijo que el soldado Orlando era un desertor y eso traería graves consecuencias. El.

29:49 Siguiente en perderse. Fue Martín. Exactamente el día que llegaron los antropólogos para llevarse todas aquellas reliquias que estaban en la cueva, las órdenes eran que nos quedáramos cerca para estar vigilando. No fuera que aquellos brujos regresarán con una multitud de personas y tratarán de retener a los arqueólogos para que no se llevaran las reliquias. Eso iba a tomar tiempo para terminar de sacar y empacar los objetos. Yo estuve por todo ese día. Serían alrededor de las 6:00 de la tarde, cuando llegó el relevo. Ellos pasarían la noche con esas personas, así que regresamos al campamento. Martín fue el.

30:35 Primero en separarse, aunque sólo por un instante, hizo una seña breve y se deslizó hacia el claro cercano para hacer del baño. No había razón para alarmarse. Era algo rutinario. Sin embargo, algo en la forma en la que desapareció entre los arbustos me hizo tensar los músculos. Me quedé observando la zona donde había entrado con los oídos, atentos a cualquier sonido que rompiera el silencio. Pasaron unos segundos los que me parecieron eternos. Los otros 3 compañeros preguntaron por él. Y les indiqué que estaba con sus cosas, pero Ricardo me dijo que ya tenía mucho tiempo de haberse ido. Estábamos por llamarlo cuando escuchamos un ruido seco, algo que no logré identificar como el trujir de las ramas, pero diferente.

31:34 Me acerqué sintiendo. El pulso a acelerarse sin razón alguna, los otros también lo sintieron. Nos movimos juntos como una sola entidad, avanzando hacia donde Martín se había ido. Al llegar, todo lo que encontramos fue caos. Las hojas y la Tierra estaban revueltas como si alguien no hubiera sido arrastrado por algo. Solo un agujero se había en el suelo oscuro y profundo, tragándose la poca luz que lograba filtrarse entre las ramas. Llamé a Martín Desesperado, pero no hubo respuesta. El silencio, regreso más pesado que nunca.

32:16 Nos acercamos al borde. Del agujero con precaución, la Tierra cedía fácilmente y el aroma de humedad y podredumbre manaba de sus profundidades. Intentamos buscarlo alumbrando con una de las linternas y llamándolo. Pero solo nos devolvía un eco vacío y perturbador. Marcos corrió al campamento y llegaron varios compañeros con él y alguno de los arqueólogos. Ninguna cuerda fue. Suficiente para alcanzar el fondo. Era como si aquel pozo no tuviera fin. Entonces la vimos una bota, una sola bota de combate.

33:02 Enterrada parcialmente entre el barro era de Martín. Algo lo había arrastrado hacia ese hueco de la Tierra y sólo había dejado ese rastro. Ninguno lo dijo en. Voz alta pero todos entendimos que no había forma de traerlo de vuelta. Aquello que se lo había llevado no era algo que quisiéramos averiguar. Retrocedimos lentamente, sin apartar la vista del agujero, el aire se sentía más pesado, como si aquel lugar mismo estuviera vivo y respirara nuestra angustia. Se dio la orden de. Regresar Asus puestos Martín fue mi compañero por varios años. El saber que ya no estaba con nosotros me ocasionó un nudo en el estómago.

33:55 No. Dijimos nada durante. El camino de regreso pero la ausencia de Martín era algo que no podía ignorar, primero Orlando y ahora Martín. No quise decir nada. En esos momentos, pero eran los que habían tomado algo de aquella cueva. Al llegar al campamento miré al teniente, a enríquez, a Ricardo y a Marcos. Yo miré mi mano. Y esta tenía un aspecto áspero, tenía unas grietas en ella toda la noche. No pude dormir la mano me dolía horriblemente. Ya por la mañana no tenía buen aspecto, estaba hinchada y de las grietas supuraba sangre, mi mano apestaba como si está se estuviera pudriendo.

34:48 Ni con. El medicamento que. Me puso el doctor del campamento, se me desinflamaba. Cada hora que pasaba era insoportable. El dolor para las 3:00 de la tarde ya me dolía hasta el codo y mi brazo también estaba hinchado. No había medicamento alguno que me calmara el dolor. Ya por ese momento el dolor era insoportable. No me da vergüenza decirlo, pero lloraba como un chiquillo. Me tuvieron que sacar del campamento y me trasladaron al hospital militar. Ahí estuve alrededor de 6 meses. El estado de mi brazo era inquietante, me.

35:28 Preguntaron qué había. Tocado mientras estaba en esa sierra, les dije que nada, pero recordé aquel líquido que estúpidamente palpé el dolor era tan insoportable que en 2 ocasiones intenté cortármelo yo mismo. Me tuvieron que mantener. Sedado y amarrado a la cama del hospital, ya había pasado un año desde que salí de aquella sierra, afortunadamente no perdí mi brazo, pero si me dejó estragos que con ese problema me tuve que dar de baja. Ya no tenía el pulso. Como antes, como aquel año anterior que estuve en la Sierra, me mandaron a otro sitio, en esta ocasión a Guerrero Negro.

36:17 Ahí me enteré que al teniente enriquez le habían volado la cabeza con varios tiros. Esa misma noche que me habían sacado del campamento, Marcos se había vuelto loco. Gritaba que veía espíritus que estaban enojados porque se estaban llevando sus objetos sagrados. Marcos sacó el arma y comenzó a disparar a diestra y siniestra. El teniente intentó quitarle el arma, pero al acercarse Marcos se lo miró como uno de esos espíritus. Pues no estaba conectado. Con la realidad no distinguía lo que era verdad de su miedo con lo que veía realmente.

37:04 Al dispararle al. Teniente y volarle la cabeza se le echaron encima, pero no sólo eso. Marcos tenía una fuerza que ni entre 5 de ellos podían someterlo hasta que el médico le inyectó un calmante. Hasta la fecha está internado en un hospital psiquiátrico. O eso es lo que dicen. Creo que ya le quitaron la vida. Solo les gusta mantener el perfil bajo. Me di de baja en el. Ejército con las pesadillas de aquellos años. Supe que Ricardo también se había retirado del ejército y fui a buscarlo para saber si él también había tenido alguna experiencia fuera de lo común, pues aquellos que tuvimos contacto con aquellas reliquias estábamos malditos. Ricardo vivía en Zacatecas, en una ranchería que perteneció Asus padres.

38:02 Ricardo parecía que había envejecido muchos años. No era aquel joven que había conocido en el tiempo que no lo había visto. Su cabeza estaba cubierta de tantas canas, un rostro sin expresión alguna en su mirada había miedo. No me reconoció al momento hasta que le dije su nombre. Ricardo sonrió y me reconoció en ese instante. Me preguntó si sabía lo sucedido a nuestros compañeros. Le contesté que sí. Le mostré las marcas que habían quedado en mi mano y mi brazo. Él me dijo que había tomado una flecha diobsidiana, pero la devolvió justamente antes de que la entrada de la Cueva se viniera abajo. 2 de los arqueólogos quedaron dentro con la maldición que había en la Cueva antes de que sucediera eso. Él vio a Martín o lo que quedaba de él, pensó. ¿Que había podido?

