EL CARTEL PARANORMAL DE LA MEGA 2025 SEPTIEMBRE 01 PARTE 05
0:14 Oà un cántico que subÃa como incienso oscuro. No caÃmos por odio al AltÃsimo, sino por amor a su justicia. No llegamos a callar cuando la balanza está torcida. Por eso fuimos arrojados, pero nuestro amor aún mira al trono. Y mi corazón se estremeció, porque reconocà en sus palabras un eco de fidelidad torcida por la condenación.
1:05 Muy buenas noches, amigos del Cartel de la Mega. del cartel de lo paranormal. Mi nombre es Luis Rascun y pienso contarles un cuento a partir de una noticia. Como ustedes bien saben, desde mayo de 2025 inició la gira de Annabelle, de la muñeca Annabelle, en Estados Unidos. Annabelle, la muñeca más diabólica sobre la tierra, siempre custodiada en una urna de madera. en el Museo del Ocultismo del Matrimonio Warren, protegida con una puerta de vidrio, rociada por agua bendita cada semana para contener su maldad. Pero desgraciadamente la gira terminó hace tres dÃas con la inesperada muerte de Dan Rivera.
1:54 Dan Rivera era su custodio y él falleció en Gettysburg, Pensilvania. Dijeron las noticias que Dan se habÃa sentido mal y luego le encontraron muerto en su cuarto de hotel. Dijeron que habÃa sido un paro cardÃaco. Pero no, la realidad fue muy distinta. De hecho, los últimos dÃas de Dan Rivera fueron muy distintos y sus últimas horas fueron un verdadero infierno que nadie puede ni podrá entender jamás, y mucho menos con su extraño desenlace. Les cuento. La gira del Annabelle Tour comenzó en mayo de este año. Era la primera vez que sacaban a la muñeca diabólica del Museo del Ocultismo. Era una oportunidad excepcional de ver a Annabelle en persona, por asà decirlo. Naturalmente eso fue un éxito rotundo. La presentaban en escenarios paranormales, por supuesto, casas embrujadas, hospitales psiquiátricos abandonados y pequeños teatros de lo friki. Siempre tenÃan la participación de psÃquicos, mediums y hasta de monólogos.
3:09 El custodio de la muñeca Annabelle, como ustedes saben, era Dan Rivera, un reconocido investigador de lo paranormal y también, por si no lo saben ustedes, un veterano del ejército de los Estados Unidos. Siempre le acompañaba el sacerdote TobÃas Samet, quien cada noche se encargaba de mantener la seguridad espiritual de semejante objeto diabólico. Con rezos, con agua bendita, con oraciones. Yo sé que ustedes entenderán que salir con la muñeca Anabel en términos espirituales es lo mismo que cargar con una bomba Hiroshima. Es literalmente meterse a Chernobyl. Eso es maldad pura. Lo cierto es que desde finales de mayo, Dan Rivera empezó a sentir un fastidio en los ojos.
4:03 Le rascaban, le dolÃan. Eso era como sentir arena en los ojos, como sentir agujas en los ojos. El tipo usaba gotas lubricantes porque pensaba que era por el impacto de los reflectores en los escenarios. El caso es que al terminar una función en Filadelfia, Dan Rivera se quedó mirando al público, sentado en las sillas, y todos tenÃan los ojos vidriosos. Algunos tenÃan la cabeza abierta y los sesos regados hasta los hombros. Otros tenÃan el estómago abierto y las tripas sobre las rodillas porque todos estaban muertos.
4:45 Como si los hubieran ametrallado o los hubiera alcanzado una granada de fragmentación. Pero ahÃ, ahà estaban todos esos cadáveres aplaudiendo el espectáculo de la muñeca Anabella. Dan Rivera tuvo que frotarse los ojos, pero cuando lo hizo ya todo era normal. Todo estaba bien. Esa noche, Dan Rivera, en su hotel, el tipo no dejaba de pensar en lo que habÃa visto. En esos rostros muertos. Algunos familiares, pero centenares. No. Hace mucho tiempo, él no pensaba en su pasado como militar del ejército americano. La guerra, el horror, ustedes saben.
5:28 Pero algo... HabÃa despertado los recuerdos, los demonios de la guerra, y no podÃa sacárselos de la cabeza. Esa noche llovÃa, y llovÃa con tanta fuerza que hacÃa retumbar el techo del hotel. Tanto que Dan Rivera no habÃa podido dormir una sola hora. TenÃa miedo, tenÃa un mal presentimiento, pero no sabÃa de qué o por qué. Entonces se levantó y salió de su habitación. Y a medida que recorrÃa paso a paso el pasillo del hotel, la lluvia aumentaba como si fueran ráfagas de metralleta, de casquillos de bala cayendo al suelo. Entonces llegó a la habitación de su amigo, el sacerdote Tobias Samet, y golpeó en la puerta. Allà era donde siempre estaba la urna de la muñeca Anabel.
6:19 Pero la puerta, la puerta estaba entreabierta y la habitación a oscuras. Entonces Dan Rivera lo llamó, padre TobÃas, padre TobÃas, pero él no respondÃa. De inmediato Dan Rivera pensó que a lo mejor un loco fanático podrÃa haberles robado la muñeca Anabel. Entonces de inmediato prendió la luz. Pero el padre TobÃas Samet no estaba. Se habÃa ido, se habÃa alargado. Pero ahÃ, al fondo de la habitación, estaba la muñeca Anabel, en su urna de cristal. como un tigre zoológico, mirándolo con sus ojos de botones negros y sonriendo con su boca pintada en su rostro de trapo. En esa habitación la lluvia sonaba con más fuerza, era como si allà en esa habitación las gotas de agua estuvieran amplificadas, como si fueran balazos, estallidos, explosiones y hasta gritos, como si estuviera Dan Rivera en la mitad de un campo de guerra.
