52 El crimen de Klara Garcia Casado: Las brujas de San Fernando
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0:01 Muy buenas, te doy la bienvenida a un nuevo episodio de Detrás de la Verdad, concretamente el episodio de julio del 2025. Mi nombre es Fran Muñoz y junto a Carmen te lo narraremos. El próximo mes nos tomamos un descanso y no habrá episodio, asà que volvemos a oÃrnos el primer lunes de septiembre. Si estás de vacaciones, te deseo lo mejor y que recargues pilas. Como siempre quisiera antes de comenzar dar las gracias a nuestros productores, ya que su apoyo es muy importante para la viabilidad de este podcast. En la descripción de este episodio encontrarás las vÃas por si quieres colaborar con nosotros. Si te gustan nuestros episodios te pido encarecidamente que nos des un me gusta, que nos dejes un comentario y que lo compartas con tus amigos para ayudarnos a seguir creciendo. En el episodio de hoy nos trasladamos al municipio gaditano de San Fernando, enclavado en la costa atlántica de AndalucÃa, conocida como la Costa de la Luz,
1:32 a sólo 14 kilómetros del centro de Cádiz. En el momento de los hechos, San Fernando contaba con una población de casi 100.000 habitantes, lo que la convertÃa en el cuarto municipio más poblado de la provincia. AllÃ, en la isla, residÃa la protagonista de nuestro episodio. Clara GarcÃa Casado. Junto a sus padres, MarÃa y José Antonio, y su hermano menor. Clara tenÃa 16 años. Era una joven alegre, extrovertida, optimista, muy inteligente, madura y confiada que conectaba con cualquiera. TenÃa dos amigas inseparables, Raquel, de 17 años, e Iria, de 16 años. Las tres estudiaban en el Instituto Isla de León, pero en los últimos meses se habÃa separado de ellas, cansada de sus excentricidades y rarezas.
2:31 Estaba saliendo desde hacÃa unos meses con Manuel, un chico con el que estaba muy feliz. El viernes 26 de mayo del 2000, sus antiguas amigas le habÃan propuesto quedar para tomar algo juntas, ya que no se veÃan desde hacÃa meses. La joven le dijo a Manuel que esa noche la pasarÃa junto a sus amigas en el descampado del Barredo, donde se reunÃan los jóvenes de la localidad para hacer botellón. El descampado estaba situado a las espaldas del Observatorio de la Marina. un majestuoso edificio con una torre. Clara acudió al barredo para recordar aquellos viejos tiempos y reconciliarse con sus antiguas amigas, pero Raquel e Iria tenÃan planificado algo para ella que nunca nadie hubiera podido imaginar. Detrás de la verdad. Un recorrido por la historia negra de nuestro paÃs.
4:22 Viernes, 26 de mayo de 2000. Faltaban unos minutos para la medianoche en el descampado del Barredo. Las tres chicas estaban tendidas en el suelo. Clara en el centro. Cuando irÃa, la menor de 16 años de manera sorpresiva le tapó los ojos a Clara, mientras Raquel de 17 años, la más grande y fuerte, sacó una navaja de apenas 11 centÃmetros y atacó a su amiga. La La primera cuchillada la lanzó directamente al cuello. En el momento que Iria le tapó los ojos y antes de recibir esa primera cuchillada Clara gritó« Me habéis traÃdo aquà para matarme». Tras la primera cuchillada, Raquel siguió agrediendo salvajemente, exhibiendo una violencia y un odio desmedido, mientras su compinche intentaba sujetar los brazos a Clara sin conseguir inmovilizarla. Nuestra protagonista se defendÃa consciente de que iban a acabar con ella.
5:17 Era tal la furia empleada por Raquel que durante el forcejeo y agresión llegó incluso a atravesar el antebrazo de Iria. Por favor, no sigáis. No diré nada, suplicaba la joven. Las agresoras continuaron sin ninguna muestra de piedad ni arrepentimiento, destrozando vil y brutalmente el cuerpo de Clara. La punta de la navaja se dañó, dejando unas heridas muy caracterÃsticas en el cuerpo de la vÃctima. Mientras, Iria le animaba. Sigue, sigue. Dale, que no está muerta. La autopsia efectuada al cuerpo determinó que la causa de la muerte fue la cuchillada profunda en el cuello que le seccionó la carótida. Además tenÃa fracturadas varias costillas y un dedo. Presentaba 32 heridas de arma blanca y cortes defensivos mientras luchaba por salvar su vida.
6:08 Ni tan siquiera se molestaron en ocultar el cuerpo de Clara. QuerÃan que fuera descubierto pronto. Tras cerciorarse de que habÃan acabado con su vida, hicieron un pacto secreto entre ambas. Si una de las dos era detenida, las dos serÃan responsables. y se fueron a casa de Iria para cambiarse. Un par de testigos pudieron verlas con el pantalón muy manchado, lo que llamó su atención. Se cambiaron de ropa, se volvieron a arreglar y salieron como cualquier noche de copas, como si nada hubiera pasado. Se encontraron con el novio y con los amigos de Clara que le preguntaron por ella, pero éstas dijeron que a pesar de haber quedado a las nueve y media, Clara no se habÃa presentado. A pesar de que algunos testigos vieron a las tres chicas juntas en el barredo.