39:05 Salir de aquella madriguera donde había sido arrastrado, se acercó a él y se dio cuenta de que no era Martín, era lo que quedaba de él. Su cara estaba mordida por algún animal desecha. Le hacía falta una de sus manos. En una de sus piernas se le veía el hueso, ni hablar de que tenía las tripas por fuera. Y las venía arrastrando. ¿Lo que veía? Parecía sub real, nadie más lo hacía. Sólo él le dijo que se fuera a descansar, que fuera a la luz, que él se iba a encargar de rezarle y de ser posible, mandarle a hacer misas para que su alma descansara y no anduviera penando.

39:54 Martín, apenas en sus zurros, le dijo que regresara lo que había tomado la cueva estaba maldita, así como todo lo que ahí se encontraba. También le dijo que la entrada estaba por derrumbarse y si no dejaba la flecha, su final iba a ser peor. Tuvo que. Correr para. Dejar el objeto solo lo dejó caer tan rápido como ingresó, salió corriendo. Después de eso, todo se vino abajo, una roca alcanzó a golpear su hombro y fue lo suficientemente pesada para dislocarlo. Él estuvo presente.

40:36 Cuando Marcos le disparó al teniente me aseguró que no había visto que enriques tomará algo yo le. Dije que. No lo había hecho, pero destruyó una de las vasijas, yo tomé ese líquido de su interior. Por eso tenía así mi brazo. Ricardo me dijo que mejor buscará ayuda, pues aún tenía la maldición conmigo. El buscó ayuda. Sus padres los llevaron a catemaco. Nunca es. Tarde para quitarte una maldición, aunque se viva con las consecuencias que quedan, pues es algo que no se llega a quitar el 100%. Ricardo, al igual que yo, tiene pesadillas recurrentes, pero afortunadamente las mías no son como las del pobre rica. En sus pesadillas.

41:31 ¿Tiene las visiones de ver a aquellos compañeros eso? Porque él. Estuvo todo el tiempo allí, esa fue La Última Vez que vi a Ricardo, porque a los meses posteriores el mismo tomó la puerta falsa. Yo en cambio, tuve que buscar la ayuda de Ricardo, que me dijo que buscara está por demás contarles que no fue algo fácil, pues como si se tratara de una peste que fuera difícil de tratar, algunos brujos al ver mi brazo se negaron y me dijeron que saliera de ahí, que ellos no me ayudarían, que merecido lo tenía por haber robado o tocado, lo que para muchos es sagrado.

42:18 De hecho, han. Pasado ya 5 años, en una ocasión viajé a la Ciudad de México en un museo, he visto objetos parecidos a los que estaban en aquella cueva, siento escalofríos por solo el hecho de pensar que fue de aquellas personas que lo sacaron de aquel lugar, si ellos, al igual que nosotros, tuvieron alguna desgracia en esos años. Nunca me atreví ir a. Visitar a Marcos, pues preferí seguir adelante con mi vida y no remover mal los recuerdos en su mente perturbada como la de ese soldado. Poco a poco he ido perdiendo movilidad en mi brazo.

43:01 No puedo ni sostener ni siquiera una cuchara. Sé que en el transcurso de algún tiempo se me estará consumiendo más y más. Y que tarde que temprano mis días finales llegarán. Muy buenas noches. Alejandro, espero se encuentren muy bien del otro lado.

43:42 La noche de los hechos sucedió en el año 2005. Yo tenía 21 años y sólo en el ejército, 10 años más activo. Mi nombre es Juan de Dios Cisneros. Esta experiencia no sólo la tuve yo, sino varios soldados como. Era la primera vez. Que salía de mi Estado Natal, me sentía feliz. Sólo llevaba el recuerdo. De mi padre dándome su bendición y el de mi madre acariciando mi cabeza. Cada vez que me dormía, era el mes de Julio cuando el escuadrón de militares llegamos al pequeño pueblo en el estado de Veracruz, justamente antes de caer la tarde. La misión era sencilla, establecer un campamento temporal mientras patrullaban la zona en busca de actividad delictiva.

44:37 Los lugareños no recibieron con una mezcla de hospitalidad y preocupación. El capitán Murrieta estaba al mando del grupo. Este último acababa de quedar viudo. Su esposa había perdido la batalla contra el cáncer de mama. Desde entonces, el capitán se volvió hosco y parecía haberse amargado por la pena que lo embargo. Mientras decía. ¿Dónde exactamente pondríamos el campamento? Un anciano se acercó al capitán. Este, de manera preocupada, le pidió que por favor no nos quedáramos en ese pueblo que nos fuéramos de ahí.

45:20 Se notaba que los aldeanos parecían inquietos por capricho. Nos ordenaron que acampáramos cerca de una capilla que se encontraba a mitad del pueblo. Al anciano no le quedó de otra que suspirar con resignación antes de retirarse, le dijo al capitán. Señor, les aconsejo que no salgan de sus tiendas después de que caiga la noche. Aquí suceden cosas extrañas, cosas que ni nosotros, que llevamos años viviendo aquí. Logramos entender del todo. Murrieta, un hombre experto y escéptico, sonrió condescendientemente agradeciendo el Consejo.

46:09 Pero no dándole mayor importancia. Sin embargo, algunos de sus hombres, así como yo, no podíamos evitar sentir un escalofrío al escuchar las advertencias del anciano y los murmullos inquietos de los otros aldeanos. Esa. Noche, el campamento. Fue instalado en el sitio que se asignó. Cerca se apreciaba la plaza Central del Pueblo mientras los soldados. Se acomodaban en sus tiendas. El silencio de la noche comenzó a caernos. A lo lejos se apreciaban los relámpagos. Quizá la lluvia nos caería por la madrugada, pero pasada la medianoche sólo el croar de las ranas y el canto lejano de algún grillo rompía la quietud.

47:02 Poco a poco los soldados se fueron durmiendo, algunos más fácilmente que otros. A mí no me tocaría la guardia esa noche, así que me dispuse a descansar. No tenía ni 1 hora cuando Miguel, mi compañero y amigo, me despertó su voz sonaba un poco nerviosa. Le iba a preguntar qué sucedía cuando me tapó la boca en señal de que no hablara. No eran los murmullos usuales del viento entre las ramas de los árboles, sino voces suaves llamando por nombres específicos. El soldado Pineda, que estaba de guardia, escuchó su nombre claramente. Nosotros también.

47:46 Al principio pensé que era una broma de los compañeros. Lo voy a acercarse a la fuente del sonido, pero no encontró a nadie. La oscuridad y una extraña sensación lo llevaron a abandonar su puesto y adentrarse en las oscuras calles del pequeño pueblo uno a uno. Los otros soldados también comenzamos escucharlos. Comencé a sentir una irresistible necesidad de seguir. Una de las voces era la de mi madre. Ella me. Llamaba con. Cariño, como siempre lo había hecho, salieron. De sus. Tiendas, sus miradas vidriosas y pasos inseguros los dirigían hacia diferentes puntos a las afueras del pueblo.

