May 6, 2026

El Primer Palo (06/05/2025): Crónicas deportivescas; George Harrison; un Beattle sobre ruedas

El Primer Palo (06/05/2025): Crónicas deportivescas; George Harrison; un Beattle sobre ruedas
El Primer Palo (06/05/2025): Crónicas deportivescas; George Harrison; un Beattle sobre ruedas
El Primer Palo
El Primer Palo (06/05/2025): Crónicas deportivescas; George Harrison; un Beattle sobre ruedas
Alicia parente nos trae una nueva ficción sonora

0:01 Ladies and gentlemen The Beatles!¡ Ladies and gentlemen! La noche del domingo 9 de febrero de 1964, 73 millones de telespectadores americanos miraban con gran atención las pantallas de sus televisores y en ellas a los cuatro jóvenes músicos de Liverpool que con el movimiento de sus melenas estaban revolucionando por completo al país y a sus jovencitas. Pero, queridos oyentes, seguramente sepan que esta no es la primera vez que las crónicas deportivescas son colonizadas por Los Fabulosos Cuatro. No hace demasiado, ante los micrófonos de radio, se presentó la historia de origen de los clubes de los amores de estos músicos, el Liverpool y el Everton, que son gemelos monocigóticos. Bueno, la cuestión que hoy nos ocupa es otra y bien distinta,

1:32 y todo radica en ese Beatle que pasa más desapercibido, o al menos eso nos han querido vender. Le llamaban el Quiet Beatle, aunque respondía al nombre de George y al apellido de Harrison. You'll never know how much I really love you You'll never know how much I really care Listen, do you want to know a secret? Do you promise not to tell?

2:14 Y qué tiene que ver el icónico George Harrison con el deporte? Seguro se preguntarán.¿ Cómo se vienen preguntando un largo tiempo? Pues mucho. Porque más allá de las guitarras y el rock and roll, la gran pasión de George Harrison fue la Fórmula 1 y, en consecuencia, los coches de carreras. Las crónicas deportivescas de Alicia Parente. Hoy, George Harrison, un Beatle sobre ruedas. I'm in love with you Ooh Muy buenas noches, mis amigos de la radio y el deporte.

3:47 Supongo no será sorpresa para nadie que los Beatles vuelvan a ser protagonistas de una crónica deportivesca. Aunque bueno, estrictamente hablando, no son todos los Beatles los protagonistas, sino uno solo. George Harrison, el Quiet Beatle, o mejor dicho, el Beatle sobre ruedas, porque sí. Los coches, la automoción y las carreras fueron para George una pasión a lo largo de toda su vida, aunque destacó con especial interés cuando se alejaba de las guitarras. Y eso no fue muy frecuente. Aún así, el propio Harrison fechaba el inicio de su pasión por los coches en el año 1955, cuando él tenía 12 años y era un jovencito que correteaba por las calles de Liverpool.

4:36 Gracias por ver! Fue en 1955 cuando el padre de George Harrison decidió visitar con su familia el Grand Prix británico, que en ese año acontecía en la pista de carreras Aintree, perteneciente al condado del Merseyside y a unas seis millas de los suburbios de Liverpool, donde la familia del joven guitarrista residía.

5:30 Lo que George Harrison vio ese día lo dejó totalmente alucinado. Cuentan que entonces el joven niño llevó una pequeña cámara de cajón que usó solo para fotografiar coches y motores. Y motivos tenía. Aquel día Mercedes-Benz dominó la carrera y el piloto británico Stirling Moss ganó su primer GP de Fórmula 1, dejando en segundo lugar a su compañero de equipo Manuel Fangio. Siempre se dijo que Fangio le había dejado ganar ante su público compatriota, pero eso poco le importó a George, que desde aquel entonces estuvo obsesionado con las carreras. Y así lo contaba.

6:24 De niño solía conseguir fotografías de todos, del BRM, de 16 cilindros, el Conaut, VanWall, Ferrari y Maserati. Todo esto era antes de que tuvieran coches con motor trasero, claro. Pero¿ qué pasó? Porque algo tuvo que pasar para que el interés de George Harrison permaneciera en barbecho hasta el inicio de los años 70. Bueno, pues algo muy sencillo y por lo que le conocemos todos. la música, las guitarras y, por supuesto, el rock and roll.

7:13 Es que los años 50 fueron un hervidero de ritmos revolucionarios encabezados por Little Richard, Chuck Berry y tantos otros que influyeron en George incluso más que las carreras de coches. Con 13 años, al poco de visitar esa pista del Merseyside, George enfermó y tuvo que ser ingresado por lo que luego resultó ser un tema menor. Pero a raíz de esto, sus padres le regalaron su primera guitarra, una Egmont holandesa de tapa plana, que además de todo eso era dificilísima de tocar. A George le costó mucho pillarle el tranquillo, no se crean, pero cuando lo hizo, ¡uy! No hubo quien lo parara. Y lo que sigue seguro lo saben.