7:05 Incluso llegaron a efectuar una llamada al contestador de una de las familias para que le sirviera de coartada.« Si llama Clara, le dices que no se moleste en buscarnos. Nos ha presentado y nos hemos marchado en cumpleaños». Continuaron de fiesta como si nada. Sobre las dos y media de la madrugada regresaron a casa de los padres de Iria, donde las dos menores durmieron allÃ. El novio de Clara, extrañado de que no hubiera acudido a la cita con sus amigas y preocupado de no haberla visto, llamó a los padres de Clara para saber si ésta estaba en casa.
7:46 Fue en ese momento cuando todas las alarmas saltaron en el domicilio de los GarcÃa Casado. Llamaron a sus amigas, las encontraron en casa de Iria y no fue difÃcil darse cuenta de que las chicas mentÃan ante las numerosas contradicciones en las que incurrÃan al contestar a las preguntas de los padres de Clara. Estos comenzaron una búsqueda por los diferentes locales que seguÃan abiertos. Su padre estuvo sobre las siete de la mañana, en el descampado solitario del barrero, a escasos diez metros donde yacÃa el cuerpo inerte de su hija. Ãl siempre pensó que su hija no quiso que la viera asÃ. Sobre las 10 de la mañana, justo cuando sus padres acababan de formular denuncia por la desaparición de su hija, fue hallado su cadáver por su propio novio en el descampado.
8:46 La policÃa ha detenido a dos adolescentes de 16 años que han confesado ser las autoras de la muerte acuchilladas de otra joven en la localidad gaditana de San Fernando. Alrededor de las ocho y media aproximadamente, entro de incidencias en la comisarÃa de San Fernando, hay un padre denunciando la desaparición de su hija de 16 años. El padre de Clara se encontraba realmente nervioso porque no estamos hablando de una adolescente que es habitual que se fugue, que tenga un comportamiento extraño. Hay que poner todo el énfasis en encontrarla. se habÃa interpuesto una denuncia por la desaparición de una chica joven. Y posteriormente me dicen que habÃa aparecido un cadáver en la zona del barrero. Cuando llegamos allà comprobamos que la persona fallecida era una chica adolescente con signos evidentes de violencia. TenÃa muchÃsimas puñaladas, habÃa sangre.
9:42 Los rastros hallados en el barrero, unido a las contradicciones de las dos adolescentes, llevó a la detención de Iria y de Raquel. Solo habÃan pasado 12 horas del asesinato de Clara. Recibà una llamada del juez de guardia de San Fernando para realizar un levantamiento del cadáver en un descampado. Era tan desastre aquello que estaban abiertas todas las posibilidades. Que fuera un varón, que era lo más lógico. De acuerdo con una primera inspección del cadáver, no habÃa habido signos de agresión sexual. Toda la policÃa junto con el juez se marcharon por San Fernando a distintos objetivos, uno buscando al novio, otro buscando amigas. Una de las cuestiones más importantes es la reconstrucción de las últimas 24 horas de la vÃctima.
10:33 Me entrevisté con un chico que luego me enteré de que era el novio de la desaparecida. Por lo visto, él habÃa quedado la noche anterior con Clara. Y Clara le excusó diciendo que habÃa quedado con sus dos amigas y que no podÃa quedar con él. A él no le dio importancia. Lo que pasa es que él sà la vio, a las dos amigas éstas, que además la vio distendida, bromeando, alegre. Ãl le pregunta por Clara y le dicen que no, que esa noche no la habÃan visto, que habÃan quedado, pero que después no la habÃan visto. Entonces él se fue a su casa pensando que Clara estarÃa en otro sitio. Hablamos con amigas de Clara y nos llevaron a las dos últimas personas que en teorÃa habÃan visto con vida a Clara, que eran Iria y Raquel.
11:18 Raquel venÃa de una familia desestructurada, con muchas carencias económicas y emocionales, a veces tenÃa problemas incluso para vestir y comer. Sus padres eran conocidos habituales de la policÃa. Iria era una chica inteligente, astuta, pertenecÃa a una familia normal. Su padre era un alto rango militar sin carencias económicas, pero sin muchas carencias emocionales. Iria viene de una familia muy bien colocada, una familia de militares de alto rango en San Fernando. Es una persona que está enmarcada en el mundo del esoterismo, de la brujerÃa. Iria lo que desprendÃa era negatividad, lo que provocaba era rechazo.