48:35 La oscuridad parecía engullirlos. Algunos notezos siluetas era porque los relámpagos iluminaban la oscuridad de la noche. Sentí. Como me. Jalaron y me arrastraron. De regreso al campamento, no comprendía por qué algunos no escuchaban sus nombres, algunos tuvieron que sentarse sobre los militares. Yo, desesperado y llorando, le dije A Miguel que mi madre me llamaba, que tenía que ir a su lado. Miguel negaba con la cabeza y me dijo que no escuchara nada, que rezara, que no les hiciera caso.

49:17 Frente a todo se colocó el capitán Murrieta. Sus ojos eran inexpresivos, tenía su arma en su mano. Por momentos pensé que nos dispararía. Afortunadamente nada de eso sucedió porque así como comenzaron a escucharse las voces así cesaron. Ya no dormimos lo que restaba de noche. Faltaban 7 de los compañeros, ninguno se llevó arma, algunos se fueron descalzos dejando sus pertenencias. El capitán miraba hacia la nada. Los pobladores no salieron de sus casas durante lo sucedido. Tampoco cuando esto terminó al.

50:03 Amanecer, el capitán. Notaba los nervios en cada uno de nosotros. La inquietud comenzó a crecer en su interior mientras buscaba Asus hombres con la mirada. Creo que esperando que uno a uno saliera de entre los matorrales, los aldeanos salieron de sus casas y mantenían la distancia entre ellos y nosotros. Nos observaban en. Silencio y sus miradas eran de compasión. El mismo anciano del día anterior se acercó a Murrieta y con voz entrecortada le dijo, les advertimos, pero usted es un hombre testarudo y no hizo caso. No busque Asus hombres.

50:46 Las sombras se los llevaron. Murrieta decidió. Buscar Asus hombres. Y organizó la búsqueda exhaustiva, pero por más que revisamos cada rincón del pueblo y sus alrededores, no encontramos ni un solo rastro de los soldados, era como si hubieran sido tragados por la misma Tierra. Me encaminé a una. De las norias para beber un poco de agua. Ahí se encontraba una mujer y su hijo pequeño. La mujer amablemente me extendió una taza con el líquido para que la bebiera. Me preguntó si habíamos tenido suerte. Yo se lo negué con la cabeza.

51:30 Le pregunté qué era lo que se los había llevado. Ella me comentó que esas sombras, desde que ella era niña se llevaba a hombres y mujeres que habían hecho algo muy malo, como quitarle la vida a una persona. Ella miró como una noche su madre desapareció, al igual que varios del pueblo. Su madre había tenido relaciones con un hombre que no era su marido. Al saber que estaba preñada, buscó a una curandera para que le diera malas hierbas para que la criatura no naciera. Es por eso que el pueblo vive en paz y tranquilidad, porque como ellos saben lo que puede llegar a suceder, es mejor no hacer algo, que las sombras del pueblo se hagan presentes.

52:21 Y se los lleven con ellas. Yo le di las gracias a. La señora y antes del mediodía ya íbamos rumbo a otro campamento. Desde ese día el capitán nunca volvió a hablar del pueblo. No quería saber nada que le recordara a los hombres que perdió en aquel lugar maldito. Se han de preguntar que. Hice yo para escuchar la voz de mi madre. A ella la arrolló un vehículo por mi culpa cuando tenía la edad de 10 años. Quizás es por eso que escuché su voz. Muchas gracias por escuchar esta anécdota.

53:16 Muy buenas tardes a. Todos. Mi nombre es Alberto Muñoz. Soy militar desde el año 2009. Hay ocasiones en que uno le tiene fobias a ciertas cosas. ¿O un trauma que con el tiempo se vuelve más latente? He tenido enfrentamientos con el crimen organizado en más de 2 ocasiones, he visto a la muerte herido de gravedad, también han muerto compañeros, pero lo que más me aterra son los cementerios en el año 2012, cuando nos encontrábamos en el bello estado de Veracruz. Aquella había sido una misión de vigilancia y control con un convoy de militares.

54:01 Llegamos a un pequeño poblado. El lugar parecía tranquilo, con calles polvorientas y casas antiguas. ¿En un inicio me pareció un sitio muy bonito para vivir, no? Pareciera que por sus. Calles, pasaran los vehículos de personas que se dedican a lo ilícito. El cuartel se encuentra a un lado del cementerio, sólo los divide una pequeña barda, que si te asomas puedes tener una vista panorámica de todo el panteón. Cuando yo me Asomé, Felipe, uno de los cabos, me dijo que estar cerca de los muertos no era un buen augurio, pero para mí en ese tiempo.

54:49 Eran solo tumbas que resguardan los cuerpos de los que fallecieron. De hecho, no eran sitios que yo quisiera visitar por las noches. El cementerio cobra vida de formas que no pueden entender, decía la abuela Martina. La primera noche. Transcurrió sin incidentes. Aunque algunos soldados mencionaron haber escuchado llantos lejanos y murmullos pensaron que eran producto de su imaginación y el cansancio del viaje, otros que sólo eran nervios por saber lo que teníamos a un lado.

55:33 Sin embargo, la segunda noche el ambiente cambió drásticamente. Justo después de la medianoche los sonidos se intensificaron. Los llantos se hicieron más claros, como el llanto de una madre afligida. Se oían risas Infantiles, El sonido de pequeños pies corriendo y sombras deslizándose entre las tumbas. Algunos soldados se. Asomaron con linternas para cerciorarse que no fueran algunos del crimen organizado y nos madrugaran con disparos el sargento Arbayo. Apuntó su linterna hacia el cementerio, yo, al igual que él, buscaba entre las tumbas los.

56:19 Sonidos y hacía. Unos momentos se dejaron de escuchar, pero cerca de un árbol, una figura oscura se apreciaba a pesar de la oscuridad de la noche. Yo le señalé que se miraba alguien junto al árbol, pero cuando alumbró no había absolutamente nadie. Me dijo en tono de burla que ya andaba teniendo alucinaciones. Cuando nos quedamos en. Penumbras. Yo veía aquella sombra negra en el mismo lugar, pero esa vez sentí un miedo que jamás había sentido. Era como si la misma muerte me hubiera calado hasta los huesos.

57:04 Tuve un mal presentimiento. De esos que uno sabe que algo muy feo y malo te va a ocurrir conforme. Pasaron la. Semana, los fenómenos se hicieron más frecuentes y perturbadores las. Sombras. Se acercaban más a la barda y algunos soldados comenzaron a experimentar pesadillas. Algunos contaban que veían a niños fantasmas arrastrándolos. Hacia el cementerio, sintiendo el frío de manos invisibles, tocándolos mientras dormían. Yo para ese momento. Ya tenía unas pronunciadas ojeras, la falta de sueño y el cansancio me estaban pasando factura, pero parecía que no era el único al que le estaba sucediendo eso.

57:55 Recordé que mi madre me. Dijo que siempre trajera conmigo un poco de agua bendita. Y que me hicieron una cruz en mi cabeza con un poco de ese líquido. Así que fui a la pequeña parroquia del pueblo por agua bendita. Ahí se encontraba una mujer limpiando el templo. Al verme me pregunto qué se me ofrecía cuando le pedí el agua a la señora. Amablemente me condujo a la sacristía. Ahí tenía algunas pequeñas botellas. La señora cuando me la entregó me aseguró que cuando nos fuéramos del pueblo, todo eso que sentíamos escuchábamos y veíamos en el cementerio se nos iba a quitar.