7:22 Tanto que Dan se tapó los ojos, los oÃdos. Era tan intenso el ruido en aquella habitación de hotel que sintió como un oÃdo se reventaba y bajaba por su mejilla un chorro de sangre caliente. Pero cuando se acercó a la urna... Dan Rivera gritó de horror porque todo el ruido, los balazos, las explosiones y los estallidos provenÃan de la boca entreabierta de Anabel. Y gritó mucho, mucho, mucho más cuando de su boca de trapo gritó, Empezaron a escurrir lentamente unos collares. Eran las chapas metálicas con los nombres de sus compañeros muertos en la guerra. O'Hara, Fernández, Thompson, Anabel sonreÃa, mientras de su boca seguÃan cayendo más y más chapas sangrientas. Entonces, Dan Rivera cayó de rodillas entre el dolor y el espanto. Pero de repente, todo quedó en silencio, en total silencio. Y cuando Dan abrió los ojos, los ojos que tanto le ardÃan y le dolÃan, la muñeca no estaba allÃ. La urna estaba vacÃa, por completo vacÃa.¿ Dónde estaba? El muñeco, el demonio, estaba jugando con sus mayores miedos. Dan se estaba enloqueciendo, pero cuando se levantó, escuchó unos pasos detrás suyo. En la cama estaba Anabel,
8:54 de pie. Entonces, Dan se abalanzó hacia ella, la cogió del cuello y le asestó un brutal puñetazo en su estómago de trapo, con tanta fuerza que la muñeca escupió la espuma por su boca. Y Dan le gritaba a Anabel, furioso que le dejaran paz, que no le trajera la guerra una vez más a su vida. Y luego Dan le asestó un zarpazo en plena cara, tan fuerte que le arrancó un ojo de botón. Y en ese momento, Dan abrió los ojos y escuchó un lamento. Ãl tenÃa del cuello a su compañero, al padre Tobias Samet, aterrado en el suelo, con la boca reventada de sangre, el tabique roto y un ojo negro. El padre le rogaba que parara de golpearle, que se habÃa enloquecido. Cuando él se detuvo, detrás suyo, ahà estaba la urna, cerrada como siempre, con Anabel adentro, mirando, complaciente, feliz, como un custodio suyo casi mataba a golpes al otro. Esa misma noche, el padre Tobias Samet terminó de urgencias en el hospital de Filadelfia.
10:02 Y Dan Rivera tuvo que continuar solo su gira con Anabel, pero acababa de perder a su mayor custodio espiritual. Ahora estaba solo, absolutamente solo, frente al mal en persona, porque debÃa estar cada noche en su habitación con la urna de Anabel, una muñeca maldita que parecÃa parpadear y sonreÃr con su desgracia. Eso era lo mismo que viajar con un criminal, con un asesino a bordo. Pero la noche de Pensilvania aún tenÃa un horror mucho más grande, un horror mortal. Dan Rivera cada vez estaba más cansado. FÃsica, espiritualmente, el mal lo estaba drenando. VeÃa muertos donde no habÃa, en ascensores, en restaurantes, en gasolineras. Todos le saludaban con sus manos esqueléticas, como si fueran un cortejo fúnebre. Pero en Pensilvania tenÃan un teatro totalmente vendido, un sold out.
11:07 El show debÃa seguir. Entonces, Una hora antes, Dan se puso sus guantes, abrió la pequeña urna de menos de un metro cuadrado y sacó a la muñeca a Anabel. Le dijo, vamos maldita, que ya esta gira está por terminar. La tenÃa consigo, cuando de repente, de la oscuridad de la urna, Emergió un brazo de mujer, blanco, pálido y abrió su mano. Eran unos dedos muy largos, como una medusa y la extendió con fuerza contra la cara de Dan. Eran dedos tan largos que él casi no podÃa respirar.
11:48 Unos dedos entraban en sus oÃdos, otros en sus fosas nasales y otro en su boca para que no pudiera gritar. Y luego la mano le jaló hacia adentro, hacia la oscuridad de la urna, hacia el ataúd de Anabel. Y Dan cayó en la profundidad, como si fuera un abismo, un pozo, un túnel muy profundo. Por supuesto, esa noche no hubo función. Sin embargo, a la mañana siguiente, los guardias del hotel encontraron al malogrado Dan Rivera adentro de la pequeña urna, Desnudo, amoratado y gris, brutalmente contorsionado, con un brazo dándole la vuelta al cuello y una de sus piernas a su cadera, como si él fuera un horrible gato bonsai de esos que viven adentro de una botella.
12:47 Y todavÃa no se sabe el paradero actual de la muñeca Anabel, porque el mal, cuando ha sido liberado, nunca jamás regresa a su prisión. Fin. Este cuento fue escrito la mañana del viernes y también es un homenaje, un tributo al gran investigador Dan Rivera, un gran investigador de lo paranormal. Que descanse en paz y condolencia a su familia. Mi nombre es Luis Suescún y pueden encontrarme en redes sociales como suescún.blog, en TikTok y en Instagram. Un abrazo y sigan disfrutando del Cartel de la Mega.
13:58 Andrés, bueno, señor Andrés, buenas noches, bienvenido,¿ y qué historia nos quiere compartir? Muy buenas noches, Dani. Buenas noches, Andrés, gracias, bienvenido,¿ cuál es su historia? Bueno, todo empezó más o menos a los seis años. No sé si esto es un... para mà es una maldición.¿ Cómo te cuento? O sea, yo veo las personas... más no puedo hablar con ellos,¿ me entiendes? O sea, ve fantasmas, pero no hay comunicación. No, no hay comunicación, sea de dÃa o sea de noche, no me interesa, inclusive yo duermo con la luz prendida. Perdón, ese dato está bueno,¿ por qué con la luz prendida?¿ La luz prendida los espanta o qué pasa ahÃ?
14:41 No, no sabrÃa decirte, pero sÃ, como te digo, yo prendo la luz y ya no los veo, o sea, yo trato de no pasar por un cementerio normal, más por las iglesias trato de no pasar, no voy a las iglesias porque veo demasiado. Pero, pero, perdón, pero espere Andrés,¿ tiene un ventilador prendido? SÃ, sÃ, ya lo apago. Porfa, porfa, porfa. Andrés, pero interesante el tema de la luz. A ver, usted dice que cuando la luz está prendida, o sea, cuando hay claridad, no los ve. No, no los veo. Pero en la iglesia,¿ la iglesia los ve porque si usted entra a la iglesia de dÃa? No, no sabrÃa decirle, ahà sà no sabrÃa decirle.