12:06 Y emocionalmente le faltaba muchÃsimo, pero muchÃsimo cariño y afecto. Iria siempre fue una persona muy extraña. Hablaba muy bajito, le gustaba cosas de brujerÃa. Muy rara, muy rara. Su profesor de ética, Juan Néstor, definÃa asà a Clara, Iria y Raquel. Era el primer año que yo daba clases. Era profesor de ética en aquella época. Yo creo que fueron las tres con las que más conecté de todo el alumnado al que yo daba clase. Siempre estaban juntas en un clima de mucha intimidad, de mucha amistad y un poco diferenciadas del resto de la clase. Puedo decir que las tres a mà me tenÃan mucho aprecio y yo le tenÃa mucho aprecio a las tres. Y de hecho me regalaron una camiseta, yo creo que fue iniciativa de Clara.
12:58 Fue un cómic mÃo con cosas que yo habÃa dicho en clase, como por ejemplo que yo habÃa estado en botellones y que yo les entendÃa, que yo pertenecÃa un poco, estaba muy cercano a su generación. Y entonces me dibujaron con una botella de cerveza en la mano, un cigarro en la boca y un libro de Kant debajo del brazo y a Nas como un superhéroe. Yo a las tres le vi algo especial, unas ganas de ser ellas mismas, de ser distintas. Y les gustaba ser contestatarias, rebeldes, inteligentes, ácidas, suspicaces, ir un poco contra lo convencional, sobre todo lo convencional. Clara tenÃa una facilidad para conectar con la gente especial. Era una persona inteligente y madura y echada para adelante.
13:41 PodÃa hablar con cualquiera de cualquier cosa. Una persona extrovertida, una persona abierta, una persona amable, una persona madura. La verdad es que era un encanto. Iria era la inteligencia, la sombra, la astuta. Cuando hablaba, pues se notaba que esa chiquilla pensaba mucho, pensaba bien y tenÃa ideas. Un carácter fuerte, pero normalmente no se expresaba abiertamente. Lo hacÃa a través de Clara, que era la portavoz del grupo. Raquel era la bocada, la bocada de las tres, porque se expresaba mucho peor por escrito, hablando. Su idea era mucho más simplona. Y bueno, su papel era un poco de ser palmero, ¿no? El que te acompaña cuando tú tienes una ocurrencia y te presta un apoyo moral y te secundan yo desde luego no pude asimilar el que el que siendo tres amigas estaban tan completadas que funcionaban tan bien como grupo como personas que se apoyan unas a otras no entendà en absoluto lo que estaba pasando Raquel e Iria se habÃan refugiado un año antes en una estética gótica, vistiendo siempre de negro con una apariencia enlutada, botas, piercing, guantes con los dedos cortados, empezando entonces a coquetear con el ocultismo, la ouija y con diferentes libros esotéricos. Clara habÃa tolerado las rarezas de sus amigas cegadas por el esoterismo y la ouija como tendencias raras aunque inofensivas, pero empezó a alejarse de ellas. La madurez y separarse de ellas le hizo mejor estudiante, más responsable y segura de sà misma. Refugiaba en el amor de sus padres, libre
15:13 de las influencias destructivas de sus amigas y la puntilla se la dio su novio Manuel, un chico normal, estudioso y atento con ella. mientras sus amigas seguÃan firmes en sus creencias raras. Se las veÃa sin referentes claros como dando tumbos. Sus compañeros las recuerdan como aficionadas a muñecos y dibujos oscurantistas y las oÃan hablar de Satán. El núcleo de las tres amigas se rompió al abandonarlas Clara. Las asesinas se sintieron rechazadas por su fiel amiga. durante su traslado a dependencias policiales y posteriormente al juzgado, la multitud querÃa lincharlas mientras ellas permanecieron totalmente frÃas y tranquilas.
15:57 Actitud que sorprendió a los investigadores. Estos tenÃan muy claro que Iria, la menor de las agresoras, con una inteligencia notable, fue la autora intelectual sin ningún género de dudas. Era capaz de manipular y dominar con un gran sentido teatral. Raquel fue solo un instrumento, tenÃa decisión y fuerza, pero era intelectualmente muy limitada. Conocà a Clara el primer dÃa que llegamos al instituto a tercero de ESO. Aquel dÃa la suerte hizo que nos sentáramos juntas y fuimos muy amigas. Clara era una niña súper buena, amiga de sus amigos, servicial, dibujaba muchÃsimos unicornios, muchas cosas felices. Yo creo que Iria y Raquel la buscaron simplemente porque era fácil de embaucar y de hacer con ella lo que quisiera. Nuestros compañeros eran niños normales, niños más estudiosos, niños menos estudiosos, pero ellas eran distintas.