8:28 George conoció a Paul. Paul convenció a John para que escuchara a George aunque fuera un mico de 15 años. Y a principios de febrero de 1958, en la segunda planta de los clásicos autobuses británicos, George Harrison pasó la audición y así se unió a los Quarrymen que pronto se transformaron en los Beatles. Y lo que sucedió después también lo conocen. Trabajo arduo, profesionalización en Hamburgo, noches y noches en The Cavern, la contratación de Brian Epstein, y trabajando y trabajando, triunfaron cantando.¡ Ladies and gentlemen! Here are four of the nicest chances we've ever had on our stage.¡ The Beatles!¡ Bring them on!

9:17 Música Música Música Durante los 10 años que duró en activo la mayor banda de la historia de la música, George Harrison continuó desarrollando su interés por los coches, por supuesto. Fue de todos los Beatles el que más ejemplares tuvo con diferencia. Y desde que se sacó el carnet en 1962, muchas fueron las multas por exceso de velocidad que llegaban al buzón de su casa. Y hasta le retiraron el carnet en un momento dado. Baby, you can drive my car. And baby, I love you. ¡Bip, bip, bip, bip!

10:37 El primer coche fue un modesto Ford Anglia de 1955 que regilló en 1962, pero cuando la Beatlemania explotó a mediados de los 60, George pasó a conducir un Jaguar, un Aston Martin y hasta un Rolls Royce. Pero sin duda, el más icónico de todos los coches de George Harrison fue su Mini Cooper de 1966, que al principio fue negro. Pero en cuanto llegaron las drogas a los Beatles, o los Beatles a las drogas, el coche, como su mundo, se volvió de color. Música En este coche, George Harrison, John Lennon y esposas vivieron uno de los amarillos más terroríficos de su vida, reflejado en la canción Dr. Robert. Y aunque no es para nada el más impresionante ni el más potente, es el coche más recordado por todos los fans y posiblemente el más querido por la familia Harrison... pues aún se conserva exactamente igual.

12:02 Lo que no se conservó fue el propio grupo. Como saben, tras fricciones internas, disparidad de inquietudes artísticas y un ambiente aún más tensionado por la presencia constante de Yoko Ono, el 10 de abril de 1970 los Beatles oficialmente se separaron y esto supuso para George una liberación creativa reflejada en su primer álbum All Things Must Pass. Lo que sucede es que tras esta publicación George experimentó un impas creador y decidió centrarse en otros asuntos que había dejado más relegados, como la Fórmula 1. Y lo cierto es que George Harrison se sentía en esas carreras como en casa. Y no porque participara, que no lo hacía, sino porque allí no era un Beatle, era simplemente George. Y eso, después de 10 años, era levantar un peso muy pesado, créanme. Entre vuelta y vuelta entabló amistades con muchos pilotos como Jackie Stewart, James Hunt y Emerson Fittipaldi, algunas que le durarían toda la vida.

13:03 Y en 1979, George Harrison logró lo que tal vez siempre hubo soñado, pilotar un coche de carreras. Y sucedió tal que así. El 14 de julio de 1979 se celebraba un evento benéfico por la memoria de Gunnar Nilsson, un corredor de Fórmula 1 fallecido por cáncer. Y al no ser algo oficial, George Harrison se puso tras el volante. El coche era un Lotus de 1960, que llevaba 20 años en un museo. Las ruedas estaban duras, no tenía cinturones y, por supuesto, En fin, podrán imaginar lo que rondaba por la cabeza de George en ese momento. Aunque poco tiempo tuvo para pensar, pues antes de lo esperado, la bandera a cuadros cayó y todos los coches salieron disparados entre la humareda. El de George también. El pobre George quedó prácticamente el último, pero

14:47 al menos no le doblaron. Y siempre presumiría de haber ganado a James Hunt cuyo coche se rompió en la primera vuelta. En 1979, de la mano de esta experiencia, George Harrison rompió el pequeño bloqueo creativo con la canción Faster, dedicada, lo han adivinado, a la Fórmula 1. Y es que es curioso, porque allá donde George iba, ya fueran los antros rocanroleros, las comunidades hinduistas o los ámbitos de corredores de carreras, todos los que le conocieron aseguraban que era una persona especial. Especial con mayúsculas. Único, irrepetible y repleto de una sabiduría no del todo terrenal. Tal vez por eso las personas especiales se van antes de tiempo. Y George Harrison así lo hizo, a la temprana edad de 58 años, nada más iniciar el nuevo milenio, dejando una huella sobre el asfalto, que como las que vemos en carretera son harto difíciles de borrar. Pero la huella de George Harrison no es de esas que se borran. Son de las que se veneran, se recuerdan y se celebran toda una vida, si no muchas y muchas más.

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