May 4, 2025

50 Cathaysa Rosales Vera El crimen de la lavadora

50  Cathaysa Rosales Vera El crimen de la lavadora
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Detrás de la verdad
50 Cathaysa Rosales Vera El crimen de la lavadora

Cathaysa de once años era una niña muy extrovertida, conocida y querida en su vecindario. Su vida como la da de cualquier otra niña de su edad, transcurría entre la escuela, la familia y los juegos.

 El siete de junio de 1988 sobre las la una de la...

Cathaysa de once años era una niña muy extrovertida, conocida y querida en su vecindario. Su vida como la da de cualquier otra niña de su edad, transcurría entre la escuela, la familia y los juegos.

El siete de junio de 1988 sobre las la una de la tarde su madre le pidió que fuera a una carnicería cercana, a solo100 metros de su hogar para realizar la compra como había hecho otras veces. A la una y cuarto salió del establecimiento con el encargo, pero por desgracia nunca regreso a su casa.



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0:10 Muy buenas, te doy la bienvenida a un nuevo episodio de Detrás de la Verdad, el episodio concretamente de mayo de 2025. Mi nombre es Fran Muñoz y junto a Carmen te lo contaremos. Como siempre y antes de comenzar, queremos dar las gracias a nuestros productores, ya que su apoyo es muy importante para que este podcast pueda seguir existiendo. Recuerda que si te aportan algo en nuestros episodios, si crees que lo merecemos, puedes colaborar invitándonos a un café en la página coffee.com barra detrás de la verdad 79486 o a través de la cuenta de Paypal detrás de la verdad podcast arroba oulook.es todo junto. Por pequeña que sea tu aportación, para nosotros es muy importante. En la descripción del episodio te dejo ambas vías. En el episodio de hoy nos trasladamos a las Palmas de Gran Canaria, concretamente a la urbanización del Pilar, cercana a la Feria del Atlántico. Allí residía Catalina Vera. una viuda, madre de cuatro niñas y un niño. Su hija Cataisa, de 11 años, era una niña muy extrovertida, conocida y querida en su vecindario. Su vida, como la de cualquier otra niña de su edad, transcurría

1:43 entre la escuela, la familia y los juegos. El 7 de junio de 1988, sobre la una de la tarde, su madre le pidió que fuera a una carnicería cercana, a sólo 50 metros de su domicilio, para realizar la compra como había hecho otras veces. Salió del establecimiento con el encargo de su madre, pero por desgracia nunca regresó a su casa.

2:40 Detrás de la verdad. Un recorrido por la historia negra de nuestro país. Al ver que su hija no regresaba, fue a buscarla a la carnicería. La dependienta confirmó que Cataisa había comprado y que se había marchado hacía más de un cuarto de hora. La madre alarmada estuvo buscándola junto a sus hermanos por el barrio presa de la desesperación y temor. La alarma cundió en la urbanización de El Pilar. Su madre formuló denuncia ante la policía. Todos los vecinos se movilizaron y participaron toda la tarde en la búsqueda de la niña, que en el momento de su desaparición vestía un chándal gris con rayas verdes. Varios vecinos la habían visto con la bolsa de la compra en dirección a su casa. Y una vecina afirmaba haberla visto entrar en el portal de la familia de Cataísa. La Policía Nacional se unió a las labores de búsqueda y comenzó la investigación de la desaparición, entrevistando a vecinos y rastreando posibles pistas.

3:47 La comunidad estaba consternada y la incertidumbre aumentaba con cada hora que pasaba sin noticias de Cataisa. Los rumores se fueron acrecentando a lo largo de la tarde y se hablaba que podía haber sido raptada por algún vecino de su propio edificio. Entre los vecinos que colaboraban en la búsqueda se encontraba Jesús Agustín Hernández Renes, un joven de 30 años que residía en el octavo B del mismo edificio que la desaparecida. Al día siguiente... El 8 de junio, Hernández René se presentó en la comisaría acompañado de su abogado. No pudo soportar la presión y confesó haber secuestrado, violado y asesinado a la niña. Tenía el cuerpo de Cataisa escondido en el interior de una lavadora en desuso. Escuchamos a Marisol Ayala, periodista del periódico La Provincia, que cubrió la noticia.