16:55 A Clara, Raquel y a Iria las conocà en la clase. Estudiamos juntos, cuarto de la ESO. Al principio, Raquel y Clara estaban unidas y luego se metió Iria. En el momento en que ellas estuvieron juntas, la forma de vestir, incluso de maquillarse, empezó a cambiar. Más radical, un poco más agresiva... Raquel, Iria y Clara vestÃan asà con ropa más oscura, lo que se conoce como la estética gótica, que llamaban un poco la atención. Siempre iban las tres juntas, no se veÃa que interaccionaran con otra gente. La primera en venirse abajo y confesar los hechos fue Raquel y después Iria, el cerebro del crimen, después de que el médico forense descubriera en su brazo una herida de arma blanca.« Me corté con un vaso», dijo Iria.
17:48 El forense observó que la herida de Iria era igual que muchas de las que presentaba Clara en su cuerpo. La misma muesca en la piel producida por una hoja doblada. Esta prueba era incontestable. Iria confesó y luego durmió a pierna suelta durante horas. Con Iria estaba el jefe de la brigada local operativa y el forense que habÃa acudido precisamente porque Iria tenÃa una herida evidente en un brazo. Observé que esta tenÃa un vendaje en el brazo derecho y le pedà que se lo descubriera. Y me dice que tiene herida porque se ha cortado con un vaso de ginebra.
18:29 Cuando se lo descubrió, observé que habÃa una herida por arma blanca de iguales caracterÃsticas a muchas de las que tenÃa la fallecida. El arma blanca, cuando corta algunas costillas, lo que es la punta se desvÃa. Las próximas heridas que hacÃa, habÃa un pequeño picotazo, era la punta doblada. A partir de ese momento, las heridas eran muy significativas. porque eran todas iguales. Esas heridas las tenÃa tanto la fallecida como el brazo de Iria. Entonces en ese momento le digo yo a Iria, esta herida es igual que muchas de las que tiene tu amiga Clara. A Iria se le descompone la cara en ese momento El abogado de Iria durante su defensa siempre afirmó que fue Raquel quien trazó el plan y materializó el asesinato.
19:16 escuchamos a los padres de Clara y al inspector de policÃa y forense hablando de la confesión de Raquel. SÃ, y vamos, en un principio eran dos niñas normales, como cualquier compañera del instituto. Además, una de ellas hasta se veÃa una chavala muy simpática, bueno, la otra también era más tÃmida y eso, pero vamos, que no se veÃa nada raro en ella. Raquel viene de una familia demasiado humilde. La madre siempre sola, siempre andaba en otros menesteres que no podÃan ser los de una madre. Para pagar la casa no tenÃa, pero para tener aparatos de música tenÃa de los mejores, porque ahà habÃa una huelga siempre que no veÃa, grandÃsima. Tabaco y la cerveza, los litros de cerveza subÃan para arriba porque me lo decÃan los vecinos. Le dije, no tiene para pagar la casa, pero para comprar tabaco y música y todo...
20:13 Raquel venÃa de una familia muy desestructurada. Un padre es toxicómano, una pensión de 40.000 pesetas de aquella época. Raquel, cuando empieza a tener problemas, es a los 14 años cuando el padre reinicia la convivencia con la madre. Y entonces la personalidad de Raquel empieza a cambiar. Ansiosa, dependiente, sádica, tal vez asà que necesita en aquellos momentos ser atendida por los servicios sociales de levantamiento en varias ocasiones. Raquel fumaba compulsivamente. Estaba alterada cuando hablaba de lo que habÃan hecho durante las horas que le pedimos que nos reconstruyeran esos momentos con Clara. Y de vez en cuando me preguntaba que dónde podÃa estar Clara. Y yo también le preguntaba, digo, bueno,¿ y tú qué sabes de Clara?¿ Dónde puede estar Clara? Me contaba que habÃan estado con ella, que habÃan quedado, que habÃan estado bebiendo, habÃan dejado a Clara y se habÃan marchado a la ladrillera. Hablamos de muchÃsimas cosas. Y en un momento dado, ella llegó a preguntar qué podrÃa pasarle al que hubiese matado a Clara.
21:29 En ese momento, todas las alarmas saltan. Manifestó que ellas habÃan matado a Clara. Lo dijo en plural. Nosotras hemos matado a Clara. Tras eso, yo me levanto, me voy al otro despacho donde están el inspector jefe y el forense, y a ambos les digo que no hace falta hacer nada más, que hay que leerle los derechos a Iria que Raquel ha confesado. Entonces cuando le digo yo, si quieres contarme algo, es el momento, porque el arrepentimiento, la colaboración espontánea son atenuantes, y digo, serÃa bueno que colaboremos. Y entonces me lo cuentan. Me cuenta cómo pasa todo.
22:12 Durante el registro de la casa de Iria, los agentes enrequisaron una caja que contenÃa en su interior una vela negra y cuatro cartas de tarot. La doncella, la muerte, la torre y la luna. En principio los agentes no le dieron importancia a aquellas cuatro cartas hasta que empezaron a tomar declaración a las adolescentes y vieron la obsesión que éstas tenÃan hacia las ciencias ocultas y las fantasÃas que tenÃan ambas. En el ordenador de Iria, los agentes descubrieron que a ésta le gustaba escribir mucho. Encontraron ocultos unos 35 cuentos escritos con un fuerte contenido violento. Además, encontraron un relato de un crimen, escrito unos meses antes en enero del 2000. idéntico al que cometieron con Clara.