58:39 Le pregunté si el lugar estaba maldito o qué era lo que pasaba. Ella me contó que. Hacía mucho tiempo, un hombre llamado Juan Pedro se había ido a la Ciudad de México. Esto por el año de 1978. Nunca había sido buena persona el tiempo que ahí vivió, como tampoco donde vivió. Después el hombre vivió en la opulencia y se dice que fue gracias a su abuela, que fue una gran bruja, pero el mal agradecido se olvidó de ella, tanto que jamás volvió a venir a visitarla ni mandarle unos cuantos pesos.

59:23 Se dijo que la bruja. En castigo lo iría a traer al pueblo y lo sepultaría junto con ella. Cuando este muriera, sólo cubiertos con la Tierra y una cruz de madera, la señora falleció primero, pero al año siguiente falleció su nieto. Fue un acontecimiento ver a toda esa gente rica en un cortejo fúnebre. Lo sepultaron tal cual lo había dicho la señora. Los hijos de Juan Pedro por un tiempo trataron de hacerle un mausoleo, pero este se derrumbó. Cualquier tumba que se le colocaba se partía por la mitad hasta que poco a poco se olvidaron del muerto. Y la tumba es sólo un montículo de Tierra con una cruz de madera que en cualquier momento se va a desbaratar. Eso es lo que vemos y escuchamos todas las noches. Dijo la señora antes de ser el cuartel, era la escuela en la que sucedieron muchas cosas que espantaban a los niños. El plantel quedó solo hasta que llegaron los soldados y lo tomaron como cuartel.

1:00:41 Yo le di las gracias a. La señora por el agua y me retiré de ahí. Antes de llegar al cuartel entré al cementerio para ver si lo que me había contado la señora era verdad. En dónde había visto aquella sombra estaban 2 tumbas, la de Juan Pedro y su abuela. Sentí un escalofrío. Como la noche anterior que mejor me retiré de ahí, no sin mencionar que sentía como si algo me siguiera. Voltea en repetidas ocasiones sin ver a nadie. Esa tarde salimos del pueblo para mi mala suerte fue herido de gravedad, casi moría en el enfrentamiento. Esa fué la primera vez que estuve de frente con la muerte. Aquello lo tomé como un presagio. Es por eso que no visito los cementerios, pues la segunda ocasión que me atreví a entrar a uno de ellos tuve la misma sensación.

1:01:44 Y nuevamente fui herido de gravedad. Así que mejor me mantengo alejado de esos sitios. Pues les tengo mucho miedo y no vaya a ser la de malas, que la tercera sea la vencida y no la cuente, pues para mí los cementerios son de mal augurio. El crimen de la. Bruja basado en la anécdota del militar Agustín Jiménez, escrito por la tenebrosa. Saludos a toda la. Comunidad de Inframundo, mi nombre es Agustín Jiménez, Militar desde hace 10 años, lo que.

1:02:32 Les contaré, fue. A mis inicios, esto en la sierra del bello estado de Veracruz. La Tierra de los brujos, antes de adentrarnos en la Sierra, nos detuimos a uno de esos tantos pueblos que hay en los alrededores, un pueblo olvidado por Dios, donde el viento vuela a Tierra seca y pobre. Aquí no hay luz, ni señal, ni siquiera teléfonos. Es pobre y no hay mayor entretenimiento que las leyendas locales. Historias que se encuentran de generación en generación. O en una fétida cantina de mala muerte nos asentamos por 2 días. En ese lugar el teniente nos reunió y acampamos cerca de este mi compañero de apellido ferrera, me muro, muro que algo malo pasaba.

1:03:26 Ahí yo no notaba nada extraño y se lo hice saber. Él me dijo. Que prestara atención. Me señaló hacia una construcción que estaba hecha de Adobe. Se notaba que el pueblo se había detenido en los tiempos de la Revolución, las construcciones con mezcla, casas abandonadas por sus dueños, donde me señalaba era la que una vez fue una escuela, las ventanas con Marcos de madera, algunos cristales rotos y un techo que en cualquier momento se vendría abajo. Una pequeña iglesia a lo.

1:04:07 Lejos por las puertas y las ventanas se notaba el hollín. Le dije que quizás algo había sucedido en ella hacía mucho tiempo, pero ferrera me dijo que se notaba que era reciente ya por. La tarde noté. Que no había niños jugando por las calles o la pequeña plaza del pueblo y fue cuando ferrera me dijo que. Eso era exactamente lo que me había dicho que notara. No había niños. Mientras caminábamos por las calles polvorientas, nos encontramos a un par de ancianos sentados en la entrada de su hogar.

1:04:49 ¿Le preguntamos dónde estaban los niños? La. Anciana me comentó. ¿Que los pocos que había estaban encerrados en las casas con sus padres? Otros se los habían llevado familiares. Le pregunté el motivo y ésto fué lo que nos dijo la anciana hacía 3 meses llegó un grupo de militares igual que nosotros, sólo que ellos duraron casi una semana, pues ayudaron a la captura de una mujer que se dedicaba a la brujería, una bruja del poblado vecino. El pueblo tuvo sus mejores tiempos, no siempre había sido así. Las casas estaban pintadas de colores alegres. La escuela tenía su maestro o maestra. Todo dependía de lo que la sep les enviara. La mujer se llamaba Silvia, era joven de unos 20 años y esa mujer ya los tenía azorados desde hacía ya casi 5 décadas. Ella.

1:05:55 Y su familia de. Brujas. Ya que se llevaban a los recién nacidos para ofrecerlos a su amo y señor de toda oscuridad, pensaron que eran solo cuentos entre los pobladores, pero a ellos se les vino la desgracia cuando su único hijo fue sacado de su cuna con tan sólo un meste nacido, esa bruja ya tenía el crimen de llevarse a los bebés y desaparecerlos la muy cínica caminaba por la calle principal. Regocijándose de lo que había hecho, pero como era amante del Comisario en turno, nada se le podía hacer.

1:06:35 La bruja ya tenía varios crímenes. El. Sacerdote la enfrentó. Pero este falleció de manera extraña. Está demás decir lo que sufrieron año tras año, la bruja se fue deteriorando, había dejado de ir al pueblo. Pero ya tenía más de un año que nuevamente se comenzó a llevar un niño cuando menos lo esperaban, pero la vejez y la enfermedad ya la estaban consumiendo. Entró al pueblo intentando en llevarse nuevamente a un bebé, pero ella no sabía que esa tarde, antes de que oscureciera, habían llegado a un grupo de militares.

1:07:17 No eran muchos, pues esperaban a otros al día siguiente. Así que le dieron caza a la bruja con un recién nacido que intentaba llevarse. La encerraron en el. Único lugar donde creían que no podía escapar, pues la iglesia era hasta hacía unas semanas el único lugar en buenas condiciones. Pero la gente del pueblo no olvida Asus muertos, menos si son inocentes. Una turba entró a la iglesia y terminó con la vida de la bruja. Pues algunos decían que pagaría sus crímenes. Ellos recordaron cuando se llevó Asus hijos, así que estuvieron entre los padres que lincharon a la mujer.