15:21 O sea, en la iglesia de dÃa con luz sà los ve. SÃ, pero en mi casa no los veo con la luz prendida. En el cementerio igual, de dÃa los ve? No, en el cementerio veo, pero sombras, nada más sombras. Pero cuando, digamos, es oscuro, sà veo la persona tal cual, normal la persona. O sea, usted apaga la luz de su cuarto, y eso me acuerdo de una pelÃcula, ¿no? Es cine que se llama No apagues la luz, tal vez asà que cuando apagaban la luz veÃan al fantasma.¿ A usted le pasa eso? SÃ, eso. Yo soy colombiano, pero vivo ahora en Perú. Cuando ofrecà mi servicio militar, pues veÃa mucho. Después me fui para los paramilitares. Fue en la zona de Tumaco. Allá sà fue peor porque pues era en pleno monte y allá hubo demasiadas masacres. Entonces sà veÃa las personas tal cual como murieron, tal cual como murieron.
16:14 O sea, veÃa el fantasma todo erigido y asà horrible. SÃ, sÃ. Inclusive una vez, eso fue por los lados del rÃo Mira. Llegamos a un pueblo... Nos quedamos en una casa, llegamos tipo 2 de la mañana, salà yo a prestar guardia, yo vi un señor moreno, con un brazo cortado y una pierna, o sea, normal, ya para mà ya es normal. SÃ. Al otro dÃa, pues empecé yo a averiguar y a comentar con la gente del pueblo, y cuentan que allá afuera en esa casa, el papá y el hijo se mataron a machete. Hijo de madre. Oiga, Andrés, una pregunta. Usted dice, listo, los ve, pero no hay comunicación.¿ Ellos lo ven a usted y tratan de hablarle o no lo ven a usted?
16:56 No, no, no, no.¿ Cómo te explico? Un ejemplo, que yo lo estoy viendo ahorita. Me voltean a mirar, más no me hablan ni me hacen señas, nada. Me voltean a mirar y siguen el camino. O sea, mejor dicho, sà lo ven, más no hay comunicación. Nunca, nunca. SerÃa mentiroso si yo a usted dijera que hablar con la persona, no, jamás, jamás. Oiga, Andrés, bueno, usted dice que en la iglesia, pero entonces usted, digamos, en su dÃa a dÃa normal, cuando va por la calle, casi nunca los ve en lugares especÃficos, pero en la oscuridad sà se le empiezan a manifestar. Y sÃ, inclusive, Dani, yo llevo casi 10 años escuchando el programa. Cuando no puede de noche, lo escucho por YouTube.
17:37 SÃ. Hace más o menos por ahà tres años. Estaba en Brasil, se me apreció. un policÃa, un joven, joven muchacho, y cada, desde el miércoles del jueves, no lo he vuelto a ver, cuando yo prendo el celular, aquà yo tengo la aplicación, cuando yo bajo el, prendo el celular, para escuchar el cartel, siempre lo veo, Cuando apago, bueno, quito la emisora, se desaparece. Y él está hasta que yo me escucho el programa hasta las 12 y apago, se desaparece. Más nunca me ha hablado, nunca me ha hecho señas. O sea, espere que usted lo que está contando es aterrador. O sea,¿ usted mientras está escuchando el cartel paranormal de Américo tiene un fantasma al lado?
18:20 SÃ, pero no, o sea, no puede ser que me sienta en la cama o se me para al lado, no. Se para al lado de la puerta. Por eso, o sea, tiene un fantasma al lado compartiendo con usted el programa. Eso, no sé cómo le explicará. Yo no sé si es que le gusta el programa, pero más nunca me ha hablado. Oiga, qué raro. O sea, suena como divertido, pero sÃ, lo que usted dice. O sea, usted pone el programa y el fantasma se para ahà en la habitación a oÃr el programa y cuando usted apaga, él se va. SÃ, sÃ, sÃ. Inclusive... O sea, que en este momento usted está acompañado de un fantasma. No, no, no. Te digo, desde el jueves no lo he vuelto a ver. Ah, ok, perfecto. Fue unos dÃas.
19:01 SÃ, sÃ, o sea, hay dÃas de que aparece en la semana una o dos veces. Al principio me daba susto y ahora ya es normal. Inclusive yo le comenté a mi papá, me llevaron de psicólogo, de psiquiatra y bueno, perdieron la plata como se dice. Ya yo con 44 años ya me resigné. Oiga, yo ahorita alguien contaba eso y decÃa, oiga, yo tengo ese don, me gustarÃa usted... Le hago la pregunta, Andrés,¿ por qué cree que una persona como usted ve fantasmas?¿ Por qué cree usted que le dieron ese don? Hablemos de un dios.¿ Por qué cree usted que un dios pone a ver a personas fantasmas? La verdad, no sé, no sé. También me lo he preguntado, pero es lo que me tocó,¿ qué más toca?
19:47 Y ya que usted tiene ese don Andrés, pero no logra la comunicación para hacer preguntas a los fantasmas, la pregunta que yo muchas veces hago,¿ por qué alguien al fallecer queda como un fantasma?¿ Usted qué cree de eso?¿ Qué opina? No sé, ahà sà no sabrÃa decirle. No sabrÃa decirle porque pues igual nadie ha venido de la muerte a decir por qué, entonces no... Me hallé frente a un demonio que tomó mi propia forma. Me habló con mi voz y me tentó con mis pensamientos. Entonces entendÃ. Los demonios son reflejos multiplicados de los hombres.
20:29 Son las culpas no confesadas, los deseos no domados, las sombras que nacen de nuestra carne. No eran extraños, sino espejos.
21:10 SÃ, adelante. Mira, cuando yo tenÃa aproximadamente 10 años, pues en mi casa somos muy creyentes, ¿cierto? Ajá Resulta que un viernes santo, pues nosotros nos fuimos normal para la misa del viernes, la muerte de Cristo y todo eso, nos fuimos todos en familia. Yo tengo un hermano que siempre ha vivido asà como en MedellÃn y todo eso, nosotros vivimos en un pueblo. Resulta que el padre de esa Semana Santa, él vino pues al pueblo a visitarnos y todo eso, salimos todos a la misa. Yo en la misa pues no sé por qué, sinceramente yo no sé por qué, todavÃa no me lo explico, yo empecé asà como con rabia, o sea yo todavÃa era una niña, pero pues era demasiado inocente como para creer en cosas malas y todo eso, ¿cierto? Yo empecé de mal genio y todo eso. Cuando salimos nosotros de misa y se oà la luz en todo el pueblo, bueno, normal, eso se escuchaba asà como una tempestad. Cuando ya llegó la luz, no cayó agua ni nada, o sea, no habÃa caÃdo agua, fue como lo que se escuchó y listo.
