Conde-Pumpido, lo peor del sanchismo
0:08 Conde Pumpido, lo peor del sanchismo. Hace unos años se le podÃa considerar un jurista. Ahora no es más que un polÃtico al servicio de Sánchez. Uno más de tantos juristas que a lo largo de la historia han vendido su alma para servir al poder sin importarles el derecho, la constitución, el honor y la dignidad. Nunca critiqué su posición ideológica porque creÃa, equivocadamente, que era un defensor del Estado de Derecho. No podÃa estar más confundido en mis apreciaciones. En algún momento consideré que tenÃamos unas buenas relaciones personales y defendà que fuera magistrado constitucional cuando mucha gente pensaba que no se podÃa confiar en él. El tiempo les ha dado, desgraciadamente, la razón. Hace muchos años una persona muy importante y brillante jurista me advirtió explicándome su propia experiencia familiar. No le presté la suficiente atención. Hasta que no consiguió la presidencia del TC se dedicó a escalar en la judicatura con notable habilidad y codearse con la alta sociedad. Era un magistrado de izquierdas, aunque se vendÃa como hombre de Estado. Eso le concitaba simpatÃas en los cÃrculos nobiliarios y burgueses. En otros tiempos hubiera buscado ser marqués o conte. Lo que no sabÃamos era su obsesión con el magistrado Marchena, que es mejor jurista y sobre todo persona. No consiguió ser presidente de la Sala Penal del Supremio y vio, además, como todo el mundo glosaba el talento jurÃdico de su rival. A estas alturas no hay ninguna duda de que es el mejor penalista. No solo por la calidad de sus sentencias, sino por su obra académica. En esto último, a diferencia de su brillante padre,
1:38 no se le conoce ninguna contribución. Es algo ciertamente curioso en alguien que pretende ser el mejor jurista, dicho irónicamente, desde Domitio Ulpiano, aunque dudo que conozca el derecho romano. Conde Pumpido representa todo aquello que repugnaba a Kelsen, es decir, la polÃtica contaminando la ciencia jurÃdica, porque es el mayor peligro para el conocimiento objetivo del derecho. No creo que conozca la obra de este genial jurista, porque si asà fuera, no hubiera tenido un comportamiento tan deplorable, mezquino y sectario como presidente. La politización de un tribunal constitucional es muy peligrosa para una constitución y, por tanto, para el Estado de Derecho y la separación de poderes. Este es su legado.
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