23:15 Ya montan su propia historia dentro de la realidad que viven. Eran dos adolescentes jugando a que somos capaces de hacer cosas que nadie hace sin que ningún adulto se planteara esto aquà que está pasando. Llevaban tiempo desarrollando ideas de querer saber qué se siente cuando se mata. En toda la documentación que tenÃa Iria en el registro de su casa. Llevábamos el ordenador de ella y bajo entorno MS-DOS, es decir, oculto para el sistema Windows, existÃa una serie de cuentos tremendos. SerÃa 30, 35 cuentos, la mayorÃa de ellos gores. Gores con historias de asesinos...
23:57 HabÃa uno... particularmente escritos tres meses antes, que describÃa justamente lo que iba a pasar, lo que habÃa sucedido. Eran cuatro amigas que se juntan, que hacen una vida de bujerÃa, de poder, y una de ellas se separa y entre las otras tres deciden matarlo. Y entonces termina el cuento diciendo, la policÃa está en casa y le dice una de las amigas a la otra, no te preocupes, que a nosotros no nos va a pasar nada porque somos menores de edad y además tenemos una enfermedad mental que se llama psicopatÃa. Eso está escrito tres meses antes. confesaron a los investigadores que un mes antes habÃan intentado incluso asesinar a una mujer en los lavabos del centro comercial BahÃa Sur pero una guardia jurado avisada por una empleada del centro que sospechó de la actitud de las adolescentes en los lavabos impidió que llevaran a cabo su propósito Escuchamos a la policÃa y a una compañera del Instituto de las Asesinas.
24:59 Estamos a indagar y preguntando a los vigilantes unos dÃas antes una empleada de una tienda al entrar en el aseo del centro comercial vio a dos chicas jóvenes sentadas en la encimera y que desde el principio ella se notó como amenazada. No dejaban de mirarla, le cerraban el paso de salida y abandonó el aseo con muchÃsimo miedo. La vigilante que estaba además de servicio esa mañana se acercó al aseo, comprobó que efectivamente habÃa estas dos niñas dentro del aseo, preguntó que qué hacÃan allÃ, le dijeron a la vigilante que estaban esperando a una amiga y las echó.
25:41 Estuve hablando con una compañera, me dijo que se sorprendió mucho porque a Adán le cuadraban muchas cosas. Una de las cosas es que, entre risas, decÃa, jolÃn, que casi la semana pasada matamos a una embarazada en el Valle Azul, jajajaja. Pues se lo tomó de broma, ¿no? Como que en qué cabeza cabe que alguien se va a creer semejante cosa, ¿no? Pues fÃjate tú que era verdad. Ambas actuaciones estaban pensadas, premeditadas y con un objetivo fundamental, matar. No se pudo hacer con alguien desconocido y tal. Bueno, pues vamos a hacerlo en otro sitio en el que nos aseguremos el resultado. Ellas mismas se declaraban brujas y querÃan hacer correr la sangre de un inocente para saber que se experimentaba. Aspiraban a ser reconocidas y a la fama tras cometer el crimen.
26:27 HacÃan muchas cosas de brujerÃa, de juegos de estos satánicos. HacÃa la ouija y que decÃa que Clara no era bruja, que no sé qué. Entonces las niñas que no estaban de acuerdo con ellas, pues se fueron retirando y quedaron ellas dos solas. Eran malvadas. Admiraban al asesino de la katana y a otros jóvenes asesinos. El joven Rabadán habÃa asesinado con una katana solamente unos meses antes, el 1 de abril, a sus padres y a su hermana con sÃndrome de Down. El crimen de Rabadán fue decisivo para que Iria y Raquel tomaran la decisión de asesinar a Clara. Con el caso Rabadán tuvieron conocimiento de la nueva ley del menor que se iba a aplicar en España. Los agentes encontraron una nota escrita por las asesinas con la pena que les podÃa caer con la nueva ley. Cinco años en un centro de menores.
27:26 Continuaba la nota. A nosotras nada, porque tenemos una psicopatÃa. Incluso llegaron a cartearse con Rabadán en prisión. Este, recordamos, recibÃa decenas de cartas al dÃa de admiradores y admiradoras, entre ellas Raquel e Iria. Rabadán leyó las cartas después de que cometieran sus crÃmenes. En una de ellas, Raquel le preguntaba qué se siente al matar, mientras que Iria le escribÃa« Cómo te admiro, has sido capaz de hacer lo que yo solo he imaginado miles de veces».