1:08:05 Pero nadie supo quién fue el que le prendió fuego a la iglesia. Algunos dijeron que había sido un militar, otros que el padre del pequeño que intentó llevarse. Al menos por el momento. No había otra bruja que intentar hacer lo mismo. A pesar de que es casi obligatorio que tengan que pasar por ese pueblo para subir más allá de la Sierra, la señora se limpiaba las lágrimas cuando su esposo nos contó que cuando encontraron a su pequeño, ya sin vida y prácticamente destrozado, decidió no tener más hijos, yo no. Soy padre aún.

1:08:45 Y no puedo imaginar el dolor de esas personas por perder Asus hijos. Por la mañana, perrera y yo nos acercamos a la iglesia. Apestaba horrible a carne quemada. Mi compañero se volteó para seguir observando hacia otro lado. Mi madre siempre me dijo que el que busca encuentra y yo me puse a buscar qué podía haber en el interior de la iglesia. Yo no. Sé si fue mi. Imaginación. Pero les aseguro que al final del templo miré la silueta de una mujer encorvada y con pasos lentos. Como intentando salir.

1:09:27 De ahí, ferrera me dijo que el alma de la bruja estaba apagando por sus crímenes y que estar en un lugar sagrado era como estar atrapada en una prisión. Nos fuimos de ahí. Esa misma tarde y regresé en el 2023. Aquellos ancianos ya habían desaparecido. La Iglesia tiene unos barrotes en las ventanas y en la entrada el pueblo sigue igual, como si el tiempo se hubiese detenido. Honestamente, no le duele muchos años a que se quede solo y sea uno de los pueblos abandonados, guardando sus fantasmas entre sus paredes. La bruja sin.

1:10:15 Piel basado en la anécdota de Bautista Arosemena. La sierra de la. Culebra no es un lugar para recorrer 2 meses seguidos, no importa cuan preparados estemos, esa cordillera tiene una forma particular de desgastar los nervios a cualquiera. Saludos a todos desde algún lugar de Panamá. Me llamo Bautista Rosemena, soy militar desde hace 28 años. Lo que les contaré sucedió en el año 2011. En esa ocasión nos habían enviado con la encomienda de vigilar viejas rutas de contrabando. Revisar.

1:11:02 Escondites. Entre laderas y seguir huellas en un terreno que parecía tragarse a quien lo pisaba. También desapariciones. De personas que venían de paso intentando llegar a los países del norte, llovía casi todos los días, pero no con fuerza. Era una llovizna. Constante como un goteo interminable, cada gota sobre la lona del equipo, cada crujido, derrama húmeda, cada pájaro se callaba justo cuando uno se acercaba. Se acumulaban dentro de la cabeza como presión los sonidos y hasta el mismo silencio de la sierra era.

1:11:49 Para volver, loco. A cualquiera más por las noches eran las peores, no por la falta de descanso, sino por lo que se oía por los alrededores de las personas que contaban de apariciones desde la construcción del canal. Había momentos en que algunos creían escuchar pasos cerca del campamento, pero no en la maleza. Esto porque se encontraban huellas de pies pequeños. Aclaro que no eran de niños. Eso que se acercaba era como si paseara entre nosotros sin importar que estuviéramos armados. Emiliano me juró que se trataba de una bruja. Ya teníamos casi 2 meses.

1:12:39 Las botas estaban desgastadas, las manos llenas de picaduras y las mochilas más ligeras de lo que debían estar se iban terminando. Para nosotros el agua era un lujo, la comida apenas suficiente. Ya no nos hablaban de regreso ni de fechas, solo seguíamos las órdenes, un cerro más, un sendero más, una quebrada más. Y regresaríamos a la civilización. Una tarde encontramos algo. Era un claro pequeño en el centro había marcas en la Tierra como círculos deformes hechos con ramas y piedras acumuladas unas al lado de otras restos de tela oscura y deslavada colgando de una vara.

1:13:33 A pesar de que la brisa. De la lluvia estaba constante. ¿Se notaba por el olor desagradable, en los charcos de lodo encontrábamos sangre, no? Entendíamos. ¿Porqué? Ya que por ese lado de la sierra no había vivienda alguna. Seguimos caminando y fue cuando la vimos una mujer completamente de rojo. Me paralicé, no parecía tener piel, pero eso no lo podíamos saber. Ya que la sangre o lo que fuera que estuviera sobre ella se veía horrorosamente Macabro, lo peor es que nos veía con unos enormes ojos y una sonrisa que le abarcaba gran parte del rostro. Tenía una agilidad para moverse de una manera antinatural. Se movió rápido y ni chance dio para tomar el arma. Corrió hasta perderse entre los árboles, lejos de nosotros. Esa no fue la primera vez que se mostró. Otros compañeros también tuvieron esa horrible experiencia de tenerla frente a ellos. Para mi mala suerte, yo la tuve frente a mí, no a metros, sino a unos centímetros.

1:14:53 Estaba por iniciar mi guardia cuando me detuve a tomar mi fusil, que sentí una mano helada. Fría como un muerto, el olor a metal me hizo voltear y tratar de ver en la poca luz que que daba antes de dar paso a la oscuridad de la noche. Era una bruja sin. Piel apestaba horrible a carne podrida el olor a la sangre que le escurría o debería decir que le cubría sus ojos se veían como si una tela los cubriera. Pude apreciar un corte en su frente. Era la única parte que tenía piel. Yo temblaba de miedo, casi me orinó su sonrisa, mostraba unos dientes podridos y escurría una baba espesa. Parecía agua lodosa.

1:15:50 La verdad es que a este punto de la historia es lo único que no sabría cómo describirles lo que salía de su boca. Escuché una detonación y esa cosa desapareció en la oscuridad naciente en la sierra. Estaba petrificado, no me pude mover. Esa noche me la pasé en el campamento y por la mañana me retiraron de ayer. Tuve fiebre por toda la noche. Mientras estaba en el hospital, los lugareños me contaron que era una bruja. No se sabe con certeza cuántos años tiene. Dicen que desde la construcción del canal la sacaron de sus tierras, contaban. Aquellos años comenzaron a abrir las brechas con explosivos. Pero como ya saben, siempre hay mitos, leyendas que se van perdiendo con los años.

1:16:46 Pero cuando por algún motivo esa mujer se aparece, las personas vuelven a recordar lo que por muchos años se deseaba olvidar entre los que llegaron del país vecino. Venía un hombre que decía que era un apache, que este fue el que le quitó la piel a la bruja. A ese hombre lo mataron cuando lo encontraron intentando cortarle el cuero cabelludo a la difunta. Lo colgaron en un lugar de la sierra y el cuerpo de la mujer la sepultaron. Quién sabe dónde, quizás por ese sitio donde se aparece. No a todos se les. Aparece, me dijeron.

1:17:27 Pero de ser así, es una sentencia segura. Quizás esto último tenga razón, porque mi brazo donde me sujetaba, me quedo con una marca. Parece una herida que nunca se cierra. De vez en cuando de la nada me brota un poco de sangre. Esta apesta de la misma forma en que apestaba la bruja. Ahora paso mis días tras un escritorio. No me regresaron a mi puesto después de que me dieron de alta. Estuve por alrededor de un mes en ese lugar con fiebres y alucinaciones. Eso fue lo que una de las enfermeras me dijo que gritaba incoherencias todas las noches. El sonido de.

