Sánchez, un farsante al servicio de Marruecos
0:08 Sánchez, un farsante al servicio de Marruecos. No creo que nadie se sorprendiera tras escuchar la entrevista que concedió ayer a la SER. Fue el enésimo acto de un farsante al que nunca se debe menospreciar. No utilizo este término para insultarle o descalificarle. Me gusta siempre aclararlo, sino para describir lo que escuché. El magnÃfico diccionario de la Academia Española señala que se aplica a quien finge lo que no es o no siente y tiene como sinónimos a engañador, impostor, mentiroso, embustero, tramposo, fingidor, embaucador o simulador. Por ello me permito retar a los sanchistas más fieles que rebatan mi afirmación, porque esos ocho sinónimos encajan perfectamente con su comportamiento y sus declaraciones. Es cierto que se pasa la vida fingiendo, porque a estas alturas no sé cuál es el auténtico. Nada tiene que ver con el que conocà como secretario general del PSOE en sus dos mandatos, en sus primeros años en la presidencia o en esta legislatura. Me temo que ninguno es el auténtico y que tanta dedicación al fingimiento haya conducido que ni siquiera él se sienta cómodo en ninguno de los papeles, salvo en que siempre ha estado dispuesto a pagar cualquier precio con tal de alcanzar y mantenerse en el poder. Al margen de su lamentable comportamiento con Felipe VI, que es un rey tan ejemplar como Paciente, muchas cosas resultaron llamativas. Era previsible que no asumiera ninguna responsabilidad por la invasión marroquà de Ceuta, pero se ha superado con la versión que incluye a Rusia, Israel y la internacional ultraderechista.
1:42 Por supuesto, atacó a Ayuso, que es su obsesión, cuando vive en un palacio, no paga ningún gasto y ha disfrutado unas vacaciones propias de un millonario. No importa que Madrid haya desmentido las mentiras que la Moncloa ha tejido alrededor del ático, porque la farsa es el género que mejor encaja en el gobierno socialista comunista. Ahora sabemos que los 80.000 marroquÃes y subsaharianos que han saltado en la frontera fueron movilizados por Putin y Netanyahu con la colaboración de la Internacional Ultra. Por cierto, el presidente ruso es un comunista de manual en versión siglo XXI, como sus socios de gobierno. Se lo aclaro por si no se habÃa enterado. Lo de su fervoroso antisemitismo es algo que no sorprende a nadie y resulta ridÃculo.
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