28:07 En definitiva, las dos asesinas estaban acomplejadas por su fÃsico y por su personalidad tanto que odiaban a todos y todas. Se habÃan refugiado en su estética tenebrista, una estética que los defensores de la aquà no pasa nada empezaban a quitarle hierro al asunto como en el caso Rabadán, intentando restarle importancia a los más de 20 libros encontrados en sus cuartos sobre brujerÃa, vudú y esoterismo, a la tabla de la ouija, a los relatos crueles redactados por Iria, y a la caja con la vela y las cuatro cartas de Tarot. Cuanto más pareciera una travesura de niñatas, menos preocupación. Ante el juez admitieron que no habÃan ningún motivo para matarla.
28:50 QuerÃan probar qué se sentÃa al matar y ser famosas, pero esa solo era la versión de las asesinas. En el fondo tenÃan envidia de Clara, porque era todo lo que ellas nunca podrÃan ser y no podÃan soportar que ésta les rechazara. La que más la odiaba era Iria. Clara era inteligente. TenÃa su cabeza bien asentada, con unos padres que la colmaban con cariño, con unas notas espectaculares, y se aprovecharon de la confianza de su vieja amiga para asesinarla cruelmente y sin motivo. Pero ellas no dejaban de insistir que no tenÃan motivo y que lo hicieron por el placer de matar.«¿ Qué sentiste tras matar a tu amiga?», le preguntaron.« HabÃamos cumplido, tenÃamos cierto grado de satisfacción», contestaban.
29:34 escuchamos al abogado de la familia de Clara, José Ignacio. El tema estaba planificado, completamente planificado. Ellas pensaron en matarla y ejecutaron. Aquà no hubo ningún condicionante psiquiátrico, ningún trastorno mental ni nada por el estilo. Yo recuerdo que dentro de la documental que la policÃa encontró en el registro, yo creÃa unas páginas de la revista Pronto, que hablaba de la ley del menor y tal, y estaba marcado con un cÃrculo rojo que ponÃa, en caso de homicidio, hace cinco años, eso estaba marcado. O sea, ellas sabÃan que el máximo que le podÃan cascar en cinco años. Fueron enviadas a la cárcel del Puerto 2, en el puerto de Santa MarÃa. Sus abogados recurrieron el auto de prisión para que se les pusiera en libertad o se las trasladara a un centro de menores, de acuerdo con la ley del menor, que aunque no estaba en vigor, ya estaba promulgada. La sociedad española se enfrentó en sólo dos meses a dos actos salvajes de violencia y muerte, llevado a cabo por adolescentes como el crimen de la katana y la muerte de Clara. Iré intentaba culpar a su cómplice.
30:43 Declaró que en el último momento se arrepintió. Y cuando se percató de que Raquel iba a comenzar la agresión, le hizo un gesto para que desistiera, pero no le hizo caso. Raquel lo tenÃa más claro. Nunca negó que mientras Iria le tapaba los ojos e intentaba inmovilizarle los brazos, ella le apuñaló salvajemente, como hemos visto. Escuchamos a la inspectora Rogelia, que participó en la investigación y reconstrucción de los hechos. Yo participé en la reconstrucción de los hechos. Estas chicas llegaron conducidas por la Guardia Civil, se monta un cordón policial, empieza hablando el juez, indica para qué estamos allÃ, voy a hacer el papel de Clara y simplemente ya ellas empiezan a marcar¿ Qué es lo que hacemos?¿ Dónde nos sentamos?¿ En un momento dado nos tumbamos?¿ Miramos las estrellas? Ellas consiguen que Clara de alguna manera se relaje. Ten en cuenta que ellas habÃan estado distanciadas. De alguna manera Clara la habrÃa sorprendido aquella llamada.¿ Cómo me llaman ahora?¿ Cómo me llaman hoy?¿ Para qué? Una se pone a la derecha, otra a la izquierda y cuando nos incorporamos es cuando una de ellas, sin que Clara sospeche lo que se le viene encima, me sujetan por detrás, me tapan los ojos, no se está dando cuenta que la otra saca la navaja y directamente le da un hachazo en el cuello.
32:11 Es cuando en aquel momento pues ya una se levanta, otra se mueve, como empiezan a pincharle Y madre mÃa, son muchÃsimas las veces que pinchan aquel cuerpo, entre súplicas de Clara, que le está diciendo dejarme que me vaya. Era la que le iba indicando un poco a Raquel que tenÃa que seguir, sigue. Yo creo que la palabra era sigue, sigue. TenÃa un pudor en aquel momento de todos los que estábamos allà en indicarnos cuál fue su actitud o reiteradamente cómo se dirigÃan sobre el cuerpo de Clara para seguir apuñalándola porque seguÃa con vida. Yo no lo noté. Sinceramente, yo no tuve esa sensación de que ellas se cortaran a la hora de relatar lo que allà habÃa pasado. Yo habÃa estado en la autopsia. HabÃa visto su cuerpo, habÃa visto los cortes, como aquello habÃa acabado en una carnicerÃa. Es un poco ponerse en la piel de Clara que tuvo que sentir aquella joven. Se te pone un poco la piel de gallina, ¿no?