1:18:19 La muerte, basado en una anécdota real escrito por Ramiro Contreras. Antes de empezar mi. Historia. Aclaro que prefiero evitar dar nombres de compañeros y lugares o si lo hago son ficticios. El motivo es porque lo que dio pie a este relato es algo que. Al menos en ese tiempo se nos tenía prohibido lo. Digo con orgullo. Hace ya algunos años pertenecía al Ejército mexicano, estando de misión en la Sierra Madre.

1:19:02 Nos preparábamos. Para estar frente a un grupo armado que dominaba toda esa región desde hacía mucho tiempo y nadie lo podía tumbar. Era muy común. Escuchar por los mismos soldados que toda esa Tierra estaba salpicada de sangre de militar. Lo inquietante de esto era que se aseguraba que ese grupo armado estaba pactado con fuerzas malignas, específicamente con el diablo por su protección, era que sus hombres siempre resultaban ilesos en los intercambios de balas.

1:19:44 No así los soldados que tarde o temprano terminaban por caer. Durante años otras misiones ya habían fracasado. Se sabía que pelotones completos eran arrastrados por las fuerzas de aquel líder apodado Pantera, quién al no tener bajas nunca perdía su poderío ni su peligrosidad. Por lo mismo, nosotros, los soldados que nos habían encomendado esa misión de enfrentarnos, nos sentíamos como carne de cañón. La. Mayoría ya. Estaban resignados a morir. Ellos mismos platicaban que ya se habían despedido de sus hijos, esposas o padres, digo la mayoría porque había un soldado apodado el Búho, con quien yo tenía cierta amistad, que estaba seguro que. Por lo menos él iba a regresar con bien. El sentirlo tan seguro me daba a entender que quizás portaba alguna especie de protección que tal vez pudiera compartir conmigo y así regresar yo también con los míos, sano y salvo.

1:20:54 En un descanso que tuvimos comenzamos a platicar sobre el grupo delictivo que enfrentaríamos el búho platicó que esa era la tercera vez que se internaba en la sierra. Para enfrentar a ese líder las 2 veces anteriores había sido todo un caos. La primera vez ya había resultado. La más impactante nos narró aquella escena llena de confusión, de gritos y disparos. Pero lo más aterrador para él, según nos decía, era el silencio que quedó después del tiroteo. El sonido de la muerte le llamaba a él porque ya no escuchó nunca más a ninguno de sus compañeros. Cuando empezó a contar.

1:21:44 Los horrores vividos en el segundo de aquellos enfrentamientos, otros soldados se sentaron junto a él para escucharlo la verdad y a pesar de las atrocidades que nos describía, no era para entrar en pánico por lo que se avecinaba. Éramos soldados conscientes del peligro y de que un día íbamos a morir. Yo intrigado por saber. ¿Cómo le había hecho para salir bien librado? Le pregunte si tenía una protección especial. Todos guardaron silencio expectantes de su respuesta. Aquel soldado desabrochó su camisa y nos mostró una figura de esa calavera que se le conocía como la santa Muerte.

1:22:33 Me acuerdo que me quedé mirando sorprendido porque no creía en esas cosas. Nos dijo que él tenía un pacto con esa entidad a la que llamaba la niña blanca. Los militares comenzaron a cuestionar todo ese tipo de prácticas, pero se defendió diciendo que. Lo importante era que estaba vivo y que quizás dentro de unas cuantas horas sería el único de nosotros en estarlo, y eso gracias a su protección. No todos lo entendimos. Así, algunos militares se comenzaron a retirar murmurando entre dientes hasta quedarnos solamente cuatro elementos.

1:23:16 Frente a él. Le pregunté cómo se podía tener esa protección. ¿Su respuesta? ¿Fue pactando con la muerte? Nos preguntó si estábamos. Dispuestos a lo que todos respondimos que sí, nos apartamos un poco de la vista de los demás. Se quitó aquella imagen del cuello y con ella improvisó un pequeño altar. Nos hincamos ante la. ¿Presencia de la muerte y él nos fue diciendo, paso a paso, cómo pedir la ayuda? No sabía cómo explicar esto, pero ahí en medio del monte había alguien más, alguien que no podíamos ver, pero que tenía una presencia bastante fuerte.

1:24:06 Después que le juramos. Lealtad y de ofrecerle algunas cosas, aquel soldado apodado Búho nos dio algunos trozos de las ramas que habían formado parte del altar para que nos los guardáramos entre nuestras ropas. Horas después. Marchamos a esa parte de la Sierra. Cuando pisamos esa área, comenzó el enfrentamiento. Primero fueron tiros de advertencia. Al responderles se inició una guerra. Todos los que habíamos. Hecho el pacto, tratamos de mantenernos cerca. Fuimos ganado un poco de terreno hasta que nos acercamos a un laboratorio y a un plantío. Seguimos disparando hasta entrar a las instalaciones. Ahí supimos que era verdad todo lo que habíamos escuchado. Encontramos un terrorífico altar dedicado al diablo. Estaba lleno de veladoras, pero también más horrible fue mirar restos humanos que habían sido sacrificados como ofrenda. Lo peor de todo.

1:25:16 Pues darnos cuenta que esas personas eran compañeros, nuestros soldados de diferentes emisiones, porque en un rincón había cascos, botas y trajes estilo militar. No tuvimos tiempo de destruir el laboratorio porque de nueva cuenta se escucharon los gritos y comenzaron a dispararnos. No se rodearon. Y pronto, una lluvia de plomo candente comenzó a caer sobre nosotros. Sabíamos que si no salíamos de ahí seríamos aniquilados mientras Retrocedíamos repelíamos la agresión.

1:25:56 Me acuerdo que yo le pedía a la muerte, que me ayudará, me. Tocó ver por el. Camino que se fueron quedando muchos de nuestros compañeros alcanzados por las balas enemigas. De pronto, las detonaciones cesaron, los gritos callaron y el silencio se adueñó de todo. El búho se puso un dedo en el oído para decirnos que escucháramos el sonido de la muerte. Fue así que entendimos que habíamos perdido a nuestros compañeros. Aunque parecía. Increíble, al final solo quedamos los que estábamos pactados con la muerte. No ganamos el encuentro e incluso teníamos algunas heridas en diferentes partes del cuerpo, pero habíamos salido vivos de ahí.

1:26:49 En ese momento era lo más importante. Antes de terminar la misión el Búho, nuestro compañero nos advirtió que no podíamos contar lo que habíamos hecho porque no todas las personas lo miraban bien, pero además. Nos recordó que teníamos que cumplir con lo que le habíamos prometido a la santa de mis compañeros. No puedo hablar, no sé qué ofrecieron, la verdad, lo ignoro por mi parte. Yo le prometí un altar en mi casa y nada más llegando lo construí en él. Además de la imagen puse aquel pedazo de rama que yo siento que me protegió el cuerpo. También le prometí contar siempre esta historia para hacer saber.