22:14 Nosotros pegamos asÃ, pues ya Ãbamos para la casa, nosotros veÃamos, se puede decir que como que en una finquita, pero es súper cerca del pueblo. SÃ. Entonces, cuando nosotros Ãbamos bajando, nosotros vivÃamos al frente del cementerio. Cuando nosotros Ãbamos bajando, yo me puse, insulté demasiado de mal a mi hermano, todo eso, y me seguà adelantico de todos ellos. Ser crÃtica, pues porque me daba miedo, ¿cierto? Resulta que yo llegué y me miré la mano. Dani, te juro, tenÃa un animal asà como un cien pies, grande, grande, grande, grandÃsimo, o sea, que me alcanzaba toda la mano. Y entonces, asà como cuando las culebras alzan la cabeza, me alzaba la cabeza y me miraba al animal y era con los ojos asà rojos. Y yo le decÃa a mi mamá, y yo le gritaba, yo, ma, quÃteme eso, quÃteme eso.
23:11 Me quitaron la ropa, me quitaron el saco, mi mamá empezó a pegarme y me decÃa, pero¿ qué tenés, qué tenés?¿ Tenés una mariposa? Porque a mà me daban mucho miedo las mariposas y los animalitos asÃ. Me decÃa,¿ qué tenés? Y yo, no, ma, mire cómo me mira, mire cómo me mira. Un animal súper feo. Bueno... Siempre se fue, el animal se fue. Ya por ahÃ, ya cuando tenÃa, eso fue a los 10 años, cuando tenÃa por ahà 15 años, se me volvió a aparecer, pero en un sueño, el animal. Pero yo ya no estaba con el animal, yo estaba asà como en una fosa. Y ahà estaban animalitos asà como ese, animales súper feos, o sea, y personas asà con caras súper feas. Y asÃ, donde empezaba la fosa, arriba, habÃa un man hermoso, hermoso, hermoso, un man súper lindo.
24:03 Y el man me miraba y el man me decÃa que no, que esos animales y que todo lo que habÃa ahà me iban a cuidar, pero que si yo no salÃa de la fosa. Y yo intentaba como salir y era como que me jalaban y me jalaban y era como algo que me podÃa, yo no era capaz de salir, él me decÃa no, yo la voy a cuidar, pero un man divino. O sea, yo después pregunté y a mà me dijeron que de pronto era el diablo que se me estaba manifestando, que si yo lo vi tan hermoso, que si no me dejaban salir, que todo eso, que era él. Yo pues me quedé asà como con mi duda y todo eso. Hace muchos dÃas, este año, me dio por ir a una misa de sanación. Pues yo fui súper tranquila porque una muchacha me dijo que es que a mà me están haciendo cosas para que por favor me acompañes, que me tengas, que yo empiezo a gritar, que yo no sé qué, me dijo un montón de cosas. Bueno, que fuera a tenerla. Yo llegué normal a la misa de sanación. Dani, yo me caà y yo recuerdo que yo me sentÃa asà livianita debajo del piso. Si yo tuviera la forma, yo te mandarÃa el video. Esa muchacha le dio por grabar. Yo nunca habÃa visto algo asà en mi vida. Lo livianito que yo sentÃa del piso fue que me levanté. O sea, yo no estaba en el piso. Ojalá te pudiera mandar el video, yo no estaba en el piso. Y a mà me temblaban los pies, a mà me temblaba todo.
25:32 Y yo que es que levantada asà del piso, como si... O sea, era una cosa increÃble, increÃble O sea,¿ usted estaba levitando? SÃ, sÃ, sÃ. eso, esa es la palabra. Yo estaba asà levantada del piso, acosada, o sea, yo cuando caÃ, caÃa asà boca arriba y yo sentÃa algo livianito asà en el piso, pero como muchas ganas de reÃrme. Cuando, bueno, cuando ya me desperté con mucho dolor de cabeza y todo eso, la muchacha me va diciendo, ay, vea, para mà es que yo la grabé, que yo no sé qué. Cuando me mostró el video, claro, yo estaba asà súper levantada, no un poquitico, estaba súper levantada, es que se notaba demasiado.
26:13 Y el video existe? SÃ, sÃ, es que por eso te digo, ojalá tuviera la forma de mandarte el video. Por Instagram,¿ me lo puede enviar?¿ Usted maneja Instagram? SÃ, sà señor. Bueno, me lo puede enviar como Dani Tres Palacios, el número tres Dani, el número tres Palacios, me busca en Instagram con un mensaje privado, me escribe, me dice, soy la niña de que tengo un video levitando, la acepto y me envÃa el video,¿ le parece? SÃ. SÃ, Dani, yo una te lo mando. Pues yo querÃa contar mi historia porque, de verdad, pues hace mucho, como por... por llegar a subir, también he llamado, pero es un poquito complicado, pero pues yo no sé, siempre he tenido como una vida asÃ, inclusive decidÃa yo, no sé si de pronto era como el trauma, decidÃa yo que escuchaba cosas, que yo no sé qué, hasta como que fui a eso, a esa misa de esa nación, se acabaron las cosas, o sea, dejé como de escuchar cosas asà y todo eso.
27:19 Finalmente, me fue concedido ver al que llaman Satanás. No se me mostró como dragón ni serpiente, sino como un prÃncipe sereno, con ojos de fuego, quieto. Esperé odio en sus labios, pero me habló diciendo,« Yo no soy enemigo del hombre». Pablo, yo soy la prueba. Sin mÃ, la fe no tendrÃa mérito ni la obediencia a valor. Yo sostengo el filo de la espada para que el justo aprenda a ablandirla. Y no supe si llorar o postrarme.