33:12 Creo que aún ni siquiera estaba enterrada Clara. cuando los agentes se sorprendieron al escuchar de fondo un canturreo en los calabozos. Las asesinas estaban cantando. No habÃa pasado ni dos dÃas del crimen y ellas estaban joviales, tranquilas y sin ninguna muestra de remordimiento o arrepentimiento. En las dos jóvenes asesinas se evidenciaba un claro afán de notoriedad. una frialdad emocional... y el deseo de ejercer... el supremo poder. Y es cuando me doy cuenta... que hay una que es la dominadora ¿no?... porque la otra constantemente... como que está a la expectativa... hay un momento que en ese traslado...
33:57 empiezan a cuchichear entre ellas... yo iba en un lateral... y automáticamente empiezan a reÃrse... acaba de suceder un hecho... que vosotros sois presuntas autoras... de ese asesinato... yo no voy a permitir que os riáis aquÃ... en este coche, en este momento... La opción de las dos fue callarse. Nos mantuvimos en silencio hasta que llegamos a Puerto 2. Y cuando llegamos, es como si nos estuvieran esperando. Es decir, aquello habÃa tenido otra trascendencia, que las propias personas que ya estaban en prisión, por las ventanas, por las ventanas se asomaban a vernos. Estos menores, aparte de que entre ellas se veÃa un feeling... muy, muy, muy intenso... no se les notaba preocupada... estaban muy tranquilas, la sensación no era...
34:42 ni de llanto, ni de agobio... la actitud era, estoy aquÃ... lo he hecho porque lo he querido, lo he planificado... y bueno, esto sabÃa que iba a pasar... ella entra con total tranquilidad... yo dirÃa hasta con frialdad... lo que a ella habÃan buscado... Cuando planificaron aquella muerte, lo habÃan conseguido. Eran el centro de atención. El juicio comenzó el 23 de febrero de 2001 en la Audiencia Provincial. Los padres de Clara querÃan que las asesinas fueran juzgadas como adultas. No lo consiguieron, a pesar de que lograron un hito jurÃdico, puesto que la Ley de Responsabilidad Penal del Menor fue revisada para endurecerla antes de su entrada en vigor. Se convirtieron en unos auténticos padres corajes, peleando junto con otros padres contra una ley extremadamente injusta con las vÃctimas. Intentaban evitar que más familias tuvieran que padecer lo que ellos habÃan sufrido. A la madre de una de las dos acusadas le apedrearon.
35:45 La gente del pueblo, por lo visto, la culpa es de la madre, no de la niña. Le pinchan la rueda del coche, se ponen a llamarle asesina y cosas ahà en la misma puerta de la casa. Yo por aquel entonces vivÃa muy cerca del instituto y Raquel vivÃa por la misma zona. Cuando ocurre esto con Clara, habÃa hasta pintadas en la fachada de asesina, de... Esa era la palabra que habÃa, asesina, madre de asesina. La ponÃan tan culpable como la hija. Ellas han perdido su juventud. La que ha perdido más ha sido la chiquilla, porque ya no le pueden devolver la vida. Y solo puedo decir que lo siento mucho y que le doy el pésame y que lo siento mucho, que le doy mucho el pésame a la familia. Eso es lo único que puedo decir. Al muy poco tiempo de esto ocurrir, se fueron de casa. La familia de Raquel la trasladaron aquÃ, porque en la vivienda que estaba antiguamente no podÃa estar. La trajeron por la noche y ese dÃa no se dieron cuenta los vecinos. Yo sà lo sabÃa. Y fueron dÃas muy malos, fueron dÃas de mucha presión. ¡Asesina!
36:56 Llegaban a gritar, las vamos a quemar por brujas, las vamos a matar. La reacción que la población tenÃa que haber tenido, tenÃa que haber reflexionado,¿ qué estamos haciendo con nuestros niños, con nuestros adolescentes?¿ Dónde voy si tengo un adolescente con problemas, un adolescente raro que juega a pisas raras y que dice cosas inquietantes? A primeros de abril de 2005, una noticia amargaba de nuevo la existencia de los padres de Clara. El juez de menores de la Audiencia de Cádiz concedió a Iria que contaba en el momento con 21 años el régimen semiabierto, lo que significaba, en principio, que seguirÃa en el centro de internamiento, pero podrÃa salir para actividades educativas, laborales y de ocio. La FiscalÃa de Menores recurrió esta medida que produjo en los padres una intensa sensación de indefensión e impotencia.