4:41 Me dijo, vamos a poner un teléfono para que empiecen las llamadas, a ver si alguien la encuentra. La gente se debe imaginar una casa pequeña, con la tragedia que se está viviendo, y un teléfono sonando permanentemente. En algunos casos, con el tiempo se supo que él llamaba, dando pistas para despistar, y de verdad, este hombre se dedicó a ser el mejor buscador de la niña. Llamaba por teléfono desde la puerta, había una cabina telefónica, despistaba a todo el mundo. A nosotros nos dijo incluso, no sé si a mí por lo menos me dijo, vamos a Mogán, que hay una pista en Mogán. Y yo decía, y el teléfono de la casa, que fue un poco la clave de muchas cosas, sonaba y también era el rollo de Mogán. Yo nunca fui a Mogán. Otra vez, claro, él quería quitar gente de allí. Fue echando de su casa, quitándose de encima a toda la gente que podía molestarle para él salir airoso, si se puede salir airoso, una cosa de estas. De tal manera que él, cuando subía a la casa, después de contar todas las mentiras, le preguntaba a los vecinos,¿ saben algo? Y era él. Luego subía y la policía... Empezó a ver que por la parte de atrás de la casa, yo no creo que él fuera a tirar la lavadora, porque una lavadora no se tira como un pañal, ¿no? Ni como una braguita.

6:06 Tiró ropa de ella. Él empezó a tirar ropa por la parte de atrás de la casa que daba un descampado. Imagínate, menudo ignorante. Que bueno, eso fue un poco lo que le fue a él cerrando el paso, ¿eh? El barrio se comprometió totalmente en buscarla y en mirar y... Aunque ya de entrada sabíamos prácticamente casi que era quien era Según su declaración, encontró a la niña en las escaleras del edificio y la invitó a su apartamento con el pretexto de darle unos pulpos que había pescado. Cataisa era una niña confiada y aceptó la invitación ya que lo conocía y había coincidido con él en varias ocasiones. Una vez en el interior, Hernández Renés la golpeó dejándola semi-incosciente y la llevó hasta su dormitorio. Allí la tumbó sobre la cama, la desnudó y la violó con penetración tanto vaginal como anal, que quedó probada en el informe de los forenses. Tras ello, cogió un arma punzante y le asestó una puñalada a la altura del toras, que provocó su muerte por una hemorragia aguda. Para tratar de esconder lo sucedido en el inmueble, metió el cuerpo de la niña en el interior de la lavadora, lo que evidencia una premeditación y una falta total de remordimiento. Su frialdad

7:39 y la brutalidad de sus actos quedaron grabados como una profunda cicatriz en la sociedad canaria. Los perros mismos que traían a la policía no querían salir de aquí del portal y entonces ya... Y aunque él se integró en buscar a la niña, salía por la noche y eso de buscarla y era todo una mentira, un cuento. Hay una escena que yo tengo, que les aseguro que cada vez que yo hablo de esto me conmueve, ¿no? Porque tú dices, joder. Y es cuando la policía ya tiene la certeza. Yo creo que él no había confesado en ese momento, pero tiene la certeza de que el asesino está en el piso, en ese edificio, en ese portal.