28:13 Buenas noches. Señor, buenas noches, bienvenido.¿ Cuál es su historia? Mi nombre es Mike. Mike. Trabajo en construcción. SÃ. Tengo algunas historias para contar, pero voy a contar una que tiene que ver con algo paranormal. Claro, adelante. Resulta que después de la pandemia, cuando nos dejaron salir un tiempo, yo trabajo en construcción. Una señora me llamó, un accidente de hace muchos años. SÃ. SÃ. y me dijo que tenÃa un problema con la inquilina que tenÃa en el apartamento, que el apartamento era realmente nuevo, relativamente nuevo, y que se le habÃa presentado un problema en el horno. Entonces yo fui, resulta que llegué al apartamento y yo ya habÃa estado antes en la entrega del apartamento nuevo, cuando llegué ahà entonces le pregunté a la señora que qué pasaba, me dijo que el horno no funcionaba, que no funcionaba, que el dÃa anterior habÃa hecho unas tortas, que le gustaba preparar tortas y eso, pero que de un momento a otro el horno ya dejaba de funcionar. Pues me puse a revisarlo, revisé los tacos, las tomas, todo, lo saqué del sitio, lo revisé varias veces, pero me causaba curiosidad que la señora... Me inspiraba como mucha tristeza, como mucha lástima. Y la miraba y en
29:46 un momento o otro me dijo que querÃa tomar algo. Estaba como gris la mañana. Y me ofreció un agua aromática. Y nos la estábamos poniendo los dos. Entonces me quedé mirándola y le dije que si le pasaba algo. Entonces me dijo que por qué. Me dije, no, es que en su expresión veo que tiene como mucha tristeza, no sé. Me causó curiosidad verla asÃ, no me dijo nada. Bueno, me tomé el agua, no le toqué más el tema, me puse a revisar el horno, lo probé una, dos, tres veces, lo probé, probé la corriente, lo probé varias veces, como cinco veces Ok. No funcionaba, no funcionaba, le pasaba corriente, lo destapé todo, revisé punto a punto, pero es extraño porque, o sea, funciona, está nuevo y todo eso... No sé por qué no enciende.
30:37 No me explique por qué no encendÃa. Entonces, de un momento a otro, la señora me dijo que sÃ, que sà tenÃa un problema. Entonces, le vi los ojos llorosos y la vi como muy triste. Entonces, le dije que por favor me contara. Yo era un extraño que... Era a veces como mejor desahogarse de una persona que no la conocÃa bien. Sà Entonces me dijo que el esposo habÃa muerto de la pandemia. Entonces le dije, ah bueno,¿ y cómo, qué pasa? Dijo, no, se murió. Le dije,¿ en dónde? Dijo, acá en este apartamento se murió. Ay, joder.
31:19 Entonces le dije,¿ en serio? Dijo, sÃ, sÃ, él murió acá. Y le dije,¿ fue hace mucho tiempo? Dijo, un par de meses. Eso fue hace un par de meses. Me dijo, hace poco que nos dejaron salir. Bueno, entonces ella me contó eso. Yo volvÃ, conecté el horno, lo probé de nuevo y funcionó. SÃ. Es tan extraño, me parece muy extraño que esto esté pasando porque usted se dio cuenta cuántas veces lo probé, lo llevé a otras tomas y todo eso y el horno no funcionaba. Ahora que usted me cuenta esto... Pues mire que funcionó. Y estaba diciendo eso cuando sonó como si hubieran botado todos los frascos del baño principal, una repisa, los champús, toda esa cosa. Sonó, todo eso cayó al piso y ella me miró y sorprendida.
32:14 Yo como conocÃa el apartamento le dije,¿ es en el baño principal cierto que sonó eso? Dijo sÃ. Le dije,¿ la puedo acompañar y mirar? Ese tipo de cosas no me causan miedo porque he vivido muchas experiencias fuertes. Y estaban todos los tarros en el piso o qué? SÃ, fuimos y estaba todo en el piso. Todo, todo. Y entonces usted cree que el horno funcionó y todo esto era porque el marido se le estaba manifestando Estaba ahÃ. Entonces resulta pues yo soy como muy entrometido con esas cosas y hacen un miedo mis consecuencias de las cosas. Entonces yo le dije, él está acá. Bueno...
33:37 Muy buenas noches, amigos del cartel de la mega, del cartel de lo paranormal. Mi nombre es Luis Oskun. Quiero contarte un cuento esta noche. Este cuento se llama Ropa Usada. Es de cosas malas que le pasan a la gente buena, como ustedes. Esa es la historia de William, era un tipo bueno, un tipo realmente bueno, honrado, un tipo trabajador hasta el cansancio. El tipo era ingeniero de sistemas, el tipo dedicado a su familia, muy, muy, muy, muy dedicado a su iglesia, entregado a la oración y obvio, muy dedicado al trabajo. Sin embargo, William nunca tenÃa mucho dinero, o al menos no para darse un gusto personal,¿ me entienden?
34:25 Es decir, el tipo no tomaba trago, todo lo daba para la pensión de sus hijas, tampoco fumaba... Todo era para los gastos del hogar y muchÃsimo menos tenÃa otras mujeres o arrocitos en bajo o lo que ustedes quieran llamar. Nada, cero. El tipo era fiel, dedicado a su mujer. Se llamaba Jean a su esposa y a sus dos hijas. Tanto es asà que William, para ahorrar, El tipo preferÃa comprar su ropa en los mercados de lo usado. Las camisas, los jeans, las chaquetas, casi toda la ropa que William tenÃa era usada. Eso era algo que a él no le importaba, porque William todo lo entregaba para su hogar.