37:46 Un informe del Centro de Menores de Orense, donde estaba ingresada Iria, desaconsejaba que se modificara el régimen cerrado de esta José Antonio batalló muchÃsimo, muchÃsimo, por el tema de la modificación de la ley del menor en el aspecto de duración de las medidas. Nuestra hija ha muerto, pero no era nada ni nosotros somos nada para las leyes y para la justicia. Esta ley nos deja totalmente en un estado de ansiedad y encima la impotencia de no poder hacer nada por lo que tú más querÃas. La pena de muerte y si no cadena perpetua. Es lo único que digo, que esos padres se han quedado sin una criatura. Eso es de vergüenza. Una de ellas, mientras hablaba, la impresión que a mà me dio era que pretendÃa agradar y cuando tú no la mirabas y ella te miraba, no era esa la expresión que tenÃa.
38:36 Era una expresión más bien de desagrado hacia ti. La otra asesina, Raquel, solicitó igualmente el régimen semiabierto antes de cumplirse los cinco años de la medida correctora, entre comillas. A diferencia de Iria, la fiscalÃa no se opuso a la concesión del mismo, ya que el informe del centro donde estaba internada afirmaba que llevaba un proceso de adaptación positivo y que experimentaba una adaptación psicológica favorable. Salieron libres tras pasar poco más de cinco años en un centro de menores, donde ya habÃan disfrutado de diversos permisos. Fueron beneficiadas por una flamante ley del menor. que reducÃa la pena de 25 años de prisión a 8 años de internamiento y 5 de libertad vigilada. Tras cumplir su condena, ambas desaparecieron del entorno local. Una de las dos en la actualidad tiene dos hijas y se rumorea que nunca más volvieron a tener contacto. Iria estudió PsicologÃa en el Centro de Menores, luego PedagogÃa en la UNED. Se mudó a Vigo y entre 2016 y 2017 trabajó como profesora auxiliar en una escuela primaria de Oxford. Al enterarse los ingleses de su pasado criminal, desató un gran escándalo por el que fue despedida en 2017.
39:54 Raquel se sabe que vivió en Madrid y trabajó de peluquera o celadora. Su rastro actual es incierto. La familia de Clara abandonó San Fernando con el único hijo que les quedaba, una familia que fue vÃctima y que quedó destrozada para siempre. Mientras las asesinas tenÃan una segunda oportunidad, costeada por todos los contribuyentes españoles, a Clara le arrebataron su futuro prometedor. El caso abrió un debate en España.¿ Puede un menor cometer crÃmenes abominables sin recibir una condena proporcional?¿ La reinserción deberÃa ser obligatoria aunque haya causado un grave daño?¿ Cómo evitar la estigmatización de vÃctimas con leyes protectoras de menores?
40:50 El descampado en el que Clara fue asesinada aquella fatÃdica noche⦠Es hoy un amplio parque que rodea el Observatorio de la Marina, donde juegan los niños, se reúnen familias enteras para pasar la tarde o celebrar cumpleaños. y donde se levanta una pequeña escultura en su memoria. Un unicornio alado que se basa en uno de los dibujos de Clara y que, frente al horror de un crimen irracional, representa todo aquello que la adolescente isleña terminó simbolizando sin pretenderlo. La inocencia, la amistad, la paz y la alegrÃa. un sÃmbolo de esperanza, memoria y reflexión, una llamada a no olvidar.
41:38 Han pasado muchos años, yo tengo dos crÃos, tengo una niña de 15 años que podrÃa ser perfectamente clara. Yo como madre dirÃa qué fácil les resultó matar a otra persona, matar a otra niña, qué barato les salió, ¿no?¿ Cómo como madre se pasan luego ya los años posteriores, no? Sin tu hija, que deberÃa de estar aquà a tu lado, que deberÃa de ser abuela, que deberÃa de haberla visto ir a la universidad. Hasta me emociono un poco, fÃjate que en aquello yo era inspectora de policÃa, estaba allà para eso y es lo que se pedÃa de mà profesionalmente y sin embargo como madre sà me puedo emocionar.
42:19 Nosotros después de haber perdido a nuestra hija, hemos perdido la vida, se hace junta... El horror que sientes de ver lo que ha ocurrido y encima la impotencia de no poder hacer nada por lo que tú más querÃas. Hasta aquà el episodio de hoy. Un episodio muy duro y que marcó a toda una generación en España. Queremos aportar este pequeño granito de arena... para que nunca se olvide el asesinato cobarde y despreciable de Clara GarcÃa Casado. Mandar un fuerte abrazo a sus padres, a su hermano, a su familia y a los amigos. Unos padres que fueron unos luchadores y como otras muchas más familias de vÃctimas, pelearon hasta la saciedad para intentar abolir la ley del menor.
43:09 Unos padres que siempre recordarán a Clara feliz con su primer amor y preparando su viaje de fin de curso a ParÃs. Muchas gracias por acompañarnos hasta aquÃ. Gracias por tu confianza y por dedicarnos algo tan preciado como es tu tiempo. Recuerda que el mes que viene nos tomamos un descanso, por lo que quedamos emplazados para el primer lunes de septiembre. Te deseamos un buen verano y recuerda, No te olvides de intentar ser feliz.
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