1:27:35 Que con su poder me había sacado de un lugar donde ya nos daban por muertos. A pesar de las críticas. Y los cuestionamientos aún de mi propia familia hasta el día de hoy, que ya tengo mucho tiempo que dejé de pertenecer al ejército, sigo teniendo ese altar en mi casa, donde venero a mi protectora la niña blanca lo haré hasta el día de mi muerte. Extrañas criaturas, historia de terror escrita por Ramiro Contreras. Muy buenas noches.

1:28:21 Inframundo, mi nombre es Santiago RY, sargento primero en el ejército mexicano. Estando en activo es que me sucedió esta historia que estoy por compartir. Fue muy cerca de una zona boscosa. Lo recuerdo bien. Andábamos de misión destruyendo unos plantíos de hierbas prohibidas al frente de un pelotón de 40 soldados. Realizaba mi trabajo sin ningún contratiempo. Cuando llegamos a ese lugar se encontraba totalmente abandonado. A pesar de eso, nos manteníamos en alerta con una guardia de cuatro hombres. Lo hacíamos porque se podía sentir algo extraño en el ambiente.

1:29:10 Revisamos todo el lugar y no había rastros de nada. Comenzamos a cortar las hierbas y hacer grandes montones para después prenderles fuego. Serían como las 3:00 de la tarde. Entonces el calor estaba infernal. Tardaríamos unas. Horas porque los sembradíos eran bastante grandes. Entonces hicimos turnos. De pronto, de estar todo tranquilo, se escuchó un alboroto. Nos pusimos en alertas pensando que tal vez era una emboscada. Soltamos los machetes y levantamos las armas.

1:29:51 Apuntamos. Hacia todas. Partes dispuestos a disparar no lograba identificar qué estaba sucediendo. Sólo que los militares corrían de un lado al otro tratando de atrapar algo. Tal vez algún animal. Fui corriendo con el grupo más cercano para ver que estaba pasando. Me informaron que andaban criaturas extrañas saltando entre las altas hierbas de casi 2 M. Le pregunté qué clase de criaturas eran, pero no me pudieron explicar el alboroto. Se escuchaba en un lado, luego en otro. Gritaban que eran criaturas, pero era todo. Antes de que alguien soltará.

1:30:34 ¿Un disparo que nos pondría en clara evidencia, llame a todos los elementos ya reunidos, me informaron lo que estaba sucediendo, no? Todos se ponían. De acuerdo para algunos eran seres para otros criaturas raras, algunos llegaron a suponer que eran duendes. En lo que todos estaban. De acuerdo era en que no eran animales, pero tampoco humanos me llamó. La atención. El comentario de un soldado nos dio a entender que lo que estaba y eran extraterrestres.

1:31:14 Sin embargo, de manera burlona les pedí que se dejaran de tonterías. Teníamos que destruir el plantío antes del anochecer y ningún extraterrestre o criatura por extraña que fuera. Nos lo iba a impedir, di la. Orden de. Manera estricta de que nadie disparara a menos que estuviera en peligro su vida, empezamos avanzar un poco más rápido. Entonces esas criaturas comenzaron a agredir a los elementos, les rasguñaban las piernas o los brazos, pero eran tan rápidos que no se dejaban ver al paso de 1 hora. Nos volvimos a reunir porque muchos soldados ya habían sido agredidos.

1:32:00 Algunos presentaban hasta mordidas de nueva cuenta. Pregunté lo que eran, pero nadie tenía una respuesta contundente. Ya había sospechas que ahí era un nido de lo que fueran esas criaturas extrañas. Por eso al sentirse agredidas nos estaban atacando. Faltaría un poco más de 2 horas para terminar y todavía nos faltaba un buen tramo. Por eso di la orden. Que se escondiera el primer montón de hierbas. Como eso delataría nuestra ubicación. Teníamos que apurarnos todavía más en cortar aquellas plantas con la primera llamarada.

1:32:44 El humo no se hizo esperar. Además, pronto comenzó a subir la temperatura del ambiente. Pasando unos minutos se prendieron otros 2 montones de hierbas. Entonces las cosas se comenzaron a poner difíciles, el calor se volvió insoportable y el humo no nos permitía respirar. Además, ardían los ojos. Sin embargo, seguíamos adelante. No había pasado ni media hora cuando, para empeorar las cosas, se escucharon muchos gritos de dolor muy cerca de mí. Con carabina en mano. Corrí lo que pude para investigar. Cuando llegué en serio me sorprendí. Cuatro extrañas criaturas estaban sobre uno de los militares mientras él gritaba y trataba de defenderse. Esos seres lo mordían con furia.

1:33:43 Parecía que intentaban devorarlo. Llegaron otros elementos más. Entonces. Unos a. Patadas, otros a chanclazos e incluso machetazos logramos liberarlo. Esas criaturas corrieron para todos lados, apenas lo pusimos de pie. Otro soldado comenzó a gritar, luego otro más, la verdad, ya no sabíamos a quién ayudar. Ante todo estaba la seguridad de mis hombres. Entonces dí la orden de poder disparar. Comenzaron a hacerlo, pero en su desesperación lo hacían a diestra y siniestra. Por lo mismo, algunos proyectiles nos pasaban rozando. Al parecer, el.

1:34:31 Número de seres incrementaba a cada segundo. Por eso di la orden de retirada. Caminaba hacia un claro cuando una criatura de esas se pescó de mi pierna. Sin darme tiempo de nada, hundió sus filosos colmillos intentando quitármelo. Perdí el equilibrio y caí a la Tierra con un cuchillo. Logré picarlo y me soltó haciendo un esfuerzo, me levanté. Cuando lo hice, me encontré de frente con un ser mucho más grande. Tenía casi mi estatura, sus manos eran tan largas que tocaban el suelo.

1:35:12 No tenían párpados ni orejas. Sus ojos eran tan grandes que ocupaban la mitad de su cara. Tenía un hocico grande lleno de colmillos y me fruñía amenazante, sin quitarle la vista de encima. Saqué mi arma de cargo y le apunté. Esa criatura, sin prisa alguna, se metió entre las plantas. A los pocos minutos cesaron los ataques y como pudimos, nos comenzamos a reunir. Ya. No prendimos los demás. Montones de hierba comenzamos a retroceder hasta alejarnos de ese lugar. Cuando estuvimos lo suficientemente lejos, nos detuvimos entre la oscuridad.

1:35:57 Curamos nuestras heridas. Ya solo esperábamos. El amanecer para que nos recogieran los vehículos, como a las 4:00 de la mañana se escuchó un zumbido, me acuerdo que voltea arriba. Y alcancé a ver algo que en ese momento no supe que era parecía circular y lleno de luces. Hoy, años después, puedo asegurar que era un platillo volador o una nave. A los pocos segundos pasó otro más, aunque esté un poco más retirado de nosotros. Los. 2 se quedaron. Suspendidos en el aire a una distancia. Que concordaba con los sembradíos que estuvimos destruyendo desde donde estábamos. No era posible ver qué estaban haciendo. Minutos después se fueron a gran velocidad. Al día siguiente llegó una patrulla de soldados y nos trasladaron al cuartel más cercano. Ahí pasé el reporte a un teniente, quien primero me cuestionó si no habíamos consumido de aquellas hiervas la verdad.

