Los miserables del sanchismo en el Supremo
0:08 Los miserables del sanchismo en el Supremo. La primera sesión del juicio del caso Mascarillas en el Tribunal Supremo ha puesto de manifiesto una vez más la miseria moral del sanchismo. era un auténtico circo de los miserables, la sordidez es sobrecogedora, y eso que se trata sólo del primer dÃa, por lo que cabe esperar que los próximos nos deparen más noticias del comportamiento de esos polÃticos dispuestos a cualquier cosa con tal de conseguir beneficios ilÃcitos. La vida está llena de personas miserables, es triste que no sea algo aislado. Pero es todavÃa más demoledor cuando se trata de personas que levantaban la bandera de la ejemplaridad e incluso se atrevÃan a dar lecciones cuando su hipocresÃa no tiene lÃmites.
0:48 Es lamentable que ministros socialistas se atrevan a decir que Sánchez reaccionó con rapidez cuando los acontecimientos desmienten esa defensa inconsistente. Es curioso que la izquierda polÃtica y mediática no exija que el presidente del gobierno asuma responsabilidades. Por lo visto, esa frase de invigilando solo se aplica cuando los dirigentes son del PP. Por mucho menos se paseaban por las radios y las televisiones exigiendo dimisiones. El silencio actual es comprensible si tenemos en cuenta los centenares de millones que destina la Moncloa a engrasar su poderosa maquinaria propagandÃstica y repartir dádivas entre sus fieles agiógrafos.¿ Quién nombró a Ãbalos?¿ Quién lo convirtió en el hombre más poderoso del gobierno y del partido? Era el socio y amigo de Sánchez.
1:29 Los mensajes que recibió el exministro de sus compañeros de gabinete producen bochorno, pero la resistencia ha dejado de ser un concepto positivo para ser realmente la expresión de un comportamiento miserable basado en las mentiras y la manipulación. El nivel de corrupción, amiguismo y clientelismo no tiene parangón en la historia reciente de España. La variedad es enorme y cabe preguntarse qué más puede suceder. Mientras tanto, los lobistas del sanchismo se forran con una avidez asombrosa que recuerda la frase que me dijo un amigo de un conocido comisionista. No habÃa conocido a nadie que tuviera esa obsesión por el dinero. Al menos ahora no se inventan suegros o padres ricos para justificar esos enriquecimientos injustificables. Un dÃa Rajoy, hablando de los corruptos, me comentaba irónicamente cómo utilizaban ese argumento, que todos podemos recordar, esos miserables inescrupulos.
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