35:06 Sin embargo... Cierto dÃa, William entró a la tienda de ropa usada, a la que siempre iba, y encontró un par de botas negras de cuero divinas, espectaculares, que le calzaban perfecto, eran para él, lo armaban súper bien y no eran caras. Obvio, las compró de inmediato. Y cuando llegó a su casa, wow, su esposa Gina lo felicitó, le quedaban súper bien, lo mismo dijeron sus hijas. Y obvio, por supuesto, William las hizo sus favoritas para ir al trabajo. Con todo las combinaba, con lo que fuera. Y la vida de William consistÃa en ir de la casa al trabajo, del trabajo a la casa y nada más. El tipo se despertaba a las 5 de la mañana, se arreglaba lo mejor que podÃa, se amarraba sus nuevas y hermosas botas, dejaba listas las onzas de sus hijas y salÃa al Transmilenio en el portal de la 80. Y luego, a las cinco de la tarde, regresaba al portal y luego hasta su barrio en el Garcés Navas. Pero cierto dÃa pasó algo distinto, raro, anormal. Póngale cuidado a esto. Resulta que William, cuando estaba en la tienda del barrio comprando lo de mañana, lo del desayuno, el del diario, la leche, la cajita de seis huevos, se le antojó algo distinto, algo que nunca hubiera pedido. Compró una caja de cigarrillos. Nunca, el tipo nunca habÃa fumado ni nada, nunca, nada. Inclusive a esta le costó trabajo prender el cigarrillo, pero igual aspiró el humo. Le encantó esa sensación nueva. De hecho, hasta se fumó dos cigarrillos más mientras llegaba a casa y luego la escondió en su maleta. Todo bien. Pero a
36:36 la siguiente semana, cuando el tipo se bajó del portal de la 80, pasó otra cosa muy rara. William tenÃa mucha sed, muchÃsima. Entonces se bajó a tomar una Coca-Cola, un jugo hit, lo que quieran, pero nada, nada le quitaba la sed. Era como una sed que lo quemaba por completo. Necesitaba algo distinto, necesitaba algo que nunca habÃa tomado antes, alcohol. Primero pidió una cerveza, se la tomó un solo trago. Y luego pidió un six-pack y al final pidió una aguardiente y se la bebió antes de llegar a la casa. Por supuesto, su esposa Gina desde lejos le sintió el tufo y también ese olor a cigarrillo que cada vez era más intenso en su aliento, en la ropa. Entonces su esposa Gina le gritó, le recriminó,¿ qué clase de persona era él ahora? de cómo estaba cambiando, que si se estaba alejando de la fe de Dios. Al comienzo, William la escuchó, avergonzado de sus actos, y prometiéndole a cada recriminación que jamás él iba a tocar un cigarrillo o al llegar hebreo en su casa, sus dos hijas estaban asombradas. Pero al cabo de 15 minutos de cantaleta... William miró a su esposa como nunca la habÃa mirado, con rabia, con bronca. Estaba desesperado de escucharla hablar esas palabras suyas, esa maldita obsesión con la decencia. Entonces la tomó de ambos hombros y le encajó un brutal cabezazo en plena cara.
37:57 Le revientó el tabique y le dejó su boca hecha un mar de sangre y con los dientes flojos. Las niñas gritaron, pero el sonrió estaba feliz. Incluso se acercó a ella y le soltó un lambetazo en plena cara. Ese sabor nuevo, a sangre, a potasio, entre dulce y amargo, le encantaba. Obvio, obvio, obvio. A la mañana siguiente, William le pidió perdón de rodillas, se propuso ser un mejor hombre, arregló su ropa, embetonó sus hermosas botas y se fue al trabajo. Ese dÃa era quincena. Pagaban. William estaba muy contento. Se dijo, Le voy a comprar un ramo de rosas divinas a mi esposa Gina. Y yo la amo, la amo.
38:39 Y un par de muñecas bien lindas a mis niñas, a mis hijas. Sin embargo, cuando pasó el transmilenio de regreso, no se bajó ni al portal de la 80 como habÃa hecho durante casi 10 años. No. El tipo siguió del arco y terminó en el barrio Santa Fe. Y ahà se gastó la mitad del sueldo del mes en una noche entre drogas, p*** y travestis. Y al dÃa siguiente amaneció cubierto de su propio vómito y con la cara deformada a golpes. Seguro habÃa tenido una pelea de más. No se acordaba de nada. TenÃa un blackout, no se acordaba de nada. Y como pudo... Se levantó, se arregló la camisa y se amarró bien los cordones de sus botas, ahora ya manchadas de sangre. Pero antes de mediodÃa, sin saber por qué, pasó por una ferreterÃa y se compró un cuchillo. Afilado, cerrado, como de carnicero. Perfecto para cortar carne y hueso. Y lo guardó en su maleta y salió a caminar. Pero esta vez... Caminaba sin rumbo, sentÃa la necesidad de caminar, de tomar aire, de alejarse de allÃ, dejaba que sus pies escogieran sus pasos por él. Y William caminó por calles que nunca habÃa caminado, como si fuera una nueva Bogotá. Y pronto se vio atravesando el Parque de la 27 y luego yendo hacia Los Mártires. Y jamás habÃa caminado esas calles, ni habÃa visto esas casas, pero a medida que las caminaba, sentÃa un odio visceral,
40:12 una furia como jamás habÃa sentido nunca. Sus pies le ardillan como el fuego, mucho más cuando cruzó cierta calle y se dirigió a una casa de puerta obsidada. Estaba justo al lado de un taller más bien humilde, con algunos carros a la vista. Golpeó a la puerta, con fuerza. una y otra vez. Ni siquiera sabÃa quién vivÃa o qué podÃa vivir allÃ. Cuando al fin le abrieron, era un hombre más bien de edad, viejo, pelo canoso, camisa engrasada, que le miró con asombro.¿ A quién necesita?¿ Por qué golpea hasta ahora?¿ Quién es usted? Le preguntó a William.
40:53 Y William estaba tan perplejo como él, porque a ellos dos y él, el viejo, no se conocÃan, jamás se habÃan visto. Sin embargo, William echó para atrás, para soplarle luego una terrible patada en el estómago, y apenas el viejo cayó, confundido, murmuraba insultos, diciendo,« Róbeme, róbeme, pero no me vaya a matar». Y William, poseÃdo por una furia que jamás habÃa sentido, se arrojó encima suyo, sacó el cuchillo y se lo clavó en el estómago. El viejo aulló de dolor, con lágrimas en los ojos, y se recogió sobre sà mismo, sosteniéndose las tripas como si fuera un animal herido. Y entonces, desde ahÃ, acostado en el suelo, el viejo observó las botas de su agresor. Y gritó, pero esta vez de horror, de espanto, esas botas, esas malditas botas, yo conozco esas malditas botas, porque esas botas eran de mi hermano, del miserable, de mi hermano muerto.