8:23 La policía le da un calcetín al perro, a uno de los perros, le da un calcetín para que lo huela. Y el perro empieza, pin, pin, pin, pin, para subir a donde le llevaba el olor. Y en el portal estaba su hermano, el hermano de la niña. Y el hermano, si no lo agarran, bueno, sube arriba y hace un destazo. Aquello fue, yo no he visto una cosa más brutal en mi vida. Él cogió miedo. Y no se entregó aquí. Fue abajo a comisaría y se entregó en comisaría. No quiso entregarse aquí. Cuando se vio ya que estaba acogido, tiró para la comisaría y se entregó abajo. Aquí no quiso entregarse porque si se entrega aquí, la gente podría haber pasado algo... De lo que nos hubiésemos arrepentido después, quizás Luis, el hermano de Cataisa, el único varón que contaba con 18 años en el momento del crimen, quedó marcado para siempre por la violación y el asesinato de su hermana, a la que estaba muy unido. Recibió un impacto tremendo y dejó su vida en mano del alcohol y las drogas, haciéndose adicto a la cocaína, a la heroína y al crack, llegando a desarrollar una personalidad paranoide que le llevó a asesinar a un amigo el 12 de abril del 2007, por lo que fue condenado a 12 años de prisión. El 5 de junio de 2009 se quitó la vida en la prisión de Burgos donde cumplía condena. Pero Hernández Enrenés no era un desconocido

9:58 para la justicia. Ya en 1981 estuvo a punto de ir a juicio por cometer abuso deshonestos violentos con otra menor de sólo seis años. Pero la familia de la víctima decidió retirar la denuncia antes de que se produjera el juicio. Nuevamente, nos planteamos interrogantes sobre la eficacia de nuestro sistema jurídico y su capacidad para proteger a los más vulnerables. Tras el descubrimiento del cadáver de Cataisa, el barrio del Pilar pasó de la angustia contenida al histerismo. Los vecinos querían vengar la muerte de su vecina, linchando al asesino.

10:40 El psicópata vive el momento y no le afecta ni lo bueno ni lo malo, ni nada, ni la compasión, ni sencillamente su propia satisfacción. Y eso él lo tenía bastante marcado. Sin embargo, yo no creo, no lo recuerdo, que lo diagnosticara de psicopatía. Quizá el tribunal tuvo en cuenta todas estas cosas porque, ya digo, a mí me pareció que le condenaron muy poco para lo que yo quería, pero claro, yo no soy... Yo estaba de guardia, me llamaron para decir que el cadáver se había encontrado, que lo llevarían al instituto y que yo fuera a reconocerlo y luego a que diera todos los datos que obtuviera y que fueran de interés para el caso del reconocimiento y de la autopsia. Porque es que salió una noticia que era falsa, que es que la habían cortado a trocitos.

11:42 que el cuerpo estaba troceado, seguramente pensando que sería la única forma de poderlo meter en la lavadora. Y mucha gente, ayerados incluso, gente que no conocía, así por las buenas que me conocía a mí, oiga,¿ es verdad que estaba a trozos?¿ Y usted cómo pudo poner los trozos? Yo me limitaba a decir que no daba ningún tipo de información, pero que no estaba a trozos. El juicio contra Hernández Renés se celebró el 4 de diciembre de 1989. Numerosos vecinos se congregaron en el Palacio de Justicia de San Agustín. la tensión era palpable. Durante los cacheos previos, la policía requisó varias armas blancas entre los asistentes, evidenciando el deseo de venganza de algunos. Durante el juicio, el acusado mostró arrepentimiento y afirmó no recordar con claridad los detalles del crimen. El fiscal solicitó una pena de 46 años de prisión, 19 por el delito de rapto como medio para cometer una violación y 27 por el asesinato de la niña.

12:49 La defensa intentó argumentar que el acusado actuó bajo una perturbación mental transitoria, pero el tribunal no aceptó esta alegación. Las pruebas presentadas por la Fiscalía, la crudeza de los testimonios y la frialdad del acusado generaron una atmósfera de consternación e indignación. Finalmente, fue condenado a 46 años de prisión, de los que solo cumplió 16. Este caso también reabrió el debate sobre la necesidad de una mayor protección para los menores y sobre la eficacia de las penas para los delincuentes sexuales. La sociedad se cuestionó si estaban haciendo lo suficiente para prevenir este tipo de crímenes y para evitar que individuos peligrosos volvieran a reincidir.