1:37:10 Que eso fue un insulto para mí. Le aseguré que no y de nuevo le expliqué exactamente como había sucedido. Todo me dijo que por mi beneficio ya no sostuviera esa teoría porque me podía afectar mi carrera militar. Salí de esa. Oficina echando lumbre en un arranque de enojo, me juré que dejaría el ejército, pero no lo hice, eso sí. A partir de ahí, y aunque me pasaron muchas cosas extrañas más, el deporte siempre fue sin novedad. El poder de.

1:37:52 La bruja, basado en la anécdota del militar Julio Beltrán. Antes de empezar mi relato. Inframundo, quiero confesar que. Yo era escéptico con las cosas paranormales. Mi nombre es Julio beltrán. En 1980 me desempeñaba como militar de rango medio, con eso me refiero a que era subteniente. En ocasiones me tocaba acompañar a una patrulla de soldados, generalmente cuando incluía novatos a mitad de la sierra y sobre la marcha.

1:38:35 Les iba enseñando tácticas de sobrevivencia, obediencia y combate. ¿Debo de aceptarlo? Muchas veces lo hice a gritos y de mal humor. Hubo ocasiones que los maltrataba físicamente, pero el ser así me ayudaba para ganarme su respeto o su miedo. La verdad me daba lo mismo. Lo importante era que me obedecieran. En una ocasión me tocó poner a prueba mis propios conocimientos en 2 unidades patrullamos a mitad de la noche por una brecha bastante mala, cuando de pronto la luz del vehículo alusó a lo lejos una silueta negra a mitad del angosto lugar. Conforme nos acercábamos a ella, esa silueta se transformó en una figura.

1:39:29 Luego lo hizo en una mujer que nos daba la espalda sin dejar de verla. Le pedí al conductor que parará, se. Detuvo la unidad. A unos cuantos metros de ella me bajé a investigar porque era extraño encontrar a una persona, más aún a una mujer en la noche y a mitad de la nada escuché a otros elementos también que se bajaron apoyarme. Caminé hacia ella. Mientras le preguntaba si le ocurría algo, en respuesta a eso, la mujer volteó a verme, no pude versus facciones, porque un brillo que salió de sus ojos me secó.

1:40:12 Por un momento. Me acuerdo que reaccioné cubriéndome con las manos. Cuando reaccioné, miré que esa mujer se metió al monte. Le pedí que se detuviera. Pero ella camino entre los matorrales y ramas espinosas, le hablé una 2 veces, pero ella continuaba avanzando sin Voltear. Solamente la seguí por unos cuantos metros, hasta que ya no pude caminar más por lo tupido del lugar. Me detuve un tanto. Desconcertado, voltee para todas partes y nada, todo era monte.

1:40:54 Parecía que había desaparecido. Al no verla decidí regresar. Además, una mujer no tenía ninguna importancia cuando. Me di la vuelta. Desconocí el lugar al no ver las luces de las unidades, pensé que me había equivocado. Voltee hacia otra parte. Todo era una terrible oscuridad. Estaba seguro que no había caminado demasiado. Muchas cosas se me vinieron a la mente. Tal vez había dado vuelta a la unidad o quizás estaba un poco más adelante. Camine por unos minutos.

1:41:37 Me detuve porque. Ya se me hacía mucho y ni siquiera pisaba la brecha. Me sentí desorientado porque todo mi alrededor era monte. Entonces caminé hacia otro lado, pero resultó lo mismo. Levanté la vista para ver si veía alguna luz o algo que me indicara hacia dónde caminar. No lo podía aceptar porque se escuchaba imposible, pero. Todo me indicaba. Que en unos cuantos minutos que caminé me había perdido como cualquier novato ya un poco más desesperado saqué mi arma. La idea era hacer algún disparo para que fueran a buscarme. Apunte hacia un.

1:42:23 Árbol, pero antes de hacerlo me detuve porque trepada, acazapada entre las ramas estaba esa mujer. Mirándome fijamente, comenzó a hacer un sonido bastante extraño como inquietante. Era como un quejido constante que poco a poco se incrementaba. Le pregunté quién era y qué hacía ahí. La mujer no me contestó, solo se comenzó a reír. En ocasiones me gruñía y hacía el intento de Echarseme encima. Por un momento pensé en dispararle, pero en un parpadeo de ojos ya había desaparecido.

1:43:04 Juro que no entendía lo que estaba pasando. Me parecía ridículo que me encontrara nervioso a causa de una simple mujer. Además, ya mirándola bien, era una anciana. Estaba deforme y arrugada que me podría hacer. Caminé de nuevo por entre el Monte con la pistola en la mano. De repente se escuchaba que alguien pasaba corriendo frente a mí o a un costado. Yo apuntaba con mi arma, pero no lograba ver a nadie. Caminé, no sabía cuánto tiempo, tal vez como 1 hora.

1:43:47 La verdad ya había caído en desesperación. Hubo ocasiones en que me ponía a pensar que me habían abandonado en ese lugar. Me daba tanto coraje que no veía la hora de tenerlos de frente para reclamarles o, por qué no, llenarlos de plomo. Tal vez era una venganza por la manera en que los trataba. Mientras tanto, seguía perdido entre el monte, deambulando por sin ningún rumbo. Quizás estaba ya. Paranoico, porque escuchaba que me hablaban, me agarraban e incluso me daban de Cachetadas.

1:44:27 Yo me defendía tirando manotazos y apuntando para todas partes, pero no veía a nadie. Tal vez pasó 1 hora más cuando comencé a ver una sombra que se escondía entre los matorrales y las ramas de los árboles. Sabía que volteaba a verme porque. Podía ver el brillo de sus ojos en una. Ocasión se me. Acerco tanto que ahora sí estaba dispuesto a dispararle, pero no encontré mi pistola por ninguna parte. De pronto algo sucedió porque sentí que reaccioné. Mire a todos los soldados a mi alrededor, preguntándome si ya me sentía mejor. Comencé a gritar porque me habían abandonado. Entre todos trataban de calmarme porque me les fui a los golpes. Después de unos minutos pudieron tranquilizarme. Me decían tantas cosas y al mismo tiempo que no lograba entenderlos.

1:45:25 Cuando lo hice entendí que nunca me moví de la brecha, no había entrado al monte, ni me había perdido. Me aseguraron que después que volteó aquella mujer a verme, me quedé parado. Como si me hubieran hipnotizado, hablaba solo e incluso saqué la pistola y apuntaba para varias partes, eran ellos los que me agarraban y me daban de cachetadas porque no podía reaccionar. Uno de ellos me había quitado la pistola. Un soldado comentó que seguramente esa mujer era una bruja, porque con una sola mirada estuvo a punto de hacerme perder la razón. Cuando alguien dijo ya eran las 5:00 de la mañana, entendí que por más de 3 horas había estado perdido, pero dentro de mi mente o de mi imaginación esa.

1:46:22 Experiencia me. Hizo cambiar por completo. A partir de ahí dejé de ser iracundo y a todos los elementos, sobre todo a los soldados novatos, les tuve más paciencia. Además, a partir de ahí. Creí en cosas paranormales, sobre todo en las Brujas. Hoy, ya en el ocaso de mi vida, me pongo a recordar todas las cosas que me tocó pasar siendo militar. Y esa experiencia con la bruja es para mí de las más espantosas.