41:56 En realidad, del hermano que él mismo, el viejo, habÃa traicionado y asesinado hace muchos años solo para quitarle su parte del taller. Esas botas habÃan llegado hasta allÃ, hasta la puerta de su casa, como un karma asesino para cobrar la más brutal venganza. En ese instante, William, ante los gritos, ante la sangre, ante la agonÃa, fue consciente de sà mismo y de inmediato se sentó en el piso, al lado del viejo que seguÃa retorciéndose de dolor y de horror y se desamarró los cordones de sus botas. pero apenas la soltó un poco, sintió el tufo, el olor a carne descompuesta, porque intentaba quitarse las botas, pero no podÃa, era como si estuvieran adheridas a sus pies.
42:46 No entendÃa, entonces cogió el cuchillo y cortó el costado de una bota, la caña, y rasgó el cuero, pero cuando lo hizo, gritó de espanto. La planta de su pie, ahora, era un amasijo negro, putrefacto y lleno de pequeños hilos orgánicos de raÃces cosido al fondo de la bota, como si todo fuera un solo organismo. A su lado, el viejo no paraba de gritar de horror, mucho más cuando William, William en un acto de desesperación y también de fe en Dios, como si fuera un zorro que prefiere arrancarse la cola a morir en la trampa, empuñó el cuchillo. Y empezó a cortar sus tobillos con fuerza, con decisión, hasta llegar al hueso y poderse liberar de sus pies, de esas botas malditas, mientras repetÃa una y otra vez una lÃnea del Evangelio de San Marco. Si tu mano te hace pecar, córtatela. Más te vale entrar en la vida, manco, que ir con las dos manos al infierno. Si tu pie te hace pecar, córtatelo. Más te vale entrar en la vida, cojo, que ser arrojado con los dos pies al infierno. Y al final, William solo descansó, de espaldas en el piso, desangrándose, casi inconsciente por el dolor, pero aliviado cuando pudo amputarse de ambos pies. El viejo habÃa muerto a su lado. Tal vez por eso ninguno de los dos vio cuando las botas sangrientas se alejaron, caminando
44:19 de la casa a quien sabe qué otro lugar. Muchas gracias, espero hayan disfrutado de este cuento. Mi nombre es Luis Suescún. Pueden encontrarme en redes como TikTok, Instagram y YouTube, como suescún.blog, donde hay muchos más cuentos como este. Y bueno, sigamos disfrutando del mejor programa de lo paranormal, del cartel de la mega. Y cuando la última estrella se apagó, y el último grano de arena fue tragado por el abismo, el universo comenzó a cantar su última canción. No una canción de alegrÃa, sino un canto de aniquilación. Un grito que no era oÃdo por nadie, porque ya no quedaba nadie. El espacio ya no se extendÃa. El tiempo ya no avanzaba. La consciencia, antes fragmentada y dispersa, se disolvió en una bruma interminable.
45:48 Luis Fer, buenas noches, señor.¿ Cuál es su historia? Bueno, pues primero las pirámides no fueron construidas a punta de esclavos que los tenÃan de sola a sola a punta de látigo, pues como se ha hecho ver comúnmente. En la sociedad egipcia también habÃan personas artesanas, obreros que eran personas respetadas en su sociedad. Ellos trabajaban un horario y se les requerÃa su trabajo con leche, con carne y con telas, que era pues como productos básicos de esa época. Otro dato es que ellas, las tres pirámides principales, están alineadas con tres estrellas. Ahorita la verdad se me da el nombre de las estrellas, pero tal vez alguien en los comentarios nos lo pueda recordar. Otro dato es que las pirámides están construidas con rocas que no son naturales de esa área. Son traÃdas de un lugar, se me da el nombre, perdón. Bueno, está más o menos como unos 50 a 100 kilómetros de distancia de cada pirámide. Uno pensarÃa pues con cada roca pesando entre una y dos toneladas pues serÃa más fácil para esa época hacerla con material que estuviera a exposición a la mano y no, ellas, las rocas fueron explotadas en una cantera de entre 50 y 100 kilómetros de distancia. Y calculando el tiempo que demorarÃa un artesano hábil con los materiales de esa época, trabajando sus 12, 13, 14 horas al dÃa para moldear cada roca y trasladarla, el tiempo total para construir las pirámides hubiera sido mayor al
47:21 que duró el imperio egipcio. Lo que nos darÃa a entender que ellos posiblemente utilizaron técnicas de construcción y de traslado de material muy avanzados para esa época. Pues,¿ qué técnicas usaron? Ahà sà ya es cosas que aún están en materia de investigación. Perfecto, buenos datos, Luifer. Y ahora sÃ,¿ su historia cuál es? Pues, Dani, hace unos cuatro años tenÃa una novia, una muchacha que era bastante, bastante flaca. Resulta, empezamos la relación como muy rápido. O sea, antes de ser amigos ya éramos novios, la verdad, pero pues como tenÃamos bastantes cositas en común, pues no nos llamábamos mal. Nos gustaba la misma música, muchas cosas en común, etc.