13:34 me pidió a mí, porque era responsable de la sección de Psiquiatría de la Clínica Médico Forense, que le informara sobre si había algún padecimiento mental y sobre si el trastorno mental que se pudiera detectar actuaba en la voluntad o en la inteligencia de la persona. Y se hizo, y lo hice yo. Hice un informe largo en que tuve en cuenta sus antecedentes, los informes médicos que me aportó y los reconocimientos que le hice yo personalmente en la cárcel. Fui a la cárcel a verlo, pues, creo que cinco o seis veces. Me dio una impresión de una persona con una cierta inteligencia. No era el clásico cazurro que no sabe nada. No, sabía, ¿verdad? Pero él estaba muy defensivo, él no quería aceptar que aquello era lo que era, ¿verdad? Quería buscar una excusa, un motivo, tal.

14:40 Y al principio estaba dolido y tal, pobre Iaiza, qué barbaridad, no sé qué. Pero la última vez que lo vi, precisamente, y me dijo, mire usted, yo no estoy tan arrepentido ahora. En realidad, y me lo ha dicho el abogado, yo le he hecho un gran favor.¿ Cómo es posible que me diga usted eso? Dice, porque ella es una santa, una mártir, y está en el cielo gracias a mí. Yo tengo una hija que tenía la misma edad que Cataisa. A mí me afectó mucho. Tras cumplir parte de su condena, el asesino de Cataisa fue puesto en libertad, pero su historia no acabó allí. En 2004, en Miraflores de la Sierra, un municipio madrileño con escasos 7.000 habitantes, volvió a repetir el mismo modus operandi. A las dos y cuarto de la tarde del 26 de agosto del 2004, el acusado de 52 años... abordó y obligó a una niña de 10 años que volvía de hacer la compra a subir a su domicilio. Allí, con un cuchillo de 26 centímetros de hoja, le amenazó con matarla si no se quedaba quieta. La desnudó, la tiró al sofá y la violó despiadadamente. En esta ocasión, por fortuna, no llegó a acabar con su vida.

16:10 Sus remordimientos le hicieron que se entregara a la policía confesando el rapto y la violación de la menor. Era consciente que tenía un impulso que no podía controlar, pidiéndole al juez que estaba mejor en la cárcel y que no podía vivir en libertad porque era un peligro público para la sociedad. Nuevamente nos encontramos con otra niña vulnerable que cayó en las garras de un depredador que nunca debió salir de la cárcel. En 2007 fue condenado a 14 años y 6 meses de prisión por este delito. Para mí la cosa se diluyó más de lo que se debía de haber diluido y se olvidó antes de lo que yo creo que se debía de haber olvidado.

16:57 Una niña de 10 años violada y muerta y asesinada realmente es una cosa muy seria, ¿verdad Hasta aquí nuestro episodio de hoy. El crimen de Cataisa Rosales es una herida abierta en el corazón de las Islas Canarias y que generó una ola de indignación nacional que dejó una huella imborrable en nuestra memoria colectiva. No hay nada más duro que cuando tratamos y hablamos de víctimas menores. Queremos que este episodio sirva para rendir un sentido homenaje a su memoria y a la de la niña violada en Miraflores que consiguió salvar su vida milagrosamente pero que quedó con unas secuelas imborrables para el resto de su vida. Un fuerte abrazo a sus familias, hermanos y amigos. Esperamos aportar nuestro pequeño granito de arena con este episodio para que su recuerdo siga vivo en el corazón de quienes conocimos su historia. No hay nada más importante que la protección de los menores. Y es muy importante que los padres estemos pendientes de nuestros hijos. que les proporcionemos información adecuada sobre la sexualidad adaptada a su edad y que les enseñemos a identificar y a evitar situaciones de riesgo, desconfiando de extraños. Hasta aquí el episodio

18:32 de hoy. Antes de finalizar, queremos darte las gracias por tu confianza y por compartir algo tan preciado como es tu tiempo con nosotros. Mandar un fuerte abrazo a todos los y las integrantes del grupo de Telegram y como siempre te emplazo al primer lunes del próximo mes, no sin antes recordarte que no te olvides de intentar ser feliz.