48:06 Ella sÃ, yo noté que era muy esquiva con algunos temas de la familia. Cuando le preguntaba por cosas del pasado de la mamá, del papá, pues vi que ella siempre como que me ocultaba cosas, pero pues son cosas que no le dan mucha importancia. Una noche, enfrente de mi casa, hay un antejardÃn. Estábamos ahà sentados hablando, entonces me echó hacia un lado y le dije que se me podÃa acostar en las piernas de ella. Cuando puse la cabeza casi contra el estómago, ella se puso súper tensa. Me dijo, amor, si llegas a sentir algo raro, por favor no te asustes.¿ Raro como qué? Ella me dijo que tenÃa algo en el estómago, algo malo. yo seguÃa incrédulo, pero algo malo que o como asÃ, dijo, es que a mi mamá le hicieron una brujerÃa, y esa brujerÃa cuando ella me tuvo a mÃ, cuando yo nacÃ, me la pasaron a mÃ, pero como asÃ, o sea explÃqueme, yo no, es que yo tengo algo que se me mueve por dentro del estómago, y yo le pregunté, bueno, y en este momento lo tienes o lo sientes, yo sÃ, sÃ, aquà lo tengo, y puedo sentir, yo sÃ, sÃ, entonces me cogió una mano, hicimos presión en su vientre, más o menos como tres deditos debajo del ombligo y presionamos hacia adentro. Y Dani, yo le juro que yo sentà como si me hubieran pasado el filo de un cuchillo por la yema del dedo. Sentà que algo se movió y me pasaron algo muy, pero muy filoso por la
49:39 yema del dedo que yo sentà que me cortaba. Yo saqué la mano de golpe y me asusté. Y yo me miraba, güey, puta, me cortaron. Pero no tenÃa nada. Y el estómago de ella, pues tampoco estaba, no se habÃa cortado ni nada. Y yo le pregunté,¿ ustedes siempre han tenido eso? Y yo, no, lo que pasa es que Mi mamá, cuando era joven, ella era pues lo que se le hizo hoy en dÃa unas altacunas. Ok. Le gustaba meterse con muchos hombres jóvenes. SÃ. Y una vez se metió con un pelado que, bueno, la mamá del pelado se llevaba mal con la suegra. y entonces debido a eso la señora le mandó a hacer una brujerÃa que esa brujerÃa lo que consistÃa era que algo se le habÃa metido en el estómago de la señora que le alteraba el ciclo menstrual cuando ella tenÃa su sangrado por su periodo eran sangrados muy exagerados ya el periodo se le habÃa descontrolado ya no era puntual cada mes sino cada 3, 4 meses y cuando llegaba le daba súper duro Cuando Daniela nació, que era mi novia, ella también le estaba pasando lo mismo. Pues la mamá, pues ella me dijo, después de que la tuvo, la mamá no volvió a tener ese problema. En cambio Daniela, ella sÃ, el periodo le llegaba cada tres, cada cinco meses. Y cuando le llegaba, ella, mejor dicho, esa pobre china casi que lloraba, se le inflaba muchÃsimo el estómago. Los sangrados a veces eran mucho. Una vez me tocó llevarla corriendo
51:09 de urgencias porque en serio estaba perdiendo mucha sangre. Y pues ella me decÃa que eso era a raÃz de la brujerÃa que le habÃan hecho a la mamá, que la heredó ella. Y posiblemente si ella algún dÃa iba a quedar embarazada, esa brujerÃa otra vez se iba a heredar Voy a saludar a Cristian Torres. Señor Cristian, buenas noches. Bienvenido al Cartel Paranormal.¿ Y cuál es su historia? Hola Dani, buenas noches y a la audiencia y a todo el cartel, las mejores. Sà señor, pues no, mira Dani, yo pues soy fiel, oyente, la verdad, siempre ahà en sintonÃa, pues soy vigilante, gracias a Dios. Orgulloso es lo que hago, como vigilante, nunca he tenido asà experiencias Dani, pero hace poco, póngale usted un mes, me pasó algo hermano, que me dejó asà como tieso, como dicen, ¿sÃ?, que no podÃa ni parpadear y sentà la presencia de algo ahÃ, yo trabajo en un conjunto residencial y en el lobby si ves que por la entrada a donde está el sofá y bueno la sala de espera por decirlo asà como el lobby. SÃ. ahà hay unos switches, esos switches son manuales yo a las 12 de la noche o 11 bueno dependiendo como esté el movimiento yo apago esa luz porque pues da mucha visibilidad en fin hasta por seguridad el tema es que yo apago la luz y digo, ya me
52:43 puedo relajar, me siento en la silla, la demora es que me siento y me vuelven a prender el switch, sonó el switch asà como cuando usted prende el switch de la luz, pues yo dije, ve, raro, de momento no quede impactado asà como tal, vuelvo y me paro, vuelvo y apago la luz, Y la demora fue que di la espalda y volvieron y me apagaron el switch asà duro, hicieron trackear, sonar el cosito, el switch literal. Y yo pues de inmediato quedé asà como sin respiración y una presencia fea, fea, pero asà que yo me miraba los pelos de punta, ¿s� Pues yo digo, Dani, que yo asumo esas cosas asà que me han pasado a mi hermano, ¿s� Yo tuve... Tengo un hermanito en el cielo y él tuvo una muerte violenta, muy violenta. Entonces a veces me causa mucha intriga ese tema.
53:39 Yo digo,¿ será que él querrá que sepamos algo?¿ Será que él querrá queâ¦? que tal vez se quiere como manifestar de alguna manera o hacerle ver a uno las cosas. Asà rápidamente, antier, llegó un hermano que pues está viviendo conmigo ahora en la casa, yo estaba con él en el cuarto acostados, hablando, charlando, contando anécdotas, y de momento... Yo conecté el cargador y me conecté asà pues del celular ahà pegado para jugar porque estaba con el celular descargado. SÃ. Dani, y de inmediato me pegaron un tironazo asà duro como usted coger, no sé si se acuerda cuando tocaban la campana del colegio para irse a recreo.
54:27 SÃ, sÃ, sÃ, sÃ, sÃ. me pegaron el tironazo del cabrez, durÃsimo. Yo me paré y yo, pues, uno queda en shock. O sea, hoy entiendo a la gente cuando dices que uno no sabe qué hacer, ¿sÃ? Y yo sentà de una vez también algo frÃo, asÃ, no me dio miedo, pero quedé muy impactado. Y de una vez, pues, se me vinieron las lágrimas, quedé muy en shock y le dije a mi hermano, el que estaba ahÃ, le dije, le dije, parce, mi hermanito está acá, nuestro hermano está acá en estos momentos, ¿sÃ? Y él decÃa, en serio, Cristian, yo le dije, sÃ, sÃ, yo lo siento, él está acá, mire, mire, mire cómo tengo, y le mostré asà las manos y los pelos erizados, erizados, todos, todos, de la punta de los pies a la punta del pelo.
55:11 Y pues es asà lo último que me ha pasado como muy raro, Dani, la verdad sà creo que los muertos se manifiestan, sà creo que ellos a veces tratan de mostrarle a uno de una u otra manera, tal vez que como usted lo dice a veces, uno no por el afán, por cosas de la vida, uno no se percata que son ellos, pero sà es asÃ, hermano, sà lo creo y sà tengo la fe de que ellos se manifiestan y que tal vez hay vida después de la muerte.
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